CAPÍTULO VII

Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.

KAGOME´S POV

Cuando lo vio regresar de lavarse, usando solamente el traje de baño, no pudo evitar sentir aquel cosquilleo en su bajo vientre, su piel aún se encontraba ligeramente húmeda a pesar de haber usado la toalla. Tras confirmar que estaba mucho mejor, lo invitó a recostarse a su lado. Acercó su mano en busca de la de él y se regocijó al notar como él mismo aseguraba sus pequeños dedos entre sus quedó disfrutanto de ese simple contacto que hasta hace dos días parecía imposible, jugó con la suavidad de su piel haciendo pequeños círculos sobre el espacio donde se posaba su pulgar.

De repente se vio envuelta en uno de los brazos del hanyou quien se aseguró de ponerla de lado repitiendo la posición de hacía unos momentos, se sintió sonrojar ante el recuerdo y al parecer a InuYasha le pasó lo mismo pues debido a la cercanía podía ver sus rosadas mano que anteriormente se encontraba reposando en su mejilla se apresuró a acunar su rostro sorprendiéndola un poco, lo sintió remover el cabello de su rostro acelerando su corazón ante la ternura que le inspiraba aquella acción.

-Kagome...quiero...que sepas...que lo que pasó un momento….como te dije antes...yo jamás...nunca me había sucedido-le confesó-tú dijiste...que a lo humanos les pasa porque...tocan-le dijo acariciando su mejilla suavemente, provocando que se estremeciera ante-huelen…-continuó mientras lo veía inclinarse y posar su nariz en su cuello, lo escuchó aspirar sobre su piel.-prueban…-susurró apenas acariciando sus labios -o escuchan algo que les atrae -recordó los sonidos que ella misma había liberado gracias a sus caricias logrando avergonzarse pero asintiendo ante sus palabras -quiero...que entiendas...que...no hay nada ni nadie que me atrae más...que tu…. -le escuchó decir nervioso.

-¿Quién eres tú... y qué has hecho con InuYasha? - pensó ante el asombro de escucharle decirle aquellas palabras cargadas con tanta sinceridad .-tu aroma- continuó mientras lo veía cerrar sus ojos y aspirar fuerte- tu piel, tu risa-le dijo mientras sentía como acariciaba su labio inferior con uno de sus dedos...aquella caricia le había parecido tan...exquisita que hizo nota mental de tocarle de esa manera también la próxima vez.- tu valentía, tu corazón-le vio dirigir su mano hacia su pecho logrando desbocar su corazón ante la idea de sentir la suavidad de sus palmas sobre su pecho, sin embargo solo presionó ligeramente cerca de su clavícula sin dejar caer todo el peso de su tacto...- tu temperamento…-un poco avergonzada soltó un risa nerviosa para callar inmediatamente cuando escucho la melodiosa voz del mediodemonio suspirar: -tu cuerpo…-mientras le veía pasar su mirada sobre ella -tu Kagome...Tsk...me vuelves loco mujer…y...lo que hiciste por mi... yo jamás...había sentido algo tan poderoso…no sabía que algo así existía- kami…si sigue hablándome de esa manera…-se dijo tratando de controlar los estrepitosos latidos de su rebosante y feliz corazón.-Es mejor...que ganar una pelea-la comparación le causó tanta gracia como a él y solo pudo quedarse embelesada al esucharle reír de aquella manera despeocupada...agregándolo a la lista de sus sonidos favoritos.-...quiero ser capaz de escucharle reír de esta manera...siempre- pensó conmovida.

-Dijiste...que...tu lo habías experimentado antes…-lo escuchó preguntarle mientras ponía su cara pensativa, para después fruncir el ceño como lo hacía cada vez que caía en cuenta de algo que no le agradaba -!ya se está haciendo ideas! -a...acaso...tu…-lo escuchó titubear la pregunta. No le dejó terminar para evitar que hiciera una pregunta directa de ese tipo…

-Nadie...InuYasha….solo tú has tocado mi cuerpo- inmediatamente lo vió relajar su rostro y su cuerpo. Se vió en un encrucijada al terminar confesándole que él había sido el causante de generar esa misma sensación en ella y nada más y nada menos que en su sueños y vaya si había tenido sueño húmedos con su hanyou, solo de recordarlo se sonrojaba. Logró persuadir su curiosidad sobre cómo había logrado aquello prometiéndole que después se lo compartiría. Jamás se habría imaginado teniendo esa conversación con el peliplateado, es cierto que en la mayoría de sus sueños InuYasha era mayormente salvaje y apasionado, siempre muy seguro de que hacer con ella, sin embargo en la realidad tenía que admitir que se alegraba de que ambos pudieran compartir su primera vez juntos.

Llamó su nombre mientras la separaba de su pecho para verla a los ojos -Kagome... la...próxima..vez...quiero ser...yo….es decir….yo también quiero….¿me enseñarás como...-lo vio confundida mientras percibía su nerviosismo. -lo que quiero decir….-tomó aire - la próxima vez me enseñaras como hacerte sentir así...le dijo acalorado.-yo….yo también...quiero hacerte sentir bien….-se refiere a…-imágenes de InuYasha tocándola de manera tan íntima abordaron su mente, no pudo más que esconderse tras sus manos cubriendo su rostro, principalmente para que no viera la seguramente patética sonrisa sonrojada que estaba poniendo al haber avivado sus perversas fantasías.-Eres mía Kagome -le dijo con esa voz cargada de sentimiento,mientras removía sus manos para juntar sus frentes.

-y tú...eres mío InuYasha -le respondió para inmediatamente sentir sus labios sobre los suyos. En ese semi abrazo concilió el sueño rápidamente, disfrutando de la calidez y cercanía de su amado.

A LA MAÑANA SIGUIENTE

Estaba abrazando algo calientito...y suave...olía delicioso, se sentía muy segura en ese lugar. Sintió como acariciaban su cabello lo cual logró transmitirle una sensación de placentera relajación…¡Espera...este es el aroma de InuYasha!...ooohm que buen sueño hehehe! - decidió aprovechar más de aquella fantasía tocando el cuerpo a su lado. y apretándose contra él - deliciosooumm- de repente se sintió sola y fría-iee mooou no te vayas...está calientito...un poco más -pensaba mientras buscaba a origen de su comodidad. -no iré a la escuela hoy….-Es hora de despertar...Kagome…. -nooo no quiero ir a la escuela hoy…- De repente sus labios fueron acariciados suavemente y fué ahí cuando reconoció al dueño de aquella caricia y los recuerdos del día anterior inundaron su mente. Abrió rápidamente los ojos para ver a su Hanyou mirarle con una sonrisa-oh! ¡InuYasha!- le dijo lanzándose a abrazarlo de lo feliz de verlo a su lado. Encajó su rostro en su cuello imitando la acción que a el parecía encantarle - Aquí..es más suave -pensó mientras le acariciaba la piel entre su hombro y cuello con su nariz - lo sintió estremecerse bajo ella- cielos..¿cómo hace para oler tan maravillosamente? ni siquiera usa desodorante...o perfume…¿por qué tiene que ser tan perfecto?...--Ka..kagome...que haces? -le escuchó preguntar nervioso mientras sentía el cuerpo bajo ella tensarse- -Estoy...disfrutando el aroma de mi compañero ¿no puedo?no eres el único al que le gusta hacer esto…-continuó su trayecto hasta la raíz de su cabello-ya te dije...a mi también me gusta...mucho...tu aroma. - le confesó mientras lo escuchaba tragar fuertemente presa de los nervios.

Kuso Es muy temprano para que me hagas esto onna - le dijo en un tono abatido mientras se removía bajo ella tratando de poner distancia entre sus cuerpos - d...después de anoche...no...tengo tanto control...en mis instintos...Kagome -le dijo apenado -….mi cuerpo-tomó aire-... es difícil controlarlo -Entonces recordó todo lo que le había hecho el día anterior y no pudo más que salir de aquella posición avergonzada.-oh! Gomen...InuYasha.

Se prepararon rápidamente para salir al siguiente destino, el cual le tenía bastante intrigada, la verdad era que le hubiera gustado quedar otro día en esa cueva, pero no quería interferir en el itinerario de su hanyou así que se limitó a pedirle si podían para en el mismo lugar cuando fueran de regreso a la aldea de la anciana Kaede, a lo cual accedió rápidamente.

