CAPÍTULO XVII

Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.

INUYASHA'S POV

A pesar de que Natsuki había asegurado que no había nada porque preocuparse, no pudo descansar esa noche, se la pasó velando el sueño de su compañera y alterandose ante el más mínimo sonido que emitiera. No estaría tranquilo hasta que la viera abrir los ojos y se asegurará de que no haya ningún efecto secundario del ritual.

Conforme la noche fue avanzando, pudo notar que el aroma de Kagome se mezclaba de una manera mucho más fuerte con el suyo, el lazo era ligeramente diferente a la primera vez que había impregnado su aroma debido al apareamiento. Este era mucho más profundo, y tenía un rastro permanente de ese aroma que Kagome expedía cuando sus poderes estallan sin control. Fuera de eso todo parecía normal, no se había revuelto en sueños ni quejado de ninguna incomodidad o malestar.

Así, la noche pasó con su intranquilo y preocupado corazón hasta que la vió empezar a removerse y llamar su nombre. Sonrió y buscó sus labios para besarla. Al instante la vio abrir sus ojos y un ligero y adorable sonrojo cubrió su rostro.

-InuYasha -lo llamó sonriendo mientras se liberaba de su abrazo para estirar su cuerpo. La dejó escapar a regañadientes

-¿Cómo te sientes Kagome?-le preguntó preocupado.

De Maravilla!, tengo bastante hambre pero fuera de eso no me siento muy diferente

Se acercó y la inspeccionó detenidamente, ciertamente físicamente no se veía diferente, pero estaba ese ligero cambio en su aroma y aura.

-De acuerdo, entonces vayamos a ver a Natsuki para que te revise y después podemos reunirnos con Kede- la vio asentir y pararse rápidamente. Los nudos de su yukata se encontraban sueltos por sus movimientos y pudo ver perfectamente la forma de sus senos, deseo tomarla en ese momento pero se controló, primero debía asegurarse que estuviera completamente sana. Cuando la vio empezar a desvestirse salió rápidamente del cuarto. No sabía si podría contenerse al verla completamente desnuda.

La chica no reparó en su comportamiento y esperándola desde la entrada de la casa la escuchó asearse brevemente en el baño antes de salir luciendo completamente fresca y descansada.

-¿Nos vamos? -le invitó. El solo asintió y la cargó en su espalda rumbo a la choza en la que se quedaba la sacerdotisa.

Natsuki los estaba esperando. Pudo percibir el aroma de Sesshomaru bastante cerca y estaba seguro que podía escucharlos pero no parecía tener intenciones de mostrarse.

Después de rodear a Kagome en círculos por unos minutos y lanzar un oloroso incienso, asintió.

-Como les comenté todo ha ido perfectamente, el cuerpo de Kagome ha respondido a tu sangre y youki ahora están perfectamente mezclados en su aura. -les informó.-no puedo estar segura cuando tiempo su vida será alargada en cada hanyou y humano es diferente pero puedes estar seguro que la tienes por unos cientos de años -le indicó con una sonrisa.

Las lágrimas de su mujer no se hicieron esperar y pronto la tenía entre sus brazos sollozando de felicidad.

Después de agradecerle nuevamente se despidieron y salieron rumbo a la vivienda de Kaede. Casi se sentía flotar de lo feliz que estaba, el aroma a clara felicidad de Kagome le rodeaba por completo, estaba hecho, no tendría que preocuparse por estar solo nunca más. Tendría a su compañera para largo, podría ver a sus cachorros crecer.

Poco antes de llegar a la aldea paró y la beso profundamente sorprendiéndola. Pegó su cuerpo al de ella lo más que podía, ahora más que nunca quería decirle no solo con palabras sino con su cuerpo lo increíblemente feliz que lo había hecho al tomar aquella decisión.

-No podrás dejarme…-dejó salir serio al cortar el beso.

-jamás…-le respondió con una gran sonrisa pegando su frente a la de él. El romántico momento fue interrumpido por el sonoro ruido del estómago de la azabache, no pudieron evitar reír.

-Apresuremonos a llenar esa barriga y regresemos a casa para saciar mi apetito…-le dijo sugerente mientras la tomaba del trasero logrando que la chica soltara una nerviosa risa.

Kaede los estaba esperando y todos los felicitaron por el éxito del ritual. Shippo se había lanzado a los brazos de Kagome llorando de felicidad pues hasta ese momento nadie sabía que el pequeño kitsune también vivía con el temor de perder a su madre antes de que pudiera convertirse en un youkai adulto.

Mientras disfrutaban del animado desayuno.

-InuYasha…¿cuándo planeas ir a presentar tus respetos a la familia de Kagome? -dejó salir casualmente Kaede.

-Fhe! iremos hoy, Kagome quiere tener una ceremonia en su tiempo y es lo justo ya que no pudieron asistir aquí -le dijo despreocupado. Kagome lo vio con una sonrisa.

-¿Te parece si vamos más tarde?-le preguntó en un tono más bajo para que solo ella lo escuchara. La vio asentir y pudo detectar emoción y nerviosismo en su aroma. -tal vez teme como reaccionará su familia… -pensó, pero tanto su madre como sota lo trataban ya como parte de su familia...tal vez solo su abuelo tendría alguna objeción.

Cuando terminaron anunció que prepararían algunas cosas e irían al tiempo de Kagome por unos días. Shippo rápidamente se ofreció a ayudarlos pero le dijo que debía esperarlos con Kaede hasta que regresaran. Miroku entendiendo sus motivos silenciosamente tomó al Kitsune y le ofreció enseñarle algunos truco de magia que él mismo había aprendido. Le agradeció con un ligero asentimiento y partió con su mujer.

-¿por qué no dejaste que Shippo-chan nos acompañara, sabes que nos extrañará más que cualquiera de nuestros amigos? -le preguntó el azabache.

-El mocoso vivirá con nosotros Kagome...puede esperar unos días...tengo planes de disfrutar todo el tiempo posible a solas con mi mujer -le comentó serio. Rápidamente el picante aroma de su excitación llegó a su nariz. Afianzó su agarre y aumentó la velocidad.

Una vez dentro de la casa permitió que bajara de su espalda solo para posicionarla frente a él y volver a cargarla tomándola directamente de su trasero sacándole un quejido de sorpresa al cual solo pudo sonreír socarronamente, pronto sintió las fuertes piernas apresandolo y los suaves brazos tras su cuello. La recargó en una de las paredes y la besó hambriento, la había deseado desde esa mañana y ahora no tenía que contenerse. Devoró su boca, mientras acariciaba su trasero y empujaba suavemente su despertado miembro sobre su centro.

Estaba lista, su delicioso aroma lo invitaba a enterrarse en ella en ese preciso momento.

-Te necesito ahora Kagome -le susurró gravemente cortando el beso mientras su acalorada y sonrojada compañera recuperaba el oxígeno, e intentaba controlar los gemidos de placer que el roce de su miembro le estaba provocando.

-Desgárralo-le dijo ansiosa jalando la tela de su kimono que se había corrido sobre sus piernas. Complacido por su petición y la clara necesidad en su voz rasgó la tela en un rápido movimiento, el olor a su excitación le pegó de golpe y gruñó satisfecho. Solo él podía provocar aquello nadie más. Soteniéndola con una mano desató rápidamente su hakama, cortó su fundoshi desesperado por deshacerse de la incómoda prenda y una vez liberado se enterró en un solo movimiento dentro de su mujer -Mgraaaahh-gimió fuertemente al sentirse dentro de su abrasante interior.

-Ohhmm-la escuchó gemir aferrándose fuertemente a su cuello y hombros. La dejó contra la pared para que tuviera un mejor soporte y comenzó el duro vaivén de sus caderas.

-Ahh Inu…-Los gemidos de su compañera eran la mejor melodía que podía escuchar. La apasionada respuesta de la azabache lo estaba volviendo loco, había imaginado tomarla en su su cuarto entre la suavidad de su futón, pero su instinto le había ganado y cuando menos lo pensó estaba arremetiendo contra ella a medio vestir, después de rasgar sus ropas. Lo más sorprendente de todo aquello era que Kagome parecía estar disfrutando de su arrebato, el húmedo sonido de su unión era clara prueba de aquello y el incitante y fuerte aroma a deseo emanando de su cuerpo.

-Kuso..Kagome…-dejó salir envuelto en placer, sabía que no duraría mucho, su pulsante interior le estaba apretando con locura y la entregada reacción y expresión de su mujer no estaban ayudando a su autocontrol. Debía apresurarse, debía asegurarse de que su compañera disfrutará su liberación antes de derramarse en su interior.

