N/A: Muchas gracias a todos por leer esta historia, muchas gracias por comentar y darme mucho apoyo en todos estos meses para continuar. Espero que hayan disfrutada de cada capitulo de esta historia como yo disfrute escribiendo y hablando con todos ustedes Criaturitas. Muchas gracias

Capítulo 50: Siempre Juntas

Tori solo podía ver a su esposa sonreír, iban a ser madres por segunda vez, todo era maravilloso desde cualquier punto de vista. Tori solo veía a su esposa dormir en su pecho, aun no podía creer la gran noticia. La morena se preguntaba si esta vez sería una niña, o quizás otro niño, esperaba que esta vez Jade si le dejara saber el sexo del bebe, aunque lo dudaba mucho.

La morena se preguntaba como tomaría Nicholas la idea de tener un hermanito o hermanita, se emocionaría, se enojaría, se pondría triste. Entre tantos pensamientos la morena se quedó dormida, abrazando a Jade, ambas con una sonrisa en el rostro.

Jade despertó, se sentó en la cama y se sorprendió un poco al ver a su morena aun dormida, supuso que se había quedado despierta hasta tarde pensando en cosas relacionadas con el bebé. La pelinegra se levantó, se vistió y fue a la habitación de Nicholas, al entrar solo sonrió al ver que su pequeño aún seguía dormido.

Bajo para hacer el desayuno, mientras se paseaba por toda la cocina con una sonrisa en el rostro, la Malvada Bruja del Oeste estaba feliz y emocionada. Estaba tan concentrada que no sintió los pasos de sus dos amores, se asustó un poquito al sentir como la abrazaban por la espalda. Tori estaba cargando a Nicholas para que pudiera abrazar correctamente a su madre pelinegra.

-Buenos días—saludo Jade besando la mejilla de Nicholas y luego los labios de la morena

-Buenos días—saludo Nicholas abrazando a su madre pelinegra con fuerza

-Buenos días—saludo Tori tratando de que Nicholas no se cayera

Cuando dieron la noticia del segundo embarazo de Jade todos estaban felices. Holly y Elizabeth ya estaban planeando ir de compras a los cual las gemelas habían hecho un hueco en su agenda para poder ayudarlas. Los chicos por su parte se estaban peleando por ver quien serie el primero en llevar a todos sus sobrinos a ver los partidos de fútbol.

Primer Mes

Jade había notado a Tori y Nicholas cuchichear cuando creían que ella no los estaba viendo, pero lo dejo pasar, su esposa e hijo eran dos niños que se la pasaban jugando todo el tiempo que tuvieran libre o más bien que Tori tuviera libre.

Jade se encontraba en su oficina, estaba revisando uno libreto para la siguiente escena de su película. Vio como la puerta de su oficina se abrió, sonrió al saber que era Nicholas.

-Mami—llamo el pequeño, Jade se levantó y se sorprendió al ver a su hijo con tres orquídeas en las manos

-¡Nicholas! –se escuchó el grito de Tori –¡eso no es justo! —

Jade frunció el entrecejo al ver a su hijo reírse ante los pucheros de su madre morena. Jade tomo las orquídeas de las manos de su hijo.

-¿Qué significan? –le pregunto Jade a Tori cuando está dejo de hacerle cosquillas a Nicholas por haberla dejado atrás cuando se suponía que ambos le entregarían las flores a Jade

-Las orquídeas simbolizan el amor y la sensualidad—dijo Tori sonriéndole a su esposa

-¿Por qué me las dan? –pregunto Jade otra vez con curiosidad

-En símbolo de que te amamos y que sigues siendo sensual—

Nicholas salió corriendo de la oficia de Jade –¡Yo traigo las otras! —grito el pequeño

-¡Nicholas! –grito Tori saliendo detrás de su hijo

Jade solo se puso a reír ante los juegos infantiles de esos dos. Volvió a su escritorio poniendo las orquídeas al lado de su computadora. Por suerte para ella y Tori, Nicholas se había emocionado con la idea de tener un hermanito/hermanita.

Momentos después vio a Nicholas entrar corriendo siendo seguido por Tori con unas rosas negras, la pelinegra solo podía negar con la cabeza y reírse antes las tácticas de esos dos.

…...

Segundo Mes

Jade se asustó cuando la puerta de su oficina se abrió de golpe dejando a ver a Cat toda emocionada, hiperactiva como no recordaba haber visto jamás a la pelirroja.

-¿Cat que pasa? –pregunto Jade un poco preocupada

-¡Trina está embarazada! –chillo Cat con una sonrisa boba

Jade sonrió al ver la felicidad de Cat, la abrazo y felicito. Se separaron al escuchar más gritos, ninguna dudaba que fueran los gritos de Tori, Alejandra y Trina combinados. Ambas fueron a la oficina de Tori para ver a Trina y las demás.

Trina y Mackenzie estaban comiendo junto a Nicholas mientras Tori solo observaba a su hermana con felicidad y orgullo, Alejandra molestaba a Mackenzie y Nicholas, provocando que los dos se rieran.

Horas después Jade había decido ir a uno de los sets de grabaciones, tenía que dejar todo en orden antes de regresar a casa, volvió a escuchar la risa de Nicholas y los gritos de Tori. Indiscutiblemente la empresa se había vuelto todo menos tranquila, con Nicholas haciéndole travesuras a Tori, Mackenzie gastándole bromas a quien pudiera y era peor cuando ambos se las ingeniaban para esconder los instrumentos de André o solo quitarle el teléfono a Alejandra y salir corriendo.

Esta vez Jade logro ver a Nicholas y Tori entrar en el set, Nicholas traía unas flores blancas que no había visto.

-Son Magnolias—dijo Tori mientras cargaba a Nicholas para que le diera las flores a Jade

-¿Qué significan? –pregunto la pelinegra tomando el ramo de flores

-Significan nobleza, pureza y el amor por la naturaleza—dijo la morena sonriendo mientras su hijo solo observaba a su madre pelinegra

Jade solo sonrió para abrazar a sus dos morenos, ambas chicas lograron escuchar las pequeñas risitas de Nicholas. Ellas no podían evitar contagiarse ante eso. Jade no podía evitar sentirse dichosa ante la hermosa familia que tenía.

Todas sus memorias estaban en su lugar, todas las memorias de su niñez, de su tiempo en HA, todos los momentos en esos nueve años junto a Tori estaban en su cabeza; todo estaba en el orden que siempre debieron estar.

Tercer Mes

Jade se había dado cuenta que Nicholas y Tori siempre le llevaban flores cada vez que cumplía un mes de embarazo, ahora se preguntaba con qué tipo de flores le saldrían. El primer mes fueron orquídeas, el segundo Magnolias, ahora tenía curiosidad con qué tipo de flores llegarían.

Los gritos no se hicieron esperar tanto de Tori como de Cat, luego las risas de Nicholas y Mackenzie. Jade no pudo evitar reírse, esos niños sabían causarle dolores de cabeza a las chicas y a ella de vez en cuando.

