Capítulo 12

Al día siguiente, despertó con el fuerte sonido de un trueno impactando en el cielo, parecía que la lluvia no había cesado ni siquiera un poco desde la noche anterior y sólo había aumentado, considerando que no sólo podía escuchar el rugido de los truenos, sino también había relámpagos que iluminaban su oscura habitación cada cierto minuto. Si bien no era amante de las altas temperaturas, tampoco lo era de las tormentas eléctricas, ya que desde muy pequeña les temía a los truenos, por lo que evitaba salir en días así de la casa. Pero Ryoma no se podía enterar de eso, dado que sabiendo cómo era, se burlaría y la trataría de "miedosa", al igual que el día que había descubierto su miedo por las películas de terror.

Aunque si lo pensaba bien, en ese tiempo ambos estaban en guerra y hacían todo lo posible para fastidiar al otro, por lo que descubrir puntos débiles del enemigo era su mayor objetivo. Por ello, era un escenario muy distinto al que estaban viviendo ahora, teniendo en cuenta que ya habían llegado a un acuerdo y no solían destruirse constantemente como en el pasado. Así que, viéndolo desde esa perspectiva, no sabía cómo reaccionaría el ambarino al enterarse de su miedo a los truenos. ¿Y si…ya estaba enterado de eso? Eran amigos de la infancia después de todo, era muy probable que se lo hubiera mencionado alguna vez o él podría haberse percatado de sus reacciones ante tormentas de ese tipo. Podía ser una posibilidad, pero no estaba segura, teniendo en cuenta que desde pequeña tendía a evitar salir en días de tormenta.

Después de haberse dado una ducha caliente, se dirigió a su armario para buscar que vestir ese día. Ese era el último día que tenían para ensayar la dichosa escena antes de hacer el rodaje, así que nada, ni un mísero trueno podría arruinar esa escena aquel día, tenía que hacerlo bien. Luego de encontrar ropa adecuada para la ocasión, se dispuso a salir al pasillo para tomar desayuno, conociendo a Ryoma ensayarían de inmediato y tenía que comer antes de hacerlo. Sus pies se deslizaron sigilosamente por el pasillo, había demasiado silencio en ese lugar para ser las horas que eran, él ya debía estar despierto o incluso Karupin debía estar paseando por la casa, pero no veía rastro de nadie, sólo se escuchaba el fuerte sonido del viento estrellándose contra las puertas, era como el lobo feroz del cuento de los tres cerditos, haciendo todo lo que estuviera a su alcance para derribar su casa, ya que el viento soplaba con todas sus fuerzas.

Cuando llegó a la cocina, tomó la tetera más próxima para llenarla y hacer un poco de té. El televisor estaba encendido, pero la imagen que transmitía era tan borrosa que imaginaba que la tormenta era la responsable de que la señal no llegara completamente. Y si la televisión estaba encendida, quería decir también que el ambarino estaba por ahí cerca. Luego de cortar unos panes, los puso en el tostador y esperó que saltaran del aparato para colocarlos en la panera. Esperaba que Ryoma llegara cuanto antes, dado que no soportaba escuchar el sonido de los truenos rugiendo sobre su cabeza, aunque eran separados de ella por el techo, aún así, podía sentirlos tan cerca que sentía deseos de regresar a encerrarse a su pieza. Suspiró, debía calmarse y evitar perder los estribos. Ahora sólo tenía que focalizarse en una cosa y era en interpretar bien su papel hasta el final, sólo así podría olvidarse de la tormenta eléctrica por un momento y pensaría en otra cosa.

Tras oír como los panecillos estaban listos, se dispuso a colocarlos en la panera y se preocupó de poner la mesa. Cuando se dirigió al refrigerador para sacar unos huevos, de pronto la puerta del exterior se abrió y se escuchó el fuerte sonido de un trueno, provocando que la castaña emitiera un fuerte grito y soltara los huevos al percatarse que un hombre con una capucha entraba al comedor, llevando unos troncos en sus brazos, mientras el resto de su impermeable goteaba. Antes de preguntar de quien se trataba, el hombre dejó los troncos frente a la chimenea y se quitó el gorro para mostrarle de quien se trataba.

—Soy yo, fui a cortar unos troncos para calentar la chimenea. —Se quitó la chaqueta y la colgó en un perchero. — ¿Qué ocurre? Por cierto, esos eran los últimos huevos que quedaban...

—Oh ¡Lo siento! —Se hincó a limpiar el desastre que había hecho. —Me asusté, pensé que se trataba de otra persona, como lucías como el hombre de las nieves.

— ¿No crees que ya estás grande para creer en el hombre de las nieves? —Se burló.

—No creo en él, pero me asustaste…como llegaste de esa manera. Pero eso es todo. —Bufó, luego de recoger las cascaras de huevo que había. —Y sobre los huevos…te compraré otros.

—Descuida, le pediré a Shiba que lo haga cuando pase la tormenta. Ahora lo importante es que tomemos desayuno con lo que hay y después ensayemos la escena que tenemos pendiente.

