AJAJAJAJAAJ HOOOOLA A TODOS ESPERO NO A VERLOS ECHO ESPERAR TANTO sin duda estaba ocupado, no se olviden de comentar y leer los post créditos pues me gusta dejarlos leer rápido mis caps, en fin, sin más disfrútenlos!
Capítulo 4: Sobreviviendo al aprendizaje parte 2.
Hiccup daba vueltas como león enjaulado, tantas fueron sus vueltas que había dejado una línea de su caminar en la hierba. Tooth se mantenía sentado en el suelo, se mareó de tanto ver a su amigo dando giros y más giros. No entendía del todo la sobre exagerada reacción de Hiccup, pero suponía que era algo grave, aunque claro, todo era demasiado grave para el Haddock.
-¿Tan malo es eso de casarse?- preguntó un poco curioso.
Hiccup se detuvo y volteó a mirarlo con cierto recelo. Era obvio que el azabache desconocía el significado concreto del matrimonio. No era que fuera malo casarse, lo malo es que lo hacía con su amor platónico y era eso lo que lo molestaba. Pero Tooth no tenía la culpa.
-Déjame explicarte lo que significa casarse- dijo Hiccup intentando reunir una gran cantidad de paciencia.
Después de media hora de explicar lo que consistía el matrimonio y las obligaciones que conllevaba, la reacción del Furia Nocturna no se hizo esperar. Primero expandió cómicamente los ojos y dejo la boca lo suficientemente abierta como para que Hiccup pudiera darse cuenta que detrás de uno de sus dientes cerrados estaba atorrado lo que parecía un pedazo de hueso. Luego hablaría con él. Después se levantó de un brinco como si el suelo de pronto fuera de lava. El espanto estaba grabado en su rostro, algo que sin duda quedaría en la historia en la mente del joven aprendiz de herrero. El Furia Nocturna asustado.
-¡No, no, no, no y no!- decía una y otra vez el joven de ojos verde neón ahora siendo él el que daba vueltas como animal acorralado- No me voy a casar con la rubia molesta- se dijo más así mismo que a Hiccup.
-Pues tu metida de pata te puso en esto- dijo Hiccup recuperando su temperamento normal.
-Sí, no me lo recuerdes- dijo con reproche- Aun así, paso de atarme a esa molestia para el resto de vida que me queda. Quiero ser libre de hacer lo que quiera- al parecer a eso le tenía más miedo el azabache que el hecho de casarse.
-Mira… hay que pensar en una solución- dijo Hiccup siendo la mente fría de los dos en ese momento.
-Ya tengo una idea- a Hiccup no le gustó lo que dijo- Esta vez voy y la mato. "Hasta que la muerte los separe"- Hiccup deseo nunca a verle contado esa parte del matrimonio. Siendo que esa era una manera de "divorciarse" para los vikingos.
-Sabes que todo el clan Hofferson saben de tu compromiso ¿Verdad?- Tooth pareció meditar las palabras de Hiccup.
-Pues… los mato también- al parecer no lo comprendía aun.
-Y la isla entera de seguro ya se enteró también-
-…-
-¡¿No pensarás en matar a toda la isla?!- le gritó alarmado.
-Esa idea pasó por mi cabeza… pero ni queriendo lo logro… son demasiados-
Hiccup estaba desesperado, tanto o más que su amigo. Era una situación demasiado apretujada y difícil de manejar, con tantos peros y contras… se llevó sus manos a su cabeza rascando con desesperación, en un intento de despejar su cabeza. Sabía que su amigo se desesperaba más y más y de ello no saldría nada bueno. Putos vikingos, todo terminaba en una lucha sangrienta. Tonto Tooth. Su impulsividad era como un panal de abejas, listo para cualquier indicio de provocación. Estúpido padre. Si él estuviera…
Una idea brillante se encendió en su cabeza, una que tal vez los ayudara a salir de aquel aprieto. Pero necesitaba algunas cosas para concretarlo.
-Tooth, tengo una idea, pero necesito que asistas mañana a la celebración- dijo mientras trazaba las detalles finales de su plan en su cabeza.
-¿No me casaré, verdad?- dijo mientras tanteaba una lanza que Hiccup no supo de donde la sacó- Porque si no funciona tu plan…-
El no terminar la oración dejó en claro la alternativa dos de Tooth, cosa que preocupaba a Hiccup, aquel casi sadismo de su amigo y poca conciencia que albergaba.
-Un problema a la vez- se dijo así mismo.
Se despidieron quedando en su encuentro en la casa de los Hofferson, que seguro y sería el epicentro de todo. Al llegar a la aldea se podía ver a varios miembros del clan Hofferson y uno que otro de sus allegados ir y venir con distintas cosas, seguro dando preparativos para lo que sería una inesperada boda. Entre aquellas figuras reconoció al padre de Astrid, llevando con varios hombres en una carreta al "regalo" de boda a las bordadoras del pueblo, seguro y quería que dejaran la piel lista y presentable en alguna prenda.
Pasó de todo aquel congestionamiento de gente que subía y baja sin parar. Suficiente tenía con la idea de Astrid vestida de blanco parada en el altar… pensamiento que no hubiera sido desagradable de no ser que era Tooth quien se casaba y no él, sí, sabía que aquello no pasaría ni en sus más locos sueños, pero se valía que un chico de catorce años soñara.
Otro dato es que Tooth era cinco años mayor que Astrid, no era un dato alarmante, pues chicas más jóvenes que Astrid se han casado antes en la aldea, sea por tratados o uniones entre familias. Que la rubia tuviera recién cumplidos hace unos meses los catorce y que no la hubieran comprometido ya con alguien, era únicamente por su prima, que nunca dejaría que vendieran a su prima favorita como si de una vaca se tratara.
Apenas llegó a su casa fue directo a la habitación de su padre, algo que no haría al menos que su progenitor estuviera a varias islas de distancia. Buscó entre los baúles y muebles llenos de pergaminos buscando el documento que su mente trataba de recordar, después de todo habían dos cosas, una; ser el hijo de una familia importante te permitía el lujo de aprender a leer, segundo; ser un paria te dejaba mucho tiempo libre para leer, una práctica poco común entre su gente.
Un tiempo después de una extenuante búsqueda por fin encontró o que buscaba. Abrió el pergamino con sumo cuidado y leyó su contenido, la respuesta que buscaba la encontró casi al instante, ahora tenía un plan, sólo era cuestión de sobrevivir. Guardando el pergamino entre los pliegues de su ropa se dirigió hacia la residencia Hofferson esperando no ver demasiado tumulto de gente, sería como echarle sal a una babosa.
Su recorrido fue más apacible que hace unas horas cuando recién llegó a la aldea, era poca la gente que caminaba alrededor, sospechaba vagamente donde estaban, soltó un suspiro cansino lleno de depresión, sin duda terminaría muerto o más odiado que nunca. Su camino lo llevó a la cala, donde Tooth lo esperaba con una lanza y los labios apretados en una dura línea. Un sudor frío bajó por su nuca, en el peor de los casos su amigo de cabello azabache iba a matar a mucha gente, algo que no podía permitir. Armando los últimos toques del plan se dispuso a contarle a Tooth lo que ambos harían. En resumen; Tooth deberá de estar callado en todo momento y asentir con la cabeza en señal afirmativa, él se encargaría del resto. El guerrero oscuro no pareció muy contento con la escasa información y se llevó la lanza a los hombros, dejando en claro de que si las cosas no resultaban, moriría alguien.
