Se hospedan en el Palazzo Manfredi, un lujoso hotel que queda a una corta distancia del Coliseo.

La suite es amplia y llena de lujos. El suelo es de mármol y las mesas de granito con bases de madera finamente tallada y barnizada. Es una suite de dos habitaciones, ambas con una cama tamaño King y una vista como ninguna otra del Coliseo y con cortinas lo suficientemente gruesas para que no se filtre ni un sólo rayo del Sol.

Porque hasta los vampiros necesitan dormir, eso incluye al arrogante Dio.

Por experiencias pasadas, Dio suele dormir ligero, alerta a cualquier intento de ataque. Puede que no haya tenido ningún incidente en todos esos años desde que regresó a la vida, pero nunca se puede estar del todo seguro.

Tampoco acostumbra el dormir junto a Jonathan; sin embargo después de su paseo nocturno, ha hecho una pequeña excepción para ese día.

A los diez minutos de haberse subido a la cama, queda profundamente dormido; a los veinte, su cuerpo rueda para permanecer a lado de Jonathan.

Jonathan no duerme mucho, al igual que Dio por desconfianza. Le toma alrededor de una hora el conciliar el sueño; tiempo suficiente para percatarse de la posición en la que Dio se encuentra a su lado.

¿Quién lo diría? Dio se ve incluso más humano y apacible, a pesar de su antinatural palidez. Como persona es horrible pero tiene toda la belleza vampírica de su lado que ayuda un poco a olvidarse de su verdadera personalidad. Siempre ha sido apuesto, tanto en vida como en muerte. Jonathan recuerda durante su juventud cómo el rubio atraía las miradas a donde sea que fuera.

¿Y qué sueñan los vampiros? No mucho realmente. Por lo menos Dio; es como si estuviera realmente muerto.

A veces Jonathan sueña con esos tiempos pasados; en lo que hubiera sido su vida, de haber tenido una mejor relación con Dio. Esta es una de esas ocasiones, aun si al despertar no ha de recordar nada.

Mientras el par de vampiros duermen, el día sigue adelante y la vida en Roma nunca se detiene.

Esos dos invitados tienen peticiones muy peculiares, incluso para el tipo de hotel donde se han hospedado. Había que darles una bienvenida apropiada y, sobretodo, averiguar sus verdaderas intenciones.


Dormir al lado de Jonathan es lo más agradable que le ha pasado en décadas, verlo al despertar le da la sensación de que siguen vivos.

Incluso se le queda mirando con un amor que nunca ha demostrado.

– Maldito seas JoJo, no te mereces lo que siento por ti. – Murmura antes de empujarlo de la cama.

Una preciosa forma de despertar.

Apenas "levanta" a Jonathan, baja de la cama, pasando sobre él, ya estaba pensando en pedir servicio a la habitación, la comida no le sabe a nada pero le gusta verla.

Y le gusta el vino, el alcohol si logra percibirlo.

Jonathan ni en cuenta de las extrañamente dulces palabras que le dedica Dio, ni mucho menos de esa mirada tan poco de él.

Lo que si se da cuenta, es del golpe que se da al caer de la cama y del peso de Dio cuando pasa sobre él.

Aun adormilado suelta una queja, no porque le haya dolido, si no por el mismo reclamo.

Hay un sobre al pie de su puerta.

Un sobre blanco, sellado en cera dorada con el relieve de lo que parece ser una mariquita. La carta en su interior hecha con el mismo papel blanco y pulcro, una caligrafía impecable en tinta negra.

''Signores,

Han sido cordialmente invitados a una cena privada esta noche. La hora es a las 10pm, en el Ristorante Aroma.

Atentamente.

G.G.''

La cita es dentro de dos horas, en un restaurante que se encuentra en la planta más alta del hotel con la mejor vista de la ciudad.

Les daría tiempo suficiente para prepararse. Su anfitrión espera que sean puntuales.

– Jonathan, arréglate, ¡Tenemos una invitación para cena!

– ¿Una invitación...? – Es natural que sospeche de los motivos de la invitación; o mas, bien cree que Dio fue quien organizó esto.

– Al parecer son muy hospitalarios en esta ciudad. Tal vez se trate de otros vampiros; sea lo que sea no puede ser nada bueno. – Dio sonríe con malicia pura, es de esas sonrisas que no auguran nada bueno. – No podemos hacerlos esperar.

Y quitado de toda pena, Dio comenzó a desnudarse frente de un Jonathan apenado.

– O podría ser solo una invitación. ¿Siempre atraes este tipo de problemas?

Que va, sabe bien la respuesta a eso. Suspira en resignación y se levanta del suelo para sentarse al borde de la cama.

Intenta no ver a Dio desvistiéndose. Falla en hacerlo.

– Nunca se trata solo de una invitación en este mundo, JoJo. Claro, eres demasiado ingenuo, no sé que harías sin mi.

Dio era tan cínico.

– Tomemos un baño, Jonathan.

Juntos para ser precisos.

– Esperaré a que acabes.

Y en toda su gloriosa desnudez se paseó por la habitación para que Jonathan lo viera muy bien, sin mencionar que deja la puerta del magnifico baño abierta como invitación.

Jonathan espera a que Dio salga. Conforme avanza el tiempo, aumenta su preocupación.

¡Van a llegar tarde así!

No le queda de otra más que acompañarlo en la bañera, muy para su incomodidad.

Pero su mayor preocupación es la puntualidad, o en este caso la falta del mismo.

Y para hacer más incómodo el momento para Jonathan, Dio se lo come con la mirada, sin olvidar algunos comentarios indecentes referentes al cuerpo de JoJo.

Si hubiera comido, JoJo ahora mismo estaría rojo de la pura pena por tales comentarios. En su defensa, logra darle un codazo.

Dio conoce muy bien ese cuerpo; después de todo, le perteneció por muchos años y así habría continuado de no ser por la intervención de los Joestar; o específicamente, el maldito de Jotaro Kujo.