—Sí, tienes razón. En todo caso, creo que hay algunas otras cosas que podemos comer.

La directora les había enviado un mensaje esa mañana, haciendo un recordatorio de que los visitarían el día siguiente, por lo que deberían estar listos para recibirla tanto a ella como todo el equipo cinematográfico. Por ello, apenas terminaron de comer, Ryoma llamó a Shiba por celular para recordarle hacer todas las gestiones necesarias para rodar la escena en la casa de su hermano, teniendo en cuenta que su madre había hablado con él y había accedido a prestarles el lugar para rodar la película, sólo faltaba ordenar un poco el lugar antes de recibirlos. Pero de eso se encargarían después, cuando la lluvia hubiese cesado, ya que con esa tormenta que había no tenía sentido ir aún. Ahora todo lo que faltaba era que ellos se aprendieran bien sus líneas y hicieran la escena como lo decía el libreto.

No obstante, ambos sabían que el problema no era aprenderse las líneas, dado que lo habían enseñado tantas veces que ya se lo sabían de memoria, más bien lo que resultaba ser un verdadero desafío era hacer la escena en sí. Pero Sakuno no quería volver a ser la causante de que todo saliera mal, así que hizo lo que uno de sus libros de actuación había recomendado, lucir como la persona que iba a interpretar. Por esto, mientras Ryoma hablaba con Shiba sobre los preparativos de mañana, la castaña se dirigió a su habitación, buscando el atuendo perfecto para la ocasión. Si bien la ropa de Sakuno se parecía al atuendo que solía usar Sakura en las otras ocasiones, se suponía que en la escena que iba a presentar, la protagonista de la historia lucía un atuendo completamente distinto a las otras veces, optando por uno más atrevido, ya que en ese momento ella había tenido un cambio de imagen. Suspiró, no sabía si podría encontrar algo así en su armario, pero debía intentarlo. Entonces recordó que su mejor amiga le había regalado un atuendo de ese tipo cuando le habían dado el papel de Sakura, insinuando que debería vestir así más seguido para poder apropiarse del personaje, tal como lo hacían muchos actores para conectarse con la historia. "Aquí está" pensó, encontrando una blusa azul y un short de color gris. Se había prometido a sí misma que nunca usaría esa ropa, pero no podía tirarla, ya que había sido un obsequio de Tomoka. Quien hubiera imaginado que tendría que recurrir a ella en un momento como ese.

En cuanto se la probó, quiso quitársela de inmediato, ya que no solía usar ropa de ese tipo. Pero si lo pensaba estaba bien, porque ese día no tenía que ser Sakuno, sino que tenía que ser la protagonista de la película que estaban rodando, así que tenía que actuar como tal. Era una blusa corta con volantes de un color azul profundo con lunares. Dicho color, se podía asemejar al cielo estrellado, ya que parecía brillar en ese clima oscuro que había, debido a la tormenta. Sus mangas eran largas y su cuello estaba cortado en V, por lo que se podía ver su busto claramente. Así como también, se podía ver una pequeña parte de su abdomen, ya que no lograba conectarse con su falda. ello, también tenía que usar el maquillaje adecuado, por lo que tenía que preguntarle a Ann cómo debía hacerlo. Esperaba que le diera unos consejos por escrito o enviarle algunos tutoriales por video, pero para su sorpresa, Ann la llamó por videollamada y se sintió más avergonzada de que la viera así.

—Hola, Ann. No era necesario que me llamaras… —Susurró nerviosa.

—No podía darlo por escrito, es mejor de esta forma. —Sonrió. —Oh Sakuno, te queda bien esa blusa. No sabía que era tu estilo, considerando que el escote.

—No lo es, pero como te mencioné…necesito lucir como Sakura para poder hacer bien la escena.

—Bueno, vas en muy buen camino. —Se burló.

—No lo sé, quizás está poco escotada. —Se sonrojó, viéndose en el espejo.

—Se usan así, tranquila.

—Por cierto ¿Vendrás mañana al rodaje?

—Por supuesto, no me lo perdería. Además, me necesitas, tanto para maquillarte como para que veas el atuendo de Sakura. Es similar a lo que usas ahora, salvo por un pequeño detalle que lo verás mañana. Pero tranquila, vas bien encaminada.

—Gracias.

—En fin, vamos a ver el maquillaje ahora. Imagino que tienes rímel y encrespador ¿Verdad?

—P-Pues…no suelo usarlo mucho. Pero si, tengo aquí.

—¿Y sombras?

—Sólo dos. —Le enseñó de unos tonos oscuros.

—Por el color de tu blusa, sería mejor un tono más gris, ya que la otra que tienes es morada. —Reflexionó Ann. —¿Eso es todo? ¿no tienes labial? ¿O delineador?

—Labial, sólo este. —Le enseñó uno rosa pálido.

—Se vería mejor uno rojo, es más atrevido. Pero como no tienes, no queda otra alternativa. —Suspiró, tendría que regalarle maquillaje para emergencias como esas. —Imagino que no tienes delineador ¿o me equivoco?

