CAPÍTULO XVI
Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.
INUYASHA´S POV
Los primeros rastros de consciencia empezaban a aparecer en el adormilado rostro del peliplateado. Sus orejas se movieron en búsqueda de ruidos ajenos. Su respingada nariz olfateando su alrededor. Esto último bastó para sentir su cuerpo estremecer al captar el fresco aroma de apareamiento en el aire y su propia esencia fuertemente impregnada en la mujer que en ese momento sostenía entre sus brazos...su mujer, su compañera.
Los recuerdos de la noche anterior azotaron su consciencia con rapidez, se encontró abriendo los ojos para toparse con la azabache melena acurrucada en su pecho. El resto de su cuerpo pareció despertar por completo al notar su propia desnudez contra el femenino cuerpo. El deseo por poseerla nuevamente no se hizo esperar. -Kuso...si acabo de despertar...por qué es tan malditamente irresistible -se reprendió mientras admiraba las suaves curvas del cuerpo de su compañera. -Quiero tomarla nuevamente…-pensó tratando de contenerse. Sabía que seguramente estaba cansada...y no creía que fuera lo más conveniente o respetuoso despertarla con su amigo, se dijo mirando su despierto miembro.
Saboreando el ambiente a su alrededor tomó una profunda bocanada de aire antes de deslizarse fuera del abrazo de la ojicafé sin que esta se despertara. Sin reparar en su desnudez salió sigilosamente del cuarto y se dirigió al baño, lamentablemente no tenían unas termas a su disposición en aquel lugar, pero se encargaría de preparar algo decente con la ayuda del fuego. Vertió agua de uno de los grandes contenedores de reserva que había dejado cerca del cuarto de baño en dos grandes recipientes. Preparó el fuego y los puso a calentar. Paró las orejas en búsqueda de la acompasada respiración de su mujer para verificar que siguiera durmiendo.
En pocos minutos todo estuvo listo. Vertió el agua caliente en la tina de madera la cual era muy parecida solo más grande a la que había en el tiempo de Kagome. Sonrió al recordar las intenciones de aquellas dimensiones - Fhe! no tiene nada de malo compartir un baño con mi mujer - se reafirmó seguro.
Se aseguró de que el agua estuviera lo suficientemente caliente para cuando volviera con su esposa la encontrará a una temperatura adecuada.
Regresó a la habitación, antes de meterse nuevamente al futón la miró divertido por unos segundos. La azabache se había movido en su ausencia y ahora se encontraba en una tan divertida como provocativa posición, exhibiendo una perfecta imagen de su trasero y espalda. Una electrificante sensación le recorrió de pies a cabeza, se acercó sigiloso y dejando que su larga melena acariciara la blanca espalda de su compañera restregó su nariz aspirando el delicioso aroma hasta su cuello, donde depositó un húmedo beso sobre su marca.
-Ahhmmm...Inu…-la escuchó gemir adormilada mientras se removía bajo su caricia. Siguió con sus atenciones sobre su marca mordiendo ligeramente sobre ella. Inmediatamente la sintió estremecerse y despertar de golpe. -oh! -soltó en una exclamación de sorpresa.
-Buenos días Tsuma…-le dijo divertido al ver la sorpresa reflejada en su rostro.
-O...ha..you…-le respondió sonrojada.- La...marca…
-Tiene otros usos-le dijo bajito mientras lamía el mismo lugar asegurándose de hacer una suave presión con su lengua.
-Ahhhm-la escuchó gemir ante la caricia. Se alejó lo suficiente para ver su rostro después de probar su técnica -¿cómo amaneciste? - le preguntó sonriendo como un bobo.
-Excelente ... .-le respondió dejando un corto beso en sus labios y sonriendo ampliamente.
-Me alegro...¿cómo…-vaciló un momento -está tu cuerpo? -la vio concentrarse un poco. Imaginó que estaba haciendo una rápida revisión.
-Ligeramente dolorido ... .pero satisfecho...muy satisfecho-le respondió animada ganándose una socarrona sonrisa de su parte.
-Tengo el remedio perfecto…-le dijo tomándola rápidamente en brazos logrando que las mantas dejaran por completo su cuerpo mostrándole su entera desnudez, la vio cubrirse los pechos rápidamente como acto reflejo para después colgarlos a su cuello ligeramente sonrojada. Se dirigió hasta el cuarto de baño y sin esperar la reacción de su mujer se metió lentamente en el agua.
-Ohhhmmm-la escuchó emitir en satisfacción ante el contacto con el caliente líquido.
-Imaginé que necesitarías algo como esto para reponer energías -le dijo mientras se recargaba en uno de los extremos de la tina y atraía su espalda a su pecho, abrió sus piernas lo suficiente para poder apresarla entre ellas
-Creo...que puedo acostumbrarme a esta clase de cuidados...muy fácilmente -la escuchó decir divertida mientras sentía todo su peso recargarse en su pecho.
-Te dije...que sería más posesivo...y atento...hacia mi compañera...una vez que realizáramos el ritual.-le contestó recordándole.
-Hasta ahora...instintos Inu-Youkai más que bienvenidos ... .-continuó con una pequeña risa mientras mojaba sus brazos.
La acercó lo suficiente para inclinarse y susurrarle al oído -¿dónde duele? -
-no te preocupes...estoy más que bien - le dijo suavemente.
-Déjame cuidarte -le contestó suave pero autoritariamente.
-Bien…-empezó un poco a regañadientes -mis piernas ... .un poco...y mis pechos…antes de que terminara deslizó con cuidado sus manos por sus piernas realizando suaves movimientos para relajar sus músculos.
-Mmmm…-la escuchó relajarse, mientras continuaba con sus atenciones le preguntó.
-Kagome ... .anoche…-sonrió al detectar inmediatamente el aroma de su excitación ante la sola mención del acto del día anterior - Totosai...Miroku…dijeron que lo más probable era que sufriera…¿cómo es que…-no terminó pues ella le interrumpió.
-Lo sé...también me sorprendió...fue un incómodo...pero nunca sentí dolor...mis amigas siempre dijeron que no era agradable...sobre todo la primera vez...pues los chicos eran rápidos y bruscos….pero tu….-le dijo poniendo sus manos sobre sus brazos -me dejaste llevar el control… y estaba muy preparada...y -escuchó su corazón acelerarse mientras otra ola del picante aroma jugaba con su nariz.-realmente deseaba unirme a ti.-sonrió ante lo último. - el cuerpo de cada mujer es diferente InuYasha...supongo que el mío estaba listo.
-No sabes como me alegro de no haberte lastimado Kagome -le dijo sinceramente aliviado.
-Me gusta esta tina...cabemos perfectamente -le dijo mientras jugaba con el agua, mientras cambiaba el tema.
-Era la idea mujer -le contestó ligeramente sonrojado.
-¿Ah sí? -le preguntó divertida.
-Siempre imagine...esto…-le dijo mientras subía sus manos de sus piernas hasta su vientre.
-¿De verdad? -le preguntó entre sorprendida y divertida.
-Mhj -fue su corta respuesta mientras empezaba a masajear suavemente sus pechos.
-Aaaah-la escuchó exhalar pesadamente. Sintió los pezones bajo su mano endurecer en segundos. Provocándole un tirón a su miembro.
-¿Se siente bien? -le preguntó muy cerca de su oreja, a lo cual ella solo asintió. Se quedó unos minutos masajeando aquellos suaves montes y disfrutando de los pequeños gemidos de satisfacción antes de tomarla de la cintura y alejarla lo suficiente para su siguiente actividad.
Alcanzó uno de los aceites que había comprado el cual olía parecido al shampoo que siempre usaba en su tiempo y empezó a esparcirlo en su cabello.
-Que…-la escuchó empezar a preguntar.
-yo también quería hacerlo -fué su contestación mientras recordaba como ella le había proporcionado el mismo cuidado.
Se aseguró de masajear su cabello e intentó no cortar o enredarlo entre sus garras. El aroma de excitación permanecía en el aire pero no era tan fuerte como antes. Lo agradecía pues no soportaría negar el llamado de atención de su compañera si este fuera más fuerte. Después de todo, era parte de su deber complacerla. Cuando hubo terminado de lavar su cabello le indicó que sumergiera su cabeza para retirar el exceso. Al salir del agua se volteó a verlo.
