CAPÍTULO XV
Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.
INUYASHA´S POV
Definitivamente no se arrepentía de haber participado en la ceremonia humana de unión. A excepción de aquellas veces cuando utilizaba oraciones verdaderas para expulsar demonios, en esta ocasión Miroku realmente había parecido todo un monje.
Mientras veía la felicidad marcada en todo el rostro de su compañera tras recibir los cumplidos, bendiciones y buenos deseos para su matrimonio supo que había hecho lo correcto.
Kagome irradiaba en aroma y aspecto, una aura completamente emocionada y alegre.
Aún no creía que todos sus amigos hubieran viajado con tan poco tiempo de anticipación, ni siquiera sabía cómo es que la noticia de su casamiento había corrido tan rápido. -tal vez Sesshomaru tuvo algo que ver…- Sesshomaru…¿qué le había picado a su anterior despiadado y frío medio hermano?. No solamente había escoltado a su ahora esposa y parado a su lado durante la ceremonia reconociéndolo como un familiar, le había dado obsequios y más importante a Natsuki. - Rin definitivamente le ha cambiado - pensó de alguna manera...contento.
La ceremonia había terminado justo antes de que el sol se metiera. El lugar de la reunión estaba alumbrado con antorchas y una gran fogata en el centro. La gente reía, comía, bebía y bailaba. Incluso Natsuki y los guardias de Sesshomaru parecían estar pasándola bien. Tres aldeanos se habían organizado y formaban un peculiar trío de música tradicional.
Habían pasado ya unas horas desde que había empezado la celebración. Habían disfrutado de una variedad de deliciosos platillos gracias a la generosidad de la aldea y aunque le habría gustado probar todo comió prudentemente solo lo suficiente para tener energía. Además los nervios de llevar a cabo el ritual empezaban a surgir.
Por primera vez desde que había llegado a esa aldea se sentía completamente como su lugar, su hogar... de él y de Kagome. Volteo a verla nuevamente, no podía cansarse de admirar lo bonita que se veía con aquel aspecto. Vió como Sango le susurraba algo al oído antes de ir a tomar lugar al lado de Miroku quien tampoco parecía poder quitarle los ojos de encima.
-Así, que realmente me veo bien ¿ne? - la escuchó preguntarle juguetona al percatarse seguramente de la estúpida mirada que tenía.
-Ya lo sabes Tsuma…-la vio sonrojarse al escuchar el término.- Si..bueno-continuo nerviosa…-tu eres el que luce increíble Otto -le regreso el halago provocándole ahora a él un leve sonrojo.
-¿Fue como lo imaginabas? - le preguntó refiriéndose a la ceremonia. Notó el aumento de presión que la chica ejerció en sus entrelazadas manos mientras le regalaba una brillante sonrisa.
-Fué más...mucho más de lo que imaginaba. - Aunque podía confiar en su aroma respecto a cómo se sentía, no estaba de más que se lo reafirmará abiertamente.
La vio alzar su rostro hacia el cielo. -Te había dicho antes…-no la dejó terminar, pues sabía a lo que se refería, lo había escuchado cientos de veces.
-Que te encanta el cielo en el Sengoku...en tu época no puedes apreciar las estrellas…
-Me conoces…-la escuchó decir aún mirando el cielo.
-Eres mi compañera…-le dijo - recordándole en su tono, como ahora ella era lo más importante en su vida, en quien pensaría antes que él mismo.
-Por ahora...en alma…-la escuchó responderle en un bajo susurro solo para que sus orejas fueran las únicas en escucharla - esta noche...por fin en cuerpo…-
Sus últimas palabras lograron mandar una excitante corriente eléctrica por todo su cuerpo - Kagome…- con esas simples palabras arrebató de su cuerpo cualquier sensación de calma. Sintió su respiración alterarse ligeramente y su deseo por tomarla se hizo presente en cuestión de segundos. Cuando sus profundos ojos cafés se toparon con los suyos lo supo - está lista - se dijo seguro.
Kaede quien presenció claramente la tensión en la pareja y el cambio en el espíritu salvaje del semi demonio se acercó lentamente.
-Han cumplido con su deber ante sus invitados, no será mal visto si desean retirarse. Los festejos seguramente terminarán hasta el amanecer. - fue todo lo que les dijo. Con aquello se sintió más seguro de su siguiente paso.
-Hay algo...que quiero mostrarte- le dijo mientras se paraba con la mayor calma que podía para no atraer miradas fisgonas. La vio asentir y la ayudó a ponerse en pie. Tranquilamente caminaron rumbo al bosque, una vez dentro la tomó en brazos.
-Oh! - rió ante la acción.
-Llegaremos más rápido de esta forma y sé que estos trajes son pesados, no deseo cansarte antes de …-le dijo bajito en una insinuante y grave voz , logrando provocarle un ligero temblor.
Se adentró en el bosque hacia su destino, llegaron en un abrir y cerrar de ojos. Poco antes de llegar le dijo…-Cierra tus ojos, casi llegamos. - la vio obedecer de inmediato y sintió la emoción en su aroma.
Una vez frente a la casa la dejó cuidadosamente cerca de la entrada y se paró frente a ella.
-ya puedes abrirlos -
-Pero...es..se parece...ohh InuYasha…-la escuchó decir conmovida mientras corría a abrazarlo. -Es perfecta - le dijo con ojos llorosos poco antes de tomar su rostro y besar sus labios.
Se dejó llevar ante el ansiado contacto. Solo había obtenido un casto beso en la mejilla tras la ceremonia y había querido tenerla de esa manera durante todo el día.