Desde que le había confesado sus sentimientos podía notarlo mucho más al pendiente de ella, más tranquilo y más ¿accesible?..¿complaciente? - no era algo de lo que se iba a quejar aunque admitía que a veces le gustaban sus toscos modales -rio internamente Después de desayunar algo rápido siguieron el viaje. La llevó por un bosque al que antes no habían entrado, aprovechó para confirmar aquel hecho obtuviendo la confesión de que aquel camino por el que circulaban era un trayecto que había usado cuando vivía con su madre. Curiosa le preguntó si podía hablarle de su ella, lo escuchó contarle del poco tiempo que había pasado con ella y como le había afectado criarlo rodeado de humanos hasta que Myoga los llevó a otro lugar. Siempre había sabido que InuYasha había sufrido durantes su infancia...pero la mayoría de las veces las escenas que imaginaba lo incluían solamente a él, hasta ese día no había tomado en cuenta que su madre lo había pasado muy mal tras la muerte de su padre y tratando de criarlo rodeado de humanos que no entendían su condición trató de reconfortarlo apretando más su abrazo. Se sorprendió al escucharle decirle que a pesar de ser una princesa su madre se encargaba del lugar donde vivían. -Me habría encantado conocerla...suena como una mujer dulce...debió sufrir al dejar a InuYasha…- Se asombró al escucharle decir que su madre lo ponía a estudiar - ¿Inuyasha Estudiando?...eso sí que es extraño de imaginar…¿si sabía lo difícil que era por qué siempre interrumpía los míos? - se preguntó divertida, siempre había pensado que a pesar de sus rudos modales los cuales algunas veces eran fachadas, había recibido algún tipo de enseñanza pues lo había visto leer antiguos pergaminos con una escritura de la que ella no estaba tan familiarizada además de que conocía a la perfección los rangos y costumbres de la nobleza y lo mostraba apenas perceptible cuando se hospedaba en un palacio gracias a las habilidades del monje Miroku -me pregunto...que tanto podré aprender de él…-pensó entusiasmada ante la idea de conocer todo el conocimiento que había adquirido. Intentó bromear con él al decirle que no podía imaginarlo estudiando, su respuesta le ocasionó una divertida risa hasta que lo escuchó decir -es solo que la escritura ha cambiado en los últimos 200 años ¿sabés? -entonces sintió su cuerpo tensarse por completo y un sentimiento de profunda tristeza, miedo y preocupación la embargó -¿cómo pude ser tan descuidada?- pensaba frustrada,podía percibir las lagrimas acumulandose en sus ojos,sentía una opresión en el pecho que le dificulta respirar lo único en lo que podía pensar era en que iba a dejarlo solo -¡jamás podré vivir para siempre a su lado…!-pensó destrozada al verlo, tan joven y hermoso, frente a ella, tan lleno de vida después de estar en este mundo por más de 200 años, no podía evitar sentirse desdichada, por tener que dejarlo...por no poder acompañarlo...las lágrimas corrían libremente por sus mejillas, evitó mirarlo bajando su rostro y cerrando los ojos con fuerza…-¡no quiero dejarte...no quiero InuYasha...pero...pero...no puedo atarte a mi...no puedo dejar que me veas marchitarme hasta morir frente tus ojos….-de repente sintió su rostro ser acunado entre sus fuertes manos mientras limpiaba sus lágrimas con sus pulgares y la encaraba, abrió los ojos para toparse con el desesperado rostro de su hanyou, su mirada le decía que estaba sufriendo tanto como ella al entender ante lo que estaban luchando..- ¡Escúchame Kagome...eres mi compañera...te dije que permanecería a tu lado...y cumpliré mi promesa...debe haber una manera...encontraré una manera de convertirme en humano…! -le escuchó casi gritar desesperado -¿pero que está diciendo? ¿de verdad cree que yo podría pedirle tal cosa después de todo lo que ha pasado ? no pudo evitar sentirse conmovida ante su rápida entrega, por la manera en que la miraba y la seguridad en su voz sabía que no bromeaba...sabía que si ella le pedía que dejara atrás su lado youkai él lo haría sin pensarlo -yo no soy Kikyo - pensó con pesar, le dolía recordar que aquella sacerdotisa le hubiera pedido renunciar a quien lo convertía en el hombre frente a ella. -no...no lo permitiré -

¡No! -se sorprendió un poco al escuchar la fuerza de su propia voz. Lo tomó fuertemente del Haori para sostener de su de pronto débil cuerpo ante las emociones que la consumían en ese momento. -No me enamoré de un humano...me enamoré de tí...así...justo como eres ahora... mi amado hanyou….-le trató de transmitir la seriedad de sus palabras mientras se inclinaba y dejaba un suave beso sobre sus labios -jamás te pediría que dejaras de ser tu-mi perfecto hanyou -Además ni siquiera sabemos si es posible…¡Oh Inuyasha…-le dijo enterrando su lloroso rostro en su pecho-no soporto la idea de dejarte solo...cuando muer...además...además...envejeceré y llegará un punto donde ya no me querrás...seré una anciana...y tu...tu…-le dijo mientras acariciaba su rostro-seguirás igual o más apuesto...lleno de juventud...jamás te ataría a una anciana….-casi se arrepintió ante las palabras que acababan de dejar sus labios al ver el profundo miedo reflejado en sus dorados ojos-¡No lo permitiré me oíste! -la fuerza de su voz la sorprendió - ¡No permitirá que te alejes de mí Kagome...no después de todo lo que pasamos para estar juntos...nos pertenecemos...tu lo dijiste! ¡Maldición...no te rindas antes de encontrar la solución onna! Tenemos mucho tiempo para averiguarlo...y….y si no encontramos una solución permaneceré a tu lado...hasta el último de tus día…y te lo juro Kagome...-.le dijo atrayendo su rostro hasta que sus frentes se tocaron - te aseguro que permaneceré a tu lado hasta que deje este mundo en el mismo momento en el que tu lo hagas...no me interesa una existencia sin ti me oíste!-terminó su agitado discurso con un demandante beso.

Antes de que siquiera pudiera responderle sintió su boca cubrir la suya con ímpetu,rápidamente le pidió permiso para colar su lengua y ella le permitió hacerlo completamente rendida ante la caricia, podía sentir el poder de sus palabras en su alocado corazón, lo sintió abrazarla firmemente -Eres mía Kagome…-le recordó. Se sintió culpable tras escucharle pedirle que no se rindiera… tenía razón…¿cuándo ella se había convertido en una fatalista..?.nunca antes ninguno de los dos de había rendido ante algo sin luchar y agotar hasta la última de las alternativas. Tenía a su decidido Hanyou pidiéndole que confiara en él, que luchará a su lado y eso es lo que haría. -¡Debe haber una manera!

-Tienes razón...no me rendiré...antes de buscar una solución…-le dijo viendo como sus palabras lograron calmarlo un poco.¿no nos preocupemos por eso ahora si?...¿tal vez...encontremos una solución hablando con Myoga ne? -intentó animarlo.

-Déjamelo a mí Kagome...encontraré la manera de que estemos juntos...por siempre…- le escuchó asegurarle mientras la abrazaba. Se quedó disfrutando de su calor y el sonido de su corazón hasta que lo sintió ir a un paso más relajado, ayudándola a tranquilizarse. Una vez que su respiración se acompasó retomaron el viaje.

Aunque iba más tranquila cubierta por el suave y oloroso cabello del semidemonio sobre ella, no podía dejar de preocuparse - ¿realmente podremos encontrar una solución? ¿ por qué? ¿por qué ahora que somos tan felices? -se repetía constantemente. Esperaba en el fondo de su corazón que realmente Myoga tuviera una solución pues la simple idea de separarse de InuYasha le parecía inconcebible, pero al mismo tiempo también el atarlo a lo efímero que era su vida.

Después de un tiempo no supo cuánto pues dormito varias veces para evitar pensar en lo ocurrido lo escuchó llamarla cuando le indicó que había encontrado un lugar para parar a comer, se maravilló ante el enorme campo lleno de flores silvestres, la brisa traía el delicioso aroma dulce de las plantas, rápidamente se internó en él y disfrutó del sol, la textura de las flores a su alrededor y la fresca brisa, se dirigió al gigante árbol en medio del prado, le recordaba un poco al goshinboku ante su majestuosidad. De repente sintió el abrazo del peliplateado desde su espalda mientras descansaba su mentón en uno de sus hombros, lo escuchó decirle que cerrara sus ojos mientras su aliento rozaba su oreja ante el susurro, obedeció de inmediato impaciente por lo que querría el mediodemonio. Se concentró en su alrededor y el familiar sonido de los rápidos pasos de InuYasha le llegó - ¿está corriendo? -se preguntó - En menos de un minuto sintió nuevamente el calor de su torso en su espalda, dejó caer su peso contra el, cuando le escuchó pedirle que abriera nuevamente sus ojos, frente a ella se encontraba un fresco ramo con los diferentes tipos de flores que había en el prado. Su corazón se inundó de agradecimiento y ternura ante aquella acción, InuYasha no era el mas detallista pero sabía que lo estaba haciendo para hacerla sentir mejor, olió las flores y se apresuró a colgarse de su cuello abrazándolo a modo de agradecimiento.