-Ahora es mi turno -le dijo indicando sólo con la mirada que le diera la espalda para darle el mismo tratamiento. Obedeció de inmediato y disfruto nuevamente de la suavidad y delicadeza de las manos de su compañera sobre su melena. Sonrió continuamente mientras se divertía con los pequeños besos que dejaba su mujer sobre su espalda y hombros.
Quién habría imaginado que se encontraría en aquella posición, casado bajo todas las leyes con una humana, compartiendo un baño en la misma tina. Se regocijó internamente de su destino. Cuando Kagome hubo terminado con su parte volteó para verla.
La imagen de su mujer, cubierta en pequeñas gotas de agua, oliendo deliciosamente a su propia excitación y a él era demasiado. Ya había tratado su cansancio ...¿ahora su deseo por poseerla no sería mal visto no?
Incapaz de contenerse más la atrajo en un húmedo abrazo mientras tomaba sus labios en un profundo beso. La sintió corresponder de inmediato, el aroma de su deseo se hizo más presente. -me necesita tanto como yo a ella -se tranquilizó ante la fuerte necesidad de tomarla. La sentó sobre su hinchado miembro en busca de demostrarle cuánto la deseaba.
-Oh...InuYasha…-la escuchó gemir al sentir como se restregaba sobre el. Inició un suave vaivén sin dejar de besarla y acariciar su espalda. Las olas dentro de la tina le parecieron un poco molestas y pronto se vió cargándola hacia el dormitorio nuevamente sin importarle el desastre que estaba dejando a su paso. Tomó una gran tela absorbente en su camino a la alcoba. La dejó en el filo del futón, goteando. La miró detenidamente saboreando lo que pronto podría volver a poseer. La vio sonrojarse ante su mirada mas no rehuirla.
Se acercó y empezó a secar las gotas de agua pegadas a su cuerpo. La vio cerrar sus ojos ante sus avances. Se tomó su tiempo deslizando la tela sobre sus pechos, su abdomen, su intimidada y sus piernas. Kagome parecía alterarse con cada nuevo trayecto de la suave tela. Una punzada de celos lo embargó al no ser él quien pudiera tocarla directamente -kuso…¿qué me pasa? - pensó ante lo absurdo de aquel pensamiento. Pero ¿por qué tenía que lucir tan encantada con las caricias de una tela solamente? -porque eres tú quien la está secando baka - intentó tranquilizar su conciencia. La giró una vez que terminó con la parte delantera y le dio el mismo trato a su espalda, secando las pequeñas gotas sobre la suave piel, siguió hasta la curva del inicio de su trasero, se aseguró de presionar muy bien la tela sobre aquella parte mientras la extendía en su mano con el objetivo de acariciarla en el proceso aunque fuera con una tela de por medio. Terminó de secar la pantorrilla y regresó a su cabello para envolverlo en un flojo nudo.
-Mi turno -la escuchó decir mientras tomaba el otro juego de tela y repetía el mismo trayecto. Entonces confirmó que aquello efectivamente era delicioso no por la estúpida tela, sino porque era ella quien le estaba atendiendo de aquella manera. Cualquier rastro de vergüenza ante su desnudez había desaparecido. Después de anoche no había duda de que Kagome disfrutaba de su cuerpo tanto como el de ella. Cuando hubo terminado le arrebató la tela y la tiró a algún lugar del cuarto, su cabello prácticamente se había secado.
La tomó de la cintura y la acercó a él, el contacto de sus pechos sobre su torso le supo delicioso. -Te deseo...Kagome…-le dijo mirándola a los ojos.
-Y yo a ti...anata…-le respondió con la misma intensidad. Esta vez fue ella quien tomó la iniciativa y empujándolo suavemente lo hizo recostarse. La visión de su mujer gateando sobre él hasta su cuello le hizo estremecer. Kagome era simplemente irresistible en aquella nueva actitud.
Se dejó hacer, disfrutando de no tener que lidiar con el fuerte instinto de su lado Youkai como la pasada noche donde realmente había sufrido por el corto tiempo que su compañera había adoptado una posición dominante. Ahora se sentía en completo control de sus deseos...y ese era uno de ellos, dejarse hacer lo que sea que su mujer quisiera.
La sensación de los suaves y húmedos labios en su cuello le hicieron cerrar los ojos mientras disfrutaba de aquello, las pequeñas manos le recorrían los costados de su cintura hasta su cadera, mientras delineaba sus músculos, los cuales no podía evitar flexionar al sentir el tibio toque. La azabache se dedicó a cubrir todo su torso de besos y pequeñas lamidas volviéndolo loco al sentir como su aroma se impregnaba en su piel, la ojicafé prácticamente lo estaba marcando con su aroma en un acto de completa posesividad y aquello le encantaba. Cuando sintió la húmeda lengua cerca de su necesitado miembro abrió los ojos de golpe, recordó lo que él le había hecho el día anterior y vio claramente su miembro pegar una ligera sacudida ante la anticipación de lo que creía venía a continuación. -Pero..se supone…- se dijo confundido al recordar que tanto Miroku como Totosai le habían dicho que las mujeres no disfrutaban particularmente de proveer esa caricia así como recibirla…-Kagome...no es como todas las mujeres…-se recordó. Antes siquiera de preguntarle se escuchó gemir -Kagrrrrrohmmmmmeee -al sentir como la ojicafé le tomaba por la base y propinaba un beso en la punta de su miembro. Luchó por mantener los ojos abiertos ante la ola de sensaciones que le recorrió por aquel contacto.
Se sostuvo sobre sus brazos para obtener una mejor vista de las caricias de su compañera.
Vio casi con extrema lentitud como sacaba su rosada,caliente y húmeda lengua de sus labios para recoger lo que parecía ser una gota de su propia excitación. La imagen misma de aquella acción le hizo casi explotar. Vio perderse nuevamente aquella extremidad entre sus labios mientras le saboreaba antes de mirarlo nuevamente a lo ojos y emitir -eres dulce…-e inclinarse y succionar toda la punta haciéndole sentir al borde del abismo -también...es...caliente…-fue lo único que pudo pensar al sentirse dentro de aquella nueva cavidad.
Era claro que no podía tomarle por completo dentro de su boca, pero eso no le impidió proporcionarle húmedas caricias a todo lo largo de su extensión. Mientras se ayudaba con una de sus manos, la otra no se quedó quieta, propinándole caricias a sus piernas y cadera. Por alguna razón...el húmedo sonido de su boca sobre su miembro le excitaba demasiado -por supuesto...hentai -se reprendió internamente sin poder evitarlo. -Kag...aaaaaggaahhh-gimió fuerte al sentirle tomarlo más profundamente en su boca a la par que acariciaba el tenso y sensible sacó bajo su miembro. Nunca antes había reparado en aquel lugar pero ahora parecía conocer su propósito...darle aún más placer si eso era posible. La sintió jugar con él en aquel lugar mientras le succionaba más fuertemente- ohhh Ka...go...me...es..pe...ra…..ahhh..-sus súplicas sólo fueron contestadas con un aumento de velocidad y fricción en ambos sensibles lugares que le llevaron a una potente liberación -Grrraaaaaahhh -dejó salir pesadamente mientras se sentía derramar en la boca de su compañera la cual recibió su semilla sin inmutarse y tragó de una. -pero...que….-fué lo único que pudo decir mientras comprendía lo que había pasado y sentía los estragos del reciente placer.
La sintió gatear sobre él nuevamente y buscar sus labios. Rápidamente tomó su sonrojado rostro y la atrajo hacia él en un profundo beso en el cual pudo identificar su propio sabor el cual no le pareció desagradable si estaba combinado con el de su compañera. La besó un largo rato tratando de transmitirle su gratitud por haberle proporcionado semejante caricia, continuaron hasta que a ambos les faltó el aire.
-Eres...increíble onna…-le dijo agitado.-no pensé….tú...-
-Me gusta...todo de ti...InuYasha...cada parte...de ti...sin excepción ... .-la escuchó responder a su inconclusa pregunta. Aquello despertó su hasta ahora relajado miembro quien se reportó listo para complacer a su compañera. Levantó su cadera rozándose contra ella para hacérselo entender y solo recibió una sensual mirada de aprobación.
Se giró posicionándose sobre ella al tiempo que las suaves piernas se abrían para recibirlo. Acarició su pierna derecha mientras la posicionaba a la altura adecuada y continuó con su recorrido hasta dejar su mano sobre sobre el costado de su trasero. Ella rápidamente comprendió sus intenciones y elevó su cadera para que pudiera afianzarse. Sonrió complacido ante lo fácil que leía sus deseos. Se inclinó sobre ella sosteniendo su peso en su brazo libre y deleitándose con el cálido contacto de su piel.