Tooth, a indicaciones de Hiccup, llegó antes a la ceremonia; claro, con su fiel lanza en mano, listo para todo. Se colocó en uno de los rincones que había mientras veía a la gente ir y venir con varias cosas y hablado de otras que no comprendía del todo. Supuso que era para la… ni si quiera podía decir la palabra sin enojarse. No es que odiara al… ¿Matrimonio? ¿Así se llamaba? No lo recordaba bien, Hiccup se lo explicó sólo una vez. Sin embargo no era odio, sino que él no quería formar parte de ninguna familia del pueblo, ya antes los rechazó por varias razones, entre ellas era ese viejo rencor que les tenía pero que se aminoró con el tiempo, pensaba que eran estúpidos, él era claramente diferente (por sus dientes) y la única familia que tuvo y tendrá fue con su madre…
-Ya llegó el novio- advirtió uno de los invitados.
De pronto sintió las pisadas de varias personas que llegaban a su posición, apenas y levantó al vista y se encontró con varios varones de cabello rubio en distintas tonalidades y otros de castaño a oscuro. Supuso que eran parte del comité de metiches que iban a aquella "celebración", cuando vio que seguían acercándose demasiado a él les frunció el ceño y achicó los ojos. Todos pararon en seco ante la clara amenaza del joven de cabello azabache.
-Y eso que todavía no se casa- dijo divertido uno de los vikingos, haciendo que varios rieran en el proceso.
-Oye, linda lanza- señaló otro.
Tooth encontró un increíble deseo de clavársela de extremo a extremo y colgarlo en la pared, pero debía resistir, a lo que sólo fijó su vista a cualquier punto, punto que fue el padre de Astrid que se acercaba a él con un hacha. Una muy brillante y bonita a su parecer, pero años de peleas y muertes lo hicieron colocarse erguido con la lanza colgando de su mano, por si el tipo quería pelea.
-Relájate, no quiero pelea- aclaró el hombre parándose lo suficientemente lejos del alcanza de la estocada de la lanza. Tooth se relajó un poco- Quiero darte esta hacha en símbolo de tu unión con mi hija- le extendió el hacha al terminar de hablar- Con ella la cuidarás por toda la vida, un regalo de bodas- simplificó el rubio.
-Como si ocupara un hacha- pensó el azabache, no pensaba aceptarla, prefería una espada o lanza, además las hachas no son de unión, son para separar a la mitad al otro imbécil que tenga por enemigo. Ideas que se quedaron en su pensamiento.
Axel al no ver que singo de aceptación frunció el ceño de manera automática, pasaría de alto aquel claro insulto, después de todo no deseaba arruinar la ceremonia, ceremonia que beneficiaría enormemente al clan Hofferson. El matrimonio con el legendario Furia Nocturna alzaría el velo de sombra que cubría con deshonra a su familia por varios incidentes ocurridos en el pasado. Si el joven no quería el hacha en ese momento ya encontraría la ocasión para dársela.
Mientras tanto cierta rubia con afinidades impulsivas se encontraba en su cuarto, con un vestido blanco y una corona de flores sobre su cabeza. Ha ese punto apenas pudo siquiera pensar con claridad lo que estaba pasando, se estaba a punto de casar y no con cualquiera, sino con el mismísimo heraldo de la muerte y mejor guerrero de la historia de Berk ¿Estaba emocionada? No. Absolutamente no. Ella no quería casarse tan pronto, ni tampoco en un futuro muy lejano. Deseaba ser la mejor doncella guerra de la aldea, ganarse la gloria y fama en grandes luchas sangrientas contra los Salvajes de la Neblina, ahora estaba siendo alistada por su madre que no paraba de llorar y acompañada de su prima, que iba completamente de negro en aquella ocasión en clara señal de luto. Al menos ellas dos se encontraban en la misma sintonía, ninguna de las dos deseaba esa boda.
¿Pero acaso podía hacer algo? Si decía algo o desechaba la proposición del vikingo más temido de la aldea las consecuencias podrían llegar hasta ser mortales. El azabache ante el insulto podría optar por matarla a ella y a su clan en un arrebato de ira. Su padre podría caer en la deshonra y la humillación junto con todo el clan. Aún más abajo claro. Pues el respeto que imponía aquel clan de rubios fieros se estaba amenguando ante los ojos de los demás habitantes de la isla y de algunas vecinas. Ella nunca fue de las devotas que oraban a los dioses en busca de soluciones, siempre fue más de "resolverlo por sí misma"… pero ahora les imploraba que la salvaran de aquel destino que la esperaba fuera de su casa.
-Estás hermosa- escuchó a su madre decirle, pero sin prestarle demasiada atención- Nunca pensé que este día llegaría tan pronto- dijo entre lágrimas la mujer.
Astrid la mira con y le sonríe de forma forzosa, luego miró a su prima que la eludía como los ojos al Sol. Conociendo la razón de aquella antipatía prefirió no decir nada, sería lo mejor para las dos. El barullo de afuera de su casa se hizo más grande, seguro ya casi era la hora. Soltó todo el aire de sus pulmones y trató en vano de poner su mejor cara, cosa que resultó imposible. Si los dioses la estaban castigando por lo que ocurrió en el ruedo seguro estaban aplaudiendo y ella hacía lo mismo, casarla, seguro que se lo pensaron bien con el castigo.
Acompañada de su madre y de su prima bajó las escaleras, sus pasos eran lentos y pesados, queriendo retrasar lo inevitable, una última plegaria salió de sus labios sin sonido alguno, quedándose sólo en su mente. Al salir toda la gente estaba lista para recibirla, miembros del clan, conocidos y vecinos, vaya que si eran muchos. No tardó en encontrar al protagonista de su tumulto, estaba parado con los brazos cruzados y con una lanza enredada entre ellos, sus anteriores pensamientos se materializaban al ver aquella arma entre las manos ya mortíferas del azabache.
Ni siquiera dio dos pasos cuando la voz de la última persona que esperaba volver a escuchar se alzó entre todos.
-¡Aguarden!- gritó Hiccup un poco agitado, pues tuvo que esquivar a muchos para llegar hasta ahí y ser escuchado.
El barrullo se enmudeció y los músicos apenas si iban calentado las cuerdas cuando se detienen en seco. El Haddock de pronto se sintió intimidado por tener a tanta gente mirándolo, tragó una pesada bola de saliva, necesitaba calmarse o lo arrumaría. La gente empezó a murmurar, muchos tenían curiosidad de saber si el "chico problema" del pueblo fue invitado a la boda, para muchos era claro que no lo fue, ese chico era de mal augurio. No muy lejos de la realidad porque venía a detener la ceremonia y evitar una masacre.
-Este… buenas tardes vikingos y… vikingas- dijo de manera nerviosa- ¿Bonito día, eh?- la gente no supo si reír o escupir en el suelo… por eso la mitad hizo una cosa y la otra mitad escupió- Vamos mal- pensó Hiccup poniéndose un poco nervioso, hasta que la se topó con la mirada de Tooth que lo miraba paciente y confiado… confiado de que él podría solucionarlo… confiaba en él…-… Esta ceremonia no puede realizarse- hasta Hiccup se sorprendió de lo firme que había sonado. Los vikingos se asombraron y consternaron ante la oración que salió precisamente del escuálido vástago de Stoick, pero hubo también quien se molestó.
-¿Con qué derecho vienes a la boda de mi hija sin ser invitado? ¡Además de que no eres nadie para demandar tales cosas!- dijo un fúrico Axel que se abría paso entre la multitud.
-De hecho si lo tengo- aclaró el chico de cabello castaño- En falta del jefe de la aldea, de la anciana Gothi y del segundo a cargo, es decir, mi tío…- Hiccup hace una pausa dramática- Soy yo el siguiente a cargo- dijo algo nervioso pues tenía justo enfrente al enorme padre de Astrid, que era más músculo que grasa y con una mirada lo suficientemente helada para congelar a un tempano de hielo. Claro. Aún más.