—No, tienes razón.

—Está bien, no importa. Ahora bien, escucha cuidadosamente mis instrucciones…

Después de una hora de preparación, Sakuno finalizó la llamada con Ann y se preparó para salir de la habitación, estaba muy nerviosa, quizás cómo reaccionaría Ryoma, de seguro se burlaría de ella. Tomó aire, podía hacerlo, sólo tenía que pensar que era Sakura y no Sakuno, sólo de ese modo se sentiría mucho más segura.

Ryoma estaba de espaldas viendo la televisión, estaba viendo un partido de tenis, cuando escuchó los pasos de la castaña. Suspiró, se había tardado demasiado en bajar, no entendía el motivo, su padre tenía razón cuando le decía que las mujeres eran un misterio. "Al fin bajas, creí que nunca lo harías" Habló el ambarino sin voltearse, entonces se dispuso a levantarse llevando su lata de bebida para aprovechar de botarla en el basurero, como se había tardado una eternidad en regresar, no le había quedado más remedio que beber una mientras la esperaba en el sillón. No obstante, en cuanto se dirigió al salón para encontrarse con ella, la lata de la gaseosa escapó de sus manos sin verlo venir, cayendo con tal estruendo que Karupin que se paseaba por ahí, protestó enfadado. Sakuno llevaba unas botas con plataforma y un atuendo que nunca había visto en los meses que vivían juntos. Pero no sólo eso le sorprendía, sino también el hecho de que llevaba maquillaje y su cabello estaba tomado por una cola alta que la hacía lucir como una persona completamente diferente a lo que era.

—¿P-Por qué luces así? —Preguntó desconcertado, si antes encontraba a Sakuno atractiva, en esos momentos destacaba aún más su belleza.

—Estaba pensando que quizás el motivo por el que no nos sale la escena, es debido a que cuando la ensayo contigo estaba actuando como lo haría yo con mi poca experiencia y no cómo lo haría Sakura. Por eso, decidí que, si voy a interpretar a Sakura, debo lucir igual que ella en el contexto en el que se encontraba. —Se encogió de hombros. —Quizás creas que es una tontería, pero en mi libro de actuación salía que era recomendable hacer eso para entrar en el personaje, como muchos grandes actores lo hacen.

—Tienes razón, no lo había pensado. —Reflexionó Ryoma, evitando mirarla de pies a cabeza. —Podríamos intentarlo…

—Sí.

—Bien, entonces vamos a ensayarlo al pasillo. —Dudó un minuto, mientras recogía la lata que se había caído.

—¿Qué ocurre?

—Nada, iré a botar esto y te alcanzo.

—Está bien.

Cuando Sakuno cruzó la sala, Ryoma no pudo evitar mirarla nuevamente, si bien debía admitir que no había pensado en eso, ahora no estaba tan seguro si funcionaria de su parte, ya que no sabía cómo se concentraría con ese cambio en su apariencia. Suspiró, debía calmarse, sólo era un atuendo diferente, ella seguía siendo la misma. "Quizás así mismo se debe sentir Tetsu, cuando ve a Sakura lucir diferente" Pensó para sí, identificándose con el personaje por primera vez. Pero había una diferencia, ellos se habían conocido en la infancia, así que lo que sucedía entre ellos era muy distinto a los protagonistas de la historia.

Tras haber botado la lata, se dirigió hacia el pasillo para olvidarse de lo que sentía en esos momentos y concentrarse en el personaje que tenía que interpretar. Sakuno ya se encontraba ahí en su lugar, volviendo a leer el libreto antes de representarlo. Estaba nerviosa, considerando que habían acordado esa mañana que esta vez lo harían tal cual era la escena sin censurar el beso, dado que lo habían estado evitando. Pero sólo era una actuación, nada más, no tenía que temer de eso. Después de todo, tenían que hacer todo por un papel.

—¿Estás listo? —Preguntó esta vez Sakuno.

—Sí, comencemos. —Se aclaró la voz y se transformó en Tetsu. —"No puedes hacerme esto, Sakura. No puedes irte con ese tipo otra vez, tú eres mía" —La miró fijamente a los ojos, mientras la tomaba de los hombros, despertando algo en él que no sabía si lo estaba sintiendo como Tetsu o como Ryoma.

—"Sí puedo y lo haré. No soy de tu propiedad, mi corazón tiene dueño y no eres tú el responsable de sus latidos sin control". —Se zafó de sus brazos enfadada. —"Estoy harta de esto…harta de ti y harta de lo que alguna vez fue "nuestro".

—"¿Alguna vez? Lo nuestro sigue aquí…tan vivo como el latido que emitieron nuestros corazones la primera vez que se encontraron. "—Volvió a aferrarse a ella, pero la castaña se alejó de él. —"No sé a quién quieres engañar diciendo que lo nuestro ha terminado, porque no es así, sigues amándome de la misma manera y lo sabes".

