Capítulo 13

Tras una tediosa jornada de limpieza en la mansión, todos se encontraban alrededor de la mesa comiendo en silencio, no sabían si se debía a que la comida estaba tan deliciosa que no podían emitir comentario alguno, o era el hecho de que se habían esmerado tanto en sus respectivas tareas que nadie había advertido la hora de la comida y tenían el estómago vacío hace horas.

Ryoma se había visto en la obligación de hacer una llamada a la casa de sus padres para pedirle a otro de los empleados de Rinko, si podía traerles comida, teniendo en cuenta que Shiba al igual que los demás, había estado cooperando con ellos en la limpieza y necesitaba descansar. Por este motivo, en lugar de enviarles un empleado, Nanako apareció en la puerta al igual que caperucita roja, llevando una capa para resguardarse de la lluvia y una canasta con comida en sus manos.

—¿Cómo está? —Preguntó Nanako, interrumpiendo los pensamientos de todos.

—Está deliciosa. —Sonrió Saori y Yoshino asintió a sus palabras, estaba avergonzada de no haber comentado nada de la comida, pero estaba tan hambrienta que no había podido evitarlo.

—Pienso lo mismo, está deliciosa. —Se unió Sakuno. —Muchas gracias, Nanako-Chan.

—Sí, gracias. —Respondió el ambarino sin dedicarle ninguna sonrisa como lo habían hecho las demás, él no solía hacer eso.

—Sin duda, está muy buena. Se lo agradecemos. —Comentó Shiba avergonzado, él debería haber hecho cargo de eso. —Yo…debí haber ido, no que usted se molestara en venir.

—Descuida, Shiba. Entiendo las intenciones de Ryoma, no deberías trabajar más, considerando lo mucho que has ayudado aquí.

—Pero…

—No te preocupes, Shiba. Ahora sólo disfruta la comida.

—Aun así, yo…—Miró a Ryoma dudoso y lo vio asentir. —Está bien, muchas gracias.

—Por cierto ¿Cómo van los preparativos? —Le preguntó Nanako a la castaña. —Imagino lo duro que debe ser limpiar este lugar.

—Vamos bien, aún nos faltan algunas cosas, pero yo creo que lo lograremos.

—Qué bien. —Sonrió Nanako. —Hoy no he venido solo a darles comida, también estoy dispuesta a ayudarles en lo que deseen. Al igual que Ryoma, conozco bien este lugar, así que puedo ocuparme de ciertas cosas. —Le cerró un ojo a Sakuno.

—Eso…sería de mucha ayuda. —Sonrió la castaña sorprendida, no esperaba eso de Nanako. —¿Verdad, Ryoma?

—A mi parecer no hace falta, podemos hacernos cargo nosotros. —Respondió una vez que terminó de comer.

—¡Siempre tan modesto, primito! —Le dijo Nanako dándole un abrazo. —Pero no creas que con eso me vas a detener.

—Lo sé, pero no estaba siendo modesto. —Se apartó de sus brazos incómodo.

—No seas así, Ryoma. Nanako-Chan sólo quiere ayudar. —Intervino Sakuno, le parecía increíble que la rechazara de ese modo. —Además nos vendría bien más ayuda ¿Verdad? —Les preguntó a los otros que estaban en el salón y asintieron sin añadir nada más a ese comentario. Temían recibir una mirada de odio por parte del ambarino. —¿Lo ves?

—Sí, sí, ya entendí. —Suspiró Ryoma. —Está bien, puedes ayudarnos a mover algunos muebles.

—Encantada de hacerlo. —Sonrió Nanako victoriosa.

Tras haber comido, todos volvieron a sus respectivos lugares a hacerse cargo de sus deberes, si bien el salón principal estaba casi terminado, aún tenían que revisar si en alguna de las habitaciones, había algo que les podría ser de utilidad. Nanako acompañó a Sakuno a remover cuadros, era inevitable que, cumpliendo esa labor, saliera polvo de los retratos e incluso pequeñas arañas envueltas en sus telas. La castaña intentó disimular su desagrado por ellas, fingiendo que no le pasaba nada al verlas, pero en el fondo se sentía tan incomoda que, si se encontraran en otro lugar, ya habría huido del lugar. Eso le trajo recuerdos de cuando vivía con Tomoka y tenían que hacerse cargo de ordenar la casa. Cuando veían arañas, ella solía gritar asustada y su amiga era quien se encargaba de sacarlas, como si no se tratara de nada importante. Osakada era así, una persona risueña, divertida y fuerte que parecía no temerle a nada. Recordó esos instantes con nostalgia, realmente le hacía falta su compañía.

