Un pequeño salto en el tiempo :D


Order Made

V

-I-

Su respeto por los héroes clandestinos creció con cada hora que pasaba. Si Hawks tuviese que trabajar de esa forma por el resto de sus días lo más probable es que terminase yéndose al otro extremo del mundo, como un vendedor de helados o lo que sea (en la Antártida quizás la Comisión no lo encontrase).

Dos días, amigo. Dos días con sólo cuatro horas de sueño, treinta planillas nuevas para rellenar y las exigencias continuas de "arriba" para obtener resultados como si lo que acabasen de pedirle no fuese encontrar a la aguja proverbial en un pajar en mitad de la noche y con los ojos vendados.

Hawks admitió que la mayoría de su frustración provenía de que hasta tres días atrás el vigilante conocido como Ninja no era un objetivo tan importante como para involucrar al héroe número dos. Esto cambió una mañana, cuando de un momento a otro… ¡BAM! Tres miembros de la Comisión de Héroes fueron arrestados con cargos de corrupción y complicidad en la experimentación infantil de Quirk.

Lo enfureció.

(Si Ninja hubiese aparecido diez años antes, ¿cómo sería su sociedad en ese momento?

¿Dónde estaría Hawks…?)

Ahora, encontrar al vigilante que se había encargado de tirar abajo a héroes, villanos y civiles de sus pedestales era mucho más importante que atrapar a la mujer que voló el centro comercial la semana causando y causó una baja de más de trescientas personas en Hokkaido.

(Si la Comisión pensó que estaban siendo sutiles entonces sólo Kami sabía cómo eran cuando no lo eran.

Ah, espera, no habían necesitado ser sutiles hasta ahora.)

Fue irónico que tiraran toda la responsabilidad de la misión sobre sus hombros, aterrorizados de que su imagen se viese aún más arrastrada por el barro, cuando Hawks no les guardaba nada de amor y de hecho, venía siguiendo la "carrera" de Ninja desde el primer "caído", primero con curiosidad y luego…

Luego, dos años atrás, había sucedido el caso Endeavor. (La única razón por la que ocupaba el puesto número dos en el ranking fue porque el previo ocupante ya ni siquiera figuraba en la lista.)

Hawks todavía era incapaz de abandonar el asunto, de dejar de preguntarse por cuanto tiempo habría seguido pasando si un vigilante no hubiese decidido que la imagen de la comunidad de héroes no valía lo suficiente como para permitir que un grupo de niños continuase sufriendo el abuso continuo de su padre.

(Cuando era niño, el único peluche que su familia logró comprarle era el de Endeavor, y por años admiró la tenacidad del hombre, sin sospechar que su deseo de ganar a All Might era incluso más fuerte que cualquier línea moral.

Ese peluche ya no estaba entre sus cosas.)

Por otro lado… Los esfuerzos por atrapar a Ninja habían sido creciendo poco a poco desde hacía tiempo y gracias a eso tenían la única foto que existía sobre el vigilante. Una imagen borrosa, mal enfocada por una cámara de seguridad que no había tardo tiempo en explotar en las redes. Desde esa vez el sobrenombre del misterioso vigilante había pasado a ser de forma oficial. Los cuchillos y su vestimenta (aunque de color rojo) no daban espacio a otra opción.

Todavía ni siquiera sabían si Ninja era hombre, mujer o un maldito extraterrestre. Mucho menos su Quirk, el mayor foco de especulaciones junto al de All Might en los foros. (Amigo, había gente muy loca ahí. Hawks todavía tenía pesadillas sobre esa teoría de que Ninja podía controlar la realidad).

En verdad, en todos esos años nadie había logrado ponerse en contacto con él/ella, de ninguna forma. Ese fue el grado de fantasma que era el tipo (o tipa). Y aun así se esperaba que Hawks y un pequeño grupo de héroes lo atrapasen en uno o dos días. (… ¿en serio? Esa era la gente que también tenía el mismo derecho al voto que él.)

Bueno, al menos Eraserhead no estaba mal; sólo parecía necesitar como cinco semanas seguidas de siesta y unos quince gatos para abrazar. Y sus compinches ya lo conocían lo suficiente como para saber que café prefería y más o menos como evitar la expresión de la muerte por decepción paterna.

Ahora, si tan solo pudiese obtener al menos unas palabras nuevas para informar sobre el vigilante, algo que pudiese poner en el papel para evitar que sus jefes se pusiesen más jodidos con la falta de resultados en su súper plan de vigilar los techos y rezar para que el vigilante apareciese.

Está bien. Esto fue una mentira. Sí tenían un súper plan.

