Capítulo 9

Hoola volvi disculpe si me perdi tuve un accidente y tuve la mano derecha enyesada, escribir con una mano me era molesto asi q no pude escribir mucho pero ya me quitaron el yeso asi q aki estoy chicass

Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen sino a K. Mizuk y Igarashi si fueran míos desde un principio hubiera dejado a Terry y a Candy juntos.

Meribeth se recostó en la puerta de la habitación que correspondía a Candice White Andley, acaba de descubrir que ella no era quien todos creían decir, sino que ella realmente era su hermana menor Blaire Grayton, se sintió feliz y emocionada pero una sensación de malestar se apoderaba de su pecho, ¿Por qué Albert no le había dicho la verdad?, ¿Por qué le mintió diciendo que era su hermana?.

Suspiro al pensar que realmente nunca desconfió de lo que él había dicho de la hermana menor que tenía, jamás dudo de aquello, ahora que sabía la verdad no estaba segura de confiar en él, sacudió la cabeza primero debía de saber el motivo del porque le había mentido luego se vengaría de él. Deseo que sus padres estuvieran vivos estaría felices de saber que había encontrado a su hermana, su madre estaría llorando de felicidad, su padre haría una fiesta tan grande que todo el mundo hablaría de ella, recordó aquellos momentos que paso al lado de su pequeña hermana, en especial cuando le regalo esa muñeca que ella misma hizo.

Flash back

Estaban por irse a dormir, sus padres estaban en su habitación y ella había exigió que la colocaron en el mismo cuarto que su hermana no confiaba en más nadie que no fuera ella para cuidar de su bebé, desde el momento en que nació la pequeña rubia, la había proclamado como suya, sus padres se reían de ella por lo dominante que ella era con la pequeña pero se acostumbraron, la cuidaba y se encargaba de todo lo que la niña necesitara, aunque alimentarla era lo único que no podía hacer

- Mom leanabh a 'gal1 – llamo a su madre, mientras sacaba a la bebe de la cuna – ya, ya tu piuthar2 está aquí, siempre estaré aquí

Baloo, baloo, my wee wee thing,
O saftly close thy blinkin' e'e!
Baloo, baloo, my wee wee thing,
For thou art doubly dear to me.
Thy daddie now is far awa,
A sailor laddie o'er the sea;
But hope ay hechts his safe return
To you my bonnie lamb an' me.

Esa canción siempre la tranquilizaba, su madre solía cantársela cuando era la hora de dormir o para tranquilizarla, la bebe abrió los ojos lentamente para toparse con unos ojos verdes parecidos a los de ella, solo que estos tenían un brillo especial, un brillo que ella sabía que jamás olvidaría.

- Vez eres más linda cuando sonríes que cuando lloras – le dijo a la pequeña besando su naricita – ella cuidara siempre – mostrándole una muñeca de trapo que ella misma había tejido – se llama Candy y siempre te va a proteger – coloco la muñeca en las manos de la chica, después de mucho trabajo logro terminar la muñeca a tiempo y la llamo Candy –además dentro de ella esta nuestro Escudo familiar, siempre estaremos juntos pequeña

Pero eso no fue posible esa misma noche su hermana fue secuestrada, al llevarse a la niña se llevaron un parte de su corazón y su alegría no volvió a ser la misma, se concentró en ser la mejor, para que nadie nunca la lastimara ni a ella ni a nadie a su alrededor, se convertiría en la digna heredera de los Grayton, le haría pagar a aquellos que se llevaron a su hermana.

Fin del Flash back

Meribeth respiro profundamente antes de dirigirse al cuarto su Tío toco antes de entrar.

- Tío creo que tienes que venir conmigo – el hombre solo la miro antes se seguirla

La única persona que le diría la verdad, si no le decía la verdad ella se la sacaría a la fuerza, William Albert Andley tenía como cosas de responder, llegaron a la habitación del jefe de los Andley, antes de entrar escucharon voces provenir de cuarto.