—¿En qué piensas, Sakuno-chan? —Le preguntó Nanako

—¿Eh? En nada, sólo estaba recordando a una gran amiga que tengo.

—¿Sí? ¿Cómo es ella? —Sonrió.

—Pues…si tuviera que describirla diría que es una persona muy entusiasta, apasionada en lo que hace y también divertida.

—Ya veo, debe ser una gran persona. Quizás nos haría falta su ayuda en estos momentos, considerando como la describes.

—Sí, de seguro si pudiera hacerlo lo haría encantada. A ella le gusta mucho ayudar, incluso a veces…se involucra demasiado en lo que hace. —Sonrió, pensando que a veces tendía a cruzar los limites buscando ayudarla. —Pero Tomo-chan, es una gran amiga sin duda.

—Me alegro de que lo sea, me encantaría conocer algún día a Tomo-chan. —Sonrió Nanako. —Quizás algún día, podrías presentárnosla.

—Sí, tal vez. —Esbozó una sonrisa. —¿Dónde dejaremos este cuadro?

—Tengo una idea, sígueme.

Dicho esto, Nanako la dirigió a una habitación que se encontraba al final del pasillo, la cual había conocido antes como aquella pieza en que depositaban todos los objetos preciados de la mansión y mantenían bajo llave. La misma que había estado horas antes con Ryoma tratando de salir, cuando los truenos le impedían concentrarse en lo que realmente era importante.

Una vez que abandonaron el cuadro en ese lugar, regresaron al pasillo para seguir ordenando. Pero entonces, Nanako le sugirió que fueran a la habitación de Ryoga para ocupar algunas cosas que le podrían apoyar en la escena. Sakuno asintió a sus palabras confusa, ya que no sabía exactamente donde se hallaba dicha habitación de la que tanto hablaban, pero estaba dispuesta a ir, ya que quizás así podría conocer simbólicamente al hermano de Ryoma, a quien solían describir con tanta indiferencia.

Cuando se detuvieron frente a dicha pieza, se sorprendieron al encontrar que el chico de ojos ámbar se encontraba en ella, leyendo una carta con tanta atención que ni siquiera se había percatado que ellas se encontraban ahí también. "Ryoma-kun, no esperaba que te encontraras precisamente en este lugar" Le sonrió Nanako, pero él la miró con desdén.

—¿Qué ocurre? —Preguntó Sakuno confusa

—¡¿Estabas enterada de esta carta?! —La acusó Ryoma, ignorando a la castaña.

—No sé de qué hablas. —La miró confusa Nanako. —¿Qué carta?

—Una carta que él…me había escrito, pero jamás envió, donde explica los motivos por el que se marchaba.

—Oh…no sabía que te había escrito una carta. —Habló Nanako sorprendida. —Pero con respecto a los motivos que había tenido, no nos había dado todos los detalles, pero si alguno de ellos.

—Eso quiere decir que si estaban enterados de la verdad… —Habló Ryoma enfadado, viéndola asentir. —¡¿Por qué nadie tuvo la valentía de decirme?!

—Queríamos hacerlo, pero queríamos respetar la decisión de Ryoga. De todas maneras, no sabíamos toda la verdad, sólo teníamos sospechas de lo que sucedía. Si él escribió esta carta, quiere decir que estaba dispuesto a contarte todo en ella, pero quizás no tuvo el tiempo para enviarla. No lo sé con exactitud.

Ryoma se quedó en silencio unos minutos, Sakuno lo observó preocupada, no entendía realmente que sucedía, pero quería transmitirle que ella estaría para él fuese lo que fuese. Sin embargo, él parecía no estar realmente ahí en esos momentos. Nunca había visto al ambarino actuar de ese modo, parecía muy afectado. Sus miradas se encontraron unos breves segundos, no obstante, sus labios no dijeron ni una sola palabra. Entonces sin verlo venir, Ryoma avanzó hacia ella, pero en lugar de darle una explicación como esperaba, sus pasos se dirigieron a la puerta y se perdieron en el pasillo con sigilo.

—Lo mejor será dejarlo solo. —Suspiró Nanako, adivinando sus pensamientos de seguirlo. —Cuando se encuentra de ese modo, prefiere encerrarse en sí mismo. Aunque no es la idea, no podemos hacer nada por ahora.

—Entiendo…—Susurró triste Sakuno. —¿Puedo hacerte una pregunta…?

—Sí, por supuesto.

—¿Qué ocurrió entre él y su hermano?

—Pues…

—Si es un secreto familiar, no importa.

—Descuida, no lo es. Y si lo fuera, no eres una extraña, Sakuno. Eres casi de la familia, considerando que eres amiga de la infancia de mi primo. Por lo tanto, no creo que se moleste si te enteras. —Abrió las cortinas para ver el clima, la lluvia había cesado unos minutos, pero sabía que dentro de poco volvería a ser la misma. —¿Él te había hablado sobre Ryoga?