Abrió la parte superior de su kimono y dejó expuestos sus pechos, no perdió tiempo antes de llevarse uno a su boca y succionar aquel duro botón rosado- mhaaaa! -la escuchó gemir ante su acción pero presionarse más contra él pidiéndole que tomara más de ella.

Pronto lo olió, el dulce aroma próximo a su liberación, dejó sus pechos y la miró, estaba sudando, sus mejillas rojas, su boca abierta buscando aire, sus ojos a medio cerrar ante las sensaciones que estaba provocando en su cuerpo, -eres deliciosa…-dejó salir sus pensamientos, la vio abrir sus ojos, su interior se contrajo casi dolorosamente sobre su miembro y la vio perderse en su liberación mientras mordía sus labios -malditamente deliciosa -fue su último pensamiento antes de alcanzar su propio éxtasis

Se dejó caer en el suelo dejándola sobre él, disfrutando aún de las suaves contracciones de su intimidad.

-Wow-la escuchó suspirar sobre su pecho. El solo rió. -eso..fue...diferente -

-Diferente...bien? -le preguntó divertido.

-Lo sabes…-le respondió en el mismo tono.

-no pude...contenerme onna…

-Conmigo…-le dijo buscando su mirada-nunca tienes que hacerlo -terminó besándolo.-ya te lo dije…-continuó dejando besos desde su mejilla hasta su cuello -me gusta todo de ti...incluso ese salvaje y natural estado Inu -terminó mordiendo su cuello justo donde ella portaba su marca. Se sintió endurecer aún dentro de su sexo.

-Eres..perfecta Kagome…-le dijo embobado ante sus atenciones.

-Parece que mi compañero aún no está satisfecho…-contestó sensualmente, empezó a desatar su ahori al mismo tiempo que él mismo pateaba su hakama fuera de sus piernas.-déjame complacerte anata..-dejó salir mientras empezaba a mover sus caderas en un delicioso movimiento circular.

-Kuso..onna…-fue lo único que pudo emitir

SESHOMARU´S POV

Mientras tanto en puntos opuestos, prácticamente al borde de la aldea un poderoso Daiyoukai admiraba a su protegida quien jugaba con él sobre-hiperactivo kitsune mientras Recordaba los últimos acontecimientos.

El viaje hacia la aldea había ido en silencio como antaño, ella sobre Ah-uh, la única diferencia era que el aroma a nerviosismo había permanecido en todo momento. Cuando llegaron la vio acudir a la cabaña de la anciana sacerdotisa sabía que estaría a salvo por lo que no procuró su compañía hasta después de la ceremonia.

Desde las sombras y el cobijo del bosque la vio disfrutar de la compañía de los humanos, las aldeanas no dejaban de preguntarle sobre él, curioso se mantuvo vigilandola y prestando más atención que nunca a sus respuestas -el Daiyoukai más poderoso que ha conocido, su increíble poder y valentía, como era justo con, youkais o humanos bajo su servicio -se sintió emitir una pequeña sonrisa complacido con la opinión que estaba compartiendo.

Sintió su sangre hervir cada vez que un vil y débil humano se acercaba con la intención de invitarla a dar un paseo o bailar. Al mismo tiempo su Rin no decepcionaba, con elegancia rechazó cada una de las invitaciones.

La siguió entre las sombras mientras llevaba a un dormido Kitsune en brazos hacia la cabaña de la anciana. Los demás aldeanos seguían festejando. Imaginó que se quedaría a descansar sin embargo la vio salir y empezar a caminar hacia el bosque en su dirección. Era un misterio para él como es que siempre lograba ir justo en su dirección a pesar de sus precarios sentidos humanos. La esperó recargado en un gran árbol. Se concentró el familiar sonido de sus pisadas sobre el pasto, la agitada respiración y el estruendoso palpitar de su corazón.

-Mi señor...-lo llamó recuperando el aliento tras el esfuerzo de correr a su encuentro. La agitada y sonrojada imagen le pareció simplemente apetecible.

-Rin, qué haces deambulando a estas horas en el bosque - le preguntó no del todo cómodo con el hecho de que saliera sola y sin escolta.

Quería verlo! -le soltó impaciente -y...sentí...que estaba cerca.

-¿Hay algo que necesites? -le preguntó a sabiendas que deseaba preguntar o decirle algo.

-Hai...yo...me preguntaba -la vio jugar nerviosamente con sus manos.-sí mi señor...me permitiría dormir a su lado...como...en los viejos tiempos -terminó de pedir completamente azorada.

Se sorprendió ligeramente por su petición, pues no era algo que había hecho desde que era una cría. Sin responderle se quitó parte de su armadura y acomodó su mokomoko, la vio acercarse sigilosa y recargarse a su lado, la miró interrogante por un segundo antes de tomarla en un rápido movimiento y dejarla en su regazo mientras enredaba la suave y blanca piel a su alrededor para darle calor.

La sintió relajarse y aspirar fuertemente acariciando su mokomoko, se inquietó ante la caricia más mantuvo su sereno porte.-El aroma de mi señor es lo mejor-la escuchó emitir mientras sentía como hundía su rostro en su mokomoko.

-A este Sesshomaru le complace escucharlo -le dijo sin poder reprimir el comentario.

-¿Amo…?-le preguntó mientras sentías su mirada fijamente en su perfil. -¿cuál es el aroma de Rin?

-Mmm-fue su única respuesta - ¿por qué deseaba saber aquello? -

- En palacio algunas de las chicas dicen que mi aroma es extraño...para una humana…¿a mi señor no le molesta? -le respondió a su muda pregunta. Podía sentir el nerviosismo en su cuerpo. La acercó a su rostro y corrió su cabello, pegó su nariz a su cuello como lo había hecho aquella noche y aspiró. Cualquiera pensaría que esa humana entre sus brazos estaba vibrando de miedo, pero él sabía que aquello no era posible. Satisfecho de los estragos que hacía en aquel pequeño y no por eso menos apetecible cuerpo habló:

-Este Sesshomaru, disfruta de tu aroma, a rocío y flores silvestres - aspiró profundamente una vez más y reprimió un gemido en el fondo de su garganta al detectar el aroma de su deseo. Se alejó despacio de ella pero las pequeñas manos se aferraron a su kimono.

-Rin -le dijo serio solicitando su liberación. La vio relamerse los labios mientras miraba su boca. -¿por qué los humanos carecían de autocontrol? -se acercó rendido ante su propia necesidad de probar sus labios nuevamente, deslizó su húmeda lengua sobre ellos antes de cerrar su boca sobre la de la chica, tragó el gemido que el frágil cuerpo sobre él emitió. Y se vio incapaz de frenar el propio cuando más de su picante aroma llegó a su nariz. Se alejó frustrado.

-Suficiente -fue su comando mientras tomaba las pequeñas manos de su kimono y las soltaba. -no estás lista -le repitió reafirmando y asegurándose al mismo tiempo.

-La mente de Rin lo sabe -le dijo sonrojada y claramente avergonzada - El cuerpo de Rin no-

-Rin-dejó salir su nombre en advertencia.

-Discúlpeme amo...después de todo será mejor que regrese a la cabaña de la anciana Kaede -le respondió claramente nerviosa.

No permitió que se levantara de su regazo ejerciendo la fuerza suficiente para mantenerla cerca.

-No te he permitido retirarte -le dijo antes de besarla nuevamente un poco más profundamente que la última vez. Las suaves manos acariciaron su cabellera provocándole un nuevo placer antes desconocido. Cuando la sintió clamar por aire la dejó nuevamente en la posición original, envuelta en su mokomoko.

-Ahora, descansa. -le ordenó a lo que la chica solo pudo asentir sonriendo.

Así pasó velando su sueño como cada noche, con la diferencia de que esta vez se encontraba entre sus brazos.

INUYASHA´S POV

Después de disfrutar de tomar el cuerpo de su compañera por segunda vez. Salieron rumbo a la cabaña de la anciana para despedirse antes de partir al tiempo de Kagome.

-Shippo cariño, prometo que regresaremos lo antes posible? -la vio tranquilizando al kitsune que se aferraba fuertemente a su pecho. El pequeño solo asintió.

-Kagome-chan, espero que disfruten de la ceremonia en su tiempo -Sango la abrazó cálidamente.

-Prometo traer recuerdos para que todos puedan verla -escuchó a la azabache entusiasmada.

Miroku y la anciana Kaede les desearon buena suerte y buenos deseos en su viaje y salieron rumbo al pozo.

Poco antes de llegar percibió el aroma de su medio hermano.

-Kagome...espera aquí -le indicó dejándola en el borde del pozo.

Se dirigió a la fila más próxima de árboles en el prado y tras caminar un poco se encontró con Sesshomaru.

-Supongo que no te quedarás mucho tiempo -le dijo rompiendo el no tan incómodo silencio.