Momentos después Jade miro a sus dos morenos llegar a su lado con un ramo de flores

-Estos son claveles rosas—dijo Tori y antes de que Jade le pudiera preguntar que significaba ella dijo –representan el amor eterno entre madre e hijo. El amor que sentimos por Nicholas y por nuestro pequeño que aún sigue creciendo—

Jade sonrió, beso la mejilla de su hijo provocando que este se riera un poquito y luego le regresara el beso a su madre. Luego Jade eso beso a Tori, pero no pudieron seguir porque Nicholas las interrumpió. Jade entrecerró los ojos ante la acción de su hijo, había notado que él y Tori tenían una pequeña pelea por ver quien se quedaba con su atención

Jade a veces se preguntaba si en realidad su esposa era una adulta o una niña más en la casa. No tenía respuesta para esa pregunta.

Trina no evitaba sonreír al ver que Cat y Mackenzie rara vez la dejaban sola, era lindo ver con sus dos amores la cuidaban bastante. Trina miro con detenimiento su hija y noto que esta estaba escondiendo algo en su espalda.

-¿Qué traes ahí, princesa? –pregunto la morena con curiosidad

Mackenzie solo sonrió y saco unas flores de Jacinto. Trina sonrió con dulzura al ver el gesto de su princesa, luego alzo la vista para ver a su reina.

-¿Sabes que significan? –pregunto Cat

-No—dijo Trina mirando con curiosidad a su esposa

-Significa eres hermosa—

Trina no pudo evitar abrazar a su esposa y luego a su hija, era un lindo detalle de su parte.

….

Cuarto Mes

Las náuseas, mareos y cambios de humor la estaban matando, siempre hacia lo imposible para no chasquearle a Nicholas o a Mackenzie cuando la llegaban a visitar a la oficina, o la distraían, o hacían mucho ruido. Jade sabía que los niños no tenían la culpa, también había notado que Trina hacia todo lo imposible para ser amable con los niños y eso que Trina era Trina.

La puerta se abrió y Jade estaba lista para gritarle a quien fuese que estuviese en la puerta, pero al ver a sus dos morenos con un ramo de flores en las manos se relajó.

-Son flores de Dalia—dijo Tori entrando en la oficina y bajando a Nicholas para que le fuera a entregar las flores a su madre –significan muchas cosas, pero para nosotros es un "gracias por tu ayuda, por estar siempre a nuestro lado" – dijo la morena sonriéndole a Jade

Jade no puedo evitar que lagrimas escaparan de sus ojos. Nicholas se subió en el regazo de su madre pelinegra para limpiar las lágrimas y darle un beso en la mejilla. Tori se moría de ternura ante la acción de su hijo. Jade se rio un poco y abrazo a su hijo. Jade no estaba segura si tenía suerte o qué, pero agradecía tener a Tori Vega como su esposa.

Quinto Mes

Jade pensó que, con el embarazo de Nico, Tori se iba aburrir de tocar su vientre para verlas reacciones del bebé, pero estaba muy equivocada. Tori seguía haciéndolo una y otra vez.

Ese día ella no había querido ir a la empresa, solo quería dormir y dormir. Tori lo entendió así que se alisto y se llevó a Nicholas con ella, Nicholas se había querido quedar con Jade, pero luego de Tori le susurrara algo al oído, el pequeño había sido el primero en salir de la casa.

-Descansa—le dijo Tori depositando un beso en los labios de Jade antes de irse

Jade no necesito que se lo dijeran dos veces, se había quedado en la cama casi la mayor parte del día, solo se había levantado por comida y más comida.

Horas fueron pasando, Jade escucho las risas de Nicholas siendo acompañadas por las de Tori. Escucho los pasos haciendo se caminó hacia la habitación.

-Hey—saludo Tori entrando en la habitación

-¡Mami! —grito Nicholas corriendo para subirse a la cama y abrazarla

-Hey—saludo Jade a su hijo mientras le hacía cosquillas, Jade amaba la risa de su hijo, era contagiosa y relajadora –hey a ti también—le dijo a la morena

-Toma—le dijo Tori dándole las flores –estas son flores de Almendro—prosiguió la morena sentándose en la cama – significan despertar o el que esta despierto—

Jade miro con curiosidad a Tori y la morena lo entendió –Por los movimientos del bebé—dijo la morena sonriendo con dulzura

A pesar de haber estado dormida la mayor parte del día, Jade pudo descansar toda la noche. Tori se levantó al sentir un peso en su estómago, era Nicholas. El pequeño siempre hacia eso cada vez que tenía pesadillas, siempre iba en busca de una de sus madres. Tori lo acuno en sus brazos, susurrándole una canción para que volviera a dormirse.

Ya de mañana Tori y Nicholas se despertaron con energías

-¿Quieres ver algo? –le pregunto Tori a su hijo en un susurro

-¿Que? –pregunto el pequeño con curiosidad

Tori le hizo señas de que no hiciera ningún ruido, ambos se pusieron a la altura del vientre de Jade. Nicholas miraba a su madre morena con mucha curiosidad, vio como la morena besaba en vientre de su madre pelinegra y luego vio un pequeño movimiento

-¡Se movió! –grito Nicholas con entusiasmo y mucha sorpresa

-Shh—le dijo Tori mientras se reía ante la reacción de su hijo, Nicholas hizo un puchero porque su madre se estaba riendo de el –mami Jade necesita dormir—le dijo después, el pequeño asintió y volvió

-¿Puedo hacerlo? –le pregunto Nicholas a su madre

-Adelante, hazlo con cuidado—susurro Tori

Tori miro a su hijo dejar un pequeño beso en el vientre de Jade y luego ver un pequeño movimiento en este.

-¡Se volvió a mover! —dijo Nicholas sin poder evitar gritar, esa vez Tori no pudo contener la risa. Nicholas tomo una almohada y se la lanzo a su madre morena mientras hacía pucheros. Tori se le quedo viendo y le lanzo la almohada de regreso. Tori amaba molestar a su hijo porque siempre tenía esa mirada retadora de Jade.

-Ven—le susurro Tori, el pequeño hizo caso y se acercó a su madre –allí dentro esta tu hermanito o hermanita—le susurro –cuando nazca, tu y yo lo tenemos que cuidar mucho—

-¿Cuándo saldrá de allí? –pregunto Nicholas frunciendo el entrecejo

-Pronto—le dijo Tori con ternura

Nicholas solo asintió, luego ambos volvieron a su trabajo, tocar o besar el vientre de Jade, ver con Nicholas se sorprendía y Tori tratando de no reírse. Jade despertó al sentir como el bebé se estaba moviendo mucho, sonrió al ver a Nicholas darle un beso y luego susurrar/gritar que se movía para luego escuchar las risas de Tori.

…..

Sexto Mes

Cat y Tori se habían desaparecido de la empresa, ambas estaban buscando flores para sus esposas. Nicholas y Mackenzie estaban con Alejandra, aunque la pelirroja no dudaba que su hija ya estuviera al lado de Trina.

Tori y Cat se movían por toda la floristería buscando algo que describiera a sus esposas en esos momentos, buscaban y buscaban hasta que ambas terminaron viendo la misma flor. Sin importar nada ambas pidieron un ramo cada una.

Al llegar a la empresa cada una se fue con su respectiva esposa.

