Capítulo 47: Boda Parte II

Jade se había empezado a poner nerviosa, tanto que había empezado a cortar servilletas mientras Cat terminaba de darle los últimos retoques a su maquillaje. Cat no podía dejar de reírse, jamás había visto a la pelinegra de esa manera.

-Jade deja de moverte—se quejó Cat al ver que no podía terminar de maquillar a la pelinegra

Jade solo se encogió de hombros –Tengo nervios—acepto la gótica

Cat, Sam y Emma no pudieron evitar reírse y empezaron a la molestar a la pelinegra.

-Cállense si no quieren que las tire por la ventana—grito Jade haciendo que las chicas se mordieran los labios y que Elizabeth entrara en la habitación lista para separar a las chicas por si estaban peleando

-No las puedo dejar solas porque ya se están queriendo matar—se quejó la matriarca de las West dejando salir un suspiro

Sam, Emma y Cat se supieron a defenderse de los regaños de Elizabeth, pero luego de minutos todas se quedaron calladas al ver que Jade había estado callada durante toda la discusión. Todas fruncieron el ceño y fue aún más cuando escucharon a Jade reírse por lo bajo.

Cat se acercó a la pelinegra para ver qué era lo que la había hecho reír, la pelirroja sonrió al ver un mensaje de Tori diciéndole que Trina la estaba volviendo loca con su canto. Cat dejo que Jade se siguiera distrayendo con los mensajes de la morena mientras terminaba de retocar el maquillaje.

-Ya está—dijo Cat, Jade se vio al espejo y sonrió. No era la única sonriendo todas las demás también lo estaban.

Tori no dejaba de dar vueltas, ya había llegado a HA, la hora para la ceremonia poco a poco se iba acercando. Robbie, André y Beck no podían dejar de reírse al ver que la morena no podía calmar sus nervios, no todos los días veían a Victoria "Tori" Vega perder los nervios.

Trina veía a su hermana con mucho orgullo. La morena mayor sabía que Tori se merecía ese momento, el casarse con el amor de su vida, el estar con la persona que más amaba por el resto de su vida.

-¿Lista? –pregunto Trina

Tori miro a su hermana a la cara, dejo salir un enorme suspiro que sorprendió a todos a su alrededor –Lista—respondió la menor con una sonrisa

Todos los invitados estaban esperando la llegada de Jade.

Jade, por otro lado, estaba esperando al loco de los cocos, el sería el que la entregaría en el altar junto a su madre. Jade sonrió al recordar que Sikowitz se había puesto a llorar cuando ella le pidió que la entregara en el altar porque para ella él era como su padre.

Sikowitz vio a Jade bajar del auto y no pudo evitar sonreír con orgullo, la chica ruda, fría, hostil que había conocido hacía tiempo atrás había creado una hermosa familia, una hermosa familia de la cual le habían permitido formar parte.

-Jade—dijo el obseso de los cocos

-Loco—dijo la pelinegra sonriendo al ver como Sikowitz rodaba los ojos en diversión y a la misma en resignación al saber que la pelinegra no le iba a llamar por su nombre, no hasta que fuera una situación seria

Sikowitz le extendía la mano para que Jade la tomara, la pelinegra lo hizo encantada. Emma, Sam, Cat y Elizabeth sonreían ante la escena, en un momento las gemelas desearon que Víctor su padre estuviera ahí, pero sabían que eso jamás pasaría, ellas solo querían la felicidad de su hermana mayor.

-Me pregunto—dijo Sikowitz mientras empezaban a caminar –¿quién está más nerviosa, tu o Toro? – el loco de los cocos se tocó la barbilla haciendo señal de que estaba pensando

-Ambas—dijo Jade sonriendo, Sikowitz noto el destello de felicidad en los ojos de la pelinegra, sonrió ante eso. Nunca dudo que ella y Tori llegarían a ser una gran pareja. Su Gaydar como Trina le llamaba seguía funcionando al cien y no dudaba que lo mismo pasaría con Emma y Nicole, si su intuición no le fallaba diría que esas dos ya habían empezado a salir porque ya nada detenía a Emma.