Su jugador estrella era Eraserhead y su increíble Quirk que podía cancelar otros. El rumor más aceptado sobre el de Ninja es que se trataba de una especie de tele-transportación, por lo que Hawks contó con que una vez que el héroe clandestino lo anulase el vigilante no podría escapar. Y entonces él actuaría.

Era simple pero sólido y por un momento hasta se sintió culpable por terminar la brillante carrera del vigilante. Sin embargo, Ninja era un arma de doble filo: por un lado, la opinión sobre los héroes nunca había estado en un punto tan bajo, y seguían sin conocer si tenía alguna agenda. Por otro, estaba limpiando la sociedad de forma cuasi legal, aunque sí, los implicados cuyos cargos desaparecían tendían a desaparecer también.

(Irónico que lo mejor que podía pasarles fue ir a prisión. Incluso hubo algunos que se entregaron por temor a su vida.)

Por supuesto, sus sentimientos cambiaron cuando el momento más esperado de la noche, de su vida llegó: la aparición de Ninja.

Sólo se necesitó un instante.

Un momento Hawks estaba mirando hacia delante y al otro sus ojos se encontraron con una figura familiar (tal vez tenía su foto en su casa, ¿y qué? Era para fines académicos, gracias) que le devolvieron la mirada.

Um. Ninja tenía los ojos muy verdes.

Uno de sus compinches dio la alarma pero Hawks estaba más ocupado mirando lo que sea que tuviese el vigilante en la espalda. Parecía un cuerpo. Okey. Era tiempo para empezar la función hasta que Eraserhead llegase a su posición.

— Buenas noches, Ninja. ¿Puedo llamarte así o tienes algún nombre que prefieras? Nunca dijiste nada, ya sabes, por lo que este pájaro solo hace lo que puede—alzó las manos un poco y sonrió de forma brillante hacia el vigilante. Tal como en la fotografía, Ninja vestía de rojo y la única porción visible eran sus ojos y su boca.

Un público poco apreciativo, pensó Hawks, antes de que el vigilante dejase caer a su carga sobre el techo más cercano. Echándole una simple mirada desde donde estaba, logró reconocer el rostro de la mujer como la culpable de explotar el banco hace semanas, ya sabes, la misma que había matado a tres centenas de personas y cuya captura había bajado de prioridad.

Silbando impresionado, Hawks permitió que sus alas se abriesen un poco, disfrazándolo de un gesto casual— Buen trabajo, amigo, ¿seguro que no quieres venirte de nuestro lado? Tenemos leche y galletas…

La respuesta no fue necesaria (aunque a Hawks hubiese amado oír su voz) cuando se percató de los ojos brillantes de Eraserhead.

Perfecto.

Entonces, en un parpadeo, el héroe clandestino se lanzó hacia el vigilante, usando su bufanda para capturarlo mientras Hawks enviaba sus plumas para ayudar con la captura. Ninja, sin embargo, los evadió con una facilidad que lo hizo sentirse como un niño frente a un profesional.

Ninja se detuvo sobre uno de los balcones, parado sobre la baranda mientras su dueño parecía a punto de sufrir un paro cardiaco. Oh, espera, estaba sacando su teléfono. Estaría bien entonces.

— ¡¿Qué demonios?! —oyó a uno de sus compinches gritar. Ah, la caballería.

Ninja se río. (Por puros motivos académicos, Hawks notó que era un sonido bonito, como la risa de una chica.)

— Idiotas—habló, por primera vez, sonando… femenina— ¿Creen que van a poder atraparme con su nivel?

Con esas palabras, llenas de diversión, Ninja desapareció sin permitirles decir nada en una pequeña explosión de humo. (Muy ninja. Ja.)

— ¿Ninja es una chica?—alguien preguntó, realmente sorprendido por alguna razón.

Hawks se giró para poder conversar de mejor manera sobre el asunto y se encontró con la expresión congelada de Eraserhead. Pensando que se trataba de algún sentimiento de culpa estaba por decirle algo cuando el hombre lo venció.

— No funcionó—hay algo extraño en su tono, pensó Hawks, mientras los demás empezaban a maldecir. Eso implicaba que el Quirk del (¿la?) vigilante era mutante, y por lo tanto no tenían muchas chances de cancelarlo, pero al menos serviría como tipo de filtro. Fue entonces cuando el héroe clandestino terminó su oración—… porque no había nada que cancelar.

El silencio subsiguiente fue estremecedor. La mente de Hawks se quedó en blanco.

— Incluso cuando no puedo eliminarlo, puedo sentir la presencia de un Quirk—Eraserhead miró a lo lejos antes de suspirar, expresando lo que nadie se atrevía a decir—. Ninja es Quirkless.

