CAPÍTULO XII

Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.

INUYASHAS POV

Después de compartir un cariñoso abrazo la separó de su cuerpo. Decidieron parar para comer un poco de fruta. Estaban sentados bajo la sombra de un gran árbol cuando algo llamó su atención.

-¿Kagome?-la llamó.

-mmm…-le contestó mientras le daba otra mordida a su fruta.

-¿no te parece demasiado extraño que Sesshomaru aún permita que Rin lo siga?- La vio sonreír divertida.

-Para nada...Rin está muy segura de lo que quiere… A Sesshomaru nunca nadie lo ha obligado a hacer algo que no quisiera no? -el solo asintió - entonces tiene a Rin a su lado porque así es su deseo.

-Pero es una humana...en medio de un ejército de demonios…¿no te preocupa que crezca alejada de su gente?- la mirada de sospecha que le dirigió la azabache le provocó un pequeño escalofrío.

-¿Se puede saber a qué viene tanta preocupación por Rin? nunca antes te había importado donde debería o no criarse…¿a dónde quieres llegar? -la vio acercarse sigilosamente con aquella curiosa mirada interrogadora.

-Khe! -¿quién está preocupado mujer? - le dió ligeramente la espalda tratando de esconderse de aquellos ojos.

-Es muy dulce de tu parte que te preocupes por Rin InuYasha -la escuchó decir mientras sentía una de sus tibias manos en su hombro invitándolo a encararla -Te prometo que me sentaré con ella para ver si todo esta bien. -le ofreció.

-Si..bueno si eso quieres hacer está bien -le contestó intentando de parecer desinteresado. Solo la escuchó reír.

Disfruto de ese pequeño momento de paz antes de la tempestad que seguramente su hermano armaría.

-Oye…-lo llamó la azabache. -¿Crees que nos dejen pasar la noche en el palacio? - aquella pregunta le hizo estremecer.

-¡¿Y quien está planeando pasar la noche en ese lugar?! -le contestó alterado - ¿acaso está loca?, no pretendo exponernos más de los necesario.

-Vamos, no esperaras que Sesshomaru nos de la información en cuanto la pidamos o si? -en eso llevaba algo de razón - además, necesitaré tiempo para hablar con Rin, ¿realmente crees que es más peligroso pedir pasar la noche en lo de Sesshomaru que acampar en estos territorios? - Argg si lo pones de esa manera -¿o acaso ya encontraste un refugio seguro en el camino y no me has dicho? -por supuesto que había estado alerta en caso de encontrar una cueva o cabaña abandonada durante el tiempo que habían estado viajando pero no había tenido suerte.

-Arggg ya veremos cuando lleguemos -le dijo a regañadientes.

La vio rodar sus ojos y levantarse mientras sacudía un poco el polvo que se había pegado a uno de sus extremadamente pequeños pantalones - está realmentente mal de la cabeza si piensa que la dejaré entrar vistiendo solo eso - pensó admirando las largas y torneadas piernas de la azabache, su vista siguió camino arriba pasando por sus pronunciadas caderas, su suave vientre, el inicio de sus desarrollados senos hasta sus hombros donde descansaban aquellas minúsculas tiritas. Trago pesadamente ante la idea de acariciarla nuevamente, sacudió su cabeza intentando aclarar su mente.

-Kagome…-la llamó con cuidado.-creo que...deberías...cambiar tus ropas…-

-¿pero qué tiene de malo lo que llevo puesto? -le contestó inocente mientras se miraba. -que vas mostrando todas tus formas mujer, y no quiero que otros machos, humanos o demonios las vean - se dijo frustrado. Era claro que no podía responderle aquello.

-Al idiota de Sesshomaru podría parecerle una falta de respeto...ya sabes como es de estirado...entramos a su palacio después de todo….y ahí se tienen toda clase de reglas sobre cómo vestirse y comportarse, es una completa molestia. -intentó sonar lo más lógico posible y mirarla tranquilamente.

-Mmm...supongo que tienes razón…-la escuchó decir. - entonces...tal vez debería cambiarme antes de partir -le dijo mientras se inclinaba a buscar en su mochila. -mmm, no venía preparada para esto….

-solo elige algo que no deje demasiada piel al descubierto...eso debería bastar -la animó mientras se regocijaba interiormente por aquel pequeño triunfo.

-Bien creo que esto bastará-la escuchó decir mientras elegía una prendas -ahora...veamos…-la vio mirar a todos lados antes de fijar su vista tras él -Aquel árbol alcanzará a cubrirme, ya regreso - la vio caminar unos metras hasta llegar a un frondoso árbol y perderse tras él.

Mientras tanto se recargó y espero mirando en su dirección. Podía percibir perfectamente el sonido que la ropa provocaba mientras era desplazada fuera de la piel de la ojicafé.Su imaginación empezó a volar y un repentino deseo de ser él quien la desvistiera le embargo. -¡Kuso! me he vuelto un completo pervertido - se reprendió. Cuando estaba a punto de darle la espalda alcanzó a ver la curva del trasero de la azabache asomarse por un lado del tronco. Debía estar intentando alcanzar algo del suelo. La visión de la pequeña blanca prenda cubriendo aquella porción de piel le provocó que una ráfaga de su propia excitación lo sorprendiera -Maldición ¿por qué tiene que ser tan provocadora? -se dijo molesto mientras se volteaba rápidamente huyendo de aquella imagen. Sin embargo sus manos reaccionaron ante el recuerdo de las caricias que habían proporcionado a aquella voluptuosa parte de su compañera - ¡controlate! -

El sonido de los pasos de Kagome acercándose lo sacó de sus pensamientos y volteó a verla. Lucía unos ajustados pantalones negros y una blusa roja cuyas mangas cubrían sus hombros. Suspiró un poco aliviado, aunque sus formas eran claramente visibles, por lo menos no tenía tanta piel expuesta y su aroma no sería percibido tan fuertemente.

-¿y bien? -le dijo mientras daba un vuelta - ¿estoy más presentable ahora?

-Estás bonita…-se escuchó decir mientras automáticamente se sonrojaba.

-Gracias -le respondió mientras se acercaba y le daba un beso en la mejilla seguido de una gran sonrisa de esas que solo le regalaba a é por cada cumplido que le hiciera sería recompensado de esa manera, tal vez los utilizaría más seguido.- ¿Seguimos? -le preguntó mientras guardaba el cambio de ropa que se había quitado. El solo asintió y se puso en posición para que subiera a su espalda.

Las pocas horas que les faltaban para llegar a su destino pasaron volando mientras recordaban algunas de sus antiguas batallas. Acaban de discutir sobre la primera vez que Kagome le había visto luchar.

-Cuando te vi atrapado en el Goshinboku...jamás me imaginé que fueras tan poderoso - no pudo evitar sonreír socarronamente y aunque todo su ser quería hacer un comentario sobre lo increíble que el también creía que era se contuvo esperando para ver si salían más cumplidos. -es decir...parecía un chico de preparatoria, con orejas...pero un chico normal, no había reparado en tus garras y no podía ver tus colmillos y ojos al estar dormido. -intentó imaginar a Kagome parada frente a él mientras estaba bajo aquel hechizo, posiblemente curiosa y asustada de estar en este mundo - y entonces despiertas y lo primero que haces es llamarme, tonta, loca y quejarte de mi molesto olor.

-Oe...estaba confundido si…¿qué esperabas? el último recuerdo que tenía era haber recibido la flecha de KiKyo, estaba molesto…-intentó excusarse- Además….aunque lo primero en ese entonces era verdad…-sintió un jalón en su cabello.

-Cuida...tus palabras….-la escuchó amenazarlo provocándole un escalofrío.- Fhe!

sabes que hueles bien.

-Lo sé ahora -la escuchó más tranquila.-en fin, ahí estabas exigiéndome que te liberara… recuerdo claramente la ola de energía que me atravesó en cuanto la flecha desapareció y en menos de lo que pensé acabaste con aquel ciempiés. Tengo que reconocer que me impresionaste increíblemente -sintió su sonrisa ensancharse de satisfacción -aunque lo olvidé poco después de que intentáras matarme.-Su corazón se encogió ante la idea de infringirle cualquier daño -¡baka baka era un completo idiota!