Se apresuró a preparar las sopas instantáneas, lo sintió sentarse muy cerca de ella, tanto que sus ropas se rozaban, tenía que admitir que le gustaba aquello, al parecer se estaba sintiendo con más confianza a su alrededor - y después de lo de anoche...sería extraño si no…-pensó divertida. Le sonrió al descubrirlo mirándola logrando que se sonrojara. Le agradecía nuevamente el detalle y le escuchó decirle que no le gustaba verla triste y que era su deber como compañero hacerla sentir mejor.

-yo...yo también….prometo...trataré de ser...una buena compañera para ti -le reafirmó ante su declaración.

Hay tantos lugares hermosos en esta época…- le dijo disfrutando del paisaje solo para escucharlo decirle que la llevaría a todos los lugares que él una vez había descubierto-emocionada le regaló una sonrisa. InuYasha la había calmado y vuelto a su humor rápidamente con aquella muestra de afecto. - no me preocuparé antes de que conozcamos qué es lo que podemos hacer...disfrutaré este tiempo a su lado...sin arrepentimientos….-

Lo escuchó animarla para retomar el el segundo trayecto le pidió que le siguiera contando sobre su madre, él accedió y así descubrió que le gustaba que le contaran historias antes de dormir de pequeño,también que no conocía la historia de cómo sus padres se habían conocido incrementado su curiosidad por conocerla y haciendo nota mental de preguntarle Myoga cuando lo viera. Tenía que admitir que le sorprendía que su madre no le hubiera hablado tanto de su padre pero...de alguna manera comprendía que tal vez recordarle le resultaba muy doloroso por la pérdida. Se animó a preguntarle si la dejaría leerle en un futuro, se alegró al escucharle aceptar su ofrecimiento.

Se sorprendió cuando le escuchó preguntarle nervioso si había algo que quisiera hacer con él en su época -¿me está pidiendo una cita? oh hermano eres tan maravilloso -pensó emocionada agradeciendo al intervención de sota. Jamás pensó que por cuenta propia el hanyou le pediría algo como aquello, sabía lo fácil que sus sentidos podían abrumarse cada vez que iba a su época. El recuerdo de aquella vez que ayudaron a sota a confesarse le atrajo un ligero sonrojo, hacía tanto de aquello.

Entusiasmada le pidió que lo acompañara al cine y al parque de diversiones. Aunque nunca lo había pensado antes, ahora que la idea estaba sobre la mesa se encontró completamente entusiasmada de poder caminar en su época a su lado como una pareja moderna, imaginarlo con ropa de su tiempo hizo estragos en su cuerpo -seguramente atraerá todas las miradas con ese cuerpo tan perfecto - pensó entre orgullosa y celosa a la vez. Su madre si que había pensado en todo al comprarle aquel conjunto a InuYasha. Le escuchó acceder a usar la ropa en la noche de luna nueva pero rápidamente se encargó de que desechara la ide haciéndole un cumplido.

-No me refería a que la usaras siendo humano InuYasha...luces muy apuesto con tu traje de rata de fuego, es solo que...me gustaría que nos mezclaramos mejor entre la gente durante la cita...aunque siendo tan apuesto seguro seguirás robando miradas de curiosos.

-Pee...ro que cosas dices mujer - lo escuchó responder avergonzado.-oh vamos InuYasha...tal vez aquí la gente está ciega por sus prejuicios pero en mi época...cuando mis amigas te conocieron recuerdas? -lo vio asentir recordando aquel raro encuentro.-bueno...ellas creían que eras mi novio...desde entonces….y dijeron que eras muy apuesto. -lo escuchó sorprenderse por aquello y disculparse por haberle hecho esperar.

El tiempo pasó muy rápido una vez que se concentró en pensamientos más positivos, así aprovecho para contarle lo mucho que le entusiasmaba terminar la escuela por fin y poder pasar más tiempo en esta época, a su lado. De repente se preguntó cómo les estaría yendo a Sango y Miroku - Espero que ese monje no pierda tiempo una vez que regrese del templo y confirme la fecha de boda con Sango…- Animados por el tema hicieron una apuesta sobre cuánto tiempo tardaría el monje en acelerar los preparativos de la boda.

Iba concentrada pensando en lo emocionante que sería poder ayudarle a Sango con su boda, cuando se quedó sin respiración al ver cómo empezaba a surgir de entre los árboles una hermosa casa tradicional. Se sorprendió al escucharle decir que aquel era el lugar donde había vivido con su madre. No pudo evitar su asombro ante tan memorable espacio, aunque tradicional, la casa estaba bellamente construida y tenía un elegante aire. -si sabía de este lugar…¿por qué no regresó? - se preguntó y animó a cuestionarle. Cuando escuchó la triste historia sobre cómo se había perdido y batallado para volver a encontrar el lugar, entendió un poco sus razones, es verdad que de haberse quedado en aquel lugar jamás se hubieran conocido, pero le dolía pensar todo lo que tuvo que pasar solo aquellos años - pero ya no más...InuYasha...estaremos juntos...sé que lo lograremos - pensó con más confianzas.

Se extraño al verle extender su mano hacia la casa como si hubiera …-¡una barrera! ¿ por qué no al detecté antes? - InuYasha rápidamente le explicó que tenía que ver con algo que ver con su padre compartiendo su sangre con el y su madre - ¿pero como es que su madre tenía la sangre de su padre ? -pensó confundida - Definitivamente esta familia está envuelta en misterios.- le aseguró que si estaba en contacto podría entrar y así fue. Lo escuchó decir que aún podía percibir el aroma de su madre y ciertamente parecía que el tiempo dentro de la barrera se había congelado. La casa no mostraba ningún rastro de deterioro a pesar de los cientos de años que habían pasado.

Inmediatamente se dirigió a la entrada y presentó sus respetos a su suegra mientras hacía una profunda reverencia.-Izayoi-Sama disculpe la intromisión, tiene usted un hermoso hogar, prometo cuidarlo y tratarlo con respecto, del igual manera, permítame cuidar de InuYasha. - InuYasha la había llevado a la casa de su madre y de haber estado viva se habría asegurado de traer regalos y presentar sus respetos, era lo mínimo que podía hacer para honrar su recuerdo - me pregunto si InuYasha me llevaría a su tumba para dejar flores - se preguntó. Antes de que pudiera hacerlo lo sintió abrazarla y agradecerle el gesto conmovido. Rápidamente la animó a entrar tomándola de la mano para enseñarle el puerta parecía responder solo a su energía y se preguntó si ella podría abrirla después….la casa era espaciosa y aunque sencilla destilaba elegancia en los toques de decoración, imaginó que aquello se debía a Izayoi. Se maravillo ante la vista del jardín trasero, a la luz de la luna simplemente quitaba el aliento, se acercó a una de las flores preservada hermosamente a pesar de no estar atendido, fantaseo con todos los momentos que podrían pasar juntos admirando aquel paisaje.

Aunque le hubiera gustado quedarse más tiempo el entusiasmo de su mediodemonio era evidente y apresuraba su recorrido, la siguiente parada fueron las habitaciones de la planta superior. Se maravillo ante el sencillo cuarto en el que InuYasha había pasado parte de su infancia, imaginándolo jugar ahí dentro, dormir y escaparse por la ventana como le había comentado, el siguiente cuarto, el de su madre le robó el aliento, sus pertenencias estaban ordenadas cuidadosamente y el majestuoso kimono colgado cerca de uno de los biombos atrajo su atención de inmediato, la fina pieza parecía definitivamente un atuendo digno de la realeza,con un intrincado diseño el fondo era de un azul obscuro que se desvanecía hasta la base en uno más claro,sobre el se extendía un paisaje nocturno,la media luna en la parte superior y nubes sobre lo que parecía el monte fuji, así como pétalos flotando llevados por una corriente de aire, de pronto lla imagen del padre de InuYasha se coló en su mente -tienen cierta similitud en los colores y seguro la luna lo representa tal vez...por eso era su favorito - pensó al escuchar al hanyou comentarle la predilección por aquella prenda. El cuarto aún tenía impregado el olor a aceites e incienso, el peliplateado le explicó que eran lo aromas utilizados por su madre. Se acercó al tocador y se deleitó con los hermosos accesorios para el cabello y maquillaje que descansaban sobre la superficie de la fina madera, estuvo tentada a tocar pero se contuvo - InuYasha a su espalda le animaba a exploar pero no lo sentía correcto -no aún - se conmovió ant sus palabras cuando lo sintió acercarse y abrazara- -Kagome.. -por tradición...madre y padre te habrían hecho regalos….y ahora esta casa...es lo que ella y padre de alguna manera me dejaron...tal vez...tenían la esperanza...de que conociera a mi compañera…-y así fue...estás aquí...y ahora...todo esto...te pertenece Kagome….