Se acercó a sus labios para besarla suave y dulcemente mientras posicionaba su miembro en su entrada. Mirándola a los ojos, y asegurándose de no perderse esas nuevas expresiones, se deslizó dentro de ella. -Mggmmhh -dejó salir tras volver a experimentar su abrasante interior. La vio luchar por mantener los ojos abiertos ante la sensación y se regocijó interiormente. Empezó un lento y casi tortuoso vaivén. El día anterior parecía que todo había pasado demasiado rápido y ahora, libre de cualquier presión de su demonio deseaba grabar cada detalle de su unión.
Concentró toda su atención en sentirla con su cuerpo, su mente y su alma. Más allá del increíble placer físico que su cuerpo le regalaba, sentía su pecho rebosante de una sentimiento que nunca antes había experimentado por nada ni nadie, solo por ella, la mujer entre sus brazos que aceptada y abrazaba por completo cada parte de él.
Sintió la suavidad de una de sus manos sobre su mejilla, y se encontró con esa mirada, esa mirada que contenía todos sus sentimientos de cariño,respeto y amor por él, esa mirada que ahora podía identificar estaba en ella desde hacía años y había sido tan estúpido de ignorar.
-Te amo…-la escuchó decir tratando de controlar su respiración. Sintió su corazón acelerarse ante la declaración.
-Kagome…- le contestó conmovido mientras intentaba llegar más profundo.-Ahhhmmm-la escuchó gemir en respuesta a su movimiento. Se quedó quieto en aquél lugar, disfrutando del cálido abrazo de su feminidad. No había arrebató ni desesperación en aquella unión. El acto estaba cargado de intimidad, pertenencia, complicidad y rendición.
-Somos uno…-le dijo repitiendo las palabras que ella le había dicho el día anterior.
-Somos uno…-le respondió mientras acariciaba su rostro y se acercaba a darle un corto beso. Escondió su rostro en su cuello a la vez que reanudaba el movimiento de su cadera -inn...u…- Aumentó ligeramente la velocidad a la par que empezó a besar su marca.-Ahh…
-Kagome…-le llamó entre besos…-Kagome…-continuó repitiendo, con cada mención de su nombre el placer aumentaba y el aroma de la excitación de su compañera se disparaba.-Kagome-le susurró sobre su oído mientras se adentraba fuertemente en ella.-mía….-la sintió apretar fuertemente su interior provocándole un gran espasmo de placer…-aarhhggmm
Sintió su propia espalda arquearse ante la fuerza del placer que le recorría, cambiando el peso de su cuerpo con ayuda de sus manos se impulsó hacia atrás quedando hincado sobre sus rodillas, la vista frente a él solo mejoró. La tomó de las caderas y se empujó suave y profundamente en su interior, disfrutando del rosado y brillante brillo de sus pechos mientras se mecían con cada embestida.
La mirada de Kagome siempre fija en él, su embriagante aroma envoviéndole, sus deliciosos gemidos acariciando sus orejas. Jamás en todos sus años de vida habría pensado que sería merecedor de tan gran regalo. Se concentró en su aroma, en cada uno de los cambios en su cuerpo, quería grabar cada nueva expresión, cada nuevo color, como respondía ante sus movimientos, que parecía disfrutar más, quería asegurarse de que sintiera el mismo intenso placer que él estaba experimentando.
Vio su mirada obscurecerse y el aroma de su excitación espesarse ante el cambio de la posición, hizo nota mental de que aquello parecía gustarle más de lo normal. Podía ver claramente como sus ojos vagaban por su cuerpo y como con cada recorrido su interior le apretaba aún más deliciosamente. No pudo evitar una socarrona sonrisa al descubrir el motivo, se aseguró de flexionar sus músculos para ofrecerle un mejor espectáculo. El rojo de sus mejillas se acrecentó ante su acción y celebró victorioso. Dejó que sus garras apenas acariciaran sus piernas hasta su abdomen y deleitó al ver cómo su piel se erizaba ante su toque. Por alguna razón que solo podía atribuir a su instinto verla disfrutar de las caricias de sus garras y colmillos,aumentaba su deseo.
-mm..as..c..cer..ca…-la escuchó llamarlo con anhelo mientras extendía sus brazos. Su corazón se desbocó ante el necesitado llamado de su compañera. Sonrió ante su petición,no se negaría pero tampoco le concedería exáctamente lo que quería, tomó una de sus piernas y valiéndose de la flexibilidad de su compañera la pasó frente a él -mgrraa-no pudo evitar gemir ante la sensación que aquel movimiento había provocado.
Haciendo uso de su destreza, se posicionó gracilmente tras de ella sin separar su unión,-ow-la escuchó emitir sorprendida ante el cambio, pero rápidamente la sintió buscar más de su calor mientras se pegaba su espalda a su pecho.
El ángulo en el que se encontraba y la presión de las piernas de kagome ahora juntas le proporcionaba una nueva y excitante sensación para ambos. La profundidad con la que podía deslizarse dentro de ella aumentaba de aquella forma. Acarició su costado hasta llegar a uno de sus pechos, el cual delineó provocando que su centro se endureciera ante la caricia, bajo por su abdomen y cuidando de usar solo la parte externa de su mano se deslizó sobre los húmedos y calientes pliegues de su intimidad, cuidando no tocarla con sus garras. -In...u...y...a..sha…-la escuchó emitir a la par que sentía como su interior se contraia ante el placer.
Se quedó unos minutos disfrutando de los gemidos de su Kagome ante sus caricias hasta que la sintió experimentar el máximo placer nuevamente. Se quedó quieto dentro de ella, disfrutando de sus espasmos y permitiéndole sentir a plenitud su momento de liberación.
-Es..o fue…-la escuchó suspirar antes de salir lentamente haciéndola estremecer.
-Aún..no terminamos…-le dijo mientras dirigía su rostro a su centro. La vio sonrojarse mientras le concedía espacio abriendo sus piernas. Kagome olía más delicioso cuando alcanzaba el éxtasis y él no iba a perderse de aquel manjar. Se sintió gruñir cuando sus labios hicieron contacto con su intimidad, estaba caliente, y olía a él y a su propio placer, se aseguró de limpiar con su lengua todos los restos de su liberación mientras la sentía vibrar bajo su caricia. Una vez se hubo sentido satisfecho, empezó un camino de besos desde su vientre hasta su agitado, brillante y sonrojado cuerpo bajo él solo le hacía desearla más y más - ¿Cómo demonios haré para mantener mis manos fuera de ella? -pensó. No había imaginado que el acto de unión sería tan fuerte, y haría tanto impacto en él. Si de él dependiera, no la dejaría salir de aquella habitación nunca.
El deseo de revivir el momento en que la había marcado lo invadió, con un ligero movimiento la dejó sobre su estómago. Se posicionó sobre ella asegurándose de presionar su dureza sobre su trasero. Una fuerte ráfaga de su aroma le pegó de lleno, se quedó allí disfrutando de la suavidad de su trasero y la nueva humedad en su centro mientras dejaba pequeños besos y lamida a lo largo de su espalda. Bajo él, Kagome vibraba ante la anticipación. Las caderas de su mujer empezaron a buscarlo y restregarse con más ahínco, complacido se dirigió hasta su rostro y la besó profundamente al tiempo que se hundía en su interior…-Inuyashaamm…-gimió su nombre en medio del beso. Con una rápida indicación de presión en sus caderas le indicó la posición que quería, sonrió al verla dejar caer su peso en su pecho mientras se hincaba proporcionándole una deliciosa vista de su unión. Se quedó embelesado unos momentos, admirando la facilidad con la que se deslizaba dentro de ella, sintió la mirada de Kagome sobre él y al verla no pudo evitar sonrojarse un poco al sentirse descubierto, sin embargo el rostro de su chica cubierto en placer y el aumento en el aire a su excitación hizo que desechara cualquier sentimiento de pena.
Se inclinó sobre ella abrazándola nuevamente y buscando su centro, se sentía cerca y quería asegurarse de hacerla llegar una vez más antes de derramarse en su interior, aumentó la fuerza y velocidad de sus embestidas a la par que acariciaba su sensible intimidad, pronto la sintió contraerse con fuerza proporcionándole el ansiado éxtasis.