- William es mejor que te olvides de esa absurda idea – era la voz de Elroy Andley la que se escuchaba molesta

- Tía no es una idea, es la verdad todos los aspectos señalan a Candy… - hablo Albert con calma

- Candy proviene… - Elroy fue interrumpida

- Creo que si todos estamos reunido es mejor no creen – Meribeth entrando

- ¿Pero qué significa esto? – pregunto la mujer molesta por la interrupción

- Esto querida es una conversación de la familia y nosotros tenemos todo el derecho de estar aquí – se jacto Nicola caminado hasta una de las sillones cercano – bien empiecen a hablar

- William, por favor necesito saber la verdad – le suplico al rubio

Albert William por primera vez en mucho tiempo sintió miedo que estaba a punto de revelar, pero era el momento de contar la verdad

- Conocí a Candy hace 11 años atrás, me sentía triste y desesperado, mi hermana había muerto al igual que mis padres, un día antes de amanecer salir de la mansión quería despejar mi mente de tanto dolor, fue en ese momento que la conocí… -

Albert empezó a relatarle el momento en que conoció a la rubia, la cual solo contaba de 4 años en aquel momento, él estaba triste pero al ver a esa niña sintió algo familia en ella, dejándole un gran impacto en el joven, ese día fue crucial para él, pues decidió que no dejaría que la tristeza lo venciera, dejo aquella tristeza y se convirtió en un joven diferente, 6 años después sus sobrinos empezaron a enviarle carta sobre un misteriosa chiquilla que se había ganado el corazón de ellos, una niña que solía enfrentarse a los Leegan sin temor a ser reprendida, ellos siempre la trataron mal, pero la chica jamás olvido su naturaleza dulce y bondadosa, entonces se volvió a reencontrar con ella, entre más hablaban se sentían identificados, ambos habían sido huérfanos conocían la soledad, pero eso no los hizo infelices amaban la vida y todo lo que los rodeaba, él jamás le revelo la verdad pero siempre estaba ahí cuando la chica más lo necesitaba, por eso cuando la chica fue enviada a México tomo la decisión de adoptarla, sería su hija adoptiva, le daría todo lo que la joven se merecía, aunque eso cambio cuando Anthony murió y con él aquellos recuerdos de pasado.

La niña que había conoció no recordaba nada de su paso, temeroso de que cambiara fue en su búsqueda pero se encontró con una niña diferente pero igual a la que él conocía, permitió que la Tía Abuela se hiciera cargo de su cuidado, pero siempre estuvo al pendiente de ella, la vio crecer hasta convertirse en un señorita digna del nombre Andley, a pesar de eso se mantuvo fiel a su personalidad, la vio en muchas ocasiones escaparse de la mansión Andley para conocer el mundo por su propio medios, cuando eso pasa la seguía para evitar que se metiera en problemas, la rubia al verlo corría a su lado hablaban durante largo periodo, luego la llevaba de regreso, nunca la dejo sola pero tampoco evito que abriera sus alas, deseaba que la joven recordara quien era.

- Estuvo todo este tiempo en un orfanato – Meribeth no lo podía creer, durante años busco a la niña, pero jamás imagino que ella estaría en un refugio

- Según lo que se, Candy fue encontrada el 19 de Diciembre de 1898 – alego el rubio

- ¿Cuál es el nombre de ese lugar? -. Pregunto Nicola a Elroy, él tenía un extraño presentimiento en su estomago

- El hogar de Pony – respondió la mujer con cierto pesar

- No puede ser – negó el hombre

- Tío, ¿Qué ocurre?… - le pregunto Meribeth

- Tu madre quería que fuéramos ese orfanato pero no quisimos hacerlo, pensamos que solo sufriría más, creímos que ella había muerto – miro a la joven – si le hubiéramos hecho caso a tu madre tal vez… - con sus manos en su rostro

- La hubieran encontrado – la voz de Elroy se escuchó apagada

- Entonces adoptaste a Blaire cuando tenía 10 años – Albert asintió ante la pregunta del Grayton – Elroy al ver que la niña no recordaba nada hacerla pasar por tu hermana e hija de Rosalie y William Andley, entonces podemos decirle la verdad, que ella es mi sobrina que… - empezó a decir

- Ni siquiera se te ocurra decir eso - fue interrumpido por Elroy

- ¿Por qué no? ella es mi sobrina, su verdadero nombre es Blaire Aila Grayton, esa nombre que le pusieron esas hermanas…

- Tío si le dices la verdad a Candy ella puede morir – revelo Albert

- ¿Qué? ¿De que estabas hablando?

