CAPÍTULO XIV
Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.
SANGHO´S POV
Hacía una mañana realmente hermosa. Después de una sesión muy temprana de entrenamiento con Kohaku, se encontraban preparando el desayuno. De repente algo la alertó.
-¡Hermana! -escuchó a Kohaku llamarla mientra entraba a la choza
-Lo sé, alguién viene -le contestó mientras ambos salían a su encuentro. La presencia demoníaca no era familiar pero tampoco sentía una amenaza inminente. Justo cuando salían por la puerta principal lo vieron.
Un demonio de aspecto felino se acercaba corriendo a gran velocidad. No presentía que venía a atacarlos, sin embargo con una sola mirada le indicó a Kohau que estuviera alerta.
En menos de un minuto el youkai paró frente a ellos.
-Buen día, ¿es usted Sango-Sama la heredera de la aldea del clan de Exterminadores? -le preguntó amablemente, sorprendiéndola. Solo pudo asentir.
-Traigo un mensaje urgente de mi Señor, Sesshomaru -Sama Lord del Oeste, -aquello sí que le pareció extraño. La mirada que Kohaku le regaló le indicó que sentía lo mismo-se solicita su presencia en la aldea del Señor InuYasha-Sama para acudir a la ceremonia de Unión entre él y la Señorita Kagome-Sama. La ceremonia será llevada a cabo por Miroku-Sama quien está siendo informado también en estos momentos. Pase un excelente día. Me retiro -y le entregó un pergamino.
Tán rápido como llegó lo vieron perderse en el bosque.
-Hermana…¿InuYasha se casará con la señorita Kagome?-le preguntó sorprendio.
-Eso...eso parece Kohaku...vayaa…-le contestó mientras volvían a la choza.
Es cierto que esperaba que esos dos por fin hablaran abiertamente de sus sentimientos los cuales eran obvios para todos los que le rodeaban. Nada le hacía más feliz que su mejor amiga...su hermana pudiera ser completamente feliz al lado del hombre que amaba. -¿pero cómo ha pasado tan rápido? cuando dejamos la aldea Kagome ni siquiera se encontraba ahí...es cierto que InuYasha estuvo muy pensativo…¿qué habrá ocurrido? ¿y por qué el mensaje ha venido directamente de Sesshomaru…?-pensó
Lo mejor que podía hacer era alegrarse y esperar a llegar a la aldea para que Kagome le explicara todo de primera mano….Además podría ver a Miroku nuevamente. Aquel pensamiento le produjo un cosquilleo en su estómago.
Estaba nerviosa. Realmente no habían tenido tiempo de platicar sobre el estatus de su relación en ese momento. Después de todo había aceptado tener a su descendencia, para ella eso significaba que estaban comprometidos...pero solo le había besado una vez...mientras él estaba inconsciente y no habían vuelto a hablar de su acuerdo.
Pasar tiempo con Kohaku había sido maravilloso, poder tenerlo de vuelta, entrenar juntos y estar en ese lugar rodeado del espíritu de su familia. Pero también le había extrañado...con todo y sus mañas. Se lamentó no haberse podido despedir apropiadamente, pero sabía que él había comprendido lo importante que era poder tener un tiempo con su hermano.
Poco a poco los recuerdos regresaban, algunos buenos, algunos malos, pero sabía que tendría que infundirle fuerza y ayudarlo a superar la culpa de aquel atroz acto que Naraku le había obligado a cometer.
-Será mejor que nos demos prisa…-le comentó a lo que el chico solo sonrió.
MIROKU´S POV
Le tomó solo dos días llegar a la aldea de la anciana Kaede gracias a Hachi que a regañadientes le había llevado volando gracias a su transformación. Durante todo ese tiempo el único pensamiento que habitaba en su cabeza era del de ver a Sango y aclarar de una vez por todas su relación.
Como si el destino estuviera a su favor, lo primero que vio al descender de Hachi fue a Sango salir de la cabaña de la anciana. La sorprendida y sonrojada expresión de la Taijiya solo le decían que también le estaba esperando.
-Mi querida Sango, qué alegría poder volver a verte -le dijo tomando sus manos. -¿podemos hablar a solas ? -se precipitó a pedirle.
-¿No desea descansar antes y comer un poco luego de su viaje excelencia? -la escuchó ofrecerle, y aunque era cierto que deseaba descansar y no le caería nada mal un humeante plato de comida, la necesitaba a ella más que otra cosa.
-Puede esperar...realmente me gustaría esta contigo ahora Sango -le dijo serio tratando de transmitirle sus sentimientos.
-D..De acuerdo…-accedió nerviosa.
La llevó hacia un pequeño claro del bosque, reprimiendo todas sus ganas de acariciarla ante el sensual movimiento de sus caderas, se apresuró a adelantándose unos al pie de un frondoso árbol que proveía una buena sombra. Se sentó bajo él y la animó a tomar lugar a su lado.
La vio acercarse y se sorprendió ante la poca distancia que dejó entre ellos. Normalmente ella era siempre la más cuidadosa y prudente a su lado, pero esta vez casi podía rozar la tela de su kimono.
-¿Como les fue a ti y a Kohaku? -le preguntó tranquilo pues sabía que no podía llegar de lleno reafirmando sus sentimientos o podría huir.
-Fue...fue muy bueno compartir tiempo juntos...cada vez recupera más recuerdos, entrenamos juntos...me hizo muy feliz -la escuchó decir con una sonrisa. concentrada en el paisaje frente a ellos.
-¿y...a usted? -la escuchó preguntale
-El viejo Mushin está feliz de que no deba presenciar otra muerte prematura…-le dijo divertido.-Me desea suerte y espera poder conocer una larga descendencia….-terminó sintiendo como el cuerpo a su lado se tensaba.
-Sango…-le dijo sintiendo su corazón palpitar velozmente mientras la miraba.
Ella por su parte no pudo evitar alzar su rostro para encontrarse con él, el delicado sonrojo que cubría sus mejillas la hacía ver completamente adorable. Se animó y con cuidado tomó una de sus manos lentamente, midiendo su avance, tratando de no asustarla. Se emocionó al ver que la chica no rehuía su contacto y respondía el gesto tomando su mano.
-En aquel momento...te pedí que fueras la madre de mis hijos….aún no terminábamos la pelea con Naraku y era difícil prever el resultado. Aunque mi deseo mas grande era permanecer a tu lado...no podía comprometerme completamente hasta no tener certeza de que la maldición se hubiera roto...aún así...ese día...aceptaste y me hiciste el hombre más feliz...es cierto que no fui ni soy el mejor monje u hombre y seguramente no merezco a una mujer como tu a mi lado…-la sintió apretar el agarre en su mano.-Pero mi corazón te eligió desde el momento en que te conocí.
-Su excelencia...yo…-no la dejó terminar.
-Por eso...quiero reafirmar mi compromiso contigo Sango, quiero que seas mi esposa, vivir a tu lado...rodeado de niños...compartir tu lecho todas las noches...o mejor los días…-le dijo un poco nervioso -sé mía Sango y me entregaré por completo, no tocaré a otra mujer que no seas tu.
-¿Me aceptas Sango? -repitió la pregunta conteniendo la desesperación en su pecho.
-Seré...su esposa excelencia….-la escuchó decir mientras veía una lágrima deslizarse por la suave mejilla de su ahora prometida. Se apresuró a limpiarla y aprovechó para tomar su rostro entre sus manos.
Se acercó lentamente para que leyera su intención y si no estaba lista darle tiempo de alejarse, pero se maravilló al ver como cerraba sus ojos y entreabría sus labios. Dándole la bienvenida a quel nuevo gesto.
Tomó sus labios despacio y delicadamente, lo que menos deseaba era asustarla por lo que frenó el deseo de profundizar el beso y solo presionó su boca contra la de ella por unos segundos.
Pegó sus frentes disfrutando de la nueva cercanía.
-Soy tan feliz Sango…-suspiró dejando salir los nervios y la tensión, disfrutando de aquel momento.
-Y yo...Miroku -el sonido de su nombre sin ningún tipo de honorífico le aceleró el corazón.
Sabía que aún les faltaba camino para avanzar en su relación, pero el simple hecho de que le hubiera dejado besarla y empezará a llamarle por su nombre era un gran paso.
Se quedaron unos minutos disfrutando del momento antes de que Kohaku los interrumpiera buscandolos para comer. -bueno…no podía pedir demasiado -resignado los acompaño de regreso a la aldea y disfrutó de una comida en familia.
INUYASHA´S POV
En total, les tomó tres días llegar a la aldea de la anciana Kaede. Habían aprovechado las noches para avanzar lo más posible mientras Kagome descansaba. Tanto él como los guardias y Natsuki, necesitaban muy poco tiempo de descanso y habían acordado intercalar algunas siestas después de los descansos para comer. Se encontraba bastante ansioso, no había podido compartir el lecho con Kagome durante todo ese tiempo -no debí desperdiciar la oportunidad de pasar la última noche a su lado -se reprendía constantemente. Lo único que agradecía era que en los descansos podía dormir un poco sobre su regazo, disfrutando de las caricias de la azabache en su cabello y rostro.