—"Te equivocas, ya no siento nada por ti. Sí alguna vez hubo algo, ya se ha ido todo…con tus recuerdos y tus mentiras. Se ha ido y ya no queda nada". —Suspiró.

—"No es así, todo sigue en el mismo lugar". —La miró a los ojos y se acercó a su rostro, notando como se teñían de rojo. —"Sí me equivoco, niégame que no estás sintiendo algo ahora que toco tu rostro y me aproximo a tus labios" —Tomó su rostro y la observó desde ahí.

—"No te atrevas, Tetsu. Si lo haces yo…"

Él se aproximó a sus labios y los aprisionó con los suyos con pasión sin apartar sus manos de su rostro, girando su cabeza mientras lo hacía para acoplar sus bocas una vez más e introduciendo su lengua en su boca, la cual encontró a una amiga en su interior y jugó con ella. Entonces ambos sintieron el calor apoderarse de ellos, Tetsu la tomó de la cintura y luego la llevó en sus brazos hasta un mueble cercano, donde la siguió besando, mientras ella se aferraba a su cuello para sostenerse por la intensidad. Sus manos se aproximaron a su abdomen y se detuvieron ahí, masajeando su ardiente piel, la cual quiso conocer más y levantó su blusa con delicadeza hasta lograr quitársela. Fue en ese momento que sus miradas se encontraron y su pulso se aceleró más, casi podían sentir el aliento del otro, debido a la cercanía que tenían. No esperaban actuar la escena hasta el final, ahí debería haberse terminado todo y es cuando la directora diría "Corte", pero no podían hacerlo. No sabían si era a causa de que habían interpretado tan bien los personajes que se sentían tan excitados el uno por el otro, o era porque algo en sus líneas les había recordado a lo que sentían en la realidad. Pero entonces, antes de llevar sus caricias a mayor intensidad, el sonido de un trueno los hizo reaccionar y les recordó que ya no estaban actuando. La castaña liberó un grito y se apartó de él, estaba asustada, no soportaba el sonido de los truenos. El ambarino la miró desconcertado, no esperaba ese tipo de reacción, quizás se le había pasado la mano y no había actuado como debía.

—Ryoma…creo que ya lo hemos hecho bastante bien. —Susurró la castaña avergonzada, tratando de cubrirse con sus manos, evitando que viera su ropa interior delantera. —De hecho, hicimos la escena completa.

—Sí, tienes razón.

—Bueno, fue una buena actuación. Por un momento, incluso me sentí como Sakura. —Río nerviosa. —Era como si realmente fuéramos a llegar más lejos. Actuaste muy bien al final, te ganarías un Oscar por eso. —Se burló, tratando de tranquilizar a su corazón de que lo que había sucedido no era real, pero aún sentía un extraño fuego propagándose en su cuerpo. — Ahora ¿Podrías entregarme mi blusa?

—No.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Sí bien estaba actuando al principio como Tetsu, creo que esto del final no fue una actuación. —Bajó la mirada avergonzado.

—¿Por qué lo dices? —Su corazón comenzó a latir más.

—Porque es así, sí no hubiera sido por el trueno…no me habría detenido.

—No bromees con esas cosas.

—No lo estoy haciendo, es la verdad. —Se agachó a recoger su blusa y se la entregó, dando la espalda para que se la pusiera.

—Gracias. —Susurró, mientras se la ponía.

—Bien, ahora que ya nos salió la escena, no es necesario que volvamos a ensayarla. —Caminó por el pasillo sin mirarla.

—¿A dónde vas?

—Iré a darme una ducha.

—Está bien.

Observó a Ryoma marcharse por el pasillo y se sintió aliviada de que hubiera sido así, dado que estaba experimentando sensaciones que nunca había sentido y temía no poder controlarlas, más ahora que él le había confesado que en verdad no estaba actuando al final y de no ser por el trueno…quizás a dónde habrían llegado. No quería admitirlo frente a él, pero una parte de ella hubiera deseado que ese maldito trueno nunca los hubiera interrumpido, mientras que otra trataba de convencerse que todo lo que sintió había sido por entrar en el papel de Sakura y no por lo que ella realmente estaba sintiendo por su amigo de la infancia.

Una vez que Ryoma se encontró desnudo, entró en la ducha sin dejar de pensar en lo acontecido, estaba furioso consigo mismo ¿Por qué no había podido controlarse cuando se besaron? Eran actores, no podía dejarse llevar por sus sentimientos de esa manera y faltarle el respeto a la castaña de ojos carmesí. Mientras se paraba bajo la ducha, sintiendo el agua recorrer cada parte de su cuerpo, escuchó en su mente el grito que emitió la castaña y recordó la reacción que había tenido, de seguro la había asustado por actuar de esa manera. Se sentía un idiota por haber reaccionado así. Cerró los ojos para sentir el agua apoderarse de él, buscando reprimir lo que sentía por la castaña en esos momentos. Eso no podía estar ocurriendo.

