Hilos del Destino

Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen sino a K. Mizuk y Igarashi si fueran mios desde un principio hubiera dejado a Terry y a Candy juntos.

Capítulo 7

La joven Andley estaba terminando de cepillar su cabello. Cuando la conversación que había tenido con el joven Duque esa mañana había vuelto a su mente

Flash Back

- ¿Esforzarme? – Sonrió con ironía – ¿quieres decir que voy a tener que luchar por ti? – la chica asintió – bien, eso me parece interesante – soltó a la chica y se alejó de ella – si quieres que sea un caballero lo seré – se puso de pie y le entendió la mano a la rubia para que se levantara, está la tomo y ambos estuvieron de pie – bien señorita Andley entonces luchare por ganarme su mano – tomo su mano derecha y le dio un beso – seré un caballero pero entiende algo – la jalo hasta que estuviera cerca de él – tu eres solo mía, si alguien más se acerca me encargare de desaparecerlo–

Fin del Flash Back

Luego de eso el chico simplemente se había ido, dejándola más confundida. Su corazón seguía latiendo tan rápido que se preguntó qué era lo que estaba sintiendo realmente por el joven, ni ella misma conocía sus propios sentimientos, siempre protegida por todos, nunca se había sentido atraída por nadie, ahora conocía a un chico que no solo eres atrevido, sino un pervertido que la atacaba siempre que quería y ella no hacía nada para detenerlo.

"¿Sera que realmente me gusta?" pensó con cierta confusión, dejo el cepillo en su escritorio y camino hasta el balcón, se acercó a las flores que había traído de América, gracias a la ayuda de Paty había logrado conseguir dos jardineras, una en su cuarto y otra en el cuarto de la peli-castaña en donde ahora nuevos retoños de flores están por salir "¿Qué puedo hacer Anthony?" toco los pétalos de las rosas "No sé qué siento hacia ese chico"

Toc, toc, toc

Alguien llamo a la puerta, pensando que sería Paty la dejo entro

- Pasa estoy en el balcón – dijo sin mira quien había entrado

- Candy podemos hablar – Esas no era la voz de Paty, por lo que la rubia miro a su invitada

- ¿Ocurre algo señorita Brigther? – pregunto mirando a la chica que se veía algo incomoda

- Si… yo… quisiera – la chica empezó a jugar con sus manos lo que le dio a entender a la rubia que estaba nerviosa

- ¿Porque no te sientas? – le pidió a la chica señalando su cama

- Si – susurro antes de sentarse en la cama, estuvieron en silencio durante unos minutos antes de que la rubia hablara

- Bien ¿que querías hablar conmigo? – le pregunto

- Bueno veras…. – la chica se sonrojo

- Quieres hablar de Archie ¿verdad? – no era una pregunta sino más bien una afirmación

- Si… -

- Bien dime… - la ínsito a hablar

- Yo realmente estoy enamorada de Archie y quisiera tu aprobación por favor – dijo de golpee cerrando sus manos con fuerza contra su regazo

-…- la chica suspiro sabía que de esto se trataba, iba a negarse cuando una idea vino a su mente - ¿Quiénes que yo te de mi aprobación no? – La chica asintió con fervor – bien entonces en 2 días Paty y tú me acompañaran a la mansión Andley–

- Gracias en verdad… -

- Escucha, en la mansión estará nuestra Tía Abuela si eres capaz de estar a la altura de nuestra familia yo te aprobare – Annie sonrió emocionada – pero, solo Archie decidirá si eres la indicada para él–

- No entiendo – le dijo confundida

- Eres demasiado ingenua, yo puedo aceptarte pero no he visto que hayas hecho algún acercamiento con mi primo ¿o sí? – La chica negó – ¿ves? como quieres ser la indicada para mi primo si no has hecho el mínimo acercamiento con el–

- Me esforzare, me ganare el corazón de Archie – afirmo antes de levantarse, dudo un poco antes de acerarse a la rubia y abrazarla

Candy estaba sorprendida pero no por el abrazo, si no por lo familiar que este se sentía, como si ya estaban acostumbradas a abrazarse pero la rubia sabía que nunca antes había abrazado a la chica desde el tiempo que llevaban conociéndose. La morena pareció darse cuenta de la reacción de la chica y se alejó rápidamente.

