CAPÍTULO XIX

Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.

INUYASHA´S POV

La dejó en la cama y se posicionó sobre ella, sin embargo se sorprendió cuando de un momento a otro se encontró con la posición opuesta bajo una sonriente Kagome. Se escuchó reír. Su esposa le estaba regalando una mirada triunfante desde arriba.

-Esta noche eres mío para consentir anata-le dijo dulcemente mientras la sentía deslizar su desnudo cuerpo sobre él mientras atrapaba sus labios.

Se dejó llevar por las nuevas sensaciones de ese beso, es cierto que no podía sentir su sabor como de costumbre, pero podía besarla sin medir su fuerza, más profundamente, sin ningún temor por lastimarla con alguno de sus colmillos. Enredó sus manos tras su nuca y entre sus cabellos, atrayéndola hacia él, regocijándose mientras la veía responder a su muda petición mientras la sentía abrir su boca, no le importó que sus dientes chocarán en algún momento, había cierta torpeza en ese beso pero sólo debido a su ansia por sentirle, por no reprimirse. Sus lenguas danzaban dulcemente, sus gemidos se mezclaban armónicamente, poco acostumbrado a la falta de aire se vio en la necesidad de romper el beso. La miró, sonrojada, agitada, con sus labios hinchados por la reciente actividad y se perdió en sus brillantes ojos. -siempre quise besarte de esta manera -se escuchó decir. Pronto aprendió que sería una batalla perdida si intentaba reprimir sus pensamientos y sentimientos esa noche. Se dijo entonces que no lo haría, no lucharía, no tenía caso, no había nada que ocultar, estaba unido a esa mujer, su compañera, y sabía que en su estado natural de medio demonio nunca sería tan emocional como en ese momento, y Kagome lo merecía, aunque fuera solo en las noches de luna nueva, merecía esta parte de él, libre de cualquier temor por demostrar sus sentimientos, sus miedos, Kagome merecía todo.

-Sin temor por dañarte con mis colmillos -le explicó mientras delineaba su labio inferior con uno de sus dedos-sin temor por lastimarte con una de mis garras -continuó mientras introducía uno de sus dedos en su boca, inmediatamente le sintió tomarlo y acariciarlo con su lengua, la caricia le provocó un estremecimiento directamente en su miembro al recordar lo habilidosa que esa boca era sobre él. La vio introducir la totalidad de aquel dígito y hacer ese movimiento de succión que sabía había realizado en su miembro, sintió su rostro enrojecer, con un suave plop la vio soltarlo y mirarlo con completo deseo y necesidad.

Lo tomó de las manos y las hizo pasar sobre su cabeza, solo frente a ella, aquella expuesta y vulnerable posición era permitida. Su humano corazón parecía querer salir de su pecho antes sus avances, los firmes y suaves pechos de su mujer le acariciaron el torso mientras dejaba sus manos descansar en la almohada.-ahhh-se escuchó suspirar mientras sentía los húmedos besos en su mejilla, su cuello y sus…-Ka..go…-dejó salir un nuevo gemido al sentirla tomar parte de su oreja. Nunca pensó que pudieran ser tan sensibles como sus orejas en su estado natural, pero recordó que a Kagome le había gustado cuando él había hecho aquello. La mano que no se encontraba sosteniendo las suyas empezó a acariciar su costado -mmmghaa- su piel erizada ante el contacto de los ágiles dedos de su compañera. Siguió disfrutando de las atenciones mientras el camino de besos se dirigía hacia su otra oreja la cual prónto tuvo el mismo tratamiento -oh…-si había algo que estaba claro era que en su forma humana era mucho más "vocal", aunque a Kagome eso parecía agradarle pues cada nuevo gemido que salia de sus labios era recompensado con un erótico vaiven de caderas sobre su excitación la cual se encontraba ya completamente lubricada gracias al deseo de su mujer y su poco control.