Cuando salió de la ducha con una toalla atada a su cintura y otra pequeña sobre su cabello, escuchó el sonido de su celular en la habitación y se aproximó hacia ella a zancadas, debía ser Shiba, sólo él lo estaría llamando en ese horario, estaba seguro. Y no estaba equivocado, porque en cuanto sus manos se encontraron con el aparato, él le contestó en la otra línea.

—¿Qué ocurre?

—Tenemos un problema.

—¿Cuál es?

—La mansión de su hermano…no se encuentra en condiciones para recibir visitas.

—¿A qué te refieres?

—Pues verá…la última vez que la ocupó, realizó una gran celebración en honor a sus logros y…

—Déjame adivina, es un desastre ¿no?

—Así es. He intentado contactar a algunas personas para que nos ayuden a limpiarla, pero nadie puede acudir a nuestro llamado, ya que están ocupados.

—Entiendo, iremos para allá.

—¿Eh? ¿Ustedes lo limpiarán?

—Sí, así lo haremos más rápido.

—Creí que era un mal momento, ya que imaginé que estarían ocupados, ensayando para la escena.

—No lo es, al contrario, es el momento perfecto para ir.

—¿No quiere que vaya por ustedes?

—No te preocupes, iremos por nuestra cuenta.

Luego de que Ryoma se vistiera con ropa adecuada para la ocasión, teniendo en cuenta que había una gran tormenta en el exterior, salió de su habitación dispuesto a encontrarse con la castaña para informarle sobre lo sucedido. Sakuno se encontraba en la cocina, bebiendo un poco de agua, cuando él irrumpió en el cuarto.

—¿Qué sucede?

—Me acaba de llamar Shiba, hay unos problemas en la mansión que ocuparemos mañana.

—¿Por qué?

—Al parecer no está en condiciones para ser habitada. Así que le dije que nosotros podemos encargarnos de eso.

—Sí, no hay problema. Entonces… ¿iremos ahora?

—Sí, por lo mismo…deberías a cambiarte. —Le dio la espalda avergonzado, nuevamente sus ojos se estaban dirigiendo a su busto y no podía evitarlo.

—¿Eh? Ah sí, tienes razón. Debo ponerme ropa más apta para hacer limpieza. —Se sonrojó y caminó hacia la escalera dispuesta a hacerlo. Ryoma estaba actuando muy extraño y no entendía el motivo.

Por ello, tras algunos largos minutos de espera, la castaña bajó llevando una camiseta manga larga, una falda de color negro con calcetas largas y una chaqueta sobre ella. Ahora si lucía como la verdadera Sakuno y no como Sakura, salvo por el maquillaje, pero tranquilizó al ambarino. Después de haber cerrado la casa, ambos abordaron el auto y viajaron rumbo a la mansión de Ryoga, la cual se encontraba si bien se encontraba a unos cuantos kilómetros de ahí, Sakuno estimaba que estaba más lejos que la casa de los Echizen, ya que se le hizo más largo que en esa ocasión. Aunque tal vez, no era sólo la distancia lo que se hacía eterno, sino también la compañía del ambarino, quien no había dicho ni una sola palabra durante todo el viaje, como si estuviera molesto con ella o no soportara su presencia. "Quizás debe sentirse incomodo por lo sucedido" pensó Sakuno para sus adentros. No obstante, había tantas cosas por conversar sin mencionar el tema, pero Ryoma no lo sabía aprovechar.

Tras haber recorrido muchos kilómetros colina arriba, finalmente el automóvil se detuvo frente a una majestuosa reja de color blanco que llevaba las iniciales R.E en el centro, las cuales llamaron la atención de la castaña, ya que si lo pensaba bien eran las mismas siglas que componían el nombre de su compañero "Ryoma Echizen", salvo que su hermano después de las primeras dos letras iba acompañado de una "G" en lugar de una "M" y eso lo cambiaba todo. Se preguntaba porque sus padres habrían elegido sus nombres con esa similitud en la composición de sus nombres y no los había hecho diferentes, siendo sus únicos hijos.

Cuando ingresaron a la mansión, Shiba los esperaba en la entrada llevando un gran paraguas rojo para evitar que se mojaran por la lluvia. Sin embargo, Ryoma no quiso compartir su sombrilla con la castaña y se la entregó, diciendo que no la necesitaba. Sakuno no sabía si sentirse agradecida por dicho acto de caballerosidad o triste porque él nuevamente la estaba evitando. Por lo que se limitó a agradecerle por ello y lo siguió escaleras arriba. En el interior, dos mujeres de delantales blancos tomaron sus abrigos y los dejaron sobre un perchero de madera que había junto a la puerta. A juzgar por sus atuendos, parecían ser sirvientas, lo que le causaba extrañeza a la castaña, considerando que les habían informado que la mansión estaba abandonada y nadie la había cambiado en el último tiempo.

—Ahora que la señorita Sakuno y el señor Ryoma han llegado, podemos comenzar. Primero que todo, les presento a las señoritas Saori y Yoshino. Ambas eran ex empleadas de la mansión antes de que el señor Ryoga se marchara.