- Gracias, me voy que duermas bien – hizo un leve inclinación con la cabeza para luego marcharse

"¿Qué fue eso?" pensó "¿Por qué se sentía familiar?" miro sus manos, cuando una fuerte punzada en su cabeza se hizo presente, la imagen de una niña de cabello negro corriendo junto a ella vino rápidamente a su mente

- Este es un beso de tu papá–

- Y este es un beso de tu mamá–

Esas palabras resonaron en su cabeza, su respiración se volvió erradica, algo no estaba bien tuvo que sostenerse de la cama antes de perder el conocimiento.

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Mansión de los Andley Londres

- Así que no se tomó muy bien la noticia – hablo Meribeth durante la cena

- Si, mi hermana estaba algo molesta al saber que me iba a casar con alguien a quien ella no conocía – Albert seguía algo preocupada por la rubia pero tanto Stear como Archie le habían aconsejado que era mejor dejarla sola

- La señorita Candice tiene un gran temperamento y la noticia la tomó por sorpresa – hablo esta vez George tomando una copa de vino – por lo que pidió conocerla en 2 días para saber si usted era la indicada para su hermano –

- Yo estoy emocionada por conocer a tu hermana antes de la boda – les dijo con una gran sonrisa, deseaba conocer a la que sería su futura cuñada

- Si, solo te lo advierto Candy es muy directa y siempre dice lo que opina, te guste o no – confeso el joven

- Entonces seremos grande amigas -

- Es una lástima que la Señora Andley y el Señor Grayton no nos hayan acompañado en la cena – les dijo George en ausencia de las 2 personas mayores

- Si, sin ellos la cena es muy aburrida, deseaba seguir escuchando su pequeña charla – Meribeth se rio con burla antes las constante riñas de los mayores

- Sigo sorprendido de que la Señora Elroy haya perdido tanto los estribos como para gritarle al Señor Nicola con tanta fuerza – para todos fue una sorpresa al ver a una muy molesta Elroy gritarle directamente a la cara a otra persona

- Jajajaja, si hubiera visto la cara de mi Tío – se rio Meribeth – creo que jamás en la vida, se le hubiera imaginado que la Tía lo correría de la casa frente a todos los sirvientes–

Los tres jóvenes adultos empezaron a reír antes ese recuerdo de un asusto Nicola. Estuvieron hablando durante una par de horas, antes de que Meribeth se retirara a sus aposentos, cuando los 2 hombres estuvieron a solas, Albert se puso serio al ver la expresión de su amigo y mano derecha.

- ¿Qué es lo que pasa George? – pregunto al hombre

- Solo estaba pensaba en si estaba seguro de lo que está haciendo – contesto mirando el retrato que estaba encima de la chimenea oculta por una sábana blanca

- ¿Acaso dudas de mi matrimonio con Beth? – cuestiono algo irritado

- Claro que no, sé que la señorita Beth es la indicada para usted, es la única que puede controlarlo – sonrió antes la mueca de Albert – solo me pregunto si está bien mantener el pasado de la señorita Candy en el olvido –

-… - Albert suspiro antes de mira hacia la chimenea – yo también he estado pensando en lo mismo – ver las llamas consumir los tronco solía ser un momento mágico para él – cuando fui por Candy a Nueva York, realmente deseaba llevármela conmigo, ella se merecía muchas cosas, no el dolor que estaba pasando, pero cuando la vi parecía como si realmente era el lugar al quien siempre hubiera pertenecido, era feliz, sonreía y hasta bromeaba con los chicos, como si fuera al fin libre – sonrió con tristeza – pensar que ella venia de un Hogar para niños, en donde muchas personas la amaron y cuidaron, uno juraría que no podía necesitar nada, pero realmente ella si deseaba una familia–

- Las 2 mujeres que cuidaron de Candy solo hablaron maravillas de ella, pero cuando mencionaban que la niña se negaba a ser adoptada simplemente por su amiga me pareció un acto muy noble – George a espaldas de la Tía Abuela había vuelto al hogar de pony para conocer más sobre el pasado de la rubia

- Lograste saber que fue de la vida de esa niña – le pregunto a su amigo

- Al parecer fue adoptada poco antes de que usted la conociera – recordando lo que la hermana María le había dicho

- Si recuerdo que el día que la conocí estaba muy triste porque su amiga se había ido para siempre–

