N/A: Hola Criaturitas, espero que estén pasando un gran Viernes Santo. Tal vez actualice Conexiones porque aun estoy trabajando en el capitulo. Pervertid s que lo disfruten.

Capítulo 43: Te Amo

Jade observaba por la ventana del auto, luego de soslayo miraba como su morena iba muy concentrada en el camino. Una sonrisa apareció en su rostro al recordar todo lo que la morena había hecho solo para pedirle otra vez que se casara con ella, todo lo que se había esmerado en cantarle, en mostrarle todos esos momentos.

Jade no podía negar que amaba cada vez que la morena hacia algo así solo por ella y solamente para ella, le era imposible no sonreír cuando sabía que la morena se esforzaba en prepararle una sorpresa. La pelinegra dejo salir un suspiro el cual no pasó desapercibido por la morena a su lado. Tori miro de soslayo a la pelinegra y sonrió al ver la alegría en el rostro de su prometida. La morena se sentía feliz de saber que todos sus esfuerzos lograban hacer sonreír al amor de su vida.

La pareja se dirigía a su casa, luego de haber visto el video de sus juegos, ir a comer y celebrar el compromiso en familia, cada quien se fue a su casa. El día siguiente hablarían sobre la fecha de la boda, y todo respectivamente a ese tema.

-Llegamos—dijo Tori mientras le abría la puerta del carro a Jade quien se había quedado hundida en sus pensamientos que no se había dado cuenta de nada.

Jade bajo del carro y se adelantó mientras que Tori sacaba su chaqueta y seguía a la pelinegra. Jade se dirigió a la cocina inmediatamente, tenía sed. Tori solo observo a la pelinegra y se dirigió a la sala, se sentó en el sofá más grande dejando descansar su espalda en uno de los brazos del sofá, se quitó los zapatos y se relajó esperando a Jade.

Segundos después la morena sintió un peso sobre su cuerpo cuando abrió los ojos se encontró con unos ojos color azul verde mirándola fijamente con alegría.

-Te amo—susurro Jade mirando con la morena le sonreía. Jade sabía que el decirle a Tori esas dos palabras era provocar que la sonrisa más brillante apareciera en el rostro de la morena y no iba a negar que amaba esa reacción para ella era las más hermosa.

-Te amo—le respondió Tori sonriendo como niña pequeña

Nos dijeron nada solo se quedaron de esa manera, viéndose a los ojos y disfrutando de las sonrisas que adornaban los rostros de cada una. Tori levanto una mano, acariciando el rostro de Jade, con la yema de sus dedos creaba líneas sobre las cejas, la nariz, los labios, los ojos y las mejillas de la pelinegra quien solo podía cerrar los ojos antes las tiernas caricias de la morena sobre su rostro; abrió los ojos para ver como la morena la observaba, solo podía notar amor, ternura, alegría de tenerla cerca, admiración. Esa mirada profunda de la morena solo le provocaban escalofríos y una sensación cálida en el pecho.

En ese momento Jade se dio cuenta de que todo lo que había pasado valía la pena, aunque si por ella hubiera sido hubiera evitado tratado de evitar que la morena sufriera por dos meses, los dos meses en los que ella estuvo en coma, pero como dicen las cosas pasan por algo, sin ese accidente quizás ella no se hubiera dado cuenta de la profundidad del amor que la morena le tiene, no se hubiera dado cuenta que tan fuerte era su amor, y de cuanto se necesitaban.

-Eres hermosa—susurro Tori mientras sonreía al ver la cara de sorpresa de Jade y al mismo tiempo ver como las mejillas de esta se iban sonrojando un poco

-Tú también lo eres—murmuro Jade aun estando sonrojada, a pesar de los años que llevaban juntas aún no se acostumbraba a esas palabras por parte de la morena, no porque no se las dijera, sino porque su mitad-latina siempre se las decía en un momento inesperado; las palabras salían de la nada y desde lo más profundo del corazón de la morena.