—Hemos venidos en cuanto Shiba-sama nos contactó. —Habló Saori, una chica de cabello negro corto. —Somos conscientes de que la mansión no está en el mejor estado ahora, pero podemos ayudar a que luzca como tal.

—Sí, de no ser por Ryoga-sama nos habríamos hecho cargo hace tiempo. Pero nos aseguró que él se haría cargo de todo.

—Típico de él. —Bufó Ryoma.

—Sí. —Rió Saori.

—Bueno, es hora de limpiar este lugar. —Anunció el ambarino. —Debemos dividir las tareas.

—Sí, ya lo hemos hecho. —Habló Shiba. —La señorita Yoshino se encargará de limpiar la cocina.

—Yo me haré cargo del salón. —Dijo Saori.

—Bien, entonces nosotros nos haremos cargo del segundo piso. —Habló el ambarino, no quería hacerse cargo de las cosas con la castaña, pero no tenía otra alternativa.

—Y yo limpiaré los baños. —Anunció Shiba.

—Está bien, entonces en eso quedamos. —Asintió el ambarino y se dirigió a las escaleras para ordenar la segunda planta.

Sakuno miró a su alrededor, no sabía si era producto de la neblina o también el hecho de que todas las cortinas estaban cerradas, pero le costaba dimensionar que alguien en su sano juicio viviera ahí, porque todo era un desastre. "¿Vienes, Ryuzaki?" Le preguntó Ryoma, irrumpiendo en sus pensamientos y obligándola a asentir. La castaña siguió al ambarino, quien subió decididamente por las escaleras sin fijarse por donde pisaba, pese a que había restos de basura bajo sus pies, parecía no importarle. Cuando llegaron al segundo piso, se encontraron con un largo pasillo que estaba flanqueado de habitaciones, las cuales la mayoría estaban cerradas. Imaginaba que, para limpiarlas, tendrían que inspeccionar cada una. Observó a Ryoma que se encargaba de abrir las cortinas para que entrara más luz, parecía tan ensimismado en lo que hacía que olvidaba que no era el único en ese lugar, porque incluso se estaba encargando de sacudir unos muebles olvidados al final del pasillo. Suspiró, ella también quería ser de ayuda, así que se dispuso a entrar en una habitación que tenía la puerta entreabierta, no obstante, una vez que cruzó el umbral se percató que para su sorpresa estaba ordenada y no tenía una pizca de desorden, lo que no concordaba con el estado de casa. Dicha habitación no parecía ser la de Ryoga, ya que no tenía ningún cuadro en la muralla ni tampoco algún rastro de que alguien durmiera ahí, es más parecía un cuarto de invitados porque no tenía identidad propia.

—¿Qué haces aquí? Ryuzaki. —Apareció Ryoma a su lado.

—Nada…sólo estaba buscando que hacer. —Respondió la castaña. —Como estabas concentrado en lo que hacías, no quería molestarte.

—Deberías haberlo hecho. —Bufó.

—Lo sé. En fin, esta habitación parece que no necesita aseo.

—Tienes razón, debe ser porque es el cuarto de invitados. Siempre hay dos habitaciones que están intactas en esta casa, una es esta y la otra es el dormitorio de Ryoga.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Porque cuando hace celebraciones, no permite que cualquier persona duerma aquí.

—¿Ocurrió algo?

—Sí, una vez tuvo una novia que le robó cosas de su alcoba antes de terminar con él.

—¿Qué? ¿En serio? —Preguntó desconcertada — Siendo su novia…me sorprende que sea así.

—A mi no, Ryoga tiende a tener aventuras con chicas que apenas conoce, ya sea por su fama con el tenis o por otras situaciones. Por eso no me sorprende que encuentre personas de ese tipo, es muy descuidado. —Gruñó.

—Entiendo, entonces imagino que eso le ha sucedido más de una vez.

—Así es. Pero ese no es mi problema, él se lo busca. —Le dio la espalda para salir de la habitación. —Pero si me quieres ayudar, podrías hacerlo en la habitación siguiente.

—¿Qué hay en ella?

—Cosas viejas guardadas.

—¿Quieres tirarlas? —Preguntó espantada

—No es mala idea. —Sonrió maliciosamente. —Pero ese no es el objetivo por el que quiero que vayas ahí, sino que para sacar algunas cosas. Verás, como mi hermano pasa gran parte del tiempo en el extranjero, las personas que cuidan la casa o bueno la vigilan desde afuera (las mismas que conociste abajo), guardan los objetos más preciados de Ryoga en dicha habitación. Si bien hay cosas preciadas para él que no podemos manipular, hay otras que nos van a servir para la escenografía que debemos crear. Por eso, tenemos que encontrar algo que nos pueda servir ¿Entiendes?

—Sí, entonces iré ahora. —Anunció la castaña, dirigiéndose a la habitación siguiente, no obstante, era precisamente una de las puertas que estaban bajo llave, por lo que no podía abrirse fácilmente. —Ryoma ¿Tienes la llave?

—Oh es verdad, ten. —Se la entregó. —Es la primera dorada.

—Ya, gracias.