-Eso es bueno—dijo Sikowitz

-Supongo—dijo Jade mirando a su maestro –nunca dudaste de nosotras—aseguro la pelinegra mientras seguían caminando, unos cuantos pasos más y llegarían al altar. Jade no pudo evitar sonreír al ver a su morena verla como si ella fuera lo más hermoso del mundo. No puedo evitar sonreír al ver a todos los miembros de su familia y amigos sonreír.

-Desde el primer día que las vi discutir supe que algo más pasaría entre las dos—replico Sikowitz –ambas tenían una chispa que no veía hace mucho tiempo y no me equivoque, ambas se complementan, ambas se necesitan—Sikowitz suspiro, ya estaban frente a Tori, quien no dejaba de ver a Jade con una sonrisa boba plasmada en el rostro –Toro—llamo el loco de los cocos –siguen haciendo lo que has hecho durante estos años—

La morena asintió con una sonrisa, luego miro a Elizabeth

-Sigue haciéndola feliz—fue lo único que salió de la boca de su suegra

-Siempre—dijo Tori mientras tomaba la mano de Jade

La ceremonia dio inicio, Tori no podía evitar darle vistazos a Jade, creyendo que nadie se daría cuenta, Jade por su parte trataba de no reírse ante las miradas bobas de la morena. Era difícil para ambas no evitar el no mirarse, el no reírse, el querer estar más cerca de la otra. Era un día donde sus emociones estaban a flor de piel.

Beck veía a ambas chicas, sonrió al ver que después de todo Tori si había llegado a amar a Jade, que después de todo el había sido testigo de un gran amor que nació después de un café sobre el cabello de la morena. Sonrió ante la memoria, el siempre buscaría la manera de ver feliz a Jade y Tori, él se encargaría de consentir a su sobrino o sobrina.

André no podía negar que se sentía orgulloso de ver lo que su mejor amiga había conseguido con mucho esfuerzo y claro que mucha pero mucha paciencia. El daría lo que fuera para que su mejor amiga siguiera sonriendo de esa manera y eso era mantener a Jade feliz. El músico sabía que la felicidad de Jade era la felicidad de Tori, era muy simple a simple vista, pero sabía que el mantener feliz a Jade era una misión difícil mas no imposible.

Robbie sonrió, en el pasado el había cometido errores, pero se alegraba al saber que ninguno de sus actos inmaduros logro hacer que Jade y Tori pelearan, que Cat y Trina se separaran. Ahora veía a Trina y Cat y se sentía feliz de ver lo feliz que ambas eran, ahora le tocaba presenciar otro acto de amor entre la pareja más rara que ha conocido, la pareja Jori como Trina y Cat las habían bautizado años atrás.

Cat no podía pedir más, la felicidad de Jade era lo que ella siempre había deseado, sabía que Tori era la chica indicada para hacer feliz a Jade porque desde la primera vez que noto que Jade sonreía por alguna tontería de la morena, desde la primera vez que vio a Jade preocupada por Tori, desde la primera vez que vio que Jade se entusiasmaba por algo tan simple como una película, sabía que Tori se tenía que quedar en la vida de Jadelyn August West.

Trina no dejaba de sonreír, Tori estaba uniendo su vida en matrimonio junto a la mujer que amaba, junto a la mujer que le había ensenado a ser fuerte, a estar segura de ella misma y a nunca dejar que nadie le hiciera sentir menos. Trina siempre se dedicó a molestar a Jade, pero en el fondo le agradecía a la pelinegra el hacer feliz a su hermana. Trina podía decir que estaba satisfecha con el simple hecho de ver a su hermana sonreír.

Todos se levantaron con una sonrisa en el rostro, el cura había dicho –Puedes besar a la novia—

Los brazos de Jade estaban alrededor del cuello de Tori mientras que una de las manos de Tori se encontraba en el cuello de la pelinegra y la otra en su cintura. Los aplausos no se hicieron esperar, los gritos de alegría se escuchaban por todo el lugar. Jade y Tori se separaron, dejando sus frentes unidas y unas sonrisas en sus rostros.