Estar viajando con un grupo de Youkais les había arrebatado mucho de los momentos íntimos a los que se habían acostumbrado. Apenas podía besarla casta y rápidamente cuando lo otros no los estaban vigilando. Internamente agradecía que Sesshomaru les hubiera proporcionado la seguridad extra de los guardias, se comportaban a la altura y no podía reprochar nada salvo la poca privacidad que esto suponía para ellos.
Sabía que Kagome estaba tan impaciente por llegar a la aldea como él, agradecía que Natuki pudiera hacerle compañía dentro del carruaje, de repente las escuchaba platicar y reír mientras lideraba el camino.
La anticipación y ansiedad se acrecentaban en su pecho a medida que se acercaban a la aldea. -Espero que Miroku y Sango ya que encuentren ahí - pedía internamente. No deseaba esperar más de lo necesario para unirse a Kagome, aunque al menos necesitaría un día para preparar algunas cosas. Sonrió ante la sorpresa que le tenía preparada.
-Estamos a unos minutos-dijo en voz alta para que Kagome lograra escucharle y aceleró el paso.
Se sorprendió al ver a muchos de los aldeanos darles la bienvenida. Parecía que esperaban su llegada.
Sonrió al ver a lo lejos a sus Amigos. Miroku y Sango los saludaban al lado de la anciana Kaede.
Estacionaron frente a la cabaña y se apresuró a ayudar a Kagome a bajar del carruaje. Las exclamaciones de asombro por sus amigos le hicieron sentirse un poco incómodos, sabía que debía prepararse para los ataques.
-Hemos llegado -le dijo mirando a sus profundos ojos cafés mientras la tomaba de la cintura y la ponía a su lado sin soltarla.
-Vaya amigo…. ya vi que no perdiste el tiempo con la señori….¡ouch!-no pudo acabar al ser golpeado por Sango.
-Disculpalo InuYasha, estamos muy felices de verlos juntos. Nos hemos sorprendido por la noticia pero estamos muy contentos…¿no es así Hoshi-Sama? -la escuchó felicitarlos y regañar al monje quien solo asintió sobándose la cabeza.
-InuYasha...Kagome...Rin me informó de las buenas noticias -no pudo evitar sonrojarse al escuchar a Kaede -hemos preparado una habitación en el templo para la sacerdotisa y los guardias se quedarán en una de las chozas cercanas.
-Ehh...si claro -se movió para hacer lugar a Natsuki
-Ella en Natsuki...la hija de la sacerdotisa que iba a ayudar a mis padres...ahora está aquí para ayudarnos a nosotros con una parte del ritual…-se sonrojo al decir esto último y Miroku no pudo evitar soltar una risa burlona.
-Gracias por su hospitalidad -dijo Natsuki haciendo una reverencia a la que todos respondieron. -si me permiten me gustaría ir preparando lo necesario…¿asumo que realizará la ceremonia el día de mañana?
Miro a Kagome quien solo le regalo una gran sonrisa adornada de un tierno sonrojo mientras asentía. Fue lo único que necesito para comprobar que ella deseaba que sucediera tan pronto como él.
-Si será mañana.-confirmó seguro para el asombro de sus amigos.
-De acuerdo...necesito todo un día para preparar lo necesario así que la mañana siguiente a su unión podremos terminar la poción. -los dos asintieron.
-Una de mis aprendices les mostrará el Camino -le indicó Kaede.
Natsuki y los guardias pronto se perdieron de vista.
-Por qué no pasamos todos y compartimos una taza de té mientras nos cuentan todo lo que ha pasado niños…-les invitó Kaede.
Entraron silenciosos a la cabaña. InuYashas se sentó al lado de Kagome sin soltar su mano. Frente a ellos se sentó la anciana Kaede con Miroku y Sango a sus respectivos costados. El té fue servido en silencio. Una vez que todos tuvieron su taza la anciana comenzó…
-Bueno, estoy segura que todos esperábamos este resultado tarde o temprano…-tanto él como Kagome se miraron sonrojados.-Debo decir que me sorprende que todo haya pasado tan rápido pero como ha dicho Sango estoy muy feliz con la noticia…-tomó un pequeño sorbo…-Ahora...naturalmente tenemos algunas preguntas
-Anciana Kaede...responderemos a todas sus dudas pero...antes de comenzar….¿dónde está shippo y Kohaku? -preguntó Kagome. Sabía que había extrañado al kitsune y no pudo evitar sentir un poco de celos.
-oh si...los hemos mandado a cazar la comida para mañana, no creo que tarden demasiado.
-ah ya veo…-suspiró una más relajada Kagome.
-InuYasha…-le llamó mientras apretaba su agarre -¿te parece si empiezo yo? -le preguntó con una sonrisa calmante. Sabía que lo hacía por su incomodidad ante la situación y porque él no era el mejor con las palabras. Así que solo asintió y le dio otro apretón a su agarre. La vio relajarse a su costado y dejar que parte de su peso descansara en él. Aquello solo le sacó una sonrisa, había extrañado tenerla así de cerca. Cuando volvió la mirad a sus amigos, ambos le veían ligeramente asombrados...Sango sonrojada y Miroku con su característica mirada pícara. Kaede como siempre mostraba respeto.
-Bueno…-inició Kagome provocándole un respingo. -todo empezó cuando volví de casa y solo encontré a InuYasha….había planeado pasar una larga temporada tras terminar mis exámenes...así que le propuse que tomáramos unas vacaciones...ya saben...entre peleas y demonios no había podido realmente apreciar la belleza de esta época….claro que en mi intenciones también estaba trabajar en nuestra relación…-la escuchó admitir aquello sonrojada -Así que empezamos a viajar y bueno, para resumirlo ambos aceptamos nuestros sentimientos. Solo que había un pequeño detalle...InuYasha como saben tiene más de 200 años y yo soy Humana...pensar en dejarle tan pronto…-la sintió temblar un poco y el olor a tristeza se respiró en el aire -así que...InuYasha fue a ver al anciano Myoga pero no estaba así que Totosai nos ayudó con la información que necesitábamos….-sus amigos los veían interrogantes.
-Como saben Natsuki es la hija de la sacerdotisa que el padre de InuYasha buscó para resolver esta misma cuestión de edad...entre humano e Inu-Youkai….existe una poción que mezcla nuestras sangres y me da la posibilidad de vivir unos cientos de años al lado de Inuyasha -las exclamaciones de sorpresa no se hicieron esperar.
-Es por eso que Natsuki está aquí...la poción requiere que tome nuestras sangre después del ritual de unión InuYoukai pero habíamos acordado que realizaremos la ceremonia tradicional humana también...así que por eso los llamamos...solo deseamos que estén ustedes, después tendré la ceremonia en mi tiempo con mi familia del otro lado del pozo...por ahora será con mi familia del Sengoku...así que...Miroku si nos haces el honor…
-No tiene que pedirlo Señorita-Kagome...estaré más que halagado de unir a dos de mis mejores amigos.-le respondió
La anciana Kaede se había quedado pensativa...
-¿por qué hemos recibido carta de Sesshomaru? -preguntó
Esta vez se animó a hablar.
-Totosai dijo que Sesshomaru sería quien podría saber donde encontrar información sobre la sacerdotiza que padre buscó...por eso fuimos pedir su ayuda…
-¡Sesshomaru les ayudó….? ¿voluntariamente? -preguntó una Sango sorprendida.
-Nos sorprendió tanto como ustedes...pero digamos que….él también la necesitará en un futuro
-Así que planea tomar a Rin-dijo Kaede sorprendiendo a todo los presentes menos a ellos.
-Vaya...si que nos hemos perdido bastante-dijo Miroku rascándose la cabeza.
-De acuerdo, entonces mañana realizaremos la ceremonia…¿les parece bien durante el atardecer?
-Bajo el Goshinboku…-se apresuró a aclarar,sacándole una sonrisa a la vieja.
-Por su puesto.- terminó de confirmar.
-Kagome, dormirás aquí esta noche...no debes ver al novio hasta la ceremonia -le ordenó a la azabache.
-¡Estás loca anciana! no he podido dormir con mi compañera por tres días….si crees que soportaré uno más está….s-se quedó callado al ver las caras de sorpresa de todos los presente incluida la de su compañera.
-¡InuYasha! como pudiste hacerle eso a Kagome antes de la ceremonia! -le regaño Sango.
-NO ….no...es eso…-Kuso...yo y mi bocota
-InuYasha no me ha faltado al respeto de esa manera…-escuchó decir a una sonrojada Kagome….-solo hemos dormido...es todo…-sabía que estaba mintiendo...si que habían hecho otras cosas...un estremecimiento le recorrió solo de recordarlo, pero entendía que lo hacía por Kaede y Sango. -Respetaremos la tradición-terminó sin muchas ganas.
-¿Es solo un día más si? -le dijo en tono suplicante, mientras acariciaba su mejilla. ¿cómo podía decirle que no?
-Khe! De acuerdo - soltó a regañadientes.
-Gracias-le dijo abrazándolo por sorpresa. Como había extrañado eso, abrazarla y enterrar su nariz en su cabello, impregnandose de su aroma.
-Ajam..Ajam..-tosió el monje devolviendolo a la realidad ocasionando que los colores se le subieran.- tu te vienes conmigo amigo...seguro Sango también quiere tener una charla de chicas con la señorita no es así? -les preguntó mientra veía como se sonreían. Lo alejó del calor de Kagome a la fuerza.
