Hilos del destino
Hola les tengo malas noticia, no tengo internet en mi casa hasta nuevo aviso asi q tardare en actualizar, detesto los cibercafé siempre me dan mala espina, por lo q luego de rogarle a mi hermana me presto su laptop para subir el nuevo capi, pero está incompleto ya q no pude escribir todo lo q deseaba, ya q la bruja esa no quiere prestármela durante mucho tiempo así q no puedo darme todo el lujo, afortunadamente tengo mi compu asi q ahora si es hasta nuevo aviso solo actualizares los lunes q es el dia en q mi hermana se va a la uni desde la mañana
Capítulo 13
Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen sino a K. Mizuk y Igarashi si fueran míos desde un principio hubiera dejado a Terry y a Candy juntos.
Meribeth estaba hecha una furia quería ver la sangre correr y esa sangre era la de Sara Leegan, esa mujer se había atrevido a lastima a su bebé – Blaire o Candy o como quiera que la llamaran a ahora la rubia era su bebé y nadie tocaba a su bebé – una vez en el cuarto de la rubia le pido a una de las sirvientas que le trajeran unas toallas fría, hizo que la rubia se quedara quieta mientras revisaba detalladamente su cara, la zona que había sido lastimada tenía la marca de la mano de la mujer.
Dorothy regreso con las tollas y se las entregó a la pelirroja, quien se sentó en la cama con las piernas cruzadas antes de colocar unas de las toallas en el rostro de la rubia.
- Esta helada – se quejo
- Lo sé pero así no se hinchara tu rostro – le respondió – me podrías decir por esa zorr… esa mujer te golpeo – pregunto tragándose el insulto que iba destinada a la mujer, Candy suspiro antes de explicarle todo lo sucedido, la conducta de Eliza cada vez que ella se acercaba hasta la petición que le hico a Neal de entregarle la carta, hasta el momento en que Sara Leegan la golpeo
- Yo quise entregarle la carta pero ella me evitaba – murmuro con cierto pesar, no porque realmente estaba triste de que Eliza no hubiera ido sino porque fue golpeada por esa mujer
- Su hija siempre te trata mal verdad – afirmo, Albert le había contado todo lo que esa familia le había hecho en el pasado, por eso es que le desagradaban pero hoy eso se había convertido en odio absoluto
- No sé porque me odian tanto en especial Eliza – suspiro molesta – es como si yo hubiera hecho algo para que ella me odiara, pero no sé qué hice para que ella me odiara – a veces se sentía frustrada, nadie respondía sus pregunta, ¿Por qué Eliza la odiaba?, ¿Por qué le hacían la vida imposible?, ¿Qué había hecho para merecer eso?, está segura que sus respuestas estaban en su pasado.
- Tal vez ya sabes nunca le agradaste ese problema, aunque si su hija es como su madre no me sorprendería – hablo molesta
- Beth porque dijiste que soy tu bebé? – la rubia miro a la pelirroja confundida – es decir apenas y nos conocemos, pero te lanzaste sobre la Tía Sara como si fuera una fiera
- Bueno… - respiro profundamente – tu no lo sabes pero cuando naciste te declare mi bebé –se sintió avergonzada
- ¿Por qué? – aún más intrigada, la pelirroja se mordió el labios antes de levantarse de la cama
- Es que… eres… te pareces… agrrr – gruño alborotándose el cabello – bien te lo diré pero ni tu ni tu pueden repetirlo – señalando a Dorothy que estaba arreglando el vestido que la rubia usaría para las fotos – eras una copia entre Albert y yo – murmuro, pero las dos chicas la escucharon perfectamente – tienes el color de cabello de él y mi color de ojos, por eso al momento de nacer dije que tú eres mi bebé porque imagine que así serían nuestros hijos.