Se desplomó a su lado, saboreando aún los restos de la sensación sin salir de ella. El agitado corazón de su mujer retumbando en sus orejas, la abrazó y escondió su rostro en su cuello mientras se recuperaba.-InuYasha..-lo escuchó llamarle mientras acariciaba el brazo que la tenía apresada.- Mmm -fue todo lo que pudo decir mientras restregaba su nariz cerca de su marca.-eso...fue increíble…- su respuesta le sacó una relajada risa.
-Tienes un compañero increíble...que esperabas onna…-le dijo orgulloso.
La sintió sonreír, se quedaron unos minutos disfrutando de la cercanía y el sonido de los pájaros. Pero pronto un nuevo sonido proveniente del estómago de un hanyou los sacó del ensoñamiento. -por más que quisiera quedarme así todo el resto del día…-comenzó Kagome -creo que deberíamos desayunar algo.-
En respuesta se retiró de su interior con un deje de pesar. La atrajo sobre él para darle un corto beso.-Tienes razón, los chicos deben estar esperándonos...y aún nos falta una parte del ritual por concluir…-La vio asentir al tiempo que se paraban, fue por su rata de fuego y empezó a atarse el hakama. La vio confundida y pensativa, aún no se había movido del lugar. -¿Qué sucede? -le preguntó.
-Mmm estaba pensando si darme otro baño rápido…-le dijo tranquila. Sin embargo no pudo evitar una fuerte molestia en su interior, aquello implicaba remover su propio aroma el cual por los recientes eventos se encontraba más fuertemente presente. La tomó por la cintura y la pegó a su rostro.
-No lo necesitas -le dijo mientras deslizaba su nariz por su cuello y mejilla -hueles delicioso -la sintió estremecerse en sus brazos.
-Pero...acabamos…-le dijo tratando de excusarse.
-Con más razón mujer...no dejaré que borres mi aroma sobre tu cuerpo -le dijo apretando su agarre.
-No es mi intención InuYasha...pero es un poco incómodo si aún...estoy…-la escuchó decirle sonrojada mientras miraba hacia su intimidad. Entonces entendió, aún se encontraba bastante húmeda y con rastros de su esencia.
-Jha, no necesitas un baño, para eso tienes a tu compañero…-le dijo antes de hincarse y empezar a limpiar los rastros de su humedad desde su muslo interno -kami...es tan deliciosa -pensó tratando de controlarse.
-Inu..ah! no creo…-intentó vociferar algo mientras sentía sus piernas flaquear. La sostuvo mejor de su trasero y la miró un poco molesto por interrumpirlo.
-Kagome...mi saliva tiene propiedades, desinfecta mis propias heridas...es mejor que cualquier baño-le contestó antes de volver a su trabajo. Se felicitó internamente por su increíble idea, como no lo había pensado antes, de esa manera su aroma permanecería fuertemente en ella durante el resto del día. Cuando hubo terminado la encaró satisfecho.
-Listo -le dio un rápido beso y se divirtió con su cara de asombro.
-Ahora, vístete o dejaré de controlarme -le dijo ronco mientras le dedicaba una intensa mirada, tratando de transmitirle la seriedad de sus palabras. La vio pegar un pequeño brinco y tomar uno de los Kimonos. Sonrió complacido y continuó vistiéndose.
Una vez vestidos se dirigieron fuera de la casa. En un rápido movimiento la subió a su espalda y corrió hacia la aldea.
Cuando llegaron a la choza de la anciana Kaede el desayuno los esperaba.
-Bienvenidos, InuYasha, Kagome, llegan justo a tiempo- les dijo la anciana invitándolos a sentarse.
-Bueno amigo...veo que ... .-Miroku se calló al instante al sentir el instinto asesino de InuYasha empezar a surgir tras adivinar el tipo de comentario que deseaba salir. - nos honran con su presencia -cambió drásticamente su tono e intención en pro de salvar su vida.
Tanto Sango y la anciana rieron ante su desliz.
-Te has salvado...bonzo…-le dijo ligeramente amenazante mientras se sentaba cerca del fuego y ponía a Kagome sobre su regazo. La chica se sonrojó ante los presentes y sintió las miradas sorprendidas de todos. -si, estaré más posesivo de lo normal por unas semanas, -les contestó a su muda pregunta.
Vio a Shippo acercarse lentamente -InuYasha…-le llamó ligeramente tembloroso pero en un claro tono de respeto -¿puedo acercarme a Kagome?- le sonrió complacido ante sus modales, Shippo sabía que no podía acercarse a la compañera de cualquier youkai sin permiso. -Lo miró tratando y solo asintió. La cara del mocoso se iluminó y saltó al regazo de Kagome.
Recibió el bowl de Kaede con el aromático desayuno y se aseguró de que Kagome tomará el primer bocado antes de volver su atención a su comida. Podía sentir las miradas de todos sobre ellos y un rastro de incomodidad en su compañera.
-En lo que a mi respecta no me importa -empezó -pero sus miradas están volviendo incómoda a mi compañera, así que miren a otro lado -les dijo sereno sin despegar la vista de su plato.
-Todos tendremos que ser más cuidadosos al lado de Kagome...InuYasha es el líder de la manada y ahora tiene una compañera, más les vale que respeten sus deseos.-les dijo serio el Kitsune dejando a todos sorprendidos. Él solo removió su cabello en un gesto de agradecimiento.
-Ejhem..-llamó su atención Kaede - esta mañana fui a ver a la sacerdotisa Natsuki - sintió a Kagome tensarse y frotó uno de sus brazos tratando de calmarla.
-Comentó que al medio día terminarían los preparativos y los vería en el goshinboku.
El aroma de Kagome se llenó de nerviosismo. La tomó del mentón y le dijo suavemente -Todo irá bien -la sintió tranquilizarse y le sonrió.
Después del desayuno todos compartieron lo mucho que se habían divertido en la fiesta después de su retirada.
Shippo les enseño varios dibujos que había hecho, de la ceremonia y la reunión. Kagome conmovida ante el dibujo de ambos frente al goshinboku abrazó fuertemente al kitsune ganándose un ligero gruñido de su compañero el cual aceptó la muestra de afecto al verla tan feliz.
KAGHOME´S POV
No podía estar más feliz, rodeada de sus amigos en los brazos de su hanyou y con su pequeño kitsune entre sus brazos, se sentía completamente en casa, querida y amada. InuYasha la estaba tratando con tal cuidado que sentía su corazón desbordar de emoción.
Su mirada se cruzó con la de Sango quien la veía con una gran sonrisa y un poco de ensoñación. Notó que tanto ella como el Monje Miroku parecían estar más cerca de lo normal y su curiosidad tanto por compartir su experiencia del día anterior con su mejor amiga y por conocer qué nuevo avance había ocurrido entre aquellos dos la orillo a pedir un tiempo a solas.
-InuYasha…-le susurró cerca de su oreja sintiendo como se estremecía y aferraba su agarre. -necesito un tiempo a solas con Sango…¿puedes distraer a Miroku unos momentos? - le preguntó suavemente…-por favor.
-Mmm..-lo escuchó resongar no muy cómodo pero resignado-no tarden y no te alejes demasiado Kagome...iré por ti en cuanto el bonzo empiece a jugar con su vida..-le dijo divertido, pues sabía lo que se avecinaba.
-Sango -la llamó levantándose lentamente del regazo de su compañero.-¿Me acompañas a caminar un momento? -le tendió la mano y la vió mirar de reojo a InuYasha en busca de consentimiento antes de aceptarla.
-Vamos InuYasha..incluso Sango siendo mujer debe pedirte permiso para tocarme…-le comentó sorprendida.
Lo vio encogerse de hombros -Feh! -fue lo único que le contestó.
Salieron de la choza, tomó una canasta y se dirigió al sendero de yerbas medicinales, aprovecharía para recoger algunas que había notado hacían falta a la anciana Kaede.
Una vez lo suficientemente alejadas para que InuYasha no escuchara su conversación pero pudiera olfaterla, iba a preguntarle pero la Taijiya se le adelantó.
-¿cómo te encuentras Kagome? -le preguntó nerviosa sabiendo a qué se refería.
-De maravilla Sango -la vio asombrarse
-¿De verdad? ¿no viniste por yerbas para ti? -
Rió divertida porque podía ver por qué pensaría aquello.
-No Sango, vi que la anciana Kaede necesitaba algunas y pensé aprovechar la ocasión. -Sango se sonrojó ante su suposición.