—No mucho, sólo que era un gran tenista.

—¿Y que se involucraba con muchas chicas? Imagino que eso si te lo mencionó.

—Sí ¿Era realmente así?

—Sí, lo era. Eso le ocasionó muchos problemas, pero más de lo que él podría creer. Hubo una chica en particular que no sólo le robó sus pertenencias, como suele contar Ryoma, sino que también lo hizo caer en la ruina.

—¿En qué sentido?

—Pues verás, ella al saber que Ryoga era un hombre de dinero, quiso aprovecharse de su fama con las chicas y le hizo creer que ella estaba embarazada por su causa. —Sakuno la observó con sorpresa. —Por esto, comenzó a manipular la situación, diciendo que sí no le ayudaba financieramente a criarlo, ella lo iba a demandar y todos se enterarían de esto. Esto fue un gran golpe para nuestra familia, Ryoma no estaba enterado de esto, sólo creía que esa chica le había robado un objeto de valor que le había costado millones a sus padres, pero no fue así. Era un tema más delicado que eso.

—¿Y qué ocurrió con eso?

—Mis tíos no se lo tomaron bien al comienzo, ya que en varias ocasiones se le había advertido de lo que hacía y no había tomado en cuenta a nadie. No obstante, con esto que vivió, nunca volvió a hacerlo. Y estuvo dispuesto a pagar todo lo necesario para que su supuesto hijo estuviera bien, incluso se involucró más afectivamente con ella, en el sentido que la acompañaba incluso a los controles y mostraba genuino interés por su hijo. Pero entonces, esta mujer desapareció y perdieron el contacto que tenían.

—Oh…eso debe haber sido un duro golpe para Ryoga.

—Lo fue. De hecho, la razón por la que se marchó tiene que ver con eso. Él no es de las personas que se siente deprimido y se encierra a vivir su dolor, sino que es todo lo contrario, desplaza lo que siente. Por ello, en lugar de conectarse con sus emociones, decidió prosperar en otros proyectos en el extranjero. Primero, aceptando interpretar papeles que le pidieron en el mundo de la actuación, y posteriormente, decidiendo potenciar su carrera como tenista. —Suspiró. —Eso le hizo desear menos regresar a Japón, y también alejarse más de la familia.

—Ya veo…entonces la razón por la que se marchó…no era la misma que Ryoma creía.

—Así es.

—Pero tengo una pregunta con respecto a eso. —Se aclaró la garganta, estaba un poco dudosa de hacer esa pregunta, pero tenía curiosidad al respecto. —Recién mencionaste que ustedes sabían una parte de la verdad y no toda. Eso quiere decir ¿Qué hay más cosas? ¿O lo dijiste para no hacer sentir mal a Ryoma?

—Sí, hay más cosas. Pero él no ha querido contarnos sobre ello y sospecho que quizás en esa carta si las aclare. Aunque es sólo una teoría.

—¿Tú…no leíste la carta? Nanako.

—No, considero que, si el remitente es Ryoma, debe ser por una razón. Además, no me gusta involucrarme en cosas que no corresponden. —Se encogió de hombros, entonces abrió un cajón que estaba olvidado y sacó una fotografía de él. —Aunque no soy de husmear en las habitaciones de otros, tenía la duda de si esta fotografía seguía aquí. —Sonrió, mostrándosela a la castaña.

—Ellos son…

—Sí, Ryoma y Ryoga de pequeños. —Esbozó una sonrisa Nanako. —Es una fotografía que se tomaron en las canchas de tenis del tío, fue cuando Ryoma retó a su hermano a jugar contra él, anunciando que iba a ganar esta vez. Pero desafortunadamente no fue el caso.

Sakuno observó la foto con atención, el Ryoma de esa ocasión era similar al chico que había conocido en su niñez, pero estimaba que en esa ocasión era unos años menor. Examinó su rostro en silencio, en cierto sentido se parecía a su hermano, en cuanto a la mirada que tenían, pero podía diferenciarlos claramente. Ryoma llevaba una jardinera roja sobre una camiseta color Damasco, mientras que Ryoga lucía una playera con ondas. Ambos sonreían de oreja a oreja, lo que hizo a Sakuno también sonreír un momento mientras miraba a esos hermanos, preguntándose si algún día los vería de la misma manera en la actualidad.

Después de algunas horas, todos se reunieron en el salón para reportar que habían terminado sus respectivos deberes, la casa brillaba más que nunca y estaban orgullosos de su trabajo. "Buen trabajo a todos" Había anunciado Nanako, quien les aplaudió a todos los participantes, ya que la casa estaba irreconocible y se debía gracias al esfuerzo que habían hecho.