-¿De dónde sacas dicha insensatez?- demandó el jefe del clan al diminuto intento de vikingo. Hiccup estaba temblando, aterrado mejor dicho, fácil podría el rubio romperle el cráneo con tan sólo un apretón de su gran mano, pero lo que le preocupaba más era la atenta y afilada mirada de su amigo, que tanteaba con un dedo la lanza que yacía en su mano, listo par en cualquier instante para lanzar perniciosamente el arma con blanco a Axel. Ya había visto antes la manera sobre exagerada con la que lanzaba la lanza, parecía irreal la velocidad y fuerza con la que viajaba el proyectil, sin duda atravesaría tres escudos y a un hombre de par a par.
-Aquí- dijo mientras sacaba de su chaleco un pergamino, Axel se lo arrebata y empieza a leer el contenido de dicho documento. Su ceño se apretó más, era cierto.
-¿Y qué importa que tú estés a cargo?- espetó con rudeza- No tienes derecho de intervenir en la boda de mi hija ni tampoco nadie hará lo que TÚ digas- lo señaló con el dedo mientras lo señalaba de pies a cabeza.
Hiccup respiró hondo.
-Las ceremonias de bodas deben presentarse del padre de la novia al jefe o sustituto a cargo de la aldea para poder autorizar dicha liturgia, de no ser así no se estarían respetando las normas establecidas a la obediencia a la autoridad regente- a este punto ya muchos vikingos se rascaban la cabeza sin entender medio "pio" de lo que decía el chico- Por lo tanto se estaría cometiendo perfidia…- Hiccup miraba a su alrededor dándose cuenta de que la mayoría no entendió lo que dijo- Traición y deslealtad hacia al jefe, Stoick el Basto…- simplificó el castaño.
Todo la masa de gente que estaba presente soltaron un jadeo en sorpresa y otros se miraban alarmados unos a otros, el cuchicheo empezó a rodar de un lado a otro. Ahora no se miraban muy cómodos y uno que otro se marchó del lugar, no queriendo tener nada que ver con aquel lío.
Axel miró a su alrededor de reojo, la gente empezaba a inquietarse y a decir cosas. Estaba furioso, furioso con ese intento astilla de pescado que ahora era su dolor en la garganta. La idea de aplastarle la cabeza entre sus manos y escuchar el "crack" armonioso de su cabeza reventando lo llevó a abrir sus manos por reflejo, pero detuvo esa idea. Hacerlo probaría precisamente lo que dijo el flacucho pecoso y definitivamente él no era un traidor. Además de que como representante de la familia terminaría por destruir su casta.
-Entonces te pido autorización para llevar a cabo la ceremonia… Haddock- poco le faltó a Axel para atragantarse con su saliva-
Hiccup ya veía venir eso.
-Muy bien- dijo con su mejor sonrisa, tratando de aparentar valor que no tenía en ese momento.
Se acercó hacia el temor de la aldea con paso calmado. Para Hiccup la naturalidad y calma de acercase a Tooth y hablarle se había convertido en común, pero para la aldea que desconocía la relación de ambos jóvenes, era toda una proeza de audacia acercarse tanto al Furia Nocturna sin un a pizque de miedo.
-Señor Furia Nocturna- Tooth le frunce el ceño, Hiccup sabe que no le gusta es apelativo- ¿Está de acuerdo en seguir con la ceremonia?- era la parte de Tooth.
El azabache conocía su parte, Hiccup le explicó que Astrid seguro tampoco quería casarse y si lo hacía, sería con miedo e impotencia por razones que ya se explicaron. Tooth contempló por un instante a la rubia, rápido pudo percatarse de que era verdad lo que le dijo su amigo. La chica se encontraba aterrada, lo veía en sus ojos y denotaba algo que no supo interpretar. Lo malo de sólo identificar el miedo.
Astrid esperaba con ansiedad el veredicto del Furia Nocturna junto con la gente que estaba ahí, Stormfly era la más ávida de escuchar el veredicto.
Tooth no esperó más, movió la cabeza de un lado a otro, era claro que la respuesta era un rotundo no. Varias cosas pasaron; Stormfly se quitó la capucha negra que tenía y la lanzó lejos mientras aguantaba las ganas de gritar; Astrid deseaba con todas su fuerzas arrancarse aquel vestido, pero desistió pues quedaría desnuda; muchos aldeanos se quejaron pues esperaban la hora del banquete; mientras Axel se acercaba a pasos agigantados hacia ambos jóvenes con su rostro enmarcando la ira.
-¡¿Qué significa esto, Furia Nocturna?!- Tooth arquea ceja sin entender mucho, pero Hiccup que entendía perfectamente lo que sucedía, dio unos pasos hacia atrás- ¡Primero pides un compromiso con mi hija y ahora por tu mera gana lo rompes!- cada palabra del jefe del clan llevaban la rabia cargada en cada silaba- ¡Has deshonrado a mi hija y a mi clan con esta humillación!- sus ojos se posan en Hiccup que se petrificó en su sitio como una rama- Y tú… tú causaste todo esto…- las palabras de Axel se arrastraban de manera peligrosa, peligro que el azabache detectó y apretó la lanza, listo para darle una estocada en el corazón- Pagarás por esto…
Su amenaza se quedó en el aire pues otra voz hizo acto de presencia.
-No sabía que eras de los que rompían las reglas, Axel- todos direccionaron su mirada para toparse con el herrero del pueblo, pero en su mano no estaba su clásico garfio, en su lugar era un hacha de doble filo y su característica sonrisa pero con una miraba afilada- Los Hofferson son una de las familias más antiguas que hay en Berk, fuertes, valientes, gallardos, pero sobre todo, honorables… ninguna familia se compara con la de ustedes si hablamos de lealtad… pero ahora veo que eso está en tela de juicio con lo que estás haciendo… Axel- Gobber endureció los rasgos de su rostro- Estoy más que dispuesto de… discutir… contigo si aún tienes cosas que decir ante la decisión del muchacho…
Un gélido viento surcó los alrededores, el aliento casi se hizo visible y seguro un solo tirón al aire y se podría sentir lo pesado de éste. Axel miraba de manera rencorosa a Gobber, éste respondía de la misma manera. Hiccup miraba atónito la escena que se desarrollaba delante de él, sin poder decir o hacer nada, más por miedo e impotencia, que de decir algo. En parte agradecía la intromisión de su mentor y segundo padre, pues el asunto se le escapaba de las manos ante el enojo del padre de su amor platónico.
-¡Bien!- sentencia el vikingo mientras se daba la vuelta y se dirigía a la congregación de gente- ¡¿Qué están esperando?! Vamos a limpiar- de inmediato los Hofferson varones y demás empezaron a desmantelar todo y a recoger las cosas. La cabeza del clan les indicó que a todo aquel que ayudara podría llevarse toda la comida que pudieran cargar, cabe decir que muchos le pusieron más empeño a la labor ante el estímulo de una comida caliente.
Hiccup soltó el aire atorado de sus pulmones de golpe, se sentía mareado, pero a la vez aliviado. Miró a su mentor con una sonrisa agradecida, éste menea su mano diciendo "no hay problema". Gobber no lo diría a puertas abiertas, pero estaba orgulloso de su joven pupilo y de su demostración de temple al imponerse en público, algo que ni en sus más locos sueños se imaginó, cosa que merecía su reconocimiento y apoyo, incluso para partirle las piernas al que la hiciera de bravo ante la primera señal de liderazgo del chico de cabellera castaña.