-Lo siento Kagome, pensé que tal vez necesitarías mi ayuda.
-Eres una gran amiga Sango-Chan -le sonrió ampliamente conmovida.
-La verdad es que anoche todo fue realmente bien, los dos nos sorprendimos, pues ambos habíamos escuchado y seguramente tu también que podía ser algo...bueno-se sonrojó -muy incómodo o doloroso. -la vio asentir ligeramente avergonzada.
-En mi aldea se escuchaban todo tipo de historias no muy agradables en esos asuntos -le platicó.
-Supongo que en todas partes hay esa clase de rumores, sobre todo si las uniones no se realizan por amor -continuó.-Lo cierto es que InuYasha cuidó perfectamente de mi y...bueno...no fue para nada desagradable...todo absolutamente todo lo contrario-suspiró recordando los acontecimientos. Arrancó unas cuantas hojas de la planta frente a ella y volteó a verla.
Sango le miraba asombrada y con un sonrojo claro en sus mejillas.
-No quiero incomodarte Sango-Chan pero realmente quería contarte para...bueno..desmentir lo que sea que te hayan platicado las muchachas de tu aldea...y porque creo que pronto atenderemos a tu boda.
Sango negó efusivamente con su cabeza -no te preocupes Kagome...a decir verdad...quería preguntarte cómo había ido todo...anoche Miroku y yo...anoche...bueno...le permití más que un beso …-le confesó completamente roja.
-No tienes porqué avergonzarte Sango… InuYasha y yo...bueno...se puede decir que practicamos un poco antes de la noche de bodas…-trató de tranquilizarla.-Si me preguntas creo que fue una buena idea...pues estábamos un poco más familiarizados y más seguros.
La escuchó suspirar aliviada -Miroku piensa que eso es una buena idea también...para...acostumbrarme.
Kagome asintió dándole la razón.
-Entonces...fue bueno…-la escuchó murmurar más para sí misma.
Kagome sonrió mientras recogía más plantas, de repente sintiendo una mayor madurez tras los hechos del día anterior...y esa mañana, y con el deber de ayudar a su amiga.
-Fue increíble -le dijo- no puedo pensar en que exista algo mejor y más significativo para compartir con la persona que amas.
-InuYasha y tu...la manera en que te mira y cuida de ti...es tan diferente.
-Bueno, creo que mucho se debe a su instinto, pero la primera vez sus rasgos youkai eran más fuertes y aún así me trato con el mayor de los cuidados-Sango asintió asombrada.
-Lo más increíble es que es mejor después de la primera vez. -le soltó recordando esa mañana.
-¡Kagome -Chan! -le reprimió Sango fingiendo escándalo y ambas rieron fuertemente.
¿Para qué estaban las amigas si no era para compartir ese tipo de intimidades?
-Entonces...crees que deba seguir el consejo de Miroku…-la escuchó preguntar.
-A InuYasha y a mi nos funcionó, cada pareja es diferente Sango-chan, pero creo que es una buena oportunidad para generar confianza y seguridad entre ustedes, siempre respetando los límites que ambos pauten. La vio asentir para sí misma pensativa y seria
-Gracias Kagome...por confiar en mí..-le dijo poniendo su mano en su hombro.
-Eres mi mejor amiga Sango -le contestó con una gran sonrisa y se sorprendió al sentir el fuerte y sorpresivo abrazo de la exterminadora. -y tu la mía Kagome-Chan
SANGHO´S POV
La ceremonia había sido realmente hermosa. Por supuesto que sabía que Miroku podía realizar más que exorcismos, después de todo era un monje. Sin embargo, el trabajo y dedicación que había dedicado en las palabras de la ceremonia habían conmovido su alma.
Miroku definitivamente era mucho más de lo que dejaba ver. Escucharlo proferir aquellas dulces palabras y deseos a sus amigos, le provocó una tibia sensación en su nueva ola de seguridad la invadió y se pudo visualizar, teniendo una vida feliz y completa a su lado.
Toda la aldea estaba feliz, mientras veía a todos disfrutar de los festejos alrededor de la gran hoguera no pudo evitar recordar nostálgicamente a su familia, su aldea y los momentos que habían compartido. Sus ojos se posaron en Kohaku, quien cuidaba y jugaba con Rin, habían pasado por tanto, se había sentido tan sola sin él, con la constante angustia y miedo de no lograr recuperarlo, pero todo había quedado atrás, estaba feliz, saludable y más fuerte que nunca. Tenía a su hermano a su lado, una nueva comunidad a la cual pertenecía, una nueva familia gracias a sus amigos y estaba próxima a formar una nueva.
Volteó a ver a Miroku quien se encontraba bendiciendo a una anciana pareja con una amable sonrisa. Le recorrió con la mirada, sus amables facciones, su gracia para saludar y dirigirse a los aldeanos, su cálida sonrisa, sintió un súbito calor invadir su rostro al saberse descubierta cuando los ojos del hoshi se posaron sobre los suyos mientras le regalaba una de sus sonrisas. Evitó su mirada buscando rápidamente concentrarse en cualquier otra cosa, tratando de bajar el rápido ritmo cardiaco.
Entonces los vio, Kagome e InuYasha alejándose lentamente de la multitud. Se concentró en ellos deseándoles la mayor de las alegrías en su nueva vida. Tan concentrada está en su partida que se sobresaltó al escucharlo.
-Ha sido un buen día -le escuchó decir sereno mientras se sentaba a su lado, manteniendo una prudente distancia entre ellos.
-Eh..si tiene razón su..-se corrigió recordando su conversación -Miroku…-terminó con un pequeño sonrojo.
-Fue una bella ceremonia -le reconoció.
-Gracias, no me habría gustado defraudarlos -le contestó sin mirarla, observando a lo lejos la hoguera frente a ellos.
-No lo hiciste- le aseguró estudiando sus pensativas facciones.
Se quedó contemplando su semblante durante varios segundos que le parecieron largos minutos, hasta que no pudo reprimir la pregunta.
-¿Qué te tiene tan pensativo? -lo vio sonreír.
-Estaba pensando…-empezó aún sin mirarla. -que me gustaría oficiar nuestra propia ceremonia...con alguna ayuda de Kaede...pero principalmente hacerme cargo.
Lo miró sonriente, incluso a ella había pensado en aquello.
-Me gustaría que lo hicieras…-le dijo un poco apenada logrando que volteara en su dirección. Aún no podía acostumbrarse del todo a soportar la fija mirada llena de sentimientos del bonzo pero hizo lo posible por mantener la calma. Ella misma se asombró ante su reacción.
-No creo que nadie pudiera hacerlo mejor que tu… no después de escuchar la ceremonia de hoy...continuó sonrojada.
-Me alegra escuchar eso...Sango.-le dijo atrapando su mano en un ligero apretó ó su corazón acelerarse ante la inocente caricia, cuando sintió retraer el contacto se lo impidió apresando su mano entre la suya. Lo vio sorprenderse pero dedicarle una serena sonrisa mientras respondía a su llamado y mantenía su mano entre las suyas.
Se quedaron unos momentos así, disfrutando del ambiente festivo. Miroku rompió el silencio.
-Después del ritual de Kagome e InuYasha…-acarició suavemente su mano-te parece si hablamos con la anciana Kaede para decidir la fecha sobre nuestra boda? -le preguntó. Ella solo asintió.
-Sé que tenemos mucho tiempo viajando...y conociendo nuestros sentimientos el uno por el otro aunque no habláramos directamente de ello…si por mi fuera estaríamos casados mañana mismo - lo escuchó proferir con una corta risa. -pero no quiero presionarte…-conmovida con sus palabras y segura de que no quería esperar, dejó que sus sentimientos fluyeran con más libertad.
-No quiero esperar - ella misma se sorprendió al no escuchar vacilación en su voz. Miroku la miró casi orgullosamente. Aún sintiendo el claro sonrojo que seguramente adornaba su cara y armándose de valor continuó -después de ver a nuestros amigos...no tenemos por qué posponer nuestra felicidad...si está a nuestro alcance...no después de todo lo que pasamos para estar aquí - terminó sosteniendo su mirada.
Lo vio pararse decidido y tenderle la mano.
Hay algo de lo que me gustaría que platicaramos de manera más privada. ¿me acompañas a dar un paseo? no notarán nuestra ausencia -le calmó adivinando sus pensamientos. Volteó a ver a los aldeanos la mayoría demasiado feliz por los efectos del sake. Asintió y lo siguió.