-Regresaremos a palacio hoy mismo -fue su corta respuesta -Natsuki ha cumplido su misión.

Lo vio empezar a andar y antes de que lo perdiera de vista lo detuvo.

-Gracias, por Natsuki, y la ceremonia -le dijo nervioso.

-Mhn-fue su monosilábica respuesta seguido de un ligero movimiento de cabeza -Cuida de tu miko InuYasha.

-y tu de Rin -le dijo divertido ganándose una clásica mirada fría.

En un abrir y cerrar de ojos desapareció y solo pudo sonreír ante el nuevo sentimiento de camaradería hacia su medio hermano.

Regresó rápidamente al lado de Kagome quien lo recibió sonriendo.

-¿Sesshomaru? -le preguntó. El solo asintió sabiendo que seguramente había sentido su Youki. - Me alegra que haya venido a la ceremonia y traído a Rin, tengo el presentimiento que los estaremos viendo mas seguido.-terminó divertida.

En un rápido movimiento la tomó en brazos y saltaron al pozo. La familiar energía azulada los envolvió y en cuestión de segundos se encontraron 500 años en el futuro.

Justo antes de entrar a la casa tomó la mano de Kagome, aunque en el fondo sabía que su madre aceptaría su unión cierto nerviosismo se encontraba alojado en su pecho mientras entraban.

-Mamá...he vuelto -escuchó a Kagome alzar un poco su voz para llamar al resto de la familia.

La señora Higurashi se apresuró a recibirlos y vio como inspeccionó sus unidas manos antes de abrazar a su hija.

-oh hija, no te esperábamos tan pronto, pero que hermosa luces con ese kimono -le dijo amorosamente mientras veía sonrojar a su compañera.

-InuYasha, querido, que alegría tenerte de vuelta - le dijo regalándole una de sus clásicas y maternales sonrisas. -pero pasen, acabo de terminar de hornear unas deliciosas galletas -los invitó empezando a caminar hacia la cocina-comedor.

Kagome se sentó y lo animó a ponerse a su lado mientras veía a la señora dejar la bandeja llena de galletas al centro de la mesa y empezaba a verter el té.

-Supongo que querrán decirme las nuevas noticias -les dijo sonriendo mientras miraba hacia sus manos. Sintió nerviosismo en el aroma de su compañera, y justo antes de que empezara a hablar se adelantó.

-Señora Higurashi….he venido a pedir su bendición sobre la unión de su hija y mía. Hemos realizado el ritual de unión de mi especie en el Sengoku y es el deseo de Kagome y mió poder realizar la ceremonia tradicional humana en su tiempo. -durante todo su discurso sintió como el corazón de Kagome latía precipitadamente igualando casi la velocidad del suyo pero siempre manteniendo el firme agarre en sus manos mostrándole su apoyo.-Lamento que esto sea sorpresivo es solo que...yo…-volteó a ver a Kagome quien le sonrió conmovida -amo a su hija y juro protegerla con mi vida durante el resto de nuestros días y no deseábamos esperar más.-terminó sonrojado por la confesión mientras hacía una corta reverencia.

Los sollozos de la madre de Kagome lo tomaron por sorpresa y por un instante entró en pánico al pensar que no contaría con su apoyo como había creído, pero cualquier idea se desvaneció cuando al sintió abrazarlos a ambos.

-Oh que felicidad, por supuesto querido, Kagome tienen mi entera bendición -les dijo mientras se secaba las lágrimas de aparentemente felicidad. Se sintió respirar nuevamente y le sonrió a su compañera quien se encontraba ligeramente sorprendida por la reacción de su madre. -Hay tanto que preparar, Kagome cielo, ¿cuándo quieren realizar la boda? o tendremos que rentar un salón o prefieres hacerla en el templo? bueno no importa donde decidan será maravilloso, tengo que llamar a los tíos, o sota se pondrá tan feliz..-la emocionada imagen de su futura suegra le pareció de lo más divertida. -oh tendré nietos con lindas y suaves orejitas….-se sintió irse de espaldas ante la emoción de la sra. Higurashi por sus futuros cachorros -por supuesto la bondad de Kagome también viene de esta mujer…- pensó recordando lo poco que le importaba a su compañera que sus cachorros fueran hanyous.

-Mamá...tranquilízate, queremos una ceremonia pequeña solo con la familia y mis amigos, puede ser aquí mismo en el templo. -le contestó Kagome.

-Por supuesto, una íntima ceremonia, empezaré a anotar la lista de invitados y la revisaremos más tarde, sobre eso pediremos la comida y las mesas ...oh que emoción Kagome, tanto que hacer...tanto que hacer…-la dijo mientras iba en busca de una libreta.

-Cielo por que no descansan un momento y te llamo cuando tenga lo necesario para que me des tu opinión. Creo que en 3 días podemos tener todo listo,¿qué te parece? -Kagome volteó a verlo buscando su opinión y el solo asintió, realmente no sabía nada del tipo de ceremonia que llevarían a cabo y lo único que quería era que Kagome fuera feliz, así que accedería a todo lo que la chica le pidiera.

Kagome lo alejó de su emocionada madre escaleras arriba rumbo a su habitación. Una vez dentro el nostálgico aroma de su mujer lo inundó, no pudo evitar sonreír al recordar su inocente aroma antes de que el suyo se impregnara en su cuerpo.

-Solo han sido unas semanas y siento como si hubieran pasado meses desde que estuve en mi habitación -le dijo nostálgica mientras buscaba algo en su vio mirarlo curiosa mientras la veía sentado en su cama.

-¿a qué viene esa expresión? -le preguntó.

-¿De qué hablas Kagome? solo te estoy mirando-le dijo encogiendo sus hombros. La vio caminar lentamente hasta que sintió sus mano en su barbilla para que la mirara a los ojos.

-¿qué estás pensando? -le preguntó antes de darle un fugaz beso en los labios. Rió ante la acción. -siempre sé cuando me estás ocultando algo I-nu-Ya-sha-le dijo burlonamente.

-Mmm-comenzó mientras la tomaba de la cintura disfrutando de el vibrar de su cuerpo bajo su tacto -estaba pensando,como este cuarto ya no huele a ti -le dijo acercándola lo suficiente para dejarla en su regazo y enterrar su nariz en su cuello, sonrió sobre su piel al sentir el ligero aroma de su nerviosismo.

-¿cómo que no huele a mí...si ...es mi cuarto…-empezó titubeante ante la caricia de su nariz sobre su cuello.

-Este cuarto huele a la antigua Kagome...la que no llevaba mi aroma impregnado en su cuerpo y sangre -le dijo besando su quijada sacándole un pequeño gemido.-aunque disfruté muchos años de ese aroma...creo que tendremos que asegurarnos de dejar el nuevo …-terminó atrapando sus labios. La sintió rodear su cuello con sus delicadas manos y entregarse a la caricia.

-De acuerdo -la escuchó decir entre el beso -pero no ahora mismo -le dijo mientras se alejaba. La miró reprobatoriamente por arrebatarle su calidez. -no me mires así...hay muchas cosas que hacer...prometo compensarte...esa noche…-aquella proposición junto con el leve sonrojo en sus mejillas esfumaron cualquier sentimiento de aprensión que hubiera albergado hacía unos segundos.

La vio volver al closet y sacar unas cajas con ruedas, la vio interrogativo -son maletas, dado que estarémos viviendo más tiempo en el Sengoku deberemos llevar provisiones y quiero llevar algunos libros y ropa- le explicó mientras asentía.

-¿Kagome? -llamó su atenció chica solo le contestó con un monosílabo mientras descolgaba algunas prendas -¿qué tan diferente es la ceremonia que tendremos aquí de la que realizamos en el sengoku?

Sin dejar su actividad empezó a explicarle -Bueno, supongo que el abuelo llevará a cabo la ceremonia, el ritual es parecido, dará una oración, intercambiaremos votos, firmaremos el acta de matrimonio-seguramente vio su clara confusión por lo que elaboró -El acta es solo un papel que dice que estamos casados y lo hace legal en mi tiempo -él asintió. -Después tendremos nuestro primer baile, cenaremos, partiremos el pastel y festejaremos con mi familia y amigos.

-Supongo que la gran diferencia es que yo llevaré un vestido occidental y tu irás de traje, pero no te preocupes, estoy segura que lucirás increíblemente apuesto -le dijo inspeccionando de arriba abajo logrando que se estremeciera .

-Kagome...yo...no sabía...yo nunca..-empezó nervioso pues lo último que quería era parecer estúpido.

-¿qué pasa? -le preguntó preocupada sentándose a su lado.

-Tsk...yo no sé bailar -le dijo sonrojado. Ella solo le regaló una amplia sonrisa.