-Kagome…-le llamó serio -nunca me he disculpado por haber intentado herirte aquella vez, ¡sabes que sería incapaz de hacerte daño!-era imposible no enojarse ante aquel recuerdo -¡entonces era un completo idiota!la sola idea de que pudiera haberte hecho algo argggg

Sintió las suaves manos de Kagome acariciar tiernamente su cabeza- Pero no lo hiciste...por el contrario ahora eres mi mayor proyector, mi mejor amigo, mi InuYasha...-las dulces palabras le transmitieron una calidez que solo Kagome era capaz de generar.

-Lo siento Kagome...de verdad….y gracias.-fue lo único que pudo decir.

-Vamos...que yo tampoco era una santa ¿o si? acepto que pude haber usado demasiado la palabra...O-S-U-W- Todo su cuerpo se tensó ante la escucha de aquella palabra. La escuchó reír ante su reacción. - lo siento también...mira ¡cómo te has puesto…!prometo usarla moderadamente.

-Moderadamente…¿por qué no mejor…¡Nunca Jamás! ?-propuso divertido y resignado a que aquel deseo jamás sería cumplido, y en fondo tenía que reconocer que disfrutaba de aquel carácter explosivo de la chica y que sólo ella tuviera ese poder sobre él.

Pasaron unos pocos minutos en silencio hasta que no pudo aguantar más.

-¿Entonces...te deslumbre con mi fuerza ha? -preguntó

-Que puedo decir...por su puesto, caí rendida en ese preciso instante - le dijo con una exagerada y claramente falsa admiración.

-Muy graciosa - le respondió sarcástico mientras mientras saltaba de repente a la copa de un árbol ganándose un chillido de sorpresa por parte de la azabache - tu empezaste -pensó divertido.

Hemos Llegado! -la escuchó exclamar sorprendida. Sólo entonces reparó en el gigante palacio que se extendía a lo lejos frente a ellos. Aún a la distancia podían distinguir las enormes e imponentes murallas que lo protegían. Solo tuvo que prestar un poco de atención para distinguir el rastro de su hermano hacerse más potente, así como el que los guardias que lo esperaban en la entrada.

Por fin estaban ahí, los nervios lo recorrieron en un instante pero al sentir el fuerte agarre de Kagome en sus hombros se armó de valor y saltó a toda velocidad dirigiéndose a la entrada.- Todo irá bien, Kagome está conmigo- se repetía tratando de tranquilizarse.

-¡Vamos allá!-la escuchó animarlo decidida. Una pequeña sonrisa cruzó su rostro y aumentó la velocidad.

En apenas unos minutos llegaron a las gigantescas puertas, las cuales eran custodiadas por unos youkai de gran tamaño semejantes a los que custodiaban las puertas del inframundo. De inmediato supuso que era poderosos pues Sesshomaru no encargaría su seguridad a cualquiera. Estaban ataviados con armaduras y ambos portaban espadas.

Bajo con cuidado a Kagome, estaba a punto de hablar cuando el sonido de las puertas abriéndose los sobresaltó. Los guardias realizaron una pequeña reverencia y se hicieron a un lado.

La pequeña figura de Yaken salió a su encuentro. Sin siquiera saludarlos les dio la espalda y empezó a caminar dando órdenes. -Sesshomaru- Sama los está esperando, andando.

InuYasha miró a Kagome que se encontraba igual de sorprendida pero hizo un pequeño movimiento de asentimiento con su cabeza para indicarle que prosiguieran, el por su parte le correspondió el gesto y se acercó para tomarla de la mano, ni loco planeaba estar un centímetro lejos de ella en esa clase de ¿aldea?. Conforme seguían a Yaken las casas y youkai iban aumentando su número, parecía una aldea próspera, llena de movimiento, había pequeños youkais corriendo, otros comerciando, fabricando armas. La visión le pareció completamente extraña. Jamás se hubiera imaginado que aquellos bajo el mando de Sesshomaru lucirían...bueno…¿felices?. Es cierto que los miraban sorprendidos mientras pasaban sobre todo a él, podría distinguir como lo olfateaban y miraban a Kagome, murmurando sobre que era cierto que Lord Sesshomaru tenía un medio hermano. Que se parecían un poco. Que también traía una humana. Era molesto pero por lo menos no escuchó ningún -"sangre sucia, hanyou, bastardo"- todas aquellas cosa que los youkai siempre le decían cuando estaba solo o incluso los humanos. Todo parecía demasiado extraño.

Kagome a su lado miraba hacia todos lados, e incluso sonreía a los niños que parecían encontrarla fascinante pues varios caminaban a su lado haciéndole muecas y riendo. - por supuesto que incluso aquí tendría ese efecto -pensó divertido.

Caminaron por varios minutos antes de llegar a las puertas del enorme palacio. Cuando les abrieron las puertas escucho a Kagome exclamar encantada. Frente a ellos se extendía un enorme jardín, con toda clase de flores, árboles frutales, un estanque e incluso podía escuchar un río a lo lejos. Tenía que reconocer que el lugar era hermoso. Siempre había imaginado a su medio hermano en un lugar lúgubre, aún más que los castillos de Naraku y ahora todo parecía completamente opuesto a sus expectativas.

Yaken los condujo por el pasillo principal y dieron varias vueltas, los espacios eran enormes, muy lujosos y había toda clase de murales y pinturas en pergaminos con retratos de Youkais muy parecidos a su raza. El lugar apestaba a Sesshomaru aquello le hizo fruncir la nariz. Subieron varias escaleras hasta el tercer piso tras unos minutos toparon con otra gran puerta de plateada con diferentes símbolos tallados. A pesar del fuerte olor a metal que esta despedía pudo distinguir que Sesshomaru les aguardaba del otro lado. Tomó con más fuerza la mano de Kagome y ella le correspondió brindándole su apoyo.

Yaken se disponía a tocar la puerta cuando…

-¡Rin- Chan! -escuchó exclamar a una Kagome emocionada.

-Kagome-Sama que alegría verla. Sesshomaru -Sama los está esperando, he dejado un té nuevo para ustedes -le contestó alegremente -InuYasha -Sama -le dijo mientras se inclinaba en una reverencia, el solo hizo un movimiento con su cabeza como contestación.

-¿pero si era una chiquilla…¿cómo creció tan rápido? - se dijo sorprendido cuando vio a la jovencita que estaba mucho más alta, casi tanto como Kagome y vestida con aquel kimono parecía aún mayor.

La vio hacerse a un lado e invitarlos a entrar. La habitación estaba muy iluminada, grandes ventanales con vista al jardín abarcaban casi una pared entera. Había un balcón y grandes cojines ordenados, dispuestos en el suelo frente al té. Estaba admirando todo aquello cuando la voz de su anfitrión los alertó.

-Veo que al final decidiste seguir los pasos de tu padre…-Sesshomaru había aparecido de la nada y ahora estaba saliendo de una de los rincones de la habitación. Ni siquiera los miró, se dirigió directamente a una de las ventanas y habló mientras miraba a través de uno de los pudo evitar un pequeño gruñido de molestia por el comentario, pero el apretón de la mano de Kagome le recordó por qué estaban ahí y logró calmarse.

No sabía por dónde comenzar, estaba seguro de que le suplicaba si eso era lo que quería por la información y cuando quiso decir algo lo interrumpió.

-Has visitado al herrero -afirmó- ¿cómo demonios…? por supuesto que está enterado de todo. -Sabía que tu siguiente destino sería mi territorio -continuó sin moverse un milímetro de su lugar. -Jaken asegúrate de que Rin cumpla con lo que he ordenado - dejó salir. Hasta entonces no se había percatado que la pequeña criatura verde seguía en la habitación.

-Pero Amo Boni..-Sus palabras murieron ante la "ligera" mirada que Sesshomaru le dirigió y se le vió salir apresurado del lugar. Tranquilamente se volvió al jardín -Será mejor que tu humana se siente.-Sintió a Kagome dejar su mano y acomodarse en uno de los cojines- Sé lo que buscas. Haré esto como pago por haber restaurado mi brazo. Este Sesshomaru no tiene deudas. - El último comentario claramente iba dirigido a la azabache quien le había devuelto su brazo en la última batalla con Naraku.

-Sabía que padre planeaba unirse con la Humana-no pudo evitar tensarse ante la mención de su madre.-Pero asumo que eso ya lo sabes -hizo una prolongada pausa.-No es conmigo con quien debes hablar, sino con Natsuki, la hija de la sacerdotisa que padre visitó.