Jade vio entrar a Tori con un ramo de flores siendo seguida por Nicholas –Estas son arañuelas—dijo Tori acercándose –significan delicadeza—

Jade movió la cabeza a un lado en confusión, Nicholas se acercó a su Jade para poner un mano en el vientre de esta y luego ver la reacción del bebé, Jade vio a su hijo y sonrió al ver las risas que a este le causaba en ver moverse a su hermanito/hermanita. Jade acaricio los cabellos negros de Nicholas con delicadeza y allí fue cuando en entendió por qué la morena le estaba dando las flores. Tori sonrió al ver que Jade se había dado cuenta sin la necesidad de ella explicarle.

Trina sonrió al ver a Cat entrar con el ramo de flores en la mano, su pelirroja siempre era muy atenta con ella. Sino era flores, eran chocolates, o donas, o algo que la hiciera sentir más especial. Se acercó a su pelirroja y la beso, sintió las manos de Cat en su vientre y luego al bebe moverse.

Trina había descubierto en muchas ocasiones a Mackenzie tocando su vientre para ver las reacciones del bebé y eso le encantaba.

Séptimo Mes

Jade se preguntaba de dónde Tori sacaba tantas flores y como era que se sabía cada significado, cada mes era una flor diferente, un significado diferente. Siempre la sorprendía sin siquiera proponérselo y el que Nicholas le ayudara solo provocaba que Jade se sintiera más feliz y la ternura la invadiera.

Jade vio la puerta de la habitación abrirse y luego vio a Nicholas con una sonrisa victoriosa acercarse a ella y darle un ramo de flores. Jade casi se pone a reír al darse cuenta de que el pequeño le había quitado las flores a Tori para dárselas a ella.

-¿Sabes que significan? –pregunto Jade mientras tomaba las flores y veía como su hijo se subía a la cama

-Belleza—respondió Nicholas para luego sentarse al lado de Jade, la pelinegra se sorprendió al ver y escuchar que su pequeño le respondió sin dudar, con mucha confianza. Seguramente Tori le había dicho que significaban

-¿Sabes qué tipo de flor es? –

Nicholas solo se encogió de hombros, Jade no podía negar que su hijo tenía esas maneras curiosas de Tori al encogerse de hombros. Nicholas solo se le quedo viendo a Jade y luego le sonrió

-¿Tori sabe que me trajiste las flores? –pregunto Jade enarcando una ceja

Nicholas se puso a reír –No—le dijo

Jade se puso a reír al ver que había adivinado, esperaba escuchar los gritos de su esposa en cualquier minuto

-¡Nicholas! – se escuchó el grito de Tori provocando que Nicholas se escondiera entre las sabanas para que Tori no lo encontrara. La morena entro en la habitación para encontrar a Jade riéndose con el ramo de flores en las manos

Jade se estaba riendo al ver que esos dos aún seguían peleando por ver quien tenía su atención, por ver quién de los dos ganaba.

-¿Qué tipo de flores son? –pregunto Jade sin poder dejar de reír

-Flores hawaianas—dijo la morena, luego miro a Jade con detenimiento y la pelinegra solo le hizo señas mostrándole el pequeño bulto a su lado –¿sabes que significan? –pregunto la morena

-Nico me dijo—respondió Jade, Tori se sorprendió, pero sonrió con orgullo al saber que su hijo si había recordado lo que le había dicho

Tori se acercó a la cama, le dio un beso a Jade y luego se metió debajo de las sabanas. Jade se movió un poco sabía que cuando esos dos se ponían a jugar podía ser un poco peligroso.

-¡Te tengo! –grito Tori sacando a Nico de las sabanas

-¡No! – grito Nico tratando de soltarse

Tori le empezó hacer cosquillas, Jade tomo su teléfono y les tomo video. Las risas de Nicholas y Tori se escuchaban por toda la casa sin duda alguna

-¡Mamá! –grito Nicholas –¡ya no más! —logro decir antes de estallar en risas

-Di que lo sientes—le dijo Tori riéndose

-¡Nunca! —grito Nico

-¡Entonces los señores conejos de las cosquillas no se irán! –grito Tori

Jade no dejaba de reírse, Nicholas podía parecerse a Tori en muchos aspectos, pero él seguía siendo un West. Nunca se daría por vencido.

…..

Octavo Mes

Tori se había levantado al sentir como Nicholas se recostaba sobre su pecho, la morena pensaba que quizás había tenido una pesadilla, pero cuando toco la frente del pequeño se dio cuenta que tenía fiebre. Tori se levantó casi de golpe, sosteniendo a Nicholas en sus brazos.

-Hey campeón—susurro Tori para que su hijo la viera –quédate con mami, no te vayas a mover de aquí—

Tori puso a Nico cerca de Jade, la morena vio como el pequeño instantáneamente se acurrucaba al lado de la pelinegra y Jade pasaba su brazo alrededor del cuerpo de Nicholas. Jade despertó casi de golpe al sentir la piel de su hijo caliente, Tori puso una mano en los hombros de Jade para que se relajara

-Iré por medicina—dijo Tori –tranquila, solo no dejes que se vaya de tu lado—

Jade solo asintió, estaba preocupada, Nicholas estaba enfermo. La pelinegra noto que Nico se había vuelto a dormir sosteniéndola por la camisa, tal y como la vez que ella lo había encontrado con Tori cuando era un bebé.

Tori no tardó mucho en ir a la farmacia y en regresa, del apuro la mitad-latina no se había dado cuenta que aún tenía su pijama puesta. Lo noto cuando la señora que la atendió le dio una mirada curiosa. Tori vio su cuerpo y lo entendió

-Mi hijo está enfermo y no pensé mucho—dijo la morena con una sonrisa nerviosa

La señora solo se rio –Te entiendo. Toma—dijo dándole la bolsa con la medicina a la morena –espero que tu hijo se mejore pronto—

-Gracias—dijo Tori antes de salir corriendo, la señora solo sonrió al ver a la morena preocupada.

Mientras manejaba de regreso a su casa, vio una floristería. Se bajó rápidamente encontró las flores que le daría a Jade en ese mes y se subió al carro nuevamente, la morena había notado las miradas de todos al ver en pijamas, pero a ella poco le importaba.

Entro a su casa casi corriendo, fue a la cocina por agua y subió. Entro con cuidado en la habitación, noto a Nicholas sosteniendo a Jade de la camisa mientras la pelinegra acariciaba los cabellos de negros del pequeño.

-Traje la medicina—susurro Tori haciendo que Jade se moviera un poco para verla

-Su fiebre ha bajado un poco—dijo Jade

A pesar de que Nicholas no la había querido soltar ella se levantó para colocar paños mojados en la frente del pequeño y bajar un poco su temperatura.

-Hay quedarle esto—dijo la morena pasándole la medicina

Jade asintió, pero sabía que Nicholas tenía que comer algo antes de tomar cualquier medicamento. Tori bajo para preparar el desayuno dejando a Jade y Nico en cama. Tori subió con el desayuno en mano.

Jade y Tori se dieron cuenta que despertar a Nicholas era como despertar a Jade en un día lunes. Lograron darle las medicinas a Nico, Tori había olvidado llamarle a los chicos para decirles que no iría al trabajo. Su hijo era su prioridad en ese momento. No lo podía dejar.

