Nota: Los personajes y nombres son creación de Masami Kurumada. Este es solamente un fanfic que ya toca a su pronto final
Preludio para el desastre
El sol se ponía cuando Mu llegó con sus colegas caballeros al recinto del Patriarca. Aldebarán festejó el hecho abalanzándose a la mesa de bocadillos.
—Están deliciosos —se relamía Tauro —. Camus, puedes decirle a Hyoga que finalmente ha aprendido a hacer canapés.
—Esta vez fue Shun el que los preparó —dijo Camus —. Fue una sugerencia de Ikki.
—Después de que mi hermanito dejará escapar —Ikki tosió —, es decir, luego de que Hyoga se marchó con rumbo desconocido, Shun tuvo que reemplazarle. No podíamos permitir que la fiesta se arruine por un detalle como ese.
Ikki solamente se limitó a darle palmaditas en la espalda a Andrómeda, mientras Shun, respingaba la nariz como gesto de enojo.
—Eso te dará en que pensar al momento de cuestionar mis métodos como maestros —le dijo Camus —. Cuando yo doy una lección espero que ésta se aprenda.
—¿Qué lección iba a aprender amarrado en una caja de escorpiones? —Preguntó, un poco conocido desafiante Shun.
—Que no hay que contradecir a Camus —Respondió Milo, luego añadió —. A mí me preocupa su paradero.
—No creí que fueses tan sentimental —se burló Ikki —, para mí que llega el momento menos oportuno.
Pero el que llegó no fue Hyoga sino Seiya.
—¡Bocadillos! —Sin saludar se fue a la mesa de los canapés junto a Aldebaran.
Obviamente, el resto de los caballeros presentes se disgustaron por esta acción y con las manos en la cintura Camus le reclamó.
—¿Tú, qué haces aquí?
—Te dejamos para que vigilaras a Shiryu —Milo añadió.
—¿Por qué vigilabas a Shiryu? —Preguntó Tauro consternado.
—Es que sabías que Shiryu no quiere… —quiso decir el bocazas Pegaso
—Shiryu no quiere que nos molestemos por él organizando una fiesta —Ikki le tapó la boca al Pegaso de lengua muy suelta.
—Es una fiesta sorpresa —le explicó Milo —. Seiya tenía que mantenerlo alejado de este lugar hasta no tener todo preparado.
Camus se alegró por la inusitada agilidad mental de Milo. Luego se dio cuenta de su error al involucrar en todo el asunto a Seiya. ¿Cómo fue que el Pegaso venciera a tantos enemigos? Eso Camus no lo sabía. Reflexionando en estos hechos, vio como comenzaban a llegar más caballeros.
—¿Una cámara fotográfica Shaka? —Máscara usó un tono picaresco al ver al caballero de Virgo —Se nota que vas a guardar más que recuerdos de esta velada.
—No sé qué estarás pensando, pero es por un asunto muy ajeno —Dijo Shaka ofendido.
—Al parecer Shaka tuvo una premonición —Le comentó Shura —. Conocen bien a Shaka, no tengo que decirles más.
—Oh sí —Milo y Camus se limitaron a mover las cabezas afirmativamente, ante la mirada furiosa de Shaka. Por su parte Camus no dejo pasar desapercibido el que Mu sigilosamente se deslizaba hacia la puerta.
—¿A dónde vas Mu?
Al verse descubierto el carnero dorado inventó cualquier excusa.
—Creo que olvidé la sopa en el fuego y quería asegurarme…
—No debes preocuparte —Aldebaran quiso tranquilizarle —. Me hice cargo de la sopa, del pan y de la leche. De hecho, creo que mañana tendrás que ir de compras nuevamente.
Por muy buenas que fueran las intenciones de Aldebaran, sus noticias no lograban calmar al nervioso Aries.
—Pero la estufa…
—Bueno, te digo que yo mismo la apagué —Dijo Tauro en un tono más alto —. ¿Crees que soy tan tonto? Por supuesto que revisé que todo estuviera apagado y cerré la puerta del armario donde guardas la comida. ¿No ves que no queremos que nadie se la lleve?
—¿Cerraste el armario con llave? —El hermoso rostro del carnero dorado mostró gran congoja.
—¿Por qué las caras largas? —Dijo Saga ni bien llegó acompañado de Kanon —No me digas que estás enojado porque Aldebaran ya descubrió tu alacena secreta.
—Vas a tener que cambiar de escondite —Le hizo notar Kanon —, otra vez.
—El problema de Mu es que Aldebaran dedica su vida más a satisfacer de sus necesidades físicas que las espirituales —Shaka comenzó con su sermón acostumbrado.
—¿Qué no debería ser el problema de aldebaran? —Preguntó Mu —. ¿Por qué es un problema mío?
—Es porque Aldebaran es feliz atragantándose de comida en cada oportunidad —Le explicó Virgo —. En cambio tú, eres infeliz por este suceso. Todo es karma querido amigo.