Tomó una fuerte bocanada de aire cuando por fin se vio liberado de la hábil boca de su compañera. Su intento de recuperación fue en vano al sentir la lengua de la azabache recorrerle desde su cuello hacia su torso, -Ka...go..me…-gimió cuando sintió como su pezón era tiernamente cubierto y besado por los carnosos labios.-Ka..mi..-¿cómo era posible que aquello se sintiera tan bien? ¿Acaso ella sentía lo mismo cada vez que él tomaba sus pechos entre sus labios?- Quería tocarla, pero cada vez que hacia algún movimiento por bajar sus manos Kagome le indicaba con una suave presión que se mantuviera en la posición. -dé..jame...tocar..te-se escuchó vociferar en un patético tono suplicante que en su estado no podía evitar. La vio dejar su tarea para erguirse aún sentada sobre sus caderas, la mano que se encontraba apresando las suyas viajó hasta el costado de su rostro, la mirada cargada de sentimiento que le dedicó le dijo que debía utilizar ese tono más seguido. Se levantó lo suficiente para quedar sentado aún con su mujer sobre su centro.

Tomó las féminas manos y las dejó descansar en sus hombros para ofrecerle un mejor soporte. La recorrió con la mirada, desde su rostro, su cuello, sus pechos, su pequeña cintura, su perfecta cadera, sus firmes muslos -eres tan hermosa Kagome-sonrió al verla sonrojarse ante el cumplido. Dejó que sus manos cayeran sobre sus piernas, empezó acariciándola suavemente sin dejar de mirar el lugar, aumentó la presión de su roce fascinado por la manera en que sus dedos se marcaban, la manera en que sus uñas provocaban que su piel se erizaba sin daño alguno. Continuó su caricia subiendo, pasando por su cadera hasta tomar su trasero con firmeza lo cual le valió un pequeño gemido de sorpresa por su esposa, sus manos se deslizaron desde su espalda baja hasta sus hombros, su toque necesitado, profundo, buscando marcar en su memoria esa noche. Poco le importaba si sus caricias parecían urgentes y necesitadas, así eran, así se mantendrían siempre, pues solo entonces podía tocarla de esa manera y no dañarla. La agitada respiración de la ojicafé le decía que estaba disfrutando de sus atenciones.-no tienes idea -se escuchó mientras sue pensamientos fluían fuera de su boca sin poder controlarlo -cuanto tiempo...esperé poder sentirte así…-le dijo mientras acunaba su rostro y tomaba sus labios nuevamente, en un sensual, profundo y erótico beso.-gmm-gimieron al unísono. La atrajo en un apretado abrazo, dejando prácticamente ningún espacio entre ellos.

Se regocijó al comprender que aún sin sus agudos sentidos, si estaban tan cerca podía sentir los agitados latidos de su corazón. Su boca dejó sus labios para pasar por su mejilla, hasta su cuello donde hundió su rostro y aspiró profundamente disfrutando de su aroma, movió su cabello para llenar libremente de besos y pequeñas mordidas toda la porción de piel en su camino. Kagome disfrutaba con ojos cerrados entregada a los avances de su esposo, le ayudó exponiendo su cuello mientras dejaba caer su cabeza hacia atrás, producto también del placer que la estaba recorriendo al poder entregarse a su compañero en todas las formas posibles. Él aprovechó aquel movimiento para acomodarla lo suficiente para besar uno de sus pechos, delineó con su lengua el pequeño y rosado botón, animado y perdido por los sensuales sonidos que su esposa emitía con cada contacto. Su otra mano subió por su cintura hasta atrapar su otro seno y lo apretó -ahhInu..-la escuchó soltar ante la sorpresa de la caricia. Anteriormente la había tocado con tanto cuidado, por temor a dañar su delicada piel, pero ahora ese no era un problema-Kagome…-su nombre no dejaba de salir como un mantra en su recorrido.

Poco a poco volvió a invertir las posiciones, la posicionó con besos y caricias de espaldas al colchón y tomó su lugar entre sus piernas. La mirada de su esposa siempre fija en él, oscura y nublada por el deseo y el amor que los envolvía en aquel momento. Hincado entre sus piernas tomó una de ellas y comenzó a repartir húmedos besos desde su tobillo, su pantorrilla hasta el interior de sus muslos. Se aseguró de proveer el mismo cuidado y atención a su otra pierna antes de dirigirse a su centro. Las caderas de su mujer se movían ya en pequeñas vaivenes, invitándolo a continuar, mostrando lo mucho que ella necesitaba de aquella caricia.