Sonrió contra su boca el percibir el dulce sabor de la última copa de sake que había bebido. Su lengua se encargó de pedir un mudo permiso para profundizar el beso que no fue negado por la azabache, quien gustosamente lo recibió jugando suavemente con su lengua.
-Mmm-la escuchó gemir quedamente cuando sus lenguas se acariciaron. El suave aroma de su excitación se hizo presente.- kami…- como había extrañado ese aroma, a pesar de haber sido unos días le parecía que había pasado meses sin poder deleitarse de tan exquisita fragancia.
Deslizó sus garras por su cintura, en busca de pegarla más a su respuesta a su acción sintió las femeninas manos en su cuello- Kuso...malditas ropas…- en cuestión de segundos aborreció las múltiples capas de tela que los separaban y no le permitían sentirla con libertad. El recuerdo de las formas de su cuerpo aumentaron su excitación, la besó hambriento y ella respondió sedienta.
Tras lo que le pareció un segundo se separó para dejarla respirar. El agitado y sonrojado rostro frente a él agitó su instinto, la deseaba, oh cómo la deseaba.
-Llévame a nuestra habitación - casi le ordenó. No dudo un segundo antes de volver a tomarla en brazos y dirigirse al cuarto. La vio echar un vistazo rápido alrededor mientras cruzaba la estancia.
-no..quieres conocer el lugar...ante…-sin poder terminar sintió nuevamente los labios de su esposa tomar los suyo. Estaba dicho...después podría enseñarle todo...ahora había cosas más importantes.
Mientras terminaba el beso la dejó en el suelo. La miró nervioso esperando su reacción. Tenía que reconocer que el estaba un poco sorprendido también. Miroku había hecho un buen trabajo. La habitación estaba tenuemente iluminada con una lámparas que nunca había visto antes e imaginó el hoshi había conseguido. El amplio futón que había mandado confeccionar tenía una fina manta bordada en tonos rojizos. Y lo más importante, se había asegurado de que la ventana del techo estuviera limpia para que entrara la luz de la luna y las estrellas fueran visibles.
Siguió la silueta de Kagome mientras contemplaba todo. Cuando vio la amplia ventana en el techo volteó a verlo con una gran sonrisa.
-Es perfecta-
-No tanto como mi mujer- se escuchó decir sorprendiendose el mismo. La posesividad que sentía en ese momento sabía se debía a su instinto despertando. El sonrojo que adornó sus mejillas le pareció encantador.
Se acercó lentamente hasta que la tomó de la cintura mientras ella descansaba su cabeza en su pecho.
-Esta noche…-empezó un poco nervioso-si hago algo...que no…-
-Esta noche no hay nada que pueda ir mal InuYasha...estamos juntos...nos amamos...es todo lo que necesitamos….amarnos….y confiar…-le interrumpió llevándose todo su miedo. Solo ella podía arrebatar su inseguridad en un santiamén.
-¿Confías en mí? -le preguntó dulcemente. Solo pudo asentir mientras sentía como tomaba a Tessaiga y la dejaba recargada en la pared.-bien. -continuó invitándole a removerse la armadura cosa que hizo en seguida, la sacó lo más rápido que pudo y la dejo al lado de Tessaiga.-es todo lo que necesitamos… nos pertenecemos…-le susurró mientras tomaba su mejilla -soy completamente tuya...está vez...no hay límites que respetar...ni instintos que contener…-con cada palabra que salía de sus rosados labios, su hakama se apretaba cada vez más -Puedes ver, tocar, y besar...lo que quieras…-terminó mientras dejaba caer el pesado iro-uchikake. La vio con intención de empezar a desatar el kimono exterior y la detuvo.
-Yo quiero...hacerlo-le dijo
-Adelante- le contestó invitándolo mientras dejaba sus manos a su costado.
Empezó desatando el obi, acarició suavemente el costado, feliz de ver cada vez más sus naturales curvas. Siempre le había gustado su cuerpo y como este difería del de las mujeres de esa época. Mientras más capas removía, mas fuerte se hacía la presencia de su excitación. Tragó fuerte cuando llegó al fino kimono interior. La manos de Kagome lo detuvieron.
-yo también quiero desvestirte - le dijo segura.-déjame ayudarte. -continuó mientras empezaba a retirara las capas de ropa. Se dejó hacer, disfrutando de las caricias sobre la tela, percibió muy pronto sería imposible esconder el estado de su miembro, su hakama lucía demasiado ajustado.
La última prenda superior fue retirada, el tacto de las suaves manos femeninas sobre su descubierto pecho le hizo cerrar los ojos disfrutando de la sensación. La sintió delinear con suavidad sus músculos, sobre su torso, y su abdomen, la detuvo cuando la sintió jugar con el filo del hakama. Su miembro palpitó ante la anticipación.
Cuando abrió los ojos para mirarla supo que no era el de siempre, no distinguió sorpresa en sus ojos, pero sus dedos se dirigieron a sus mejillas y trazaron las familiares líneas que portaba cuando estaba a punto de convertirse. Sabía que aparecerían, pues su sangre youkai sería más predominante durante el ritual.
-Mi InuYasha…-le dijo amorosamente antes de besarlo. Respondió lo más suavemente que la situación le permitía. Había tanto que hacer aún y a su miembro no parecía importarle.