—También debe ser karma que Mime fue invitado a la fiesta —Interrumpió Saga disfrutando ver que Shaka no lo sabía todo —. ¿No lo sabías? Pensé que tu red, mejor dicho tus alumnos Shiva y Agora te informaron.
—Ese par de chismosos —Kanon rió con sorna —. De seguro ya le fueron con el chisme a Dokho, porque allí viene furioso como un tigre.
—¡Por supuesto que estoy furioso! —Dokho entró dando grandes zancadas haciendo sonar el piso —¿Cómo no iba a estarlo? Después de todo parece que nadie me respeta y me ignoran por completo.
—Antiguo maestro ¿por qué dice eso? —Preguntó Shura.
—¡Nadie me dijo una sola palabra! Claro, como yo solamente soy el maestro de Shiryu y el padre adoptivo de Shunrey, pueden pasar por alto mis opiniones. Como no fue que les dediqué mi vida entera para criarlos y llevé una vida de privaciones para darles lo mejor de mí.
—Camus ya está hablando como madre soltera —se quejó Milo —, haz algo pronto.
—Con Dokho creo que estamos la mayoría, esto puede comenzar —Camus dijo lacónico, asintiendo con la cabeza a todo lo que decía Libra pero en realidad el francés no le escuchaba —. Ve por Shiryu. Mu puede ayudarte en esa tarea, mientras yo haré que se calle Dokho.
Acuario se aproximó al caballero de Libra y le dijo.
—Eso estuvo muy mal, por eso le traeremos a Shiryu para que le rinda cuentas él mismo, maestro Dokho. ¿No es verdad Milo?
—Por supuesto, ¿me acompañas Mu?
—Por supuesto —Aceptó Mu muy colaborador, aunque en realidad simplemente estaba planeando escabullirse.
Ambos caballero se teletransportaron gracias a los poderes telekinéticos de Aries. En casa de Milo encontraron al dragón de bronce roncando, porque viendo que no podía hacer otra cosa se puso a dormitar.
—Arriba muchacho —Milo comenzó a sacudir al maniatado caballero —, te esperan en la fiesta. Para mayor seguridad te pondré esta venda en los ojos.
—¿Por qué amarraste y amordazaste a Shiryu? —Preguntó Mu.
—Porque es fiesta sorpresa.
¡Oh sí! Pensaba Mu, la sorpresa que se llevará Shiryu al ver a Dokho furioso con él. Por lo menos esta vez no podrían culpar a Aries de nada. Parecía que los desmanes y sus consecuencias caerían directamente sobre otros caballeros y a él le tocaría mirar de palco. Por esta vez le resultaba entretenido el cambio.
Mientras, en otro lugar cerca al santuario. El patriarca caminaba muy campechanamente saboreando un barquillo de cinco sabores. Se había quitado la máscara para disfrutar de la golosina ahora que estaba completamente solo.
Pero esto no es una verdad entera, porque el patriarca no estaba solo. Casi como de la nada apareció Hyoga que corría como un caballo desbocado. Sin fijarse en su rumbo, fue a chocar contra Shion, provocando que el helado se le embarrara en la blanca túnica.
—Mira lo que hiciste Hyoga, ahora tendré que cambiarme de atuendo.
—Lo siento mucho gran Maestro, no fue mi intención.
Shion trataba de quitar el helado embarrado con los dedos, pero esta acción no daba el efecto deseado.
—Ahora tendrás que lavar mi túnica —le dijo el Patriarca a Hyoga —. Por supuesto, tienes que hacerlo inmediatamente o se percudirá.
Shion se teletransportó junto con Hyoga a sus aposentos. Cambiándose inmediatamente de atuendo, le entregó al caballero de bronce su túnica manchada, mientras le preguntaba el porque de la loca carrera de Hyoga.
—Es que no quería que me atrapen mi maestro Camus y Milo.
—¿Por qué dices eso? Seguro hiciste alguna travesura.
—En realidad fue lo contrario, —Hyoga bajó la cabeza —, no estaba dispuesto a colaborar con una.
—¿Cómo es eso? ¿Tú maestro quería disuadirte de cometer algún acto impropio?
—A mí no, pero sí al caballero del Dragón, Shiryu.
—Pero ese es el trabajo de Dokho, no el de Camus.
—Es que le ocultaron la verdad a Dokho para que no se oponga.
—Naturalmente, que se iba a oponer a cualquier tontería que su alumno intentara.
—Es que Shiryu también se oponía a la tontería.
—Entonces ¿quién insistía para la tontería?
—Camus y Milo.
Shion seguía sin entender la conversación con Hyoga. Según él el caballero del cisne le estaba dando largas y no llegaba a conclusión alguna.
—Bueno, al final ¿qué era lo que querían Camus y Milo?