Disfrutando de aquel momento caminando a su lado mientras sentía el calor irradiar de sus entrelazadas manos no reparó donde estaba hasta que lo sintió parar.
Reconoció el pequeño prado donde había aceptado la confirmación de sus sentimientos.
Lo vio sentarse y dejar espacio entre sus piernas mientras le invitaba solo con la mirada a tomar asiento frente a él. Ligeramente temblorosa tomó su lugar y se dejó envolver en el íntimo abrazo. Recordó como había envidiado a la pequeña Koharu cuando lo había visto reconfortarla en aquella posición. Sonrió ante la inmadurez de aquel momento. Se concentró en disfrutar de la calidez del abrazo de su prometido. Lo sintió recargar su rostro justo al lado del suyo.
-Confía en mí…-le dijo tratando de calmarla, lo cual sorpresivamente tuvo efecto al escuchar la serenidad y seriedad de su voz. Respiró hondo y dejó que la tensión de sus hombros se disipara dejando caer su peso contra el amplio pecho de Miroku.
-no estoy orgulloso de todas las acciones que he realizado en mi vida, como hombre y como siervo de kami -le dijo detectando un deje de pesar en su voz- nunca pensé que realmente te encontraría -lo escuchó suspirar -no pensé...que viviría lo suficiente.-el dejo de tristeza de aquella última afirmación no pasó desapercibido.
En las antiguas escrituras existe lo que llamamos Futago no honō no kankei (llamas gemelas) , pocos conocen su significado y aún menos han logrado experimentarlo -Sango lo escuchó completamente intrigada.- Todos los seres humanos tenemos una pareja predestinada...sin embargo no todos llegan a encontrarla, y aunque viven largas vidas, y conocen la felicidad de una vida en pareja siempre experimentaran la sensación de que algo les falta, de que no están completos…-hizo una pequeña pausa -cuando conocí a Kagome e InuYasha me quedó claro que estaba ante la presencia de una unión predestinada. Me regocijé con el simple hecho de poder presenciar y ser parte del desarrollo de una relación tal. -podía escuchar en su tono de voz que realmente consideraba aquello como un privilegio.
-Fue hasta que te conocí...que entendí como el haber encontrado a nuestros amigos en mi camino era un claro mensaje de kami a cerca de mi propio destino el cual hasta ese momento había creído recaía solamente en la búsqueda de la eliminación de la maldición de mi familia. - Sango escuchaba con atención, concentrada en el suave sonido de su voz y la vibración que generaba en su pecho.
-Me sentí atraído hacia ti, desde la primera vez que te ví -aquella confesión le había provocado un ligero estremecimiento ante la seriedad y convicción con la que había dicho aquello, sin permitirle dudar - no solamente por tu belleza por supuesto, jamás mi alma se había sentido tan atraída a la de otro ser. -Lo sintió apretar un poco el agarre en su abrazo.
-Por su puesto, en ese momento no podía simplemente acercarme a ti y asegurarte que tu lugar estaba destinado a estar a mi lado. Teníamos una misión por delante y aunque mi alma te había reconocido de inmediato...la tuya aún no estaba lista para reconocerme -le dijo calmado.- las escrituras dicen que muchas veces sentir rechazo entre estas uniones es normal durante las primeras impresiones...en tu caso fue más que claro -lo escuchó reír. -por supuesto que mis peculiares modales no ayudaron demasiado.
Entendí que nos esperaba un largo camino por delante, tú debías sanar, recuperar a Kohaku antes de pensar en tu propia felicidad, y yo debía eliminar a Naraku si deseaba tener una oportunidad de vivir a tu lado. -Sango no pudo evitar recordar como claramente había aborrecido a Miroku antes de conocerlo, simplemente por su lujurioso andar.
Hay algo que creo que necesitas saber - no pudo evitar tensarse al pensar que podía ser algo malo - no puedo justificar mi pasado comportamiento solo responsabilizando a mi padre y abuelo por la crianza que recibí…-Sango entendió que se estaba refiriendo a su lujurioso ser, sintió su sonrojo aumentar y agradeció que no estuviera viéndolo a los ojos. -la verdad es que hasta que no conocí a nuestro grupo de amigos no tenía muchas esperanzas de que la maldición no terminara conmigo, de ahí mi ímpetu por dejar descendencia...si lo piensas bien, realmente me comporté de una manera egoísta ne? -su voz revelaba la clara culpa - desear traer al mundo a un inocente ser e imponer una maldición y una misión casi imposible…-Ella realmente no lo había pensado de esa manera, se quedó en silencio esperando a que continuara.
-Pero cuanto te ví, te conocí y por supuesto mis manos se posaron sobre tu maravilloso cuerpo…-continuó provocándole que se estremeciera al recordar todas las veces que le había tocado. -supe que estaba perdido de ahí en más, y lo cierto es que hasta que me sentí un poco más seguro de que teníamos oportunidad de vencer a Naraku, centré mis atenciones a tu persona -ella lo sabía, que desde hacía bastante tiempo Miroku había dejado de pedirle a cualquier mujer que tuviera a sus hijos y sus intentos solo se había concentrado en ella. -Por supuesto que aproveché cada oportunidad por mi simple naturaleza...pero también como una forma de que te familiarizaras con mi energía, y mi cercanía -terminó.
Entonces dejó salir un pequeño gemido de sorpresa. Recordó cómo con cada toque su enojo se había disminuído hacia él e incluso pensaba que algo andaba mal cuando el mismo tardaba en acercarse de manera maliciosa…-no puedes negar mi querida Sango...que mis avances ya no son rechazados con la intensidad en la que lo eran en un principio -El nerviosismo se apoderó de ella ante tal declaración. Él lo percibió y acarició sus brazos tratando de tranquilizarla.-Y eso no tiene nada de malo, sobre todo si viene de tu prometido -le aseguró - todo ser tiene derecho a disfrutar del amor carnal y espiritual- se estremeció al sentir su aliento tan cerca de su rostro. - y no hay nada más que desee que poder experimentar tal conexión contigo.- Para sorpresa de Sango no sintió ningún sentimiento de enojo ante aquella declaración, después de todo lo que habían pasado y lo mucho que Miroku había compartido con ella, podía ver claramente la verdadera intención sin tomarlo como algo sucio o pervertido.
Pero para que eso suceda, necesitamos trabajar en nuestra conexión, tanto espiritual como carnal, estar en sintonía y confiar plenamente en el otro. -Ella solo asintió, incapaz de proferir palabras.
-La mayoría de la gente asume que soy un mujeriego por mis modales hacia las señoritas -continuó con cierto tono divertido -es cierto que mi misión entonces era dejar un heredero...pero nunca nadie me preguntó si alguna vez había tenido éxito- Sango se apartó lo suficiente de su abrazo para verlo a los ojos sorprendida -¿está..está diciendo lo que creo que está diciendo? - pensó incrédula. El solo la vio divertido y tomó un gran respiro.
-Así es...nunca he compartido el lecho ni mi cuerpo con el de una mujer -Sango se llevó ambas manos a su boca callando su pequeño grito de sorpresa. -Por supuesto eso no quiere decir que no esté versado en el tema mucho más que cualquier hombre libertino o casado -le dijo divertido -tuve una extensa educación gracias a mis ancestros. -Eso si no me sorprende - pensó. -incluso InuYasha tomó mis consejo...me imagino cómo reaccionaría si supiera que realmente no tengo la experiencia práctica -la vio reír abiertamente.
-La verdad es que me alegra no haber tenido esa oportunidad, de esa manera podré entregarme enteramente a ti como a ninguna otra mujer -sus últimas palabras la hicieron estremecer. -Lo que menos deseo es que en nuestra noche de bodas no podamos entregarnos por completo -lo sintió apretar el abrazo -sin inhibiciones y reservas...así que Sango…-hizo una pequeña pausa -¿me permitirás explorar tu cuerpo y mente con el fin de sintonizar nuestras almas para el día de nuestra unión?
Una rápida tensión se dispersó por su cuerpo, la propuesta le sorprendió menos de lo que se habría imaginado, y después de la manera en que había expresado sus sentimientos, solo encontró un sentimiento de anticipación y emoción por lo que dicha proposición implicaba. Incapaz de hablar se alejó lo suficiente solo para verle a los ojos antes de inclinarse y besar sus labios castamente, esperando que aquella muestra transmitiera el mensaje.