-¿Sabes dónde podemos encontrarla? -escuchó a Kagome preguntarle demasiado amable para su gusto. Espero la reacción del Youkai. Este no volteó a verla pero le respondió.

-Mañana estará aquí. Entonces hablarán con ella. Mientras tanto, no den molestias - y salió elegantemente de la habitación dejándolos pasmados -¿qué demonios fue eso? -pensó sorprendido. No pudo soportar todo aquello y salió tras su medio hermano hasta que lo alcanzó cerca de unas escaleras.

-¡Espera! ¿por qué haces esto? ¿es una especie de trampa? ¿por qué debo confiar en que quieres ayudarnos? Vine preparado para suplicarte si era necesario y arhhh ¿ quieres que me trague que ahora eres una buena persona desinteresada de la nada?-se encontraba muy alterado y aunque se arrepentía de haberse dejado llevar mientras las palabras salían de su boca, estaba hecho.

Vio a Sesshomaru encararle.

-Ya lo he dicho. Este Sesshomaru no tiene deudas y no empezará con una humana. Mi honor no me permite matarte en este instante por más tentador que eso sea. Y si aun deseas suplicar…-una pequeña y escalofriante sonrisa surcó su rostro por un microsegundo - no tengo intención de detenerte pues debo reconocer que aquello me complacería.

-¡aargg maldito bastardo engreído! Si no fuera por Kagome...ahora mismo….-sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando captó el aroma de Rin acercándose. Cuando llegó a ellos les hizo una reverencia y se dirigió a Sesshomaru. -Las habitaciones de InuYasha -Sama y Kagome-Sama han sido preparadas como ordenó Sesshomaru-Sama. -Khe! - y ahí mientras veía aquella chiquilla sonreírle a su hermano lo supo. El porqué de la ayuda que les estaba proporcionando y la molestia que se tomó de mandar traer a aquella sacerdotisa….era Rin. Se reprendió por no haberlo notado antes, Sesshomaru estaba impregnado del Aroma de la Jovencita, apenas podía notarlo, pero ahí estaba. Prestó atención para ver si percibía el olor del Daiyoukai en Rin y lo notó, en menor cantidad pero escondido en algunos pedazos de su piel. -¿Así que querías ayudarnos no? Claro bastardo, necesitas a la sacerdotisa tanto como yo! -Iré por Kagome-Sama para mostrarles sus habitaciones. Inuyasha-sama, si es tan amable de esperarme aquí, enseguida los acompañaré. Con su permiso. -se despidió de ellos. Cuando la vio pasar al lado de su hermano lo notó, no había podido evitar aspirar su aroma, para los ojos de cualquiera esto habría pasado desapercibido pero para él que acababa de descubrir sus intenciones fue bastante claro.

Sesshomaru no se movió de su lugar. Cuando vio a Rin perderse de vista regresó su mirada hacia el hanyou, este le sostuvo y no hubo necesidad de preguntas. Sin embargo el Youkai le dirigió unas palabras que jamás pensó escucharía.

-Esperaré a que tenga la edad suficiente, supongo que para mi desgracia, provenimos del mismo padre- y lo perdió de vista en las escaleras.

Un escalofrío propio del Shock tras escucharlo decir aquellas palabras le recorrió. Jamás pensó que el gran Youkai del Oeste que le había despreciado por su naturaleza hanyou y que había renegado de su padre por amar a su madre, ahora planeaba tomar como compañera a una humana, y nada más y nada menos que Rin. Recordó que Kagome le había comentado que Rin estaba muy segura de permanecer al lado de Sesshomaru, ¿acaso la chiquilla sentía lo mismo? se dirigió de regreso al salón.

Al entrar en la habitación se encontró con Kagome y Rin platicando amenamente.

-Oh InuYasha-sama disculpe me he entretenido con Kagome- Sama, ahora mismo les muestro sus habitaciones. -Kagome lo vio confundida.

RINS POV

Cuando escuchó que su amo iba a salir se apuró y se escondió detrás de uno de los pasillos. Lo vio salir decidido y unos segundos después a InuYasha corriendo en su búsqueda. Se dirigió al despacho y encontró a una Kagome preocupada que se disponía a seguirlos. -Kagome-Sama no se preocupe -trato de tranquilizarla -el amo no peleará con InuYasha-Sama, me gustaría preguntarle si no es mucho atrevimiento,si pudiera caminar conmigo en los jardines hoy por la tarde, hay algo en lo que me gustaría consultarla.

-Claro Rin, si hay algo en lo que pueda ayudarte con gusto lo haré- antes de que pudiera agradecerle vio a InuYasha entrar en el lugar. La mirada que les dirigía era un poco penetrante y por un minuto se sintió incómoda. Pero en cuanto dirigió la mirada a Kagome está cambió por completo se suavizó y le sonrió en automático. -InuYasha. ¿está todo bien? saliste corriendo tan apresuradamente, me dejaste preocupada, iba a seguirte pero Rin-Chan me detuvo y aseguró que no habría una masacre. ¿ y bien? -la escuchó preguntarse preocupada. El peliplateado le dirigió una sonrisa calmada y asintió llevándola a su pecho -Todo está bien Kagome -le dijo mientras acariciaba su cabello.

Rin veía la escena asombrada. Hacía unos minutos se había sentido incómoda ante la mirada que InuYasha le había dado, parecía que estaba buscando algo en ella. Pero al ver a Kagome su postura había cambiado completamente, se veía relajado y feliz. Los vio perderse en su momento y olvidar su presencia no pudo más que sonrojarse ante tal muestra de afecto.

Desde que conoció a Kagome supo que InuYasha era muy importante para ella, pero se sorprendió al ver a InuYasha corresponderle su afecto, nunca lo había visto tratarla como su pareja. Pero habían llegado tomados de la mano y Sesshomaru se había dirigido a Kagome como su compañera. No había podido evitar escuchar la plática que se había llevado a cabo en la habitación, su curiosidad había podido más y ni los regaños de Yaken la pararon.

Desde hacía unos meses su amo se portaba extraño con ella, y esperaba sacar alguna información que le diera una pista de aquel cambio de actitud.

Aunque no quería romper aquel bello e íntimo momento frente a ella, le resultaba un poco incómodo estar tan cerca, así que decidió aclarar su garganta para ayudarles a notar su presencia. Parecieron escucharla pues de separaron sonrojados y sonrieron apenados.

-Disculpen, InuYasha- Sama, Kagome -Sama deben estar cansados de su viaje, los acompañaré a sus habitaciones, la comida ya ha sido servida y los baños están siendo preparados. Por Favor, siéntanse libres de solicitar cualquier cosa que necesiten, el amo dejó instrucciones de que se les atendiera en todo momento...acompáñenme…-y abrió las puertas indicándoles el camino.

Los condujo frente a dos habitaciones contiguas y les indicó cuál era la de cada uno.

-Rin-Chan, ¿podrías pedir que muevan mi comida a la habitación de InuYasha? -le preguntó Kagome. Aquello le sorprendió un poco pues dentro de palacio y por lo que le habían enseñado no era apropiado para que los prometidos compartieran la misma habitación hasta la unión oficial que tenía entendido no había ocurrido entre ellos. -tenemos algunas cosas que discutir y será mejor si lo hacemos mientras comemos -continuó mientras le decía aquello tranquilamente ajena al revuelo que causaría dentro de los sirvientes dicha petición.-Cl..claro Kagome- Sama, enseguida doy la instrucción- Nerviosa llamó a uno de los sirvientes y paso las instrucciones. Se alejó para buscar un sirviente.

INUYASHAS POV

Solo Kagome pediría aquello con tanta hubo cerrado la puerta tras ellos se dirigió a ella -Kagome...recuerdas sobre esas reglas de las que te hablé.? -la vio asentir -bueno...no se acostumbra que una pareja...-que aún no han celebrado su unión- se sonrojó ante el término - estén en la misma habitación...mucho menos compartan una comida en privado….

La cara de Kagome mostraba completo escepticismo como una cómica gota de sudor deslizándose por su rostro. La imagen le pareció de lo más graciosa.

-Descuida…-la escuchó decir mientras tomaba asiento tras la mesa que ya estaba dispuesta con sus alimentos -prometo escabullirme a tu habitación hasta que todos estén dormidos - le dijo mientras tomaba una uva la comía despreocupadamente admirando la habitación.