Ambos son caballeros ingleses y la puntualidad es parte de su educación pero Dio es muy vanidoso y no sale hasta estar conforme con su apariencia.

Solo cuando ya esta bien vestido y perfumado esta listo para salir y encontrarse con el misterioso personaje que les ha invitado.

Jonathan viste con un traje azul, algo simple pero formal. No sabe qué tan importante puede ser la persona quien les ha invitado y lo que menos quiere es dar una mala primer impresión.

Y si, iban a llegar tarde gracias a Dio.


El restaurante se encuentra en el último piso del hotel, solo se les da acceso con reservaciones con semanas de anticipación.

Pero para Don Giovnna no existen tales cosas.

Mucha gente sigue sin poder creer que el Don de Passione sea un jovencito de dieciseís años.

Giorno Giovanna, un chico de Nápoles con un sueño. Ese sueño de convertirse en un Gangstar para proteger aquellos que lo necesitaban. Ese sueño se cumplió, pero no sin sus correspondientes sacrificios. Perdió gente en el proceso, gente a quien apreciaba a pesar de haber pasado muy poco tiempo a su lado.

Todo eso fue apenas hacía un año atrás. Ahora es conocido por el resto de la gente como Don Giovanna; dentro de la organización le llaman por su nombre, mientras que los más cercanos le dicen GioGio.

Pero no todo ha sido lujos par el joven. Desde que obtuvo el mando de la organización, se ha dedicado a corregir los errores que el antiguo jefe cometió, empezando por eliminar el tráfico de drogas en esta. No ha sido fácil, pero lo ha ido logrando poco a poco con ayuda de sus allegados.

Dos de estos que se encuentran actualmente sentados a su lado.

Giorno viste esa noche con un traje Prada, azul marino con detalles tan dorados como su cabello; a los costados se encuentran tres pines de un azul celeste, con forma de mariquitas.

– Hay algo en todo esto que no me gusta, GioGio. ¿Cómo sabemos que son de confiar?

A su derecha se encuentra sentado Guido Mista, quien se autoproclamó como el tercer al mando, en aras de no ser el cuarto o el segundo, siendo el dos un múltiplo del cuatro.

A la izquierda de Giorno se encuentra Pannacotta Fugo. Hacía unos diez meses atrás que se reintegró al equipo tras ser perdonado de su ''traición''; desde entonces ha permanecido fiel a Giorno y sus ideales. Actualmente es el líder de la Unità Speciale.

– Para estamos aquí, idiota. Para asegurarnos que no sean una amenaza.

También es quién encontró a los extranjeros en el aeropuerto, dejando encargado a Cannolo Murolo con la misión de seguirles y reportar cualquier anomalía en ellos sin ser detectado usando su Stand, All Along the Watchtower.

– Fugo, – interviene Giorno, – no hay necesidad de ser tan rudo con Mista. Pronto sabremos cuáles son las intenciones de esos hombres, aparte de ser impuntuales.

Un poco más de media hora de espera antes que el par de extranjeros se digne a llegar al restaurante.

– Son críos, nos invitaron unos críos, – susurra Dio mientras son guiados a la mesa donde les esperan.– esto tiene que ser una broma.

Eso le hace ganar a Dio un codazo por parte de Jonathan, acompañado de un ''shhh''.

En otra situación Dio habría fingido falsa amabilidad pero, en primera se trata de un grupo de mocosos que seguro ni vello les ha crecido; en segunda, algo tiene el niño de los rulitos que no le da buena espina.

Para ese momento The World se ha manifestado y permanece detrás de Dio.

Tanto Mista como Fugo se tensan al ver el Stand de Dio. Giorno les dió instrucciones de mantenerse calmados, ser disimulados sin importar lo que pase a menos que empiecen una pelea. Ninguno de los tres van a mostrar sus Stands, aun si pueden ver a The World. Disimulan como si no le hubieran visto.

¿Acaso Dio vería algo vagamente familiar en Don Giovanna? No, ni un poquito; aunque su Stand no parece muy agresivo hacia él.

– Buenas noches, caballeros. – saluda Giorno con un perfecto inglés. – Pensé que en Inglaterra la puntualidad era una virtud importante. Parece que me he equivocado.

– ¿No es muy noche para que los niños estén despiertos? – Primeras impresiones, Dio no es un experto. – No nos interesan los jovencitos, pero gracias.

Hasta se esfuerza por ser un pesado.

Vaya, esos dos sujetos van a ser difíciles de manejar.

– Una disculpa por la demora. Despertamos un poco más tarde de lo previsto.

Dio le da un pellizco a Jonathan, ¿Qué necesidad de explicarle a esos mocosos sus hábitos de sueño?

O quizás sólo sea el rubio arrogante; el otro joven que le acompaña parece ser mas amable. Así que es a él a quien se dirige directamente Giorno.

El Don se levanta de su asiento. Se dirige al par para extenderle una mano a Jonathan primero y después a Dio.

– Disculpa aceptada. Yo soy Giorno Giovanna, mis compañeros Mista y Fugo han venido a hacernos compañía esta noche. Por favor, tomen asiento, en un momento más les servirán el vino. Asumo que beben tinto, ¿correcto?

Dio no se digna a estrechar la mano del menor. Procede a sentarse y a esperar ese vino; ya los vio y no le parecen gran cosa, no quiere perder tiempo con ellos.

Jonathan si le estrecha la mano, se presenta con caballerosidad como Jonathan Joestar. Jonathan inocentemente duda que alguien vaya a reconocer su nombre, ya que no sabe donde puede estar su descendencia, si es que ha quedado alguna.

Dio quiere darle una patada a Jonathan ¿En serio? ¿Decirles sus apellidos? ¿Qué hará mas tarde? ¿Decirles que son vampiros?

– Asumes bien, niño. Mi nombre es Dio, este de aquí es Jonathan, es mi compañero ¿Porqué no vamos al grano? ¿Qué quieres de nosotros? Pareces refinado y con poder suficiente para darte estos lujos, tu ropa habla bien de ti ¿Tu padre controla la ciudad? Asumo que esos dos son tus matones.