- ¡Tienes una obsesión con mi hermano verdad! – inquirió la rubia con recelo, ella tenía 15 años y Meribeth casi 30 y su hermano solo tenía 25 si sus calculo no fallaban cuando ella nació la pelirroja tenía 14 años y el rubio 10, esa mujer había estado pensando en hijos cuando su hermano aún era un niño
- Eso es amor querida, algún día lo entenderás – se defendió antes de sonreí con picardía, no le paso por alto las mejillas rosa de la rubia – espera te gusta alguien? –
- ¿Qué? por supuesto que no – negó sonrojándose más
- ¿Quién es? – ella sabía de quien se trataba pero deseaba que la rubia confesara
.
.
Nicola Grayton seguía sin apartar la mirada de aquella mujer, la había acusado de saber la verdadera identidad de su sobrina, aunque el realmente no estaba seguro de que eso fuera verdad simplemente tenía un corazonada, pero siempre confiabas en sus presentimientos había escuchado toda la conversación y algo le decía en que esa mujer sabia la identidad de su sobrina.
- Nicola Grayton que estás diciendo – exclamo Elroy asombraba, el hombre había lanzado una acusación muy grave
- Cariño yo estoy diciendo la verdad – le sonrió a Elroy – porque simplemente no hablamos y me explicas desde cuando conocía la identidad de Candy
-... – Sara se quedó en silencio, tuvo que sentarse antes de que pudiera decir algo – Yo no sé de lo que se refiere – hablo luego de unos minutos en silencio – hasta ahora pensé que esa niña había muerto hace años atrás – confeso, pero Nicola Grayton no le creyó él tenía ese don para conocer si alguien decía la verdad o no y esa mujer no estaba diciendo la verdad al menos no del todo
- ¿Estas segura que no nos estas ocultando nada? – indagó sin apartar a vista de a mujer
- Por supuesto que no, Tía, William se los juro me estoy enterando en estos momentos – miro a ambos desesperado
- Nicola basta – Elroy miro al hombre dándole a entender que se había sobrepasado – Sara sabes que te aprecio a ti y a toda tu familia, pero atacaste a Candice sin ni siquiera escuchar lo que paso – fijo la mirada en el Leegan que seguía sin decir nada - Neil lo que Candice dijo es verdad
- Pero… - Sara quiso intervenir pero una mirada de la Tía Abuela la hizo callar
- Si Tía Abuela ella dijo la verdad – afirmo – ella me entrego mi carta y la de Eliza, ya que mi hermanita la había estado evitando – saco la invitación de Eliza de su pantalón – solo que se me olvido entregársela, pero pensé que ella seguiría insistiendo por lo que no me preocupe mucho lo lamento – se disculpó avergonzado.
- Neal cómo pudiste sabes lo importante que es este evento – recrimino su madre – Tía debe de a ver una manera, Eliza es parte de la familia – mirando a la mujer desesperada
- Eliza no estará en la presentación, el periodista está aquí y nos estamos retrasando, Neil ve a cambiarte – mirando al joven quien salió de la habitación a todo velocidad – espero que puedas ir al colegio y traer a Eliza para la fiesta de mañana
- Tía Sara no se te olvide que tienes 24 horas para marcharte de la casa – Albert no iba permitir que esa mujer se quedara en su casa durante más tiempo
- Pero pensé…
- Golpeaste a Candy, sea quien sea ella es legalmente mi hija y la voy a defender sobre todas las cosas, así que esa es mi última palabra, te quiero fuera de mi casa en 24 horas, ya no eres bienvenida aquí a menos que seas invitada – la actitud fría y distante de Albert asusto a la mujer, la cual solo asintió antes de irse
Nicola Grayton se mostró complacido por las palabras de su sobrino, esa mujer era desagradable y altanera, era la clase de persona que no le importaba lastimar a las personas en su camino, se preguntó que tanto habría hecho esa mujer para mantenerse en la familia Andley.
- Es mejor que vayas a prepararte William – Elroy rompió el silencio que se había formado en la biblioteca – Nicola hablaremos más tarde – miro al hombre antes de marcharse
- Tu también tienes tus dudas sobre esa mujer verdad – pregunto Nicola sin ver a su sobrino
- Nunca he confiado en ella, pero no creo que tenga que ver con la desaparición de Candy – respondió
- Sobrino no hay que darle la espada al enemigo, esa mujer no es alguien de confianza – hablo con sabiduría
.