-Te veo luego -la vio despedirlo
-¡Oé que te pasa monje! -le reclamó una vez fuera de la choza.
-Tranquilo hombre, Tranquilo, a partir de mañana la tendrás toda par ti -le dijo sugerentemente. -Ahora...creo que es momento para que de verdad tengamos una charla de hombres -le comentó mientras caminaba a su lado
-¡Ahorrate tu charla que ya todo lo que necesito saber! -le dijo molesto aún por haberle arrebatado de los brazos de Kagome.
-¿Aahh siii? -le dijo sugerentemente -entonces…¿tu...y la señorita Kagome….ya han hecho….cosas…?
-¡Eso no es de tu incumbencia monje libidinoso! -se sonrojó mientras recordaba todas las cosas que le había hecho a Kagome.
-De acuerdo...de acuerdo...solo pensé que te gustaría saber algunos consejo de lo que a las chicas les gusta….pero si ya tienes toda la información y estás tan seguro….
Era cierto que después de todo era Miroku...un mujeriego…¿quien más podría saber sobre esos temas que él? Sabía lo que tenía que hacer como hombre...pero no sabía nada más de lo que había descubierto un poco con Kagome y Totosai se había centrado en su papel dentro del ritual no el de Kagome...Kuso…¿tal vez no sea tan mala idea? -pensó.
-Exa...exactamente…¿qué les gusta….? -preguntó avergonzado.
-Oh mi amigo...yo te iluminaré en este camino y te aseguro que la Señorita Kagome lo agradecerá.
Así empezó una charla que le mantuvo de todos los colores por un buen rato.
KAGHOME´S POV
Mientras escuchaba a InuYasha alejarse con el Monje Miroku la anciana Kaede leyendo la atmósfera se excusó para dejarlas solas contándoles que debía pasar a revisar a un enfermo.
Una vez que estuvieron solas sintió los brazos de Sango envolverla en un cálido abrazo mientras le decía -estoy muy feliz por ti Kagome -ella le devolvió el gesto con ternura.
-Gracias Sango….yo aún no lo puedo creer. -le contestó emocionada.-todo pasó tan rápido y tan natural...
-Tengo que decir que lo que más me ha sorprendido es la actitud de InuYasha a tu lado…¿cómo es que en tan poco tiempo ha cambiado tanto? -le preguntó asombrada.
-Bueno...después de confesar nuestros sentimientos todo fluyó mucho mas sencillo...además hemos afianzado nuestra confianza...y se ha rendido a su instinto que desde hacía tiempo me había elegido como su compañera…-le dijo sonrojada.
-Siempre supe que estaban destinado...si no hubiera sido tan cabezota…-le dijo riendo divertida.
-Lo sé-
-Y…¿estás lista Kagome?...para todo lo que conlleva tu unión con un Inu-Youkai..-le dijo un poco sonrojada.
-Lo estoy, le dijo segura aunque con el mismo rosado en sus mejillas, gracias a que me platicaste como sucedía pude estar más tranquila y hablar con InuYasha sobre ello después de que visitó a Totosai...Además después de todo lo que ha pasado...mentiría si dijera que no estoy esperándolo…
-¡Kagome...qué cosas dices!-le dijo una avergonzada y escandalizada Sango.
-Lo siento Sango...por momentos olvido que estos temas no se hablan tan libremente en esta época...es solo que en mi tiempo es algo muy normal y que incluso la mayoría de las parejas elige hacer incluso antes de casarse -mientras decía esto Sango se ponía cada vez más roja. -si te incomoda no tenemos que hablar….
-No...la interrumpió...está bien...después de todo si el Monje Miroku planea cumplir su palabra...prefiero estar un poco informada-le terminó diciendo mientras jugaba con sus manos nerviosamente.
-En ese caso prometo que te responderé cualquier pregunta que tengas...cuando estés lista.-le dijo tranquila tratando de transmitirle apoyo.
-Gracias -
-Hablando del Monje Miroku…¿tuvieron algún momento para hablar sobre su relació antes de que se marcharan? -le preguntó
-Sé que era algo que él esperaba pero realmente no pude, tenía demasiado en mi cabeza en ese momento y estaba concentrada en Kohaku...la verdad es que estos días que pasé al lado de Kohaku fueron maravillosos pero me arrepentí de no haber hablado antes con él...por eso ayer que llegamos aclaramos algunas cosas…-terminó sonrojada.
-Ajaaa…-la animó emocionada
-Bueno...ahora puedo decir con seguridad...que estoy comprometida…-terminó
-¡Oh Sango eso es maravilloso! -le dijo emocionada mientras tomaba sus manos.
-si...bueno aún no lo mencionamos a nadie...tu eres la primera...y supongo que Miroku le dirá a InuYasha...lo mejor será anunciarlo después de que terminemos sus ceremonias.
-Estoy tan feliz Sango...por fin estoy al lado de la persona que amo y dos de mis mejores amigos van a casarse...después de tanto sufrimiento...por fin podemos disfrutar libremente de nuestras vidas.-Sango le miró emocionada y asintió.
Se quedaron platicando un buen rato, compartieron sus más recientes aventuras del poco tiempo que estuvieron lejos hasta que Kohaku y Shippo llegarón.
-¡Kagomeeee! has vuelto! -escuchó gritar al zorrito antes de sentirlo colgarse a su cuello. Lo envolvió en un maternal abrazo y acarició su cabeza.
-Hola Shippo…¿me extrañaste? -le preguntó divertida mientras lo veía hacer un puchero.
-¿Por qué te fuiste con el chucho y no me llevaste contigo Kagome? -le reclamó.
-Lo siento Shippo fue algo que no teníamos planeado-
-Kagome…¿es cierto que tomarás a Inuyasha como tu compañero? -le preguntó decaído.
-Así es…¿No te agrada la idea? -le dijo jugando.
-No...no es eso...quiero decir...ahora...yo…-la esponjosa cola no dejaba de temblar ante su nerviosismo, sabía que seguramente tenía miedo de quedarse solo.
-Antes de que digas algo hay algo que InuYasha me pidió que te preguntará por los dos...Shippo…-le dijo tomando su cara suavemente entre sus manos. -¿te gustaría vivir con nosotros...conmigo e InuYasha? -le dijo dulcemente esperando su reacción.
Shippo se echó a llorar mientras la abrazaba con fuerza -snif snif...pensé...snif snif...que ya no me querrían…-empezó a decir con dificultad.
-Shippo...eres como un hijo para nosotros…¿cómo podríamos dejarte? -le dijo amorosamente logrando que los ojos del Kitsune brillaran de la emoción.
-Entonces...vivirás con nosotros? -le volvió a preguntar mientras lo veía asentir furiosamente mientras se pegaba mas a su pecho.
Se quedó ahí acunandolo hasta que se durmió. Mientras lo mecía sonrió al ver a Kohaku ayudar a su hermana con la comida. -extrañaba estar en casa….-
INUYASHA´S POV
Se encontraban cerca del río,el calor en su rostro le decía que seguramente estaba del color de su ahori. Incapaz de mirar al pervertido monje a su espalda se concentró en el paisaje frente a él, luchando con todas sus fuerzas de no imaginarse con Kagome mientras el libidinoso Hoshii repasaba los sagrados secretos del placer femenino.
-De acuerdo, es suficiente...ya puedes parar -le dijo molesto al imaginar a Kagome en una sugerente pose logrando que su miembro se estremeciera, lo que menos quería era darle una excusa más a Miroku para que se burlara de poca experiencia.
-Aja...entonces eso ya lo hiciste…-le dijo seguro.
-No he dicho nada de eso pervertido….-le gritó sonrojado.
-Vaya...sabía que la señorita Kagome contenía bastos conocimientos de su época...pero no pensé que estuviera tan avanzada en esto temas también…-le dijo sugerentemente.
En menos de dos segundos lo tenía preso del cuello mientras presionaba con fuerza su cuerpo contra el suelo, mostrándole abiertamente sus colmillos mientras sentía un fuego en su pecho producto de la rabia al escuchar a su amigo hablar de aquella manera de su compañera.-No vuelvas a faltarle al respeto a mi compañera Houshi…-le gruñó amenazante.
-Tra...tranquilo amigo...no volverá a pasar…-le dijo sereno el Monje. Cuando fue consciente de la posición y lo que acababa de hacer se alejó y le dió la espalda.
-Lo siento Miroku...Totosai me advirtió que mis instintos actuarían más fuerte al estar cerca de Kagome...o ante cualquier amenaza o peligro hacia ella...será un poco más difícil controlarlo durante los primeros meses...así que...cuida tus palabras...por tu bien...no quiero lastimarte pero...si haces ese tipo de comentarios sobre Kagome...
-No lo sabía amigo...descuida tendré más cuidado…-le dijo sobándose el un momento le había temido. -supongo que ahora realmente tendré que cuidar mi lengua -pensó tragando con dificultad. En un intento de eliminar la tensión cambió el tema.
-¿Le has dicho a la señorita sobre la cabaña? -le preguntó
-Aún no...quiero que sea una sorpresa…¿crees...crees que le guste? -le contestó nervioso.