- Cada vez que alguien le dice o menciona algo sobre su pasado, como el hogar de Pony o algo así, ella tiene crisis nerviosas, la última vez tuvimos que llevarla al hospital, los doctores nos informaron que durante cada crisis su corazón es el que se ve afectado, no sabemos que pude suceder si le decimos la verdad de un solo golpe – les informo Elroy – no voy a exponer la vida de Candy

- Se llama Blaire, Elory

- Candy es el nombre con la que se le ha llamado durante todos estos años, crees que puede venir y cambiar las cosas así – la mujer estaba molesta por eso no quería que hablar sobre el pasado de la rubia

- Pues va a tener que cambiar – hablo en un tono demandante

- Tío no podemos exponerla es muy peligro – le dijo Meribeth tocando el brazo de su Tío – si es verdad que la vida de mi hermana está en peligro considero que lo mejor es dejarla las cosas así, al menos por ahora

- Pero – dudo unos minutos - ¿Cuándo creen que tardará en recuperar la memoria? – miro a los dos Andley con frialdad

- No lo sabemos, nuestro doctor dijo que podía ser días o años pero con el pasar del tiempo, su memoria parece no querer volver – explico Albert

- Tal vez no se han esforzado lo suficiente – inquirió

La disputa entre Nicola y Elroy empezó, dejando al olvido a los dos más jóvenes quienes solo se miraron, Albert le hizo señas a la pelirroja para que la acompañara al balcón, una vez ahí él rubio no sabía por dónde empezar.

- Gracias por a verla cuidado durante todo este tiempo – escucho decir a Meribeth antes colocar su mano sobre la del rubio

- Ella es especial, desde el primer momento en que la vi supe que ella iba a ser especial en nuestras vidas – revelo entrelazando sus manos – discúlpame por no decirte la verdad

- Descuida creo que si yo hubiera estado en tu lugar también lo hubiera hecho – apoyo su cabeza en el hombro del chico – sabes cuando la vi fue como volver a ver a mi mamá – sonrió con cierta nostalgia – ella siempre deseo volver a ver a su pequeña, trato de luchar para vivir, pero el dolor que sentía era más grande, recuerdo que iba a mi habitación y se acercaba a la cuna que le pertenecía a Blaire tocaba la almohada y lloraba en silencio, nunca hice nada porque también estaba triste

- Lo siento – fue lo único que pudo decir

Solo se quedaron ahí viendo hacia el jardín, preguntándose porque a veces la vida solía ser tan caprichosa, Los Grayton habían perdido a una hija y los Andley habían encontrado a otra, sin saber que era la misma persona.

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A la mañana siguiente la primera en levantarse fue Candy, luego de arreglarse despertó a las otras dos chicas, se preguntó en donde se encontraba la mayor para luego restarle importancia, una vez que las tres estuvieron lista salieron de la habitación con dirección al comedor.

- ¡Buenos días chicas! – las saludo el Sr. Grayton con una gran sonrisa

- Buenos días – respondieron las 3 sentándose en su asiento, Albert y el Sr. Grayton estaban cada uno a la cabeza, Candy tomo asiento a su lado derecho al igual que la Annie, Paty se sentó del lado izquierdo del Tío Grayton junto a George dejando así tres asientos libres

- ¿La Tía Abuela aún no ha bajado? – pregunto Candy mirando el asiento vacío frente a ella

- Ella y Meribeth quisieron hacer un desayuno tradicional escoses – le respondió Albert tomando un gran bocaza de aire – parece que ya está listo el desayuno