Besó su vientre mientras deslizaba sus manos por sus piernas abriéndolas lo suficiente para su cometido. Sintió su miembro palpitar al notar lo brillante y húmeda que estaba para él. Ligeramente nervioso llevó una de sus manos a su intimidad.-Ahhhmmm-la escuchó gemir con fuerza mientras su espalda se arqueaba en busca de expandir el placer. Las pocas veces que la había tocado de esa manera, había tenido que cortar alguna de sus garras y aún así se había conducido con extremo cuidado por el resto de ellas, pero ahora…

Dejó que su mano cubriera por completo su sexo, disfrutando del calor que emitía, la vio morder su labio mientras intentaba acallar un gemido. Suavemente deslizó el dedo de en medio hasta cruzar su entrada-A..na..ta…-la escuchó llamarlo mientras se abría más dandole el mayor acceso que podía para que continuara.-ahora...puedo...sentirte por completo-le dijo repitiendo el movimiento, se aseguró de que cada uno de sus dedos fuera cubierto por su humedad, se tomó su tiempo para explorar aquel lugar que tantas noches le había cobijado por completo, los suspiros de su mujer no se hicieron esperar, sus caderas buscaban con ímpetú sus ahora habilidosos dedos. Sin poder resistirlo más la besó, justo donde se encontraba ese botón que sabía la volvía loca. La escuchó gritar su nombre y sonrió contra sus labios.-díme que eres mía Kagome -le pidió contra su rosada piel.

-Soy tuya anata...desde el primer día que te vi,por siempre-la escuchó responderle agitada. Su palabras aumentaron el deseo de complacerla.

-Eres deliciosa...Kagome…-gimió contra su sexo, mientras deslizaba su lengua hasta su entrada e introducia la punta…-mmhaa-tuvo que valerse de sus brazos para matener sus piernas abiertas debido al reflejo de sus músculos tras la oleada de placer que había experimentado. Deslizó sus manos hasta su trasero para sostenerla mejor y se hundió lo más que pudo en ella, los sensuales sonidos, el olor a su excitación lo estaba volviendo loco

-Te necesito ahora -le dijo posicionándose sobre ella listo para tomarla -y yo a ti InuYasha -le contestó sonriendo mientras la sentía tomar su miembro y empujarlo contra ella.

-Ahh..Ka..go..me-dejó salir mientras sentía como se perdía poco a poco en su interior. Un ligero temblor lo recorrió y se sorprendió ante lo abrasador de la sensación, dejó que su rostro descansara al lado del de su esposa y se mantuvo quieto -es..como..la primera vez…-le dijo maravillado-...es demasiado...calor...demasiado placer…-continuó agitado empezando a moverse lentamente dentro de ella sin salir por completo.

-es tu primera vez...como humano…-le dijo divertida

-no..creí -siguió animándose a salir de ella por completo para volver a hundirse con más fuerza-no creí...que se...sentiría así-le confesó devolviéndole la sonrisa.

-así ...así como? -le preguntó su esposa agitada.

-así de increíble -le contestó sabiendo sus intenciones -así de delicioso -le reiteró manteniendo su mirada, la vio sonrojarse y la sintió apretarse a su alrededor. Recordó que su compañera parecía disfrutar de esa clase de reafirmaciones mientras se unían así que decidió darle lo que deseaba.-te sientes maravillosamente Tsuma…-nuevamente la vio morder su labio y la presión no se hizo esperar en su centro -cada vez...que estoy dentro de ti...siento que me vuelvo loco-continuó mientras aumentaba la fuerza de sus embistes-¿cómo puedes estar tan caliente? -le preguntó separándose por fin para mejorar el ángulo de la penetración apoyándose en sus rodillas mientras sostenía sus piernas- ¿cómo puedes estar tan apretada?, ¿cómo puede este pequeño lugar…-le dijo rozando con sus dedos el costado de su entrada-darme tanto placer….-sintió las paredes de su sexo apresarlo con fuerza y estuvo a punto de derramarse en ella.