Pronto sintió el cálido tacto de su mano acunar su mejilla mientras la otra se deslizaba suavemente por su espalda atrayéndola más hacia el fuerte torso de su acompañante, sus manos ahora posicionadas sobre su pecho, sintieron el fuerte palpitar del corazón frente a ella. Hasta ese día solo se habían besado en dos ocasiones, mientras Miroku estaba inconsciente y cuando había reafirmado su sentimientos. Pero podía distinguir claramente la diferencia...este beso estaba cargado de un sentimiento más profundo, más necesitado.
Suspiró un lamento al sentirle alejarse, sus mirada se perdió en sus negros ojos y le vio sonreír con calma.
-Sango…-lo escuchó llamarla con aquel tono tan cargado de cariño, luchó por sostener su mirada, su cara seguramente era un espectáculo pues podía sentir el fuerte calor en sus mejillas. La mano que sostenía su espalda se deslizó suavemente hasta su cintura y tomó su muñeca llevándola a su rostro. Se exaltó al sentir la piel de su mejilla...nunca había tocado su rostro… y para ella aquella caricia era más íntima que cualquier otra que hubieran compartido hasta el momento. Temerosa le acarició suavemente y sintió su corazón dar un brinco cuando lo vio cerrar sus ojos e inclinarse ante su tacto.
-No temas tocarme Sango...no hay nada que desee más…-le dijo aún con ojos cerrados. Armándose de valor se hincó para tener una mayor libertad de movimiento y se aseguró de tomar su rostro en ambas manos. Lo vio abrir sus ojos y mirarla expectante. Sabía que la estaba dejando avanzar a su ritmo y lo agradecía. Con manos temblorosas acarició su flequillo y se sorprendió con lo suave que era su cabello entre sus dedos. Lo vio regalarle una sonrisa y fijar su mirada en sus labios -quiere besarme- pensó. Ella también quería volver a ello. Se inclinó una vez más y atrapó sus labios, esta vez a la par que sentía las manos de su prometido aferrarse a su cintura, le sintió entreabrir sus labios, ella lo siguió temerosa e inexperta, la húmeda y nueva sensación de sus labios entreabiertos le permitió sentir el gusto del dulce sake que habían bebido momentos antes.
-ohm-se escuchó emitir cuando lo sintió atrapar suavemente su labio inferior. Aún con sus ojos cerrados podía jurar que le había sentido reir sobre su boca, la acción le pareció más divertida que molesta, no, no era momento para molestarse se repitió. Intentó imitar la caricia del Hoshi atrapando su labio superior ganándose un ligero estremecimiento por parte de él.
Esperó sentir la familiar y traviesa mano pero no llegó. En lugar de eso sintió los pulgares acariciar su cintura, la extraña y placentera sensación le provocó una nueva sensación en su vientre, estaba acostumbrada a sentir sus manos en su trasero y sentirla tocarla en cualquier otro lugar parecía ser demasiado. Lo sintió romper el beso, y sin dejar de acariciar los costados de su cintura recibió gustosa los pequeños y húmedos besos que su excelencia empezó a esparcir por sus mejillas, y su cuello.
Podía sentir un nuevo calor en su interior esparciéndose a lo largo de su cuerpo, su respiración volverse más pesada y el cosquilleo en su vientre más presente. Solo se estaban besando y se sentía demasiado expuesta, demasiado ansiosa.
-Respira Sango…-le escuchó susurrar directamente en su oído, el cálido aliento le provocó un placentero cosquilleo y exhaló el aire que no sabía hasta el momento contenía. Abrió los ojos que hasta ese momento había tenido cerrados y buscó su rostro.
-¿estás bien? -le preguntó sereno. Ella solo asintió. Lo vio ponerse de pie mientras la ayudaba y atraía en un abrazo, esta vez dejó que sus manos descansaran en su amplia espalda sintiendo como ambos corazones vibran. Se aferró con fuerza a su túnica.-¿cómo te sientes? -le preguntó mientras posaba un casto beso en su frente. Se sintió avergonzada ante la pregunta tan directa.
-Bien - dejó salir rápidamente escuchó proferir una pequeña risa y lo vio con fingida indignación.
-¿cómo te sientes Sango? - le volvió a preguntar mirándola a los ojos. Sintió el familiar ardor en sus mejillas y tomó con más fuerza su túnica.
-Ansiosa…-dejó escapar casi en un suspiro. Lo vio regalarle una amplia sonrisa antes de inclinarse a su oído.
-yo también…-le dijo haciendo contacto con su oreja sobresaltado. - pero si no se ve para nada afectado -pensó ligeramente decepcionada.
-Años de práctica Sango...créeme cuando te digo que causas el mayor de los estragos en mi cuerpo -le contestó adivinando su pensamiento haciendo que le mirara con sorpresa -no quiero asustarte, lo cual está requiriendo mucho de mis tácticas de autocontrol.
La tomó de la mano y empezó a caminar -será mejor que vayamos a descansar antes de que la anciana Kaede note nuestra ausencia -ella solo asintió.
Caminaron en silencio, compartiendo una que otra mirada tímida de su parte. Cuando llegaron a la cabaña de la anciana Kaede y antes de entrar la estrechó rápidamente en un corto abrazo y le susurró -descansa...querida. Ansío poder continuar donde nos quedamos el día de mañana.
Se sintió sonrojar ante su comentario y entró con rapidez a la cabaña. La anciana Kaede los recibió con alegría y les proporcionó sus futones, ambos se miraron una última vez a través del amplio cuarto antes de meterse bajo sus respectivas sábanas.
INUYASHA´S POV
Afortunadamente no había tenido que entretener a Miroku gracias a que uno de los ancianos le había buscado para que bendeciera a su más reciente nieto y había partido con él hacia el centro de la aldea.
Se subió a un árbol y esperó concentrándose en los recuerdos del día anterior, hasta ver a Kagome regresar con Sango a la cabaña de la anciana Kaede. Sonrió al verla tan feliz, bajó rápidamente del árbol y fue a su encuentro.
-Cómo te fue con Miroku -le preguntó divertida.
-Fhe! un aldeano me salvó el pellejo y se lo llevó antes de que pudiera preguntarme algo-fue lo único que le dijo.
Se adentraron en la cabaña de la anciana y en compañía de sus amigos las horas pasaron volando. Miroku regresó poco después y él y Sango aprovecharon para compartir las noticias de su próximo casamiento el cual acordaron sería dentro de un mes. Kaede los felicitó y les ofreció su ayuda para hablar con el Jefe de la aldea y pudieran construir su casa. Kagome completamente emocionada ofreció ayudarla con los preparativos y empezó a nombrar una lista de cosas seguramente de su época que les sería de utilidad como recién casadas.
InuYasha se mantuvo al margen de la conversación, siempre cerca de su compañera pero disfrutando de aquel momento de paz y alegría, sin Kagome jamás habría podido sentirse parte de una aldea, mucho menos de una familia como la que ahora sus amigos conformaban. Se paró de golpe al sentir el aroma de Sesshomaru acercarse. Salió a su encuentro pues sabía que no se molestaría en entrar a la choza.
-Está listo - fue lo único que le dijo dando la vuelta y empezando a dirigirse al bosque. De repente los sentimientos de anticipación, nerviosismo y miedo lo inundaron. Cuando volteó se encontró a Kagome regalandole una sonrisa.
-Es hora -la escuchó decir segura, él solo asintió.
Avisaron a sus amigos y partieron rumbo al Goshinboku. Bajo su sombra se encontraba Natsuki, los guardias, Sesshomaru y Rin. El agarre de Kagome se intensificó, podía oler su nerviosismo.
-Nuevamente los felicito por su reciente unión -comenzó Natsuko con tono amable. -Por favor, tomen asiento -los invitó indicándose los cojines que había acomodado frente a ella y así lo hicieron, sin dejar de tomarse de las manos. -confió en que se ha completado exitosamente el ritual de apareamiento -les preguntó.
No pudo evitar su sonrojo al ver a Kagome ligeramente avergonzada pero asintió.
-De acuerdo, he preparado la poción, solo necesito un poco de sangre de ambos -sacó una pequeña daga - InuYasha, me temo que tendrás que permitirse cortar a tu compañera salvo que decidas hacerlo tú mismo.
Su cuerpo se tensó por completo. Su instinto no le permitiría controlarse al verla herir a Kagome aunque fuera sin intenciones de dañarla. Pero tampoco quería ser quien le inflingiera dolor. La suave caricia de Kagome lo regresó a la realidad.