- Si, según esas mujeres, la señorita desbordaba todo ese amor y cariño en aquella niña, creo que cuando la niña fue adoptada algo dentro de la joven se rompió, pero ella nunca mostro algún tiempo de sufrimientos y solo se dedicaba a ayudar a las mujeres con los otros niños – había escuchado como la chica se había contenido el día que la niña fue adoptada y siempre esperaba las cartas que esta le enviaba, hasta que estas dejaron de llegar

- ¿Nunca te dijeron quienes la habían adoptado? – el hombre negó

- Dijeron que no podían revelar eso, puesto que los padres adoptivos de la chica desearon que eso quedara en secreto–

- Entiendo – toco la sabana que cubría el retrato que sería revelado el día que fuera presentado como el jefe de los Andley – si pudiera encontrarla estoy segura que mi pequeña Candy volvería–

- Pero la pregunta es ¿eso sería lo mejor para ella?

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Se levantó con cuidado porque no quería que esta le doliera más, miro a su alrededor y no logro reconocer nada.

- ¿Dónde estoy? – Se preguntó mirando la extraña habitación – ¿Qué fue lo que me paso? – la rubia trato de recordar algo pero todo estaba confuso, trato de recordar que había pasado
Los Legan la había acusado de robarle algo a Annie, si eso lo recordaba estos luego la habían enviado a México con un hombre llamado García que no era muy amable con ella, entonces… entonces ¿Qué? La rubia no lograba recordaba nada a partir de ahí, sería que ya había llegado a México. Se levantó de la cama y camino hasta la puerta, tenía algo de miedo a lo que le esperaba ahí afuera, tomo un gran respiro antes de girar el picaporte el cual se abrió, por lo que no tenía llave, se asomó solo había un largo pasillo a oscuras, llena de pavor se animó a salir de aquella extraña habitación, camino en dirección a lo que ella sospechaba que era la salida, no tardó mucho en llegar a la puerta la abrió respirando aliviada de que no tenía seguro, una vez afuera empezó a correr, sea lo que sea ese lugar no le gustaba y debía escapar.
Corrió durante un par de minutos hasta que vio luces acercándose hacia ella, se detuvo con miedo al ver que había sido descubierta.

- ¿Señorita que hace fuera de su cuarto? – escucho decir a una mujer que vestía como religiosa, la rubia no respondió se dio la vuelta y corrió en dirección opuesta a donde estaban las mujeres – señorita regrese aquí

"Tengo que huir de aquí" pensó la rubia adentrándose en el bosque "De seguro me enviaron a otro orfanato, debo salir de aquí volver con Anthony y los chicos" siguió corriendo sin importarle que varias ramas golpeaba su brazos y piernas hiriéndola

- Señorita – escuchaba que la seguían pero no se detuvo en ningún momento
El sonido de los cascos y el relinchido de los caballos, era los sonidos más aterradores que Candy hubiera escuchado, al abrir los ojos el paisaje que veía le dio escalofrío, las hojas otoñales estaban cayendo, la fuerte brisa la calo hasta los huesos, todo empezó a girar y un fuerte grito se escuchó a lo lejos, la rubia llevo sus manos a su oídos y se dejó caer al suelo

- No, no, no – empezó a gritar mientras caía de rodillas - Ayuda – susurro antes de que la oscuridad volviera a nublar su mente

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Terry quien había salido a cabalgar con Teodora, había escuchado los gritos de las hermanas que al parecer estaban siguiendo a alguien. No les hizo caso hasta que escucho a alguien gritar, esa voz era muy familiar, así que se dirigió al lugar de donde provenían los gritos, cuando llego se llevó una gran sorpresa al ver a su tarzan pecoso arrodillada en el suelo con las manos en su cabeza, detrás de ellas venían 3 hermanas entre ella la madre superiora, el joven duque bajo de su caballo y corrió hacia la chica

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- Candy, Candy – escucho que la llamaban, intento abrió los ojos pero estos le pesaban - Candy, intenta abrir los ojos por favor – era la voz de un hombre, trato de respirar con tranquilidad – eso es respira lentamente –

- ¿Qué está pasando aquí? – pregunto una de las hermana llegando a su lado

- No lo sé – sintió los brazos de la chica rodeándola – calma ya, las hermanas vienen –