No pudo más que sonreír ante su respuesta. -Por supuesto que no le importaría - y tomó asiento a su lado. -¿qué voy a hacer contigo Kagome? -pensó divertido. Era obvio que aunque intentara ser precavida por la mañana todos sabrían que había pasado la noche en su alcoba. -Fhe! que importa!- intentó restarle importancia.

A los pocos minutos un desfile de sirvientes pasó a dejar la comida de Kagome. La incredulidad de lo que estaban haciendo se veía reflejado en sus rostros. Tal vez Kagome no pudiera notarlo pero él sí que podía. Cuando hubieron dejado toda la comida salieron con una reverencia logrando que se sintiera extraño ante tanta cortesía.

La habitación donde se encontraban era increíblemente espaciosa. Tenía un balcón que daba a los jardines del palacio, y una especia de futón sobre una superficie de metal, estaba cubierto de diferentes pieles en los mismo tonos. Al peliplateado le pareció perfecta para pasar la noche.

Una mujer Youkai salió de una de las puertas. -He dejado listo los preparativos para su baño Taisho-sama, de igual forma para la señorita Higurashi-sama,-tras una reverencia se dirigió a la puerta y antes de salir agregó -si necesitan algo solo jale este cordón -le indicó mostrándole una tela trenzada que quedaba al lado de la puerta principal.

Kagome le ofreció una de las uvas que estaba degustando y él la aceptó contento.-Es tan extraño escuchar tu nombre y el mío con tanta formalidad -le compartió la ojicafé.

-no tienes que decirlo, me ha dado un escalofríos todo ese alboroto de taisho-sama -la vio reír ante su expresión.

-Kagome -llamó su atención -¿qué estaban hablando Rin y tu hace unos momentos?-

-oh...Rin-Chan me pidió si nos podíamos ver a solas en los jardínes una vez que termináramos de asearnos, al parecer tiene algo que le gustaría consultarme…¿me preguntó si tiene que ver con la actitud de Sesshomaru…¿notaste algo diferente? -le pregunto mientras tomaba un trozo de carne.

-Creo que Rin querrá saber detalles...sobre...nuestra unión -La vió atragantarse un poco con la comida -Sesshomaru planea tomar a Rin como su compañera -la ojicafé cayó de lado de la impresión y riendo se apresuró a tomarla -es por eso que citó a la sacerdotisa , él también quiere informarse acerca del ritual-la vio toser mientras intentaba pasar la comida por la impresión -Pero..pero..Rin apenas tienen 15 años, ya sé que está desarrollándose con rapidez pero…-pero antes de que terminara la calló colocando sus dedos en sus labios -Está consciente de eso Kagome, dijo que esperaría a que tuviera la madurez suficiente. Créeme que me sorprendió tanto como a ti. Jamás pensé que tomaría una humana como Compañera, sobre todo él y menos Rin...además...tu no eres quien para juzgar temas sobre edad o sí…? -le vio divertido mientras ella le hacía una mueca de molestia,

Se quedó en espera de que el shock inicial pasará. -Bueno,-empezó tras unos minutos-siempre supe que Rin no veía a Sesshomaru precisamente como con una figura paterna...solo no pensé que realmente fuera a suceder tan pronto y fuera correspondida. ¿crées que ella y Sesshomaru hayan hablado sobre esto?

La miró incrédulo de lo que escuchaba -estamos hablando de Sesshomaru Kagome, hasta hace unos minutos dudaba de que tuviera más sentimientos que solo odio y venganza...no puedo creer que esa bestia...piense en algo semejante al amor.-le dijo negando efusivamente.

-Supongo que será una plática interesante-la escuchó decir más para sí. y continuó con sus alimentos.

Kagome no dejaba de maravillarse y comentar sobre los detalles del castillo y como nunca se hubiera imaginado que luciría así. Él solo podía ver sus labios,y como esta los relamía constantemente disfrutando de la comida. El recuerdo de la manera en la que lo había alimentado se coló en su cabeza y le dió una idea. Con una pequeña sonrisa aprovechó que estaba distraída admirando las pinturas en el techo para tomar un trozo de carne en una de sus garras y ponerlo prácticamente frente a sus labios. El olor pareció alertárla pues dirigió su mirada rápidamente hacia su mano. Escuchó su corazón latir ligeramente más apresurado y un ligero sonrojo cubrió sus mejillas -los recordaste he? -pensó divertido.

La vio tomar su muñeca y tomar el pequeño pedazo de carne clavado en su garra. El por su parte se quedó lo más quieto posible, su afilada garra podría lastimarla en cualquier momento si se desconcentraba y estaba dentro de su cálida, húmeda y suave boca. La sensación de la lengua de la ojicafé delineando su dedo para finalmente tomar la comida le provocó un estremecimiento por todo su cuerpo -bruja -maldijo divertido por el poder que algo tan simple viniendo de ella lograba en él.

La comida desapareció rápidamente. -Ese baño me está llamando -la escuchó decir mientras se estiraba. La imagen de aquel día que la espió brevemente mientras se aseaba se coló rápidamente en su memoria logrando que se sonrojara un poco. Desvió la mirada para no ser descubierto -suena bien -le contestó -

-De acuerdo -la vio levantarse rapidamente -iré a asearme y después buscaré a Rin, ¿te veo encontraré después, te parece?- no le encantaba la idea de que anduviera sola por el palacio.

-Yo te llevaré con rin, sé donde está -le dijo arrugando la nariz, lo que la hizo sonreír -así sabré donde buscarte después-

-De acuerdo, no tardaré ¿nos vemos en unos minutos? -el solo asintió y la vio salir de la habitación, unos cuantos pasos y la puerta de al lado se cerró. Cuando empezó a escuchar la ropa caer se apresuró al cuarto de baño. Al entrar pudo notar que había una tina con agua caliente, aceites y algunos accesorios de baño, imaginó que el sistema era parecido al de la casa de su madre porque el agua corría y desaparecía, se encogió de hombros y se desvistió rápidamente. Agradecía el baño y poder tener unos minutos para podía terminar de creer que Sesshomaru hubiera caído por aquella chiquilla, ¿qué era lo que tenía esta última generación de Taishos ? Río ante la idea de lo que su padre pensaría si los viera en esta situación. Supuso que de alguna manera estaría orgulloso. Ciertamente él lo estaba, no habría podido tener una mejor compañera. Esperaba que el día terminara pronto y pudieran resolver todas sus dudas, necesitaba como nunca la seguridad de saber que él y Kagome tendrían un futuro.

Sus orejas se movieron rápidamente ante el sonido de los pasos de la azabache, se apresuró a terminar y secarse para estar listo antes de que ella saliera. Secó su cabello y sacudió sus ropas, estaba más que agradecido con la rata de fuego, su padre si que le había cuidado aún si no estaba a su lado. Aquella prenda le había salvado innumerables veces y qué decir de la protección que también le dió a la azabache. Ligera y casi imposible de maltratar esperaba poder heredarla a uno de sus cachorros...el pensamiento le hizo sonrojar y sacudió su cabeza antes de dirigirse al cuarto contiguo.

Se recargó fuera de la puerta de la ojicafé, intentó no prestar demasiada atención a los sonidos de la ropa moviéndose. Cada vez era más difícil no pensar en la azabache de aquella forma...desnuda...bajo sus manos...los pasos de la chica lo alertaron y escuchó la puerta abrirse.

-Esperaste mucho? -le preguntó con una sonrisa. Él se limitó a devolverle el gesto y negó mientras adelantaba el paso.

-Rin está en los jardines-

-Perfecto, así aprovecharé para echar un buen vistazo,son realmente bonitos, ¿qué harás mientras platico con Rin? -le preguntó con un ativismo de preocupación.

-no iré a buscar a Sesshomaru si es lo que te preocupa -le dijo divertido- solo exploraré los alrededores, el territorio del enemigo…-le dijo serio.

-Vamos...no hay necesidad de sonar tan amenazante...no creo que pueda ver a Sesshomaru como nuestro enemigo de ahora en adelante...no es como que siempre lo tuviera en esa categoría pero después de saber lo de Rin...es...familia -la escuchó decir contenta.

-Fhe! -

Caminaron por los gigantes pasillos, InuYasha guiándose por su fino sentido del olfato encontró el camino sin problema, para Kagome habría sido un mayor desafía de haberlo intentado sola. Al llegar a los jardines pudieron divisar a Rin sentada bajo uno de los árboles florales.