-No te preocupes InuYasha, es un baile muy sencillo, yo te enseñaré ¿ne? - asintió recondánose que no le negaría nada.-Además eres un espadachín...lo que significa que te será muy fácil porque eres atlético y has aprendido diferentes técnicas de combate, ya verás -le animó. Si Kagome confiaba en él, no tenía por qué dudar.

Decidió ayudarle a empacar, el tiempo se pasó rápidamente mientras preguntaba para qué servían la mitad de las extrañas cosas que iban dentro de la maleta. Pronto la voz de la madre de Kagome los sacó de aquella cómoda burbuja.

-Hija -dijo la señora Higurashi mientras tocaba la puerta -he terminado con las listas preliminares, baja cuando puedas para revisarlas, la comida estará lista en unos minutos y sota y tu abuelo han regresado de la cita con el doctor.

-Ya vamos mamá -le contestó Kagome antes de mirarle y extenderle la mano para salir del cuarto.

En el comedor Sota y el abuelos los esperaban

-Inu-no-nichan -lo llamó entusiasmado - veo que por fin decidiste declarar tus sentimientos -le dijo haciendo una extraña seña con su dedo pulgar. No pudo evitar sonrojarse al recordar cuando le había ayudado a conquistar a aquella chiquilla y le había reprochado que ambos tanto él y Kagome no habían declarado sus sentimientos.

-Si, bueno... -empezó rascándose la cabeza.

-¡Espero que tus intenciones para con mi nieta sean honorables InuYasha, Kagome ha sufrido mucho estos años por tu indecisión! -pronto le reclamó el abuelo logrando que se sintiera culpable por la verdad en sus palabras.

-Oji-san...mis intenciones con Kagome son completamente honorables...ya es mi compañera bajo las leyes Inu-Youkai… nuestra unión es para toda la vida,jamás podría separarme de ella-le dijo serio. Mantuvo la severa mirada que el anciano le dedicó por lo que le parecieron largos minutos. La mano de Kagome le acariciaba en señal de apoyo, finalmente lo vio emitir una sonrisa.

-En ese caso, Bienvenido a la Familia Higurashi -le dijo en un intento de reverencia debido a su debilitada espalda.

-Vamos papá, ¿por qué asustas a InuYasha? -le dijo divertida la madre de Kagome. -Vengan todos a comer.

Volteó a ver a Kagome quien parecía divertida con toda la situación pero sabía que su mirada le estaba transmitiendo toda la comprensión y apoyo que en ese momento necesitaba.

Una vez sentados todos alrededor de la mesa, la señora Higurashi y su hija empezaron a discutir la lista que había preparado. Sota no dejó de preguntarle cómo se le había declarado, cuando había sabido que estaba completa y perdidamente enamorado de su hermana y el por qué se había tardado tanto en proponerle matrimonio. Intentó contestar lo menos nervioso posible pues tanto la madre y abuelo de Kagome estaban atentos. Al parecer habían quedado satisfechos con sus explicaciones pues pronto el comedor se llenó de risas e historias vergonzosas de una pequeña Kagome.

-Oh querido, tienes que ver el álbum de fotos de Kagome cuando era una bebe, era la más bonita…-

-Mamá! no tienes que enseñar nada -le contestó Kagome claramente avergonzada.

-Me encantaría verlo sra. -le dijo con una sonrisa mirando a una sonrojada Kagome. Una noche había podido ver varias imágenes de sus amigos y su escuela pero no de su familia, menos cuando era una bebe, la idea le entusiasmo.

-InuYasha...puedes llamarme, Nahomi o Kasa, te quiero como un hijo y ahora serás el esposo de mi Kagome no hay necesidad de tantas formalidades entre nosotros.

Su corazón saltó emocionado ante la invitación por parte de la mujer. Es cierto que siempre había sentido su cariño cuando le daba de comer o medicina cuando regresaba herido a entregar a su hija, pero que le permitiera decirle "madre" le había sorprendido.

-¿De verdad...está...bien? -le preguntó asegurándose de que había escuchado correctamente.

-Por supuesto querido… -fue su única contestación. Volteó a ver a Kagome quien le veía con una clara sonrisa. Ambos ayudaron a Nahomi a recoger la mesa. Kagome ayudó a lavar los platos mientras se los pasaba para que los secara. A los pocos minutos escucharon nuevamente la voz de su madre.

-Kagome, ¿por qué no aprovechas que es viernes y vas con tus amigas a buscar el vestido?, de esa manera podré llevar a Sota e InuYasha por sus trajes.

No le agradaba la idea de separarse de Kagome y su cuerpo se tensó de inmediato no pasando desapercibido para la azabache.

-Recuerda que tampoco debías ver el traje de novia en el sengoku -le dijo -estaré bien, solo son mis amigas, que ya conoces. -intentó tranquilizarlo.

-¿No irá ese hobo bobo? -le preguntó molesto provocando que soltara una risa.

-No InuYasha, el vestido se escoge solo entre mujeres,pero seguro vendrá a la fiesta así que no vayas a molestarlo -le dijo seria.

-Kagome...ese patético humano pensó que podía tenerte -le dijo molesto.

-Si…-empezó nerviosa recordando todas las veces que había despreciado al pobre muchacho -pero es mi amigo… solo eso...además…¿no quieres que todos sepan que soy solo tuya?

Entrecerró los ojos y la vio de manera acusatoria, -bruja -pensó sabía siempre como aludir a sus instintos.

-Fhe! -fue su única contestación.

Nahomi llamó a su abuelo y sota para verlos en la entrada. -InuYasha, vamos prometo que será muy rápido estaremos de vuelta en menos de lo que piensas.

KAGHOME´S POV

Después de despedir a su familia y reír ante el asustado y desconfiado rostro de su hanyou mientras subía al auto o máquina apestosa como él se refería, se dirigió hacia el teléfono para marcar a sus amigas. Por supuesto todas se sorprendieron y la inundaron con preguntas pero se las ingenio para decirles que cuando las viera respondería a sus inquietudes.

Quedaron de verse en una de las tiendas de novia que Kagome había visto dentro de un centro comercial no muy lejos del templo. Después de ponerse un vestido simple y suelto salió rumbo a la cita.

Mientras se dirigía al lugar no pudo evitar sentirse emocionada, es cierto que formalmente era su esposa y la ceremonia en el Sengoku había sido maravillosa, pero saber que podrían hacerlo en su época y rodeada de su familia y amigos le hacía bastante ilusión. No era realmente la necesidad de la fiesta o el vestido, lo que más deseaba era presentar y reconocer ante sus seres querido al hombre que amaba y había robado su corazón.

Sonrió al imaginar a su madre y Sota tratando de lograr que InuYasha se probara trajes de novio. Aunque amaba su look diario era imposible no imaginar cómo se vería su perfecto cuerpo dentro de un traje a la medida. Se sonrojó al sentir el deseo por su compañero. El solo hecho de repasar sus últimos encuentros le provocaba un familiar calor en su vientre. -Kami realmente soy peor que Miroku .-se burló internamente de ella misma. ¿pero como no serlo cuando estás casada al hombre más fuerte y apuesto que existe.

Tras tomar un corto autobús se bajó frente al centro comercial, apenas entró escuchó los emocionados gritos de sus amigas.

Kagome! -gritó Yuka

-¡Kagome-chan! -siguió Ayumi

-Que emoción Kagome -terminó Eri quien la tomó del brazo y empezó a caminar. -sabía que escogería a tu novio rebelde...pobre Hojo cuando se entere.

-Eri, deja de atosigarla, -regaño Ayumi quien siempre había sido la más amable y comprensiva con ella -En el corazón no se manda y ya sabíamos que Kagome estaba enamorada de InuYasha.

-Así es -continuó Yuka -lo importante es que seas feliz Kagome y estamos muy contentas por ti y tu novio, te ayudaremos a que sea una noche inolvidable.

-¡Por supuesto! te ayudaremos a elegir un vestido que hará que se vaya de espaldas, y lencería siii muy importante para tu noche de bodas...oh quién diría que serías la primera de nosotras en llegar al altar…-terminó dramáticamente.

Un poco azorada por el recibimiento dejó salir sin pensar demasiado. -Bueno...InuYasha y yo ya nos casamos en su…-cielos no puedo decirle en su "tiempo" - en su lugar de origen ya que su familia no podía viajar -se apresuró a corregir -tuvimos una ceremonia tradicional y ahora tendremos la civil solamente.

-¿Queee? -las escuchó gritar al unísono sorprendidas por su revelación.

-Si...bueno no queríamos esperar más…-terminó sonrojada.

-Kagome….tienes mucho...mucho que contarnos -le dijo Eri Sugestivamente.