-¡Por fin! —grito Sikowitz –ya nos habían hecho esperar mucho—

Jade miro a su loco maestro y rodo los ojos en diversión al ver que todos los demás asentían con la cabeza.

-Creímos que nunca lo harían—dijo Cat sonriendo

-Todo lo hacemos nuestra manera—dijo Jade mientras Tori la abrazaba por la espalda

-¡Si, si como sea! —se quejó Sam –¡FIESTA! —grito la pelinegra

André, Beck y Robbie gritaron junto a Sam provocando que todos rodaran los ojos. La música empezó a sonar por toda HA estaba claro que André estaba detrás de eso. Tori y Jade fueron las primeras en entrar a la pista de baile.

Ambas se movían al compás de la música, Tori no podía dejar de observar a la pelinegra frente a ella, se le hacía increíble el pensar que ahora esa hermosa pelinegra era su esposa, de que después de tanto tiempo su sueño se había hecho realidad. Todo parecía ser un sueño del cual no quería despertar nunca.

El sentir los labios de Jade sobre los de ella le hicieron salir de su mundo de pensamientos. Jade sonrió al ver que Tori se había sonrojado.

-¿En qué tanto piensas? – pregunto Jade con curiosidad

-Esto parecía ser un sueño hace meses atrás—dijo Tori sin dejar de mirar a Jade a los ojos –el casarme contigo—

Jade asintió porque para ella también había sido un sueño, un sueño que por fin se había hecho realidad.

…..

Horas fueron pasando en las cuales todos compartían y reían ante las locuras de Sikowitz. El alcohol había hecho estragos en André, Robbie, Beck, Sikowitz y David. Trina se había abstenido de tomar porque Cat la necesitaba en sus cinco sentidos, pero eso no había impedido que molestara a Jade.

-Tienes suerte de Cat me quitara mis tijeras—se quejó Jade mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Tori

-Si como no—replico Trina con una sonrisa socarrona

Ambas chicas empezaron a discutir, Tori y Cat suspiraron tomando el rostro de su pareja y besándolas para que se callara. El sonrojo de Jade no se podía comparar al sonrojo de Trina porque a Jade se le notaba más por su tono de piel, pero en Trina era gracioso porque el rojo se dejaba ver en su piel morena.

-Nunca aprenderán—murmuro Holly a lo que Elizabeth asintió

Tori iba manejando, se dirigían a su luna de miel. Todos entendían los motivos por los cuales la pareja no querían viajar. Jade podía observar como el cielo oscuro se iba llenando de destellos. La pelinegra miro su mano izquierda la cual iba entrelazada con la derecha de Tori. Vio la alianza en el dedo anular de la morena y sonrió, por fin eran esposas. Después de todo la espera había valido la pena.

Jade vio la pequeña cabaña y el lago frente a esta. Luego miro como su ahora esposa se quitaba el cinturón de seguridad para luego ir y abrirle la puerta. Tori ayudo a Jade a bajar del auto.

Jade iba a empezar a caminar se sorprendió cuando la morena la levanto en brazos, Jade instintivamente paso sus brazos alrededor del cuello de Tori. Tori llevo a Jade hasta la cabaña, entraron en esta pero aun así la morena no la bajo, siguió su camino hasta la habitación principal.

Con ayuda de Jade lograron abrir la puerta de la habitación. Jade noto las velas encendidas, los pétalos de rosas esparcidos por toda la habitación, las sábanas blancas haciendo contraste con la decoración de la habitación.

Tori bajo a Jade, sin embargo, los brazos de la pelinegra nunca dejaron el cuello de la morena. Jade jalo a Tori para darle un beso, el cual la mitad-latina respondió con mucho interés. El beso iba cargado de amor y felicidad, después de tanta esperaba habían hecho realidad uno de sus sueños.

Se separaron en busca de un poco de aire, Tori suspiro –Te amo—

Jade miro a la morena a los ojos y pudo notar la sincera en esas dos piscinas de chocolate –También te amo—susurro la pelinegra para luego volver a besar a Tori

Tori poso sus manos en las caderas de Jade para luego ir subiendo sus manos y poder bajar la cremallera del vestido. Jade movió su cabello a un lado para darle más facilidad a la morena de deshacerse de su vestido, ella por su parte empezó a desabotonar la camisa de Tori.