Tooth, a señas de Hiccup, se empezó a alejar de manera silenciosa, pero con unas inmensas ganas de gritar y saltar de un lado para otro por haber "esquivado la flecha". Vaya que había dudado del plan desde el inicio y ahora se percataba que las ideas de su escuálido amigo realmente podían funcionar. Debía tomar eso en cuenta para más adelante. Cuando sintió que no había nadie cerca, empezó a dar saltos y volteretas mientras sonreía de par a par, necesitaba sacar todo lo que sentía y que mejor forma de expresarse que correr. Tooth no era el único con una dicha en su corazón, Stormfly daba saltos de un lado a otros mientras soltaba puñetazo al aire, su prima había corrido a su casa para poder desprenderse del vestido con unas ansias comparadas con las de Thor de arrojar truenos.
-Veo que alguien si festeja- dijo Blech.
Stormfly se dio la vuelta y se encontró con los demás dragones, sin duda habían venido a la boda o a joder.
-Joder un poco en la boda es parte de los Thorton- Barch pareció leerle el pensamiento.
-No me podía imaginar otra cosa- dijo sonriente la de mechón azul.
-Veo que estás más feliz que la "novia"- se burló Hookfang.
-Ríete lo que quieras- le dijo sin ganas de discutir la Hofferson.
-Pues claro, ahora vuelves a tener "chanzas" con el Furia Nocturna- dijo Blech.
-Y con chanzas nos referimos a todavía nada- ambos gemelos se rieron ante la burla haciendo a Hookfang reír con boca cerrada en el proceso.
-…Tienen suerte de que no traiga mis cuchillos- les dijo la Mortífera con claro ceño fruncido.
-¿Y no tendrá problemas tu familia o Astrid para encontrar marido?- el comentario salió de la misma Meatlug, suficientemente serio como callar las risas- Digo… ahora es una despechada… eso podría a carrerearle problemas a futuro.
En efecto, el comentario de la Ingerman era exacta, ahora Astrid era una "despechada", cosa que se le designaba a la mujer o hombre que le rompen el compromiso antes de la ceremonia, incluso casos como éste de ser el mismo día de la boda. Para los despechados resulta más difícil encontrar pareja por ser "desechados" como material de matrimonio, reduciendo así el interés de otras personas o familias de querer unirse a dicha persona. En pocas palabras, reduce la posibilidad de matrimonio para la persona que es abandonada por la otra.
Stormfly conocía perfectamente eso, y poco le preocupaba y dudaba que a su prima le importara ser una de esas. De hecho podía jurar que dicho título implícito la hacía más que feliz, pues conocía los sentimientos de Astrid con respecto al matrimonio.
Astrid, en su habitación, pocas ganas le faltaron para cortar el vestido con su hacha, necesitaba urgentemente salir de aquella ridícula prenda, pero por amor a su madre que le dio y modificó el vestido, no lo haría pero deseaba fervientemente que alguien le ayudara. Sus pensamientos fueron escuchados pues su misma madre entró a su cuarto, pudo denotar la preocupación y la intriga en las facciones de su progenitora, sin duda era ella la que lo provocaba.
-Deja te ayudo- dijo con amabilidad.
Con una calma y serenidad que tranquilizaba a Astrid empezó a desanudar los cordones del vestido por la espalda de su hija. Ambas Hofferson mantenían un silencio que reconfortaba el tenso ambiente que se generó hace apenas unos momentos. Astrid quería decir algo, pero no sabía qué, o más bien el cómo empezar. Eran demasiadas cosas las que deseaba decirle.
-Hija- la voz de su madre la sacó de su turbio mar de pensamientos- ¿Cómo estás?
Astrid sabía a lo que se refería.
-Opino que las cosas salieron como debieron salir-
-Astrid…-
-… ¿Qué?- trató de eludir el acusatorio tono de su madre.
Brenda negó con la cabeza mientras soltaba un suspiro.
-Bueno… aquí entre nos- aquel tono cauteloso de su madre le llamó mucho la atención- Estoy feliz de que no te casaras-
Esa revelación asombró mucho a la adolescente, entre las personas que creía que la querían ver casada a ella era su madre la que encabezaba la lista.
-No estaba lista para dejarte ir… no tan pronto- decía de manera amorosa, mientras quitaba los adornos de la dorada cabellera de su hija, dejándolo liso y suelto en una cascada de oro. Era una melena muy larga y hermosa, pero sobre todo larga, Brenda sólo pudo contemplar el cabello de su hija y lo extenso que se había puesto. Pero no era el cabello lo que de verdad comparaba era lo mucho que su hija había crecido, ya no era una niña y poco faltaba para que se convirtiera en una mujer. Sin duda los años sí que pasaban volando, un día la mecía entre sus brazos y al otro la veía entrenando en el bosque con su hacha… sin duda los años pasan volando, pensó ella.
-Además aún tengo algo que terminar- dijo Astrid con renovado espíritu.
Su madre sonrió divertida, su hija sí que era una Hofferson hasta la médula. La bendijo y deseo la mejor de las suerte para el día de mañana, todo en silencio.
.
.
.
Tooth brincaba de un lado a otro y daba volteretas como un niño que probó su primer dulce. Hiccup lo miraba entretenido con una sonrisa divertida, su amigo y su efusividad sí que contagiaban buenas vibras, él no estaba muy lejos de aquel gozo, todo salió milagrosamente bien, algo que seguía asombrándolo pues conociendo su suerte pensó que terminaría sin un brazo o un ojo, seguro que agotó la suerte de lo que le quedaba de existencia. Sus pensamientos fueron abruptamente interrumpido ya que Tooth la tomó por los hombros y empezó a zarandearlo y a darle muchas vueltas que por poco hace que salga su desayuno de hace dos días.
-¡No puedo creer que haya funcionado, mil gracias!- decía el chico de cabello azabache contento.
-Pues de…¡Oye!- dijo indignado el Haddock al darse cuenta de la segunda intención de la oración.
-Bueno, no puedes decirme que no te pusiste nervioso- dijo con burla amistosa.
Hiccup rodó los ojos con su usual actitud sarcástica.
-Manos a la obra- dijo entusiasmado Tooth mientras tomaba dos viejas lanzas en sus manos. Hiccup sabía a lo que se refería.
Después de horas de práctica y de un esfuerzo sobre humano por parte del escuálido cuerpo del peli castaño no hubo muchos resultados positivos y la siguiente prueba sería pasado mañana. Ya cuando el Sol caía por el horizonte y con poca luz, tooth decidió despachar a Hiccup con la promesa de que mañana lo haría mejor. Sólo que Hiccup sabía lo que realmente pasaría…
Por la noche Hiccup le dio muchas vueltas al asunto, si bien su cuerpo estaba adquiriendo cierta resistencia física con las prácticas extras con el chico de ojos tóxicos, aunque fuera poca, dudaba que ni en veinte años logaría ser ni la mitad de fuerte que un chico de su edad. Con pensamientos desmotivadores y la moral por los suelos por fin pudo dormir, pero no plácidamente, mañana sería un día duro más con lo que iba a hacer.
.
.
.
-Tooth, debo serte franco…- el mencionado lo mira atentamente mientras termina su segundo plato de guiso de cabra que su amigo le trajo de desayuno- No podemos seguir engañándonos, mejoro tan rápido como crece una montaña y dudo que el mismo truco que hice con Meatlug funcione con Stormfly… creo que lo mejor es que me eliminen ahora y evitamos más pesares…- Tooth lo mira de forma seria sin mover un músculo-… Además corrí con mucha suerte en la primera prueba y hay gente que piensa que puede que no sea una deshonra andante…- rio de forma forzada tratando de hacer sonreír a su amigo-…¿Tooth?...