El trio se mira mutuamente. Giorno no se muestra molesto por aquellos comentarios, incluso se echa a reír con una agradable y melodiosa voz.

– Ese es un error común entre ustedes los turistas. Passione es mi organización. Mista y Fugo no son mis matones, son mis asociados.

Mista procede a servirles el vino. Es una botella de cosecha añejada desde 1925, proveniente del sur del país.

Dio no es capaz de creerle a Giorno, así que de la misma forma que este se echa a reír.

– Ya entiendo, se dedican a timar turistas incautos – toma la copa de vino, huele su contenido, por lo menos el olfato no lo tiene atrofiado como el gusto. – Les doy crédito, es una travesura muy elaborada, Jonathan no habría dudado de ustedes.

– Estoy a cargo de este territorio, signore Dio. No quiero que nada ni nadie destruya la paz que tan cuidadosamente hemos construido en este último año.

– Sólo somos un par de turistas que vienen a disfrutar de una segunda luna de miel a Italia. – Da un sorbo al vino, por el aroma sabe que debe estar exquisito pero en su lengua solo percibe el alcohol que la bebida tiene. – ¿Cierto, querido Jonathan? Por favor, ni siquiera entendemos el idioma, debes estarnos confundiendo, Don Giovanna.

Jonathan mira de reojo a Dio y, tras dar un sorbo a su propia copa, asiente silenciosamente, siguiéndole el juego para no levantar sospechas.

Y mientras el par sueltan esa sarta de mentiras, The World se mantiene atento a Giorno. Desde hace un rato Dio quiere que se esfume pero se niega, nunca ha sido sencillo controlarlo.

Giorno, como es de esperarse, no les cree nada. La mirada de ese Stand le incomoda. Da un trago a su propio vino.

– Me alegro que así sea. En ese caso benvenuti a Roma.

– Ni más mi menos, Jonathan moría por visitar a Italia. Su pasión es la arqueología.

Duda que ese niño le haya creído, así que solo le queda hacer conjeturas. No ha hecho grandes movimientos para llamar la atención de los Joestar pero sin duda ese niño sabe algo.

Decide imaginar lo peor.

– En ese caso han llegado al lugar indicado. Toda Italia está llena de sitios que pueden ser de su interés.

No va a cuestionarlos mas, no cuando pronto les llega la comida. Una pasta con camarones y parmesano, suficientemente grande para poder repartirla entre los cinco, acompañada con una ensalada de pulpo para el Don y pan de ajo para acompañarlos.

Todo se ve exquisito, Dio lamenta el que nada de eso vaya a tener sabor alguno para él y Jonathan. Pero luego esta el pan de ajo. El inglés frunce el ceño y lo aparta.

– ¿Podrían retirarlo? Soy alérgico al ajo.

Jonathan se sirve una pequeña porción de comida, porque había que mantener las apariencias; incluso toma un pan de ajo confianzudo en que a pesar de su fuerte aroma tampoco le hallaría sabor alguno.

Ademas, si su aliento huele a ajo tal vez Dio no intente besarlo de nuevo.

Apenas da una mordida al delicioso pan, y Jonathan Joestar se da cuenta de su gran error. El sabor del ajo le pega con fuerza. Como si fuera picante, su sabor es insoportable.

De todo lo que conlleva ser un vampiro, Dio no pensó que tuviera que explicarle a JoJo el asunto de los ajos, todo mundo lo sabe. Si bien las cruces ni el agua bendita les afecta, ni tienen que esperar a ser invitados para entrar a un lugar, el ajo es un buen repelente de vampiros.

A la próxima sacará a Jonathan con un outfit de Drácula, sería menos obvio.

Mista aparta el pan para jalarlo de su lado. No le gusta nada todo esto, si de por si no confiaba en esos dos extranjeros, el saberles aquel efecto con el ajo, junto con sus extraños hábitos de sueño le hacen sospechar aún más.

Y si hablando no se notaban sus colmillos, al comer sin duda se notarían claramente. Los dos eran bastante obvios y raros.

– Los ingleses no aguantan la comida con muchas especias.

Dio encuentra mucha satisfacción en el sufrimiento de Jonathan ¡Y él que pensó que no sacaría nada de esa cena con esos niños.

– Admito que la gastronomía británica no es muy variada pero aquí el problema es Jonathan, no suele salir demasiado.

Habiendo tantas cosas que no les afectan, Jojo nunca pensó que sería el ajo una excepción. Ahora el pobre se acaba tomando todo el vino de su copa para atenuar el ardor.

Giorno prefiere tomárselo con humor, ofreciéndole un vaso de agua a Jonathan.

– Estaré hospedado aquí en estos días, si necesitan algo estaré en la suite 1528.

– ¿Para vigilarnos? No somos traficantes de drogas, ni asesinos. Pero, ya que tan generosamente nos ofreces tu ayuda, Don Giovanna, nos vendría muy bien un guía turístico. Tus matones o asociados, como quieras llamarlos, también pueden venir

Esos dos no son nada sutiles y, aunque Giorno no crea que sean vampiros, la idea tampoco le parece tan absurda. No es como si él fuera el sujeto mas normal de toda Italia.

– Por supuesto, puedo acompañarlos. No parece ser necesario que mis amigos vengan con nosotros, en esta ocasión iré sólo.

No creo que esa sea una buena idea, Giorno. – Comenta Mista en italiano. Esos dos hombres no le inspiran nada de confianza. Ha visto esos colmillos, duda mucho que sean siquiera humanos.

Estaré bien, Mista. - Responde el Don en el mismo idioma. – Si algo sucede no dudaré en llamarte a tí o a Fugo.

– ¡Fabuloso! ¿Qué te parece, Jonathan? Nos hemos hecho amigos del niño más importante de toda Roma.