—No le puedo decir gran Patriarca, ya me metí en problemas por ello la primera vez y terminé como terminé, corriendo por los campos.
—No eres muy colaborador —Shion comenzó a perder la paciencia —, será mejor que vayamos con Camus y que sea el mismo el que me explique las cosas.
El Patriarca Shion se teletransportó entonces hasta el lugar donde sabía estaba Camus. Se llevó a Hyoga consigo porque tenía muchas cosas que aclarar con el caballero de Bronce.
Camus tragó saliva al ver al Patriarca materializarse en medio del salón. Más grande fue su disgusto al ver a su pupilo con Shion.
—Camus, ¿podrías explicarme varias cosas sobre tu alumno? No logro sacarle nada en concreto luego de que se tropezó conmigo y embarró mi túnica blanca con helado de moras.
—Me las pagarás Hyoga —Murmuró el caballero de la undécima casa. —. Gran Patriarca, yo mismo me encargaré de que le entregue sus atuendos lavados y planchados para primera hora de la mañana…
Pero las buenas intenciones de Camus se fueron por tierra al materializarse delante de ellos Mu, Milo y el amarrado Shiryu.
—¿Mú, por qué amarraste así a Shiryu?
—¡Qué bueno que lo capturaste Mu, amigo mío! —Dokho saltó —Ahora mismo voy a arreglar cuentas con él.
—¿De qué estás hablando Dokho? —Shion todavía estaba muy confundido y sin saber en realidad que era lo que estaba pasando en el santuario, pero no por mucho tiempo.
—¿Así que invitan a todo mundo, hasta a este mequetrefe de Asgard y a mí no? —Afrodita entró vociferando al recinto —Que si no me pide cambio de billetes Asgardianos por los dracmas del santuario yo no me entero de nada.
Todos dirigieron su mirada hacia Mime que recién ingresaba. Al darse cuenta de ello, no tuvo más remedio que explicarles brevemente.
—Es que necesitaba algo de cambio para las bailarinas, ustedes saben —Mime entonces sentenció el mal sino de los caballeros de Atena —después de todo es una fiesta de despedida de soltero.
Shion se volvió hacia Camus y todos los caballeros sabían, aunque no podían ver detrás de la máscara, que el color de los ojos del patriarca cambió a una tonalidad más rojiza.
—¡Con qué torneo de ajedrez!
—Por eso no debimos invitar a extranjeros, siempre van con el chisme —habló Milo sin medir las consecuencias —. Te dije que no lo invitaras a la fiesta.
—Mejor cierra la boca Milo.
—¡Camus, estoy tan molesto contigo como la vez que me congelaste el agua de mi tina!
—¿Camus congeló el agua de la tina del patriarca? —Preguntó por lo bajo Shun —Eso no es tan grave.
—No, pero con Shion adentro sí. —Le respondió Saga.
—Porque crees que Camus acabó entrenando en Siberia —Añadió Kanon.
—Estoy esperando alguna explicación convincente —El patriarca dio un paso hacia Camus y el caballero dorado dio un paso atrás. Acuario abrió la boca para hablar pero antes de que pudiera emitir algún sonido.
—Aquí está el pastel —se presentó Babel con los otros caballeros de plata.
—Está muy pesado —se quejó Shiva.
Al parecer todos serían brutalmente castigados. ¿Todos? No, no todos, porque muy lejos de todos esos eventos, Aioria estaba en su casa planchando la ropa de Kiki.
—A esta hora deben estar comenzando la fiesta —se quejaba sujetando en sus manos una camisa arrugada —. Yo, en cambio estoy de niñera.
—Todavía podemos ir —dijo Kiki —. ¿Por qué no vamos los dos?
—Porque estás muy chico, por eso. Ya te explicamos.
—Eso ya lo sé, pero no sé porque tú no vas.
—Shaka tiene razón, si Marin se entera que fui a esa fiesta no volverá a hablarme.
—Ni que fueras a hacer algo malo. Yo también sé comportarme delante de las chicas. Siempre soy un caballero con ellas.
—Eso no es lo que me preocupa —Aioria ladeó la cabeza —, probablemente serán otros los que no sepan…Espera un momento, ¿de qué chicas hablas?
—Marin, Shaina, June y sus dos nuevas amigas, Fler y Shunrey.
—¿Shunrey también?
—Por supuesto —Dijo Kiki. —. Es la fiesta de Shiryu, ella no puede faltar.
Para esos momentos todos los sentidos de Aioria, no sólo el sexto, le estaban gritando que los problemas se aproximaban.
—¡De prisa Kiki, no hay tiempo que perder. Debemos llegar a esa fiesta!
Aioria salió corriendo de su casa con Kiki. ¿Podría el santo de Leo evitar el inminente desastre que se avecinaba? ¿Castigará Shion a Camus? ¿Alguien le dirá a Shiryu la verdad?, no deje de ver en la misma página y en la misma dirección la continuación.
