Capítulo 2: El Inicio

[Max. Maaaaax... Despierte, maestro Max.]

Max estaba durmiendo tranquilamente y una voz muy suave y femenina dentro de su cabeza lo trae de vuelta al mundo real.

"Mmm… ¿huh? ¿Q-Quién anda ahí?", él preguntó, aún sintiendo sueño.

[Es Arceus, pequeño humano.]

"...¿Arceus?... ¿Qué?... ¿Cómo que...?", él murmuró con confusión, ahora tratando de despertarse.

[Atento a mi mensaje, humano. Yo te ordeno a que ames y cuides a esta pequeña gardevoir.]

Max finalmente abre sus ojos, procediendo a tallarlos junto con su cara para tratar de comprender lo que sucedía. Él después nota a la gardevoir roja recostada encima de su torso, observándolo a él con sus maravillosos ojos azules. Max la observa fijamente a ella por varios segundos, mostrando una cara llena de confusión.

[...¡Pfff-jajajajajaa! ¡De-Debiste ver la expresión de tu cara! ¡No tenía precio!... Jaaahhhh... jeje.] Ella expresó con mucha gracia, calmándose de su momento de risa.

"Espera, ¿esa voz eras tú?"

[Por supuesto que era yo, tontito. ¿Quién más creíste que era?]

"...Ni idea. Un pokémon parlante es lo que yo menos esperaría, de eso estoy seguro."

[Pues no pareces estar muy sorprendido con eso.]

"Bueno, es que tú eres una pokémon tipo psíquico, el tipo más intelectual de los pokémon. Y yo sé que ustedes pueden lograr hazañas como esas. Así que sí, no estoy tan sorprendido."

[Sí, los tipo psíquico somos lo mejor.] Ella proclamó con orgullo.

"Pero aún así, es algo sorprendente escuchar a alguien por telepatía por primera vez", Max dijo, acomodando sus manos detrás de su propia cabeza.

[Es más o menos telepatía. Para darte una idea, yo estoy transmitiendo directamente mis pensamientos hacia ti usando 'palabras' que tú puedas comprender junto con una voz que le agrade mucho a tu subconsciente.]

"Vaya. Eso es estupendo, debo decir. Ya podremos comunicarnos mejor entre los dos."

[Más bien, ahora tú podrás entenderme mejor. Yo ya podía entenderte desde el principio.]

"Cierto. Otro beneficio al ser psíquica. Pero tengo curiosidad, ¿cómo aprendiste a hablar mi lenguaje?"

[Como había dicho, técnicamente no estoy usando palabras de tu lenguaje. Solo me estoy asegurando de que mi transferencia de información sea interpretada en una manera que tú puedas entender.]

"...Rayos, algo complicado para mí, jeje", Max comentó, rascando un lado de su cabeza.

[El cerebro de un pokémon psíquico es muy complejo, mucho más que el de un humano.]

"Bueno. Apartando eso, ¿cómo es que tú tienes acceso a mi subconsciente?"

[Yo tengo acceso a todo tu cerebro, no solamente a eso.]

"...¡¿Cómo dices...?!", Max exclamó, sintiéndose alarmado con su respuesta.

[De hecho, ahora yo te conozco mejor en comparación de lo que tú conoces sobre ti mismo.] Ella dijo con un tono de arrogancia y gracia.

"...Okay, eso es espeluznante."

[Jeje, tranquilo. Sé que no te gustará el hecho de que yo sepa mucho y esté leyendo tu mente todo el tiempo, así que solamente accederé para información necesaria; como por ejemplo tus gustos, o aprender acerca de tus intereses sexuales.]

"¿Y esa es información necesaria?", él cuestionó con una ceja levantada.

[Claro que sí.] Ella dijo con una sonrisa. [Con la espléndida noche que tuvimos, me encargaré de hacer mi mejor esfuerzo para complacerte aún más.] Ella añadió, abrazándolo con cariño.

"...Oh. E-Está bien", él dijo con un rubor. "Pero yo aún no entiendo cómo lograste eso. Digo, en estos días que pasaron yo solo escuchaba tu lenguaje."

[Hmmm, pienso que la causa fue nuestra pequeña sesión de amor.]

"Sigo sin comprender."