- ¿Qué fue lo que paso? – le pregunto la hermana Margaret llegando a su lado junto con la hermana Grey

- No lo sé, solo escuche gritos y vine en esta dirección – le explico alejándose un poco de la rubia

La hermana Grey empezó a revisarla, se podía ver que está herida pero solo eran rasguños lo que más le preocupo era la mirada perdida de la chica y las lágrimas que corrían por su rostro

- ¿Señorita Andley me escucha? – le pregunto la hermana Margaret tomando su mano para sentir su presión

- Anthony – escucharon a la joven susurra – Anthony cuidado – su rostro se llenó de terror absoluto y su cuerpo empezó a convulsionarse

- ¡Oh dios! está teniendo una crisis – exclamo la hermana antes de recostar a la joven en el suelo – hay que llamar a una enfermera urgentemente –

Terry no comprendía lo que estaba pasando solo veía a la chica convulsionándose, mientras las hermanas trataba de hacerla reaccionar, temeroso el solo hizo lo único que lograba calmarlo cuando estaba triste, saco su armónica y empezó a tocarla.

La dulce melodía se escuchaba sobre los gritos de las hermanas, minutos después solo se escuchaba la armónica del joven duque, quien no quitaba su mirada del cuerpo de la rubia, el cual empezó a relajarse hasta que ya no se movía, veía su pecho subir y bajar lentamente, por lo que supo que la joven se había quedado profundamente dormida.

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La oscuridad poco a poco fue despejando la mente de la joven Andley, se sentía cansada pero su cuerpo le decía que era momento de despertar, su cuerpo se sentía incómodo y su cama estaba demasiado dura y mojada, así que abrió los ojos lentamente, al hacerlo solo cielo el cielo oscuro lleno de estrellas, parpadeo varias veces para enfocar su vista, se sorprendió cuando vio a la hermanas Grey, Margaret y Silvana sobre ella, las 3 mujeres la miraba preocupada, pero lo único que tenía toda su atención era la dulce melodía que provenía de una armónica.

- ¿Señorita Andley se encuentra bien? – le pregunto la hermana Margaret

- ¿Qué era lo que hacía corriendo en plena noche? – pregunto la hermana Grey
La rubia no respondió simplemente siguió escuchando aquella melodía, poco a poco sus ojos se fueron cerrando hasta sumergirse en la oscuridad.

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La rubia empezó a moverse incomoda, sentía su cuerpo tan rígido que el más mínimo movimiento le dolía, se incorporó un poco lo que provoco que un quejido se escuchara.

- Candy – alguien hablo, trato de ver quien era pero su mente aún estaba algo nublada – recuestaste llamare a la enfermera

- Paty – su voz sonaba pastosa

- Sí, soy yo – la rubia volvió a abrir los ojos al principio todo parecía borroso, pero logro enfocarse en su amiga, quien llevaba puesto el uniforme

- Creo que me quede dormida – nuevamente trato de levantarse, fue entonces que se dio cuenta de que no estaba en su habitación sino en lo que parecía ser una cuarto de hospital – ¿Dónde estoy? – pregunto nerviosa.

- Estas en la enfermería del Colegio – le respondió la chica tomando su mano

- ¿Por qué estoy aquí? – pregunto confundida

- ¿No lo recuerdas? – La rubia negó – según escuche estuviste caminando dormida y te despertaste en el jardín y tuviste una crisis –

Candy trato de recordar que había pasado la noche anterior, recordó su conversación con Annie, luego de que se despidieran ella sintió mucho sueño, después un cielo estrellado y una dulce melodía.

Cuando la enfermera entro haciéndole diferentes preguntas a la rubia, la cual ella respondió sin dudar, pero cuando le pregunto sobre lo ocurrido anoche, al ver que estaba confundida la enfermera le dijo que se tomara el día de descanso.