-Ahí está -la escuchó decir emocionada.-

-Estaré cerca, llámame cuando terminen- la vio asentir con una sonrisa mientras rosaba velozmente su mano en un pequeño gesto de despedida. Aquélla simple caricia le bastó para acelerar su corazón mientras emprendía su inspección.

KAGOMES POV

-Definitivamente le sienta bien - pensó al verla jugar con una de las flores que habían caído del árbol. Rin siempre le había parecido una niña dulce y muy en contacto con la naturaleza al viajar tanto tiempo con el Daiyoukai se acercó lentamente hasta que la vió percatarse de su presencia.

-Kagome - Sama, has venido -la vio ir a su encuentro.

-Rin-chan, ya te dije que dejes la formalidad...solo Kagome por favor.

-De acuerdo, Kagome…-la escuchó decir tímidamente.

-Este es un hermoso Jardín, jamás habría imaginado a Sesshomaru como aquellos que disfrutan de este tipo de espectáculos -le dijo divertida.

-El amo me concedió este lugar cuando le dije que extrañaba los campos de flores que a menudo encontrábamos en nuestros viajes. -por su puesto - pensó

-Bueno, es un hermoso regalo.

-Si, lo és, el amo es el más generoso con Rin. -la escuchó decir emocionada.

-Eso me queda claro, desde que decidió traerte de vuelta a la vida-

-Tal vez la segunda ocasión...la primera definitivamente fue solo por curiosidad y Tessaiga, aunque no lo dijo claramente sé que en un inicio no deseaba mi compañía- el triste tono no pasó desapercibido.

-Pero ahora estoy segura que no podría vivir sin ella -le animó, logrando que la chica que sonrojara y adelantará el paso.

-¿Dijiste que se estaban comportando de una manera extraña los últimos meses? -preguntó primero a sabiendas de que si no lo hacía Rin le daría vueltas al asunto.

-Hai…

-¿a qué te refieres con un comportamiento extraño...para mi por ejemplo, todo lo que hace Sesshomaru resulta extraño..y qué decir de lo que piensa InuYasha….-la animó a elaborar.

-Bueno…-empezó nerviosa mientras jugaba con la flor entre sus manos -por ejemplo….me permite entrar a su despacho...algo que solo está reservado para los altos mando del ejército...ni siquiera el señor Yaken está permitido….y ahora me molesta más que nunca debido a eso.

-Mmm...ya veo...pero acaso ¿te pide que hagas algo fuera de lo normal? -intentó indagar más a fondo.

-Bueno...cuando empezaba a aprender a leer no le gustaba que lo molestara haciéndolo cerca, y ahora….-la animó a continuar con su mirada -ahora me pide que lea historias antiguas mientras escribe cartas o revisa papiros que llegan de otros territorios. Además, nunca se había interesado en evaluar mis avances con mis tutores y ahora...me pide que dance o toqué mi shamisen…frente a él.

-Tal vez está interesado en ver los progresos de su protegida, después de todo en esta época no todos pueden gozar de una educación completa…-intentaba excusar la conducta divertida -cielos, ¿es que acaso nunca le prestabas atención Sesshomaru? -pensó frustrada por su inútil intento de cortejo si es que así se le podía llamar.

-Eso sería normal si...pero hay más...salvo aquellas ocasiones cuando me salvó de algún peligro y solo porque era estrictamente necesario nunca antes me había tocado…-la vio sonrojarse furiosamente al decir aquello.

-¡¿Te ha tocado? -aunque su mente normalmente habría interpretado aquella frase como un inocente roce, las recientes actividades con el peliplateado sólo podían ocasionar que pensara en "ese" tipo de toque. No pudo evitar sonrojarse lo que provocó que Rin lo hiciera también cuando cayó en la cuenta de cómo se había podido malinterpretar aquella afirmación.

-Quiero decir…-la vio intentando controlar su nerviosismo, mientras miraba al suelo- el amo no tiene permitido que nadie lo toque...nunca nadie la pasa nada directamente, alimento, documentos, ese tipo de cosas todas son entregadas en una bandeja nunca hay contacto directo...en el palacio se dice que la última persona que vieron hacerlo fue su padre y bueno...como te dije solo aquellas veces que estuve en peligro...pero ahora...a veces…-Kagome no pudo evitar sentirse un poco avergonzada por aquella asunción tan temprana, con lo que acababa de decir era obvio que Sesshomaru no había hecho nada más que algo mínimo-a veces pasa muy cerca de mí….y nuestras ropas se rozan- Esto es una auténtica novela victoriana kami! - pensó divertida-yo me disculpo pensando que es mi torpeza pero por supuesto que el amo no menciona nada...y aunque extreme tener cuidado pasa cada vez más seguido...hace poco...estaba aquí mismo...cortando unas flores y me espiné… fue apenas una gota de sangre…-vio como los colores comenzaban a subir en delicado rostro …-no sabía que el amo también estaba aquí…-el nerviosismo y angustia era palpable en su voz - todo pasó tan rápido que lo he repetido en mi mente miles de veces...sé que no lo soñe….el amo...limpió la sangre...con su boca…-para cuando terminó de decir aquello la vio esconder su rojo rostro tras sus manos - supongo que es un rasgo Inu- Youkai, con sus mordidas y lamidas y…-se regresó a la realidad divertida. solo dijo -ten mas cuidado- y desapareció.

He pasado años a su lado, conozco su presencia Kagome…-le dijo segura mientras caminaba de un lado a otro nerviosa. -A veces...despierto a mitad de la noche...y siento como si hubiera estado ahí...en mi habitación…-¡Sesshomaru debo decir que me sorprende tu comportamiento! -y siempre que eso sucede al día siguiente el amo no está y los sirvientes me miran extraño. La vio sentarse en una banca y ofrecerle acompañarla. La vio cerrar los ojos y quedarse en silencio meditando sus siguientes palabras. -Hace un mes...han pedido mi mano - Increíble...ahora todo tiene más sentido…¿me pregunto qué habrías hecho si esto no te hubiera animado Sesshomaru? -pensó divertida. Es un joven señor feudal cuya familia siempre ha sido fiel al clan Taisho desde los tiempos del gran General. Es un buen hombre, gentil y generoso con la gente, humanos o Youkais...en cierta forma -la vio reír -me recuerda un poco a ti-Kagome agradeció el halago y no pudo evitar recordar la propuesta que años atrás había recibido Sango.-Yo...yo pensé que el Señor Sesshomaru estaría feliz de no tener que cuidar más de mi….y si me hubiera pedido que aceptara a Gennosuke-Sama lo habría hecho….pero...pero…-una lágrima surcó su mejilla, lágrima que se apresuró a limpiar -la ha negado, ha dicho que no me entregará a nadie para casarme, que soy su protegida...y que le pertenezco -No pudo evitar recordar a InuYasha,con una sonrisa -

-¿Y eso te ha molestado? -fingió ignorante. La vio negar efusivamente mientras más lágrimas se deslizaban por sus ojos terminando en una genuina sonrisa.

-Sé que cualquier otra mujer en mi lugar estaría molesta, de perder una oportunidad así...pero yo...o Kagome yo…

-Lo amas-terminó por ella. El asombro en el rostro de Rin pasó fugaz y fue reemplazado por una serena sonrisa mientras asentía.

-Con todo lo que soy -terminó aceptando-cuando escuché aquello del señor Yaken, fui la más feliz, yo, solo quiero estar a su lado, hasta hace poco sin importar cómo, pero ahora...estoy tan confundida... verte a ti y a InuYasha- Sama tan felices, me hace desear cosas que son imposibles para mí…

-¿qué te hace pensar que es imposible? -le preguntó curiosa.

-Mírame...soy una débil humana, torpe, que lo ha metido en problemas más de una vez no soy nada comparada con las demonesas que desfilan ante sus ojos cada mes, además de que todos sabemos cuáles son sus pensamientos sobre humanos y hanyous.

-¿Cada mes?-preguntó con asombro. Solo la vio asentir cabizbaja.

-Desde que Naraku fue derrotado, cientos de demonesas le son ofrecidas para unirse en pos de cerrar alianzas, obtener más riqueza, continuar el clan….el amo...ha rechazado a cada una de ellas...bajo la única razón de que no necesita más aliados y riquezas de los que ya posee...pero solo es cuestión de tiempo para que eventualmente tome una compañera… y cuando eso suceda...no creo que quiera compartir el mismo techo con una Humana.