Las chicas lo miraron intrigada antes de que la puerta de la cocina se abriera, Meribeth y la Tía Abuela salieron quitándose los delantales antes de sentarse en la mesa en los dos puesto libres – Elroy del lado izquierdo de Albert y la pelirroja al lado derecho de su tío -, una vez en su asiento la puerta se volvieron a abrir y 3 sirvientas les llevaron sus respectivos desayuno

- Espero que les guste es una de las pocas cosas que me encanta – hablo Meribeth cuando sus platos estuvieron frente a ellas – Para empezar Scones - señalando unos buñuelos – son deliciosos si quieren pueden untarle mermelada, también Forfar Bridies, Huevos a la escoses seguido crema de wiskys esocoses de postre Cranachan

Albert - antes la mirada molesta de su Tía – paso su lengua por sus labios saboreando con antelación aquellas delicias, las 3 chicas lo miraron durante unos minutos antes de probar los Scones

- Esta delicioso – exclamaron extasiadas

La rubia olvido sus modales empezó a comer con rapidez, en cada mano tenía dos Scones, Meribeth y Sr. Grayton sonrieron antes lo que estaban viendo, Nicola recordó a su hermana siempre que había Scones los tomaba todos sin dejar que nadie más los probara, la Tía Abuela la reto un poco pero siguió desayunando.

- ¡Parece que te gusta los Scones Candy! – expresó Meribeth al ver que la chica empezó a robarle a Albert los suyos

- Están delicioso jamás había probado algo así – alegó con una sonrisa inocente cuando Albert se dio cuenta de que le estaba robando sus Scones, hizo acto de su arma secreta le hizo un puchero a rubio que solo negó con la cabeza antes de entregarle el resto de ellos

- Si quieres te enseño a prepararlos – ella estaría encantado de enseñarles a cocinar

- No gracias prefiero comerlo antes que cocinarlos – negándose rotundamente

- ¿Pero si te gustan porque no quieres aprender a prepararlos? – pregunto con una ceja alzada

- Candice no tiene paciencia para la cocina, la última vez que lo intento quemo la mitad de la cocina – respondió la Tía Abuela a lo que Candy de sonrojo por completo, todos empezaron a reírse ante eso.

- A mí se me gustaría aprender – intervino Annie en voz baja.

- Yo igual – hablo Paty emocionada pensando en llevarle varios a Stear, su mirada soñadora se pudo percibir en el comedor.

- Bien ya que ustedes aprenderá yo me encargare de probar lo que hagan – se jacto la rubia.

- Glotona – murmuraron los más jóvenes

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Al finalizar el desayuno las 4 chicas junto con la Tía Abuela entraron a la cocina, bajo la mirada de la mujer mayor preparan diferente postres Escoses, Annie y Paty aprendieron rápido, Candy solo probaba las cosas que ellas preparaban, si algo no le gustaba simplemente no los intentaba, para el almuerzo Annie fue la encargada de hacerlo, al final todo el mundo la elogio lo que causo que la chica se sonrojara.

- Creo que la señorita Brigther será una buena esposa – comento Nicola Grayton probando el pastel de Zanahoria que había preparo de postre

- Eso es cierto el joven con el que se vaya a casar será muy afortunado - expreso Albert al ver como la chica se sonroja

- Me pregunto si ese afortunado será cierto chico de Cabello rubio oscuro y ojos azules – indicó Candy con picardía – Aunque claro ella no es la única que está interesada sino también mi amiga Paty que está encantada con cierto inventor

- Candy – Chillaron las dos chicas completamente avergonzada

Las 2 personas mayores miraron a Candy confundido sin lograr entender el comentario, pero Albert y Meribeth se rieron antes el comentario de la rubia, las adolescentes mirando a la Andley con molestia planeando como vengarse de la chica.