El susodicho suelta el aire de forma pesada mientras hace una extraña mueca con la boca. Hiccup no supo interpretar dicha expresión. Sin decir nada Tooth se levanta y se va derecho a escalar la roca que ya acostumbraba a usar para pensar, salvo que esta vez la uso para acostarse para contemplar el cielo. Hiccup podía sentir la desilusión de su amigo haciéndolo sentir mal consigo mismo y muy frustrado. De un morral que trajo sacó una cuerda con un trozo de cuero en medio. Fue a un punto de la cala donde había muchas piedras y se dispuso a desquitar su frustración lanzando piedras con su honda a una pared de piedra natural del lugar.
Ante el ruido Tooth estira un poco el cuello y contempla a su amigo tirando piedras con lo que parecía una cuerda, algo nuevo para él pues nunca vio a nadie lanzar piedras con aquella cosa. Debía de admitir que parecía ayudar a lanzar más rápido los proyectiles pues la fuerza del impacto le indicaba que así era… además el pequeño adolescente no dejaba de darle al mismo punto de la pared… algo dentro de la cabeza de Tooth se iluminó en ese instante.
De un brinco baja de su piedra y se acerca de forma sigilosa a Hiccup, evitando romper la clara concentración que en ese momento tenía. Más cerca lo observa mejor, el balance, sus movimientos de brazos y su respiración. En efecto. Era lo que pensaba.
-Eres bueno con esa cosa-
Ante el repentino alago Hiccup suelta antes de tiempo el extremo de la cuerda y la piedra sale volando hacia arriba para luego caer en el lago.
-¿Cómo se llama?- pregunta curioso mientras observa tan inusual objeto a su vista.
-Honda- le responde más calmado el Haddock- Los niños la utilizan para cazar pájaros que picotean los cultivos o simplemente matarlos- para Hiccup no era una sorpresa que Tooth no conociera tan primitiva herramienta, pues en batalla no era tan utilizado pues era considerado inútil al enfrentar los duros escudos o cascos de hierro.
-Tienes buena puntería- señaló el chico de cabello azabache.
-¿En serio?- respondió dudoso.
-Llevas rato dándole al mismo punto- puntuó su vista a la marca de la piedra arañada por los constantes golpes con las piedras.
-¿Y eso qué tiene de especial?
Tooth poco más y casi se da una palmada en su frente. Sin duda su amigo era alguien sumamente inteligente… en ocasiones, pero hasta él debió de a verse dado cuenta. El rostro intrigado del castaño le respondió por sí solo.
-Espera aquí- ordeno el azabache. Hiccup asintió un poco asustado por la repentina orden.
No pudo preguntarle nada cuando Tooth salió disparado con dirección al pueblo, esperaba que no se metiera en problemas…
.
.
.
-¡Oye, Blem!- grita un vikingo de cabellera rubia y una barba con varias trenzas en ella.
-¿Qué pasa Gust?- dijo un vikingo de cabello negro con inicios de calvicie en las entradas y una barba espesa mal peinada.
Ambos vikingos eran conocidos de toda la vida, su relación podría describirse como la de dos tipos que se frecuentan lo suficiente como para ser amigos, pero no estaban en los primeros de su lista como para ser favoritos.
-Mira el arco que hice- dijo Gust mientras mostraba un arco corto finamente labrado a mano con detalles ondeados asemejando el movimiento del viento.
-Oh, vaya que es bonito… pero algo pequeño a mi gusto- alabó y criticó el hombre con un ojo cerrado.
-Tal vez… porque quizás por eso se llame arco corto, genio- se burló el rubio.
Ambos amigos ríen estrepitosamente.
-Incluso conseguí que me lo dieran con un cajac a luego- mostró orgulloso su objeto aludiendo a su gran habilidad de regateador.
-Jajaja, que presumido eres- ambos vikingos volvieron a reír.
-Sin duda esta es mi semana, ya te lo digo-
E invocando a alguna fuerza externa y sobrenatural, un puñetazo recibió en todo la cara que el desafortunado vikingo terminó en el suelo automáticamente inconsciente. El perpetrador no era otro sino Tooth que después de su agresión toma el arco y el cajac del suelo. Luego voltea a ver de manera amenazante al acompañante de la víctima y alza la cabeza diciendo con ello "¿algún problema?". El vikingo alza las manos en señal de no querer problemas. El azabache conforme se retira como llegó, en silencio.
-¿Hiciste algo que lo molestara?- pregunto a su ya ex amigo caído. Este apenas si suelta un sonido de su garganta- Fue un placer conocerte- dice para después marcharse y empezar a olvidar que alguna vez conoció a ese desdichado… y contarle a uno que otro conocido…
.
.
.
De regreso a la cala Tooth le extendió a Hiccup ambos objetos que adquirió en el pueblo.
-¿De dónde sacaste esto?- preguntó Hiccup temiendo que las nuevas hipótesis que surgieron en su cabeza fueran correctas.
-Las encontré tiradas- y no metía del todo, pues las había recogido del suelo.
No muy satisfecho y convencido de las palabras de su amigo, Hiccup se colgó el cajac y tomo el arco con su mano derecha. Debía de admitir que era un muy vistoso arco, muy bien tallado… ¿Quién en su sano juicio dejaría eso tirado? Adelantándose a los pensamientos de su amigo Tooth apresuró la actividad.
-Muy bien, es hora de practicar- dijo de manera entusiasta- Hiccup, quiero que le dispares a ese árbol de allá- señaló el azabache a un árbol que hacía una distancia de fácil veinte metros. Hiccup lo vio algo anonado, pero no chisteó, sólo obedeció.
Tomando una de las flechas del cajac, se dispuso a cargar el arco. Sabía por lo que había visto antes el cómo colocar la flecha. Tardó un poco en tensar el arco pues no estaba acostumbrado a ello y apunto al árbol. Respiró lento y exhaló con la misma calma, no supo por qué pero sintió la necesidad de mover un poco más arriba el arco y girar un poco a la izquierda. Soltó la flecha y para sorpresa de él dio justo en el centro del tronco.
-¡Wow!- dijo exaltado el Haddock, sin aun poder creerlo de haberlo hecho también al primer intento adjudicó eso a la suerte.
Adivinando a donde iban los pensamientos del aprendiz de herrero, Tooth interrumpe el flujo de pensamientos de su amigo.
-Hazlo de nuevo- dijo con los brazos cruzados, pero la semi formada sonrisa de sus labios indicaba que no estaba serio o molesto.
Hiccup obedeció de manera autómata, volvió a cargar la flecha y, a diferencia de la vez anterior, no se movió hacia los lados, sólo subió el arco a la misma altura y disparó.
La flecha se clava justo al lado de la otro, literalmente pegada a la otra. El aliento de Hiccup escapó de su cuerpo dejándolo boqueando. En serio que lo había hecho. Dio en el mismo punto dos veces seguidas… sin que Tooth le dijera algo, volvió a cargar el arco con una confianza que nunca había sentido. Esta vez sintió que debía apuntar más a la izquierda y menos arriba, no lo sabía, pero algo en su cabeza se lo dictaba. Él no la contradecía. La tercera flecha voló por el aire aparentemente muy lejos del blanco, fue en eso cuando una fuerte ráfaga de viento sopló de manera sorpresiva hacia la derecha empujando en el proceso la flecha justo en su blanco, quedando amontonada por arriba de las otras dos.
-¡Hay dioses, lo hice!- gritó demasiado sorprendido de su propio logro.
Los aplausos de Tooth lo sacaron de su euforia. Hiccup pudo ver el rostro divertido de su amigo como si se encontrara con el martillo de Thor a lado de una jarra de hidromiel.
-¡Lo sabía!- exclamó victorioso- Sabía que esto pasaría.
Hiccup no entendió bien las palabras de Tooth.