.
- Bien esta será la última por favor no se muevan – les dijo el periodista, a había terminado de entrevistar a Albert, pasó a tomarle fotos a él y a su familia, por lo que había organizado diferente lugares donde se tomarías las fotografías – Perfecta esta es la imagen que deseaba - Candy y Albert estaban sentados en el sillón. Archie estaba al lado de rubio parado y Neal del lado de la rubia Stear estaba detrás de ellos con su manos puestas en los hombros de la chica – Bien listo aunque siento curiosidad, ¿Por qué son tan sobre protectores con la señorita Andley?
Durante toda la entrevista no se pasó por alto en que los jóvenes Cornwell no dejaban sola a la Andley, siempre que uno se alejaba él otro se quedaba más cerca y cuando ninguno de los 2 estaba era turno de su hermano estar cerca de ella, el otro joven no se le acercaba mucho, parecía mantener su distancia, pero siempre tenía su mirada puesta en ella
- Candy es una persona preciada para nosotros – respondieron los 3 al mismo tiempo, la rubia solo se sonrojo
- Bien – sonrió antes de empezar a guardar sus cosas – mañana leerán en el periódico la entreviste y claro verán las fotos – se despidió antes de marcharse
- Al fin – se quejó Archie tirándose en el sofá – no podía soportar más esa sonrisa forzada
- Hicieron un buen trabajo chicos, Candy estas hermosa – era cierto Meribeth y Dorothy le habían elegido un vestido de color azul cielo rosas blancas en la falda, su cabello tenía una trenza francesa la cual caía de lado con broches en forma de rosas y un gran lazo azul en la parte de abajo
- En verdad no puedo respirar – se quejó – les dije a esas que no apretaran el corsé tanto, me querían asfixiar
- No digas tonterías te vez hermosa - hablo Meribeth entrando a la sala
Candy la miro molesta antes de ver al bebe que tenía en brazos, si existía algo a lo que ella era débil era a los bebés.
- Oh quien es esa hermosura? – pregunto acercándose a la chica
- Si es lindo pero tiene muy mal genio – se suspiró cuando él bebé se removía incomodo en sus brazos
- No digas tonterías – le quito al bebe de sus brazos, el cual al sentir otros brazos levanto la mirada – ohhhh que lindo – sintió como su corazón se estrujo al ver aquellos ojos cafés – como se llama
- Richart Terrence Grandshester IV – respondió los más joven la miraron sorprendidos – si es el hermano menor de Terry
Nuevamente miraron al pequeño el cual estaba haciendo pucheros y tenía lágrimas en los ojos, pero era tan lindo que simplemente negaron que fuera el hermano del duque.
- Pues en realidad eres un dulzura verdad – acercando su nariz al de pequeño para frotarla, el pequeño se rio y empezó a balbucear – ¿Por qué está aquí? – no era que se quejara, ese pequeño se había ganado su corazón desde el momento en que lo vio
- Richart tenía un reunión en la casa de lores así que me pidió que lo cuidara hasta que el regresara – manifestó, aunque el duque no le dijo que el pequeño formaría un rabieta desde el momento en que se lo entrego
- Oh entonces te ayudare – propuso antes de irse al jardín con él bebe en brazos, Archie y Stear la siguieron dejando a Albert, Meribeth y Neal en la sala, este último decidió que era mejor irse a su cuarto como estaban las cosas con su madre preferir no provocar más problemas
- Bien entonces que va a pasar con esa zorra – Meribeth no se iba a contener más tiempo quería saber que iba a ser Albert con esa mujer
- Cariño por favor – Albert trato de calmar a su prometida
- Cariño nada, dime que esa mujer se va a ir y no va a volver – exigió
- Le pedí que se fuera en menos de 24 horas y que no podía volver a nuestra casa sino era invitada – expreso sombríamente – lo mismo va para sus hijos – hizo una pausa – no los quiero cerca de Candy, pero son parte de la familia y la Tía Elroy le tiene un gran aprecio