No pudo evitar imaginar cómo se habría llevado a cabo una presentación formal ante sus padres, el parecía orgulloso de ella y eso inflaba su corazón y ahora le decía que esperaba que todo aquello lo sintiera como suyo,confirmó sus sospechas al escuchar su nerviosa respuesta cuando le preguntó si quería que vivieran en ese lugar. Por su puesto que acepto - Mi hogar es donde tú estés - pensó mientras lo seguía en su exploración hacia el siguiente cuarto el cual no pudieron abrir debido a que ese si tenia una especie de cerradura, le aseguró que lo abrirían después. El siguiente espacio era el cuarto no tenía demasiados adornos y pensó que era extra - tal vez lo podamos utilizar para que Miroku y Sango se queden si nos visitan -pensó emocionada- entonces escuchó aquellas maravillosas palabras -supongo que este lo podremos utilizar para las visitas hasta que lo ocupen los cachorros - Ca..cahorros…-se sorprendió ante la repentina confesión y al ver el rostro sonrojado y apenado de su hanyou quien claramente no planeaba soltar aquello - InuYasha...incluso ha pensado en nuestros...bebes...nuestros adorables bebes con pequeñas orejitas...kyaaa - pensaba emocionada y sorprendida a la vez ante aquella revelación, por supuesto que quería tener una familia a su lado y el hecho de que él hubiera pensado en ello la hizo amarle más profundamente. Lo vio preocupado tratando de darle una salida insinuando que si ella no quería tenerlos no habría problema - acaso cree que avergonzaría de tener su descendencia -pensó un poco molesta. Decidió dejarle claro que era más que feliz de convertirse en la madre de sus hijos - Después de tantos años siendo agredido y rechazado por ser un hanyou entendía que fuera difícil aceptar por completo que ella le amaba completamente por quien era, aun si se lo había repetido más de una vez - no importa, me encargaré de repetirlo cada día hasta que pueda aceptar lo increíble que es precisamente por ser hanyou - se reafirmo.

Se divirtió al ver su entusiasmada mirada mientras se aseguraba de que ella estaba hablando en serio a cerca de crear una familia -Hai...todos los que quieras…- se escuchó decirle solo para casi quedar en shock al escucharle que pretendía que vencieran a Miroku, no le dió tiempo de contestar pues sintió sus labios sobre los suyos inmediatamente rindiéndose al beso - tendré que llegar a un acuerdo con sango - pensó divertida.

Se dirigieron a la planta baja para que pudiera asearse, tenía que reconocer que después de tantas emociones y aunque la espalda de su hanyou era cómoda deseaba relajarse, se sentía completamente feliz en ese momento, InuYasha estaba siendo tan atento y el orgullo con el que le había dicho que era su deber cuidar de ella como su compañero le provocaba una sensación de completa seguridad y confianza. Una vez que llegaron a la puerta corrediza que correspondía al baño lo vio animarla a entrar. La vista que le dio la bienvenida le robó el aire por un momento -tenemos nuestras propias termas -pensó emocionada. Era espacioso tenía vista hacia la naturaleza e incluso una tina,se abrazó fuertemente a él para agradecerle- -Imaginé que sería...tu parte favorita de la casa- le escuchó decirle seguro -oh me conoce tan bien - pensó emocionada. Si pensaba que no podía sorprenderse más lo escuchó decirle que se relajara mientras él se encargaba de la cena. - corre el peligro que me acostumbre ser tan consentida - lo abrazó por la espalda en forma de agradecimiento y sintió como aceptaba la caricia al sentir un poco de su peso recargarse sobre ella y posar su mano sobre las suyas. Le habría gustado besarlo pero lo vio partir rápidamente, se aseguro de no moverse del lugar hasta que lo perdió de vista.

-De acuerdo...es hora de estrenar - se dijo divertida mientras entraba al cuarto de baño, estaba a punto de cerrarla por completo cuando una traviesa idea cruzó por su cabeza y se aseguró de dejar la puerta ligeramente abierta - se merece un pequeño regalo por ser tan atento - pensó - con una sonrisa en sus labios. La idea de compartir aquel baño con su hanyou le valió un estremecimiento en todo el cuerpo -hentai - se regaño. Pero quién podía culparla, sobre todo después de lo que habían compartido la noche anterior -se sonrojó ante el recuerdo. Gracias a aquello ahora su cuerpo lo deseaba más que antes. Se desnudó rápidamente y sumergió su cuerpo en las suaves aguas, dejó salir un suspiro ante la sensación de sus músculos relajarse ante el calor - esto es increíble - recargó su cabeza sobre una de las orillas y cerró lo ojos, sentada en esa parte poco profunda el agua le cubría hasta sus pechos, dejando sus hombros al descubierto. Mientras disfrutaba de ese momento, repasó los sucesos de los últimos días, su acalorada confesión, la apasionada exploración de sus cuerpos, la intensidad de los sentimientos de pertenencia que parecía crecer en ambos conforme el tiempo transcurría. La verdad es que había pensado que batallaría un poco para que InuYasha expresara sus sentimientos si es que era correspondida aún pero la respuesta que había obtenido era simplemente increíble. Cada vez que sentía la mirada del ojidorado sobre ella, podía percibir la fuerza de sus sentimientos como nunca antes - tal vez lo único que necesitábamos era estar solos nuevamente...sin la presión de Naraku….sin Kikyo - decidió no atraer malos recuerdos, aunque InuYasha le había asegurado que Kikyo correspondía a su pasado escuchar su nombre o pensar en ella aún le causaba un poco de pesar. Decidió disfrutar del espectáculo que la noche le regalaba, los sonidos de la hojas de los árboles meciéndose sobre la cálida brisa nocturna, el brillo de la luna y el calor en su cuerpo. Reparó en la lampara que InuYasha le había dejado cuando le había acercado su mochila y decidió que disfrutaría un poco de la luz natural de la noche, se acercó a apagarla y aprovechó para tomar su shampoo y jabón, después le preguntaría a InuYasha para que era los aceites y cuales podía utilizar. Sus ojos rápidamente se ajustaron y le permitieron disfrutar de la nueva atmósfera -mucho mejor - pensó encantada. Sabía que él ojidorado no tardaría mucho por lo que se apresuró a lavar su cabello y enjabonar su cuerpo era preferible que la espiara mientras se relajaba - no creo que sea buena idea tentar su autocontrol -pensó divertida -pero no tiene nada de malo querer sentirme deseada nuevamente...además el dijo que le gustaba mi cuerpo - se dijo traviesa, anticipando su llegada.

INUYASHA´S POV

Se movía velozmente entre el bosque buscando a su presa, tenía unos minutos olfateando y no tardó mucho en percibir el aroma del conejo, ajustó su rumbo y en menos de un minuto le había capturado. Se apresuró a volver a la casa, no quería estar lejos de la azabache más de lo estrictamente necesario. Apenas se había alejado y su corazón se inquietó al saberle sola. Sabía que tenía el campo de protección pero aún así sus instintos le pedía estar a su lado en todo momento.