- ¿Y tu Candy no tienes a ningún enamorado? – pregunto Paty pícaramente, el rostro de la rubia se tono completamente rojo antes de empezar a toser, Albert golpeo suavemente su espalda

- ¿Esta bien? – pregunto preocupado, la rubia solo asintió antes de ver a la chica con molestia

- Oh porque me miras así, pregunte algo indebido, no me diga que realmente te gusta alguien – pícaramente vio como la chica se sonroja aún más que antes

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El fin de semana paso rápido para el domingo en la tarde las chicas estaba en la cocina preparan Scones para llevarle a los chicos, Candy saco unos cuantos sin que nadie se diera cuenta y los guardo en una cesta diferente, quería entregarle esas cesta al joven duque por a verla ayudado noches atrás, guardo una de las mermelada de fresas que habían preparado el día anterior, al igual que alguna galletas.

- Meribeth dentro de dos semanas será la presentación ante la sociedad de Sr. William también presentaran su compromiso? – le pregunto Paty a la pelirroja

- Aun no estoy segura - encogiéndose en hombros – no hemos hablado sobre eso, aunque en Escocia nuestro compromiso es sabido por todos – restándole importancia

- Mi hermano dijo que tenía más de una sorpresa para ese día pero aun no me ha dicho nada – comento Candy desde su lugar en la encimera de la cocina

- Candy bájate de ahí o la Tía Abuela te va a retar – advirtió Albert entrado en la cocina

- Mou en verdad eres molesto hermano – se quejó la rubia bajando, noto que algo se movió en la espalda – ¿Qué tienes detrás de ti?

- Quiero presentarles a unos amigos mío – les dijo antes de mostrarles lo que tenía detrás de él.

En su mano derecha tenia lo que parecía ser un pequeño zorrillo y en la otra un pequeño cachorro de zorro, Candy sintió como si su cuerpo se congelara, escucho los gritos emoción de sus amigas y cuñada al ver a los animalitos, todo empezó a darle vuelta sintió un escalofrió y algo lamiendo su pie, bajo la mirada y vio aquel zorrito lamiendo su dedos

- Oh no es tierno Candy creo que le gusta – escuche decir a Meribeth, pero su mente empezaba a dejar su cuerpo

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Meribeth amaba a los animales tanto como a Albert, si los enumera su rubio sería el primero y los animales lo segundo, por eso cuando vio por primera vez a Puppet se enamoró del pequeño zorrillo, cuando lo vio en brazos del Andley todo encajo perfectamente, se acercó a la rubia para tomar al zorrito en sus brazos, notando como el cuerpo de estaba temblaba

- ¿Candy te siente bien? – le pregunto al levantarse con el zorrito en brazos, el rosto de la chica estaba pálido por lo que se acercó a la rubia tocando su frente con su mano lo que aprovecho el zorrito para lamer la mejilla de la chica – le gusta verdad – sonrió ante tal dulzura

- NO – grito con fuerza la rubia empujando a Meribeth con fuerza

- ¿Candy pero que te ocurre? – Albert sujeto a la pelirroja antes de que caiga, pero al ver a la rubia supo que algo andaba mal, su respiración estaba agitada y sus ojos estaban como ido – ¿Candy?

- Aléjense no se acerquen – chillo retrocediendo hasta golpear los gabinetes – Anthony, Anthony – gritaba llorando con su manos en su cabeza

Paty, Annie y Meribeth se encontraban sorprendidas y preocupadas al ver el estado de la rubia, Albert no se encontraba en mejor trato de acercarse a la chica pero ella empezó a agitarse

- ¿Qué le pasa Albert? - Pregunto Meribeth con una voz tembloroso

- Está teniendo una crisis – vio a la rubia con tristeza – ahí que traer a la Tía Abuela ella podrá controlarla

Annie salió de la cocina para buscar a la Tía Abuela, estaba preocupada nunca la había visto así, su respiración estaba agitada, su ojos parecía estar en blanco y el miedo estaba plasmado en su rostro, no se parecía a la niña que había conocido años atrás, esa era una persona completamente diferente, antes de llegar al salón escucho un grito de dolor provenir de la cocina, se detuvo antes de continuar en búsqueda de la matriarca de la familia Andley.