-Al ver como lanzabas las piedras noté que acertabas al mismo punto sin fallar ninguna vez- Hiccup aun parecía algo confundido- ¿No lo ves? Hiccup, tienes talento para la arquería, uno muy claro. La respiración, la concentración, tus movimientos al lanzar y esa increíble intuición grita a los cuatro vientos que eres un tirador nato ¡Como yo!- sin contener más la emoción el azabache abraza con demasiada fuerza el delgado cuerpo de su amigo estrujándolo hasta que varios huesos crujieron un poco- Ups… olvido que eres medio delicado- bromeó mientras lo liberaba.
-Gracioso…- dijo casi sin aliento el chico pecoso.
Practicaron por varias horas disparándole a los distintos arboles de la zona y el progreso de Hiccup aumentaba cada vez más, poco a poco el muchacho entraba en mayor confianza con su recién descubierta habilidad y no podía sentirse mejor de lo que sentía ahora. Bien era cierto que un guerrero de hacha, espada o martillo representaba un mayor estatus y era de mejor ver que un arquero, de eso a nada, mejor ser un arquero.
-Hiccup- el aludido volteo a mirar a su amigo- Es hora de la práctica verdadera.
-¿Crees que con esto podré pasar la prueba de mañana?- preguntó esperanzado.
-Mmm… te falta más práctica con el arco, ya mañana sentirás tus brazos resentidos por el ejercicio de hoy- se mofó el azabache, Hiccup rueda los ojos de forma sarcástica- Pero sé que la ganarás, a este punto debiste deducir de qué va la prueba-
Claro que descifró el objetivo de la prueba, pero de saberla no implicaba con lo lograría. Un milagro le haría falta de querer ser el vencedor.
-Ella tiene un punto ciego- dijo Tooth de manera repentina captando la atención de Hiccup- Ese flequillo azul en medio de los ojos no le permiten ve demasiado bien por debajo-
Hiccup pensó que esa información podría resultarle útil… un poco al menos. Los engranes en su cabeza comenzaron a girar y armando lo que sería un "plan de batalla", pues los vikingos no eran muy pensadores en ese aspecto, preocupándose tan sólo de matar por delante al que tengan.
-Muy bien, última prueba- Hiccup recuperó la compostura y preparó un flecha, intentando adivinar cuál sería el blanco- Dispárame- indicó el joven guerrero mientras alzaba los brazos a ambos lados de sus costados.
-¡¿Qué, estás loco?!- le dijo alarmado el aprendiz de herrero- Podría herirte-
-Nah, lo dudo- respondió de forma confiada el chico de ojos verde neón.
-Muchas gracias…- dijo el Haddock entre ofendido y sarcástico.
-Vamos, dispárame-
-¡No!-
-¡Por mi…!- desesperado Tooth empieza a arrojarle todo lo que tuviera a su alcance sin tener la verdadera intención de lastimarlo, sino de molestarlo para que le disparara como una flecha- ¡Dispárame demonios!- le exigía el azabache.
-¡Que no, joder!- decía mientras intentaba esquivar la mayoría de cosas o bloquearlas con el brazo.
Tooth, cual niño en medio de una rabieta, se marcha del lugar dando fuertes zancadas, al segundo después de marcharse llega con una ballesta y un virote recargado en su hombro. Caminó hacia el tronco del árbol donde saca una cuerda.
-¿De dónde sacaste la ballesta?- acusó con sospecha el castaño.
-La encontré tirada en suelo- respondió a secas.
Hiccup conjeturaba dos cosas. Pero prefería guardársela… definitivamente no se llevaría el arco a su casa… al volver su vista a Tooth vio con mucho temor que había colocado la ballesta encima de una roca lo suficientemente alta para estar a la altura del pecho del azabache, además justo en el gatillo y la empuñadura había atado la soga de hace unos momentos y esta recorría un camino hasta la mano del alocado y extraño sujeto que ahora llamaba amigo.
No pudo solar ni un sonido cuando Tooth jala con rapidez la soga y acciona el gatillo del arma. De esta sale disparado el virote con dirección al centro de la caja torácica, Hiccup ya visualizaba la sangre brotar del cuerpo de su amigo, pero apenas la flecha le faltaba unos cuarenta centímetros y Tooth alza su mano a una ridícula y anormal velocidad y atrapa el proyectil sin siquiera sudar.
-Ves…- apenas e iba a formular la oración cuando el arco corto se materializa delante de sus ojos y le da en medio de estos y parte de la ceja derecha- ¡Au!... oye, aguarda, ¿A dónde vas?
Hiccup se fue mascullando maldiciones e improperios a los dioses por ser tan injustos en la repartición de cualidades a las personas. Sin duda lo odiaban…
.
.
.
El día había llegado, el ruedo fue preparado para el segundo enfrentamiento contra la Mortífera, los dragones se encontraban en su grada habitual esperando la llegada de Gobber y los reclutas/primos/juguetes de diversión. Meatlug pudo apreció a un aumento de número de personas presentes, sin duda el revuelo que ocasionó el Furia Nocturna llamó la atención de los pobladores, lo suficiente como para hacerlos venir a ver si volvía a hacer acto de presencia o para evitar por completo el ruedo por las siguientes horas y evitar a la muerte prematura hecha carne. Valientes idiotas dentro, inteligentes cobardes fuera…
La poca gente presente empezó a guardar silencio ante la entrada de los futuros vikingos al recinto, Stormfly ya los esperaba en alguna parte del laberinto, difícil decir cual pues el público en vez de ser ayuda para ver de diferentes panoramas escogieron sentare del mismo lado que los dragones, sabrá porqué.
Hiccup tragó nervioso una bola de saliva, intentando armarse por la gran muestra de valor que jamás en su vida había demostrado, pero sabía que tenía que hacerlo, si quería dejar de ser esa decepción andante, la burla y la vergüenza de su aldea, tenía que hacerlo sin dudar. Observó a sus compañeros en estados similares; Snotlout insistía en llamar la atención de Astrid, Fishlegs estaba temblando como gallina en nieve, los gemelos peleaban entre ellos y él se cagaba en los pantalones por casi nada en realidad.
Entre los pensamientos variados de las jóvenes mentes de los reclutas una entre ellas estaba en blanco, ignorando las estupideces de los gemelos o los intentos del molesto de Snotlout por insinuársele y llegar a algo después de su aparente ya ganada victoria. Respiró lento y calmado, preparando su mente para lo que venía. Sabía que esta vez su prima se andaría sin miramientos, de reojo notó que Gothi traía varios bolsos con ella. Con eso supuso que abrían muchas cicatrices ese día. No pudo evitar sonreír, pues su sangre de guerrera hervía por el inminente desafío que se cernía sobre ella. Eso le daría más sabor a las cosas. A su victoria. Porque ganaría como de lugar.
Gobber sopló el cuerno, indicando el inicio de la carnicería.
Astrid dejó rápidamente a sus compañeros atrás, incluyendo al pesado del Jogerson, tomando así su propio camino. El resto del grupo hizo lo mismo, todos excepto Snotlout, que trató de alcanzar a Astrid, pero apenas dobló una esquina y se topó con Stormfly encima de la pared con dos cuchillos en cada mano…
-¡AAAAAAAH!- gritó como chiquilla que se clava el dedo con un alfiler por primera vez. Claro, si por alfiler uno se refiere a tres cuchillos clavados en diferentes zonas de su cuerpo.
Dos sanadores bajaron a sacar a desafortunado hijo de puta pues no podía moverse por el dolor de tener uno de los cuchillos en su pie izquierdo.
-JAJAJAJAJAJA, tu primo fue el primero- se burlaron los gemelos Espantosos, Hookfang se golpeó la frente entre frustración y vergüenza.
-Ese idiota persigue faldas…- masculló él.
-Dos barriles de aguamiel a que sigue el gordito- dijo Blech a Barch.