-Vega—llamo Jade –¿fuiste a la farmacia en pijamas? –pregunto la pelinegra riéndose al imaginarse a la morena caminar vestida de esa manera y todas las miradas raras de las personas puestas en ella

-Si—dijo Tori sonrojándose –no me di cuenta—

Jade se puso a reír, luego le dio un beso en la mejilla a la morena, ella entendía su preocupación. Escucharon la puerta principal abrirse y luego a Mackenzie hablar.

La puerta de su habitación se abrió dejando ver a la pequeña Vega-Valentine –Tías—dijo la pequeña

-Hey—dijo Tori haciéndole señas para que se acercara

-¿Quién te trajo? –pregunto Jade mirando a su sobrina

-Mamá—dijo Mackenzie, Jade y Tori se confundieron, pero recordaron que la pequeña le decía mamá a Trina y mami a Cat

-¿Paso algo? –escucharon la voz provenir de la entrada, Trina

-Nico está enfermo—dijo Tori acercándose a su hermana –¿han desayunado? –pregunto

-¿Cómo sigue? –pregunto Trina un poco preocupada

-Mucho mejor—respondió Jade sin levantarse de la cama

Las tres mujeres se quedaron en la habitación platicando mientras Mackenzie se había sentado al lado de Jade para ver a Nicholas dormir. Tori le había servido un poco de comida a su hermana. Jade veía a Mackenzie y se sorprendió al ver que la pequeña no hacía nada para despertar a Nico.

Horas fueron pasando, Nicholas despertó y al ver a Mackenzie casi se tira de la cama para ir a jugar, pero Jade no lo dejo. Ambos niños se quejaron, la pelinegra solo les puso una condición para que pudieran jugar y esa era que no corrieran y que no se movieran de la sala. Habían sido dos condiciones, pero a ninguno de los dos pequeños les importo, en su mente solo estaba el poder jugar.

La tarde llego, tanto como Nicholas y Mackenzie se había quedado dormidos en los sofás de la sala. Cat llego para recoger a Trina y Mackenzie.

-¿Cómo sigue? –pregunto Cat al ver a su sobrino dormido

-Mucho mejor—respondió Tori –la fiebre se le quito, solo tiene un poco de tos—

Jade y Tori no querían que Cat y Trina se pasaran más tiempo porque se haría más tarde y no querían que la pelirroja manera de noche. Al quedarse solas, Tori llevo a Nico a su habitación, Jade la siguió. Ambas se sentarán al lado de la cama de su hijo, dejaron salir un suspiro al ver que todo estaba bien, que él estaba bien.

Jade vio como la morena salía de la habitación y minutos después entraba con un ramo de flores en la mano

-Son flores de loto—dijo Tori sentándose al lado de Jade –significan la pureza del cuerpo y el alma. Ustedes son lo más puro que tengo—termino de decir mientras acariciaba el rostro de Jade

Jade tomo a Tori del rostro y la beso.

Noveno Mes

Jade no iba a negar que ya quería conocer a su bebé, quería saber si era una niña o un niño. No había dejado que Tori supiera el sexo del bebé. Solo le quedaban pocos días.

-¿Y Nico? –pregunto Jade al no ver a su hijo por ningún lado

-Sam y Emma lo llevaron al parque—respondió Tori

Jade asintió, confiaba en que sus hermanas cuidarían de su pequeño. Sabía que si Emma estaba allí era como si Tori lo estuviera, dudaba que Sam fuera hacer algo tonto, pero era su hermana y la conocía, sabía que Sam no quedaría quieta ni, aunque le pagaran.

Luego de horas Sam, Emma y Nicholas llegaron riéndose. Jade solo sonrió al ver a sus hermanas e hijo divertirse juntos, pero frunció un poco el entrecejo al escuchar otra risa, luego cayó en cuenta de que era Mackenzie, obviamente si sacaban Nicholas tenían que llevar a su compañera en crimen.

Jade se recostó en la cama un poco incomoda, Tori lo noto.

-¿Estás bien? – pregunto la morena poniéndose a la altura de Jade

-Si—murmuro Jade

Tori solo asintió no muy segura de la respuesta de Jade. Elizabeth y las gemelas se habían llevado a Nicholas para hacer un pijamada con Mackenzie.

Tori se recostó al lado de Jade, pero sin poder dormir, le preocupaba ver a Jade incomoda. La morena se quedó observando a Jade mientras esta trataba de descansar. Sin darse cuenta Tori se quedó dormida, momentos después sintió como Jade le movía el hombro.

-Vega—se quejó Jade bastante alto, eso provoco que Tori se despertara de golpe. La morena se le quedo viendo por unos segundos y entendió, su bebé iba a nacer. Tori se levantó de la cama rápidamente, saco la maleta del armario, tomo su celular y ayudo a Jade a ponerse de pie.

Bajaron las escaleras, en el camino hacia la puerta Tori tomo las llaves del carro. Jade logro subirse al carro con ayuda de Tori, la pelinegra ya sabía el procedimiento, respirar profundamente ante cada contracción.

Tori tomo la mano de Jade mientras manejaba, sus ojos nunca dejaban la carretera. Al llegar al hospital ayudo a Jade a bajar del auto, cuando entraron las enfermeras las atendieron inmediatamente. Cuando Tori tuvo la oportunidad le mando un mensaje a Cat sabiendo que la pelirroja le diría a los demás. Tori nunca dejo el lado de Jade en ningún momento, sabía que si en el parto de Nicholas casi le rompía la mano esta vez quizás si saldría con la mano enyesada, pero valdría la pena.

Horas fueron pasando, para los que esperaban en la sala de espera era una eternidad, Nicholas no dejaba de preguntar por sus madres, todos entendía al pequeño y trataban de calmarlo. Mackenzie ayudaba en la distracción al ponerse a jugar con su primo.

Jade estaba cansada, el sudor corriendo por su frente, Tori a su lado sosteniendo su mano y aguantando cada comentario que ella hacia ante el dolor que estaba sintiendo, la pelinegra ni siquiera pudo terminar su ultimo comentario cuando escucho el llanto de su bebé. Luego noto a su esposa llorar a su lado, ambas estaban felices.

-Es una niña—dijo la doctora

Las sonrisas se hicieron más grandes en los rostros de la pareja.

Holly y Elizabeth no dejaban de dar vueltas, Trina solo observaba a Mackenzie y Nicholas tocar su vientre por lo menos los niños habían encontrado algo con que distraerse mientras esperaban a que la doctora saliera y les dijera que todo había salido bien. Segundos después la doctora les dijo que podían pasar a la habitación. Nicholas fue el primero en saltar, listo para ver a sus madres y conocer al nuevo miembro de la familia.

Nicholas entro en la habitación y corrió hacia el lado de su madre monera para que esta lo cargara, Jade tenía la bebé en sus brazos.

-Ella es tu hermanita—le dijo Tori sentando a Nicholas al lado de Jade. Nicholas solo le quedo mirando sin saber su acercarse más o no. Jade noto la inseguridad en su hijo, él era igual a Tori en ese aspecto

-Acércate—le dijo Jade, Nicholas miro a su madre pelinegra y sonrió para luego acercarse. Los demás solo miraban con ternura a Nicholas al acercarse con cuidado a su hermanita, Tori sonreía ante el cuadro ante ella.