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Elroy y Nicola estaba en la biblioteca hablando con el doctor que había mando a llamar el último para que revisar a su nieta, no se confiaba mucho en los Andley – mejor dicho no se confiaba de Elroy Andley – por eso había pedido a George que trajera un doctor que pudiera darle una segunda opinión sobre la condición de la rubia.

- Creo que la condición de la señorita Andley es preocupante - informo el doctor - pero me gustaría revisarla así conocería mejor su condición

- Estaría más cómodo con que la revisara así, nos daría su opinión de lo que deberíamos hacer – afirmo Nicola si el doctor le decía que era recomendable decirle la verdad a Candy el sería el primero en hablar

- Bien mandare a llamar a Candice – se levantó la Tía con cierto recelo, no confiaba en este doctor, pero si así Nicola Grayton mantenía su boca cerrada ella aceptaría – esperan un…. – iba a hablar cuando la puerta se abrió con brusquedad – ¿Que significa esa manera de entrar Señorita Brigther?

- Disculpe Señora Andley pero necesita venir de inmediato a la cocina – hablo Annie agitada

- ¿Que está pasando? – Nicola tenía un mal presentimiento al ver a la chica agitada

- Candy está teniendo una crisis – informo

Elory salió corriendo hacia la cocina seguido por Nicola, el doctor y Annie, al entra se quedó parada con miedo al ver a la rubia en posición fetal, sus uñas estaban enterrada en sus brazos con pequeña laceraciones, su rostro plagado de lagrima y se mordía el labio inferior con tanta fuerza que hilos de sangra salían de él.

- ¡No! yo… yo… yo no tuve la culpa – murmuro llorando

- Candy – susurro acercándose a la chica lentamente, se arrodillo frente a ella hasta quedar a su altura – Pequeña soy yo, cálmate – le hablo con dulzura, rodeo a la rubia con sus brazos atrayéndola hacia su pecho.

La tía abuela noto que Candy estaba sollozado pero al menos estaba más tranquila, miro por encima de su hombro y le hizo señas al doctor para que se acercara, el doctor saco de su maletín una jeringa con una extraño líquido, luego de acercarse a la dos mujeres dosifico a la rubia, quien poco a poco empezó a cerrar los ojos, lo ultimo que escucho la Andley fue el nombre de su sobrino Anthony, Albert se encargó de llevar a la más joven a su habitación en donde el doctor y su Tía se encargaron de limpiar sus heridas.

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Fuera de la habitación el jefe de los Andley le conto a Nicola lo que había ocurrido, por qué la chica había sufrido una crisis, el Grayton estaba preocupado no solo había visto con sus propios ojos lo que le pasaba a su sobrina, el terror y el miedo estaba reflejado en sus ojos, solo se había calmado cuando estuvo en los brazos de Elroy y el detestaba admitirlo pero por una vez en su vida su antigua prometida tenía razón.

- ¿Siempre ocurrido lo mismo cuando tiene una crisis? – le pregunto a Albert una vez que este dejo de hablar

- No, hoy es la primera vez que ella se lastima – negó, la puerta de la habitación se abrió, el doctor salió dejando a Elroy junto a la joven que seguía dormida, las chicas entraron a todo velocidad.

- ¿Doctor como esta mi sobrina? – le pregunto Nicola

- Sus heridas son leves así que no tiene por qué preocuparse – hablo suavemente – pero estoy preocupado estas crisis parecen afecta directamente a su corazón quisiera hacerle un chequeo más extenso, así que espero que la puedan llevar a mi consultorio – quitándose sus gafas

- No se preocupe lo haremos – informo Albert a lo que Nicola asintió

- Otra cosa que quería comentarles – les hizo señas para que se alejaran un poco – Su presión estaba alta, su corazón estaba latiendo demasiado rápido, si no se hubiera tranquilizado es posible que haya tenido un infarto, a pesar de ser muy joven si niveles de estrés y ansiedad son muy alto – los dos hombre lo vieron intrigado – Sé que esto puede ser extraño, pero no han pensado en evitar el pasado de la señorita, no suelo apoyar el suprimir sus recuerdos, pero hay algo en su pasado que está causando sus crisis, creo que es mejor que averigüen que es lo que realmente oculta su pasado

-… - Ni Albert y mucho menos Nicolas, dijeron nada solo asintieron, acompañaron al doctor a la salida quien les aconsejo que dejaran descansar a Candy hasta mañana.