Paty la ayudo a volver a su habitación, mas por temor a que la rubia terminara desmayándose, pero al llegar a cuarto y ver a la rubia en excelente estado, la dejo en su cama para luego irse a sus clases, Candy se quedó solo en su cuarto

- Me diste un susto anoche – la chica casi brinco en su cama al ver al joven duque entrando por la ventana

- ¿Qué haces aquí? – corrió a la puerta y puso el seguro, giro a ver al joven quien ya estaba sentando en su cama

- Ya te dije estaba preocupado por ti – extendió su mano hacia la rubia quien la tomo un tanto dudosa, el chico la jalo logrando que la chica quedara en su regazo, la chica se removió incomoda e intento levantarse, Terry al ver que la chica estaba tratando de alejarse de él, tomo su barbilla con sus dedos para levantarla un poco – Estaba preocupado por ti –

-… - La rubia sintió como su rostro empezaba a calentarse, estaba tan cerca del suyo que podía sentir su calor, también noto la preocupación en sus ojos – Lo siento – susurro embelesada en sus ojos

- ¿Que paso anoche? – pregunto

- No lo sé – respondió soltando un suspiro – no recuerdo mucho de anoche, solo sé que me fui a dormir y cuando desperté estaba en la enfermería

- Nadie te dijo lo que paso anoche ¿verdad? – la rubia negó – yo salí a cabalgar – noto que la chica se tensó cuando dijo que había salido a cabalgar pero lo dejaría pasar por ahora – cuando escuche a alguien gritar por ayuda, así que fue en esa dirección y te vi ahí en el suelo llorando, gritando algo como "Anthony cuidado"

La rubia escuchaba atentamente deseaba que eso hiciera que sus recuerdo de la noche anterior regresaran, pero todo estaba confuso.

- ¿Quién es Anthony? – le pregunto con molestia, vio a la chica suspirar antes de recostar su cabeza en su hombro

- Anthony es mi primo… -

- ¿Tienes otro primo? – se quejó el chico, era suficiente con tener que soportar a los Cornwell ahora había otro mas

- Anthony murió hace 4 años atrás – le dijo la rubia con tristeza

- ¿Murió? ¿Cómo?

- Según sé, un día al principio de otoño había ido a cazar un zorro, decidimos ir solos pero durante nuestro recorrido nuestro caballos se asustaron, él se cayó del caballo y murió al instante, cuando vi eso me desmaye pero me golpee la cabeza y perdí mis recuerdos – Terry estaba sorprendido pero intrigado

- Pero porque estaba grita – decidió preguntar

- No lo sé – la rubia se aferró a la camisa del chico – en ocasiones pasa eso, es como si mis recuerdos volvieran pero solo los dolorosos, así que es cuando tengo alguna crisis, tengo miedo a veces, temo que si mis recuerdos regresan, yo habré desaparecido – el chico solo miro a la rubia, se veía tan indefensa y frágil, rodeo el pequeño cuerpo de la chica con sus brazos y la abrazo con fuerza

-…- Terry no sabía que decir continuo abrazo a la chica cuando estaba empezó a llorar, simplemente se quedó a su lado, hasta que la joven se quedó dormida en sus brazos él no iba a negar que le gustaba la posición en la que estaban, pero se había prometido no pasar los limites, así que le acostó en la cama, la tapo antes de marcharse.

A la mañana siguiente Candy junto con Annie y Paty se encontraban camino a la mansión Andley. Gracias a la rubia la hermana Grey había accedido a que las 2 chicas fueran con ella, lo ocurrido aquella noche había sido un incidente que muchos ignoraban, otros como Archie y Stear habían preferido no informarle a nadie, puesto que la Andley les había rogado no hacerlo y ellos aceptaron, no deseaba que su prima se estresara más, pues ya habían visto que la chica no se encontraba bien.

- Candy ¿estas segura que es bueno que nosotras vayamos contigo? – le pregunto Paty por decimonovena vez, vi que las 2 estaban incomodas con ir a la mansión Andley

- Descuiden, ustedes van como mis amigas, necesitare de toda la ayuda del mundo cuando conozca a esta nueva chica – les dijo con una sonrisa tranquilizadora

- Pero no comprendo, ¿Por qué nos necesitaras a nosotras? – le pregunto Annie, aunque ella estaba emocionada de que la rubia la haya invitado, pues esto significaba que poco a poco estaba recuperando su amistad

- Necesito comprobar si esta chica es la indicada, para logra eso las voy a necesitar a ustedes

- ¿Qué estas tramando Candy? – cuestiono Paty con desconfianza

- Ya lo verán – sonriéndoles de manera inocente lo que solo trajo más desconfianza a las chicas.