Se relajó un poco al divisar la casa entre los árboles, en cuanto se adentro en el campo el delicioso aroma de Kagome inundó su ó al reconocer su shampoo, caminó hacia la puerta y corrió primero a dejar el conejo en la cocina entonces notó que no había luz proveniente del baño- recuerdo que le dejé la lámpara - pensó. Tomó una de repuesto y se acercó imaginando que tal vez le había dado una inservible, en cuanto la puerta del baño estuvo visible se tensó en el lugar - ¡Kuso! la ha dejado abierta...de acuerdo solo acercate y ciérrala sin que se de cuenta - empezó a caminar lentamente tratando de no hacer ruido y luchando por no imaginarla desnuda - o puedes mirar un poco y luego cerrarla ….¡chikuso! por qué me haces esto Kagome - de repente le invadió la tentación de ver su piel acariciada por el agua, trayendo el recuerdo de la sensación de su desnuda piel sobre la suya. Trago fuertemente, aunque su mente se resistía a espiarla, su cuerpo no parecía hacerlo y más rápido de lo que pensó se vió asomándose tras el espacio disponible. La visión le provocó una eléctrica sensación que lo recorrió de pies a cabeza agitando su respiración. La azabache estaba recargada en una de las orillas, su cabello descansaba sobre su hombro izquierdo dándole una perfecta vista de su esbelto cuello, de repente sintió la necesidad de lamer aquel pedazo de piel expuesta, podía jurar que incluso había sentido sus colmillos crecer, siguió su recorrido por su cuerpo, debido a la posición podía apreciar el perfil de su rostro, su ojos cerrados, su acompasada respiración, el sonrojo de su mejilla por la tibieza del agua, sus labios entreabiertos -eres...tan hermosa Kagome…- se repetía en su mente mientras continuaba deleitándose con aquella visión- la luz de la luna bañaba su blanca piel, podía ver el inicio de sus pechos hasta donde llegaba el agua,-serán tan suaves como el resto de su piel…-pensó al recordar como el día anterior sus garras le habían acariciado, un tirón en su hakama le hizo entrar en razón -¿que estás haciendo pervertido...? - sacudió su cabeza y decidió cerrar la puerta antes de que su entrepierna decidiera avergonzarlo nuevamente, estaba a punto de completar la misión cuando la vio sacar una de sus piernas y acariciarla con una de sus manos hasta perderse cerca de su cadera. Entonces lo sintió...el delicioso y picante aroma empezar a emanar de la chica -grrr-se escuchó gemir por lo bajo al sentir nuevamente el calor crecer en su bajo vientre -¡suficiente! -se regaño. Se apresuró a cerrar la puerta y la escuchó percatarse- K..kagome te has dejado la puerta abierta...vi que no había luz así que te dejo un lámpara de repuesto aquí afuera….

-Gracias InuYasha -le dijo dulcemente -preferí disfrutar la luz de la luna, es una hermosa noche ¿no lo crees?-el solo podía pensar en lo hermosa que ella se veía esa noche.

-Ehm...si claro -le dijo nervioso -terminaré la comida…

-Salgo en un momento -la escuchó responderle.

Con el corazón acelerado se dirigió a la cocina y empezó a preparar el conejo. Verla en aquel estado le había dejado agitado. Una imagen de ellos dos compartiendo las termas se coló en su mente - Kuso, deja de ser un hentai- sin embargo las imágenes no dejaban de venir: Kagome frotando su espalda...lavando su cabello...su pecho - Argg fuera -suspiró enojado. -Necesito ir cuanto antes con esa pulga.- el lugar de totosai no está muy lejos de aquí...tal vez pueda regresar en un mismo día - empezó a barajar la posibilidad de obtener respuestas el día siguiente.- y ¿que había sido eso qué pasó con sus colmillos,? respuestas, necesitaba respuestas.

Se concentró en terminar de cocinar la cena, podía escuchar el sonido de la tela sobre la piel de Kagome y trató de desterrar la imagen mental de ella secándose y vistiéndose sin mucho éxito. Tratando de concentrarse reunió unos platos y una especie de bandeja donde serviría la carne, calentó un poco de agua para usar uno de los sobre de té que kagome cargaba consigo. Se dirigió al salón que daba al jardín y dejó la comida en el suelo, acercó unos cojines y regresó a la cocina por el agua.

Cuando iba de regreso casi tira el liquido al verla salir de baño su mirada le inspeccionó de arriba abajo -Vestía una ligera yukata rayada en tonos morados, su húmedo cabello se encontraba envuelto en esa extraña forma que ella utilizaba en el futuro dejando unos traviesos mechones al lado de su rostro. Atrapó rápidamente su mirada y la vio regalarle una enorme sonrisa con sus mejillas aún sonrojadas por el calor del baño, se veía tan…-bonita…-se escuchó decir en automático aquel pensamiento logrando que el sonrojo de la chica aumentará.-Quise...quiero decir...te ves...bonita...con esa yukata- le dijo nervioso.

-¿de verdad? -le dijo entusiasma mientras se veía a sí misma- Gracias…

-¿Es agua...para el té? -le preguntó mientras él asentía.

-Bien, adelántate que yo lo llevo -le dijo mientras la vía dirigirse a su mochila.

Se acercó al lugar donde había dejado la comida y la espero. Había puesto algunas velas cerca de la comida y no creía que era necesario iluminar toda la estancia pues la luz de la luna era bastante fuerte esa noche. La vio dirigirse a él en cámara lenta, el vaivén de sus caderas nunca le había parecido tan hipnotizante, con esa yukata estaba más cubierta de lo normal y aunque la había visto con menos ropa, la pequeña porción de piel descubierta que dejaba el largo de la tela cerca de sus tobillos le parecía tan atrayente. Había puesto el cojín donde ella se sentaría frente a él con la comida en medio de los dos, sin embargo se sorprendió al verla recogerlo y posicionarse justo a su lado igual de cerca que esa tarde, podía sentir claramente el calor de su cuerpo y la presión de su hombro a su costado.

-Huele delicioso InuYasha...muchas gracias -le dijo mientras tomaba un trozo de carne y lo servía en uno de los platos para pasarselo. El lo aceptó gustoso. Cuando probó la comida se sintió feliz de haberlo dejado como a ella le gustaba. Un poco crujiente en la superficie pero suave bajo la cubierta.

La vio llevarse un trozo de carne a su boca y saborearlo con los ojos cerrados, sonrió ante la visión y al saberla complacida. Sus labios llamaron su atención al ver la fina capa que se había formado gracias a la grasa del animal logrando que lucieran brillosos. De repente el deseo de besarla se hizo presente. La vio abrir su ojos y voltear a verlo confundida.

-¿pasa algo? -le preguntó, mientras el negaba con su cabeza.

-Está realmente delicioso -la escuchó elogiarlo - y el ambiente - siguió mientras la veía voltear alrededor, las velas y el jardín - es perfecto -terminó mientras le sonreía.

Disfrutando de los sonidos de la noche, cenaron tranquilamente mientras intercambiaban miradas y pequeñas sonrisas. Él había terminado su porción hacía un momento y estaba concentrado en ella mientras la veía comer,a pesar de que le había llevado palillos, la había visto comer con sus manos. Sabía que lo hacía por él ya que lo prefería así y era más difícil manipular los palillos con sus garras y no quería que se sintiera incómoda -Siempre pensando en lo demás…- vio como apenas le quedaban dos bocados, tomó un pequeño trozo entre sus brillosos dedos y lo vió llevárselo a la boca era algo tan sencillo y cotidiano y sin embargo estaba completamente embelesado con sus acciones.

-Te has quedado con hambre verdad…-la escuchó decirle divertida, entonces captó que estaba vigilando sus movimientos con demasiada atención, se sonrojó y negó -esta bien...toma-le dijo mientras la veía ofrecerle uno de los últimos bocados con su mano. Podía sentir el calor en su rostro ante aquella acción tan inesperada, nunca lo había alimentado directamente antes y aún en esa época ese acto era considerado algo muy íntimo, antes de que pudiera decir algo sintió el olor de la comida en su nariz y vio la mirada de Kagome diciéndole que la aceptara. Sus labios se abrieron y la chica depositó el trozo en su boca, por un breve momento sus labios fueron rosados por los delicados dedos de la azabache ocasionándole nuevamente un delicioso estremecimiento ante su toque. La vio sonreírle - la verdad es que ya estoy satisfecha, así que puedes comer el último pedazo - la escuchó ofrecerle. Tomó esta vez la última porción de comida y se la ofreció, queriendo disfrutar nuevamente de aquel gesto no esperó a que la comida llegara a él y fue a su encuentro, inclinando su cabeza un poco y tomando su brazo para guiar el de la azabache hasta su boca, la sintió sorprenderse ante su acción pero no se movió de su lugar, esta vez fue él quien cubrió la punta de sus dedos mientras arrebataba el último trozo de comida, la combinación del sabor de la comida impregnado en su piel le pareció simplemente -delicioso - comió rápidamente el último bocado y aun sosteniendo su mano sacó su lengua y lamió el resto del sabor de los dedos de la azabache, cuando terminó y subió la mirada para encararla la vio sonrojada, con sus labios entreabiertos por la sorpresa y respirando un poco agitada, fué entonces que la realidad de lo que había hecho le pegó y soltó su mano avergonzado mientras concentraba su vista en el suelo. -Kuso, ¿por qué no puedo controlar mis impulsos? - pensó frustrado. La idea de lamerla de aquella manera no había siquiera pasado por su cabeza, entonces: ¿como se había encontro haciendo aquello? -instintos - pensó rápidamente.

Una pequeña y nerviosa risa lo sacó de sus cavilaciones.-y decías que estabas satisfecho…-le dijo divertida.