-Acepto- dijo confiado.
Gobber observaba entretenido el evento, los chicos se estaban esforzando más que otras veces incluso Hiccup se movía más seguido de lo que para él era normal. Sin duda podría haber esperanza para el chico. Incluso la hija fe Finn se observaba más motivada que otras veces, sin duda las cosas marchaban sobre ruedas.
Los siguientes en caer ante las cuchillas de la Stormfly fue Tuffnuf siendo utilizado como escudo humano por su hermana, poco duró la gemela rubia pues no dio ni dos vueltas diferentes cuando se topó de cara a la rubia Hofferson amante de las puntas, siendo noqueada a vece de tres patadas conectadas en estómago y cara.
Un sonoro "mierda" se escuchó en las gradas, alguien perdió la cerveza de la semana. Mientras que el público aplaudía las grandes habilidades de una de sus mejores guerreras.
Stormfly apenas e iba a empezar a moverse cuando un destello de luz se materializó delante de ella, entendiendo a gran velocidad lo que iba a pasar guardó la calma, luego se movió de forma magistral en un giro sobre sus pes mientras daba un brinco en reversa. El hacha de su prima le pasó por escasos, pero calculados centímetros de su nariz. Sonrió de manera imperceptible, su prima se había dado cuenta de la prueba en la que se encontraba.
-Mierda de troll- maldijo la rubia adolescente poniéndose en guardia.
-Eso pasa cuando tienes muy limpia y reluciente tu hacha, querida prima- lo de querida lo dijo siseando la lengua mientras tres cuchillos se deslizaban por cada mano listos para tomar el vuelo.
Astrid alzó el escudo a tiempo, pero uno de los cuchillos iba para más abajo y le rasguñó la pierna, de la herida empezó a emanar sangre, pero nada serio, era más una herida escandalosa que algo serio. Sin perder tiempo sale corriendo intentando perder de vista a su prima. Stormfly la persigue mientras sonreía extasiada, la caza siempre le había resultado una actividad emocionante como estimulante. Buscar, encontrar, pelear, herir, perseguir a una presa y acabarla con sus propias manos le brindaba una sensación de poderío sobre la misma, sintiéndose invencible. Cazar ser de dos piernas no le era muy diferente a las de cuatro; ella era la cazadora y la cazadora siempre sorprendía a la presa, no al revés.
Justo pasó por encima del primo de Meatlug en su persecución, éste temblaba y respiraba agitado con miedo. Dejaría a Astrid pasar por el momento, debía acabar con la mayoría.
El pobre amante de libros miraba asustado a todos lados con el escudo arriba para intentar bloquear las invisibles hojas de hierro que le saldrían en cualquier momento. Tan ensimismado estaba que no sintió a la experta cazadora bajar por la pared detrás de él. Años de cacerías e enseñaron a la Hofferson a caminar sin hacer el más mínimo ruido. Quería reírse. Tocó sutilmente el hombro del Ingerman, éste se gira de golpe asustado con el escudo delante de su cara, pero nada pasó, no había nadie. Más relajado se dio la vuelta para sólo encontrarse de frente a La Mortífera con un cuchillo apuntándole en el ojo izquierdo. El alma del chico abandona su cuerpo y se desmayó cayendo de espaldas de forma pesada.
Stormfly no estaba muy satisfecha, esperaba un poco más de su presa, pero tampoco podía pedir milagros de la familia Ingerman, sin ofender a su compañera claro está.
Iba seguir cazando a su prima, la presa más fuerte a su parecer, cuando un escudo rueda a unos tres metros delante de ella… ese escudo no era de su prima, estaba entero, además todos los verdaderos vikingos nunca soltarían su escudo… espera, ¿Cuántos quedaban?...
Se giró sobre sus talones con un cuchillo en cada mano, pero se sorprendió al ver que no había nadie intentando atacarla por la espalda, más relajada pero sin bajar la guardia, se da la vuelta para seguir su camino. Pero se detiene en seco al sentir un punta fría y afilada en su vientre.
Baja la mirada y abre cómicamente los ojos al ver el escuálido hijo del jefe de la aldea agazapado casi pegado a ella sosteniendo una daga de hierro de doble filo justo en su vientre. Las palabras colisionaron en su garganta dejando salir sólo barullos de sonidos, la estupefacción pudo más que ella y no era la única, tanto los dragones, algunos espectadores, Gobber y la mismísima Astrid observaron a La Mortífera puesta en jaque mate, todo por el mismísimo pescado parlanchín de Hiccup que sólo pudo atinar a hacer una mueca que una decente sonrisa.
Para Hiccup todo sucedió demasiado rápido, iba moviéndose con cuidado tratando de no toparse de frente con la prima de su amor platónico cuando los dioses, en cruel acto de vanidad y de burla, le concedieron lo que menos quería. Aunque un rayo de caridad de sepa que dios pareció cubrirlo por un instante, suficiente para resguardarse, en ese instante se dio cuenta de dos cosas; la primera era que ahora Fishlegs era el que le iba tocar sufrir y la segunda era que efectivamente el flequillo peculiar y azul de la Hofferson e tapaba cierto punto de su vista panorámica. Algo dentro de él ardió en deseo, deseo de ganar, de verdaderamente ganar… y tenía una oportunidad.
Coloca su escudo en el suelo y con apoyo de su pierna lo empuja haciendo que ruede de forma tambaleante pero recta a unos metros. Supuso que el acto desconcertaría a Stormfly y efectivamente lo hizo, pues ésta se giró de golpe dándole la espalda. No desaprovechando el momento se acerca lo más rápido y silenciosamente posible hacia la amante de cuchillas y se agazapa lo más que pudo y alza su daga calculando la altura y la posición del abdomen de la muchacha. Su plan resultó. Incluso para sorpresa de él.
El mundo perdió el sonido unos instantes, tan sólo roto por las repentinas carcajadas que empezaron a resonar. Las miradas de todos se re direccionaron al nacimiento de las risas encontrando al famoso y todo poderoso Furia Nocturna riendo estrepitosamente al otro lado de la gradas, más en concreto, en la zona vacía donde todos habían rechazado sentarse antes.
Tooth llevaba ya un rato observando la prueba, más específicamente a su amigo, sin duda estaba mejorando un poco, pero sólo eso. No le gustaba admitirlo, pero un conejo de campo tenía más bravura que el adolecente de cabellera castaña. Sin embargo hubo un momento donde observó algo diferente en él. No supo que sería eso, pero sabía que era bueno y justo unos instantes después pasó esa increíble jugada que le acababa de aplicar a la chica con fetiches punzantes. No pudo resistir que le naciera una sonora carcajada, pero no era tonto, así que se cubrió la boca con la mano sin presionarla contra sus labios, para poder reír a su gusto.
Ante la atónita mirada de Stormfly Hiccup sintió un escalofrío recorrer su vertebra, en silencio se puso de pie y empezó a alejarse mientras que sus demás compañeros, que habían bajado para escuchar el muy obvio veredicto del herrero bigotón, seguían sin creerse lo que estaba pasando. Hiccup había vencido en la prueba y el Furia Nocturna reía por primera vez para los registros.
Astrid temblaba, no por el miedo ante la imagen fresca que tenía de aquel guerrero de cabello negro, ni de que su prima fuera sorprendida por el escuálido hijo de Stoick, sino por el hecho de fallar su cometido. Muchas razones cruzaban su cabeza, entre ellas la suerte que tuvo el Haddock, pensamiento que medio calmaba su creciente ansiedad de matar algo. Apretando los dientes se paró junto con sus demás compañeros para escuchar el veredicto final.
-E-el vencedor ¡Es Hiccup!- sentenció entre feliz, aliviado y aun sorprendido.