-¿Cómo se llama? –pregunto Cat acercándose con Mackenzie en sus brazos, la niña quería ver a la bebé también

-Leah Nicole Vega-West—respondió Jade sin dejar de ver como Nico tomaba la manito de Leah

Todos se tomarán un turno para poder cargar a la pequeña Vega-West a pesar de las protestas de Nicholas de no querer separarse de su hermanita. Tori aprovecho ese momento para salir de la habitación y poder ir a comprar, pero no puedo pasar de inadvertida ya que Nicholas y Mackenzie la siguieron.

-¿Adónde vas? –pregunto Mackenzie tomando a Tori de la camisa, la morena se asustó un poco pero luego sonrió al saber que ya no podría hacer las cosas sola, ahora tenía a dos personitas que la seguían y en unos cuantos años más serian tres.

-Voy a comprar—dijo la morena -¿quieren venir? –

Los niños asintieron, Tori los tomo de las manos y se dirigió hacia el carro. Mientras Tori manejaba Mackenzie y Nicholas se entretenían mirando por la ventana. Llegaron a la floristería más cercana.

Tori tomo un ramo de flores para Jade y busco uno para Trina. Tori estaba feliz al ver que también Nico como Zie estaban tranquilos mientras ella escogía las flores y las pagaba.

-Estas son para Trina—dijo Tori señalando un ramo –y estas son para Jade—

Los niños asintieron mientras ponían atención a lo que la morena les decía. Tori manejaba mientras les decía a los pequeños que significaban las flores que habían comprado. Zie estaba entusiasmada de darle un ramo de flores a su mamá.

Al llegar al hospital Nico llevaba un ramo mientras Zie llevaba el otro. Al entrar en la habitación de Jade, Tori vio que solo Cat y Trina se habían quedado en la habitación. Las Catrina se acercaron a su hija para ver que traía en las manos.

-Son lirios—dijo Mackenzie con un poco de dificultad –ustedes alegran mis días—

Cat y Trina estaban a punto de llorar al ver lo que su hija les decía. Zie miro a su tía y esta le estaba sonriendo con el pulgar arriba.

Nico le pidió ayuda a Tori para poder subirse a la cama junto a su madre pelinegra y si hermanita. Jade ya sabía qué tipo de flores eran.

-Girasoles—dijo Nico

-significan muchas cosas—dijo Tori sentándose al lado de Jade –por ejemplo, devoción, dignidad, gloria, pero para nosotros significa la luz de la vida al tener a Leah con nosotros—

Ahora era el turno de Jade para retener las lágrimas en sus ojos, no podía pedir más con la hermosa familia que tenía. Tori, Nico y Leah eran su todo, eran su vida.

Un año después

Jade había sentido la llegada de Tori, la pelinegra sabía que su esposa tenía una junta importante. Al llegar la mañana, Jade había sido la primera en despertar, fue a la habitación de Nico y lo encontró dormido, luego se dirigió a la habitación de Leah, pero su pequeña también seguía dormida.

La pelinegra se dirigió hacer el desayuno, luego de tener todo listo se dirigió hacia su habitación. Se sorprendió al ver a Nico y Leah en la cama junto a Tori. Jade sabía que Nico y Leah habían encontrado una manera de hacer que la menor de los Vega-West se pudiera salir de la cuna sin ningún problema.

Jade sonrió al ver como Nico le daba un beso a Tori en la mejilla y luego Leah lo intentaba hacer, pero lo más gracioso era que Leah dejaba la mejilla de Tori llena de baba. Jade no hizo nada para detener a sus hijos, solo se quedó parada en la puerta viendo con sus dos pequeños trataban de despertar a su esposa. Vio como Nico se subía sobre el estómago de Tori y Leah ponían sus manos en el rostro de Tori y luego le apretaba la cara.

Tori se despertó al sentir a sus dos pequeños haciendo de sus travesuras. Lo primero que vio fue un par de ojos color verde con un brillo de inocencia. Tori amaba el hecho de que sus dos hijos tenían el color de ojos de Jade.

-Hey hermosa—murmuro Tori con voz ronca provocando que su hija de riera y le apretara más la cara. Jade se acercó despacio pero cuando Leah la vio casi salto de la cama.

-Hey tranquila—dijo Jade tomando a Leah en sus brazos para luego sentarse al lado de Tori, Nico seguía sobre Tori mientras trataba de hacerle cosquillas a Tori.

Tori tomo a Nico y le empezó hacer cosquillas, Leah se reía al escuchar las risas de su hermano y su madre morena. Segundos después escucharon ruidos en el primer piso

-Recuérdame porque la Loca tiene un set de llaves de la casa—murmuro Jade

-Jade—dijo Tori con una sonrisa en el rostro.

Todos creyeron que después de que Trina tuviera a Tristán Michael Vega-Valentine, la morena dejaría de ser tan ruidosa, pero todos estaban equivocados, la Vega mayor no había cambiado casi nada.

Tori tomo a Nico mientras Jade tomaba a Leah y bajaban para encontrarse con toda su familia. Todos habían notado que Sikowitz tenía cierta debilidad por Leah, Jade sonreía al ver que su maestro estaba encantado con su hija, pero lo que más risa le causaba a la pelinegra era ver lo protector que Nicholas era con su hermana. Zie era igual de protectora con Tristán.

Holly y Elizabeth no podían estar más felices al ver a sus nietos correr por todos lados y reírse. David tenia a todos sus nietos muy consentidos, sin excepción alguna.

Trina y Jade ya les habían advertido a Robbie, André y Beck que no les enseñaran nada sobre bromas pesadas a los niños o bromas que los pudieran dañar. Los chicos habían entendido a lo que las chicas se referían y ellos amaban sus vidas como para terminar con un par de tijeras en el cuerpo o con algún hueso roto, porque no dudaban que Trina les fuera romper los huesos si en algún momento Zie o Tristán salían llorando.

De Jade ya sabían que, si ella los amenazaba era porque lo haría, si Nico o Leah salían llorando era mejor que ellos salieran corriendo.

Jade se sentó al lado de Emma mientras estaba jugaba con Leah.

-¿Estás bien? –pregunto Jade al ver a su hermana un poco nerviosa

Emma solo negó con la cabeza, eso preocupo a Jade. Jade le hizo señas a Sam para que tomara a Leah. Emma y Jade se dirigieron al despacho de la pelinegra para hablar con más tranquilidad.