Se separó lentamente de ella solo con su mirada le indicó que seguiría con su trabajo para igualar las condiciones. Removió el kimono interior. -pero..que…-se sorprendió al ver que usaba una delgada y casi transparente prenda que cubría sus pechos hasta el ombligo. Estaba preparado para verla en uno de sus sostenes más no de aquella manera, podía distinguir perfectamente las formas de sus senos, sus pezones erectos contra la tela y como estos eran de un color diferente al resto de su pecho.
Sonrojada respondió a su muda pregunta - Quería estar lo más cómoda posible y no iba a vendarme….así que...
Sacudió ligeramente su cabeza y volvió su atención a sus pechos, quería tocarlos, la vio acercarse, leyendo su mente como siempre, ofreciéndole todo lo que deseaba. Acarició sus hombros suavemente hastas sus manos. Repitió el proceso deleitándose de la suavidad de la piel de sus brazos, hasta sentirse más seguro y bajar por su clavícula, la tocó sobre la tela -grmm-gruño sin poder detenerse ante el tirón en su entrepierna al sentir por completo la forma de su pecho encajar perfectamente en su mano, era como lo recordaba, esponjoso y firme, sobre todo en el centro.-Ahh-la vio suspirar mientras se sostenía de sus brazos. La vio un poco dudoso. -Se..siente bien…-le reafirmó la ojicafé infundándole confianza para seguir.
La acarició suavemente por unos momentos, familiarizándose a ese nuevo tacto sin ninguna tela de por medio. El aroma proveniente de su centro se acrecentaba con cada caricia, decidió continuar con su inspección desatando la tela inferior que cubría sus caderas hasta los tobillos. La visión de las pequeñas braguitas blancas le hicieron recordar su noche en la playa. Sus largas y torneadas piernas le llamaban a ser acariciadas. Solo alcanzó a delinear sus caderas pues su compañera lo detuvo.
Con agitada voz - de condiciones…-le dijo mientras empezaba a desatar su hakama. Su miembro agradeció la liberación. Sintió la mirada de su esposa recorrer sus piernas, hasta su cadera y fijarse en su notoria excitación que pronto se vio envuelta en su tibia y delicada mano aún sobre su fundoshi…-Kag..raa-fue lo único que pudo emitir mientras se detenía en sus hombros disfrutando de la fuerte sensación. -Mhmm...ahh…- las deliciosas corrientes de placer que aquella caricia le proporcionaban no dejaban que emitiera una palabra coherente.
-¿Se siente bien...anata…?- la escuchó preguntarle, - Kuso...no hay manera de que no se sienta bien….que clase de…...anata? - su corazón se aceleró al escuchar el cariñoso adjetivo reservado para las parejas casadas. Aquello lo distrajo por un momento pues no se percató que estaba casi libre de su fundoshi gracias a una hábiles y escurridizas manos.
No tenía sentido detenerla...después de todo tras ese dia no habría nada que no conocieran del otro. Respiró profundamente embriagándose del picante aroma de su excitación la cual se había disparado con su reciente descubrimiento y miró en su dirección.
Su erguido y rosado miembro en su esplendor se encontraba libremente expuesto frente a su compañera. Kagome parecía concentrada inspeccionándolo. Le había tocado antes sin aquella barrera pero nunca le había visto en aquel estado. La inspección duró poco pues pronto volvió a sentir las suaves manos de su compañera envolverlo y empezar una suave caricia sacándolo indudables gemidos de placer. La atrajo más cerca para besarla y disfrutó de la sensación de sus pechos presionándose sobre su torso.
La besó con un poco más de fuerza, acallando los sonidos de su placer en sus labios. Demostrándole lo mucho que sus caricias le gustaban. Aquella vez se había sentido increíblemente bien pero no se comparaba a estar completamente libre frente a su mujer. Podía sentir endureciéndose más y más conforme las caricias aumentaban la velocidad. No quería que aquello acabara tan rápido así que la separó de él y la llevó al futón.
La tomó de la cintura y le hizo enredar sus piernas a su alrededor provocándole a ambos un quejido de placer. Se sentó en esa posición en el futón repitiendo la forma en la que la había acariciado en aquella ocasión. La azabache se separó solo lo suficiente para verle a los ojos y regalarle una de sus sonrisas. Por su puesto que sabía lo que tramaba. Sin que tuviera tiempo a vociferar cualquier petición la vio extender sus manos sobre su cabeza.
No pudo evitar mostrarle una socarrona sonrisa ante su acción. -eres perfecta…-pensó mientras tomaba el filo de la ligera tela que cubría aquello que tanto deseaba probar. La deslizó lenta y suavemente tomándose el tiempo en observar cada nuevo pedazo de piel revelado. Tiró la prenda hacia a algún lugar de la habitación y se deleitó con el desnudo paisaje frente a él. Su pechos subían y bajaban producto de la agitada respiración de su compañera, sonrió al identificar las partes rosadas productos del sonrojo de su esposa que se extendía hasta aquel lugar. Las pequeñas manos se sostenían firmemente de sus hombros manteniendo el equilibrio. Le dirigió una mirada antes de inclinarse sobre ella a la que la ojicafé solo respondió cerrando sus ojos y arqueandose hacia el. Con una mano casi sobre su trasero y la otras en su espalda la atrajo hacia sí mientras depositaba un primer beso en aquel lugar donde ambos se unían. Descubrió que su aroma natural era más fuerte en esa Zona.
-In..u…-la escuchó gemir mientras movía sus caderas rozando sus sensibles centros.