-Por su puesto...es la mejor de la aldea...aunque sea un poco extraña...estoy seguro que a Kagome solo le interesa estar a tu lado….no le importaría vivir en un árbol…-rió ante la idea y al poco tiempo le escuchó unírsele.
-Lo sé...es perfecta-dejó salir pensando en ella.
MIROKU´S POV
Definitivamente el amor había hecho graves estragos en su amigo. Solo bastaba ver cómo su mirada cambiaba por completo al decir el nombre de Kagome...o cómo había ferozmente reaccionado ante un comentario que en cualquier otro día solo le habría valido una ligero golpe en su cabeza.
Pero estaba feliz por él y todo eso solo le hacía ansiar más unirse a la Taijiya.
-InuYasha...yo también tengo algo que contarte…-empezó-Sango...por fín ha aceptado ser la madre de mis hijos…-le dijo emocionado.
-Pensé que eso ya había quedado claro…-le respondió un hanyou confundido.
-Amigo...esas circunstancias fueron...bueno no fueron las mejores y aún no derrotábamoss a Naraku… el día de ayer le he reafirmado mis sentimientos y me ha aceptado.-sintió como el ojidorado palmeaba su hombro.
-Ya era hora -le dijo.
-Podría decir lo mismo contigo -le respondió burlón a lo que los dos rieron.
-Fhe!
-Lo que me lleva a hacerte la siguiente propuesta de negocios...como sabes, espero tener una gran familia y necesito aumentar mis ganancias...así que pensé que podemos seguir trabajando juntos para exterminar demonios y compartir las ganancias...después de todo te aseguro que no estará demás que puedas comprarle lindos regalos a la señorita Kagome...-lo vió pensarlo unos segundos.
-De acuerdo...pero lo haré por temporadas ya que Kagome, Shippo y yo pasaremos algún tiempo en la casa de madre también…
-¿Tienes una propiedad y hasta ahora lo compartes?-le recriminó.
-Oe! no tenía planeado regresar a ese lugar...pero con Kagome pude disfrutarlo...y a ella le gustó así que…
-Muy bien...acepto tus condiciones -le dijo
INUYASHA´S POV
Estaba ansioso, una día más que no podría dormir al lado de su compañera -¿ por qué demonios hay que cumplir tantas tradiciones...humanas...youkai…. tsk solo quiero tenerla cerca! -pensaba molesto.
Después de hablar con Miroku se había apresurado a la cabaña que con ayuda de algunos aldeanos había logrado erigir no muy lejos del Goshinboku, aunque si lo suficientemente escondida y distanciada de la aldea y los curiosos. Poco después de la muerte de Kikyo y cuando entendió que no imaginaba una vida sin la azabache, le había pedido ayuda a algunos de los aldeanos para construir la choza...que más que eso se parecía a la casa de Kagome en el futuro.
Sabía que no podía proveerle las mismas comodidades a las que estaba acostumbrada, pero esperaba que con la similitud de la distribución de su hogar le resultará más fácil adaptarse a este tiempo. Gracias al exterminio de demonios y a la administración de Miroku se había hecho de algo de dinero después de ayudar a tantas casas malditas con la nube negra de desgracia que solo el monje podía identificar y que convenientemente siempre se postraba en la mejor de las casas de las aldeas.
Poco a poco la casa había tomado forma. Había sido un poco difícil ocultarselo a la ojicafé pues sus ausencias no estaban tan justificadas al no tener a quien visitar, sin embargo se las arreglaba poniendo excusas sobre su necesidad de estar solo o ir a ver a Totosai o buscar a Myoga. Había tratado de adelantar todo el trabajo posible cuando Kagome se iba a su casa dos o tres días sin dejar de renegar que se tomaba demasiado tiempo, por su puesto.
Al final lo había logrado y debía decir que estaba satisfecho. Los aldeanos le había ayudado de buena gana y se maravillaron con sus ideas futuristas, unos incluso adaptaron algunas a sus chozas. Nadie reparó en que deseara asentarse en la aldea. Los ancianos que le conocían, atrás habían dejado cualquier rencor cuando conocieron la historia completa de la muerte de Kikyo, y después de todo el Bosque era llamada el Bosque de InuYasha.
Se sentó en el pequeño porche frente a una de las entradas de la casa. El día estaba llegando a su fin. No había podido ver a Kagome desde esa mañana y todavía debía esperar hasta el atardecer del siguiente día. -tal vez pueda ir a verla a escondidas una vez que todos estén dormidos - maquilo satisfecho -¿qué tanto pueden estar haciendo? -se preguntó, había pasado lo suficientemente cerca para escuchar el escándalo de algunos de los aldeanos tras haberse corrido la voz, las mujeres no habían dejado de cocinar desde la tarde. Por lo menos presentía que habría deliciosa comida.
Se subió a uno de los árboles cercanos a la casa y decidió contemplar el cielo, recordando los momento que había pasado al lado de la chica del futuro…
KAGHOMES´S POV
Después de lo que le pareció demasiado tiempo, Miroku entró con una de las cajas que había visto cargar en el carruaje al peliplateado. Se acercó y la dejó frente a ella.
-InuYasha me ha pedido que le haga entrega de este obsequio por parte de Sesshomaru señorita Kagome - ¿sesshomaru les había dado obsequios?-estoy seguro que le gustará abrirlo en compañía de las mujeres así que las dejaré solas unos momentos en los que nosotros preparamos la cena -les hizo un ademán y Shippo para que lo siguieran fuera y estos salieron tras él obedientes.
-no esperé que Sesshomaru tuviera tal detalle - dijo conmovida por el gesto de su cuñado. Se acercó al gran rectángulo envuelto perfectamente en una resistente tela. Los sonidos de asombro de las féminas de la habitación incluyéndola a ella no se hicieron esperar.
Al descubrir la caja se encontró con un hermoso kimono rojo con detalles en blanco, tocó la suave y lujosa tela.
-Es un kimono de boda -dejó salir Sango emocionada.
-Y uno digno de la realeza - complementó la anciana asintiendo, aceptando lo adecuado y perfecto del atuendo para la ocasión.
-No sé que decir...es tan bello…-continuó admirándolo.
-Si alguien puede portar algo tan exquisito...esa eres tu Kagome -la animó sango.
-Me aseguraré de agradecerle propiamente...la verdad en lo último que había pensado era en que utilizar para la ceremonia, pensé que un simple kimono bastaría…-susurró bajito -
-Te puedo asegurar que InuYasha tiene uno a juego-escuchó a una Sango emocionada.
La imagen de su InuYasha vestido formalmente con un traje tradicional japonés para la ceremonia de boda le cruzó por la mente y se estremeció ante lo apuesto que se veía. Definitivamente esto mejoraría su ya increíble día y lo recibiría gustosa.
La tarde pasó entre preparativos, los aldeanos no dejaban de llegar con presentes en forma de comida o pequeños detalles para el hogar. Esa aldea había pasado por tanto y agradecía que al final InuYasha fuera aceptado completamente. Aquellas felicitaciones que podía ver eran completamente honestas, y los buenos deseos para que vivieran una larga vida en familia...no necesitaba más.
Shippo y Kohaku se encargaron de invitar al resto de la aldea a la cena posterior a la ceremonia y pronto volvieron con buenas nuevas, la mayoría de los aldeanos se habían comprometido a llevar un platillo para disfrutar de un gran festín. Después de todo parecía que se armaría una fiesta. Sabía que aquello a InuYasha no le haría tanta gracia pero esperada disfrutar unos momentos y agradecer los detalles y buenos deseos de todos antes de retirarse.
Respiró tranquila al recordar que no debía preocuparse por el lugar donde pasaría la noche de bodas, Sango le había asegurado que todo habíá quedado dispuesto poco después de que ella y Miroku arribaron a la aldea. Estaba sumamente agradecida de no tener que preocuparse por aquello. Había temido no tener un poco de privacidad pero confiaba en las palabras de Sango y mientras estuviera con su Hayou que más daba donde pasarán la noche mientras estuvieran juntos por fin.
Para ella también había sido muy duro no poder dormir a su lado durante estos últimos días. Verlo alterarse ante el comentario de la anciana Kaede le había aclarado que su mediodemonio la necesitaba tanto como ella.
La noche cayó velozmente no había podido ver al peliplateado desde que llegó y Miroku se encargó de llevarle la cena. -tal vez pueda salir a buscarlo cuando todos duerman- pensó ingeniosa mientras comía.
Y así fue… esperó el momento adecuado y salió sigilosa rumbo...al goshinboku.
INUYASHA´S POV
Había esperado que Kagome le llevará la cena, pero se decepcionó un poco al ver a miroku.
-Calma, sé que no soy precisamente a quien esperabas, pero la señorita Kagome está atrapada entre las mujeres - le escuchó decirle resignado -tendrás que valerte solo de mi compañía.
-Fhe! - fue su única respuesta antes de tomar el cuenco de sopa y sentarse al lado del houshi.
Miroku no le acompañó demasiado tiempo después de la cena y se encontró solo nuevamente.
Decidió esperar en el Goshinboku hasta que los aldeanos estuvieran dormidos para acercarse a la choza de la anciana y poder ver a su compañera. Se sentó sobre las grandes raíces de aquél árbol y recargó su peso en el ancho tronco cerrando los ojos y disfrutando de la fresca brisa, atento a la constante disminución de voces, y pasos en la aldea.