-Inu..Yasha…-dejó salir su nombre con aquella necesidad-

-Te amo-le dijo de repente sintiendo una gran ansiedad por reiterarle sus sentimientos-te amé desde antes si quiera darme cuenta -continuó mientras se acercaba nuevamente a acariciar su rostro, bajando la velocidad de sus embistes a una suave y profunda danza.-tu aroma, tu cabello, tus ojos, tus labios, toda tu eres lo más hermoso que he visto en mis más de 200 años-dos pequeñas lágrimas se deslizaron por su pequeño rostro, pero no se asustó, sabía que eran de felicidad, sus tersas manos buscaron su rostro y se dejó llevar por su toque -tu me sanaste con estas manos -le dijo llevándolas a su labios y besándolas sin dejar de entrar en ella tranquila y suavemente. -con tu cariño y cuidado...nunca antes me había sentido tan seguro...tan necesitado...tan amado...hasta que llegaste a mi lado-llevó sus manos a su corazón -ahora tengo una razón para vivir...para ser feliz...por tí...Nunca más estaré solo. terminó mientras los rodaba quedando nuevamente abajo. Con sus manos aún entrelazadas la vio moverse firme pero suavemente sobre él, regalándole deliciosos espasmos de placer con cada movimiento. Pronto la vio buscar su rostro, sus labios respondieron deseosos a su beso, la tomó de su trasero y la ayudó a incrementar la profundidad y velocidad de sus movimientos. Sus gemidos morían en la boca del otro. Se sentía cerca, muy cerca, los húmedos sonidos de su unión, la vibración de los gemidos de su mujer, -Ka..gome...no..ya…-intentó avisarle lo cerca que estaba de terminar y ella respondió aumentando la velocidad y apretándole como nunca antes hasta que la escuchó gritar su nombre justo cuando se sintió derramar en su interior.

Se quedó ahí, dentro de ella, disfrutando de su calor y sintiendo cómo poco a poco su miembro se relajaba. -Te amo -la escuchó decirle y solo pudo sonreír. -Lo sé -le respondió acariciando flojamente su espalda. Sintió la cálida piel erizarse bajo su toque, continuó con su caricia por allá donde sus manos alcanzaban.

-Este cuerpo se cansa demasiado rápido -se quejó sintiendo los estragos de su reciente actividad.

-Bienvenido -la escuchó responderle divertida. -podemos dormir un momento y reponer energías, aún nos quedan muchas horas -le dijo. Los rodó hacia un costado y se posicionó tras ella abrazándola y respondiendo a su petición.

-Eres con la única que dormiría en esta noche -le dijo recordando como solo una vez antes había dormido en esa noche de luna nueva en su regazo, ese día le había revelado su secreto.

SANGHO´S POV

Mientras disfrutaba de los suaves labios de su prometido las palabras que segundos antes le había dicho se repetían en su mente: -No es ningún secreto lo mucho que te deseo Sango, deseo poder decirte esto y mucho más nuestra noche de bodas, y todas las demás a partir de esa, deseo que puedas decirme con libertad...qué es lo que quieres, qué es lo que disfrutas….cómo me haces y te hago sentir…- con renovada determinación tras aquellas afirmaciones, dejó que lentamente el deseo contenido se liberara a través de sus acciones,deslizó las manos que hasta ese momento se habían mantenido en sus mejillas hasta su cabello, hundiendo suavemente sus dedos en los sedosos mechones de su prometido-mmm-le escuchó saborear la caricia mientras ejercía un poco más de presión en su cintura acercándola más a él. Envalentonada y siguiendo su propia necesidad de sentirle más profundamente, se vio respondiendo más ávidamente al beso, abriendo su boca, permitiéndole un mayor acceso a su lengua-oohgm-dejó salir sorprendida de su propio actuar y de la nueva sensación que se extendía en su piel, erizándola por completo. Haciendo uso de sus habilidades, pronto entendió el ritmo que Miroku estaba siguiendo sobre su boca, mientras entrelazaba sus lenguas y dejaba pequeños mordiscos sobre sus labios, se vio poniendo en práctica las mismas acciones, cada nuevo suspiro que lograba sacar del houshi otorgándole mayor seguridad. Cuando la necesidad por aire los hizo separarse pudo ver en sus ojos el claro deseo y estaba segura que él podía ver lo mismo en ella, nunca antes se había sentido de esa manera.

El monje descansó su frente sobre la de ella,sin perder el agarre de su cintura -oh Sango...serás mi perdición, me tienes ahora y para siempre -le dijo grave mientras respiraba hondo con la clara intención de controlar sus emociones.-mi entrenamiento perece ante tus poderes de seducción -le escuchó decir con un dejo de diversión y derrota.-tal vez sea mejor regresar a la aldea- continuó con los ojos cerrados. Aquellas palabras la tensaron ¿por qué quería parar ahora que por fin se estaba dejando llevar? no se lo permitiría.

-No, quédate conmigo...un poco más -le dijo intentando controlar su suplicante petición.