Aspiró fuertemente su aroma una vez más y continuó su camino de besos por sus senos. Mientras más espacio cubría, más fuerte sus olores se mezclaban logrando excitarlo en gran medida. El youkai en su interior se regocijo al percibir el nuevo aroma. Deslizó su lengua entre sus montes llevándose las pequeñas partículas de sudor que iban formándose sobre su piel hasta atrapar ligeramente su cuello en una suave mordida.-mhjrrhaa-dejó salir un profundo gemido al estar tan cerca del lugar que llevaría su marca. El ligero temblor en el cuerpo de su mujer y el delicioso olor a su alrededor le decía que estaba haciendo un buen trabajo.
Repitió la caricia arrastrando su lengua sobre su cuello hasta llegar nuevamente a sus senos, esta vez no paró y fue a atrapar el pequeño y firme bulto justo en el centro. Sus labios se cerraron alrededor atrapando la mayor cantidad de la suave piel alrededor. -haaa! -la escuchó gemir mientras sentía sus manos atrapar su cabeza y acercarla aún más a ella haciendo el contacto más profundo. Se dejó hacer, teniendo cuidado de sus colmillos para no romper la delicada piel. Se quedó unos momentos disfrutando de aquella nueva caricias que ambos parecían disfrutar, se dió cuenta que sus pezones eran extremadamente sensibles, pues cada vez que los acariciaba con su lengua la sentía vibrar en sus brazos y ráfagas de su picante aroma le llegaban a su nariz.
Se aseguró de darle el mismo tratamiento a su otro seno mientras empezaba a acariciar su espalda, dejando que sus garras tuvieran un leve contacto con su piel. Kagome seguía acariciando su cabello y respondiendo a sus avances con deliciosos sonidos de satisfacción. La sintió acercarse a sus orejas...mientras las tomaba delicada y suavemente el tirón en su entrepierna le hizo tensarse, al igual que ella quien percibió claramente el involuntario movimiento de la dureza bajo su intimidad. Aquello le hizo concentrarse en su parte inferior y notar la creciente humedad que despedía la azabache.
Como si hubiera recordado algo importante cesó sus caricias para la sorpresa de su compañera quien lo miró entre sorprendida y curiosa.
-d...de pie…-le ordenó mirándola intensamente para que no preguntara. La ayudó a pararse mientras él adopta una posición más cómoda para su próximo plan, hincándose frente a ella, dejando su intimidad a escasos centímetros de rostro. Levantó su mirada para infundirle seguridad y su intención mientras jugaba con su ropa interior en los extremos de su cadera. Desde aquel ángulo tenía una privilegiada vista del vaivén agitado de sus pechos por su pesada respiración.
Se acercó y depositó un pequeño beso justo bajo su ombligo haciéndola tensarse. Continuó besando a lo largo del filo de la pequeña prenda mientras la deslizaba lentamente por sus caderas. El fuerte aroma de su intimidad lo estaba sumiendo en un temprano estado de embriaguez. La pronta acumulación de salivación dentro de su boca no le sorprendió. Había disfrutado tocarla anteriormente en ese lugar, pero ahora haría lo que realmente había deseado desde aquella vez.
Los suaves, delgados y ligeramente menos obscuros vellos que cubrían aquella hasta ahora oculta parte empezaron a aparecer. La sintió tomar su cabello con un poco más de fuerza.
-Inu..Yasha…-dejó salir en un suplicante tono. Sabía que entendía lo que pasaría a continuación, después de todo ella misma le había dado completo permiso. Se quedó ahí con su frente sobre su abdomen admirando su intimidad mientras deslizaba su ropa interior por completo fuera de sus pies.
-Hueles...delicioso...Kagome…-le dijo mientras aspiraba fuertemente justo encima de su intimidad y deslizaba sus manos en una suave caricia desde la parte posterior de sus pantorrillas hasta su trasero donde le apretó con posesividad y la presionó sobre su rostro dejando el primer beso directamente sobre su sexo.-ohhmm…-la escuchó gemir ante el contacto. El mismo no pudo reprimir el suyo ante la fuerte combinación de estímulos, su firme trasero en sus manos, el delicioso aroma en su nariz, y el embriagante sabor de su excitación en sus labios. -Mrghhm...exquisita…-le dijo mientras relamía sus labios, tomando una pequeña y directa prueba de su humedad al sacar su lengua.-Kaaami….-la escuchó proferir logrando sacarle una socarrona sonrisa. Recordó cómo había tenido que hacerse valer de sus dedos para inspeccionarla en aquel apretado lugar, la posición en la que estaba no le permitiría recorrerla por completo y no deseaba dejar de acariciar su trasero...así que tomó una de sus piernas y le indicó con sus movimientos que la dejara sobre su hombro. Sólo entonces pudo ver el brillante y rosado interior del lugar que lo recibiría. Todo en ella le parecía hermoso. Divisó el rastro de su propia humedad que había quedado embarrado en el interior de su muslo. Sin pensarlo se acercó y limpió suavemente el área disfrutando del dulce y ligeramente salado sabor. -Oooh...anata...kimochii..mmm- La escuchó gemir fuertemente, su respiración se agitó en respuesta a tan clara demostración de satisfacción por parte de su compañera.
Con una renovada confianza tras la afirmación recorrió el corto camino de su muslo hasta su recién expuesto sexo, se aseguró de tomar la mayor cantidad de su esencia mientras deslizaba suavemente su lengua entre los rosados pliegues de su intimidad -siiii…-era la única palabra que su mujer podía recordar mientras le propinaba aquella íntima caricia. Besó, succionó y lamió sin dejar ningún espació por recorrer, descubrió un firme y pequeño montículo que recordó ser uno de los lugares que más placer le había regalado cuando la había acariciado con sus dedos. Con una mayor dedicación se concentró en aquel lugar escuchando los cada vez más fuertes gemidos de su mujer y como su aroma se acercaba más y más a su liberación.