[Pues, la verdad no tengo idea de cómo funcionan los vínculos entre humanos y pokémon, pero mi teoría es que cuando tú me penetraste con tu órgano reproductor eso dio inicio a una "conexión" entre nosotros dos. Y yo pienso que nuestros orgasmos sincronizados ayudaron en fortalecer nuestra conexión aún más. Cuando terminamos, mi mente se puso totalmente en blanco y caí dormida. Probablemente sucedió en ese momento.] Ella explicó.

"Tiene sentido… Supongo", Max dijo con una cara de vergüenza, tratando de entender cómo funcionaba todo eso. "Espera, dijiste 'nuestra conexión', entonces ¿eso significa que yo también debería tener acceso a tu mente?"

[Supongo que deberías, pero como no eres un pokémon psíquico tal vez va a ser muy difícil para ti, sino hasta imposible.]

"Rayos. Es una lástima, entonces", Max dijo con algo de decepción.

[Lo siento. Si supiera una alternativa para acceder a mi mente, te lo haría saber inmediatamente. Pero por desgracia, mi nivel de interacción social es muy baja. Supongo que ya sabes la razón de eso.] Ella expresó con un rostro triste.

"No pasa nada. No te sientas culpable", él dijo mientras la acaricia en su cabello. "Claro, sería genial si pudiera hacer eso, pero no hay mucho que podamos hacer al respecto. Así que te pido que no te preocupes por eso, ¿está bien?"

[...Está bien. Gracias.] Ella respondió con una pequeña sonrisa.

"Y ya no tienes que seguir preocupándote por estar sola. Te prometí estar a lado tuyo desde ahora."

[Lo sé, y estoy muy agradecida por eso. Pero, a veces no puedo evitar pensar, ¿por qué la vida me ha tratado como mierda?]

"...Pues, tomando en cuenta tu situación, al menos ya hay un lado positivo."

[Jamás te hubiera conocido, lo sé. Pero yo hubiera preferido conocerte sin tener nada malo en mi vida. Si yo fuera una gardevoir normal, yo estaría libre de… todo eso.] Ella compartió, sintiendo poco dolor.

"Sé que esto sonará algo grosero, pero tal vez si tú no hubieras pasado por todo eso... ya no serías una pokémon amable y cariñosa ahora mismo. Ser aceptada todo el tiempo hubiera manchado tu personalidad encantadora."

[...Quizás.]

"Siempre hay un motivo por lo cual suceden estas cosas. Es como cuando te castigan por algo muy malo que hiciste; es muy doloroso al principio, pero al final de eso, te convertirás en una mejor persona."

[Eres capaz de decir cosas sabias, a pesar de ser un humano.]

"Probablemente ya lo sabes pero yo tampoco tuve mucha suerte. Tal vez mi vida no fue tan dura como la tuya, pero de cualquier forma, mi vida ha sido mala."

[Tristemente, sí, eso lo sé. Más motivos para despreciar a los humanos, llegando muy bajo para maltratar a su especie.]

"Sí… eso apesta. Y jamás vuelvas a mencionar que tú no eres normal. Eres mucho más que una gardevoir normal, eres excepcional."

[Jiji, agradezco tus palabras amables.] Ella dijo antes de besarlo en los labios.

"Yo también pienso que todo eso fue injusto para ambos y no nos lo merecíamos. Pero ahora que estamos juntos, ya no tendremos que preocuparnos por eso. Emprendamos esto juntos."

[Estoy muy feliz de tenerte a mi lado.] Ella le dijo con una sonrisa mientras le da un abrazo y acaricia su pecho con su cachete.

"Yo también lo estoy", él devolvió el abrazo, acariciando con suavidad su cabello rojo.

Se mantienen en la caricia del otro por unos minutos y después la gardevoir rompe el silencio.

[Entonces, ¿ahora qué hacemos? Sé que tú no tienes un lugar permanente para vivir, como yo, y no tienes fijado alguna meta.]

"He estado pensando sobre eso. Debido a circunstancias recientes, fui forzado a viajar. Pero realmente espero poder encontrar algo eventualmente."

[...Puedes ser un entrenador, ¿no?]

"Hmm, no estoy seguro. Sí pensé bastante sobre ser un entrenador, pero… la idea de estar capturando pokémon y alejarlos de sus hogares no me gusta para nada, para serte sincero."

[Pues, cuando yo era una kirlia, unos amigos pokémon me platicaban acerca de los entrenadores. Bueno, eso era hasta que sus familias les prohibieron que se acercaran a mí.] Ella dijo con tristeza.

"¿Y qué cosas te contaban sobre los entrenadores?", Max inquirió, frotando de nuevo su cabello.