Kagome tomó las manos de la chica frente a ella y trató de infundir confianza y vio tranquilizarse un poco antes de continuar.

-Rin-chan gracias por confiarme todo esto, sé lo difícil y duro que debió ser para ti reunir el valor y guardar estos sentimientos. Durante el tiempo que he estado en esta época aprendí que no podemos asumir lo que el otro siente en ningún sentido entiendes? -la vio asentir -Sesshomaru no es el mismo demonio que conocí la primera vez, sediento de sangre, venganza y lleno de odio hacia su medio hermano. Me atrevo a afirmar que ahora acepta a InuYasha y el viaje y la caza de Naraku le han enseñado más de una lección.

A mis ojos aún eres una niña -la vio a punto de protestar pero se le adelantó -he dicho a mis ojos, por supuesto que en esta época eres toda una mujer. Como tal solo te puedo aconsejar que seas fiel a tu sentimientos y corazón, que no dejes que el temor no te permitas expresarle a la persona que amas todo lo que puedes ofrecer y estoy segura Rin-Chan que puedes ofrecer demasiado a cualquier hombre, youkai, hanyou tu me entiendes-rio divertida- No te puedo asegurar que el cambio que percibes en Sesshomaru es por un cambio en su corazón o sentimientos hacía ti, eso te corresponde solo a ti averiguarlo, confía en tu instinto. Siempre contarás con mi apoyo y el de InuYasha sin importar lo que pase. -La vio pasar de una llorosa chiquilla a alguién infundado en confianza, no sabía si habían sido sus palabras o sin siquiera quererlo había usado su poder espiritual a través de la unión de sus manos pero el cambio en su espíritu había sucedido. El amor Rin, es lo más poderoso de este mundo, y te sorprendería los cambios que puede ocasionar en cualquier ser vivo.

-Gracias Kagome, lo intentaré -Aunque había cierto temor en su voz, también pudo identificar una renovada convicción. -será mejor que regresemos seguro InuYasha-Sama estará ansioso por estar solo en este lugar.

-No te preocupes dijo que estaría cerca, adelántate, me quedaré un poco más no debe tardar en revisar si aún seguimos aquí.-la animó.

Rin le dedicó una profunda reverencia y partió a lo que le pareció un ritmo acelerado de vuelta al palacio.

-Espero que no haya arruinado demasiado tus planes Giri no ani-pensó divertida.

RINS POV

Se encontraba nerviosa esperando a Kagome bajo la sombra de uno de sus árboles favoritos. Aún recordaba como justo al poco tiempo de llegar al palacio tras mencionarle al señor Yaken lo mucho que extrañaba los campos de flores se había encontrado trabajando a docenas de personas a las afueras del castillo a la mañana siguiente.

Al preguntar el por qué de tanto movimiento fue sorprendida al saber que su señor había ordenado la creación de un jardín. Desde ese momento aquel jardín se había convertido en su mejor confesionario pues era solo a sus flores a quienes les confiaba los sentimientos que albergaba por su amo.

La plática con la señorita Kagome le había infundado de una seguridad que antes no se había permitido, ver la felicidad que ella e InuYasha irradiaban solo la hacía desear desesperadamente un poco de aquello para su corazón. Decidida se dirigió en búsqueda de su señor, las palabra de Kagome resonando en su cabeza "El amor Rin, es lo más poderoso de este mundo, y te sorprendería los cambios que puede ocasionar en cualquier ser vivo" sin la visita de InuYasha tal vez nunca se habría armado de valor o siquiera pensado en confesarle sus sentimientos a su señor -debo aprovechar este momento, tal vez nunca vuelva a sentirme de esta forma, tal vez no tenga otra oportunidad…-se repetía mientras se dirigía a los aposentos del Lord el Oeste.

Siempre se preguntó por qué su señor permitia que se alojara a tan poca distancia de su cuarto. Sabía, por los rumores que circularon cuando dio la instrucción que la ubicaran en la misma ala, que aquello era realmente inusual pues esa parte del castillo solo la vagaba el Daiyoukai y sus sirvientes de confianza. Cuando le preguntó al pequeño demonio verde este solo le dijo que con los torpe que era, el amo querría asegurarse de que no fuera a ponerlo en vergüenza, o peligro con uno de sus infortunios. Realmente no le dedico demasiado tiempo a investigarlo, después de todo ella era la más feliz de tenerlo cerca. Le hacía sentirse verdaderamente segura.

Mientras más se acercaba a su destino su nerviosismo aumentaba - kami ¿qué estoy haciendo?...ni siquiera sé cómo empezar...ni siquiera sé si podré hablar -podía sentir el fuerte palpitar de su corazón en su pecho...en sus oídos...era abrumador -respira Rin -se repetía. -¿qué es lo peor que puede pasar? ¡por supuesto que te rechacé tonta!-entonces solo le pediré a la señorita Kagome que me deje regresar con ellos a la aldea de la anciana Kaede estoy segura que me recibirán...puedo entrenarme como sacerdotisa, soy buena con las plantas…-repasaba mientras mantenía una acalorada conversación son sí misma, estaba tan absorta en sus pensamientos y en comandar a sus pies que uno siguiera al otro que no sé dio cuenta hasta que…

-¡Amo Sesshomaru! -dejó salir asombrada al sentir el golpe de su frente sobre aquel amplio y esculpido torso. Era imposible no reconocer su aroma y la suavidad del aquel fino kimono -torpe,torpe - se reprendió. La voz de su amo la devolvió a la realidad.

-Rin, ¿qué haces?-le preguntó con su usual tono desprovisto de emoción. Aquello la hizo alzar su rostro y enfrentar aquellos hipnotizantes ojos ámbar.

-Mi señor...yo...solo…-los nervios la traicionaron fugazmente, de repente su cuerpo se sentía demasiado pesado, su alrededor empezó a dar vueltas -Rin...Rin..-escuchó a su amo llamar antes de que todo se volviera negro.

-Ahh es tan suave…-fue el primer pensamiento ante de despertar.

-Rin-lo escuchó llamar. Fué entonces que todo regresó en cuestión de segundos, su charla con Kagome, su encuentro en el pasillo, el motivo de su visita... Abrió los ojos de golpe solo para encontrar el rostro de su señor demasiado cerca del suyo, no pudo evitar sonrojarse y desviar su cabeza hacia uno de sus costados, aquello, lejos de calmarla extendió el calor de su rostro por todo su cuerpo...su amo estaba... tocando...su mejilla.

-Te has desmayado-le dijo mientras retiraba su contacto sentándose al filo del futó ó rápidamente el lugar, ese no era su cuarto, ese no era su lecho…-¡estoy en la alcoba de mi señor…!-la impresión de encontrarse en tan íntimo lugar le quitó el aire por un segundo.

-No has contestado a mi pregunta - lo escuchó insistir.

-Yo...verá amo yo...necesitaba encontrarlo.-empezó con tambaleante voz.

-¿Qué es lo que necesitas de este Sesshomaru? -continuo.

Las palabras de Kagome le infundieron valor -es ahora o nunca - se dijo. Se sentó lentamente al filo del futón a solo unos centímetros de su señor, sintió su cuerpo estremecer ante la cercanía. Acomodó su kimono lo mejor que pudo y escondió sus pies descalzos.

-Amo..Rin necesita que la escuche -soltó tratando de sonar lo más segura posible, a pesar del temblor en sus labios, sus manos no estaban mejor, en un intento de esconderlo las unió con fuerza en su regazo.

-Habla - le contesto.

-Mi señor...todos estos años Rin ha sido muy afortunada, me ha concedido la vida más de una vez, me ha permitido conocer un mundo que no sabía existía, me ha regalado conocimiento y la fortuna de conocer excelentes personas y youkais. Me ha permitido estar a su lado - pauso mientras respiraba hondamente y levantaba su rostro en busca de su mirada, hasta ahora se había limitado a ver sus manos para asegurarse de que dejaran de temblar y en parte para reunir el valor de sostenerle la mirada al Daiyoukai, acto que pocos soportaban y que en su caso solo ocasionaba que le fuera imposible ocultar su sonrojo. Cuando decidió encararlo como cada vez que lo lograba, recorrió las finas líneas de tan perfectas facciones: sus inexpresivos ojos para cualquiera que preguntara salvo ella, que conocía los pequeños matices y sentimientos que estos podían expresar, las delgadas marcas moradas en sus mejillas, símbolos de la pureza de su raza, los perfectos labios, la amplia frente decorada con el símbolo de su clan y la respingada nariz la cual nunca había visto fruncir. No pudo evitar esbozar una sonrisa ante tan hermosa visión.