La sintió tensar su cuerpo y mover sus caderas sobre su rostro poco antes de percibir el aroma de su máximo placer.-Inuuu...yaaaa...shaaammm. la escuchó liberar fuertemente mientras sentía ceder a sus piernas ante la fuerza de su placer atrapándola entre sus brazos y recostándola a su lado mientras admiraba los arrebatadores efectos de aquella sensación en su agitado cuerpo.
La visión le pareció completamente sensual y arrebatadora, sus pechos subían y bajaban mientras luchaban por recuperar el aliento, el fuerte sonrojo en las mejillas que se extendía hasta su cuello, pero lo que más le gustó fue la gran sonrisa que sus labios le regalaban aún con sus ojos cerrados, señal de que había hecho un buen trabajo como compañero.
La vio abrir lentamente sus ojos buscándolo un poco más calmada. -Eso...fue...increíble...no pensé...que pudiera sentirse así…-le dijo mientras deshacía su peinado. Se acercó rápidamente para ayudarla.
-Fue...igual de increíble para mí...quería hacerlo desde aquella vez…-le dijo mirándola.
-Lo sé -le dijo divertida y ambos rieron.
-Ven aquí -le llamó abriendo sus piernas para que pudiera posicionarse sobre ella, obedeciendo se acomodó entre ellas rozando sus centros. Sintió sus manos en sus mejillas mientras lo acercaba a sus labios para darle un profundo y húmedo beso. Por un segundo pensó que podría incomodarle su propia humedad aún sobre su rostro, pero eso no pareció molestarle en absoluto y a él realmente no le importaba, la besó con pasión respondiendo a su avances. Sintió sus manos deslizarse por su torso y hacia sus caderas delineando sus costados y perderse entre ellos, adivinando sus intenciones sostuvo mejor su peso para darle espacio y se deleitó antes la caricia de sus mano sobre su miembro el cual se encontraba húmedo por su propia excitación y tras haberse rozado con la suya.
-Kagome…-le llamó envuelto en deseo mientras se perdía en su mirada.-...no sé si aagmm pueda…-las sensaciones eran demasiadas y la necesidad de unirse y completar el ritual era cada vez más difícil de resistirse.
-Lo sé…-le tranquilizó..-estoy lista -le dijo sonriendo. La besó nuevamente. Y dejó un mayor espacio entre sus cuerpos. Viendo la confusión en sus ojos, se llevó dos de sus garras de su mano derecha a su boca y las cortó. Vió la mirada de reconocimiento en la ojicafé.
-No..tienes que…-la escuchó decirle.
-Haré todo lo posible para que sientas el minimo de dolor…-le dijo seguro conmoviéndola. La vio tomar sus dedos aun cubiertos por un poco de sangre y llevárselo a su boca. La humedad de su cavidad y la suave caricias de su lengua sobre sus dedos aumentó aún más su deseo si eso era posible. Los retiró suave y rápidamente incapaz de continuar con aquella sensual visión.
Se acercó a besarla mientras detenía su peso en su mano izquierda y empezaba a acariciar su sexo con sus dedos. Por alguna razón podía sentir mucho mejor el calor de su intimidad de aquella manera.
Se sorprendió ante lo mojada que se sentía aún después de que hubiera recolectado la mayoría de su delicioso néctar con sus labios. Le dedicó nuevamente una preivilegiada caricia a ese punto que ella tanto le gustaba antes de deslizarse hacia su pequeña entrada.
Con cuidado y monitoreando su expresión deslizó lentamente uno de sus dedos suavemente presionando lo suficiente para adentrar la punta. Se sorprendió cuando sintió la mano de Kagome empujar la suya logrando que la primera extremidad se deslizara por completo dentro de ella. -Kagome…-la miró preocupado.
-Será...más fácil ahora...después de…-no necesito terminar pues entendió a lo que se refría, su culminación parecía haber mejorado el camino y estaba agradecido. Deslizó suavemente su dedo hacia adentro y hacia afuera disfrutando del calor en su interior y sus constantes gemidos rápidamente sintió como su interios se relajaba, por lo que se animó a ingresar el segundo dígito, el cual entró sin demasiada dificultad -Ahhh Inu..-se alarmó al escuchar el sonoro gemido pero su aroma no había cambiado, no detectaba ningún rastro de dolor. -se..siente bien..-le contestó a su preocupada mirada mientras le reafirmaba con un movimiento de cadera que podía continuar.
Repitió el mismo proceso anterior hasta que percibió un pico de placer en su aroma. Su miembro dolía de necesidad y podía sentir sus colmillos crecer. Debían unirse pronto. Retiró su mano y la vio mirarlo intensamente mientras los llevaba a su boca y quitaba los rastros de su excitación relamiendolós.
La ayudó a levantarse y se sentó nuevamente con su espalda en la pared. El rostro de Kagome reflejaba confusión.
-Será más fácil si controlas la velocidad la primera vez…-le dijo. La vio comprender y se sentó a horcajadas sobre él. El contacto les sacó un fuerte gemido. Ambos se encontraban hipersensibles por toda la actividad. Sintió las suaves manos de su mujer acariciar su rostro, las marcas que seguramente se habrían pronunciado y los colmillos que ahora salían con mayor facilidad de su boca. Sin embargo sólo percibía una mirada llena de comprensió, deseo y amor de ella. Agradeció nuevamente a los dioses por poder encontrarla.