—Finalmente hemos terminado. —Sonrió Sakuno.

—Sí, al fin. —Suspiró Ryoma.

—Bueno, ahora que todos hemos terminado ¿Qué les parece ir a nuestra casa a celebrar? —Anunció Nanako, viendo como las sirvientas se sorprendían ante tal repentina invitación.

—¿Eh? ¿A su casa? Pero nosotras…—Habló Saori nerviosa y miró a su amiga dudosa.

—Tranquilas, yo las estoy invitando. —Sonrió Nanako. —No permitiré que se vayan sin recibir un reconocimiento por su servicio.

—Señorita, Nanako. —Hablaron ambas emocionadas. —Será un placer.

—Bien, entonces iremos ahora. —Sonrió.

—Yo prefiero no ir. —Habló Ryoma con indiferencia. —Tengo cosas de que ocuparme ahora, y prefiero ir a casa.

—Entiendo.

—Pero si tú deseas ir, Shiba puede llevarte. —Dijo Ryoma dirigiéndose a la castaña.

—Yo…agradezco tu invitación, Nanako-chan. —Comenzó a decir Sakuno. —Pero al igual que Ryoma-kun, debo ocuparme de algunos asuntos. Como se viene el rodaje de la escena, debo preparar algunas cosas.

—Está bien, no te preocupes. Será para otra ocasión. —Le sonrió Nanako. —Siéntete bienvenida de ir a nuestra casa, cuando lo desees. —Le cerró un ojo.

—Muchas gracias. —Sonrió.

—Bien, es hora de irnos. —Habló Nanako mirando a Shiba. —Tu también estás invitado a comer.

—Pero…

—Ve tranquilo, Shiba. Yo conduciré de regreso a casa. —Habló Ryoma. —Además te mereces un descanso.

—Bueno, gracias. Entonces las escoltaré a la mansión. —Les informó a las mujeres que lo acompañarían.

Dicho esto, todos los presentes caminaron hacia la salida para cerrar la casa. Shiba fue el primero en abordar un vehículo privado con sus acompañantes, y después Ryoma lo hizo en el suyo con la castaña. En unos minutos, ambos se alejaban de la mansión que tenía las siglas R.E perteneciente al hermano de Ryoma, la cual habían estado prácticamente todo el día ordenando.

Una vez que el ambarino salió a la carretera, encendió la radio para escuchar alguna melodía mientras conducía, ya que no tenía deseos de charlas en esos momentos, pese a la incomodidad que sentía Sakuno por ello. Sin embargo, debido a la tormenta eléctrica que persistía, no tuvieron señal para escuchar algún programa y tuvieron que resignarse a apagarla. Por ello, sin nada que hacer, Sakuno miró el paisaje con mirada pensativa, aunque quería preguntarle sobre el contenido de la carta o el cómo se sentía en esos momentos, sabía que él no hablaría, considerando lo mal que debía sentirse en esos instantes para no querer emitir palabra alguna. Pero entonces, sin verlo venir Ryoma se estacionó a la orilla de la carretera y detuvo el motor con enfado.

—¿Qué ocurre?

—No lo sé, el motor no suena bien. Iré a ver lo que ocurre, quédate en el auto.

—Está bien.

La castaña observó como Ryoma levantaba el capó para revisar el estado del vehículo. Aunque la ventanilla estaba arriba, podía leer sus labios a la distancia y su humor podía percibirlo, parecía estar maldiciendo por lo que estaba ocurriendo. Miró su celular un momento, eran cerca de las 10 de la noche, se preguntaba si podrían avisar a Shiba sobre lo que ocurría para que pudiera ayudarlos, considerando que en el caso de necesitar una grúa no sabía donde conseguirla.

A los pocos minutos, Ryoma regresó al auto empapado producto de la lluvia y se refugió con ella para informarle sobre lo que estaba pasando. Al parecer, era el motor efectivamente el que estaba fallando, ya que salía humo de él y emitía un ruido extraño. Si bien ninguno de los dos era especialista en vehículos para saber con exactitud lo que ocurría, presentían que las cosas no saldrían bien si se quedaban ahí más tiempo.

—¿Qué haremos? —Le preguntó Sakuno confundida. —¿Puedes llamar a Shiba?

—Sí, podría hacerlo. No obstante, si consideramos que recién partió a la casa de mis padres, es posible que no nos responda ahora por la señal. Así que estaba pensando que podríamos conducir hasta ese hostal que se ve a lo lejos.

—Pero ¿Puedes hacerlo? ¿El motor resistirá?