¿Seguiría subestimando Dio a Giorno luego de ver su Stand? Sin duda.

Jonathan se tiene que contener las ganas de aventarle la mitad de su pan de ajo a Dio, solo porque tienen compañía. Así que lo único que puede hacer es darle otro codazo para que deje de ser tan grosero con su anfitrión.

Dio comió un poco de aquellos alimentos, lo suficiente para fingir "normalidad.'' Lo suyo era el vino, habría sido alcohólico como su padre de ser humano todavía.

A diferencia de Dio, Jojo ya no toca la comida, ya tuvo suficientes sorpresas con el ajo y preferiria no arriesgarse de nuevo.

– ¿Cómo un niño llega a volverse jefe de la mafia, Giorno? ¿Heredaste el puesto de tu padre? ¿asesinaste al anterior líder?

El codazo de Jonathan no es bien recibido, Dio le da una patada por debajo de la mesa. A la próxima le clavará su tenedor, después de todo no es como si pudieran hacerse un daño real con esas tonterías.

– Asesinamos al líder anterior. – Responde Giorno secamente.

– Oh~ ¿En verdad? ¿Qué opinas Jonathan? Nuestro anfitrión es todo un homicida confeso. Por mi parte te felicito, el poder se obtiene con violencia y se mantiene de esa forma.

– Se hizo lo que tenía que hacerse. El poder se mantiene con lealtad. La lealtad no debe venir del miedo, de lo contrario se quiebra con facilidad.

Diavolo mantuvo su identidad en las sombras por temor a perder su poder. Giorno prefiere irse por la contraria, él se muestra ante la gente como es; es justo con quienes lo merecen e implacable con aquellos que le desafían.

Por supuesto, el veto a la venta de drogas dentro de la organización causó un revuelto en un inicio. Hubieron varios desertores en el último año pero fueron despachados lo mas discretamente posible.

A pesar de la paz que se vive, Giorno no se da el lujo de bajar la guardia. Algo que aprendió durante su viaje con su equipo fue a que en ese mundo nunca se está del todo a salvo.

– Creer que los humanos pueden responder a algo que no sea el miedo es demasiado ingenuo, Giorno. Solo mírate: eres hermoso, joven y poderoso.

Vaya vaya, el niño mafioso es listo pero algo ingenuo al creer que la lealtad es suficiente. ¿Como pretende sobrevivir así? Hasta parece Jonathan.

– Si la gente no te teme, entonces te odiará, fingirán su lealtad tan sólo para acercarte a ti y quitarte el poder del poder de la misma forma que tú se lo quitaste al anterior líder. Esperar algo mejor que lo que tú hiciste es absurdo, claro si le preguntas a Jonathan te felicitará por tu buena actitud ante otros.

– ¿Acaso tú respondes al miedo, Dio? – Con toda tranquilidad, rellena su copa hasta vaciar la botella del vino. Su mirada se fija en el rubio y su Stand. – ¿Porqué suenas tan ajeno a la misma humanidad a la que perteneces?

– Sólo al miedo que puedo infringir en otros; el miedo es algo en lo que puedo confiar. No soy como el resto de los humanos, sus reglas no se aplican en mi.

¿Así o más cretino?

– Déjame adivinar: ¿Si alguien no te teme prefieres deshacerte de él de inmediato?

– ¿Puede ser de otra forma? No me voy a hacer amigo de seres inferiores.

Jonathan mira de uno lado a otro. Siente la tensión en el ambiente y, aunque le encantaría ver que alguien pusiera a Dio en su lugar, tampoco desea que lastimen a ese trio de niños.

– Dio es un poco especial con esos temas. Admito que es increíble el como has mantenido ese poder a pesar de tu corta edad. Las calles en verdad se sienten más tranquilas.

– Es que es un niño especial ¿No lo notas? The World no ha dejado de mirarte y no creo que sea algo gratuito. Giorno ¿Posees un stand?

La mención del Stand hace que, una vez más, el par que acompaña a Giorno se tense. Mista pareciera que está a punto de sacar su arma, pero Giorno le detiene poniendo una mano sobre su pierna.

Habría preferido mantener su secreto por un tiempo más, pero ese hombre es bastante perceptivo, muy a diferencia de su compañero quien no parece tener relación alguna en este tema.

– Un usuario de Stand no puede simplemente llegar a Roma mostrándoselo a todo el mundo sin atraer mi atención. No busco pelear así que no veo motivo por el cual mostrar el mío.

Dio podría haber fingido hasta que fuera absurdo pero para qué ofender la inteligencia de ese niño cuando se ve que no es un idiota.

– The World es libre de manifestarse, no es como cualquier otro Stand.

Por lo menos salía de la duda, el niño era poseedor de un Stand y seguro sus matones también lo eran ¿estarían Joseph y Jotaro trabajando con ellos?

– Los usuarios de Stand son escasos, ¿Porqué ser enemigos? Y ya que no vamos a ser enemigos ¿Porque negarnos el conocer el Stand del otro?

– ¿Y Jonathan no tiene un Stand?

– ¿Yo? Erh... no, no lo tengo. – Sea lo que sea eso, porque Dio no le ha explicado nada y el pobre Jojo solo puede ver sus auras.

– Ya veo. – A diferencia de Dio, a Jonathan si le cree. – Pero es cierto, no hay motivos para enemistarnos.

Mientras habla, el menor es rodeado por el mismo tipo de aura dorada que el vampiro. Detrás suyo sale su Stand: Gold Experience Requiem, quien pasa a acomodarse recargado contra la espalda de Giorno, rodeándole con ambos brazos por encima de sus hombros.

– La única habilidad de Jonathan es su linda cara y lo que tiene bajo el traje, nada más. – Cualquier momento es bueno para avergonzar a Jonathan.

También esta el Hamon pero Dio no tiene idea si JoJo puede usarlo en este estado; ya que el Hamon depende del sol, de la vida.