-Sango…-le llamó mientras se alejaba y la veía intensamente a los ojos. Sabía que en ese momento estaba evaluando los posibles escenarios si accedía a su petición -no quisiera...no se si pueda…-no tuvo que terminar, sabía que estaba tratando de cuidarla, de no arruinar la atmósfera con un comentario o acción más pervertida de lo normal, no quería deshacer el trabajo que estaban logrando. Alejó su mirada y la dirigió al techo de la cueva, podía jurar que estaba rezando o pidiendo algo a los dioses en ese momento. Sonrió. Ese hombre realmente le amaba, ella, realmente lo amaba y justo ahora le quería, lo deseaba y necesitaba demostrarlo. Lo jaló de la bata para que regresara su atención a ella.

-No hay nada indebido...en desear a la persona que amas…-le dijo recordando la manera en que Kagome expresaba su amor, con convicción, con seguridad. Ella también quería que él lo entendiera, que no tuviera duda de que le quería de esa manera también aún cuando su cuerpo era más rápido y honesto que su mente. -no hay nada malo en desear tocar a mi prometido -continuó mientras sentía el fuerte calor de su sonrojo en su rostro.

-Sango…-lo escuchó con clara conmoción en su voz mientras sus ojos le indicaban la sorpresa tras sus palabras y la completa felicidad que aquellas le traían. La amplia sonrisa que le dedicó aceleró su corazón, se separó de ella lo justo para empezar a deshacerse de la túnica. En ese momento sí que pensó que se desmayaría, cuando vio que llevaba una especie de malla de un material parecido al de su uniforme exhaló el aire que hasta entonces no se había dado cuenta que contenía. Nunca había visto sus piernas...bajo esa larga túnica solo sus tobillos eran visibles, se encontró admirando cada línea de los bien trabajados músculos que se iban exhibiendo-kami..tal vez no debí...o -el hilo de su pensamiento se perdió en el momento que vio que la malla terminaba justo en sus caderas y la bronceada piel de su trabajado abdomen quedaba al descubierto-co...mo…-sabía que era fuerte, lo había visto luchar pero nunca entrenar, su cuerpo no le pedía nada al propio InuYasha al cual había visto sin número de veces al descubierto mientras Kagome le curaba, o incluso a los veteranos exterminadores que una vez habían poblado su aldea. A sus ojos era perfecto.

El sonido de la túnica cayendo al suelo la devolvió a la realidad, lo vio acercarse, le pareció más seductor que nunca, tomó sus manos y las llevó a sus pectorales. -Soy tuyo Sango, puedes hacer conmigo cuanto desees - el fuerte palpitar de su corazón se sentía claramente. Logró relajarse un poco al saber que no era la única afectada. Tragó pesadamente antes de deslizar una de sus manos por su pecho. Lo vio cerrar los ojos mientras intentaba controlar su respiración. Le estaba tocando, estaba tocando el desnudo y perfecto torso de Miroku, no podía describir la nueva sensación que provocaba saberse la única mujer que le vería en ese estado, tantos años pensó que su cuerpo había sido usado incontables veces para satisfacer a otras mujeres y ahora con su secreto a la luz no podía evitar sentir cierto poder y posesividad sobre él. Lo había dicho, era y sería suyo solamente.

Ninguna otra mujer le tocaría como ahora ella lo estaba haciendo, no conocerían la forma de su clavícula…-pensó mientras deslizaba sus dedos sobre ella -ni el lunar al inicio de su abdomen -se dijo mientras delineaba la pequeña forma - ninguna otra mujer sabía lo bien trabajado que estaban sus abdominales, lo constantes y estéticamente agradable de las líneas divisorias, sus dedos se aseguraron de sentir cada surco y cada músculo con cuidado. Le acarició con ambas manos desde el inicio de sus caderas, pasando por su pecho hasta dejarlas en sus fuertes y amplios hombros hasta bajarlos por sus torneados brazos. Con cada suspiro que sus caricias sacaban, la humedad entre sus piernas se acrecentaba, levantó su mirada la cual había dejado su rostro en el momento que había revelado su cuerpo. Sintió que su corazón se había saltado más de un latido al ver el apenas imperceptible sonrojo en sus mejillas. Su gran excelencia, el cual no se sonrojaba al mínimo tras admirar descaradamente a otras mujeres y soltar lascivos comentarios ante la provocación de sus amigos, se sonrojaba por sus caricias. De ella y nadie más. En ese momento le pareció la imagen más seductora que había visto, ahí, mientras luchaba por mantener su respiración bajo control, fallando estrepitosamente en el intento.