La gente, aun estupefacta, empezó a aplaudir sin saber exactamente dónde estaba el cielo y la tierra en esos momentos. Gobber no podía juzgar la reacción de la gente, él mismo no se creía lo que ocurrió hace apenas unos instantes, sólo esperaba que esto demostrara que su pupilo podría tener salvación y eso lo aliviaba. Lo buscó con la mirada pero no lo encontró en su sitio, apenas iba a preguntar en dónde se había metido cuando se fijó que Stormfly se metió en la bodega de armas. La aguda mente de Gobber, entrenada con los años y por cuidar a Hiccup para profetizar posibles desastres, se activó.
Justo salió La Mortífera echando de una patada la puerta. Tenía alrededor de su cuerpo muchos cuchillos, espadas, hachas y cualquier cosa afilada que se pudiera lanzar, en su mirar tintineaba la palabra "muerte".
-¡Corran pequeños babosos!- dijo Gobber tirándose al suelo a tiempo pues un espada paso por medio de los cuernos de su casco.
La Mortífera Hofferson dio un fuerte grito de guerra empezando a lanzar armas a diestra y siniestra haciendo que toda la población humana pusiera a ejercitar las piernas. Entre atropellos, gritos, maldiciones y risas, la gente dejó vacío el lugar.
Mientras tanto Hiccup corría solo por el sendero más apartado del pueblo con la adrenalina y la emoción corriendo por cada fibra de su ser, se detuvo de golpe al sentir que alguien lo jalaba del chaleco, no se sorprendió al ver que se trataba de su amigo, aunque sólo fuera él, sonriéndole con mucha felicidad.
-¡Muchas felicidades!- dijo mientras lo pasaba debajo de su brazo y le aplicaba una llave al cuello, sin lastimarlo, mientras le despeinaba la cabeza.
Hiccup decidió dejarlo ser, aunque quisiera no podría liberarse. Cuando lo soltó Hiccup pudo calmarse un poco de la recién emoción. Ambos inusuales jóvenes empezaron su recorrido hacia su lugar secreto.
-Aun no me creo que haya podido sorprender a Stormfly, es decir, ¡Es la mejor cazadora! Los dioses por fin me están compensando todos estos años y…-
-¿Los dioses?- interrumpió con la interrogante el azabache- Yo no vi a nadie más ahí que tú y la rubia molesta.
Hiccup entendió un poco lo que quiso decir su amigo, efectivamente fue él el que sorprendió a Stormfly, fue él el que ideo un plan rápido en circunstancias ajetreadas, fue él el que lo ejecutó… fue él el que ganó… esos pensamientos lo llenaban más y más de confianza, haciéndolo sonreír.
-También te lo dedo a ti, Tooth- el mencionado voltea a mirarlo con una ceja arqueada- Sin tus consejos y entrenamiento no creo haber podido hacer nada- dijo con cierto pesar. Tooth guardo unos segundos de silencio antes de hablar.
-Los osos tienen muy sensible la nariz-
-¿Eh?-
-Ahora con ese dato cualquiera puede enfrentarse a un oso y ahuyentarlo a golpes- dijo con simpleza.
-Tooth, no todos se atreverían a enfrentar a un oso incluso sabiendo que su nariz es sensible- respondió Hiccup aun dudoso.
-Exacto, no todos se atreverían a enfrentarse a un oso aun sabiendo que tiene un punto débil, para eso hace falta valor antes que todo…-
Las palabras de Tooth limpiaron la mente de Hiccup como el agua a un piso lodoso. Tooth le quiso dio un nueva perspectiva y alivio sus miedos internos.
-¿Lo leíste de alguna parte?-
-Nop-
Ambos amigos rieron entre ellos, estaban felices, completos, pero sobre todo, ya no se sentían solos y estaban ansiosos de lo que les tendría el porvenir, por mientras a Hiccup le esperaba una doble sesión de correr alrededor del lago.
Muyyyyy buenas a todos, cómo están gente? Jajajajajaaj no sé ustedes pero enserio disfrute el capítulo. Como siempre lamento la demora pero como ya sabrán muchos las cosas de la adultez es que tienes que trabajar para comer XD. En fin, espero que les haya gustado y que no se desesperen, ya vendrá el siguiente capítulo. Decidí que rotaré la publicación de mis historias, primera esta luego aquella en orden, nunca dos seguidas así que tendrán que esperar un poco mis lectores de HTTD ajjaajaj. Muchas gracias a:
Rss: uyyy, creo que esperarás un rato por ello, nos leemos luego!
Guest: no esperes máaas jajaajajaj muchas gracias amigo Guest
Sango: esa es la idea, buenas risas, gracias por el comentario!
lady-werempire: Oye, que soy hombre! JAJAAJAJAJAJAJAJAAJA no sé porqué pensaste eso, "amiga", las risas aun aguardan más pero recuerda… la era de hierro de los vikingos… tiene su lado oscuro también… ajajaj nos leemos luego!
ghost az: jajajajajaj sin duda ya lo sabrás en el cap jajajaja, su reacción si que será algo que tal vez esperabas y a la vez no, me alagas con tus comentarios. Ajajajajaj t comentario en serio que me hizo reír JA "delantera" ajajaaj pelea de gatas, mmm…, no suena mal jajajaaj. Sin duda te hará reír sin la menor duda. Espera el siguiente cap, veamos que pasa.
Mokeyd95: sin duda si que la tendrán difícil pero nada es imposible jajajaj seguro ya lo leíste, en fin, espero que tee haya gustado el cap, sin duda esperan mas aventuras a este par ajajajaj
NAZH045: loco, vomitarás risas con el cap, ajajaja nos leemos luego.
Cathrina Frankenstein: El review largo sin duda delata que te encantó mucho mi historia y la erdad me siento alagado y honrado por recibirlo, muchas gracias por antemano. Si, sin duda me gusta investigar pero poco tiene que ver la universidad o que sea mayor, amiga, conozco escritores más jóvenes que seguro pe pegarían una buena paliza en cuanto a técnica, pero la diferencia es que no creo que la mayoría le tenga la mitad de aprecio que yo le tengo a mis historias. Una regla de oro que tengo para escribir es " si amas hacer algo, es obvio que los demás también lo amarán", has algo que no te gusta y los demás lo notarán. Consejo de escritor veterano, ama lo que hagas ;)… sin duda te llevas el previo del review más largo y espero ansioso que leer tu próximo comentario, y si, siempre escribo los caps largos por la demora y porque así me gusta, sin enfadar ni desesperar, el más largo que he escrito es de unas cincuenta y tantas páginas, ese fue en mi otra historia de KFP, te recomiendo leerla también, ahí llorarás lágrimas de sangre y felicidad garantizado, pero se paciente al inicio, todo se arma como figuras de lego al final. Nos leemos luego! P.D.: no puedo decirte porqué no se pone el trapo, secretooooo!
: Vaya O/O tu review si que tira a lo largo… ME ENCANTA! Son la clase de comentarios que me encantan e inspiran a seguir escribiendo esta serie nueva. Jajajajaj me imagino tu reacción de éste nuevo capítulo jajajajaja sn duda uno lleno de sorpresas y espero sean de tu agrado. Tu nombre si es largo pero no amerita que lo corten, es todo o nada amiga y a mi no me da flojera gabrielyalejandra,rengellopez, seguro lo hiciste pensando en alguien que parecías y eso es bueno OUO. Espero ansioso tu comentario y que me sigas en mis demás historias ajajajajaj en serio, muero por leer tus reacciones, me encantaron. NOS LEEMOS LUEGO!
oabarria: ahora la vaina te muerde el dedo ajajajajajajaj, muchas gracias por comentar, nos leemos luego!
NOOOOOS LEEEEMOOOS LUUEGOOOO!1