-Deberíamos hacer una pijamada -propuso Ayumi - como la boda será tan rápido mañana podemos secuestrarte y tener una rápida despedida de soltera. Al verlas tan animadas no pudo negarse, -tendré que convencer a InuYasha…

Entre risas llegaron a la tienda, tanto su padre y madre habían ahorrado para su boda desde que supieron que sería una niña, antes de salir esa tarde su madre le había entregado una de las tarjetas que contenía los ahorros para la fiesta. No planeaba gastar demasiado en su vestido después de todo deseaba algo simple y sabía que a los ojos de su compañero aunque vistiera su antiguo uniforme le parecería hermosa. Después de todas las veces que le había escuchado decirle lo hermosa que era no había más dudas e inseguridades en ella.

Con ayuda de sus amigas se probó por lo menos 10 hermosos antes de encontrar aquel con el cual se sentía cómoda y la novia más bonita del lugar. Mirándose una última vez en el gran espejo frente a ella asintió imaginando lo mucho que le iba a gustar a su esposo sacarla de aquella prenda.

Después de que tomaron sus medidas para los ajustes los cuales estarían listos para el día siguiente debido al mínimo de correcciones salieron rumbo a la tienda de lencería. Nunca imaginó que se encontraría comprando algo así, pero después de conocer el apasionado y salvaje lado de su compañero sabía que aquello seguramente le gustaría.

Sus entusiasmadas amigas no perdieron el tiempo llevándole escandalosos conjuntos que ni siquiera parecían tener el mínimo de tela. Agradecía que Ayumi la rescatara mientras la encerraba en el probador y se deshizo de aquellos horribles conjuntos escogidos en la mayoría por supuesto por una intensa Eri. Dejo algunos de mucho mejor gusto y con mayor afinidad a su personalidad.

Al final se decidió por un conjunto rojo por supuesto porque era el color de su hanyou y sabía lo mucho que le gustaba y por uno blanco. Compró también varios conjuntos más simples para el día a día aprovechando que estaban ahí y se emocionó al ver un conjunto que se asimilaba en color y texturas al traje de exterminadora de Sango, sabía que faltaba poco para su boda y conociendo a Miroku si Sango se atrevía a lucir aquello le estaría eternamente agradecido. Rió divertida y decidió arriesgarse y comprarle a la pareja el adelantado regalo de bodas.

Después de terminar las compras pasearon un poco por la plaza mientras tomaban una bebida. El sonido de su célular la alertó.

-Si mamá -contesto.

-Kagome solo quería decirte que ya vamos para la casa

-De acuerdo, yo también he terminado mis compras nos vemos en un rato.-le colgó.

-Chicas temo que ya debo volver a casa, aún hay varios preparativos que hacer. Nos vemos mañana en la noche. -las abrazó y se despidió mientras salía por un taxi para regresar a casa. Por supuesto que había sido agradable esa tarde de chicas pero se estaba muriendo por ver su peliplateado y sabía que no estaría del mejor humor tras varias horas de compras y sobre todo después de que le dijera sus planes para el día siguiente.

Se sorprendió al sentir unos cálidos brazos envolverla justo cuando bajó del autobús. Sonrió contra el fuerte pecho de su peliplateado y se apretó suavemente contra él disfrutando del abrazo.

-InuYasha, no tenías por qué venir a buscarme -le dijo conmovida.

-Feh! como que nó mujer, tu tiempo no es tan seguro como imaginaba y necesitaba alejarme un poco de tu familia -le dijo. Fue imposible no sentirse mal por la tarde que seguramente había pasado, envuelto en miles de olores y sonidos extraños, buscó sus labios y le beso lenta y tiernamente tratando de borrar su ansiedad y molestia. -había preferido acompañarte -le dijo más sereno gracias al efecto de sus labios.

-Y a mi me habría encantado que me acompañaras pero ya sabes que es de mala suerte ver a la novia antes de la boda - bromeó mientras lo tomaba de la mano rumbo a las escaleras del templo.

-Kagome...ya eres mi mujer, ya tuvimos una ceremonia...no creo que eso aplique…-le contestó burlón.

-Vamos, sabes que hago esto principalmente por mi familia, después de todo no pudieron estar en nuestra ceremonia y significa mucho para ellos, además muero por verte en tu traje…-le dijo logrando que mostrará un ligero sonrojo -apuesto a que lucías increíble -siguió con sus cumplidos.

-No entiendo como pueden ir por ahí con ropa tan apretada…-le dijo mientras negaba con la cabeza seguramente recordando la no tan agradable experiencia -¿Conseguiste todo lo que necesitabas? -le preguntó levantando la bolsa que contenía la lencería.

-Oh si…-le dijo sonriendo maliciosamente -compré algunas cosas que creo disfrutarás-terminó sugerente. Lo vio mirarla confundido mientras olfateaba la bolsa.

Se tomaron su tiempo subiendo las largas escaleras, Kagome sabía que había sido una larga tarde para su Hanyou y seguramente no estaba ansioso de volver con su familia. Una vez dentro fueron sorprendidos por su madre quien les tendió una bandeja con su cena.

-Hija, creo que sería una buena idea si toman su cena en tu habitación, estoy segura que InuYasha agradecerá un poco de tranquilidad no es así querido -le dijo logrando que el ojidorado se sonrojara de la vergüenza.-solo dejen la bandeja fuera de tu cuarto cuando terminen y descansen -les animó con una cálida sonrisa antes de regresar al comedor donde Sota y el abuelo hablaban animadamente.

Se dirigieron a su cuarto. Una vez dentro dejó la bandeja en su escritorio y volteo a ver a su esposo quien acababa de cerrar la puerta y dejaba la bolsa junto a su armario. Estiró sus manos buscando las de su esposo, quien se dejó hacer mientras lo sentaba en la cama. Con ayuda de su rodilla le indicó que abriera las suyas y se posiciono en medio atrayendo su rostro hasta sus pechos abrazandolo.

Lo sintió relajarse contra ella y tomarla de la cadera acercándola mas a él mientras enterraba su nariz en sus pechos y sentía como tomaba una larga bocanada de aire. Lo dejó descansar en esa posición mientras acariciaba su cabello. Muy bajito cuidando no molestarlo tras la cercanía de sus orejas comenzó:

-Gracias por hoy anata -lo sintió reaccionar ante el cariñoso llamado -sé que es difícil para ti recorrer la ciudad, las tiendas, andar en coche y complacer a mi madre, sota y el abuelo, solo quiero que sepas que significa mucho para mi lo que estás haciendo -terminó tomando una de sus orejas y sobándola tiernamente entre sus dedos sacándole un gemido de satisfacción. -pronto estaremos en nuestro tranquilo y silencioso hogar, además prometo que te compensaré por tu buen comportamiento -le dijo burlona mientras palmeaba su cabeza.

-Oe! - lo escuchó reparar ante la clara caricia canina. Ella solo soltó una pequeña risa antes de verse atrapada en su regazo bajo el escrutinio de su dorada mirada.

-Sabes bien que es mi deber...complacer a mi compañera…-le dijo con una ligera sonrisa mientras se inclinaba y tomaba nuevamente sus labios en un beso más demandante. Lo había extrañado, aunque apenas habían sido unas horas había extrañado su aroma, su cercanía y su calidez. Se sintió humedecer en el instante que la suave y demandante lengua de su compañero invadió su boca, no pudo reprimir el gemido que gustoso el peliplateado calló. Rápidamente sintió algo empezar a endurecerse cerca de su trasero. En un rápido movimiento cortó el beso y le miró sin poder esconder su expresión frustrada por su comportamiento.

-Primero -le dijo agitada -cena, baño y después prometo compensarte -le dijo suave mientras se inclinaba y dejaba una corta y rápida lamida en su cuello estremeciéndolo.

-Argh Ka-go-me -le dijo entre emocionado y molesto mientras se llevaba las manos a su cara y se dejaba caer en la cama derrotado.

MIENTRAS TANTO EN EL SENGOKU

SANGHO´S POV

Después de la partida de Kagome el día había pasado tranquilamente. Miroku había sido convocado a una aldea vecina para un exorcismo y había prometido regresar poco después del ocaso. Ella por su parte, había jugado con Shippo, afilado el Hiraikotsu y entrenado un poco. Decidió ir a bañarse al lago donde Kagome acostumbraba hacerlo pues el agua era más tibia de lo normal y no estaba tan expuesta a algún ataque youkai, aunque desde que la voz se había corrido de que el bosque y la aldea tenían la protección de InuYasha y la Sacerdotisa purificadora de la Shikon No Tama no habían vuelto a tener un ataque, de cualquier manera confiaba en sus habilidades e instinto de Taijiya para mantenerse alerta.