No supo cuánto tiempo pasó pero pronto el dulce aroma de la azabache inundó su nariz, sonrió y decidió no precipitarse a su encuentro. Relajó su cuerpo y mantuvo una respiración estable, para cualquiera que pasara en ese momento parecería que estaba dormido. El familiar sonido y cada vez más cerca de sus pisadas le alborotó el corazón por un momento.
KAGHOME´S POV
Estar cerca del Goshinboku siempre le hacía sentir cerca de su InuYasha, si no contaba con la suerte de verlo por lo menos no se sentiría tan sola.
Se alegró de ver que su instinto no le había traicionado. Recargado sobre el tronco se encontraba un relajado peliplateado, la brisa jugueteaba con su cabello otorgándole un aspecto simplemente de otro mundo. Se acercó lentamente con precipitados latidos llenos de emoción.
No pudo evitar recordar la primera vez que lo había visto. Una gran sonrisa surcó su rostro ante aquella memoria.
Se acercó lo más sigilosamente posible y se inclinó sobre el apacible rostro que tanto había deseado ver ese día, humedeció rápidamente sus labios antes de presionarlos sobre los de su ojidorado.
Sintió el suave agarre de sus fuertes brazos en su cintura mientras la posicionaba sobre su regazo. Sonrió en medio del beso cuando sintió la traviesa lengua del semidemonio pedir permiso para ahondar la caricia. Gustosa le concedió la entrada. -Kami, cuánto había extrañado esto…-pensó feliz mientras enredaba sus manos tras su cuello atrayéndolo lo más cerca que podía a su cuerpo. No había podido disfrutar de sus besos de esa manera desde que había salido de las tierras de Seshomaru.
Pronto sintió el oxígeno extinguiéndose en sus pulmones. Él lo percibió claramente y liberó con calma sus labios manteniendo sus frentes unidas.
-Hola- le dijo dulcemente.
-Pensé...que podría encontrarte aquí…-le contestó recuperando el aliento - quería verte
Lo vio reír quedamente. -Estaba esperando a que todos durmieran para secuestrarte…-terminó divertido. -también extrañaba esto onna -le dijo casi en un ronroneo mientras la abrazaba y enterraba su nariz en su cuello aspirando fuertemente.
-¿Crees…-empezó un poco nerviosa-que podamos quedarnos a dormir aquí esta noche…? podemos regresar ante de que amanezca…-le dijo esperanzada.
-Por mi no hay problema...sabes bien que esa tonta superstición de no vernos no tiene sentido para mi -le dijo encogiéndose de hombros. -y estoy harto de no poder dormir con mi compañera -terminó en un tono un tanto molesto.
-Está arreglado entonces - soltó contenta.
-Hace un momento…¿no estabas dormido o si? -le preguntó curiosa.
-Tsk...ni un poco…
Entrecerró sus ojos en una mueca divertida para mostrarle juguetonamente su fingido sacarle una burlona sonrisa. Se acomodó entre sus brazos recargando su espalda en su pecho. Lo sintió acomodar su agarre sobre su vientre, su respiración le proporcionaba cosquillas en su oreja.
Se quedaron unos minutos en silencio disfrutando del encuentro y la noche.
-El kimono que has mandado con Miroku...es realmente hermoso...no esperaba que tu hermano tuvieran un detalle así…-le dijo recordando esa tarde.
-Me lo entregó poco antes de salir, me dijo que era un regalo que padre no llegó a darle madre y parecía apropiado para la ocasión...me sorprendió tanto como a ti…-le respondió tranquilo mientras acariciaba suavemente su vientre sobre la ropa.
-Te...entregó uno a ti también…-le preguntó cautelosa, recordando la afirmación de Sango.
-¿Cómo lo sabes? - le respondió afirmando la pregunta.
-Sango...hizo un comentario, muy segura de que seguro tenías uno a juego.
-Si...bueno...no sé si debería usarlo…-le dijo inseguro.
-Anda...seguro...te verás muy apuesto. -le animó suplicante.
-Si te hace feliz…
-Lo hace…-le respondió sonriente sin dejarlo terminar.
-Lo único que quiero es que seas feliz….-terminó mientras la abrazaba más fuertemente.
Conmovida por sus palabras le respondió -Ahora mismo, estar así contigo, saber que a partir de mañana estaremos unidos por siempre...no creo que exista mayor felicidad.
-Solo falta un día….un día y serás mía por siempre.-le dijo intensamente mientras tomaba su mentón y le hacía mirarlo. La seguridad en su mirada lo decía todo. Ella solo pudo asentir e inclinarse a besarlo suave y rápidamente antes de esconder su rostro en su pecho.
Tras todo el ajetreo de ese día, sintió por fin su cuerpo sucumbir al cansancio. Era como si solo al estar en sus brazos su cuerpo se relajaba completamente. No pudo evitar que un gran bostezo la inundara. Sintió el fuerte pecho bajo ella sacudirse ligeramente ante la risa del peliplateado.
-Descansa Kagome...te despertaré cuando sea el momento. -le susurró suavemente.
Envuelta en el calor de su compañero y la suave caricia de sus garras sobre su cabello no tardó en deslizarse al mundo de los sueños.
INUYASHA´S POV
Esto era todo lo que necesitaba, sentirla cerca esa noche después de tantas otras en soledad. El familiar calor de su menudo cuerpo le era reconfortante. Se quedó despierto un largo tiempo, acariciando su cabello, aspirando su aroma, contemplando su silueta. -Solo un día - fué el último pensamiento que cruzó su mente antes de cerrar sus ojos.
Cerca del amanecer:
Despertó ante el sonido de una familia de pájaros cantando. Sonrió incluso antes de abrir sus ojos al notar la respiración de la azabache sobre su pecho. Se levantó con cuidado y empezó a andar hacia la aldea aún con la ojicafé entre sus brazos cuyo sueño seguía igual de profundo.
Evaluó si lo mejor era despertarla pero desechó la idea, seguramente ese día sería igual o más estresante que el día anterior y necesitaría todo el descanso posible.
Entró sigilosamente a la cabaña de la anciana donde una mirada entre resignada y reprobatoria lo encaró. La vieja ya se encontraba bebiendo un té antes siquiera de que los rayos del sol empezaran a colarse sobre la montaña.
Sintió la reprimenda mental mientras la dejaba a su compañera en su futón y salía cuidadosamente rumbo al rió a refrescarse.
-Fhe! le dijo que no iba a pasar otra noche sin ella - pensó divertido recordando el rostro de la sacerdotisa.
Decidió darse un baño en la fresca agua del rió antes de regresar a la cabaña donde seguramente Miroku le buscaría una vez que el desayuno estuviera listo.
MIROKU´S POV
-Creo que esto bastará - se dijo antes de cerrar el pergamino donde había terminado sus últimos apuntes para la ceremonia de esa tarde.
Se dirigió a la cabaña de la anciana Kaede para pasar por el desayuno y acompañar a su peliplateado amigo pues sabía que estaría ansioso todo el reto del día y pretendía explicarle la ceremonia para reducir su incomodidad o nerviosismo.
Apenas estuvo unos minutos en la cabaña de la sacerdotisa pues había más mujeres de lo normal dentro por los preparativos. Aprovechó para ver a su hermosa prometida quien le entregó los alimentos con premura para sacarlo de ahí. No pudo evitar sentir su acelerado corazón al verla sonrojarse más seguido ante su presencia.
Contento salió rumbo a la cabaña de InuYasha quien lo esperaba sentado cerca de la entrada.
Tomaron sus alimentos en relativa tranquilidad.
El resto del día se dedicó a ayudar al semidemonio a limpiar la cabaña, repasar la ceremonia, prepara su traje y tranquilizar al novio quien conforme se acercaba la hora parecía volverse cada vez más nervioso.
INUYASHA´S POV
La ceremonia estaba a tan solo unas horas de comenzar. El día había pasado más rápido de lo que imaginó entre los preparativos de la cabaña y los intentos de Miroku por tranquilizarle.
Totosai y Myoga habían llegado cerca del mediodía y agradecía poder distraerse un poco entre las pláticas de armas y entrenamientos pendientes que según ambos invitados aún necesitaba mejorar si deseaba alcanzar a su padre.
Conforme las horas pasaban sentía un cúmulo de emociones cada vez más fuerte. Nerviosismo, ansiedad, incluso temor de que algo pasara, de que por increíble que pareciera Kagome se arrepintiera.
Afortunadamente Miroku podía comprender tales fluctuaciones en su ánimo y no había dejado de repetirle que todo aquello era normal, que nada malo pasaría y que solo debía concentrarse en disfrutar de aquel día.
Aquellas palabras de aliento ayudaban un poco pero no podía evitar temer, estaba tan cerca de completar su felicidad de tener una compañera para la eternidad, de terminar para siempre su soledad. Que la sola idea de que todo eso fuera un sueño era aterrador.
La palabras de Miroku lo trajeron a la realidad.
-La srita. Kagome ya debe estarse preparando...deberías hacer lo mismo amigo…-le indicó.