-Feh! -intento distraerla con uno de sus monosílabos mientras viraba su cuerpo para quedar de frente al jardí escuchó levantarse y sentarse a su lado mientras se recargaba en su hombro - La cena ha estado deliciosa, igual que mi baño...gracias por todo InuYasha -le dijo dulcemente. Contento por haberla complacido deslizó uno de sus brazos y lo descansó sobre su hombro. Se quedaron disfrutando del paisaje hasta que él mismo lo interrumpió -Kagome -llamó su atención - estoy feliz de que estés aquí…

-yo también InuYasha...estoy feliz de estar a tu lado -le dijo suavemente logrando acelerar su corazón. Podía ver el cansancio reflejado en sus ojos lo mejor sería ir a dormir.

-Estás cansada -le dijo mientras levantaba su mentón para confirmarlo en sus ojos

-Solo un poco -le dijo sonriendo - y el baño me ha relajado.

-Será mejor que vayamos a dormir -le indicó.

-De acuerdo, te ayudaré a recoger esto -le dijo poniéndose de pie -

-Déjalo que yo lo hago -se ofreció - puedes terminar de prepararte para ir a dormir en lo que recojo -la animó, la chica solo asintió y se dirigió nuevamente al baño.

Unos minutos más tarde una vez que había dejado todo en la cocina la escuchó salir nuevamente y fue a su encuentro, su cabello se encontraba suelto y un poco más seco. Lista -le dijo - nuevamente se acercó a ella sin pensarlo y la tomó en brazos al estilo nupcial sobresaltándola -Inu...que? -empezó a preguntar - Fhe dijiste que estabas cansada Kagome, déjame hacerlo - paró su protesta. Pronto sintió como se relajaba en su pecho y se tomaba de su cuello.

Llegó a la planta superior y antes de que le preguntar en qué habitación quería dormir la escucho -durmamos en tu habitación InuYasha…- no le contestó, simplemente se dirigió a ella. y la colocó sobre el futón, la vió acomodarse y hacerse a un lado para que la acompañara se sonrojó ante la invitación - yo..también tomaré un baño...mientras descansa -le dijo. cuando se disponía a levantarse la chica lo tomó fuertemente de su haori impidiéndoselo.

-¿Prometes que estarás a mi lado cuando despierte? - le preguntó. Azorado por sus palabras solo asintió la chica le sonrió aceptando su respuesta y le dejó ir.

Se apresuró al cuarto de baño, una vez dentro de la relajante agua repasó sus acciones. Su instintos parecían estar a flor de piel, y le hacían hacer cosas vergonzosas que aunque disfrutaba lograban ponerlo en situaciones incómodas con la azabache. - está decidido, mañana le haré una visita al herrero - tomó un poco del shampoo de Kagome y lo utilizó como ella le había enseñado para lavar su cabello, el aroma lo envolvió y por un momento la sintió a su lado. No pudo evitar sonrojarse al recordar las imágenes que se había hecho en su mente de ellos dos...desnudos...bañandose- ¡Kuso! - será mejor que regrese.

Decidió usar también una de las yukatas para hombre que había en el lugar, tomó una con un diseño a rayas como el de Kagome solo que en azules y grises y se dirigió al cuarto. Al abrir la puerta la vio durmiendo en uno de sus costados. Su acompasada respiración...los latidos constantes y tranquilos de su corazón y su relajado rostro la hacían ver realmente bella. Se aproximó lentamente y se acomodó tras ella. Pasó su brazo por la delicada cintura rozando tiernamente con sus garras la fina yukata que la envolvía. Agradecía que se hubiera dormido antes que él, de esa manera no tenía que preocuparse por sus reacciones ante su toque, y la verdad era que había ansiado dormir nuevamente a su lado, sentir su cuerpo de esta manera era una de las más maravillosas sensaciones. Se aproximó a su cuello para aspirar ese aroma que tanto le encantaba, al correr su cabello para poder tener un mejor acceso pasó de nuevo: la necesidad de probarle y...morderla lo asustó. Sus colmillos parecían estar listos para perforar quel delicado pedazo de piel expuesto entre su hombre e inicio de su cuello.

-¡Demonios! ¿ qué es lo que me sucede?, ¿ esto es normal? -pensó inquieto.- tal vez sea mejor que no duerma a su lado hou? -pensó con pesar - pero prometiste estar a su lado cuando despertara...

-Inu..Yashammm...te amo -su corazón se aceleró ante aquellas palabras, la ojicafé le llamaba en sueños con su irresistible voz y ¿el quería alejarse? vio sus manos buscando frente a ella -¿me está buscando a...mi?- imposible de resistirse más, se rindió ante esa imagen y se acomodó a su lado, atrayéndola a su pecho, en el instante en que sus cuerpos hicieron contacto, la sintió relajarse entre sus brazos - Kagome…-susurró apenas audible - ¿por qué te empeñas en torturarme onna? - le dijo. La chica pareció responder al sonido de su voz y se volteo dentro del abrazo para dejar su cabeza descansar sobre su torso y abrazarle justo como la noche anterior. Ante esa acción no pudo más que sentirse fascinado ante lo receptivo que era su cuerpo al de él, Kagome parecía desear aquel contacto tanto como e incluso en sus sueños. Se acomodó lo mejor que pudo y trató de relajarse envuelto en el delicioso aroma de la chica. Cuando estaba a punto de caer en los brazos de morfeo la azabache lo sorprendió nuevamente, la sintió removerse y colar una de sus piernas entre las suyas, al estar vestida con aquella fina yukata era fácil poder sentir su piel desnuda. La familiar sensación que había experimentado el día anterior se hizo presente en su entrepierna.- no otra vez - pensó preocupado. Intentó zafarse del agarre en que lo tenía apresado pero el cuerpo de la chica parecía adivinar que quería huir ya que lo único que logró en su fallido intento por salir de aquella posición fue que Kagome apretara más su agarre y la pierna entre las suyas subiera un poco más posicionándose peligrosamente cerca de aquella zona que empezaba a despertar.- si uso un poco más de fuerza puedo liberarme...pero seguro la despertará y notará mi "problema de nuevo" ¡Kuso!- Por un momento la idea de que la chica se despertara y se diera cuenta de su "problema" no le pareció tan mala idea al recordar las increíbles sensaciones que había experimentado la noche anterior. Borro la idea al recordar que le había prometido que la próxima vez sería su turno, no podía volver a pedirle aquello sin haber logrado que ella experimentára lo mismo. -tal vez si no me muevo demasiado pueda zafarme en unos minutos - pensó esperanzado - ¡claro, eso te funcionó muy bien la primera vez ! - se contestó sólo recordando la primera noche que durmieron juntos. Decidió que intentaría calmarse y esperar una oportunidad por lo menos para cambiar de posición. Con lo que no contaba es con que la azabache empezaba a tener una pesadilla y por lo tanto se removía constantemente en su lugar, logrando friccionar de repente su cuerpo con su miembro...despertándolo de a poco. Nuevamente la caliente sensación recorrió su columna estremeciéndolo. No podría soportarlo mucho tiempo mas. Estaba decidido a salir de aquella posición y correr a darse un baño helado sin importar que despertara a la chica cuando escucchó los acelerados latidos de la chica y el olor a lagrimas.

-No, déjalo ir...no te pertenece…¿Inu...Yasha...por qué? -hablaba en sueños una destrozada Kagome. Intentó moverla suavemente para que despertara de aquella pesadilla pero no respondía - Dijiste...que...nunca ...me dejarías -orla llamarlo de aquella manera tan desesperada le dolía. Las lágrimas corrían por su afligido rostro.

-¡Kagome!¡Kagome depierta, es un sueño! -le gritó preocupado levantándola y posicionándola en su regazo - ¿Inu Yasha? -la escuchó llamarle una vez despierta, la mirada triste de profunda tristeza y desesperación que le regaló le hizo sentir un hueco en su estómago. La sintió abrazarlo con fuerza mientras sollozaba en su cuello y el correspondió el gesto con uno de sus brazos mientras que con el otro acariciaba su cabello tratando de tranquilizarla. -Estás aquí…-la escuchó decir aliviada. Apretó su abrazo un poco más tratando de transmitirle que efectivamente estaba a su ó que lo mejor sería esperar a que se calmara antes de preguntarle qué era lo que había soñado. Inicio la caricia que a ella tanto le gustaba en la base de su nuca, poco a poco la sintió rendirse ante la caricia hasta que volvió a sentir la acompasada respiración - se ha quedado dormida nuevamente - la tomó en brazos y la acostó nuevamente en el futón contra su pecho. Se quedó despierto velando su sueño, pendiente de cualquier indicio de perturbación. La reacción de Kagome le había desconcertado. Esa mirada llena de dolor y tristeza aún permanecía clavada en su memoria, la desesperación en su voz…- ¿con qué estabas soñando Kagome...Naraku...Kikyo ?- se preguntó preocupado. Esa noche la pasó velando su sueño.