-La visita de Kagome e InuYasha- sama le ha causado una gran alegría y tristeza a Rin. -lo vio ajustar ligera y fugazmente su posición.-Siempre supe que InuYasha sama era muy especial para Kagome, creo que todos quienes tuvieron contacto con ellos podían verlo...y ahora...ellos...desean ser compañeros….-las mejillas le ardían y sentía que su corazón saldría de su pecho en cualquier momento, la vergüenza de saber que su amo podía escucharlo perfectamente no ayudaba. Rin… Rin también es una mujer…-kami ayúdame -Me he enterado que Gennosuke-Sama ha pedido mi mano y el amo ha rechazado la oferta...Mi señor Rin..-antesde que pudiera continuar su amo desapareció de su vista y le escuchó-

-¿Esto es por ese Humano Rin? ¿Deseas unirte a ese Humano?-lo escuchó preguntar con un apenas imperceptible dejo de molestia. -contesta, ¿le estás pidiendo a este Sesshomaru que acepte entregarte a ese Humano?-esta vez era claro que estaba molesto, podía haber jurado que un destello de rojo había surcado sus ojos. Debía apresurarse a aclarar ese malentendido.

-¡Por su puesto que no mi Señor, Rin no tiene deseos de unirse a Gennosuke -Sama! ¡Rin no está enamorada de Gennosuke -Sama! ¡No es él!-se apresuró a decir sin medir el volumen de su voz que retumbó en toda la habitación.

-¿Quién es Rin? - le preguntó mientras la tomaba del brazo y la ponía de pie mientras se inclinaba para inspeccionar su rostro. - has dicho…"no es él" ¿quien es aquel al que deseas unirte? ¿quién ha osado cortejar a mi protegida sin la aprobación de su señor? -la cercanía y el giro de la conversación le estaban confundiendo -lo mataré…-lo escuchó susurrar mientras acercaba su temblorosa mano hacía su nariz y aspiraba profundamente-m..mi...señor…-confundida por los acontecimientos se quedó bien quieta mientras lo sentía subir por su brazo hasta su cuello...aspirando...rastreando...sentía que caería en cualquier momento, sus piernas se debilitaban ante las sensaciones que le simple respiración de su amo provocaban sobre su piel…-n..na..nadie...nadie se ha...acercado a Rin…-dejó salir con dificultad. Lo sintió alejarse bruscamente y darle la espalda.

-Rin jamás...dejaría que ningún humano o Youkai se acercara, o tocara sin la aprobación de mi señor...yo...no deseo unirme a ningún humano...la figura frente a ella no se movió- Yo...Rin...desea estar siempre al lado de mi señor Sesshomaru…-se acercó lentamente hasta estar justo frente a su espalda. -tal vez sea la última oportunidad que tenga-se dijo animándose a continuar. Llevó sus temblorosas manos a los costados de kimono masculino y pegó su frente en su espalda baja, la tensión del cuerpo frente a ella fue inmediata, lágrimas empezaron a resbalar su mejilla ante el claro rechazo, pero se había prometido hacerlo y sabía que se arrepentiría por el resto de su vida si no hacía aquello.-Amo...por favor...perdone a su protegida que desde hace tiempo ha albergado algo más que lealtad y respeto por su señor, que no ha podido evitar codiciar a un ser como a usted, que ha anhelado su toque, su tiempo y sus pensamientos. Rin solo desea y ha soñado unirse...a su Lord, Rin solo lo ama a usted... no como su protector, no como su señor, Rin lo ama como Kagome ama a InuYasha-Sama.-Se aferró en vano a sus costados, sintió la tela deslizarse rápida y fuertemente de su agarre. Incapaz de encararlo se llevó sus manos a su rostro tratando de frenar el silencioso llanto. Podía sentir su presencia frente a él. -¿qué esperabas?¿ que te amara a ti, una simple humana? ¡¿en qué pensabas baka?! ¡Me alejará! ¡No lo volveré a ver! - miles de pensamientos trágicos y pesimistas cruzaban por su mente en ese momento.

-Rin.-la grave y masculina voz le provocó un estremecimiento. -mírame -le ordenó. Pero su cuerpo no se movía. Lo escuchó acercarse y saltó ante el toque de sus garras en su mentón. -mírame - repitió esta vez más fuerte. Se forzó a liberar su rostro y encararlo. No estaba preparada para aquella expresión...apenas perceptible podía identificar el activismo de ¿una sonrisa? -¿se está burlando? ¡pues que esperabas!

-¿estás diciendo que es tu deseo ser la compañera de este Sesshomaru? -le preguntó con seriedad. Ella avergonzada solo se limitó a asentir, lo había dicho todo, qué más podría perder.

-Este Sesshomaru no puede tomarte como su compañera..- lo sé..lo sé mi señor -se repetía internamente tratando de frenar las imparables lágrimas, el dolor de su pecho se acrecentó, oír aquellas palabras dolían más de lo que se había imaginado.-por lo menos no me llevaré este secreto, por lo menos logré confesar mis sentimientos - un pequeño grado de satisfacción la embargó tras el auto conocimiento…-no aún..-le escuchó agregar. -¿qué ha dicho? no aún? no...aún? eso quiere decir que mi amo...o kami qué esto no sea otro sueño por favor -imploraba esperando una reacción.

-Tu cuerpo aún no ha madurado lo suficiente para soportar una unión -

-¡Rin ya es una mujer!¡Rin está lista! -se escuchó decir desesperada mientras se sonrojaba furiosamente pues entendía perfectamente lo que aquella afirmación implicaba. Su reacción logró algún tipo de satisfacción en su señor, pues pudo ver uno de sus colmillos mientras una diminuta sonrisa cruzaba su rostro. Sintió una de sus garras recorrer su mentón hasta su cuello, provocando que ladeara ligeramente su cabeza.

-Para la unión con un simple humano tal vez…-lo escuchó continuar mientras sentía como ejercía la suficiente presión para desaliñar su kimono dejando parte de su hombro al descubierto, acelerando su respiración- Para unirte a un Daiyoukai aún no- terminó mientras se inclinaba sobre el pedazo de piel expuesto. Las plateadas hebras le hicieron cosquillas al tener contacto con su mejilla. Pronto descartó aquella sensación al sentir la húmeda lengua de su amo lamer una pequeña porción justo donde su cuello y hombro se unían. Sintió los firmes y letales colmillos ejercer una pequeña presión solo lo suficiente para dejar una marca sin romper su piel. Ella sabía lo que aquel gesto significaba, Kasumi una de las pocas amigas de confianza que tenía dentro de palacio, le había instruido en los rituales de apareamientos Inu-Youkai, su señor recorría el lugar donde llevaría su marca. Esta vez lágrimas de felicidad recorrieron su rostro. Jamás esperaría que su señor le dijera que respondía a su sentimientos con meras e insignificantes palabras propias de la costumbre humana como seguramente le habría respondido si buscara algún tipo de aclaración sobre aquella acción. Pero ese gesto significaba todo.

-Rin hará todo lo que sea necesario para estar preparada-dejó salir con seguridad.-Rin no lo defraudará.

-Este Sesshomaru no espera menos-le susurró cerca de su oído antes de separarse justo lo suficiente para quedar a su altura. El intenso deseo de besarlo la atravesó, tenerlo tan cerca y tras haber confirmado sus sentimientos era vio entrecerrar ligeramente sus ojos.-habla -le animó. Por supuesto que sabía que deseaba algo más.

-Rin desea…-tomó aire-a Rin le gustaría si el amo lo permite…-tal vez debería esperar a…-sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando sintió la tibieza de los labios de su señor cubrir ligeramente los suyos, se sintió desfallecer y se atrevió a tomar con fuerza el fino ahori frente a ella para no caer. Lo sintió alejarse demasiado pronto para su parecer así que se impulso para retenerlo, tomándolo ligeramente desprevenido pues entreabrió sus labios ocasionando lastimarse con uno de sus colmillos a causa de la presión. Ejerciendo un poco más de fuerza la separó de él con rapidez, solo lo suficiente para inspeccionar el pequeño corte en su labio inferior que había dejado un ligero rastro de sangre hasta su mentón. La miró con un dejo de reprobación que solo ella entendería, se acercó nuevamente y creyó que la volvería a besar así que cerró los ojos solo para sentir nuevamente la suave lengua recoger el hilo de sangre desde su mentón hasta el corte. Un calor desconocido la inundó sobrepasando la ligero escozor de la herida. y escuchó lo que solo podía ser un gruñido.