Tomó el shampoo y jabón que Kagome le había regalado y se dirigió hacia el lago. Se aseguró de ponerse una Yukata blanca tradicional para bañarse en lugar de meterse completamente desnuda pues salvo Kagome la única con la que se sentía completamente cómoda compartiendo su desnudez debido a su cicatriz y el hecho de ser mujer, en momentos como ese en los cuales se encontraba sola con su reflejo, le era más difícil resistir la tentación de ver en el el agua la marca de aquél mortal ataque gracias a las artimañas y perversos planes de Naraku.

Ver aquella cicatriz le recordaba siempre dolor, tristeza, rabia y odio. Es cierto que su cuerpo era más firme y con más cicatrices que cualquier otra mujer debido a sus batallas y su profesión, pero aún así, nunca había tenido una herida que la hubiera marcado tan permanentemente. Después de aquella noche que había compartido con Miroku, no había podido evitar pensar que aunque no tuviera experiencia como tal con una mujer, seguramente había visto su parte de mujeres desnudas, en las casas de té o en los papiros que sabía circulaban en todas las aldeas mostrando el ideal del cuerpo y belleza femenina.

Saber que eventualmente tendría que ver el estado de su cuerpo la estremecia y no precisamente por las razones correctas, tenía miedo, miedo de no ser suficientemente atractiva o deseable para su marido, era un pensamiento tonto sobre todo después de todas las pláticas que había tenido con Kagome sobre los absurdos estándares de belleza en todo el mundo el suyo, en el sengoku y las diferentes castas, pero aún sabiendo aquello no dejaba de inquietarle y solo hacía que se enojara más consigo misma.

Sacudió su cabeza tratando de deshacerse de tales pensamientos y centrarse en su baño. La yukata no le permitía nadar libremente pero no tenía demasiados ánimos de cualquier manera. Cuando hubo terminado se relajó simplemente dejánose flotar mientras veía las ojas de los árboles cambiar de color tras el ocaso. Entonces recordó que su prometido llegaría en cualquier momento, empezó a dirigirse a la orilla justo cuando vió como dos pequeñas ardillas youkai jugaban con sus cosas.

Largo! -les gritó apresurandose a la orilla, para su mala suerte salieron corriendo con su kimono y la toalla que Kagome le había obsequiado.-Noo alto! -perfecto, ahora como se supone que regrese a la aldea. -pensó enojada. El sol acaba de ocultarse y pronto refrescaría si no salía pronto del agua y se secaba corría el riesgo de contraer un molesto resfriado. Pero si esperaba a que los aldeanos durmieran pasarían horas...y notarían su ausencia. -debí dejar que shippo me acompañara cuando insistió -pensó reprendiendose.- de acuerdo lo primero es salir del agua - se dijo dirigiéndose a la orilla mientras acomodaba la yukata, no se percató de que unos morados y profundos ojos la observaban asombrados.

-Sango…-se congeló al escuchar la inconfundible y profunda voz de su prometido, lentamente alzó la vista para verlo justo frente a él a la orilla del lago precisamente en la dirección a la que se dirigía. Por un momento se olvidó del escalofrío que había sentido al salir de la tibieza del lago al sentir como un fuerte calor que iniciaba en su vientre se extendía por su pecho hasta su rostro.

-Hous..Miro…-empezó a tartamudear asimilando la situación, se encontraba semidesnuda y empapada frente a nada más y nada menos que Miroku. Podía sentir su mirada recorriendo su cuerpo logrando que se estremeciera ante la intensidad de la misma.

-Shippo…-comenzó -dijo que hacía bastante que te habías adentrado en el bosque...pensé en venir a buscarte...veo que te han asaltado -terminó mientras inspeccionaba el rastro de los animales -Ven aquí -le dijo sereno mientras lo veía desprenderse de su Kasaya morada extendiéndola frente a el.

Temblorosa y cubriendo sus pechos salió del agua.

-Será mejor que remuevas la yukata o te resfriaras -le dijo alterandola ante la propuesta, antes de que pudiera decir algo terminó -prometo no mirar -le dijo cubriendo con la tela su rostro proporcionándole una cortina para que se desvistiera. Antes de esperar que hiciera algo extraños se desprendió rápidamente la yukata, temblando ante la fría brisa de la noche y se envolvió en la morada tela dejando al descubierto sus hombros. Estaba tibia y suave y olía a incienso.

-Ahora mi querida Sango, debo decir que me parece que la noche y ocasión es perfecta para continuar donde nos quedamos, ¿no lo crees? -le dijo con una seductora sonrisa que le hizo enrojecer. Se acercó lentamente hasta tomar su cabello y exprimir el exceso de agua que aún quedaba y continuaba mojando la tela.

-Debo decir que nunca esperé ser bendecido sin siquiera buscarlo,con la visión de tu perfecta figura saliendo del lago como toda una Tennyo -continuó mientras terminaba de sacar las últimas gotas de agua de su cabello.-quisiera poder grabar esa imagen en mi memoria, cada detalle, por el resto de mis días -le susurró muy cerca de su oído.

-Estoy lejos de ser comparada con una Tennyo -le dijo cabizbaja. -no tienes que intentar hacerme sentir mejor -continuó casi molesta.

-Pero qué cosas dices Sango, no he conocido otra mujer con una belleza tan única y sublime como la tuya, eres digna de ser adorada- le refutó mientras la tomaba de la cintura y la acercaba a su cuerpo.-Mientras estés a mi lado, me aseguraré de recordarte, cada día y cada noche, lo hermosa y deseable que eres a mi ojos. -terminó suave mientras se acercaba y depósitaba un suave beso en sus húmedos labios.

Sin poder evitarlo se perdió en la suave caricia, una de sus tibias y masculinas manos tomó su mejilla mientras la otra se deslizó por su cintura atrayéndola más hacia él. Se le escapó un pequeño gemido de sorpresa al sentir el fuerte torso sobre sus pechos, la fina tela de la Kasaya proveía un lastimero escudo entre ellos. Acostumbrada a usar su traje de exterminadora bajo un tradicional kimono, el íntimo y casi directo contacto agitó su corazón.

Se estremeció al sentir la mano de Mikoru deslizarse hacia su cadera mientras profundizaba el beso pidiéndole que abriera su boca. Demasiado afectada por sus atenciones como para pensar racionalmente le concedió la entrada y se asustó y maravilló ante la nueva sensación de intimidad en la caricia. Aquello la distrajo lo suficiente por lo que pasó desapercibido la caricia que había empezado el Houshi deslizando sus dedos desde su cintura hasta su cadera, solo podía sentir el creciente calor en su vientre y lo dificultad que estaba experimentando para llevar aire a sus pulmones.

El beso pareció acabar antes de lo que deseaba -pero que estoy pensando...kami -se reprendió ante sus propios deseos por las atenciones del hombre frente a él.

-Acompáñame, estamos muy expuestos aquí -le dijo mientras la tomaba de la mano y empezaba a caminar hacia el bosque. Se concentró en la agradable sensación de seguridad que su mano entre las suyas le proveía, tras unos cortos minutos se adentraron a una pequeña cueva que no podía verse a simple vista tras una espesos matorrales.

-La encontré en una de mis caminatas -le respondió a su muda pregunta. Lo vio decir una oración y la barrera que no parecía tenía brillo y desapareció. Le condujo dentro y volvió a poner la barrera.

-No necesitamos intrusos -le dijo mientras terminaba de colocar la barrera y se volvía a ella.

La cueva era pequeña pero cabían cómodamente, encontró que tenía un juego de ropa extra en un rincón, imaginó que seguramente también usaba el lago para nadar algunas veces y era sensato tener una muda de ropa cerca. Había un espacio para hacer una fogata el cual ya se encontraba preparando. Cuando estuvo lista se acercó a la pila de ropa y tomó una de las toallas de Kagome les había obsequiado. Se posicionó tras ella y empezó a secarlo.

-Sería una pena que te enfermaras, aunque con placer cuidaría de ti por supuesto -lo escuchó decir mientras continuaba con sus atenciones. -Sango…-empezó sereno -podemos quedarnos aquí en lo que te secas, puedes usar mi túnica y regresaremos en unos minutos a la aldea...o...podemos aprovechar este tiempo juntos para continuar familiarizándonos…-terminó en un tono que solo pudo describir como seductor.

Estuvo tentada a tomar la primera oferta sin embargo, recordó la plática con Kagome y como había asegurado que InuYasha y ella habían "practicado" y lo mucho que les había ayudado...además de que no podía engañarse, quería más de sus besos y atenciones.

-Creo...que podemos quedarnos un poco…-le dijo nerviosa.