Jade noto como Tori dudaba si besarla o no, sonrió ante eso. Muchas veces Tori parecía segura de sí misma, pero en ocasiones como esa ella siempre dudaba así que siempre esperaba a que Jade hiciera el primer movimiento. Sin duda alguna Jade cerro el espacio que quedaba entre ambas, uniendo sus labios en un tierno beso, no pudieron evitar que un gemido de gusto saliera de sus bocas. Ambas estaban felices después de todo, estaban juntas y por fin se cumpliría uno de sus más anhelados sueños.

Jade no perdió el tiempo para enredar sus dedos los cabellos castaños, Tori por su parte tenía una mano en la mejilla de Jade y la otra en su cintura, de esa manera evitaba que la pelinegra se cayera por los movimientos.

El beso cada vez tomaba más pasión, mas deseo. Ninguna quería separarse, pero por la falta de aire lo tuvieron que hacer, sus respiraciones estaban agitadas, sus cabellos desordenados, Tori no perdió mucho tiempo y volvió a besar a Jade quien sin dudarlo respondió con la misma emoción que la morena.

Poco a poco sus ropas fueron cayendo a los pies del sofá; lo único que había quedado intacto era su ropa interior, pero ambas sentían que necesitaban quitarlas ya que estaban en su camino, estorbaban, querían sentirse piel con piel. Tori en un rápido y cuidadoso movimiento dejo a Jade debajo de su cuerpo, sus manos rozaban los costados de la pelinegra provocándole suspiros.

Sin esperar mucho el sostén de Jade cayó al piso, la pelinegra solo podía suspirar al sentir los labios de la morena en su cuello, para luego sentir como estos cada vez iban bajando hacia sus pechos. Jade podía sentir como su cuerpo se estremecía ante las caricias de la morena, ahora sus pechos estaban más sensibles y no dudaba que la morena lo supiera.

Gimió cuando la morena beso sus pechos, sentía como la lengua de la morena trabajo su pecho derecho y le daba atención con una mano al otro. La pelinegra sintió la sonrisa de Tori contra su pecho y si su mente no estuviera en blanco le habría dado un golpe por molestarla de esa manera.

Luego de entretenerse en los pechos de la pelinegra fue dejando un camino de besos en el abdomen de esta, donde sabia su bebe estaba creciendo. Jade mantenía los ojos cerrados al sentir las caricias y los besos de la morena por todo su cuerpo, aun no entendía como Tori era capaz de provocar que su mente dejara de trabajar perfectamente. Ella La Malvada Bruja del Oeste no podía pensar con claridad cuando tenía a la morena besando y acariciando cada centímetro de su cuerpo.

Jade sintió como era despojada de su última prenda, sintió como la morena se iba acercando a su zona sensible y automáticamente sus manos fuera a parar en los cabellos castaños. Tori sonrió ante el gemido que salió de la boca de la pelinegra cuando ella solo acaricio su intimidad con la yema de sus dedos.

-Sigue jugando Vega—gruño Jade en tono de advertencia

Tori dejo de jugar para solo querer escuchar los gemidos de Jade acompañados de su nombre. Jade sentía como la lengua de Tori acaricia su clítoris, arqueaba su espalda ante cada caricia, sentía que poco a poco sus músculos se iban contrayendo.

Jade arqueo su espalda, gimiendo/gritando el nombre de la morena entre sus piernas al sentir como esta adentra dos dedos en su intimidad. El movimiento era lento al igual que los beso que la morena iba dejando en su cuerpo. Poco a poco cada movimiento se hacía más rápido provocando que más suspiros y gemidos salieran de su boca, sus gemidos fueron callados por los labios de Tori

Jade no sintió cuando la morena había ido subiendo por su cuerpo, estaba demasiada distraída por el placer que la morena le estaba brindando. La pelinegra paso sus brazos alrededor de la espalda de Tori, sosteniendo de la morena mientras sentía que su liberación se acercaba a cada momento, los movimientos de la mano de Tori la estaba volviendo loca. Cada musculo de su cuerpo se contraía en placer, sus ojos cerrados siendo incapaz de mantenerlos abiertos, sus uñas enterrándose en la espalda de su morena, los gemidos que quedaban perdidos en su garganta.