-Iré a ver como va todo y regresaré para escoltarte al Goshinboku -La tensión en su cuerpo no se hizo esperar. -Todo irá bien, anda empieza a cambiarte - le ordenó mientras se alejaba.
-Myoga...vayamos a buscar algo de beber…-escuchó a Totosai -dejémoslos solos.
La última oración le hizo concentrarse en sus alrededores y lo detectó. Sesshomaru estaba acercándose.
Sintió la presencia de Rin, Ah Uh y el renacuajo separarse de su medio hermano cerca de la aldea. Segundos después sintió la presencia acercarse a gran velocidad y antes de lo esperado lo tenía frente a él.
-Compórtate -fue lo primero que escuchó en un tono de reprimenda. - Apestar a perro atemorizado… ¿Acaso la miko se ha arrepentido? - las palabras de Seshomaru le hicieron enderezarse y respirar profundamente tratando de recobrar la compostura. Le contestó con una simple sacudida de cabeza a los lados.
-¿A qué viene tal desplante de debilidad entonces? No avergüences a los ancestros. - le recrimino antes de sacarse una tela de su cinturón y arrojárcela.
La acción lo avivó e inspeccionó la suave tela, era de un rojo brillante y tenía un gran Inu-Youkai bordado en hilo de plata.
-Era de padre, se quedó en palacio tras su último viaje, tu madre lo confeccionó- le contestó antes de que pudiera preguntar por su significado.
No pudo evitar sorprenderse ante aquella revelación, de alguna manera toda su familia estaría presente en aquel momento tan importante. Su padre, a través de Tenseiga y su madre en aquel obi.
-Gracias - fue lo único que pudo decirle. Sesshomaru impasible se dirigió a la entrada de la cabaña.
-Andado -le ordenó mientras entraba seguido de él.
-Interesante diseño -lo escuchó decir tras recorrer el interior con rapidez.
-Es parecido al lugar donde creció Kagome -le informó aún incrédulo de que aquella conversación se estuviera dando entre los dos.
-Vístete que esperas - le volvió a ordenar. Entonces recordó que había prometido a Kagome usar aquel Kimono. Se dirigió a la gran caja que le había entregado y lo vio salir por el rabillo del ojo.
El gran y pesado Montsuki era de un negro penetrante, increíblemente suave por la calidad de la colgó sobre el porta kimono que Miroku le había llevado esa tarde. Se desvistió y empezó tomando el delicado y perlado Juban, si miroku no le hubiera recordado el mundo de capas de la vestimenta formal, tal vez lo habría arruinado. Suspiro aliviado de tenerlo cerca.
Ató el koshi-imo ligeramente pues no estaba acostumbrado a tantas capas de ropa y mucho menos a ir tan apretado. Se cubrió con la siguiente capa, el Nagagi era casi tan negro como el Montsuki pero con ligeros tonos azules eléctricos al reflejo. El contraste entre ambos alrededor de su cuello le agrado. Ató finalmente el koshi -himo sobre él. Tomó el plateado y liso obi e hizo un nudo simple. Terminó ajustando el Hakama. Estaba terminando dea reglar el montsuki cuando vio entrar a Sesshomaru con una armadura.
-Le ordené a Totosai que la ajustara -le dijo entregándole la plateada y brillante armadura, semejante a la que su padre utilizaba pero sin aquellas filosas puntas sobre los hombros y pecho, en su lugar se mostraban lisos. -perteneció a padre. -terminó de decirle mientras se acercaba y la ajustaba sobre sus hombros. La acción le pareció de lo más extraña ante la proximidad, no pudo evitar tensarse ligeramente. -La faja sobre la armadura -le dijo mirando la larga tela roja. La ajustó a su cintura, era igual de larga que la de Sesshomaru la anudó lo mejor que pudo tratando de tomar de referencia del que tenía en frente.
Cuando terminó se topó con la mirada de desaprobación del Daiyoukai. Lo vio acercarse nuevamente y en un rápido movimiento deshacer y ajustar el moño de manera idéntica al suyo, mostrando claramente el diseño.
Se alejó de él y lo inspeccionó, lo vio asentir aprobatoriamente y un fugaz sentimiento de respeto y orgullo se instauró un su pecho.
Lo vió tenderle un último hilo rojo. Rápidamente recordó la imagen de su padre y ató su cabello como vio una vez hacer a Kagome.
Nuevamente lo vio asentir fugazmente antes de dirigirse a la puerta.
-Ahora estás presentable - le dijo antes de perderse en un fugaz movimiento.
Lo vio partir e imaginó que lo vería en unos momentos.
Se dirigió hacia el espejo que había instalado cerca la habitación principal. La imagen le sorprendió. Vestido de aquella manera era sencillo ver el parecido entre su padre y Sesshomaru. - solo espero que a Kagome le agrade - pensó.
Miroku no tardó en entrar en su búsqueda, lo escuchó antes de que se vieran.
-Bueno amigo, todo parece estar listo, debemos llegar antes que las mujeres, así que...-lo vió atragantarse con sus palabras al mirarle. -Kami...estás...eres...quiero decir ¡Que cambio! pareces todo un Daiyoukai… InuYasha, la Srita. Kagome estará se llevará una gran sorpresa. -le dijo guiñando un ojo provocándole un leve sonrojo ante su avergonzamiento.
-Fhe! callate y andando monje - le dijo dirigiéndose a la salida.
KAGHOME´S POV
Se despertó pensando si lo que había sucedido anoche había sido un sueño. Había jurado que se había dormido en los brazos de InuYasha y sin embargo se encontraba dentro de la choza de la anciana Kaede. Se sentó desperezándose y miró hacia la puerta. Era bastante tarde, - ¿por qué no me han despertado? - La anciana iba entrando y la miró, suspiró ante su cara de confusión.
-Te ha traído esta mañana, muchacha -le dijo podía distinguir un dejo de reprobación en su mirada. -bueno acordamos no vernos después de todo- pensó. La pequeña ráfaga de culpabilidad ante la anciana se disipó rápidamente.
-Anda, comamos algo antes de iniciar -la animó.
A partir de entonces el día pasó volando. Ayudó en lo que pudo con los últimos preparativos, ya que las muchachas de la aldea apenas y le permitían hacer algo. No dejaba de recibir regalos para el gran dia, aceites, adornos y herramientas para el cabello, hasta habían conseguido maquillaje.
Sango se ofreció a prepararla y agradeció el gesto pues lo único en que podía pensar era en que esa tarde sellaría para siempre su destino.
Se sorprendió de no sentir la cantidad de nervios que pensó estarían recorriendola. La inundaba una extraña calma, estaba lista, lo había estado desde hacía mucho tiempo.
-Solo espero que Miroku lo mantenga tranquilo- pensó imaginando a un nervioso InuYasha. Sonrió ante su imaginación y regresó su atención a Sango.
-Las muchachas me han ayudado a decorar el Goshinboku, estoy segura que te gustará -le dijo emocionada. -intentamos aplicar las ideas que me compartiste de tu tiempo…
No podía estar más agradecida con todos los que la rodeaban.
Durante el resto del día Sango se aseguró de que estuviera lista siguiendo las costumbres para la novia. Realmente parecía un día de spa en el japón antiguo.
Fue sumergida por lo menos una hora en una gran tina aromática con una mezcla de aceites y flores después de que depiláran sus piernas con una mezcla de azúcar. Lavaron su cabello minuciosamente, masajearon su rostro para darle "vitalidad" e incluso exfoliáron su rostro con arroz, leche y miel. Le hicieron beber varias tazas de té verde para mejorar su circulación y llenarla de energía.
Cuando terminaron se llevó una grata sorpresa al inspeccionarse. Su piel había quedado realmente brillante y suave y su rostro definitivamente tenía una nueva vitalidad. Hizo nota mental de recordar algunos tips para probarlos más adelante.
Después pasó un largo tiempo admirando las habilidades de Sango y otra chica de la aldea mientras daban forma a su cabello con un hermoso diseño, todo aquello la hacía sentir casi como una geisha. Adornaron su cabello con algunos de los regalos que había recibido ese día y terminó con un hermoso recogido.
No había traído nada de maquillaje a esa época y no deseaba una cara blanca así que solo permitió que pintaran sus labios de rojo, apenas un tinte de rubor y unas ligeras sombras apenas visibles para resaltar sus ojos, todo aquello era natural así que agradeció que no tuviera que preocuparse por algún reacción adversa.
Sango le acercó un espejo para que pudiera ver el trabajo final.
-Oh Kagome, estás bellísíma, InuYasha no podrá resistirse - le dijo Sango en un agudo y entusiasmado gritillo.
-Ha quedado muy bella srita. Kagome - continuó su ayudante.
-No tengo palabras para agradecerles, significa tanto para mi que me hayan hecho este regalo. - les contestó con emoción contenida al ver el fruto del arduo trabajo en su reflejo.
-De acuerdo, debemos apresurarnos, es momento del vestirte- continuó Sango. Entonces recordó la tradición original de vestirse de blanco en la boda. Pero aquel Kimono era mucho más majestuoso e iba más con el estilo Taisho y además -Nosotros no somos precisamente tradicionales -pensó divertida acercándose a Sango.
El proceso de vestimenta inicio, se desvistió por completo solo en presencia de Sango pues no era la primera vez que se veían de tal manera y sentía una familiaridad tal que no había ningún tipo de pena entre ellas.