AL DÍA SIGUIENTE:

Hacía poco que había visto el amanecer, durante la noche Kagome no había vuelto a tener pesadillas. La sintió removerse y despertar poco a poco, cuando sus adormilados ojos encontraron los suyos le sonrió feliz de verla más descansada. La chica le devolvió la sonrisa sonrojada, su expresión cambió a una de escrutinio en unos segundos, parecía estarlo estudiando, entonces sintió los suaves dedos bajo sus ojos y la escuchó - No has dormido InuYasha -se sorprendió ante su afirmación, solo Kagome podía notar aquellos cambios imperceptibles para el humano común. Tomó su mano y la llevó a su mejilla disfrutando del calor y suavidad de su piel, cerró los ojos ante el contacto. Las manos de Kagome siempre le hacían sentirse querido, importante y protegido. -¿cómo podía dormir después de lo que pasó anoche? me dejaste preocupado Kagome…-le dijo preocupado.

-Lo siento InuYasha, por mi culpa no has podido descansar- la escuchó triste mientras bajaba su mirada.

La tomó de su mentón y le hizo encararlo - Kagome...es mi deber protegerte...incluso de tus propios pensamientos - le dijo serio - Dime,¿ que fue lo que te alteró de esa manera anoche? -le animó a cotarle, la vio dudar - ¿soñarte con la batalla contra Naraku? ¿es eso? Ya no tienes que preocuparte, todo ha pasado. Jamás volverá a nuestras vidas…- le dijo tratando de darle seguridad. La vio negar con su cabeza y empezó a contarle su sueño, nuevamente había soñado con Kikyo, en el sueño la sacerdotisa le decía que había tomado su lugar y él había decidido irse con ella al infierno. Mientras le contaba había podido ver el sufrimiento que le traía recordar aquellos sucesos, se maldijo nuevamente por las acciones de su pasado - ¡ si no hubiera dudado de mi corazón y tan solo hubiera aceptado mis sentimientos por ella, Kagome no tendría que sufrir con esos recuerdos!

-Lo siento...te lastime tanto con mi indecisión - le dijo afligido mientras tomaba su rostro -Pero ahora tu eres a la única que pertenece mi corazón, Kikyo nunca logró adentrarse en mi con la fuerza con que tú estás aquí Kagome -le dijo llevando una de sus manos a su corazón.-Ya te dije...me quedaré contigo, hasta que mi existencia en este mundo termine. - Kagome había empezado a llorar tras sus palabras, la abrazó nuevamente. -Gracias InuYasha...por estar aquí- la escuchó alejó de su pecho para inclinarse y dejar un casto beso en sus labios logrando el sonrojo de la azabache. Una vez que la vio más tranquila la ayudó a levantarse y bajaron. La vio dirigirse al baño seguramente para lavar su rostro- Kagome...iré por unas frutas para el desayuno… ya regreso - le avisó antes de salir.

Cuando regresó la vio mucho más radiante, lo recibió con una sonrisa y algunos mechones húmedos al lado de su rostro. La vio inspeccionarlo de pies a cabeza logrando ponerlo nervioso.-Que...que pasa? -le preguntó.

-Te ves diferente...sin tu rata de fuego...me gusta -le dijo con una sonrisa.

-Khe! - le contestó rojo ante el cumplido - desayunamos -la animó.

Se sentaron en el mismo lugar que la noche anterior frente al jardín el cual lucía en todo su esplendor a la luz del sol. La vio tomar las bayas que había recogido y empezar a comer, una sonrisa se dibujó en su rostro al ver sus carnosos labios manchados de rojo, parecía que se había maquillado y lucía - apetecible - pensó. La atrapó mirándola, la inocente mirada que le dirigió derrotó su autocontrol y en menos de lo que su mente pudo registrar el movimiento se vio envolviendo su labios con los suyos, la mezcla de sus sabor natural más lo dulce de las bayas le hicieron gruñir de satisfacción contra su boca -Grrmm-la sintió tensarse ante el sonido y empezó a retirarse cuando sintió las dos manos de la chica tras su cabeza impidiéndole que la dejará, pronto sintió la lengua de la chica pidiendo permiso para entrar y él gustoso se lo concedió, la apasionada respuesta de la chica lo tenía completamente feliz, se separó al sentirla buscar aire.

-Ni siquiera sabes lo que provocas mujer - le recriminó mientas le daba un rápido beso antes de regresar a su lugar al lado de ella. - tal vez dejar que mis instintos se hagan cargo en algunas ocasiones no es tan malo - pensó divertido al verla agitada por el beso y oler el dulce aroma de su felicidad alrededor.

La vio partir una de las manzanas y ofrecersela, - tengo que decirle ahora, si salgo temprano podré estar de regreso por la noche - pensó recordando su plan de ir a ver a Totosai con esperanza de que la pulga se encontrara ahí.-Kagome...anoche pensé….-comenzó nervioso pues sabía que sería difícil convencerla de quedarse en la casa-bueno...estaba pensando que el lugar de Totosai no queda a más de unas horas de camino de aquí, creo que si salgo ahora podré estar de regreso al anochecer …- estudió su reacción atenta.

-¿iremos a ver a Totosai? creí que esperaríamos a que nuestras vacaciones terminaran? ¿ por qué la prisa? ¿sucede algo? - le preguntó mientras se acercaba y tocaba su mejilla preocupada. Se recargó sobre la suave mano, jamás se cansaría del tacto de Kagome - es tan suave - Ya no puedo esperar más Kagome, necesito hacer esto, hay demasiado en juego. Quiero encontrar desesperadamente la solución para poder estar juntos...Además...mi cuerpo se siente extraño por momentos y hay algunas cosas que no puedo terminar de comprender.

-De acuerdo, iremos, partiremos de inmediato -la escuchó segura. Por supuesto que querría acompañarle. La miró preocupado, buscando las palabras para no ofenderla por querer ir solo - porque…¿iremos juntos verdad? -le preguntó sosprechosa. -Tsk...bruja siempre puede leerme - la atrajo en un abrazo y la sentó en su regazo. Con cautela prosiguió - Creo...que lo mejor por ahora sería que hiciera este viaje solo- le dijo mientras la sentía tensarse- sé que quieres acompañarme, pero me sentiría mejor si esperas por mi. Te prometo que regresaré pronto...prefiero que te enteres por mí de lo que sea que signifique esta visita-la vio mirarle desilusionada ante la idea de quedarse atrás.- Sabes que lo modales de ese viejo no son los mejores y la pulga es muy imprudente- continuó tratando de transmitirle que solo quería cuidarla y poder darle la información completa. -Además dijiste que tenía que tener una ¿platica de hombres no?- la vio sonrojarse.

-Te entiendo InuYasha...pero no estoy acostumbrada a solo quedarme sentada esperando noticias que tienen que ver con mi vida también - y ahí estaba, sabía que no sería fácil convencerla, demasiado obstinada. Sonrió ante su reclamo. -Lo sé mujer, lo sé, pero hay muchas cosas que deseo saber sobre mi clan y me sentiré más cómodo si soy yo por quien te enteras…- le contestó.

-Dijiste que nunca me ocultaría nada, y ahora pretendes irte solo y dejarme aquí esperando e ignorando lo que sucede.¡ Iremos juntos! - le dijo a punto de hacer una de sus rabietas. Sonrió internamente, extrañaba un poco su temperamento cuando se enojaba.

-Vamos...que nadie está diciendo que te ocultaré algo...te hice una promesa y lo cumpliré...solo te estoy pidiendo que confíes en mi Kagome...por favor -le dijo tratando de imitar el dulce tono que ella utilizaba cuando quería salirse con la suya. La sintió relajarse un poco en su agarre - Es que...aag está bien -terminó cediendo.- La abrazó fuertemente en modo de agradecimiento. -regresaré lo antes posible...lo prometo - le reafirmó.

-Lo sé...es solo que...te extrañaré.-le dijo mirándolo triste. Él le sonrió ante la confesión y miró sus labios. Una traviesa sonrisa surcó surcó su rostro logrando que la azabache se sonrojara.