—Estimo que sí. Por ello, una vez que estemos en el hostal podremos pensar con más calma la situación , y evaluar a quien llamamos.

—Sí…parece una buena idea. —Respondió pensativa.

—¿Estás de acuerdo? No te veo muy convencida.

—Sí, lo estoy. Es sólo que pensaba que, si las cosas no resultan bien, tendríamos que pasar la noche ahí…

—Si fuera el caso, podemos hacerlo. Si estás pensando que llamaremos la atención por ser actores, no creo que sea el caso. Aquí no es como en la ciudad.

—Lo sé, pero de todas maneras no podemos bajar la guardia.

—Soy consciente de eso, pero pensemos que todo saldrá bien. Aunque primero debemos ver si seremos capaces de llegar ahí en estas condiciones, o tendremos que empujarlo.

—Es verdad…ojalá no sea el caso.

Cuando Ryoma giró la llave para que el automóvil encendiera, el motor parecía no querer cumplir sus deseos, porque no sonaba como solía hacerlo, pero una vez que lo intentaron de nuevo, esta vez las luces delanteras encendieron y lograron hacerlo funcionar. Ahora sólo debían rogar que lograran llegar a su destino, así como también que todo lo que tenían planeado estuviera a su favor, porque no todos los hostales tenían cupos disponibles sin reservación previa, y esperaban no encontrarse con más eventos desafortunados.

Una vez que se encontraron ahí, Ryoma logró estacionarse a duras penas en el aparcamiento más cercano, mientras Sakuno miraba si el hostal estaba recibiendo personas. Cuando cruzaron el umbral de la puerta, se encontraron con una recepción pequeña, donde había una mujer de unos sesenta años que ingresaba unos datos en su modesta computadora. No sabían si ella estaba muy concentrada en su trabajo o realmente no se había percatado de su presencia, porque, aunque se encontraban a metros de ella, no parecía haberse inmutado si quiera a sus figuras.

"Disculpe" Susurró Sakuno nerviosa, pero la mujer parecía no prestarle atención, porque seguía tarareando una canción sin dirigir su mirada. Entonces Ryoma carraspeó, generando que la recepcionista se girara a ellos.

—Oh lo siento, no los había visto. —Se disculpó la mujer. —Mi nombre es Ayako, soy la dueña del hostal "Los lirios solitarios" ¿En qué los puedo ayudar?

—Tenemos un problema con nuestro auto, queríamos saber si tiene contacto con algún mecánico o alguien que pueda ayudarnos. —Habló Ryoma.

—Entiendo, lamento que les haya pasado eso. Recientemente una pareja estuvo con el mismo problema y lograron contactarse con Jin-kun, mi nieto. Él trabaja en la bencinera del frente, tiene mucha habilidad en ese tipo de cosas.

—¿De verdad? ¿Cree que podría llamarlo? —Sonrió Sakuno esperanzada.

—Claro que podría hacerlo. Pero tendría que ver su vehículo en la mañana, ya que hace algunas horas fue a ver a su novia a unos kilómetros de aquí, así que no se encuentra disponible en estos momentos.

—Ya veo, en ese caso tendríamos que quedarnos por hoy. —Murmuró Ryoma, mirando a Sakuno que asentía en silencio. —¿Tiene alguna habitación disponible?

—Sí, justo tengo una. —Sonrió y les mostró las tarifas de las habitaciones. —Tienen suerte en ese sentido.

—Qué bueno, porque no estamos con mucha suerte ahora. —Rió Sakuno.

—Así veo, pero en cuanto llegue Jin-kun podrá ayudarlos. —Les sonrió, mientras Ryoma pagaba la habitación con su tarjeta de crédito. —Bien, aquí tienen la llave. Es la habitación que está en el segundo piso a la derecha.

—Ya, muchas gracias. —Le sonrió Sakuno.

—Por nada.

Ryoma y Sakuno siguieron el pasillo que les habían indicado para dirigirse a la habitación 204, correspondiente a la segunda planta. Para ser un hostal que estaba en medio de la nada, venía equipada con todo lo necesario. Aunque la habitación no era tan grande como esperaban, ya que tenía una cocina, sala y comedor en el mismo lugar, aún así, les gustaba. Había un pequeño baño junto a la sala y al final del corredor una puerta que debía dirigir a sus respectivas habitaciones.

El ambarino conectó su celular a la corriente para poder ahorrar batería antes de llamar a Shiba, mientras Sakuno veía lo que tenía la cocina. No sabía si era por lo pequeño que era ese lugar o la tensión del momento, pero le incomodaba el silencio que había entre ellos, más sabiendo lo que habían descubierto en la mansión.