Vio a Sango pensativa mientras sostenía una bendas en una mano y el hadajuban en la otra. Sonrió -No pretendo vendarme Sango, sé que aquí es normal pero quiero seguir usando mis sujetadores - la vio sonrojarse levemente - aunque no creo que ninguno de los que traje sea apropiado así que solo dámelo -le dijo haciendo referencia al hadajuban. Se colocó la suave tela seguida del sosuyoke, optó por usar una pequeñas pantaletas blancas que no había utilizado y no se marcarían en el kimono.
El kimono interior era de un color blanco con hermosos bordados en plata cerca del cuello.
El kimono exterior era de un rojo ligeramente menos brillante que el Irouchikake tenía bordados florales en hermosos tonos rojizos y toques vez que Sango terminó de colocar el obi, le colocó el majestuoso Irouchikake en brillante rojo y con el símbolo del clan Taisho el gran demonio perro bordado alrededor, sobrevolando los cielos le daba otro nivel de majestuosidad al atuendo.
-Oh Kagome…-le dijo Sango conmovida casi hasta las lágrimas mientras la recorría con la mirada. Corrió por el espejo. Aunque no contaban con uno de cuerpo completo, intentó mostrarle lo mejor que pudo como se veía. La visión la sorprendió, aunque es cierto que había utilizado yukatas y kimonos en su tiempo, ninguno de comparaba con ese ensamble, -parezco de la realeza…- pensó incrédula y divertida.
-Bueno...creo que esto bastará ne? - le preguntó jugando, provocando que ambas rieran.
En ese momento entró la anciana Kaede. -Kami, pareces una princesa Kagome -le dijo con una gran sonrisa. -Dejémos que Sango termine de arreglarse, hay alguién que desea hablar contigo, acompáñame -
Salió lo mejor que pudo equilibrando el nuevo peso de las telas y la siguió hasta un pequeño sendero donde no había nadie. -Espera aquí, vendré en unos minutos.
Se quedó ahí, preguntándose a qué venía todo aquello, sólo para sorprenderse al ver a Sesshomaru acercarse.
-Me alegra que hayas decidido acompañarnos - le dijo haciendo una leve reverencia considerando aquello lo menos que podía hacer por su próximo cuñado.
-Rin insistió - fue su corta respuesta.
-Lo imagino -le contestó divertida - ¿has visto a InuYasha? - le preguntó impaciente.
Solo lo vio asentir.
-Gracias, por el Kimono, es increíble - continuó, intentado incentivar la conversación. Sintió la mirada del Daiyoukai inspeccionarla de arriba abajo.
-Lo portas, adecuadamente -le dijo secamente. Rió ante su elección de palabras. -imagino que es el mayor cumplido que puedo esperar - pensó divertida. Lo vio sacar una hermosa daga y reconoció el gesto de inmediato. En las bodas tradicionales las novias siempre llevan un Kaiken dentro del obi. Cuando se lo extendió lo tomó con ambas manos en signo de respeto y volvió a realizarle una pequeña reverencia.
-Gracias, Sesshomaru, es un gran detalle, lo portaré orgullosa -le contestó sonriendo. Lo vio asentir ligeramente y perderse nuevamente en el bosque.
Se quedó disfrutando unos minutos del excelente clima que ese día les había regalado. De la sorprendente amabilidad y modales que Sesshomaru había mostrado. Definitivamente recordaría ese día por el resto de su vida. Desde que se despertó había estado rodeada de buenos deseos, elogios y felicidad.
Los pasos de Kaede la trajeron a la realidad.
-¿Estás lista? -le preguntó sonriente.
-Desde hace demasiado tiempo -le contestó divertida.-Kaede-baba me gustaría pedirle si me concede el honor, de escoltarme y entregarme a InuYasha. -la sorprendida expresión de Kaede la conmovió -es tradición que la familia lo realice y aquí...Miroku, Sango y usted son mi familia -terminó.
-Sería un Honor Kagome -
-Gracias Kaede -baba
Así, las dos emprendieron el camino a lugar de la ceremonia.
INUYASHA´S Y KAGHOMES POV
Podía sentir como su corazón se aceleraba conforme se acercaban al Goshinboku -solo unas horas…- se repetía contando el tiempo para poder realizar el ritual y atarse a ella para siempre.
-Respira Amigo, acabaremos en menos de lo que piensas...y créeme que una vez que veas a la srta. Kagome no podrás prestar a atención a nada más -le dijo un divertido Monje.
En pocos minutos vieron al Goshinboku, no pudo evitar emitir un sonido de sorpresa. Miroku lo miró divertido.
-Sango y algunos aldeanos se encargaron, ¿qué te parece? -le preguntó
-Le gustará -fue lo único que dijo mientras sonreía imaginando la cara de la azabache cuando llegara.
-Amo InuYashaaaaa…-escuchó el grito de Myoga justo antes de aplastarlo y evitar que tomara su sangre. La pequeña pulga lloraba a mares -¡pero qué visión!...es el vivo retrato de su padre...si mi señor estuviera aquí para verlo...snif snif…-un poco incómodo lo mandó a volar.
-Iooo InuYasha...veo que hice un buen trabajo, ¿cómo sientes la armadura? -le preguntó Totosai
-Es ligera -le respondió.
-Perteneció a tu padre cuando tenía tu edad… fue una sorpresa recibir el pedido de Sesshomaru…-se rasco la cabeza despreocupado
-Gracias Viejo - fue su única contestación.
-Wow InuYasha...te bañaste - le dijo burlón shippo mientras saltaba sobre su hombro.
-Callate renacuajo - le contestó divertido.
-Bien, tomemos nuestros lugares, las chicas no deben de tardar - los animó Miroku.
Siguió a Miroku quien se posicionó justo frente al Goshinboku y le indicó su lugar. Sesshomaru salió de entre las sombras y tomó su lugar cerca de él. La acción pareció sorprender a todos los presentes pero nadie dijo nada. Tomar el lugar a su lado era un claro reconocimiento de que lo consideraba su familia. -Pero que...está pensando…-pensó confundido.
El dulce aroma de Kagome lo hizo enfocar su atención, cuando alcanzó a verla, mucho antes que los demás, sintió como si su corazón parara por un momento, dejó de respirar y sonrió como un bobo. Kagome era hermosa, siempre lo había notado, pero verla vestida de aquella manera lo había llenado de un sentimiento de orgullo y pertenencia. Pronto la ojicafé encontró su mirada, fue entonces cuando se permitió respirar nuevamente. Distinguió su rápida expresión de sorpresa seguida de una gran sonrisa.
Para Kagome, lo primero que vio fugazmente fue el sendero de flores por el que Sango y Kaede la escoltaban ayudándole con su pesado kimono. Había flores, por todos lados, incluso colgando del Goshinboku, todo aquello le recordó a una ambientación en su época. Sintió una profunda gratitud con Sango y los aldeanos y estrechó más fuertemente su mano. Sus ojos rápidamente buscaron a su peliplateado. -Ohhh -suspiró en cuando lo encontró. Los acelerados latidos de su corazón eran percibidos claramente. Lucía increíblemente apuesto, el cabello recogido le daba un aire más maduro a sus facciones, definitivamente era la imagen de un gran Guerrero Inu Youkai. Pero lo que más la conmovió fue la gran sonrisa que le estaba regalando y demostraba que él también se encontraba complacido con lo que veía.
La vio caminar segura hacia él de la mano de la Anciana Kaede. Imaginó que se lo pediría y le agradecía internamente a la vieja que hubiera tenido ese gesto. Aunque ansiaba ir a su encuentro, recordó las instrucciones de Miroku y espero paciente a que llegara hacia él.
Lo vio extender su mano cuando se encontraba cerca. El calor de su tacto la tranquilizó inmediatamente. Ambos hicieron una reverencia a la anciana y esta se posicionó tras ella.
Estando frente a frente se perdieron en los ojos del otro, en ese momento las palabras sobraban, todo los presentes podían sentir la fuerte conexión entre aquellos seres tan diferentes, ninguno se habría atrevido a poner en duda la veracidad de los sentimientos de aquella pareja.
-InuYasha, Kagome, por favor unan sus manos -pidió Miroku. Dirigiéndose a ellos y sus amigos continuó.
-Estas - tomando las manos de ambos - son las manos de su mejor amigo, jóvenes y fuertes, llenas de amor por el otro, estas manos que el día de hoy los sostienen en el día de su unión ante el universo y sus seres queridos como una promesa de amor, hoy, mañana y siempre.
-Son las manos - continuó separándose de ellos - que trabajarán al lado del otro, como uno construyendo su futuro. Son las manos que amaran, asesorarán y cuidaran del otro.
-Son las manos que evitarán que sus miedos y penas invadan su mente y su alma.
-Son las manos que secarán sus lagrimas de tristeza y felicidad.
-Son las manos que sostendrán a sus hijos, que los ayudarán a mantener la unidad de una familia.
Son las manos que les darán fuerza cuando la necesiten
Son las manos -vuelve a tomarlas - que incluso cuando hayan envejecido seguirán buscándolos para proveer la el mayor de los consuelos, el refugio, la fuerza, y la entereza que el otro necesite.