-Está bien InuYasha...es solo por un momento, sanará pronto -le tranquilizó. La vio extender su mano hacia él, Natsuki acercó el cuenco que contenía el azulado liquidó y olía fuertemente a hierbas, flores y expedía un extraño brillo. Lo posicionó justo debajo de la mano de su compañera y le miró indicándole que prosiguiera ofreciéndole la daga. La rechazó, si iba a hacer aquello prefería tener más control así que utilizaría sus garras.
Miró a Kagome a los ojos con pesar -disculpa -le dijo antes de hacer una pequeña herida en el costado de la palma de su mano, la sintió emitir una pequeña queja pero le sonrió ampliamente. Empuño la mano y de esa escurrieron varias gotas que cayeron directamente en el cuenco. Natsuki le indicó cuando era suficiente y al instante se encontró lamiendo la herida sin importarle las miradas de sus amigos. Su saliva cicatrizaría rápidamente la herida. -Gracias - le dijo ligeramente sonrojada.
Volviendo su atención a la sacerdotisa se cortó rápidamente y repitió el proceso. El líquido frente a ellos cambió de color al mezclarse con su sangre y ahora tenía un tono morado y más brillante.
Natsuki asintió y le entregó el cuenco a Kagome -Ahora bebe - le pidió.
Mientras veía como Kagome se acercaba el contenido a los labios, no pudo evitar sentir como si su corazón fuera a salirse de su pecho de pura ansiedad. -funcionara, tiene que funcionar - se repetía mientras la contemplaba.
La vio beber hasta la última gota sin ningún rastro de asco o incomodidad. suspiró ligeramente más aliviado. -solo Kagome aceptaría incluso beber la sangre de un Hanyou - pensó admirado. Cuando hubo bebido todo el contenido un ligero brillo la envolvió y la vio cerrar sus ojos antes de dejarse caer. La atrapó rápidamente -¡Kagome! ¿qué está pasando? ¿por qué se ha desvanecido? - le gritó alterado a Natsuki.
-No temas InuYasha, es una reacción normal, dormirá durante varias horas, hasta que la poción se mezcle por completo con su sangre y se ligue a su energía de vida. -
-¡Y esperaste hasta este momento para decírmelo! -le reclamó molesto.
-Lamento haberte asustado -le contestó tranquila.- asegúrate de alimentarla bien cuando despierte, estará muy cansada, para el día de mañana la debilidad habrá desaparecido y se sentirá más fuerte y saludable que nunca. -terminó
La miró con desconfianza.
-Todo ha ido bien, no tienes de qué preocuparte.-solo asintió ante su afirmación.
-Después de validar la salud de la Miko serás escoltada a palacio -escuchó a Sesshomaru dirigirse a ella. Natsuki asintió y tras excusarse se retiró en compañía de los guardias.
-Yo cuidaré de Kagome, los veo después -le dijo a sus amigos mientras les daba la espalda y se dirigía de regreso a su hogar. Una vez dentro no pudo reprimir el ligero estremecimiento que lo recorrió al sentir el fresco aroma de su unión impregnado en su cuarto. Decidió que lo mejor sería cuidarla en la estancia que haría de comedor, la dejó cuidadosamente en el suelo y sacó un futon nuevo. Corría una agradable brisa, así que decidió dejar las ventanas abiertas.
Se sentó a su lado tomando su mano y contempló lo apacible que se veía. No había ningún aroma extraño en ella y eso lo tranquilizó un poco. Se quedó a su lado velando su sueño, se recostó a su lado acariciando su cabello, las horas pasaban y no había respuesta. Decidió acunarla en su regazo cediendo a la intensa necesidad de sentirla cerca. A lo lejos podía escuchar como los sonidos de la aldea se iban a apagando. Agradeció que sus amigos confiaran en él y no hubieran ido a buscarlos. Dejó salir un largo suspiro. No podía dejar de preocuparse, pero quería confiar en que todo había salido bien.
Se sobresaltó al sentirla removerse por primera vez en sus brazos. Miro detenidamente su rostro y cuando sus profundos ojos cafés se posaron en los suyos se abalanzó sobre ella abrazándola fuertemente.
-¡¿Te sientes bien?! -le preguntó entusiasmado y asustado a la vez. La sonrisa que le regaló le relajó.
-Estoy bien InuYasha -le contestó un poco adormilada mientras acariciaba su mejilla. -solo hambrienta. -le dijo divertida.
-Espera un poco ya te preparo algo -le contesto acelerado mientras empezaba a cocinar una sopa.
-Solo recuerdo haber sentido algo recorres todo mi cuerpo y todo se puso negro -
-Feh! olvidaron decirnos que sería una consecuencia natural del ritual - le contestó recordando lo molesto que había estado con la sacerdotisa.-¿Te sientes diferente? -continuó cuidadoso.
-No particularmente, solo estoy cansada - él asintió.
-Natsuki dijo que para mañana estarás como nueva, que todo había ido bien.
-Me alegro- la escuchó contestar mientras se recostaba dándole la espalda y mirando directamente a la ventana.
-Es tan tarde...lamento haberte preocupado. -le dijo dulcemente mirándolo.
InuYasha tragó fuertemente, la pose en la que se encontraba le parecía tan invitadora, se reprendió por desearla incluso en aquel débil estado y no pudo evitar sonrojarse mientras evadía su mirada. La escuchó proferir una pequeña risa seguramente leyendo su mente.
La cena estuvo lista en apenas unos minutos pues ya se había encargado de dejar todo listo para cuando despertara. Se acercó rápidamente con dos bowls humeantes y la ayudó a sentarse.
-Huele delicioso, gracias -le sonrió, comenzaron a comer en silencio, el cual fue roto nuevamente por la azabache.
-¿De verdad, crees que haya funcionado? -le preguntó con claro temor en su voz.
-La sacerdotisa dijo que mañana te revisaría y que te sentirías diferente.-la vio asentir.
-Kagome -le llamó serio -incluso si no funciona...encontraremos la manera, no te dejaré jamás -le dijo antes de inclinarse y besarla suave pero intensamente.
-Solo quiero estar a tu lado -le dijo a punto de llorar mientras se acurrucaba en su pecho.
-Lo sé- fue todo lo que le contestó mientras la abrazaba protectoramente.
Después del segundo bowl de Kagome la sintió caer rendida en su brazos rápidamente. Se apresuró a limpiar los utensilios y la cargó en brazos hasta su cuarto. La dejó en el futón y haciendo acopio de su autocontrol la desvistió para que durmiera cómoda, dejándola solo con la fina yukata blanca interior. Se quitó su ahori y kosode quedando solo en su hakama. Ya era suficiente con verla tan endemoniadamente sensual de aquella forma y no se controlaría su podía sentir su piel desnuda.
Se posicionó tras de ella y la atrajo en un abrazo, la azabache instintivamente se pegó a su cuello y dejó salir en un suspiro su nombre. Sintiendo la calidez de su compañera en sus brazos, se permitió relajarse y dejar de preocuparse por ese día, mañana verían cual sería el siguiente paso, por ahora solo importaba disfrutar de la cercanía de su mujer.
Comentarios Finales:
Lo sé, lo sé, me tardé muchísimo en subir este capítulo pero la verdad tuve unas semanas difíciles tanto en lo laboral como en lo personal. Pensarían que el encierro me facilitaría el poder escribir pero no ha sido así. Posiblemente publique un OneShot antes del próximo capítulo porque no he podido sacarme la idea de la cabeza desde hace tiempo y no recuerdo si ya he leído un fic enteramente con esa idea ( que no les diré jejeje) pero bueno.
En fin ya quedan pocos capítulos de esta historia, nos falta la boda occidental de nuestra parejita, le de Sango y Miroku y su noche de bodas por supuesto.
Estoy pensando en continuar el Diario de Izayoi como un fic alterno ¿que piensan de la idea? Y ya empecé un Sessh Rin pero aún no estoy segura de publicarlo porque quiero poder tener tiempo para actualizarlo o mínimo tener varios caps adelantados para no hacerlos esperar tanto.
En fin, mil gracias por sus Reviews y por su increíble paciencia la verdad. Cada vez que sufro con mi tiempo o me flaquea la inspiración los leo y me llega un boost de energía.
Cuídense mucho. Nos leemos pronto.
Mata ne!