La tormenta parecía no querer cesar, ni tampoco lo hacían los relámpagos que iluminaban el cielo. Al menos no había truenos en ese momento y esperaba que se mantuviera así. No podía ser una cobarde en momentos como esos, debía controlarlo. Se preguntaba como harían la escena, se suponía que debían estar en la mansión a primera hora, considerando que todos llegarían temprano, pero las cosas no habían salido como lo tenían planeado. Y aunque estuvieran cerca de dicho lugar, aún así, tenían que ir a buscar sus cosas.

Ahora que lo pensaba, quería darse una ducha y dormir tranquila esa noche, teniendo en cuenta la escena que tenían que grabar al día siguiente. Pero dudaba mucho si podría hacerlo.

—¿En qué piensas? —Le preguntó Ryoma, provocando que ella saltara, no esperaba esa intromisión.

—En como lo haremos mañana con la escena, se supone que la Directora iba a llegar temprano y debíamos estar en la mansión a primera hora.

—Conociéndola no creo que llegue tan temprano. —Habló Ryoma con indiferencia. —No es de las personas que suele madrugar, lo más probable es que vayan a desayunar antes de rodar la escena. Para ese entonces, ya estaremos listos.

—Estaremos listos suponiendo que nos pueden ayudar a arreglar el auto.

—Descuida, lo estaremos. Si no funciona eso, podemos llamar a Shiba y él nos llevará. Así que no pienses en eso, lo haremos bien.

—Lo dices con mucha confianza.

—Porque confío en que así será, ya practicamos esa escena un millón de veces y nos salió bien en el último ensayo. —Susurró, recordando esa escena fugazmente. Esperaba no volver a sentirse de esa forma de nuevo.

—Sí, tienes razón. Prepararé un té ¿Quieres uno? —Le ofreció desde la cocina.

—Bueno.

Sakuno se dirigió a los estantes que estaban en la cocina y extrajo dos tazones para preparar el té. Cuando estaba nerviosa, tendía a pensar en escenarios catastróficos en que todo salía mal, pero al menos Ryoma la había calmado con su tranquilidad en esos instantes. Le sorprendía lo tranquilo que se veía, incluso después de haberse enterado de lo que ocultaba su familia, parecía que la ira que lo consumía antes de llegar ahí se había esfumado. O aparentaba que era así, considerando que él solía ser un buen actor, incluso en ese tipo de cosas. Sospechaba que, si seguía pensando en eso, pero quizás no estaba listo para conversarlo, y estaba bien.

Una vez que la tetera anunció que estaba lista, Sakuno sirvió ambas tazas y las dejó sobre el pequeño comedor. Ryoma se sentó frente a ella en silencio, y ambos bebieron sin decir nada. La castaña se preguntaba en qué estaría pensando, pero al mismo tiempo, no quería obligarlo a nada. Por ello, bebió de la taza y miró el espacio en el que se encontraban. Aunque era un hostal, parecía la casa perfecta, pequeña y con todas las comodidades en el mismo lugar. Quizás si viviera sola, compraría una casa como esa, prefería algo pequeño y modesto que un sitio grande. Le pasaba lo mismo cuando vivía con su mejor amiga, sentía que ese lugar aun para dos personas era demasiado grande.

—Este lugar es acogedor. —Comentó Sakuno.

—Sí, lo es.

—Me gustaría vivir en un lugar así. —Sonrió. —Quizás cuando viva sola, lo haré.

—Podrías hacerlo, cuando terminemos con este papel. —Susurró, mientras bebía su té. Ahora que lo pensaba, se había acostumbrado tanto a vivir con ella que no se imaginaba volver a vivir solo.

—Sí, tienes razón. Nunca he vivido sola, pero si todo sale bien podría hacerlo.

—¿No pensabas volver con Osakada?

—Sí, pero quizás ella se sienta más cómoda viviendo con Horio-kun. De todas maneras, él y ella tenían planes juntos de ir a vivir a otro lugar. Y yo sólo estaría estorbando. —Hizo una mueca. —Pero lo he estado pensando este último tiempo y no me gustaría volver a vivir con mi abuela. Creo que me gustaría comenzar mi nueva vida sola.

—Es bueno dar ese primer paso, así podrías tener tu propio espacio.

—Sí, me gustaría tenerlo.

—¿Y dónde piensas vivir?

—Mi plan siempre ha sido en la ciudad, pero este último tiempo con todo lo que ha pasado, estaba pensando que quizás sería mejor vivir en un lugar más tranquilo como este. Ya sea aquí, o en otro lugar.

—¿Dejarías Tokyo?

—Sí, lo haría.

—Pero imagino que seguirías trabajando allá.

—No lo sé con exactitud.