JoJo casi se atraganta con su vino. Su palidez es un recordatorio que no ha comido, de lo contrario el pobre ya estaría más rojo que un tomate. Jonathan es muy ingenuo si cree que Dio lo va a dejar en paz, es suyo y se va a asegurar que Jonathan no lo olvide.

Y ahí esta el Stand de Giorno, no es una masa enorme de músculos como The World pero su poder es innegable y Dio ya odia a Giorno por tener un Stand tan poderoso de su lado. Sólo de verlo sabe que será un obstáculo y que dependiendo de la situación, tendrá que matarlo.

Pero mientras que Dio se pregunta cual es la mejor forma de matar a Giorno, destruir su Stand y cómo va a averiguar sus habilidades, The World parece percibir algo que Dio no hace.

The World ve un poco de su esencia en Gold Experience, sin duda es parte de él. Esa debe ser la primera vez en la vida que dos Stands "padre" e "hijo" se conocen.

Así que se acerca, no tiene un rostro muy simpático pero no parece tener la intención de dañar a Giorno o a Gold Experience.

El par que acompañan a Giorno se levantan de sus asientos al ver a The World acercándose.

Giorno les hace una seña con la mano para que no intenten nada y se retiren.

Pero Giorno—

Les dije que estaré bien. Confíen en mi, si las cosas se complican sabré como manejarlas.

Ha decir verdad Giorno no sabe que tan cierto es eso, pero va a tomar ese riesgo.

Giorno tiene mucha seguridad en si mismo al parecer, Dio admite que le sorprende un poco y se lo reconoce, si fuera su padre estaría orgulloso de él; aunque el niño tendrá una vida corta gracias a eso.

El par que le acompaña se retira a regañadientes. Eso no significa que se vayan a alejar mucho.

Esto no me gusta nada, Fugo.

Escuchaste a Giorno. Él tiene el poder para defenderse, por algo es nuestro Don.

Pero eso extranjeros… no creo que sean humanos, Fugo.

No empieces con tus estúpidas supersticiones.

¡Pero el ajo! ¿Acaso tú no viste esos colmillos?

¿Qué puedo decirte? Los ingleses son extraños.

Gold Experience se mantiene "abrazado" de Giorno, con la mirada igual de fija sobre The World. No porque puede ser un potencial peligro para Giorno, si no porque, al igual que The World, siente algo cercano a él.

Y Giorno se mantiene quieto en su asiento, observando con curiosidad ese extraño encuentro.

Dio no sabe que esperar de las acciones de The World. No iba a admitir que no tenía control de él en este momento, lo dejará hacer, si eso acaba en una pelea ya verá como lo resuelve.

Es como poner a un perro adulto y un cachorro en la sala y ver como interaccionan.

Y Jonathan se esta perdiendo todo el espectáculo, aunque Dio toma su mano por debajo de la mesa ¿Busca apoyo? Quizá, son de esas cosas que el rubio no se atreve a decir.

Jonathan mira de reojo la mano debajo de la mesa. Silenciosamente le sostiene, sin saber qué sucede; Dio no suele hacer tales gestos y eso es lo que más le extraña. ¿Qué está haciendo ese joven para poner a Dio así?

Los Stands no son mascotas, ni son herramientas; son parte de la mente de sus portadores, con personalidades propias y quien sabe, tal vez hasta desarrollan pensamientos propios, no son muy conversadores.

Por supuesto tienen consciencia de si mismos y de la de otros Stands.

Han pasado muchas cosas en ese tiempo desde que Giorno y compañía pelearon contra Diavolo.. Giorno aun no sabe bien cual es la nueva habilidad de Gold Experience Requiem, incluso han habido veces en las que el Stand pareciera trabajar por su cuenta.

The World estira su mano hacia Gold Experience, quiere acariciar su cabeza. No tiene un vocabulario muy amplio pero Dio y Giorno le escucharían llamar a Gold Experience a través del "Muda".

Gold Experience, al igual que Giorno, se mantienen atentos a la mano de The World.

Hay un toque, una sensación extraña, como si ambas partes estuvieran relacionadas. Hay más cariño en la caricia que The World le dedica a Gold Experience que en todo el vampírico ser de Dio.

Y sólo iba a bastar ese toque para que los tres sintieran esa familiaridad, porque Dio esta sosteniendo la mano de Jonathan y el poder de esos Stand es tan grande como para ser ignorado.

Alrededor de la mesa, a sus pies y sobre esta, empezarían a brotar flores. La vida se da de manera "espontánea". Afortunadamente el lugar había sido reservado sólo para ellos, así que no hay ojos terceros para atestiguar tan bizarro encuentro.

La sensación se transmite entre los tres. Jonathan siente esa energía de vida, tan similar como el Hamon con el que que el practicaba. ¿Acaso Giorno puede usar el Hamon? ¿Qué relación tiene con ellos? Porque esa sensación es imposible de ignorar.

Para The World es como encontrar una pieza que le hacia falta. Quizá ellos no entiendan el concepto de padre e hijo como los humanos; pero Gold Experience es parte suya y Giorno una extensión de Dio y Jonathan en otro cuerpo.

Son familia y su reencuentro le produce felicidad, la misma felicidad que Dio no sentía desde que murió su madre hacía más de un siglo.

Y aunque lo niegue a futuro, esa sensación no iba a ser fácil de olvidar.

Y luego la vida nace alrededor de ellos, ni siquiera la fuerza bruta de Star Platinum se puede comparar con el poder de dar vida.

No, ni detener el tiempo como The world lo hace se compara.

Era hermoso.

Dio de inmediato piensa en el Hamon de Jonathan.

Cualquier otro estaría feliz de ver a su hijo. Pero Dio, Dio suelta a Jonathan y se levanta bruscamente de la mesa, su intención es alejarse de ellos aunque The World no se lo pone fácil, ni siquiera lo deja alejarse de la mesa.

Y Giorno también lo siente y, al igual que Dio, su reacción es levantarse de su asiento, pero a diferencia del vampiro, no retrocede.