Pensar que podría disfrutar de esas reacciones durante el resto de sus días, que ella tendría el poder de hacerle perder su aclamada serenidad, le infundió una seguridad antes desconocida. Caminó lentamente rodeándolo hasta quedar en su espalda. No pudo evitar emitir un pequeño sonido de admiración al ver lo igualmente trabajada que se encontraba, sus amplios hombros que escondía bajo tanta tela jamás le permitirían y harían justicia a sus atributos. A diferencia de su frente, en su espalda pudo encontrar evidencia de sus batallas, cicatrices de diferentes tamaños y colores se mostraban esparcidas a lo largo de ella, no era una vista inquietante, antes había visto peores heridas, incluso la suya, pero el hecho de saberle marcado de esa manera aunque en menor intensidad la hizo feliz y desdichada a la vez. Feliz porque aquello le permitía sentirse mejor con el estado de su propio cuerpo, desdichada precisamente por lo mismo, por anhelar que no fuera un ser perfecto, por todas las veces que ocultó su dolor o que ella reprimió el deseo de curarlo dejándolo al cuidado del más tosco de sus compañeros. incapaz de controlar en impulso se acercó hasta dejar sus manos en su espalda y depositó un suave beso sobre una de las cicatrices más visibles. Lo sintió tensarse y aspirar fuertemente.

Se alejó lo suficiente para admirar su retaguardia, después de todo él la había mirado descaradamente a lo largo de los años, así que era su turno. Nunca había entendido por qué tanta fascinación por esa parte hasta ese día, sonriendo traviesamente y sin poder pensar en sus acciones deslizó una de las manos que aún descansaba en su espalda hasta tocar uno de sus redondas y generosas mejillas de su trasero.

-¡Sangohm! -lo escuchó exaltarse. No pudo evitar soltar una pequeña risa nerviosa. Se sorprendió de lo agradable que se sentía tener su mano en aquel lugar y le regaló un suave apretón. -oh..sss-lo escuchó sisear en lo que no se podía confundir como un claro sonido de placer. ¿Acaso esa era también su zona más sensible? la sensación de poder solo aumentaba con cada avance, escucharle gemir bajo su tacto era tan...excitante. Permitió que su otra mano se hiciera cargo de la otra mejilla y le acarició suavemente como recordaba solía hacer en cada oportunidad que podía con ella.-ka..mi.-lo escuchó aclamar mientras veía como sus hasta entonces relajadas manos se volvían puños cerrados. Volvió a subir hasta que sus manos se cerraron sobre su estómago, de inmediato lo sintió posar sus manos sobre las suyas, respondiendo a la caricia, mientras se recargaba en su espalda se concentró en el sonido de su corazón el cual aún podía escuchar desde su posición, sus pechos agradablemente presionados contra él disfrutando de la cercanía e intimidad de aquel momento. Se deleitó cuando sintió llevar una de sus manos hasta sus labios, presionándolos en una cariñosa muestra.

-¿sabes lo feliz que me haces Sango? -le preguntó aún sosteniendo su mano a escasos centímetros de su rostro. Podía percibir su aliento acariciar sus dedos. - he ansiado tu toque...tantas veces...tantas noches. Esta noche, este momento es un preciado regalo.- con lentitud cuidando siempre de no asustarla con movimientos precipitados la encaró.-ven aquí-le dijo mientras la atraía en un abrazo y tomaba su boca nuevamente en un sensual ataque a sus sentidos. Dejó que sus manos se cerraran tras su nuca, lo sintió retroceder unos pasos solo para darse cuenta que buscaba recargarse sobre una de las paredes de la cueva. Relajó su peso sobre él, disfrutando de la presión de sus pechos sobre su torso. Su toque lento pero seguro, las fuertes manos la recorrían desde sus caderas hasta el costado de sus pechos en una lenta caricia de arriba abajo mientras continuaba besándola. Cada vez que subía, le sentía bordear sutilmente el costado de sus pechos, y con cada caricia le necesidad de sentir sus manos en aquel lugar crecía.