-Cuando...estés lista -le dijo. Movió un poco el futón y posicionó sus manos directamente sobre la madera. La vio confundida ante su acción pero le mostró cómo las garras que había cortado empezaban a crecer más aceleradamente y aquellas que no había cortado se mostraban más largas. -no..quiero lastimarte…-le dijo -sólo hasta que me acostumbre…-le dijo un poco avergonzado. Que más habría querido que acariciarla pero no quería arriesgarse.
La vio asentir y dejar una de sus manos en su hombro como soporte, mientras la otra tomaba su miembro y lo posicionaba en su entrada. Se inclinó y lo beso suavemente, mirándolo fijamente a los ojos empezó a descender.
-Agrhmmm-dejó salir en cuanto sintió el abrasador calor de su interior en su miembro. Frenó el fuerte instinto de empujarse en su interior encajando sus garras en la madera.
-Ahhm-la escuchó gemir mientras bajaba un poco más. Se sorprendió al no percibir aún ningun aroma de dolor.
La vio inclinarse nuevamente hacia él esta vez abrazandolo con ambos brazos, quería abrazarla pero aún no se atrevía. Su caliente aliento le hacía cosquillas en sus orejas.-ooouhhm-la sintió gemir tan cerca de sus orejas mientras se dejaba caer sin detenerse hasta la base de su miembro.
-kaagmm...fue lo único que pudo decir golpeando su cabeza en la pared al sentirse al fin completamente en su interior. Escuchó el crujir de la madera bajo sus garras.
Estar dentro de su compañera era la mejor sensación del universo. Se había sentido increíble abrirse paso entre el suave, esponjoso y caliente canal. Su intimidad le apretaba deliciosamente. Dejó salir el aire que hasta ahora había contenido en un largo suspiro y buscó su mirada.
Controlando su cuerpo lo mejor que podía ante el cúmulo de nuevas sensaciones que lo inundaban y buscó tomar su rostro. Sus ojos reflejaban un destello que no había visto antes, podía sentir la pesadez de sus aromas mezclados dentro de la habitación, puro y simple placer. -no la he lastimado -pensó aliviado.
-Es...estás bien…?-le preguntó agitado.
-Per..fec...ta.-le contestó mientras movía suavemente su cadera sacándole un sonoro gemido a ambos. -S..ssomos…-continuó moviéndose tortuosamente lento sobre él- unno…-terminó de decirle mientras se levantaba un poco y se dejaba caer nuevamente sobre él.
En ese momento sintió la calidez de una solitaria lágrima recorrer su mejilla, jamás se había sentido tan querido, tan aceptado, tan reconocido como ese momento, todo era demasiado abrumador. Sintió las suaves manos de su compañera acariciar la mejilla contraria y acercarse a lamer los resto del salino rastro. El primitivo gesto lo descolocó y sin poder controlarse más se empujó nuevamente fuera y dentro de ella -Ahhhh-la vio gemir sin separar su mirada ningún segundo de la suya,la tomó de su nuca con una mano y de su cadera con la otra mientras la embestía suavemente por segunda vez admirando los cambios que aquel placer provocaba en su rostro-Mhhaa-entendió en ese momento que jamás había tenido la más mínima idea de lo que era el amor hasta que la había conocido. Sintió las suaves manos rodearle por el cuello para sostenerse mejor. La acercó a su rostro mientras la ayudaba a liberar su miembro casi por completo de su interior solo para después dejarla caer nuevamente a la vez que soltaba aquellas palabras que había guardado para ese momento, mirándola a los ojos mientras se adentraba con firmeza y suavidad en su interio...r lo dejó salir -Te amo Kagome -le dijo sintiéndose en el cielo al percibir las contracciones de su interior y la felicidad reflejada en los ojos de su mujer. -Mi amado InuYasha…-fue su contestación al tiempo que buscaba sus labios.
Había deseado decirle aquellas palabras tantas veces, y sin embargo no conseguía liberarlas, sabía que Kagome entendía que la amaba y que nunca le presionaría, por lo que esa mañana había decidido decirlas a toda costa, él también quería decirlo no solo con acciones...lo mucho que amaba. La liberación que sintió al dejarlas salir de su pecho por fin le hizo inmensamente feliz, además de el inconfundible aroma que había envuelto a su mujer al escucharlas.
Dejándose llevar por sus instintos un poco más y al comprobar que no había rastros de incomodidad o dolor proveniente de su compañera se levantó lo necesario para acostarla en el futón y posicionarse sobre ella sin romper su unión. Percibió el asombro en la mirada de la azabache pero le sonrió confiada y se dejó hacer.
Se separó solo lo suficiente para poder mirarla a los ojos, el completo contacto de sus desnudos cuerpos le producía una sensación de plenitud jamás antes experimentada. Sintió las pequeñas manos sujetarse cerca de sus caderas provocándole pequeños espasmos de placer.
Salió nuevamente casi por completo de su interior para arremeter con la misma fuerza que la vez anterior.-Ahhhm Inu…-la escuchó gemir fuertemente mientras afianzaba su agarre.
-Estoy...bien…-le dijo -puedes…-tomó aire-mover...te con libertad. -terminó sonriendo tratando de infundirle seguridad.
Confiando en las palabras de su esposa, aumentó la fuerza y la velocidad de sus embestidas, el intoxicante aroma de su excitación no mentía. La vio cerrar sus ojos mientras se sentía como se contraía con fuerza a su alrededor haciendo un poco más difícil adentrarse cada vez.