Gold Experience se aparta de Giorno, tomando un cubierto de la mesa, cambiándole de forma a ser una corona de flores que acomoda sobre la cabeza de The World; este se agacha para que Gold Experience pueda ponerle la corona.

Dio esta horrorizado, ¿Desde cuando su Stand era tan dócil con otros?

Pero eso no es lo peor. Lo peor es esa sensación que le grita que Giorno es una pequeña semillita que hace años dejó botada por ahí.

– ¿Quienes son ustedes? – Giorno ya sabe la respuesta a esa pregunta, pero siendo como es, quería confirmarlo.

– Creo que tú ya lo sabes. – Dio podría preguntar por el nombre de su madre pero ¿de qué serviría si ya no recordaba el nombre de aquellos con los que folló? – No sé como es posible pero eres nuestro hijo.

Si, Giorno lo sabe, pero de igual forma, saca de su bolsillo su cartera y la abre. Ahí hay dos fotos: la primera es del grupo de Bucciarati cuando estaban todos juntos; la segunda es una foto a oscuras de un hombre rubio de espaldas; musculoso, imponente y con una curiosa marca en forma de estrella. Saca aquella foto y se acerca a Dio entregándosela.

– Nunca conocí a mi padre, esto es lo único que tengo suyo.

Eso y la misma marca que comparte con el hombre de la foto. La misma marca que comparte con la familia Joestar.

Dio toma la foto. La reconoce con sólo ojearla; sin duda el hombre de esta es él y lo habría negado, de no ser por el traidor de su Stand que se aseguró no dejar dudas entre su parentesco, le entrega la foto a Jonathan, debe estar más confundido que ellos.

– Espera— Dio, ¿que quieres decir con nuestro hijo?

Jonathan toma la fotografía en la que Dio posa con su cuerpo robado.

– Luego de la batalla en el barco puse mi cabeza en tu cuerpo, Jonathan. El híbrido que formamos engendró a este niño. Honestamente es toda una sorpresa, no tenía idea de que podía dejar descendencia, sospecho que es culpa del estúpido Hamon. – Lo explica con todo calma pero se le nota entre horrorizado y enojado. – Giorno ¿Tienes una marca como esta, no es así? Muéstrale, Jonathan.

– ¡¿Tú hiciste que?!

A Jonathan le horroriza lo que hizo Dio. Porque aparte de haberlo asesinado se atrevió a robarle su cuerpo. Se siente ultrajado.

Claro, Giorno también se ve sorprendido por esa revelación. Una cosa más que le confirma que esos dos que tiene frente suyo no son humanos.

Jonathan reacciona como todo caballero británico reaccionaría ante esa noticia: dandole un puñetazo a Dio en la cara.

A veces a Dio le toca recibir su merecido y esa es una de esas veces, con el golpe Dio acaba en el piso, no le duele, no físicamente, sólo le duele en el ego.

Y luego de un fuerte "Wry", le grita a Jonathan.

-– ¡Cómo te atreves, JoJo! ¡Después de que he cuidado de ti y te he alimentado!

En defensa de Dio, si pensaba contarle la verdad. En unos 20 o 30 años.

Jonathan quiere darle mucho más que un solo golpe, pero por ahora se conforma con ese puñetazo tan satisfactorio.

El apoyo de The World es nulo en ese momento, esta muy ocupado cuidando a su ''cachorro'' y en su mente no cabe la posibilidad que las otras "partes" de Dio le hagan daño.

– ¡Nada de eso habría sido necesario sino te hubieras casado con Erina!

Claro, todo fue culpa de eso. Dio Brando no tiene vergüenza y su cinismo no tiene límites.

Giorno no sabe si reír o seguir en shock.

– ¿Desean otra botella, caballeros?

¿Es en serio? ¡¿Me reclamas por querer tener una vida feliz, después de toda lo que me hiciste?!

– Si quieres una disculpa por lo que te hice te advierto que no la vas a obtener. Por cierto ya que te estas comportando como una molestia, es buen momento para mencionar que este niño no es el único descendiente que tienes, pensaba decírtelo cuando llegáramos a Japón.

Si, ese es el mejor momento para mencionarlo.

– Eso lo tomare como un no. – Una vez más, rellena su copa. No sabe qué le entretiene mas, si el drama de sus "padres" o lo que hacen el par de Stands.

El joven Don se aparta, dejando a su Stand con el otro. Se asoma por la puerta y pide otra botella.

Por su parte, los puños de Jonathan brillan con la luz del Hamon. El usarlo le arde, le hiere aun mas por el hecho de no haberse alimentado, pero al carajo, usa esa energía para darle otro golpe a Dio.

Por lo menos Dio sale de dudas acerca del Hamon, Jonathan si puede usarlo. Tomó una silla, arrojándosela a JoJo para evadir el golpe. Aún recuerda el dolor que produce el Hamon y no está dispuesto a pasar por eso de nuevo.

– ¡Wryyyy! – Exclama, colgándose del techo con las uñas, enseñando los colmillos como si fuese un gato encrispado. – ¿Esto quieres, Jonathan? ¡Esta vez ninguno de los dos ganará la batalla! ¿Qué esperabas? ¿Que pereciera a tu lado en ese mugriento barco? ¡Mira a ese niño, no estaría aquí de no ser por mis decisiones!

La silla golpea a Jonathan pero eso no lo detiene. Olvidando por completo todos los modales típicos de un caballero inglés, salta sobre la mesa para jalar a Dio de las piernas

Dio se ve ridículo colgado del techo, y si Jonathan no estuviese tan enojado se lo habría hecho saber.

– ¡Esperaba que te quedaras muerto! ¡No que arruinarás aun más mi vida después de haberme matado!

Giorno regresa con la nueva botella de vino, sirviendola en su copa, observando al par a una distancia segura.

– ¡Ha! ¿Creíste que me ibas a vencer con facilidad? Las cosas jamás serán así, Jonathan, ¡Nunca voy a perder contra ti! – patadas y zarpazos con sus manos cubiertas por una capa de hielo, así se defiende de JoJo.