No tenían apuro alguno, sabían que tenían toda una semana para ellas solas, una semana fuera de la ciudad, alejadas de todos y todo, no peleas, no trabajo, solo ellas solas disfrutando de su luna de miel, disfrutando del hecho de que eran recién casadas.

El vestido cayo a los pies de Jade dejando ver la lencería blanca de esta haciendo contraste con su piel pálida y resaltando sus atributos. Los ojos de Tori viajaron por toda la silueta de Jade, provocando que la pelinegra se sintiera orgullosa de seguir provocando esas reacciones en su morena.

-¿Te gusta lo que ves? –dijo Jade sonriendo

Tori no se sentía segura de hablar así que solo asintió con la cabeza para después besar a Jade, provocando que ambas soltaran un jadeo. Jade logro deshacerse de la camisa de la morena, para luego deshacerse de los pantalones de esta. Ambas estaban solo en ropa interior mientras seguían compartiendo besos y caricias.

Tori deposito con cuidado a Jade en la cama, no habían dejado de besarse en ningún momento. La morena fue dejando un camino de besos por el cuello de Jade hasta llegar a ese punto donde sabía que un beso o mordida podía provocar un gemido en la pelinegra.

Jade sintió como la morena le quitaba el sostén, la pelinegra se dejó hacer, sentía las suaves caricias de Tori por todo su cuerpo, aun no entendía porque esas simples caricias le hacían sentir excitada, tal vez era porque era Tori quien se las daba.

Los pensamientos de Jade fueron bloqueados cuando sintió las caricias de Tori en su feminidad. Jade no sabía en qué momento toda su ropa había desaparecido, pero poco le importaba. Se dejó llevar por todas las caricias y atenciones que la morena le estaba dando.

Un gemido escapo de la boca de Jade acampando con el nombre de la morena entre sus piernas. Tori había insertado dos dedos en la feminidad de la pelinegra. Jade tenía ambas manos en los cabellos de Tori mientras arqueaba la espalda ante el placer que la morena le estaba proporcionando en esos momentos. Jade sentía que en cualquier momento llegaría a su orgasmo, sintió como las embestidas de Tori se hacían más rápidas, la pelinegra sintió los músculos de su cuerpo contraerse, su espalda arquearse mientras un gemido de placer puro salía de su boca.

Tori fue dejando pequeños besos por el cuerpo de Jade hasta llegar a la misma posición que la pelinegra. Jade estaba tratando de normalizar s respiración cuando sintió como Tori acariciaba sus cabellos mientras que con la otra mano acariciaba su pequeño vientre.

Jade jalo a la morena para besarla, Tori respondió encantada, pero se sorprendió cuando Jade en movimiento rápido la dejo contra la cama. La morena paso sus manos sobre las piernas de Jade mientras que esta se entretenía en el cuello de Tori.

…..

La noche había sido larga para ambas, pero habían sabido aprovecharla, Tori se movió tratando de salir de fuerte agarre que Jade tenía en su cintura. Le fue difícil escapar, pero lo logro, se puso ripa interior y una camisa, topa a Jade con las sabanas y luego se dirigió a la cocina para preparar el desayuno para ambas.

Jade se removió un poco incomoda al no tener el cuerpo de la morena cerca del suyo, se sentó en la cama tomando las sabanas para tapar su desnudes, trataba de mantener los ojos abiertos pero el sueño la estaba venciendo, pero el olor a café logro que sus pocas neuronas dormidas despertaran de golpe. Jade dirigió su mirada a la entrada de la habitación para ver a su esposa con una bandeja de comida y sonriéndole.

-Buenos días—dijo Tori con tranquilidad

Jade solo asintió sin tener las energías para hablar, la morena no pudo evitar reírse al saber que sin cafeína Jade no funcionaba. Tori sin más se acercó a la cama y poder compartir el desayuno con su ahora esposa.