-¿Qué pasa? –pregunto Jade al saber que nadie estaba cerca

-Papá- dijo Emma, luego vio el cuerpo de Jade tensarse –me llamó y dijo que quiere conocer a los niños—

-¿Que más te dijo? –pregunto Jade con seriedad, Emma podía notar que su hermana no estaba cómoda hablando sobre su padre

-Solo dijo que esperaba que tu no pusieras ningún impedimento para que el viera sus nietos—

-Y si lo hago que—dijo Jade elevando un poco la voz –él no tiene ningún derecho a pedirme que deje que mis hijos se acerquen a él así de la noche a la mañana—

-No sé—dijo Emma encogiéndose de hombros –el solo dijo eso y corto la llamada—

-Ni siquiera pregunto cómo estaban ustedes—dijo Jade incrédula –que ni se atreva acercarse a ningún de los niños porque no respondo—

-Jade…- Emma dejo salir un suspiro –dijo que iría a la empresa o vendría aquí—

Jade se tensó a un más al no saber qué era lo que su padre quería, después de muchos años aparecía pidiendo ver a los niños cuando ellos no saben que el existe. Jade se acercó a Emma al ver el miedo que su hermana tenía al no saber que sería lo que pasaría.

-No tengas miedo—susurro Jade –hablare con Vega y los demás, los niños no estarán solo en ningún momento. Me asegurare que tanto Leah, Nico, Tristán y Zie estén con alguien todo el tiempo—

Emma sabía que Jade no solo se preocuparía por Leah y Nico, sabía que Tristán y Zie estaban en medio de todo esto. Su padre quería a Cat como a una hija después de todo.

Tori se dio cuenta de lo nerviosa que Emma había estado durante el desayuno y la mayor parte del día. También noto a Jade un poco incomoda, decidió esperar para poder hablar con su esposa con calma y saber que era lo que pasaba.

Nico y Leah estaban dormidos, Tori sabía que ese era un momento para hablar con Jade. Jade le dijo todo lo que Emma le había dicho sobre su padre, Tori no pudo evitar ponerse un poco inquieta, pero al mismo tiempo sabía que no podía hacer eso, tenía que pensar en una manera de saber que era lo que padre de su esposa quería.

Solo había pasado una semana desde que Emma les había dicho lo del padre de Jade. Todos estaban atentos a lo que pudiera pasar a su alrededor. Nadie se había tomado a broma lo dicho por la menor de las West.

Jade se encontraba revisando unas gráficas, la puerta de su oficina se abrió. La pelinegra levanto la mirada para encontrarse con su padre, Jade sabía que tenía que tratar con él de manera más tranquila que pudiera, no quería que sus hijos se asustaran si ella se ponía a gritar. Jade había notado que Leah y Nicho odiaban los gritos tal y como Tori lo hacía.

-¿Qué quieres? –dijo Jade

-Conocerlos—dijo Víctor sin dejarse intimidar ante la mirada dura de su hija

-¿Para qué? –replico la pelinegra

-Son mis nietos—

-¿Y? –

-¿Qué tiene de malo? –Víctor sabía que Jade no se dejaría intimidar por el en ningún momento

-¿Y crees que te voy a creer que ellos te importan? –dijo Jade levantándose de su silla para tomar una carpeta, ella estaba actuando como si no le importara el hecho de que su padre estaba frente a ella. Después de todo ella era/es la mejor actriz que cualquiera pudiera conocer

-No quiero peleas—dijo Víctor sentándose en la silla frente al escritorio de Jade, la pelinegra solo lo observo

-No es algo en lo que solo yo tengo voz y voto—dijo Jade mirando hacia su computador –ellos tienen otra madre—

-Imagine que no la dejarías solo para llevarme la contraria—bufo

-Llámalo como quieras—replico Jade mirando su reloj, sabía que en cualquier momento Leah y Nico llegarían para que fueran a la cafetería por algo de comer –si me disculpas tengo cosas que hacer—

-No me iré hasta no verlos—Víctor se levantó deteniendo a Jade

-No me importa—dijo Jade con voz dura –si quiero los conoces y, sino que crees—Víctor entrecerró los ojos –pues te jodes—

Jade siguió su camino, sabiendo que su padre la seguía

-No me retes—Jade se detuvo ante la amenaza de su padre

-Tu no me retes—dijo Jade con voz ronca –te fuiste, dejaste a las gemelas, volviste, pero nunca preguntaste como estaban ellas—Víctor retrocedió al ver como su hija mayor se acercaba a él peligrosamente –no estuviste en mi vida cuando te necesite, ahora no te necesito y no te quiero cerca de mis hijos y sobrinos. Es mejor que te vayas o quieres que te escolten a la salida. Te advierto Víctor – el hombre se sorprendió al escuchar su nombre salir de esa manera de los labios de su hija –antes mis amenazas era un juego de niños ahora todo es diferente, así que no me retes porque no quieres saber de lo que soy capaz—

Jade miro como su padre solo la observaba –Si quieres saber cómo son—suspiro la pelinegra –déjame decirte que no se parecen a ti, gracias a Dios. Ellos se parecen más a Vega y eso me hace sentir feliz—

Jade dejo a su padre en medio de los pasillos, la pelinegra sabía que había ido muy lejos al amenazar a su padre, pero sabía que era necesario. Si él llegaba de esa manera exigiendo cosas como si nada hubiera pasado, sabía que no quería decir nada bueno y no pondría en peligro a su familia.

Después de ese encuentro con Víctor West las chicas no volvieron a saber de él, al parecer las amenazas de Jade si funcionaron. Todos sabían que meterse con la familia de Jade West-Vega era algo suicida.

Jade sintió la cama hundirse y luego escucho las risas de sus hijos, sabía que algo se traían entre manos. Segundos después sintió su cara llena de baba, sabía que eso Leah le había dado un beso para que despertara. Luego escucho la risa de Nico, Jade no podía seguir haciéndose la dormida al escuchar las risas de sus dos enanos.

Jade vio a Leah con una flor en la mano, era una flor blanca, noto que Nico tenía una flor igual, pero al ver a Tori vio que esta tenía una flor roja.

-Son camelias—dijo Tori sentándose al lado de Jade, Nico se sentó en el regazo de Tori mientras Leah se subió para recostarse en el pecho de Jade, instintivamente Jade paso su brazo alrededor de su hija para que no se cayera –las camelias blancas significan amor inocente por eso la tiene ellos—Nico y Leah le dieron las flores a Jade –las camelias rojas significan amor incondicional. Las camelias en si significan amor eterno—

Jade sonrió con cariño -¿Cómo se te ocurrió darme las flores? –

-Con el embarazo de Nico hice los dibujos—respondió Tori recostándose al lado de Jade haciendo que Nico se recostada en su abdomen –quería hacer algo diferente con el de Leah y las flores me parecieron algo bueno—Tori quedo de frente a Jade mirándola a los ojos –Nico se divirtió dándote las flores, a mí me dio ternura el ver como él ponía atención a lo que le decía. Zie se nos unía de vez cuando para darle flores a Trina o a Cat—

Jade no dejaba de ver a Tori a los ojos, era hipnotizante –¿Y por fin quien gano? –pregunto Jade en un susurro

-Leah—dijo Tori riéndose –ella se llevó toda tu atención y la de nosotros también—

Jade no pudo evitar reírse ante lo dicho por la morena, tenía razón Leah se había llevado la atención de todos y fue más cuando abrió los ojos y se dieron cuenta que eran azules verdosos. Jade sintió a Leah moverse un poco, cuando bajo la mirada se dio cuenta de que la pequeña se había quedado dormida en su pecho mientras la sujetaba fuerte por la camisa. Tori miro a Nico este también se había quedado dormido sujetando su pierna.