Mientras los demás "sugieren" que se equivocó o mencionan las razones lógicas de porque fue imposible que Ninja no tuviese ninguna clase de poder, Hawks se quedó en silencio, pensando en la sentencia de Eraserhead… y de Ninja.

¿Creen que pueden atraparse con su nivel? (… no fue un farol, ¿verdad?)

(La teoría de que Ninja no era de ese mundo cada vez adquirió más peso.)

Ahora solo quedaba el pequeñísimo detalle de decírselo, de alguna forma, a la Comisión. (Sí, iba a salir muy bien.)

Luego de unos pocos minutos, la voz del vigilante cobró vida, cortando las disputas que su declaración había causado— Es suficiente. Si van a actuar como niños entonces deberían volver a la Academia—su tono, por supuesto, fue el de un profesor cansado de la mierda de sus alumnos. Un éxito.

Con un suspiro mental, Hawks aplaudió para aliviar el ambiente— ¡Muy bien, gente! Vayamos a la base. Tenemos un paquete que entregar— y papeleo, también había mucho papeleo por hacer pero pretendía ignorarlo el mayor tiempo posible. Con algo de suerte uno de sus compinches de apiadaría de su alma y los haría por él. (Mirko no, por supuesto. Todavía seguía enfadada por no ser asignada al caso.)

En silencio, Eraserhead tomó a la villana con su bufanda y comenzó su camino sin una palabra más. Quizás seguía un poco en shock. Hawks lo estaba. (Se preguntó que tan receptivo era el héroe clandestino a las teorías de vida alienígena.)

Mirando por última vez a dónde el/la vigilante desapareció, se preguntó si su encuentro significaba que iba a empezar a aparecer más de seguido. Hombre, se moría de ganas de preguntarle sobre todo.

(¿Aceptaría peticiones?)


II

—… pero Shintaro-senpai está en Shutoku, y Kuroko-senpai en Seirin—la voz de su hijo mientras le contaba a su padre sobre sus posibles escuelas secundarias sonaba en la sala de estar e Inko se permitió sonreír mientras pasaba por allí—, e Hibari-san cree que Namimori es una mejor opción que Rakuzan y todas las demás juntas.

A pesar de haber vuelto a Italia Hisashi llamaba todas las semanas, en particular los fines de semana y los miércoles. Ya era normal para ellos hablar al menos una hora para contarse sobre su día. (Como ella, su esposo nunca se había perdonado por lo que sufrió su hijo, y cumplió su promesa de mantenerse lo más cerca posible según sus posibilidades.)

(Por otro lado, los amigos de su hijo eran muy… animados.

Inko no los cambiaría por nada.)

Izuku aún no había tomado la decisión sobre cual secundaria elegir. Como alumno estrella de su promoción en Teiko, su amplia lista de actividades de servicio comunitario y su círculo de contactos tenía muchas opciones de renombre abiertas. Hizo a Inko mucho más que orgullosa pero…. Otra parte de ella estaba triste.

Una vez, UA había sido el sueño de su hijo, y sin embargo, desde ese día en que le dijo que no tenía intención de ser un héroe no había vuelto a mencionar el tema, incluso cuando dos años atrás uno de sus había recibido una recomendación para el curso de negocios en la UA. Y Akashi-kun había sido el alumno número uno de su año también.

Inko… en realidad no estaba segura de si realmente quería que UA se contactase con su hijo.

En los últimos años muchos de los héroes y heroínas habían resultado ser incluso peor que villanos, y por casualidades, casi todos habían pertenecido a la UA. Incluso si no perteneciente al curso de héroes, la idea de que Izuku estuviese cerca de un ambiente tan tóxico no le sentó para nada bien.

Además… Izuku sonreía ahora.

Ya no más como el sol del mediodía, pero lo hacía, y sus ojos brillaban a veces cuando hablaba de un tema que le gustase. Inko y su esposo temieron por un tiempo que no pudiesen volver algo tan puro en su rostro una vez más.

La felicidad y la seguridad de su hijo era lo que importó.

Nadie, nadie tenía derecho a ponerlo en peligro una vez más.

(Tendrían que pasar por ellos primero, juró.)


Holis, después de años y de años viajando por desiertos, pantanos, mares…

Na, mentira. Hola, después de tanto tiempo sin un gramo de inspiración :D

Lo cierto es que lo edité porque al final terminó no gustándome como quedaba. No tengo beta así que lo siento mucho por los errores; hago lo mejor que puedo pero sólo soy humana :').

Un millón de gracias a esas personas que han marcado como favorito. Me encanta saber que lo que escribo les gusta. En serio, gente.

(Y ahora viene otro capítulo *inserte flechita imaginaria hacia la derecha, porque la página me elimina la punta de la flecha por razones desconocidas*)