El Hamon quema a Dio haciéndole experimentar el dolor otra vez, dista de ser agradable; sin mencionar que en el área se quede un olor a carne quemada.

Para su fortuna, el Hamon no le dura mucho a Jonathan, el daño que le provoca es suficiente para que se suelte de Dio y caiga de sentón en la mesa, tirando la pasta.

Sinceramente Giorno había esperado cualquier otra cosa de esa cena, excepto esto.

– Tal parece que tengo una familia más extensa de lo que esperaba.

Dio baja hasta que Jonathan desiste de sus ataques.

Por lo menos los dos ya no están haciendo el ridículo en el techo.

Dio no es el único que sufre por el Hamon. Las manos de Jonathan muestran las mismas quemaduras que donde ha tocado a Dio.

Jonathan bufa como queja, se mira las manos y las heridas ocasionadas. No va a poder usar el Hamon en un buen tiempo.

Puede decir que los ánimos se han calmado. Dio quiere creer que Jonathan no volverá a atacarlo pero lo conoce, podría haber perdido todas sus extremidades y aún así buscaría batalla.

"Un caballero no declina una pelea aun sabiendo que va a perder." El problema yace en que Jonathan perdió desde hace mucho tiempo.

Perdió el momento en que fue emboscado en el barco y si eso no fuera suficiente se ha reafirmado su derrota ahora que sabe que Dio también le quitó su cuerpo e hizo quien sabe cuanta cosa con él.

– Una familia de entrometidos e inútiles Joestar. Él – señala a Jonathan – como ya lo dijo, su nombre completo es Jonathan Joestar; tiene más de un siglo de vida, ambos lo tenemos. No entraré en detalles sobre tu nacimiento pero ambos somos tus padres. Venimos aquí buscando algo que me pertenece, no esperaba encontrar descendencia.

– Estamos buscando una máscara de piedra. Es muy peligroso que esté sin resguardo, vamos a destruirla.

Joestar... No, ese nombre no me parece conocido. ¿Qué tiene de importante esa máscara?

La máscara de piedra. Había escuchado antes de ese objeto, capaz de entregarle la inmortalidad a quien lograra activarla. Obtuvo aquel artefacto después de eliminar al equipo de narcóticos, siendo esta un segundo objetivo de la misión.

Actualmente él es quien tiene la custodia de la máscara, sólo él y Mista saben su locación actual.

– La máscara de piedra tiene el poder de convertir en lo que conoces como vampiros a los humanos. Eso fue lo que me pasó y yo, generosamente compartí mi don con Jonathan. – No fue ni remotamente así. – La máscara perteneció a los Joestar y si por mi fuera la usaría para forjar un ejército que pusiera le mundo a mis pies. Pero Jonathan es bastante obtuso y de mente corta; como nuestras vidas serán largas y no tendré otro compañero, decidí darle gusto esta vez, destruiremos la máscara para que su conciencia idiota quede en paz.

Hasta parece que se burlara de ellos con toda esa explicación, principalmente de Jonathan. Por su parte se sienta, su copa se ha volteado cuando Jonathan se ha subido a la mesa, la levanta esperando a que Giorno la vuelva a llenar.

Le echa una mirada a las heridas de Jonathan. En verdad es un imbécil, ha usado el poder de The World para sanar humanos pero con ellos no funcionara, así que solo bufa, toma las manos de Jonathan de mala gana y las venda con las servilletas de tela de la mesa

Y ahora Dio tiene también el descaro de cubrir sus heridas como si él no hubiese ocasionado cosas peores. El toque de las servilletas arde sobre sus manos heridas y el inglés aprieta la quijada para no quejarse de ello.

Giorno solo les observa mientras escucha a Dio. Ignora olímpicamente su petición por el vino y en lugar de eso es a Jonathan a quien le rellena su copa.

– Así que imagino que ustedes desean que use mis influencias para localizar esa dichosa máscara. ¿No es asi?

– Nos sería de mucha ayuda—

– ¿Qué gano yo si les ayudo?

– Reduciría mucho nuestra búsqueda.

Cubrir las manos de Jonathan no arregla nada pero lo ocultará un poco de la gente, necesitará alimento para sanar, alimento que tendrá que buscar él porque JoJo de niega a matar a otros.

A veces se pregunta porqué deseó el regreso de Jonathan, es una molestia.

– ¿Qué tal una familia? Ya que quedaron establecidos nuestros lazos, ¿Porqué no ayudar a tus verdaderos padres, Giorno? – Quitado de toda pena, arrebata la copa que era para Jonathan para beber de esta. – Pero siendo mi hijo no aceptarás sólo eso ¿cierto? Puedo ofrecerte vida eterna pero si heredaste los defectos de Jonathan lo rechazarás, así que ¿Qué quieres?

– Ya tengo una familia. No hay nada eterno, ni absoluto. Cualquier cosa que lo parezca no es más que una ilusión.

Giorno no conoció a su padre hasta este momento y su madre siempre estuvo ausente.

Lo más cercano a una familia que ha tenido fue el equipo de Bucciarati. Los únicos que quedan aparte de él son Fugo, Mista y Trish, la tercera habiéndose ido a hacer su propia vida como una estrella de pop.

Giorno no los cambiaría por nada.

– Es una oferta que mantendré en pie, hijo.

Dio fue grosero con Giorno desde un inicio y aún así va a tener el descaro de usarlo para sus fines, el niño no debería cambiar las cosas pero lo hace, podría ser un buen aliado o una molestia como los Joestar.

¿Siente cariño por él? Siente algo sin duda y va a ignorarlo con todas sus fuerzas, lo cierto es que conforme pase mas tiempo con Giorno y Jonathan la idea de una vida familiar empezará a gustarle. Claro, bajo su muy retorcida visión.