La miró directamente a sus ojos mientras se acercaba peligrosamente a sus labios. El beso comenzó tranquilo y suave como la mayoría de los que compartían. Pero una vez que sintió como la azabache tomaba sus labios demandantemente mientras rozaba unos de sus colmillos con su lengua,su cuerpo reaccionó sin pedirle permiso. De repente la mitad de su cuerpo se encontraba presionandose sobre el de la azabache mientras la profundidad del beso aumentaba. Pudo percibir el intoxicante y nuevo aroma empezar a envolverla y eso solo incrementaba su necesidad de sentirla y probarla más de cerca. Sentía como el control empezaba a resbalar de su cuerpo. Pero tenerla presionada contra él de esa manera y saber que no la vería en casi todo el día, no pudo contenerse y dejó paso al instinto animal que pedía una apropiada despedida de su compañera. Sintió las manos de la azabache acariciar su cuello y atraer su rostro profundizando el beso -mmg-se escuchó gemir ante el avance de la ojicafé.Sumido en la intensidad de aquel beso no se percató del movimiento de Kagome hasta que sintió el piso de madera en su espalda. Cortó el beso y la vio sorprendido.-¿qué demonios en que momento?- Completamente sonrojada y con el cabello alborotado le veía desde arriba, la chica había aprovechado su distracción para rolar y posicionarse sobre su cadera, ambas piernas a sus costados la yukata peligrosamente abierta sobre sus rodillas. -oh Kagome...no puedo controlarme si haces esto mujer- La visión le provocó un pinchazo de placer en su entrepierna. -Es mi turno -la escuchó decir de manera provocativa mientras sentía sus delicadas manos sobre su pecho mientras se inclinaba a besarlo.-estoy perdido- La sintió delinear sus labios con su lengua ante de atraparlos por completo, la acción le había valido un involuntario gemido de placer -Kag..-intentó decir su nombre sin éxito. La suave lengua ejercía más presión, pidiéndole que abriera su boca y él obedeció al instante. La azabache aprovecho el permiso y lo siguiente que experimentó no le permitió concentrarse en otra cosa que en sus labios. La chica jugaba con su lengua atrapando la suya en una sensual danza, había jurado que había sentido como lo había mordido un poco y cuando delineaba sus colmillos, jamás pensó que serían tan sensible ante una caricia de ese tipo. No sabía como pero ahora sus manos de posaban al lada de las caderas de la azabache y su dureza empezaba a despertar. Decidió no tentar más su control y luchando contra las ansias de tocarla la tomó de la cintura y se giró dejándolos aún recostados sobre el suelo pero con una pequeña distancia entre sus cuerpos.

-Kagome -se escuchó llamarle ronco -¿que me has hecho...por qué no puedo dejarte? -le preguntó divertido mientras acariciaba su mejilla a lo que la chica solo le respondió inclinando más su rostro sobre su tacto sonriendo complacida por sus palabras.- Te dijo que mi autocontrol peligra ¿ y que haces? Tsk...me provocas con tu besos -le dijo tocando sus labios con su manos -y tu cuerpo - terminó ejerciendo más presión en su agarre sobre su cintura - Khe! eres una bruja…-le dijo divertido.

-InuYasha…-le dijo alegre -si realmente fuera bruja, me convertiría en tu igual y viviriamos cientos o miles de años hasta envejecer juntos -no pudo evitar sorprenderse ante aquella declaración, su corazón latía desbocado - ella ha dicho...mi gual….no estará pensando en …- ¿qué sucede? -la escuchó preguntarle preocupada ante su reacción.

-Tu has dicho...que te convertirías en mi igual…¿que quisiste decir? -le dijo aún sin poder creérselo.

-¿Como que a qué me refiero? Es bastante obvio, si tuviera el poder de convertirme en hanyou todo sería más fácil, podríamos vivir mucho tiempo, podría ser capaz de defenderte y no depender siempre de ti para mi seguridad, no sabes lo frustrante que es no sentirme útil cuando se trata de defenderte, solo puedo curar tus heridas, quiero ser capaz de prevenirlas. Además ¿ no sería maravilloso, no tener que preocuparte por mi excesivamente com lo haces ahora? Creo que sería grandioso si también pudiera ser un hanyou.-solo podía sentir la mirada de estupefacción en su rostro mientras la escuchaba terminar su discurso.

-¿qué pasa, por qué me miras así? -le preguntó extrañada.

-¿Acaso...sabes lo que acabas de decir Kagome? ¿querer convertirte en Hanyoy? ¿ quieres una vida en la que no serás aceptaba ni en el mundo youkai ni humano, en la que serás discriminada, humillada? Querer renunciar al privilegio de tu humanidad para ser solo…¿la mitad de algo? ¿cómo podrías renunciar a esto? -le dijo sosteniendo sus manos con fuerza- A estas manos que son solo capaces de curar por estas - señalando sus manos -llenas de garras, las cuales pueden acabar con una vida en segundos - se escuchó reír aún incrédulo - Kagome...solo tu puedes pensar en convertirte en Hanyou antes de permitirme ser humano.

Sintió una de las delicadas manos tomar su mentón y hacerlo encararla - Te lo repetiré cuantas veces necesites -la escuchó suspirar - ¿por qué habría de querer que te conviertas en humano? no me malentiendas, no tengo nada en contra de tu aspecto humano -le dijo con una sonrisa -como humano es cierto que eres más comprensivo y más expresivo...pero...InuYasha…¿acaso yo me enamoré de un humano? No, no lo hice. Me enamoré de ti, de esta persona que tengo frente a mi, ningún humano, ningún youkai, solo mi InuYasha -le dijo dulcemente dedicándole una profunda mirada cargada de sentimientos.-te lo he dicho...yo te amo tal como eres.

-Solo tu puedes decir algo como eso Kagome -le dijo conmovido mientras la abrazaba nuevamente.-¿es realmente posible que merezca a una compañera como Kagome .. que mi destino sea este perfecto ser - pensó emocionado.-No te importaría convertirte en esto- le dijo posando una de sus pequeñas manos en su pecho - ¿si existiera la posibilidad?

-Claro que no -le contestó segura.- Espero que sea la única posibilidad, no me gustaría acortar tu vida - le dijo mientras acariciaba su rostro - si de mí dependiera viviría eternamente a tu lado. - se levantó apartándose dolorosamente de su lado.-En ese caso, debo partir cuanto antes, regresaré poco antes del anochecer, espera por mí - le dijo mientras le plantaba un casto beso en sus labios y salia corriendo de la casa.

CAMINO A LAS TIERRAS DEL HERRERO

InuYasha se encontraba corriendo a toda velocidad, no quería demorar más de lo necesario su corto viaje, estaba decidido a extraer la mayor cantidad de información de aquel par. Seguro sabrían de algún lugar o método para lograr estar juntos.-me rehúso a vivir sin ella, mucho menos después de aquella confesión, solo Kagome se mostraba entusiasmada por convertirse en un hanyou - pensó entre divertido y un momento se la imaginó como semidemonio. La simple imagen le produjo una corriente eléctrica por todo su cuerpo.-supongo que es mi instinto - se dijo. Después de todo imaginarsela como su igual no creía que fuera del todo una locura - si de humana tiene ese lado salvaje...como hanyou - casi tropieza ante la idea. Trago saliva fuertemente Su imaginación había volado bastante - ¡Baka! Ya me parezco al libidinoso de Miroku, su aspecto no cambiaría demasiado cierto? - se imaginó a la chica con colmillos y nuevamente un estremecimiento hizo su recorrido hasta su entrepierna -¡chikuso debo darme prisa!

Después de una horas llegó, podía ver el enorme esqueleto humeante que constituía la vivienda del herrero. Paró unos cuantos metros antes ante el nerviosismo, tenía tantas preguntas, pero sobre todo, tenía temor al no encontrar las respuestas. Se armó de valor y entró a la cueva. Totosai como siempre se encontraba forjando una extraña arma. Tomo aire y lo llamó - ¡Oe viejo, necesitamos hablar - Totosai se le quedó viendo mientras aún trabajaba en el arma - ¿qué te trae por estos rumbos InuYasha?

-Mi mujer - contestó seguro. Lo vió parar el trabajo y mirarle sorprendido para luego sonreírle traviesamente.

-¿Así que te has decidido al fin he?, en ese caso -lo vio dejar sus herramientas a un lado y tomar asiento -Hablemos.

COMENTARIOS FINALES:

Les dije que si lo acababa antes lo tendrían y ¡aquí está!, espero que les guste. Ya por fin tendremos Izayoi -Inu Taisho en el próx. capítulo wuju….. En este cap. no hubo demasiados cambios sobre todo al final, y creo que del próximo serán muy leves también así que tal vez esté listo antes de tiempo también. Nuevamente mil gracias por sus Reviews, por quienes han agregado a sus favoritos la historia y están al pendiente. Espero leernos pronto.

Mata ne!