Pegó su frente a la suya, la vio abrir los ojos mientras su agitado aliento chocaba con el suyo. -Es..tás muy apret.a.d.a Ka..go..me -le dijo con esperanzas de que pudiera relajarse, para su sorpresa la sintió apresarlo fuertemente impidiéndole moverse ante la fuerte y caliente sensación -Grrraaa que..-intentó vociferar sin éxito.
-A..Aishi..te..ru a..na..ta-la escuchó gemir deliciosamente mientras se presionaba contra él. Envuelto en el placer que su reacción le provocaba la embistió fuertemente deslizándose lo más profundo que podía en su interior.
-Ahhhhhhmmm…-la escuchó gritar de placer mientras volvía a hundirse en su centro.
-M..as..-le dijo agitada. -M..aa.s fuertemmm-la petición lo asombró pero no había nada que le negaría esa noche.
Concediendo sus deseos se hundió con fuerza en su caliente interior sacándoles a ambos continuos gemidos de placer. Se sentía cerca...muy cerca de su liberación...y podía distinguir en el aroma de su mujer que a ella también le faltaba muy poco. Completamente cegado por el placer y dejándose llevar por completo por la necesidad de su youkai salió de ella en un rápido movimiento y la dejo boca abajo, la levantó de su vientre y la posicionó sobre sus piernas, la vio entender rápidamente sus intenciones adoptando la posición deseada sosteniendo su peso sobre sus extremidades, la visión del expuesto lugar donde llevaría su marca le hizo gruñir de deseo, La vió voltear en busca de su mirada y se adentró de una rápida y profunda embestida en cuando sus ojos se encontraron.
Esta era la manera le dijo el youkai en su interior. La tomó de las caderas y continuó con el fuerte vaivén hasta que percibió que su mujer estaba a punto de llegar a su máximo placer. Fué en ese momento que la atrajo hacia su pecho dejándola que sostuviera su peso solo sobre sus rodillas mientras el la ayudaba tomandola de su vientre con una mano mientras la otra removía el cabello de su hombro y empezaba a lamer el lugar donde encajaría sus colmillos.
El interior de Kagome no dejaba de apretarle cada vez con más fuerza, podía sentir a su Youkai luchando por salir y sus colmillos prepararse mientras ansiaba el sabor de su sangre.
-Ka...goo...me-se escuchó decir con dificultad en una salvaje voz.
-Ahhh..lo..sé-fue todo lo que contestó sin dejar de emitir sus deliciosos gemidos. Estaba lista.
De repente lo sintió, la fuerte necesidad de morderla al tiempo que se sentía desfallecer por el placer y la estrechez de su compañera, la escuchó gritar mientras empezaba a experimentar la cima de su placer, rápidamente encajó por completo la longitud de sus crecidos colmillos en la unión de su cuello y hombro y se sintió derramarse en su interior mientras su propia liberación arrasaba con él. En cuanto sabor de la sangre de su compañera inundó su boca, la liberó de su mordida y se desplomó con ella a su lado aún en su interior. La abrazó con fuerza contra su pecho mientras inhalaba fuertemente en busca de normalizar su alocada respiración y corazón mientras lamía la herida que había dejado la mordida para que esta cicatrizara con rapidez.
-Kagome? -le llamó preocupado acariciando su cuello con su nariz en búsqueda de algún aroma que le dijera que algo andaba mal sin éxito.
-Sigue...se...siente bien…-le dijo refiriéndose al tratamiento sobre su marca. Sonrió ante su comentario. Buscó su oído y le susurró - Ahora eres mía...por siempre.
-y tú eres mío…-la escuchó contestarle.
-Lo soy por siempre…- agregó, la hizo voltear solo lo necesario para besarla profundamente. -no...te lastimé? -le preguntó -no pude distinguir nada a mi alrededor mientras te mordía -le dijo auto-asombrado.
-No...solo...sentí placer… y más...placer….-le dijo
-me alegro…-le contestó abrazándola más fuertemente y deleitándose de la sensación de su trasero contra él.
-oohm! -la escuchó gemir mientras se sentía su miembro despertar aún en su interior empezando a endurecerse. -eso..fue rápido…-la escuchó divertida.
-Yo...es..que tu….-le dijo nervioso -te sientes muy bien Tsuma…- continuó presionándola más fuerte contra él.
-Es así…? -le preguntó divertida.
-Lo sabes...Ka...go...me -le contestó mientras delineaba su cadera con sus ahora normales garras y continuaba hasta tomar uno de sus pechos.
-Ah...Inu...en..tonces….tendré...que hacer..ahhh-empezó a decir mientras continuaba acariciándola -algo..al..respecto -
-o..yeemmm-le dijo en reproche cuando la vio moverse y por ende liberar su bien y recuperado miembro de su interior.
-Es mi turno de complacer a mi compañero…-le dijo mientras lo dejaba boca arriba y posicionaba sobre su miembro para tomarlo en su interior de un solo movimiento.
-Graamka...go...mmmm-fue todo lo que pudo decir mientras la veía moverse sensualmente sobre su cadera haciéndole sentir en el cielo. La visión de sus pechos moviéndose al compás de sus caderas era irresistible.