-Paciencia Rin -le dijo alejándose de ella, nuevamente se avergonzó de su falta de control.

-Amo...mañana…-deseaba preguntar si estaría bien acompañalo a ver a la sacerdotisa ya que ahora ella también debía estar informada, sin embargo no tuvo que hacerlo.

-Estarás a mi lado -completó - es tarde, será mejor que regreses -le pidió.Ahora menos que nunca deseaba dejarlo, pero sabía que tras lo que acababa de pasar su amo seguramente necesitaría tiempo a solas. Hizo una profunda reverencia y se dirigió a la puerta.-Descanse, mi señor-fue lo último que dijo antes de perderse tras la puerta.

La alegría que sentía en ese momento no se comparaba con nada que hubiera sentido antes, había confesado sus sentimientos, y no solo eso, habían sido aceptados. Corrió a su cuarto y se tendió en el futón con una boba sonrisa.

SESSHOMARUS POV

Aunque el tiempo no pasaba para él como para la mayoría de las personas en ese mundo, ese día parecía no llegar a su fin. Demasiadas molestias había tenido que con el vergonzoso comportamiento de aquella bestia y tener que reconocer su debilidad ante él. Jamás pensó que él, el gran Señor de las Tierras del Oeste estaría en esta posición.

Hacía meses que el aroma de su protegida empezaba a causar estragos en él. Nunca antes había sentido el llamado de una hembra con tanta fuerza. Intentó resistirse apoyándose en los pensamientos de vergüenza y deshonra que su padre había dejado al unirse a aquella humana, intentó salir a patrullar más a menudo en busca de poner distancia entre aquella chiquilla y él. Pero siempre que volvía, todo empezaba de nuevo. Sabía que significaba ese llamado, sabía que su youkai deseaba tomar aquella humana, no como su presa, como su compañera, lo había negado ante cualquiera que lo hubiera mencionado, cualquiera menos a su instinto, en él confiaba su vida, ante él eran las únicas veces que era vencido. Maldijo a su padre, su especie y su medio hermano. ¿Por él debía caer sobre aquel destino también?

Las palabras de su padre vinieron a su memoria - ¿tienes algo que proteger? - estaba claro que había protegido a Rin desde que le devolvió la vida, si bien no siempre consciente, las últimas ocasiones no había dudado, sabía que era importante, más nunca se imaginó que su sangre la reclamaría como su compañera. Atrás había quedado aquella niña de pies descalzos, ahora era una señorita, ante los ojos humanos, una mujer lista para casarse y procrear descendencia, y si le había quedado alguna duda, solo tuvo que esperar a que aquel insignificante Humano se atreviera a pedir su mano. La ira que le embargó en aquel momento solo podía compararla con lo que Naraku le había hecho sentir con su insolencia. La supo suya en aquel momento. No podría entregarla a nadie, Rin le pertenecía de eso no había duda. Se encontró buscando más a menudo su compañía, como siempre la dejaba hablar y hablar, si algo agradecía de aquella mujer era que nunca esperaba más de lo que él podía consentir. (hasta hace unos momentos)

Cuando el mensaje de Myoga llegó informando sobre la visita del hanyou al herrero,no le sorprendió. Sabía que era cuestión de tiempo para que InuYasha tomará a aquella sacerdotisa, no era un secreto que terminarían juntos. Lo que sí le sorprendió fue la petición de buscar a Natsuki, había escuchado hablar de ella cuando en palacio se informó de la muerte de su madre, la cual se había dado a la tarea de pasar el conocimiento que su padre le había solicitado en su momento para que este pudiera servirle a alguien más del clan. No había esperado necesitarlo...Hasta ahora.

Sabía que solo sería cuestión de tiempo para que su instinto le forzará a tomar su protegida,pero incluso esperó que esos fueran años, e incluso siglos, después de todo ¿qué era el tiempo para él? un ser casi inmortal. Pero la imagen de Rin muriendo le impedía conciliar las pocas hora de sueño que necesitaba ¿podría verla morir nuevamente? sabía que no soportaría entregarla a un humano. Pensó en aprovechar la oportunidad al mandar por Natsuki para pagar su deuda con la hembra de su hermano por devolver su brazo y de paso informarse sobre qué ritual o hechizo había solicitado su padre para alargar la vida de aquella princesa.

Pero entonces la vio, la mirada de aquella humana le dedicaba a al Hanyou, completa entrega, sus aromas los delataban, aunque su medio hermano no había realizado el ceremonia de apareamiento, había dejado su aroma impregnado casi por completo en la humana. La imagen de él realizando aquello a su protegida lo cegó por un instante. Estaba condenado, sabía que ese llamado no se extinguiría, aún si tomaba a otra hembra youkai, no podría marcala, su marca sería rechazada pues su instinto había decidido, había elegido a una humana, SU humana.

Pero esperaría, como le había dicho al hanyou, esperaría a que Rin tuviera edad suficiente para tomarla, sabía que como humana podía engendrar descendencia si fuera a unirse con su misma especie, pero no podía arriesgarse a tomarla como youkai, debía fortalecerla y sobre todo debía conocer si era posible alargar su vida. Había estado paseando por los pasillos de su ala privada ensimismado en sus pensamientos cuando notó aquel aroma que tantos problemas le provocaba, cuando escuchó los acelerados latidos de su protegida acercarse cada vez más y más hacia su encuentro ¿por qué estaba en ese lugar? nunca antes le había buscado o acercado tanto a su alcoba. Decidió ir a su encuentro. La naturaleza distraída de aquella humana no le permitió verlo ir a su encuentro. Pronto la tenía chocando en su torso. Su aroma estaba envuelto en nerviosismo, miedo, cautela y desesperación. ¿quién había osado inducir aquel estado en SU humana? al preguntar el motivo de su presencia en aquel lugar, la vio desvanecerse. Grácil y velozmente la llevó a sus aposentos, su respiración se acompasó y solo detecto su característico y dulce olor, ningún extraño aroma a enfermedad, la inspeccionó más de cerca y no pudo evitar tocar su mejilla, como cada noche que se colaba en su alcoba y vigilaba su sueño. Disfruto de unos escasos minutos gracias a su inconciencia y pronto la vio abrir sus ojos, después de eso todo pasó demasiado rápido.

Pasó de la confusión, la ira momentánea a un nuevo sentimiento al cual no podía aún llamar. La escuchó llamale y reclamarlo, no había duda de aquello, Rin deseaba ser su compañera...a pesar de estar llorando y la clara vergüenza que podía percibir en su aroma, también identificó seguridad y posesión y aquello lo complació. No pudo evitar que aquella extraña expresión de formara en su rostro al sentirla reclamar más de su boca incluso si aquello significaba herirse. Cuando menos lo pensó se encontró lamiendo su sangre y el corte que le había proferido, sabía que en unos minutos estaría cerrado gracias a las propiedades curativas de su saliva. Luchando con su autocontrol la despidió en espera de calmar a la bestia satisfecha que rugía en su interior al saberse victorioso. Nunca había deseado enterrar tanto sus colmillos sobre alguién.

-Paciencia he dicho -se ordenó mientras escuchaba el sonido de los ligeros pasos empezar a correr por el pasillo.

-Vaya herencia nos has dejado padre-

Comentarios Finales:

Ya sé, ya sé que soy una desconsiderada por tardarme tanto tiempo, pero he tenido mil y un cosas que han arrebatado mi tiempo. Qué más quisiera que mi trabajo tiempo completo fuera este. Lo cierto es que tenía la mitad del capítulo listo en Enero y me plantee la posibilidad de publicarlo entonces pero, al final le hice modificaciones y no me gustaba dejar la historia ahí. Así que aquí lo tienen, tal vez vaya lento pero seguro que así me tarde más de lo normal estaré publicando. Téngame paciencia.

No recuerdo si ya lo había mencionado pero es mi intención hacer una historia solo Seshh Rin donde tengas más oportunidad de explorar estos personajes. Por eso no decidí adentrarme tanto en la mente de estos dos. Ojalá les guste.

Glosario:

Guri no ani: Cuñado