Jade agradeció que Tori siempre estuviera lista con el café y evitarse su mal humor. Ambas desayunaron en tranquilidad al tener la compañía de la otra. Tori de vez en cuando miraba a Jade cuando creía que esta no se daba cuenta, Jade por su parte giraba la cabeza para reírse al ver que la morena actuaba como si fuera la primera vez que la veía y que estaba cerca de ella.

-¿Cuáles son los planes de hoy? –pregunto Jade mientras tomaba su taza de café

-No sé—respondió la morena –yo escogí el lugar así que pensé que sería bueno dejarte las actividades a ti—

Jade dejo que su espalda se apoyara contra el respaldo de la cama mientras pensaba en que podía hacer junto a la morena frente a ella, había visto el lago la noche anterior.

-Podemos ir a nadar—dijo Jade mirando a Tori directamente a los ojos

La mitad-latina asintió entusiasmada con la idea, ambas se levantaron de la cama. Jade se dirigió a la ducha mientras Tori se iba a limpiar lo que había usado para preparar el desayuno. Luego de media hora ambas estaban lista para meterse al lago.

Jade estaba buscando una manera de hacer sonrojar a Tori, el día anterior solo la había besado y la morena se había sonrojado cosa que hizo que Jade se sintiera feliz por una extraña razón. Una sonrisa maliciosa pareció en el rostro de Jade al saber que cuando se quitara la playera iba a obtener lo que quería. Tori noto la sonrisa en el rostro de Jade, pero decidió no ponerle atención, pensó que quizás la pelinegra estaba feliz de estar ahí. Error. Jade se quitó la playera dejando ver su traje de baño negro de dos piezas, el rostro de Tori se puso rojo al notar las curvas de Jade.

A pesar de que su vientre había crecido Jade se sentía segura de su cuerpo y al notar las moradas de la morena en ella le aseguraban que seguía siendo hermosa.

El día había pasado entre juegos en el agua, besos robados por parte de ambas ya que Tori había notado lo que Jade había estado haciendo al hacerla sonrojar incontables de veces, así que, ella decidió jugar el mismo juego e hizo hasta lo imposible para hacer sonrojar a la pelinegra. Ambas parecían como si esa fuera su primera cita y su luna de miel, pero eso era lo que hacía única su relación.

Al final del día ambas cayeron cansadas en la cama, Jade tenía su cabeza en el pecho de Tori mientras que esta le hacía caricias en el cabello. La pelinegra sintió como Tori depositaba un beso en su cabeza haciéndola suspirar. Se quedaron dormidas, abrazándose y con una sonrisa en el rostro.

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Jade y Tori no se podían quejar de la semana que habían tenido, se habían divertido, habían disfrutado de ese momento a solas. Jade no podía ocultar la felicidad en su rostro, ni hablar de Tori parecía un niño en navidad con juguete nuevo.

Tori tenía que regresar al trabajo después de una semana fuera, Jade sabía que también tenía que, pero en su caso sabía que si ella decía que no quería ir su morena no la iba a obligar. Jade se puso más cómoda en la cama al saber que nada ni nadie la levantaría de su preciosa cama.

-Jade—la pelinegra escucho la voz de su morena para luego sentir un beso en la mejilla -¿iras al trabajo? –escucho que Tori le pregunto

-No—fue lo único que logro murmurar. Tori se quedó observando como la pelinegra se escondía entre las sabanas

-¿Quieres que me quede contigo? –pregunto Tori con un poco de preocupación

-No te…preocupes—murmuro Jade –solo…quiero dormir…estoy bien—

Tori la miro y dudo si dejarla sola o no. Luego de unos minutos mirando a Jade se le ocurrió que quizás quería venir y hacerle un poco de compañía a Jade.

-Está bien—dijo Tori en un suspiro–cualquier cosa me llamas por favor—

Jade saco su cabeza de entre las sabanas, apenas abrió los ojos –Okay—murmuro para luego sentir como la morena le besaba la mejilla. Tori noto como Jade sonreía

La morena se dirigió hacia la empresa pensando en la sonrisa de Jade, su día empezaba de maravilla al ver a su esposa sonreírle.