Minutos después llegaron a la mansión de los Andley, las 3 estaban algo sorprendidas al verla – Candy nunca antes había estado en Londres así que era su primera vez en ese lugar – aquel lugar no era tan grande como su hogar en Nueva York, pero si era más exuberante. El pronto esta hecho de oro y plata con rosas talladas en el medio había estatuas de ángeles hechas de mármol con arco y flecha hecho de oro y plata, cuando la reja se abrió, Candy pensó que había llegado a otro mundo, había rosas por todo el camino, cuando el carruaje se estaciono en la entrada se sorprendió al ver una hermosa fuente con rosas de todo tipo a su alrededor, ella deseo a ver llevado algunas semillas de dulce Candy para sembrarlas, por lo que se prometió que en su próxima visita lo haría.

Bajaron del carruaje junto con George quien había sido el encargado de ir a buscarlas, una vez que estuvieron en lo que sería el cuarto de la rubia, esta le pidió que se cambiaran de ropa, ya que estarían ahí durante todo el fin de semana. Al terminar de cambiarse de ropa, tocaron a la puerta

- Adelante – decreto la rubia, una de las sirvientas entro

- Señorita Andley, la señora la espera en la biblioteca – le dijo la sirvienta con una expresión seria

- Enseguida voy, podría acompañar a mis amigas al jardín – la chica asintió – también podía llevar 4 tazas de té y algo para merendar por favor–

Candy se dirigió a la biblioteca, mientras las sirvienta llevabas a sus amigas al jardín, aunque era la primera vez en ese lugar, George le había dado una explicación breve de cómo estaba construida la casa, por lo que llegar al lugar donde la esperaban fue fácil. Ansiaba conocer a la futura esposa de su hermano, si la chica no era la idea para él, se encargaría personalmente de deshacerse de ella.

Al llegar a la puerta tomo aire, escucho voces venir desde dentro, por lo que hizo su mejor esfuerzo para mostrar una cara seria e inexpresiva, toco la puerta pero no espero, así que entro antes de que le dieran el permiso, dentro solo estaban su Tía y Albert, al no ver a su invitada trato de no mostrar una sonrisa de victoria, su hermano no había logrado que la chica llegara a tiempo, camino hasta donde estaban los mayores mostrando una actitud dulce e inocente.

- Tía no sabes cuánto me alegra verte – exclamo caminando hasta la mujer para darle un abrazando, había extrañado a la mujer más de lo que ella misma pensó – hermano – dedicándole una mirada de molestia

- Mi pequeña no sabes cuánto te extrañado – hablo la mujer abrazando con fuerza a la chica, la rubia había sido su única compañía durante tanto tiempo, había extrañado sus risas, sonrisa, quejas, aunque nunca lo dijera en voz alta, quería a la chica como si fuera su propia hija – haz crecido un poco, al igual que tu cabello – tocando su rostro – al parecer haz estado mucho tiempo al sol, tienes más pecas que antes –

- ¿Enserio? no me había dado cuenta – sonrió ante esa idea – por cierto ¿y nuestra invitada? – pregunto con inocencia

- Meribeth está en su cuarto descansando – respondió Albert con una sonrisa

- Oh – trato de no mostrarse sorprendida – pero si pasa de medio día, no puedo creer que continúe durmiendo – exclamo escandalizada – no creo que sea conveniente para una futura Andley–

- En realidad ella… - intento hablar Albert

- Disculpen estaba terminado de cambiarme – escucho una voz a su espalda – había sido al Orfanato Moon Sacred, me ensucie jugando con los niños –
La rubia oculto su desagrado antes de voltear a la ver a la chica.

- Ter gustan los niños, es bueno saber eso – miro a la chica con una sonrisa algo forzada
Meribeth al ver a la rubia se quedó sin palabras, era como ver a un fantasma esos grande ojos verdes esmeralda solo había una sola persona que posea ojos similares, casi corrió hasta la chica, cuando estuvo frente a ella tomo su rostro entre sus manos.

- ¿Mamá? – pregunto en shock

La rubia la vio entre confundida e incómoda, le iba a decir algo cuando la puerta nuevamente se abrió, estaba vez entro un hombre de casi la misma edad que su tía, sino un poco mayor, quien al ver a la chica también se quedó en sin palabras

- ¿Adaira? – pregunto atónito