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América (Hogar de Pony)

La hermana María caminaba por el Hogar de Pony en búsqueda de un par de traviesos que por lo general salían a explorar los alrededor, aunque no le causaban ninguna clase de daño realmente, eran aun unos niños que podían lastimarse con facilidad, pero ellos parecía amar la aventura

- Josh, Amber en donde se metieron – los llamo, pocos segundos después aparecieron los niños corriendo, cubierto de barro – Es hora de comer

- Si vamos – respondí el niño tomando la mano derecha de la mujer, mientras la niña tomaba su mano izquierda.

El lugar había cambiado en los últimos años gracias a la ayuda de los Andley, quienes solían enviarle dinero mensualmente para las mejoras de lugar, el padre adoptivo de Candy el señor William había expresado su agradecimientos hacia el lugar que vio crecer a aquella pequeña revoltosa que ahora era la heredera de una de las familias más importante de país. Ahora aquella casa se podía comparar con una pequeña mansión, una cocina en donde podían entrar más de 60 niños al igual que un gran comedor, se había añadido 10 habitaciones más con junto con una habitación especial para los niños de 0 meses a 12, tenía su propio granero donde había vacas, caballos y gallinas, al tener un lugar más grande también necesitaban mucha ayuda, por lo que habían tenido que encontrar a más personas, así se le unieron 5 mujeres, 2 de ellas se encargaban de la cocina, las otras ayudaban a cuidar a los niños juntos con la hermana María, mientras la señorita Pony seguía encargándose de lugar

Al llegar al lugar los 2 niños soltaron sus manos corrieron hacia el comedor, la hermana se quedó atrás al ver un auto entrar por el camino, no se sorprendió ya que generalmente venían muchas personas que deseaban adoptar, pero un extraño malestar se asentó en su estómago cuando dos hombres y una mujer bajaron de auto.

- ¡Buenos días! – Saludo la mujer con cortesía – están interesados en adoptar a un niño - pregunto

- En realidad… - empezó el hombre que tenía cabello rojizo y ojos azules claros con un traje de color negro

- Si estamos interesados en adoptar – interrumpió la mujer de cabello negro azabache y ojos cafés tenia puesto un vestido veraniego

- Llegaron al lugar indicado, tenemos niños desde la cuna hasta mayores – informo la hermana pero sin dejar que nadie entrara al lugar, tenía un muy mal presentimiento con respecto a esas personas

- En realidad mi hermana y su esposo estaban buscando niñas algo mayores – expreso el segundo hombre de cabello negros y ojos grises con un traje azul oscuro

- Claro tenemos niñas entre 8 y 12 años

- No tienes niños más grandes – inquirió la mujer – de preferencia niñas tenemos una hija de 15 años que se siente sola y pensamos que una niña de 14 o 15 años sería la más indicada

- Oh lo sentimos pero no tenemos niñas mayores de 12 años – negó

- ¡Que no tienes! – la expresión de pánico de la mujer llamo la atención de la hermana pero trato de no mostrarlo

- No, muchas de nuestro niños son adoptados antes de los 10 años, son pocos los que estaban aquí pero los que quedan solo tiene 12 años y son niños – hablo con seriedad

- Esta segura, no hay aunque sea una niña de cabello rubio y ojos…

- Annabell – ladro el hombre de cabello rojizo

- Lo siento – murmuro con vergüenza

- Bueno entonces iremos a otro lugar – volvió a hablar el hombre – gracias por su atención

Los 3 se marcharon pero la hermana María no encontró hasta que no los perdió de vista, esas personas venían a buscar a alguien en especial, ella estaba segura de eso.