– El favor de un Don no es algo que se tome a la ligera, ''Mudad''. Sin embargo, siendo esta una causa justa podría hacer de mi parte para hallarla y destruirla.

Y Giorno mintió.

– Es algo muy justo, ¿Cierto, Jonathan? Tanto poder en manos humanas es inconcebible. – Y como él ya no es humano, sus manos son las correctas. Incluso le ofrece la mano. – Trabajemos juntos, Giorno. Tal vez encontremos grata la mutua compañía

– Preferiría que no cayera en manos de nadie, humano o no.

Tienen un trato. Giorno estrecha la mano con Dio con la misma cordialidad que toma al tratar con cualquier otro cliente.

Padre, – llama a Jonathan, mas que nada para molestar a Dio. – Apenas han tocado la comida. Asumo que esto no es su sustento; Passione cuenta con su propio banco de sangre. Si necesitan raciones pueden tenerlas, sólo les pido que no anden asesinando a mi gente durante su estadía.

Padre.

El maldito niño llamó a Jonathan padre y no a él, Dio.

¿Molesto? Oh no, molesto se queda corto, ¿Con qué derecho Jonathan le quita algo suyo? Aunque técnicamente también es de Jonathan y él ni quiere a Giorno.

Pero le parece sumamente indignante no recibir el mismo trato que Jonathan.

– Mira Jonathan, al parece el niño sacó algo de ti. Nuestra naturaleza es cazar, la sangre refrigerada no sabe igual que aquella que tomas de un cuerpo vivo. No puedes ser un santurrón Giorno, eres el Don de esta ciudad, has matado gente eso es obvio.

– No me interesa si les sabe igual o no. - Responde con una muy caballerosa frialdad. - He matado gente que merecía morir. Mis manos están manchadas de sangre, pero eso no significa que vaya a permitir que maten a civiles.

– No tengo problema con eso. Apreciamos - echa una mirada a Dio - tu ayuda, Don Giovanna.

Si se pudiera, a Dio le daría diarrea del coraje. Cuando su mirada se encuentra con la de Jonathan pareciera que quisiera matarlo con esta, cosa que podría hacer… si Jonathan siguiera siendo humano.

Como quisiera Giorno tener una cámara sólo para tomarle una foto a la cara de Dio. Sin duda esa reemplazaría la foto en su cartera.

– Puedes llamarme sólo Giorno, Padre.

Para echarle sal a la herida.

– Es adorable como los humanos se aferran a sus preceptos de justicia. Decidir quien vive y quien muere ¿Acaso no es jugar a ser Dios? Tal vez si eres más como yo. Bien, se hará como quieran ya que no me dejan opción.

Giorno no lo ve de esa forma, no como lo dice Dio. Simplemente es tomar la justicia como debe de ser, sin tantos procesos inútiles. Claro, eso no significa que no "coopere" con las autoridades.

– Este camino no puede recorrerse sin mancharse, desafortunadamente.

– El camino al infierno esta hecho de buenas intenciones, Giorno.

Dio considera que Giorno se engaña a si mismo. Pretende hacer lo correcto pero lo que hace no es diferente a lo que él desea hacer: un mundo bajo su voluntad y sus reglas.

Piensa que Giorno tiene potencial y con la tutela adecuada podría ser corrompido– No, más bien educado correctamente.

Jonathan y Giorno podrían ser moldeados a su gusto, pero no va a ser fácil. Ni siquiera a logrado hacer que Jonathan ceda ¿Cómo hacer que Giorno cambie a su favor cuando empezaron con el pie izquierdo? Era hijo de ambos, es lo único que tiene a su favor.

Y en su contra.

– La noche es joven e imagino que quieren ir a recorrer la ciudad.

Si hay una buena cualidad que Giorno heredó de Dio es su convicción. Giorno no se desvía de sus objetivos, eso mismo es lo que lo llevó a cumplir su sueño de ser un Gangstar.

Y quizás Giorno se habría abierto a escuchar a Dio, si él no se hubiese comportado como un patán desde un inicio.

– Por supuesto, no sólo disfrutamos de succionar la vida de otros seres. Además, debes tener curiosidad sobre tu familia y estoy seguro que Jonathan está más que feliz de hablarte de ello.

Por su parte sólo diría que el resto de los Joestar son unos inútiles.

Por fin logra recuperar el control de The World, quien antes de desaparecer pone la corona de flores en la cabeza de un Dio no muy feliz.

– Tú eres el único que disfruta hacer eso, Dio. – No va a rechazar la invitación de Giorno. Es el primero en levantarse para acompañar al menor hacia la puerta. – Esas flores se te ven bien, por cierto.

Y eso lo dice como un honesto cumplido.

– ¿Y cómo crees que consigo la sangre que tú consumes? No se la pido amablemente a los humanos, los crímenes que he cometido son tan míos como tuyos, Jonathan.

Si Dio no fuera tan Dio, habría aceptado el halago como una persona decente; quizá le habría sonreído a Jonathan y le habría dicho que con gusto usaría sólo eso para él.

Pero como es Dio, su respuesta es arrojar la corona de flores como si le quemara.

Dio es un encanto cuando le conviene pero Jonathan ya le ha visto hacer rabietas desde niño, es normal para él no ocultar su fea personalidad.

Y de una forma muy retorcida eso es un voto de confianza para Jonathan.

– Andando Jonathan, nuestro hijo nos mostrará su ciudad.

– Por supuesto, les dije que les enseñaría la ciudad y soy un hombre de palabra.

El menor saca de su billetera un fajo de billetes y los deja sobre la mesa. Espera con eso se pueda pagar todo daño que sus invitados les hayan ocasionado.

Antes de partir, Giorno toma cuidadosamente las manos vendadas de Jonathan. Ha usado su poder antes para curar a otros, así que eso mismo hace con Jonathan: regenerar el tejido de piel a partir de los vendajes.

Gold Experience desaparece poco después que The World. Giorno tiene el presentimiento que esos dos más que ser buenas noticias van a traerle puros problemas.