Tori sabía que la Jade pronto llegaría su orgasmo y acelero los movimientos de su mano, sintió como Jade enterraba más aun las uñas en su espalda mientras se arqueaba dejando salir en gemido gutural. Miro como Jade se quedaba con los ojos cerrados y tratando de recuperar la respiración. Se quitó de encima de Jade para dejar que esta volviera en sí, quito algunos mechones de cabello que se pegaban al rostro pálido. Observo como Jade empezaba abrir los ojos

-¿Estás bien? —pregunto la morena

-Uhh Hmm—fue lo único que salió de la boca de Jade, Tori solo sonrió al ver la sonrisa de Jade. Tori se sorprendió cuando Jade la empujo para quedar sobre ella

-Mi turno—dijo la gótica con voz ronca

Jade no perdió el tiempo para besar Tori, quien le respondió encantada. La pelinegra podía sentir el bulto oculto por los boxers de la morena. Suspiro en ternura al saber que la morena siempre la ponía a ella primero. Jade movió las caderas provocando que Tori gimiera entre el beso, lo que provocó que se pararan

La pelinegra siguió con el movimiento de sus caderas, provocando más jadeos y gemidos en la morena. Jade sonrió al saber que siempre que quería podía provocar que la morena hiciera esos hermosos sonidos que solo provocaban que deseara más a la mitad-latina. Beso el cuello de la morena mientras se deshacía de la última prenda de la morena porque no sabía en qué momento el sostén de esta había desaparecido, pero lo agradecía, eso significaba menos trabajo para ella.

Tori trato de moverse, pero Jade la detuvo poniendo la mano en el hombro moreno

-Hoy yo estoy arriba—dijo Jade con voz ronca

Tori no pudo hacer nada en contra del argumento de Jade, sabía que la pelinegra no le estaba pidiendo permiso, solo le estaba haciendo saber que estaba vez ella llevaría la riendo de todo en su acto de intimidad.

Jade sonrió con orgullo al ver que la morena no hacía nada para hacerle cambiar de opinión, solo se dejó llevar por sus caricias.

Ambas estaban desnudas en la sala de su casa, nada les importaba, ni siquiera que la loca de Trina llegar y las encontrara en pleno acto; en ese momento solo eran ellas dos y nada más a su alrededor.

Jadeos y suspiros salieron de sus bocas cuando Tori entro en Jade, esta vez Jade era la que llevaba el ritmo. Un ritmo lento, suave, solo se dejaba llevar por sus instintos porque su mente se encontraba demasiado ocupada deleitándose con los gemidos de la morena bajo su cuerpo. Tori solo podía mirar el rostro de placer de su pelinegra mientras esta movía las caderas sobre ella, acariciaba las piernas pálidas.

Muy a pesar de que la morena quería que Jade hiciera los movimientos más rápidos no podía decir nada, sabía que Jade no le haría caso, Jade era la que mandaba en ese momento. Sus gemidos se escuchaban por toda la sala, pero Jade se encargó de callarlos besando a Tori. Un beso torpe debido a los movimientos de sus cuerpos, a los gemidos, a sus respiraciones agitadas.

Tori noto que Jade estaba a punto de llegar a su clímax, ella también lo estaba. La lentitud en la que Jade se movía solo provocaba más placer en ambas. No aguantaron muchos, ambas llegaron a su orgasmo, gimiendo el nombre de la otra.

Jade dejo descansar su rostro en el cuello de la morena mientras esta acariciaba sus cabellos. Ambas estaban recuperando su respiración, estaban tranquilas al estar en los brazos de la otra, ese era su lugar más seguro.

-Te amo—susurro Tori al oído de Jade

-Te amo—respondió Jade dejando salir un suspiro