Cuando la castaña se adentró en la habitación, se encontró con un lugar oscuro repleto de cajas y muebles viejos que estaban amontonados en su interior. Por su apariencia, le daba la impresión de que hace muchos años nadie entraba en él, porque había telarañas en cada rincón de la pieza y los mismos muebles parecían haber adoptado otro color producto del polvo que tenían. Suspiró, tenían muchas cosas que hacer y se preguntaba si realmente lograrían terminarlo en un día. Por ello, luego de atar su cabello a una cola, caminó hacia las ventanas más cercanas para abrir los doseles y permitir que entrara claridad a la habitación, teniendo en cuenta que la tormenta había cesado un poco y tenían que aprovechar eso. Posteriormente, se dedicó a revisar con mayor profundidad las cosas que había, preguntándose cual, de todos esos objetos, podría ser de utilidad para la escena que iban a hacer. Quizás esas lámparas que estaban en el centro servirían para iluminar el escenario, considerando que el clima no estaba de su lado en esos momentos y cuando rodaran su actuación, era muy probable que lloviese. Sí, eso les ayudaría bastante. Entonces, se atrevió a tomar una lámpara de pie negra y la depositó cerca de la puerta para limpiarla. Después de dejarla como nueva, caminó por el resto de la habitación y aprovechó de barrer el piso, ya que sus propias pisadas estaban dejando huella, producto de la humedad que traía del exterior. Si bien estaba acostumbrada a quitarse los zapatos cuando entraba a una nueva casa, imaginaba que, por el estado de la casa, era más seguro tener sus zapatos puestos que andar sin ellos o usar pantuflas, ya que en cualquier momento podría aparecer algún insecto.

Ryoma estaba tan concentrado en revisar la alcoba de su hermano, cuidando de que no hubiera nada apropiado a la vista que no se percató que ya habían transcurrido dos horas desde su llegada, motivo por el cual su estómago protestaba en su interior. Suspiró, se preguntaba si la castaña hubiera encontrado algo interesante en la habitación que se encontraba, considerando que no se había salido de ahí en varias horas. "¿Qué es esto?" preguntó dudoso, viendo una especie de carta que se encontraba bajo el velador de Ryoga. Al sostenerla en sus manos, se percató que ésta se encontraba abierta y tenía escrito en el remitente, el nombre de una chica que conocía muy bien… era la misma que su hermano había sorprendido robando en su propia casa. Quizás podría tratarse de una carta antigua, no obstante, la fecha indicaba que había sido de apenas un año, lo que le sorprendía, teniendo en cuenta que su ruptura había tenido lugar hace más de 6 años. Sí bien admitía que tenía curiosidad por saber el contenido de la carta, al mismo tiempo sabía que si leía lo que decía, estaría actuando de la misma manera en que lo hacía su padre y él no era así.

Por ello, regresó la carta al mismo lugar que la encontró y se preparó para salir de la habitación. Sin embargo, sus pies se encontraron con otra carta que estaba en el suelo, cerca del closet de Ryoga. "No debería ser tan descuidado con sus cosas, mamá tiene razón" pensó para sí, tomando la carta y preparándose para depositarla en el escritorio abandonado que tenía en el centro de la habitación, pero no fue capaz de hacerlo en cuanto vio que la carta iba dirigida hacia él, dos años antes de haberse marchado. Se preguntaba por qué no le había llegado ¿O acaso nunca la envió? Sus dedos examinaron el sobre y se dispusieron a abrirla, no estaba sellada del todo, así que él no se daría cuenta si la hubiera encontrado otra persona, pero entonces el sonido de un trueno, acompañado de un grito lo hizo reaccionar, provenía de la otra habitación. Es decir, se trataba de ella…

Caminó a zancadas por el pasillo hacia la habitación continua y se percató que la lluvia había regresado, inundando parte de la pieza por la ventana que estaba abierta. Por este motivo, cruzó la habitación a la velocidad de la luz y cerró las ventanas con fuerza, evitando que cayera más agua sobre la alfombra. No obstante, una vez que logró hacerlo, miró confuso los alrededores, notando que la castaña no estaba en ningún lugar. ¿Y si se había equivocado? Tal vez no era la habitación correcta y había entrado ahí instintivamente. "¡¿Ryuzaki?!" La llamó confuso, esperando una señal de su parte, pero nadie respondió a su llamado. Era extraño, una persona no podía desaparecer de esa manera en un lugar así, a menos que las arañas se la hubieran llevado, lo que no tenía sentido. Entonces un nuevo trueno se manifestó con más fuerza aún en el cielo, provocando que volviera a invocar el mismo grito que había escuchado anteriormente. No había duda, ella estaba ahí, en alguna parte, pero sin duda estaba en el mismo lugar. Por esa razón, se adentró más en el lugar hasta escuchar a lo lejos como alguien temblaba.

—¿Ryuzaki? ¿Estás ahí?

—S-Sí…—Susurró la castaña, escondida tras un mueble asustada.