-De acuerdo -lo escuchó -¿me permites ayudarte a secarte? -le preguntó acercándose. Ella solo asintió sin entender demasiado su intención. Lo vio tomar parte del Kasaya que ella aún sostenía en una de sus manos y utilizar la tela extra para secar sus húmedos hombros con pequeños toques. Secó su cuello y cuando hubo terminado la sorprendió depositando un beso en su hombro derecho. En automático sintió un estremecimiento recorrerla producto de la calidez de sus labios.-Sango..-le dijo moviendo sus labios hasta su oreja -voy a tocarte…-la simple mención y seguridad con la que dijo aquello la hizo temblar -intenta reprimir el deseo de pegarme ne? -le dijo con un dejo divertido.

-No..puedo...prometer nada -fue su temblorosa respuesta intentando seguir el juego. Lo escuchó reír por lo bajo.

Se posicionó frente a ella y le sonrió de esa manera que sabía solo mostraba con ella, sin dejar sus ojos lo vio hincarse, se sorprendió al verlo tomar la tela sobrante que se arrastraba ligeramente por el pasto debido a la diferencia de alturas y envolver su pantorrilla mientras ejercía una ligera presión para asegurarse de que absorbiera los restos del agua en su cuerpo.

A pesar de que estaba "acariciándola" con la tela, se sentía como algo más íntimo -que puede ser más íntimo que estar prácticamente desnuda en su ropa - y definitivamente érotico, le molestaba lo fácil que podía convertir cualquier situación en algo sensual y casi prohibido.

Mientras disfrutaba de sus atenciones pues era imposible ignorar el agitar de su corazón, su cambio en su respiración y el creciente calor en su vientre, luchó por mantenerse de pie cuando sintió las manos empezar a subir por su muslo. Se tensó y lo sintió parar, buscó su mirada y lo vio casi suplicante y ansioso por continuar con su recorrido, se mordió el labio y solo asintió ganándose una traviesa mueca.

Sintió las fuertes manos acariciar sobre la tela la extensión de su muslo evitando llegar cerca de su intimidad o su trasero para su sorpresa pero ocasionando que diera un pequeño brinco al notar su propia humedad entre sus piernas la cual definitivamente sabía no eran restos de agua. Recordó cómo se había sorprendido la primera vez que había notado aquel cambio en su cuerpo y para su coraje y sorpresa había sido desde que el pervertido monje había empezado a tocar su trasero. No fue hasta que su amistad con Kagome se afianzó que decidió preguntar si era algo normal en las mujeres. Al vivir en una aldea principamente de hombres y al perder a su madre tan joven nunca habían hablado de sexo con ella o qué cambios su cuerpo podía experimentar salvo su periodo. La sorpresa de Kagome no se había hecho esperar pero la tranquilizó asegurándole que era una reacción natural de su cuerpo y significaba que no le eran desagradables los avances de Miroku aunque así lo pareciera e incluso ella experimentaba esa clase de sensaciones en sus sueños con el peliplateado. Desde entonces había prestado más atención a su cuerpo cuando Miroku la sorprendía. Le pareció hasta cierta manera lógico, si su corazón lo aceptaba lo más natural era que su cuerpo también fuera receptivo.

Regresó al momento al sentir como terminaba con su otra extremidad y se alzaba para dejar sus manos sobre sus caderas. Manteniendo bien apresada con un puño la tela frente a su pecho, aprovechó la otra mano para posicionarla en el amplio y bien formado pecho del Houshi, no pasó desapercibida la complaciente sonrisa masculina ante su proseguir.

-¿Puedo continuar?-le preguntó. Ella solo se encontró asintiendo nuevamente.-no tienes idea Sango, de lo mucho que ansiaba poder tocarte de esta manera.-le dijo seguro pero con un claro tono de emoción al poder expandir el terreno de sus escurridizas manos.

-Tu cuerpo -continuó mientras movía la tela desde su cadera hasta su cintura -no es como el de las mujeres comunes - aquella afirmación la tensó en el momento, recordando como ella misma había criticado su dureza, sus cicatrices. - aún sobre la tela puedo notar la firme suavidad de tu piel, los trabajados músculos, tu fuerza y poder femenino, eres más de lo que podría desear...mejor de lo que imaginé -las palabras cargadas de deseo y devoción la pasmaron, era tan diferente la percepción que tenía de su cuerpo en comparación con ella. Hacía apenas unos momentos menospreciaba su cuerpo y en tan solo unos minutos Miroku la hacía sentir hermosa y deseada.

Se encontraba tan ensimismada asimilando los cumplidos que desconcertó un poco cuando se encontró con su rostro prácticamente pegado a su torso mientras la envolvía en un abrazo. Pronto entendió su cometido al sentir ambas manos en su espalda, frotando el resto de la humedad, dejo que su peso descansara en su pecho y disfrutó de las atenciones hasta que lo sintió llegar al borde de su espalda baja y se tensó en automático ante la conocida sensación previa a su clásica caricia.

-¿Puedo seguir? -volvió a preguntarle antes de acariciarla en el que sabía era su lugar favorito.

-Hai -fue todo lo que dijo escondiendo su sonrojo en su pecho.-mmoh-se escuchó soltar cuando sintió ambas manos acariciar su trasero suave y ligeramente enviando inmediatamente una eléctrica sensación en su intimidad la cual claramente sería el único lugar que no estaría seco después de sus administraciones.

-¿cómo no adorar tan perfecta silueta Sango?, sabes que primitivamente los hombre buscamos en nuestras mujeres, caderas fuertes para que puedan cargar fácilmente a nuestros hijos?-lo escuchó reír suave -tal vez por eso me sentí tan atraído a esta parte -le dijo acariciándola un poco más fuerte sacándole pequeños gemidos de satisfacción- y porque es imposible ignorar tal perfección -terminó mientras regresaba sus manos hasta su cintura y la alejaba para depositar un suave beso en sus labios.

Ligeramente extrañada porque aquello hubiera terminado tan rápido conociendo su naturaleza, lo vio sonreírle y dirigirse hacia la muda de ropa que había en la esquina y entregarle la túnica negra.-será mejor que te cambies ahora que estás completamente seca -le dijo mientras se daba la vuelta proporcionandole privacidad.

Decidió cambiarse con prontitud y aprovecho para remover el exceso de humedad entre sus piernas con la kasaya que se encargaría de lavar personalmente. Dejó la mojada tela doblada en el suelo y se puso la túnica inmediatamente sintiéndose pequeña dentro de su amplitud.

-Li..sto -le hizo notar mientras lo veía encararla.

-Mi querida Sango, quién diría que mis ropas lucirían también en tu figura -le dijo haciéndola sonrojar. -no olvides entregarme la túnica antes de ir a dormir -se extraño por su petición -definitivamente apreciaré poder usarla mañana sabiendo que estuviste desnuda dentro de ella. -la atrevida confesión la hizo dar un pequeño paso atrás el cual no detuvo los avances del monje quien se acercó hasta tomarla de la cintura.

-No es ningún secreto lo mucho que te deseo Sango-le dijo con su masculina y seria voz -deseo poder decirte esto y mucho más nuestra noche de bodas, y todas las demás a partir de esa, deseo que puedas decirme con libertad...qué es lo que quieres -continuó mientras recorría su mejilla - qué es lo que disfrutas….cómo me haces y te hago sentir…-terminó de decirle mientras la besaba justo bajo su oreja.

-Mi..ro..ku- dejó salir casi en un susurro.

-Sango…-le contestó con anticipación mientras la veía a los ojos con una cálida sonrisa.

Iba a ser su esposa, lo había visto a punto de morir, la había salvado infinidad de veces, la había protegido de sus propios pensamientos y sentimientos, no había duda de que amaba al hombre frente a ella...y estaba bien, lo que estaban haciendo estaba bien, se sentía bien, no había nada impropio en desear a tu prometido,se continuó diciendo mientras acariciaba su rostro y se acercaba para tomar sus labios.

Lo sintió sonreír contra sus labios - engreído -pensó divertida

500 AÑOS EN EL FUTURO

No podía decir que había odiado toda la tarde en compañia de la familia de Kagome pero ¡Kami si estaba agradecido de poder alejarse de ellos por lo que quedaba de la noche! Vio como Kagome dejaba la bandeja de platos vacíos en el corredor como su madre le había indicado. Recargada en al puerta que acababa de cerrar la vio poner el cerrojo y sonreírle.

-¿por qué no te das un baño rápido? ¿seguro quieres deshacerte del olor a la ciudad y esas ropas ne? -aunque aquello era cierto podía presentir perfectamente que tramaba algo,en otras circunstancias estaba seguro que lo invitaría a bañarse con ella -por qué quiere que lo haga solo…-pensó confundido -Fhe! no pierdo nada con seguirle el juego y realmente necesito deshacerme de este horrible aroma -pensó recordando la cantidad de gente que había tenido que evitar y los diferentes aromas de las telas que había tenido que probarse y sabía habían sido ocupadas por otros humanos.