Sus labios dejaron su boca para empezar a besar su rostro, sus mejillas, su quijada, su sien. Con los ojos cerrados se concentró en las sensaciones que estaba experimentando bajo su tacto, calor, ansiedad y necesidad, en sus brazos se sentía bien...todo lo que le hacía se sentía tan bien que no deseaba que parara. Cuando empezó a besar su cuello sintió sus pezones endurecer, al mismo tiempo su intimidad se estremeció obligándola a buscar algún tipo de contacto empujando sus caderas contra él en un acto inconsciente, llevada enteramente por su instinto y la necesidad de liberarse de esa extraña sensación en su bajo vientre. Fue entonces que lo escuchó, el hondo gemido que murió en su cuello, la tensión de su cuerpo y la dureza de su sexo, se quedó quieta, sabía lo que aquello significaba después de todo ella no estaba en mejores condiciones, además eso significaba lo mucho que la deseaba.-oh Sango…-le escuchó llamarla con su rostro aún enterrado en su cuello -nunca he experimentado tan dulce tortura-le susurró con contenida necesidad.

-M..Mi..roku-se escuchó llamarlo detectando el mismo timbre ansioso y anhelante. Movió su rostro acariciando su mejilla y acercándose a su oído para susurrar las mismas palabras que había escuchado momentos antes-voy a tocarte-terminó sin darle tiempo de reaccionar mientras deslizaba su mano derecha por su cuello a través de su torso y perdiéndola entre sus cuerpos.

-Sssssan..go-le escuchó gemir mientras tomaba su sexo sobre la ropa, lo sintió presionarse contra su mano sin poder controlarlo. Una oleada de placer la recorrió al escucharlo de aquella manera y al sentir la clara muestra de su deseo en su mano. Se preguntó si él se sentía tan caliente como ella en ese lugar, ciertamente, aún sobre la malla podía percibir que esa parte era mucho más cálida que el resto de su cuerpo. Motivada por su reacción deslizó sus dedos en busca de sentirle por completo.-Mghmmm-le escuchó gemir nuevamente mientras sentía su frente recargarse en su hombro.-mis sueños no te hacen justicia -le escuchó decir agitado y casi divertido.

-Los míos tampoco -le contestó logrando que se irguera lo suficiente para verle sonreírle de esa pícara manera aún con su tenue sonrojo y una pizca de lo que parecía un poco de pena. Sabía que su rostro era un espejo de emociones, no podía ocultar que se sentía avergonzada de haber dejado salir aquella confesión, pero la expresión con la que la miraba, nunca antes había cruzado su rostro, estaba expuesto frente a ella, sus defensas abiertas, siendo más vulnerable que nunca solo por ella. En ese momento se sintió afortunada de haberlo conocido, de haber aceptado sus sentimientos, de tenerle en ese momento. Lo vio cerrar sus ojos de inmediato al sentir su mano moverse sobre él. Las manos de él que momentos antes se encontraban en su cintura ahora se mantenían a sus costados, sosteniendo su peso contra la pared.

-ohh Sango…-su nombre no dejaba de repetirse en agitados suspiros con cada nueva caricia, con cada nuevo llamado algo en ella se encendía con mayor fuerza. Sus ojos se posaron en los de ella, anhelantes, suplicantes y llenos de pasión. Lo sintió recorrer su rostro y su cuerpo sin reparo, se estremeció solo con la fuerza de su mirada. Y cuando llevó una de sus manos sobre la suya para indicarle el ritmo que deseaba su mente no fue capaz de procesar la desesperada demanda que salió de sus labios.

-Tócame..-

Comentarios Finales:

Hola, les traigo un adelanto pequeño, normalmente me gusta subir capítulos más largos pero no quería que pasara otro mes sin actualizar, así que les dejo este avance. Para los que no saben, acabo de subir el primer capítulo de la continuación de la historia de Sesshomaru y Rin sobre este hilo. Después subiré la nueva, no tenía planeado continuarla sobre esta historia pero un día desperté y estaba ahí y tenía que escribirla. Si no la han leído vayan a darle amor hehehe. Muchas gracias por sus reviews como siempre. Intento responderles en cuanto pueda y me dan muchos ánimos cuando estoy estancada.

Lamentablemente por mi situación laboral no he podido dedicarle las horas que deseo a mis historias, pero espero pronto mejorar mi situación y tener más libertad. Ahora mismo estoy terminando a la 1:14 a.m porque hoy fue un buen día y la inspiración pareció llegar en cuanto puse un pie en casa.

Quedé satisfecha con el avance de MirxSan la sensual música hindi que puse surtió efecto hehehe. Espero pronto traerles la boda y la noche especial.

Espero que se encuentren bien de Salud al igual que sus familias. Cuídense mucho. Muchas gracias por su apoyo y el cariño que le dan a esta historia.

Mata ne!