- Después de lo que esa mujer le hizo a Candy – Meribeth estaba sorprendida, le tenía un gran cariño a Elroy pero el que ella siguiera teniéndole cariño a esa mujer
- Cariño – Albert abrazo por detrás a la pelirroja – antes de que Candy llegara Eliza siempre estaba con ella, por eso la Tía le tiene un gran cariño
- Pero si tratan mal a Candy tú mismo me lo has dicho – protesto
- Si, pero no puedo cambiar lo sentimiento de la Tía – le dijo antes de besarla
- Bien, pero no los quiero cerca de Candy o no respondo – expreso la chica al finalizar el beso – porque nos vamos a mi habitación ya que Candy se quedara con Richart – de manera sugerente
- Señorita Grayton que pensara su Tío y mi Tía – sonrió con maldad
- Bueno oficialmente estamos comprometidos – pestaño coquetamente antes de acercarse a su odio y susurrarle algo que hizo sonrojar al hombre – Amor sabes que eso es algo que solo George conoce – mirando hacia todos lados
- Entonces vienes o no – jalándolo por la corbata – o debería de ir con nuestro sobrinos y hermana?
- Me enseñaron a nunca decir no a una petición de una mujer - Ambos se fueron a la habitación de la pelirroja
.
.
- Que ella te golpeo – gritaron Stear y Archie furioso al saber la noticia, Candy tuvo que taparle los orejas al bebe para que no se alterara por el grito de sus primos
- Pero quien se ha creído que es esa mujer – gruño Archie caminando de un lado a otro lanzado palabrotas contra la mujer
- Esto no se va a quedar así me va a oír – hablo esta vez Stear, él siempre era el calmado pero era muy protector cuando se trataba de su familia
- Tranquilos Albert dijo que él se encargaría – tratando de calmar la situación
- Candy esa mujer paso el límite, no podemos quedarnos de brazos cruzados – exaspero el menor
- No se preocupen yo me estoy encargando de todo – anuncio la rubia
Los dos chicos estrecharon sus ojos, la rubia solo sonrió
- Digamos que en estos momentos estoy haciéndoles pagar todos sus comentarios y malos tratos - ambos fruncieron el ceño
- Candy – vacilo Stear – tu planeaste todo esto verdad
-… - la rubia miro a su alrededor antes de hablar – en realidad Eliza no debía asistir hoy, esa era el plan desde un principio, pero jamás pensé que su madre podría golpearme, ella se molestaría y gritaría, no imagine que llegara al punto de agredirme físicamente
- Eres una mente maligna – Archie negó antes de sonreír
- Solo estoy defendiéndome
.
.
Terry llego a su casa esa noche pensado en lo que le diría a su padre, mañana iría a la fiesta de presentación de quien sería su cuñado – aunque este aun no lo sabía - tendría que hablar con él duque, el cual debía de conversar con los Andley para él pudiera empezar con el cortejo de forma oficial, lo había pensado mucho durante semanas, si realmente valía la pena olvidarse de su sueño de ir a américa y convertirse en actor de teatro, nunca lo había admitido en voz alta pero siempre soñó con subirse al escenario y representara diferente personajes, durante su infancia cuando iba a ver a su madre ensayar o realizando una obra no podía evitar sentirse eufórico y receloso de no ser él el que estuviera haciendo eso, por eso había anhelado regresar a América y mostrarles a todos quien era Terrence Grandshester. Pero ahora no podía hacerlo si lo hacía tendría que separarse de Candy y él se negaba a hacerlo, ella se había clavado profundamente en su corazón, estaba empezando a creer que el amor no era una cuento, aun no podía decirlo pero estaba enamorado de ella.
Al traspasar la puerta de la mansión Grandshester se sorprendió de no escuchar los gimoteo de su hermano menor, en realidad la casa estaba en completo silencio se dirigió a la biblioteca en donde su padre siempre se encontraba, al entrar vio a su padre pero no al mocoso.