Ninguna dijo nada, solo observaron lo tranquilos que sus pequeños dormían. Tori siempre molestaba a Jade diciendo que tanto Nico como Leah habían heredado las ganas de dormir todo el día de ella. Jade siempre decía que eso significaba ser un West, dormir sin preocuparse por nada.

Tori solo podía decir que eran sus marmotas humanas.

Leah era casi idéntica a Jade, la única diferencia era su cabello castaño. Jade sabía que su hija era igual que ella por fuera, pero idéntica a Tori por dentro, esa amabilidad, tranquilidad. Jade siempre se preguntaba si su hija sería igual de seria que Tori o tendría un poco del carácter West en ella, no le importaba sino Leah no tenía nada West, pero también sabía que esa pequeña seria su debilidad si aprendía hacer los pucheros como su madre morena. Jade solo esperaba que Nicholas no aprendiera hacer pucheros porque de ser así ella terminaría muerta de ternura ante ellos.

Tori sabía que Nicholas era su debilidad al tener el mismo coraje que Jade, esa mirada retadora que amaba ver en Jade y que ahora sin duda amaría ver en su hijo. Luego tenia a Leah, era ver a Jade de pequeña con la única diferencia de sus cabellos castaños. Tori sabía que estaba perdida.

-¿Sigues teniendo miedo? –pregunto Jade sacando a Tori de su ensimismamiento

-Un poco ¿y tú? –

-Un poco—susurro Jade –pero juntas lo haremos bien—

-Siempre juntas—susurro Tori

….

Tres años después

Nicholas nunca iba a entender a sus madres, las veía discutir de vez en cuando, pero a los segundos las veía reírse y abrazarse, eso no evitaba que las amara. Siempre se emocionaba cuando su madre morena le pedía que la acompañara para comprar flores. El regalarle flores a su madre pelinegra siempre quería decir ver curiosidad, felicidad en el rostro de una de las mujeres más importantes para él y eso era más que suficiente para hacerlo feliz.

Nicholas amaba salir con Tori y Mackenzie, ellos siempre hacían travesuras y se divertían.

-¿Qué flor compraremos hoy? –pregunto Nico mientras observaba por la ventana, conocía el camino de memoria, pero siempre le intrigaba saber si algún día vería algo diferentes, algo nuevo

-Unas rosas—dijo Tori –no son las típicas rosas rojas, estas son diferentes—

-¿Podemos comprar unas para mamá Trina y mamá Cat? –pregunto Zie

-Claro—respondió Tori sonriendo –tenemos que escoger muy bien las flores—

Los dos niños sonrieron

Jade al no ver a Tori cerca supuso que era ella quien se había llevado a Nico y Zie. Leah y Tristán estaban entretenidos con Sikowitz y las gemelas. Jade pensó que solo estaban molestando cuando los chicos le habían dicho que llevarían a los niños a los partidos, ella y Tori habían hablado sobre dejar ir a Leah y Nico con los chicos, pero ninguna había llegado a un acuerdo hasta que Emma les dijo que ella iría con los chicos.

-¿Jade has visto a Zie? –pregunto Cat al no ver a su hija cerca

-Vega se la llevo—respondió Jade

-¿Nico también esta con ella? –

-Sabes que Nicholas y Mackenzie rara vez se despegaban de Vega—respondió Jade riéndose un poco al ver que Leah le había quitado el coco a Sikowitz y había salido corriendo con Tristán detrás de ella

Trina se acercó a Jade riéndose al ver que Leah y Tristán no le daban el coco a Sikowitz –¿Crees que se cansen pronto? –pregunto la morena

-Lo dudo—respondió Cat

-Ellos nunca se cansan—agrego Jade

-¡Jade! –grito Sikowitz al ver que no conseguiría su coco

-¿Que? –dijo Jade ausentemente

-¡Diles que me den mi coco! –

-Nahh—dijo Jade riéndose –quítaselos tu—

-¡No puedo! –grito el calvo –se te olvida que esos dos son Vega, nunca se les terminan las energías-

-Quita tú lo Vega—dijo Trina –una es West y el otro Valentine, ambos son obstinados y no se dan por vencidos muy fácil—

Las tres mujeres escucharon el quejido de su maestro y no pudieron evitar reírse, las risas de Tristán y Leah se escuchaban por toda la casa. Las gemelas estaban tratando de recordar como respirar al ver a su maestro detrás de dos pequeños solo por un coco. Robbie, André y Beck solo se reían un poco nerviosos al saber que si llevaban a los pequeños tendrían que estar muy atentos, esos dos pequeños era unos diablillos.

Jade llamo a Leah y Tristán para ponerles sus trajes de baño. Sikowitz dio las gracias ya que después de veinte minutos detrás de dos niños le regresaron su coco, sano y salvo.

-¡Son unos diablillos! –grito Sikowitz dejándose caer de golpe en uno de los sofás

-Que esperabas—dijo David –son Vega-West y Vega-Valentine—

-Tienes razón—replico el calvo dejando salir un suspiro, los demás solo se supieron a reír al ver al calvo quedar sin aire

Tori entro junto a Nico y Zie, ellos al darse cuenta de que Cat, Trina y Jade no estaban cerca corrieron con las flores hacia el despacho que Jade y Tori utilizaban.

-Bien—dijo Tori –vayan por sus hermanos—

Nicholas y Mackenzie fueron en busca de Leah y Tristán, no fue difícil encontrarlos y llevarlos al despacho. Tori espero por los niños para decirles que hacer. Cuando vio a todos entrar en el despacho les dijo que harían, les dio un ramo de flores cada uno a los Vega-Valentine y les explico que significaban las flores. Los dos asintieron y salieron en busca de sus madres, luego Tori le dio otro ramo de flores de sus pequeños y les explico que significaban, los dos salieron emocionados al verse envueltos en las locuras de su madre morena.

Cat y Trina se quedaron sorprendidas al ver a sus dos tesoros con un ramo de flores cada uno, ambas entendieron que eso había sido idea de Tori, pero al mismo tiempo sabían que Mackenzie tenia las mismas ideas locas de su tía morena.

Mackenzie y Tristán quedaron frente a sus madres –las blancas son flores de azahar—dijo Mackenzie mientras Tristán le daba un ramo a Cat y el otro a Trina –significan pureza, inocencia y amor eterno. Las flores moredas son brezo morado y significa admiración—

Trina y Cat estaban al borde de las lágrimas, ambas sonrieron y abrazaron a sus hijos. Tori veía la escena con una sonrisa tierna, todos veían con una sonrisa la escena. Robbie saco su teléfono y tomo una foto, momentos así valían la pena guardar para siempre.

Jade estaba demasiado concentrada en la escena de las catrinas, se asustó cuando sintió un par de brazos de su pierna. La pelinegra se quedó sin aire al ver a Nicholas y Leah frente a ella con un ramo de rosas. Nunca dejaban de sorprenderla

-Son rosas champan—dijo Nico acercándose a Jade junto a Leah –significan respeto y admiración—

Jade abrazo a sus hijos, la sonrisa en su rostro no desaparecía, se sentía que estallaría de felicidad. Cuando creyó que todo había terminado vio a su esposa con otro ramo de flores frente a ella.