Asintió y recibió la toalla que había sacado de su closet mientras se dirigía al baño no sin antes mirarla confundido por sus planes.

Si había algo que le gustaba del tiempo de Kagome era la ducha, -siempre y cuando sea usada correctamente -se dijó al recordar como aquella vez había estado a punto de hervir gracias a sota. Desde entonces el mismo pequeño le había enseñado a usarla y se había bañado en su cuarto algunas veces mientras esperaba a que Kagome regresara de su escuela.

Se desvistió y dejó la extraña ropa en el cesto donde sabía Kagome dejaba la suya antes de salir. Se aseguró de regular la temperatura antes de meterse bajo el chorro de agua, suspiró al sentir sus músculos relajarse ante el tibio líquido. Intentó acallar los sonidos de la casa y de la azabache tras la puerta. Se concentró en el sonido del agua y el recorrido por su cuerpo. Después de unos minutos simplemente disfrutando de aquel momento empezó a enjabonar su cuerpo y lavar el cabello con el Shampoo que gracias al cielo Kagome había decidio comprar sin aroma. Había aprendido que los humanos en el Sengoku no se bañaban tan frecuente como los del futuro pero incluso aquellos que sí enmascaraban su olor con toda clase de fuertes perfumes que hacían escocer su nariz.

Recordó cómo desde que había conocido a Kagome había pensado lo delicioso que olía, y agradeció que en ese entonces el aroma de su entonces shampoo se hubiera desvanecido un poco,no había nada como el aroma natural de su mujer, sin ninguna adición salvo el suyo.

-mmm-gimió al sentirse endurecer al recordar la primera vez que su aroma se impregnó profundamente en su cuerpo. Rápidamente cambió la tibieza del agua cerrando por completo la llave del agua caliente. Necesitaba calmarse. Se estremeció ante el rápido cambio de temperatura en su piel, pero permitió parar el proceso de despertar de su miembro. -Kuso...espero que no piense resistiré no tomarla esta noche-pensó necesitado.

Terminó de enjuagar los restos de espuma y amarró una de las toallas a su cintura, salió del baño mientras secaba su cabello, antes de poder verla sintió cómo pasaba rápidamente de largo.

-Es mi turno -fue todo lo que dijo mientras se encerró, sonrió al detectar el ligero aroma a excitación en su cuarto -¿qué demonios está tramando? -pensó con una socarrona sonrisa.

Se sentó en la cama esperando a su compañera y estaba a punto de tomar su hakama la cual permanecía perfectamente doblada en el escritorio pero se detuvo. Sonriendo burlonamente decidió esperarla justo como estaba en ese momento. Dejó la toalla en la silla cercana y se recargó sobre el respaldo de la cama esperando a su esposa.

KAGOME´S POV

Estaba nerviosa, apenas había podido apreciar el perfecto cuerpo de su peliplateado cuando había corrido dentro del baño pero no podía dejar que descubriera su plan. Se felicitó internamente. Después de una rápida ducha se secó y admiró uno de los conjuntos que había comprado esa tarde. -si alguién me hubiera dicho que me encontraría en esta situación...kami...espero que le gusté -pensó sonrojada mientras se ponía las transparentes prendas y envolvía su cuerpo en una esponjosa bata.

Salió lentamente del cuarto de baño, las luces estaban apagadas, suspiró aliviada de que su esposo no las hubiera encendido -después de todo él puede verme con o sin ellas - pensó nerviosa. No era el nerviosismo por que le viera desnuda, ya lo había hecho, era que nunca la había visto vestida de esa manera y era su primera vez usando lencería tan provocativa.

-Inu..-su nombre murió en sus labios ante la imagen frente a ella. Sintió su corazón empezar a palpitar desbocado ante lo que admiraban sus ojos. Frente a ella yacía su compañero cubierto solamente con un pequeño cuadro de toalla sobre sus caderas, descansando cómodamente contra su cabecera, ambas manos tras su nuca en una de sus posiciones favoritas, la luz de la luna que se filtraba por la ventana acariciando su perfecta y sedosa piel, la humedad entre sus piernas no se hizo esperar.

-Y bien…¿puedo tener ahora mi recompensa? -le dijo sugerente mientras lo sentía devorarla con la mirada. Incapaz de responderle aún solo asintió lo vio empezar a levantarse…

-Espera...quédate donde estás…-le pidió. Lo vio dudar un momento pero regresar a su posición original.

Armándose de valor deshizo el nudo de su bata y en un solo movimiento la dejó caer al suelo.

-Q..ue...demo..-lo escuchó empezar a vociferar ante de ver cómo la toalla se convertía en una casa de campaña automáticamente.-creo que le gustó - pensó divertida.

-¿Te...gusta? -le preguntó mientras daba una lenta vuelta completa para que admirara el escaso conjunto. Antes de lo que pudo asimilar se encontraba en brazos de un desnudo InuYasha que pegaba su duro y despierto cuerpo contra él. Le sintió aspirar fuertemente sobre su marca, enviándole una descarga de placer a su centro antes de tomar su boca a mitad del gemido que aquella caricia le había provocado.

Sintió su lengua delinear sus labios, sus dientes,mientras las fuertes y letales manos se deslizaban por su espalda, su cintura y cadera hasta tomar no tan delicadamente una de las mejillas de su trasero -Arghh-lo escuchó gruñir seguramente ante la sorpresa de toparse con su trasero libre de cualquier cubierta. Se escuchó gemir contra su boca, complacida por su caricia y decidió devolverla mientras deslizaba sus manos sobre la fuerte espalda hasta tomar los perfectos y firmes músculos de sus asentaderas.-Ssss-lo escuchó emitir en un pequeño y profundo sonido, pareció aquel que hacía cuando curaba sus heridas, solo que sabía que esta vez no estaba ni remotamente relacionado con dolor.

Su miembro se presionaba deliciosamente sobre su abdomen, se restregó suavemente sacándole un nuevo gemido de satisfacción ante la acción. Subió sus pequeñas manos nuevamente a su espalda en busca de un mejor soporte. La mano que sostenía su nuca demandando los diferentes ángulos que su mediodemonio necesitaba para atacar su boca jaló ligeramente de su cabello, ella entendiendo a la perfección, llevó su cabeza hacia atrás exponiendo su cuello y su marca ante su esposo. Un interno y grave gruñido de satisfacción salió de su masculino pecho retumbando al mismo tiempo en el suyo. Pronto sintió la suave y húmeda lengua acariciar su marca apretó sus muslos intentando liberar algo de la creciente necesidad que crecía en su interior.-Inuu-se escuchó gemir. Sintió el filo de sus colmillos mientras besaba y succionaba su cuello hasta llegar a su oreja.

-Kagome…-le llamó en su sensual y grave tono - esta…-continuó mientras sentía como una de sus garras se deslizaba siguiendo el camino del pequeño hilo en sus caderas hasta perderse entre las mejillas de su trasero siguiendo su camino…-In..ya..que…-incapaz de vociferar algo coherente ante la repentina caricia se aferró su espalda con fuerza para no sucumbir ante la debilidad de sus piernas. La singular garra que se deslizó lentamente hasta alcanzar su húmedo sexo.- es mi recompensa? -terminó el oji dorado mientras el dígito se abría paso cuidadosamente entre sus mojados pliegues.

Comentarios Finales:
Aquí les dejo el cap. 17 me dije que iba a publicarlo sí o sí si llegaba a las 10 u 11k incluso si significaba que no tendría el mejor cierre porque es la media de mis caps y porque ya quería subirlo la vrd hahah para poder avanzar en el próximo oneshot. Quiero Agradecer a Danny Neko por la sugerencia de mi próximo Oneshot el cual tratará de InuYasha reconociendo a Kagome como su hembra en full youkai. Si no han leído ese tipo de fics se los recomiendo son simplemente geniales, el cual recomienda Danny en los reviews aunque incompleto me encantó y me dejó con las ganas hehhe. También les recomiendo Base Instincts de ImaniJoain está en inglés pero vale muchísimo la pena. Bueno espero que les guste el cap, no avance tanto como quería en la historia pero después de varias revisiones así quedó. Espero acelerar un poco las cosas en el próximo y que más MirxSan inspiración venga a mi, no he encontrado muchos fics que me encantan de esta pareja y los que sí siento que estoy años luz de retratar bien sus personalidades pero haré el intento. Cuidense mucho. Mil Gracias por sus Reviews intento contestarles en cuanto puedo y aprecio todo sus comentarios.

Mata ne!