- Vaya el mocoso se durmió temprano eso si es un milagro – expreso sentándose frente a su padre
- Es porque no se encuentra en casa – respondió dejando a un lado los papeles que estaba revisando
- Decidiste enviarlos con los padres de aquella mujer – había decidido no seguir insultando a una persona que ya había muerto, aunque esta se mereciera cada insulto
- No – suspiro con pensar, una de las sirvientas entro y les sirvió a ambos un poco de Té – él se encuentra en la casa de los Andley
Terry casi se ahoga con el Té antes esa revelación
- ¿Qué está en dónde? – pregunto tosiendo un poco
- Tuve que ir a una reunión con los Lores, por lo que Meribeth decidió quedarse con él – explico – regrese hace un par de horas y cuando fui a buscarla la señorita Andley, me pidió que lo dejara en su casa ya que estaba durmiendo – el duque miro a su hijo fijamente cuando menciono a la menor de los Andley
- Si ella es así – una sonrisa tonta se formó en sus labios.
Richart suspiro, tratando de pensar en cómo sacar el tema sin que si hijo se lo tomara mal.
- Terrence, ¿Cuáles son tus intensiones con la señorita Andley? – pregunto
- Es una hermosa noche no crees – Él sonrió
- Terrence – presiono
- Escucha si tengo intensiones con ella y son muy seria – revelo con un tono serio – quiero cortejarla
- Terrence ella es una señorita diferente a todas con las que haz tonteado, sabes eso verdad – su hijo asintió – estas seguro de esto
- Sí, quiero a ser todo bien – miro a su padre con determinación
- Hablara con su hermano entonces – una gran sonrisa se formó en el rostro del más joven
- Gracias no sabes cuánto te lo agradezco – le dijo antes de levantarse
- Terrence, Eleonor me escribió una carta – esa noticia petrifico a chico en su lugar – quiere hablar contigo
- No quiero saber nada de ella – en un tono frio
- Ella dijo que vendría para el inicio de las vacaciones
- Bien no estaré aquí me iré a Escocia, Meribeth se casara ahí
- Terrence
- No voy a permitir que nadie se interponga – si quería cortejar a la rubia nadie debía se conocer su pasado y menos quien era su madre
- Entiendo le informare de tu decisión entonces
Vio a su hijo salir antes de levantarse y caminar hasta una de la cortina
- Ya lo escuchaste – dijo cuándo de ella salió una mujer de cabello rubio y ojos azules
- Tuviste que insistir más, es mi hijo – sollozar la mujer
- No me culpes, tú tuviste la oportunidad de resolver todo esto y no lo hiciste – señalo el hombre con pesar.
- No voy a perder a mi hijo nuevamente Richart y si para eso, todo el mundo debe de saber que eres mi esposo y que Terrence es mi hijo entonces que así sea – Eleonor Baker no iba a renunciar nuevamente a su hijo
- Aun no puedo creer que no hayas firmado los papeles de divorcio – suspiro el hombre tomando a la mujer por su cintura – legalmente sigues siendo mi esposa y madre de mi primogénito.
.
.
A la mañana siguiente en la mansión Andley había un gran ajetreo, sirvientes iban de un lado a otro arreglando o quitando alguna cosa que no iba de acuerdo con el evento de esa noche, todo era supervisado por Elroy quien era la responsable de que todo estuviera perfecto.
En el comedor todos estaban desayunado – Candy se dedicaba a darle de comer al pequeño Richart el cual estaba feliz de recibir las atención de la rubia – para nadie pasado desapercibido la tensión que había en el ambiente con respecto a Sara Leegan quien se encontraba comiendo en silencio mientras su esposo y su hijo hablaban con Nicola y George. Albert se mantenía en silencio cuando una sirvienta entro trayendo consigo 4 periódicos que les fueron entregados a los hombres antes de retirarse.