Separó sus manos una vez terminado el primer discurso y continuó.
-Todos estamos aquí para presenciar y celebrar su amor. No están solos, todo lo que vive, todo lo que es, mora en este momento. El pasado y futuro también están aquí. Como confirma su relación ante los ojos de esta comunidad, ustedes también están confirmando que esta comunidad vive en su amor el uno por el otro.
Mientras escuchaba aquellas palabras InuYasha no pudo dejar de recordar todos los momentos que lo habían llevado a ese día, los años con su madre, sus primeros años de soledad, sus años bajo el el hechizo, el encuentro con Kagome.
-El Budismo es un camino de transformación. Es un camino dedicado a servir a otros.
El matrimonio es un vehículo para practicar servir a otros y una base para practicar. El amor es desearle a otros felicidad, mientras que el matrimonio es el compromiso equitativo a la felicidad de tu pareja, hacia su despertar.
Kagome al escuchar la última palabra vio claramente la imagen de su InuYasha placidamente dormido en el Goshinboku y sus dorados ojos la primera vez que lo vio.
- Nada pasa sin una causa. La unión de este hombre y esta mujer no ha ocurrido accidentalmente. Este lazo, no puede ser roto o disuelto. En el futuro, ocasiones felices vendrán tan seguramente como la mañana. Los tiempos difíciles vendrán tan seguramente como la noche. Cuando las cosas vayan alegremente, sean compasivos. Cuando las cosas vayan mal, sean compasivos. La compasión y la meditación deben guiar su vida. Decir las palabras es fácil. Pero aceptar que el amor y la compasión se construyen sobre la paciencia y la perseverancia no es tan fácil.
-y vaya si has tenido que ser paciente conmigo Kagome…-pensó un avergonzado Hanyou, recordando todas las veces que causó que la chica se enojará y lo sentara por insensible.
-El matrimonio, como un proyecto fundamentado en la fe y en el amor, tiene gran potencial y también grandes retos. ¿Están listos, en la presencia de esta comunidad, para declarar su intención de emprender este viaje de fe y amor?
-Lo estamos - contestaron al unísono
-InuYasha ¿recibes a Kagome como tu compañera espiritual y esposa, para amarla, honrarla, apoyarla, protegerla y atesorarla desde este día en adelante, apoyándola a lo largo de su camino espiritual, para el resto de sus vidas?
-Lo hago -contestó rápida y certeramente.
-Kagome ¿recibes a InuYasha como tu compañero espiritual y esposo, para amarlo, honrarlo, apoyarlo, protegerlo y atesorarlo desde este día en adelante, apoyándolo a lo largo de su camino espiritual, para el resto de sus vidas?
-Lo hago - contestó Kagome con brillosos ojos.
-Ahora pueden intercambiar sus votos-los animó.
Se aseguró de calmar su respiración antes de mirarlo a sus dorados ojos y acercarse a tomar su mano
-InuYasha...aunque en ese momento lo desconocía, desde la primera vez que te ví, algo dentro de mí cambió, no puedo decirte el momento exacto en el que llenaste por completo mi corazón pero desde hace demasiado no existe un espacio en mi alma en el que no estés tú, nuestro encuentro no fue una coincidencia, nuestras aventuras y batallas solo lograron acercarme y mostrarme todas tus facetas a las cuales amo con igualdad. Para mi eres y siempre serás mi InuYasha, mi mejor amigo, mi protector, mi compañero.
-Kagome…- pensó enternecido por tan profundas palabras - Eres la única que siempre vió más allá de mi exterior.
El día de hoy me entrego a ti, en cuerpo y alma para vivir a tu lado durante el tiempo que Kami nos conceda en esta tierra, prometo permanecer a tu lado y proteger a nuestra familia por siempre - el nudo en la garganta apenas le permitió terminar antes de sentir una de sus garras limpiar su mejilla.
-Sintió el poder de cada afirmación dicha por la azabache. - Solo Kagome puede ser tan valiente para proclamarse mía frente a todos - pensó entre orgulloso y avergonzado. Nervioso empezó su torpe discurso.
-Kagome, no soy muy bueno con las palabras, me conoces Tsk, la mayoría de mi vida la he pasado en soledad, no fue hasta que tu llegaste, hasta que tu me aceptaste que conocí la verdadera felicidad, mis amigos, mi fuerza...a mi compañera -Le dijo con una orgullosa sonrisa - Te prometo, que mientras yo viva nada te faltará a mi lado y jamás te dejaré ir -la intensidad con la que se refirió a la última oración sacó más de una risa entre los presentes logrando que se sonrojara avergonzado.- A partir de hoy soy tuyo como tu eres mía. Nacimos para conocernos, nuestro destino empieza ahora.
La ojicafé, no había esperado que utilizara tantas palabras, por lo menos no frente a sus amigos, por lo que cuando escuchó aquello no pudo contener sus lágrimas de felicidad.
Los presentes que habían estado completamente absortos en la escena que se presentaba frente a ellos se exaltaron en aplausos al escucharlo terminar. Aún a través de la llorosa mirada de la ajicafé pudo sentir la fuerza de sus sentimientos y felicidad tras escucharle. Aquello lo hizo sentirse orgulloso por su valentía al confesar tan abiertamente sus sentimientos frente a sus amigos. -mientras ella sea feliz...fhe! puedo soportarlo - pensó tratando de aliviar su vergüenza.
Sango se precipitó a postrar dos cojines frente a ellos para que pudieran hincarse. Miroku mientras tanto preparo todo para el San Sankudo. Sirvió sake en tres diferentes copas de las cuales ambos bebieron para atraer buena fortuna, fertilidad y agradecer a los dioses.
Una vez que ambos terminaron, Miroku ofreció una copa a Kaede quien representaba la familia de Kagome en la ceremonia y duditativo a Seshomaru quien representaba la familia de InuYasha y que serenamente tomó el sake.
Una vez terminado en San Sankudo. se dirigió por última vez a la pareja.
-Amigos. Que estén preparados para continuar dando, puedan perdonar y experimentar mas y mas alegría con cada día que pasa, con cada año que pasa.
-InuYasha y Kagome están comenzando su vida de casados juntos; que puedan tener asistencia amorosa de sus familias, el apoyo constante de sus amigos y unas largas vidas con buena salud y amor perpetuo. Yo los declaro Otto y Tsuma.
Una nueva ronda de aplausos inició. Kaede fue a por InuYasha pues según la tradición ambos novios debían salir escoltados por sus familias políticas como señal de bienvenida. El rostro de InuYasha se tensó por un momento al ver a Kagome dirigirle una mirada a su Hermano, quién sin dejar de sorprender a todos se dirigió con su usual y frío talante al costado de la azabache ofreciéndole su brazo para escoltarla.
Los lloriqueos de Myoga no se hicieron esperar. Sango, Shippo, Rin y Totosai los siguieron detrás mientras se dirigían a la aldea.
InuYasha y Kagome no podían dejar de buscarse con la mirada y compartir sonrisas mientras se dirigían a un claro en la aldea donde se llevaría a cabo el festejo.
Al llegar se sorprendieron al ver prácticamente a toda la aldea aplaudiendo y gritando felicitaciones, incluso Jijenji y su madre estaban entre la multitud, Haku, Gintna y Ayame también, la ausencia de Koga era de esperarse.
Kaede y Sesshomaru dejaron de escoltarlos al llegar, la primera fue a revisar la comida y el segundo se perdió rápidamente de vista.
En cuanto se vio liberado se acercó a su ahora esposa y la tomó de la mano. Lo unico que deseaba era besarla pero no se atrevía frente a tanta gente -Kuso - por suerte su mujer lo conocía mejor que nadie y se inclinó para darle un suave beso en la mejilla. Los colores no tardaron en subírsele y la gente empezó a vitorear. La traviesa risilla de Kagome le provocó una extraña sensación en su estómago. No podía ocultarlo. Estaba más que feliz.
Comentarios:
Lo sé lo sé, soy la peor, lo siento mil veces. Me he tardado muchísimo en actualizar pero con todo lo que está pasando actualmente me ha sido muy difícil concentrarme en escribir.
Además pensé que en este cap ya me saldría el lemon y para mi sorpresa, 30 páginas y apenas se casaron. Aaaash y les juró que edite y edité pero solita me encontré metiendo más y más detalles. En fin. Ya el próximo les juro que si está lleno de acción lemonesca.
La parte de la ceremonia literal son extractos de ceremonias budhistas que hay en internet no crean que salió de mi cabecita,los encontré y me parecieron apropiados además de que mi intento de hacerlo original fue un desastre. Por cierto para la locación de la ceremonia y el outfit guerrero de Inu me inspiré en un fanfic en ingles que se llama The Return, por quien guste leerlo está divino pero son más de 100 caps.
Me salté algunos pasos de la ceremonia tradicional sintoísta pero ...no pasa nada vrd? después de todo no quería que fuera al pie de la letra.
No hubo beso ni intercambio de anillos porque eso lo dejo para su boda occidental en el futuro la cual prometo será muy, muy breve en comparación a esto.
Espero no haberme pasado mucho con la actitud de Sesh.
Bueno ya. Espero que les guste.
Mil gracias por seguir esta historia.
Mata ne!