—Después del maravilloso trabajo que hiciste en esta agencia, es posible que te contraten para otras películas o series incluso.

—Mi abuela y Tomo-chan me decían lo mismo, pero debo evaluarlo. En un momento, también pensé viajar al extranjero, tengo un primo lejano que vive en Europa que podría recibirme. Pero voy a pensarlo. —Sonrió. —¿Y qué hay de ti? ¿Qué piensas hacer después de este papel?

—Tengo varios proyectos, pero aún no he decidido a cuál iré. Creo que también debo pensarlo.

—Me alegro de que tengas muchos proyectos, de seguro te irá bien en todo lo que te propongas.

—Gracias, a ti también.

—Esta vez, espero que no perdamos el contacto. —Habló Sakuno con nostalgia. —Fue una coincidencia que nos encontráramos después de tanto tiempo.

—Sí, realmente lo fue.

—Nanako-chan piensa lo mismo.

—Con respecto a eso…¿Ella te mencionó algo sobre lo que ocurrió?

—¿Eh?

—Sobre mi hermano.

—Pues…algunas cosas.

—Lo supuse. —Bufó. —Siempre se entromete en cosas que no le corresponden.

—No es así, ella sólo se preocupa por ti.

—Aún así, no debía hacerlo.

—Es verdad. —Susurró triste. —Pero descuida, no le contaré a nadie sobre esto.

—Lo sé, gracias.

—Y si no quieres hablar de eso, está bien. Es normal que estés molesto, no deberían haberte ocultado algo tan importante.

—Sí, es verdad. —Suspiró. —Pero ya no hay nada que se puede hacer al respecto.

—Con tu familia quizás no, pero con tu hermano tal vez.

—¿De qué hablas?

—No sé que tenía esa carta, pero si tienes dudas sobre eso…quizás deberías escribirle y aclarar las cosas.

—No lo creo. —Se levantó de la mesa. —Es tarde, iré a darme una ducha. Después de lo que hicimos en la mansión, estoy agotado.

—Está bien, ve.

Mientras veía a Ryoma partir, se levantó de inmediato para lavar la loza, ya que no tenía nada más que hacer. Debía inferir que él reaccionaría de es modo ante tal sugerencia, más considerando que la relación que tenían entre hermanos no era la mejor. Pero quizás también creía que estaba tan dolido que no se atrevería a hacer algo así, pese a realmente pensarlo como una posibilidad.

Luego de lavar sus tazas, caminó hacia la habitación, estaba agotada también. Cuando entró en ella, se percató que en lugar de dos habitaciones separadas como esperaban, sólo había una con dos camas individuales, cada una separada a unos pasos de la otra. Aunque no le acomodaba la idea de dormir en la misma habitación, sabía que no tenían otra alternativa, teniendo en cuenta que no habían reservado con anticipación y debían acatar a lo que les había tocado.

Por lo mismo, sin pensarlo demasiado se acostó en la cama de la ventana y encendió la televisión, hace días que no tenía contacto con la realidad y se preguntaba que pasaría en el mundo. Esperaba que ya todos se hubieran olvidado de lo que había ocurrido, sin embargo, aún en ciertos canales de chismes seguían preguntándose sobre su paradero. Un titular decía "¿Novios fugitivos? La misteriosa desaparición de dos actores". Sakuno cambió el canal y hizo caso omiso a dicho encabezado, le causaba gracia que pensaran que ellos podían tener una relación como esa. Entonces se detuvo unos minutos a indagar sobre eso…si bien eran amigos de la infancia ¿eso realmente los volvía amigos en la actualidad? ¿O sólo eran ex amigos? No se había detenido a pensar en eso realmente. La relación que tenían era tan cercana y lejana a la vez, que no podía definir que es lo que eran en realidad. Además, quizás sus sentimientos por él no eran los mismos que Ryoma tenía por ella. Quizás estaba pensando demás, pero, aunque el ambarino la considerara una amiga realmente, de todas maneras, ella ya no lo veía sólo de ese modo, comenzaba a sentir que había un más allá de eso. Si pudiera definir lo que sentía por Ryoma, no sabría cómo hacerlo, ya que, aunque se sentía un leve cosquilleo cuando estaba con él, al mismo tiempo, también sentía un ardor en su pecho que le generaba dolor. "Creí que había olvidado como se sentía un amor no correspondido, pero ahora lo estoy experimentando de nuevo" Pensó para sí, sintiendo que le ardían los ojos y se reprochaba por eso. De repente, había sido invadida por la angustia y no comprendía el motivo. Tal vez porque temía que, si se enteraba de lo que sentía, podría perder el contacto con él, al igual como pasó con el chico que amaba antes, y realmente no quería eso. Pero al mismo tiempo, no sabía si podría seguir fingiendo que no sentía nada por ese individuo.