- Vaya primera página – comento Nicola viendo la fotografía que estaba en el periódico – Cariño te vez hermosa – alago a la rubia quien se sonrojo un poco
- Me gusta el título "El Guía, los 4 caballeros y la princesa Andley" – expreso George señalando el titulo
- Fue idea de la Tía, quería la nueva generación fueran el centro de atención – respondió Albert leyendo la reseña que había hecho el periodista
- La Tía me explico que la fotografía de mañana seria con todos junto incluyéndome como la futuro esposa de Albert – comento Meribeth tomando la mano del rubio – por eso fue que no aparecí en la fotografía
- Claro así las mujeres de hoy vendrás con la intención de lanzarse sobre mi hermano– la rubia miro a la pelirroja con burla – y mañana deseara ser tú, excelente jugada
- Por eso es que me encantó la idea – respondió la mujer con una gran sonrisa
El ambiente se fue relajando poco a poco al mismo tiempo en que todos hablaban de lo que ocurría ese día, cuando los padres de Stear y Archie llegaron junto con el padre de Anthony el desayuno paso a segundo plano mientras estos comentaban como habían sido sus viajes, también estaba sorprendido del compromiso de Meribeth y Albert, aunque la madre de los 2 Cornwell le había dicho a la pelirroja que se había tardo mucho en ir a reclamar su compromiso.
- En verdad tardaste mucho en venir Meribeth siempre pensé que cuando William cumpliera los 18 años aparecerías por esa puerta alegando que mi sobrino ya era mayor de edad – comento la mujer
- Créeme tía Stella no lo hice porque el tío Nicola no me lo permitió, además me encontraba al sur en Irlanda en esos momentos – la mujer vio a su tío con molestia
- Y eso alguna vez te detuvo acaso – la pelirroja solo le sonrió antes aquel comentario, logrando que todos se estallaran en una carcajada
- Me alegro de que todos se estén llevando bien, pero no creen que esto está mal – Sara Leegan no pudo resistir más tiempo aquello – mi hija no está aquí y al parecer a nadie le importa – todo quedaron en silencio inclusive el pequeño que al no saber qué hace solo miro a la rubia
- Sara por favor –Thomas Leegan intento que su esposa volviera a sentarse
- No voy a calmarme Eliza debería estar aquí no esa – mirando a la rubia furiosa, la cual simplemente la ignoro – me canse de todo esto – vocifero – mi hija siempre está recibiendo las sobras, ella no se merece eso.
- Si tanto te molesta puedes irte ahora mismo – Albert miro a la mujer con frialdad – te lo dije ayer y lo repito tienes que irte de mi casa y no volver al menos que seas invitada – miro a Thomas Leegan – no quiero que nuestra familia se desintegre pero la actitud de tu esposa hacia mi hermana – recalcando a la rubia – me molesta
- Lo entiendo William nos iremos…
- No lo hare – grito la mujer caminando hasta la rubia quien se levantó de su lugar para dar pelea – tu deberías estar aquí, sino fuera por mi esposo tu no estaría aquí
- Sara detente – Thomas miro alarmado a su esposo, antes de ver como su esposa tomaba a la rubia por el brazo y la empujaba hacia atrás causando que la rubia golpeara la pared logrando que la chica exhalara una grito de dolor.
Eso fue todo lo que Meribeth decidió ver antes de que se lanzara contra la mujer, golpeándolo directamente en la cara, lo que dio inicia a una lucha entre las 2 mujeres, el bebé Richart empezó a llorar a causar de los gritos, Archie corrió a ayudar a la rubia a levantarse mientras que Stear tomaba al bebe en brazos.