Su azabache y largo cabello meciéndose de un lado al otro, la fina capa de sudor en su perfecta y expuesta marca en su cuello. La vio sostener su peso en su pecho mientras cambiaba el movimiento de sus caderas, haciéndole conocer diferentes placeres en su interior. No podía apartar los ojos de semejante espectáculo. La manera en que lo veía tenía un nuevo toque salvaje que no había visto antes, se preguntó si se debía a la marca. No pudo pensar demasiado en ello pues lo movimientos sobre él no le dejaban concentrarse en otra cosa y deseaba tocarla. Se levantó en un rápido movimiento para que no le detuviera y la tomó del trasero marcándole un ritmo más profundo. Buscó su marca y la besó, inmediatamente la sintió apretar a su alrededor, sonrió ante el efecto y espero que fuera permanente. Continuó besando hasta llegar a su oreja, la cual besó y lamió suavemente, ocasionando más de esos deliciosos sonidos que tanto le gustaba escuchar de su compañera. -Oh….Kagome….-le dijo completamente concentrado en el placer de su unión…-te sientes...tan bien…-continuó confesando, con cada palabra que decía, podía distinguir como el olor a su deseo aumentaba, sonrió ante el hecho y lo poco pervertido que algo así le parecía ahora.-no..ahh..sé como...mmmggrr...podré...quitarte...las manos de encima...después de...hoy….-percibió el aumento en la velocidad de sus caderas-me...dejarás...to..ahhh...tomarte...ca...da..noche ne?...-le preguntó con completa seriedad pues era cierto que no podía concebir cómo había vivido tantos años sin conocer tales placeres.
-Ahhhm...cl...claro...a..nata-la escuchó responderle.
-Nunca...me cansaré ...de..estar...dentro de ...ti...Tsuma…-le dijo envuelto en placer.-Amo...estar...tan...dentro...de...ti…-le dijo mientras se encajaba profundamente en su interior sin dejarle moverse.
Buscó su rostro y la miró intensamente -Te amo Kagome -volvió a decirle lleno de sentimiento. La vio sonreírle mientras lágrimas surcaban su rostro.
-Lo sé-le dijo conmovida - y yo te amo a ti...InuYasha…
-Quédate...por siempre a mi lado…-le dijo
-Para siempre -le contestó reanudando el roce de sus sexos.
Se acercó a besarla y continuó hasta sus pechos, dándoles el mismo trato y disfrutando los gemidos de su esposa. Después de saborear una de sus partes favoritas. Intercambió nuevamente la posición hincándose entre sus piernas, acarició sus muslos hasta tomarlos con la fuerza necesaria par empujarse más rápida y profundamente.
-Ahhh...a..na..ta…-la veía gemir con su ojos fijamente en los suyos.
-Si? -le respondió con su usual traviesa sonrisa.
-Kimochiiiii...ahmm…-Su sonrisa se ensanchó al escucharla emitir aquellas palabras. Acarició con deseo sus muslos, su vientre y con cuidado de no lastimarla deslizó con la parte trasera de su dedo sus pliegues ocasionando que se contrajera fuertemente y experimentará nuevamente el máximo placer. Se deleitó con los espasmos de placer en su interior y la contracción de su rostro ante las sensacones que estaba experimentando mientras continuaba embistiéndola sin receso.
Se aseguró de llevarla a la cima dos veces más entre caricias y sensuales movimientos, antes de buscar su propia liberación. La imagen del acalorado rostro con llorosos ojos de tanto placer, sus entreabiertos labios buscando desesperados retomar el aire y el vaivén de sus pechos era demasiado. Pronto se encontró buscando su propia liberación encargándose fuertemente en su interior. -Kaa..go...meeee-gritó antes de derramarse por segunda vez en su interior y caer débilmente a su lado.
Acostados, satisfechos y experimentando aún los restos del reciente las estrellas y se tomaron de las manos.
-Eres increíble -la escuchó.
-Por supuesto...que esperabas…-le dijo juguetón a lo que solo la escuchó reír después de pegarle un pequeño golpe en su costado que solo ocasionó cosquillas.
-Estoy exhausta…-le dijo la ojicafé mientras bostezaba.
-Estoy casi en las mismas condiciones...esto consume más energía de la que esperaba.-le dijo sorprendido mientras la escuchaba reír.
-Seguro que quieres repetirlo cada noche? -le preguntó divertida.
-Es un precio que estoy dispuesto a pagar -le dijo serio.
-Por supuesto que lo estás..-le dijo sonriendo.
-Gracias Kagome…-la vio sorprendida ante su repentina seriedad.-por unirte a mí, bajo todas las leyes...por enseñarme lo que verdaderamente es la felicidad...antes de que acabara ya la tenía encima besándolo dulcemente.
-Gracias InuYasha...por hacerme la mujer más feliz de dos mundos…-le dijo cuando hubo terminado el beso y mientras se recostaba en su pecho.
No supo cuanto tiempo se quedaron disfrutando de su cercanía, se quedó acariciando su cabello y su desnuda espalda, hasta que percibió la relajada respiración propia del sueño. Mientras rememoraba cada uno de los momentos que acababan de compartir sus pesados párpados lo llevaron al mundo de los sueños. Su último pensamiento fue proteger a la mujer entre sus brazos.
Comentarios Finales:
Waaaa esto es increíbe, lo he terminado en…¿medio día..? creo ahhaha. Se dio la oportunidad y me volqué en el cap. La verdad es que quería que fuera completamente lemon por eso no es tan extenso como otros. Empecé con la idea de que fuera un lemon que tratara los dos puntos de vista pero al final lo deseché y me enfoqué en Inu que era la idea principal. Háganme saber si desean que haga una versión enteramente desde el punto de Kagome, creo que estaría bien. La verdad como que no soy muy buena en las secciones en las que debo retratar ambos sentimientos a la vez.
En fin, espero que haya valido la pena la espera. Intenté dejar algunas cositas para los próximos lemones por eso no lo hice tan extenso.