—La ducha está lista. —Le dijo el ambarino, entrando en la habitación con el cabello mojado.

—Está bien, gracias. —Susurró y apagó el televisor.

—¿Estás bien? —Notó que sus ojos brillaban.

—Sí.

—Si no quieres decirlo, está bien. —Se atrevió a decir Ryoma. —Pero sé que algo te pasa ¿Acaso es porque seguimos apareciendo en televisión?

—¿Eh? ¿Cómo sabes eso?

—Inferí que se trataba de eso, considerando que venías de ver la televisión.

—Pero podría haber sido otra cosa. —Susurró.

—¿Cómo qué?

—Pues…si bien me preocupa que todavía estemos en televisión, pese a todo lo que hemos hecho para que se olviden de lo sucedido. No es eso lo que me hace pensar.

—¿Qué es?

—Pensarás que es una tontería.

—No es así.

—Ellos dicen que somos "novios fugitivos". —Articuló nerviosa. —Pero realmente no tenemos ese tipo de relación. De hecho, ni siquiera sé lo que somos.

—¿De qué hablas?

—Es una tontería. —Se sonrojó. —Pero si bien éramos amigos en la infancia, me pregunto si eso ahora nos hace ser amigos o si sólo tenemos una relación de compañeros. —No sabía que estaba diciendo y también se cuestionaba de por qué lo estaba diciendo en ese momento. Pero Ryoma estaba ahí mirándola en silencio, de seguro creía que decía tonterías. —Te dije que no tenía sentido hablar de esto.

—No es así. —Habló con serenidad. —Si lo tiene.

—¿Eh? Pero…

—Para mí…sigues siendo una amiga, pese a que perdimos el contacto hace tiempo, aún sigue eso ahí.

—Sí, tienes razón. Yo también lo sigo sintiendo de esa forma. —Sonrió Sakuno, aunque en el fondo ella sentía incluso algo más allá de una simple amistad. —Me alegro haber aclarado esto, es bueno saber que seguimos sintiéndonos de la misma forma que antes, a pesar de la distancia que tuvimos.

—En ese punto sí, pero…hay otro que ha cambiado. —Susurró cabizbajo.

—¿Eh? ¿A qué te refieres?

—Creo que deberías ir a bañarte. Según los horarios, el agua caliente tiene tiempo limitado.

—Ah sí, tienes razón. Iré ahora.

Sakuno caminó a zancadas al baño, su corazón latía a mil por la situación que había vivido. Se preguntaba a que se refería Ryoma con que había otro punto que había cambiado. Se cuestionaba si realmente fuese lo mismo que le pasaba a ella o si era otra cosa. Pero ahora no tenía tiempo de pensar en eso, debía bañarse cuanto antes.

El ambarino por su parte, se acercó a su cama para encender la televisión, quería disimular lo avergonzado que se sentía en ese momento, ya que no tenía contemplado que ella lo escuchara. Por poco, le decía la verdad a la castaña, aunque en el fondo temía poder hacerlo, teniendo en cuenta que, si lo hacía, ella podría alejarse de él. Aunque solía bromear con respecto a la atracción que sentía por Sakuno, en esos momentos ni siquiera podía hacerlo. No era de expresar sus sentimientos a los cuatro vientos, como lo haría Momo u otros de sus amigos, o incluso como lo haría Kintaro. Pero aún así, sentía que debía decirlo.

En la recepción del hostal, Ayako hablaba con un número desconocido, anunciando que en su hostal estaban "los novios fugitivos" que trabajaban en el mundo de la actuación para que fueran a verlos cuanto antes.

Continuará….

Hola! ¿Cómo han estado? Lamento la demora, realmente tardé demasiado esta vez. Pero como les he dicho en múltiples oportunidades, nunca den por perdida una historia, porque suelo volver. Tengo un tema con las deudas jaja cuando debo algo, está siempre presente en mi mente. Y en el caso de este fic junto a otros, los pensaba muy seguido. Pero tuve tantos inconvenientes que no pude actualizar antes.

Espero que les guste la continuación, ya he empezado a escribir el capítulo 14, así que espero poder subirlo pronto. Obviamente en orden, primero debo actualizar el de DYLM. Pero les estaré avisando en mi página de Hinata-sakuno fanfiction.

Ahora son la 1:13 am en Chile, posiblemente no todos vean la conti a esta hora. Sin embargo, espero que cuando lo hagan, les guste y comenten. Como trabajo mucho y se me ocurrió aparte hacer un diplomado, digamos que no tengo otro momento para actualizar. Pero lo haré ahora.

Qué estén muy bien, saludos!