- Archie, Stear, lleven a Candy a su cuarto, tía Stella encárgate del bebe – la voz autoritaria de Albert resonó en el comedor, los Cornwell hicieron lo indicado, George y Thomas por su parte se encontraban separando a las mujeres antes de que se hicieran más daño
- Suéltame George voy a matar a esa mujer – chillo Meribeth tratando de librarse del agarre del hombre
- Eres una salvaje todos en tu familia lo son – recrimino la mujer al ver que tenía el labio herido
- Te voy a ser más daño cuando te destroce la cara – expreso pisando el pie de George quien soltó un alarido antes de que Meribeth tuviera tiempo de lanzarse sobre la mujer, Albert la retuvo por la cintura – suéltame Albert esta vez la voy a matar, nadie se mete con mi bebé
- Ya basta Meribeth Elizabeth Evangelin Grayton – hablo con autoridad el rubio, la pelirroja dejo la luchar más por miedo que por la orden del su prometido, nunca había escuchado a este decir su nombre completo y si lo hacía era porque realmente estaba enfadado, levanto la mirada solo para toparse con una expresión fría, que era dedicada a la mujer frente a ella – Te quiero fuera de mi casa ahora mismo
- Pero William… - quiso hablar la mujer nerviosa
- No voy a volver a repetirlo, lárgate de mi casa, no eres bienvenida ahora ni nunca, si la Tía quiere a alguno de tus hijos aquí lo acepto, pero tú no pondrás un pie en esta casa nuevamente – declaro antes de salir del comedor con Meribeth en sus brazos
Una vez afuera se encaminaron al cuarto de la rubia
- Cariño – quiso decir Meribeth
- Nunca debí permitir que esa mujer estuviera cerca tan de Candy – murmuro el hombre con la voz ahogada,
- Oh cariño – abrazo al joven al sentir la húmeda en su cabello – esa mujer es una arpía, pero hiciste lo correcto odia a nuestra hermana, no podemos cambiar eso – ella estaba furiosa con aquella mujer pero el sufrimiento del hombre eso lo único que le importaba ahora
- No voy a permitir que le sigan haciendo daño a Candy, hoy voy a ser el anuncio – revelo
- Pensé que íbamos a esperar a nuestra boda para hacerlo
- Estamos legalmente casado, la boda que haremos en Escocia es una formalidad – encogiéndose en hombros
- Aunque nos casamos en Gretna Green, nuestro matrimonio es oficial – suspiro nadie debía de enterarse que se habían casado en Escocia antes de que Albert volviera a Londres – Lo sé, pero ahora muchos empezaran las habladurías.
- Acaso te importa lo que la sociedad Inglesa diga – con una ceja levantada
- Sabes que no – besando su pecho – de acuerdo hoy entonces hoy será el anuncio
- Si nadie volverá a poner en duda quien es Candy luego de lo de hoy
Al entrar en la habitación notaron que la Tía Abuela le hacía una exhaustiva revisión, para encontrar cualquiera herida, aunque al parecer solo había golpeado la espalda contra la pared, pero igual la mujer había mandado a llamar a doctor.
- Estoy bien Tía te lo aseguro – hablaba la rubia estirando los brazo hacia el pequeño Richart quien se removía incomodo en los brazos de la madre de los Cornwell
- Prefería que te quedes en cama hasta que el medico te revise – comento la mujer levantándose de la cama
- Esta bien – acepto de mala gana arrullando al pequeño – ¿Beth está bien? – le pregunto a la mujer que solo tenía el cabello alborotado al igual que su vestido
- Peor quedo esa mujer, crecí en una casa llena de hombre se cómo defenderme – comento sentándose en la cama – pero tu estas bien
- Ya les dije que si – se quejó molesta – solo me duele un poco la espalda pero estaré bien
- Me alegra – acaricio rostro de la chica antes de besar su frente
.
.
Elroy salió de la habitación sin hacer el menor ruido, afuera se encontró con Nicola Grayton quien se encontraba recostado en la pared, quien estaba esperando a que la mujer saliera.
- Andando cariño – le dijo a la mujer antes de empezar su recorrido
- Mantén tus comentarios para ti solo – hablo la mujer cuando llegaron al cuarto de los Leegan, desde afuera se podía escuchar los comentarios e insultos que iba dedicado a la menor.
La matriarca entro sin tocar, Sara Leegan había agotado su paciencia y ahora conocería la furia de Elroy Andley.
.
.
Nota: Gretha Green; Es una población en la costa oeste del sur de Escocia, se hizo famoso por poseer una ley que permitía los casamientos legales de menores sin autorización de sus padres u otras autoridades.