—Al fin te encuentro… ¿Qué haces ahí? —Preguntó confundido y le extendió la mano para que se levantara.

—P-Pues…yo—Se levantó a su nivel aceptando su mano, no sabía cómo decirle que le temía a los truenos, le avergonzaba hacerlo.

—¿Tú qué?

—Quizás te burlarás de mí, pero…le temo a los truenos. —Dijo apenada.

—¿A los truenos? —Preguntó desconcertado y la vio asentir, entonces un recuerdo fugaz apareció en su mente de lo que había sucedido hace algunas horas en su casa y le hizo sentido. —Ah ya veo, entonces reaccionaste de esa manera hace un rato por eso ¿no?

—Sí…—Susurró confusa. —¿Por qué?

—Creí que había sido por mi causa.

—¿Eh? ¿Por qué?

—No es nada. —Se sintió un idiota nuevamente ¿Cómo no lo había relacionado? —Bueno, salgamos de aquí.

—¿Y qué hay de buscar cosas para la escena?

—Eso puede esperar, debemos comer primero. Además, necesitas un descanso.

—Sí, es verdad.

—Bien, vamos entonces.

Sakuno lo siguió en silencio, ahora que la lluvia había regresado, el cielo ya no estaba tan claro como antes y la habitación se había vuelto más oscura. Lo que no era un problema como lo que significaban los truenos para ella. Pero aún así, se sentía un poco insegura ahora que él sabía su secreto, era como cuando había descubierto que le temía a las películas de terror y la había invitado a ver una a propósito. Esperaba que no fuera el caso y no la invitara a salir a contemplar los truenos, porque no sería agradable. De pronto, como si hubiera invocado a los truenos, se volvieron a manifestar siendo acompañados por relámpagos esta vez que iluminaron la habitación unos minutos y volvieron a cegar todo. Para cuando Sakuno abrió los ojos, se encontraba aferrada a la espalda del ambarino. No sabía porque lo había hecho, pero ahí estaba atada a él como si fuera una cadena y no lo quería soltar.

—Ryuzaki…

—Lo siento, pero no pude evitarlo. —Susurró triste. —Descuida, no estaré aquí todo el día.

—No te preocupes, lo entiendo. —Tomó sus manos, las cuales lo apretaban tan fuerte que sentía que lo iba a estrangular. —Mira haremos lo siguiente, tú vas a soltarme lentamente y yo te ayudaré a salir de aquí ¿de acuerdo?

—E-Está bien…

—Bien, uno…dos…tres

En cuanto Ryoma se volteó hacia ella, Sakuno respiraba profundamente, estaba avergonzada de sí misma, Tomoka le había dicho que tenía que ir a terapia a controlar eso, pero aún no lo hacía y había sido irresponsable de su parte, lo sabía. Sí iba a ser actriz, tenía que dejar los miedos de lado y concentrarse sólo en el papel que estaba interpretando. Recordaba una vez en la Universidad, se encontraban interpretando un papel y en plena escena, un trueno se manifestó y la obligó a olvidarse de las líneas que representaba.

—¿Estás bien?

—S-Sí…

—Bien. —Tomó su mano nuevamente y la miró. —Escúchame bien, ahora saldremos de aquí juntos ¿Estás lista?

—Sí.

—No camines detrás de mí, Ryuzaki. —Anunció, leyendo sus pensamientos.

—¿Eh?

—Caminemos juntos…al mismo nivel.

—Está bien.

Dicho eso, Sakuno tuvo la libertad de presionar su mano cuando se sentía nerviosa y Ryoma estaba dispuesto a detenerse si lo encontraba necesario, hasta que finalmente lograron salir de la habitación sin problemas. La castaña sentía como su corazón martillaba en su pecho y un leve cosquilleo recorría su estómago, mientras miraba al ambarino, sabía lo que era eso…no lo sentía desde que Hiyoshi la había rechazado y no pensaba volver a sentirlo con nadie más. Pero ahí estaba, el mismo sentimiento o se atrevía a dejar que era incluso más grande que el anterior. Y sabía que no necesitaba consultarlo en ningún libro, ni tampoco pedir consejo de sus amigas, porque sabía que la respuesta a su pregunta estaba ahí en su corazón. Sí, se sentía atraída por ese chico que le sostenía la mano con calidez y la miraba fijamente a los ojos en esos momentos. No podía seguir reprimiéndolo un minuto más.

Continuará…..

Hola!

¿Cómo están? Espero que bien. Lamento la eterna demora, ya podemos decir que pasó un año desde la última actualización jaja sólo porque estamos en el 2020 hace unos días. Así que aprovecho de desearles ¡Feliz año nuevo! Espero que les guste la conti y comenten.

Como saben mi página de Facebook es Hinata-sakuno fanfiction donde estaré siempre avisando de las actualizaciones como lo hice ahora. Y recuerden: no importa cuánto tiempo pase, siempre actualizaré jaja así que no se preocupen si me atraso algunos meses, porque tengo las conti muy pendientes.

Bueno, espero que estén todos bien y tengan un buen inicio de año

Saludos!