[Me contaron que estar con un entrenador no es tan malo. Les agradaba y se fortalecían al luchar contra otros pokémon. No sé por qué, pero algunos en verdad disfrutaban las batallas.]

"...Pues… si ellos estaban felices con eso, supongo que puedo darle un intento en el futuro."

[Por mi parte, solo quiero que sepas que yo estaré más que feliz al apoyarte y estar a tu lado para siempre.] Ella expresó con felicidad, frotando ahora su propio cachete con su cara.

"Te agradezco. Bueno, debemos avanzar. No lograremos nada al quedarnos aquí", Max dijo mientras trata de levantarse.

[Tienes razón.] Ella concordó, moviéndose para darle espacio.

Max se levanta y agarra sus prendas para cambiarse. Mientras él se ponía su ropa notó que la gardevoir estaba observándolo, poniendo más atención en su entrepierna.

"Emm… ¿te importaría si…?"

[¿Qué? No me digas que ahora eres tú quien está siendo tímido. Yo ya sé cada diminuto detalle sobre ti; mentalmente y físicamente.] Ella informó con una cara seductora.

"Je, ahora eres muy diferente comparado con anoche", él comentó, continuando en ponerse su ropa.

[Supongo que adquirí parte de tu personalidad durante el vínculo. En verdad eres alguien muy obsceno.] Ella bromeó con una sonrisa.

"N-no es cierto", él trató de mentir.

[No puedes esconder eso de mí. De hecho, ahora incluso sé que tú siempre sentías más atracción hacia los pokémon que los humanos. ¡Kyaaa! ¡¿Ahora qué voy a hacer?! ¡Mi maestro es un gran pervertido!] Ella gritó juguetonamente con una expresión falsa de miedo.

Max voltea su mirada, su rostro cambiando a un rojo puro, poniéndose su última prenda.

[Jijiji, tranquilo. Jamás dije que eso me disgustaba.] Ella aseguró, yendo a abrazar su espalda.

"C-Como sea. D-Debemos irnos ya", él tartamudeó, sintiendo vergüenza que ella descubriera eso.

Max sale de la tienda con su mochila en mano y la gardevoir lo sigue mientras ella dejaba salir pequeñas risas.

"Muy bien, nada más me encargo de guardar la tienda y podremos comenzar nuestro viaje", él dijo, comenzando a desarmar su tienda pero enseguida la gardevoir lo interrumpe.

[Permíteme.]

Los ojos de ella brillan una luz azul junto con una de sus manos. Después, la luz azul envuelve la tienda y lo pone a flotar. En cuestión de segundos la tienda es organizada por partes, doblada, y finalmente queda como un paquete pequeño, listo para transportar.

Max estaba completamente boquiabierto. Después de unos segundos, él sacude su cabeza para regresar en sí.

"...¡Eso fue impresionante y conveniente! ¡Me ahorraste bastante tiempo!", Max exclamó, teniendo dificultad para contener su emoción y sorpresa.

[Siempre te ayudaré con gusto.] Ella le dijo con una sonrisa feliz y sus manos detrás de su espalda.

Max luego pone la tienda en su mochila antes de dirigirse al camino junto con la gardevoir, flotando a lado de él. Después él pone su mirada hacia el horizonte de su trayecto.

"¿Lista para un viaje inesperado?", Max preguntó con una sonrisa de determinación.

[Mientras que yo esté contigo, haré lo que sea.] Ella respondió con su propio tono de determinación y sonrisa.

"Excelente. Entonces, ¡en marcha!"

Max da unos cuantos pasos antes de detenerse.

[¿Sucede algo?]

"Con todo lo que platicamos, olvidé preguntar por tu nombre. ¿Tienes uno?"

[Mis padres me habían dado uno, pero desde que me abandonaron, ya no lo recuerdo.]

"Entonces necesitas uno nuevo…"

Enseguida, Max se pone a pensar un nombre perfecto para ella mientras la observa detalladamente.

"...Hmm… Lo tengo", él chasqueó sus dedos. "¿Qué te parece este nombre?: Scarlet. Para honrar tu color. Te queda muy bien, ¿no te parece?"

[...¡Me encanta!] Ella respondió con una gran sonrisa, lanzándose a él para entregarle un fuerte abrazo. [¡Gracias, gracias!]

"Jeje, no hay de qué. Un gusto conocerte, Scarlet."

Separándose del abrazo, ellos resumen su camino con un solo objetivo en mente: Aventura.