-Estos son tulipanes—dijo Tori acercándose a su familia –significan "te prometo amor eterno", ya lo había hecho el día de nuestra boda, pero vale la pena recordártelo siempre—

Todos sonrieron al ver que después de muchos años juntas, había cosas que nunca cambiaban. Tori siempre sorprendiendo a Jade con regalos, Jade siempre mirando a Tori con si fuera lo más hermoso del mundo.

Trina siendo Trina, pero al estar cerca de Cat era una persona amorosa, Cat cerca de Trina era la mujer más segura y más feliz del mundo.

Sikowitz miraba con orgullo ambas escenas, dos parejas que no habían empezado de la mejor manera pero que habían luchado, habían llorado, habían reído, habían pasado por enojos, por peleas en las que habían dicho palabras hirientes pero que no habían podido romper todo lo que habían creado. Muchas personas se habían metido, tratando de separarlas, pero ellas habían sido más astutas y habían evitado que todos sus sueños se fueran a la basura. Habían evitado que el amor fuera destruido.

Sikowitz nunca había dudado de su instintito, pero más que nada, nunca había dudado de esas chicas. Ellas le demostraron que el verdadero amor si existe, que, con mucha paciencia, esfuerzo, ganas y mucha locura todo puede llegar a ser real. Esas chicas le habían permitido ser parte de una gran familia que tenia de todo menos normalidad.

André sonrió, nunca imagino terminar de esa manera. Nunca imagino que terminaría formando parte de esa familia, nunca imagino que Jade y Tori llegarían hasta ese momento, siempre pensó que ellas terminarían en los primeros meses debido a sus caracteres, pero estaba muy equivocado y agradeció estarlo.

Beck agradeció el haberse hecho a un lado en aquel momento, le haber permitido que Jade y Tori seguirían con su relación, el haber sido testigo de todo por lo que esas chicas habían pasado. Agradeció el haber visto a Cat y Trina crecer juntas y aprender de sus errores. No tenía de que quejarse. Todo estaba en el orden que tenían que estar.

Robbie podía decir que era la persona más afortunada, Trina y Jade la habían perdonado y le habían permitido formar parte de esa familia, le habían permitido ser tío de cuatro niños maravillosos. Él nunca lo iba a decir, pero Mackenzie y Leah eran su debilidad, esas niñas sabían cómo salir con la suya cada vez que quieran.

Emma no podía sentirse más feliz, su hermana mayor era feliz, tenía cuatro sobrinos hermosos, su gemela era la mejor que podía tener, Tori era como una hermana mayor, Trina y Cat eran dos mujeres que le mostraban que en el amor no todo era serio, que había que ponerle un poco de diversión a todo. Todos y cada persona en esa casa le enseñaba algo nuevo.

Sam no tenía nada de que quejarse, sus hermanas eran las mejores, su familia le hacía sentir segura. Sus sobrinos le sacaban canas verdes pero que valían la pena. Siempre molestaba a Jade, peor todos sabían que ella la respetaba y la admiraba.

David y Holly se sentía orgullosos de ver a sus hijas felices y con hermosas familias.

Elizabeth estaba que lloraba de la felicidad, una de sus bebés había creado una hermosa familia a pesar de todo lo malo que había tenido que enfrentar.

Todos estaban felices, luego de pasar tiempo en familia, divertirse y ver que todo estaba muy bien. Cada quien regreso a su casa, todos felices de los buenos momentos que habían compartido.

…..

Trina manejaba mientras sostenía la mano de Cat con su mano libre, miro por el retrovisor para ver a sus dos tesoros dormidos, luego miro a Cat quien tenía una sonrisa en el rostro. Y eso le dio a entender que todo había valido la pena, que todo y cada uno de esos momentos duros había valido la pena.

Cat solo podía sentirse feliz y orgullosa de todos sus logros, de su hermosa familia. Al llegar a su casa Trina tomo en brazos a Zie y Cat a Tristán. Su familia era hermosa y estaba completa.

….

Jade había duchado a Leah, le había puesto comida y la había dejado en la cama que compartía con su esposa. Fue en busca de una botella de agua, pero cuando regreso a la habitación encontró a su pequeña dormida y abrazando una de las almohadas que ella usaba. Jade no quiso mover a Leah así que la dejaría dormir con ellas por esa noche.

Tori iba subiendo con Nico en brazos, el pequeño se había quedado dormido en el sofá.

-Déjalo con nosotras—pidió Jade

Tori solo asintió y llevo a Nicholas a la habitación que compartían ella y su esposa. Tori sonrió al ver a Leah aferrada a una de las almohadas de Jade. Dejo a Nico en la cama, luego se dirigió hacia el armario para ponerse algo más cómodo para dormir.

Tori noto que Jade había abierto la puerta de cristal en la habitación, la morena sonrió al ver que su esposa sonreía. Tori salió al balcón junto a Jade y la abrazo por la espalda.

-¿Feliz? –susurro Tori en el cabello de Jade

-Más que feliz si eso es posible—respondió la pelinegra sintiéndose segura en los brazos de su esposa.

Ninguna podía pedir más, se amaban, se respetaban, se entendían y después de mucho tiempo habían podido crear la familia que habían deseado, que siempre habían planeado. No había arrepentimientos, todas sus decisiones tanto buenas como malas las habían llevado hasta ese momento.

Seguirían cometiendo errores, aprenderían de ellos y seguirían creciendo como personas, como mujeres, como esposas, como madres.

-Gracias—susurro Tori –gracias por darme todo esto—

Jade se dio vuelta, paso sus brazos alrededor del cuello de Tori. Ambas se miraron a los ojos y solo podían encontrar amor puro, sus miradas hablaban por ellas, siempre lo habían hecho. Nunca necesitaron de muchas palabras para entenderse mutuamente.

Jade paso una mano por la mejilla de Tori, acariciándola lentamente, con amor y cariño. Fue acercando sus rostros, Tori no dejaba de ver a Jade a los ojos y luego a los labios. Sus labios colisionaron, no era su primer beso, pero se sentía como tal, seguían sintiendo aquellas mariposas, aquella alegría, aquel entusiasmo de siempre. Ellas se seguían amando como al inicio.

-Te amo—susurro Jade al separarse de los labios de Tori, sintió los dedos de la morena trazar sus labios, sus mejillas

-También te amo—susurro Tori para luego volver a besar a su esposa

Ahora sabían que aquel intento si había valido la pena, que aquellas discusiones habían valido la pena, aquel accidente les había hecho más fuertes, más seguras de su relación, más seguras de que era querían seguir juntas, que quieran seguir creando más memorias juntas y que luego de un tiempo su familia llegaría. No se equivocaron ahora tenían todo lo que siempre habían deseado y todo lo que esperaron.

Volvieron a la cama junto a sus pequeños, Leah instintivamente se apegó al cuerpo de Jade mientras Nico se apegaba al cuerpo de Tori en busca de un lugar seguro. Ambas no pudieron evitar sonreír.

Cayeron en los brazos de Morfeo con una sonrisa en sus rostros al saber que todo era posible solo si se esforzaban lo suficiente.

Siempre juntas.

FIN