Mientras la recién encontrada y no-tan-feliz familia de Giorno tiene una adorable e inesperada reunión, aún mas problemas llegan a la puerta del italiano.
Porque de vuelta en el aeropuerto internacional de Roma, el resto de los descendientes de Jonathan Joestar estaban en la zona de equipajes.
Jotaro Kujo juraba no volver a viajar con su familia nunca.
Porque, para empezar ese no era un viaje familiar. Oh no, este era un trabajo de investigación por parte de la Fundación Speedwagon; el objetivo, era el hallar una máscara de piedra que se rumoreaba estaba en el país.
El plan original consistía en que él, junto con Noriaki Kakyoin y Josuke Higashikata hallaran la máscara, se deshicieran de esta y lidiaran con cualquier otra ''eventualidad'' que se les cruzara en el camino.
Lo que no esperaban, es que esa eventualidad se llamara Holy Kujo y decidiera volver su misión un viaje familiar, anexándose y trayendo consigo a Jolyne, la pequeña hija de Jotaro.
Pero ese es apenas el inicio del suplicio de Jotaro, porque a unos pocos metros de donde ellos recogen sus maletas, ya les espera el viejo Joseph Joestar. Él, por razones que desconoce (o mas bien, finge desconocer) no fue invitado a esa expedición.
¡Cómo se atreven a dejarlo atrás! Si había alguien que podía ayudarles en Italia era él.
– ¡Jotaro! – Le llama a su nieto, fingiendo estar en plena senilidad – ¿Cómo pudiste dejar a tu pobre abuelo afuera de estas vacaciones?
Y ahora tenía a toda su familia ahí, incluyendo al viejo ¿Cómo un viejo que se perdía dentro de la casa pudo llegar hasta Roma por su cuenta?
Jotaro con todo el amor que un nieto puede mostrar le respondió:
– ¿Cómo diablos llegaste aquí, anciano?
– No me invitaste así que tomé un jet privado.
Roma le trae recuerdos a Joseph. Recuerdos de días más que pasados, inicios de la segunda guerra en donde su mayor preocupación no era eso si no el no morir por el veneno de los hombres del pilar.
Recuerda que fue en esa ciudad donde conoció a Caesar y más adelante a su amada Suzie Q.
Ahora está de vuelta en esa ciudad después de tantos años y ahora viene con el resto de su familia.
– No te invité porque no veníamos de vacaciones, anciano. Vuelve a Japón y quédate en casa, estas muy viejo para viajar tan lejos.
Años atrás su abuelo fue un hombre fuerte y admirable, hoy en día ya era un anciano y no tenía tiempo de cuidar de él.
Dio estaba muerto pero si había una máscara andaba rondando por ahí, habría otros hombres como Dio al acecho. Ese no era lugar para su madre, su hija y el viejo.
– ¡Dad! ¡Daddy! ¿Puedes creerlo? Jotaro nos trajo a Italia, ¡Es tan maravilloso!
Holly Joestar corrió a su padre y lo abrazó. Se veía bastante joven para su edad; quizá nunca había aprendido a usar su Stand pero después de un dramático inicio, parecía que al final le había afectado de forma positiva.
– ¿A dónde iremos primero? ¡Quiero probar la pizza italiana! Dad, ¿A dónde quieres ir primero?
Joseph está ya entrado en sus 80s; a pesar de ello, ha sabido mantenerse en todos esos años y si alguien le preguntara el cómo le ha hecho para conservarse, argumentaría que es por el Hamon.
Es mejor esa excusa, a que sepan la horrible realidad.
– Iremos a donde tú quieras, Holy. – El americano abraza a su hija con cuidado. – ¡Yo invito!
– Mamá, ¿Dónde está Jolyne?
Su familia se ha extendido en esos años. Jotaro tiene ahora una hija que, a sus ojos, es adorable y Josuke... Josuke no fue planeado, pero tampoco se arrepiente. Le parece un buen chico.
Y hablando de su nieta, ¿dónde se había ido a meter?
– ¡Esta aquí cariño! – Holy la busca a su alrededor, supuestamente ella la iba cuidando – ya no está…
– Me pareció verla con Josuke antes de bajar del avión. – Interrumpe Kakyoin antes que a Jotaro le explote una vena por el estrés.
– Si esta con Josuke entonces estará bien ¡Pizza para todos! Dad, ¿Viste dónde nos vamos a hospedar? Es un hotel maravilloso, cinco estrellas, Sadao iba a llevarme a uno así pero creo que al final acabó llevando a su asistente.
– ¡No iremos por pizza! Iremos directo al hotel, ha sido un viaje muy largo y estamos cansados. – Él lo esta, tuvo que cambiar de lugares con su madre, quedando en el asiento que da hacia el pasillo, a lado de un hombre obeso que cada hora se levantaba al baño. Tres lugares en primera clase y Holy compró dos en clase económica, Josuke y el cambiaron de lugares con ella y Jolyne.
La sola mención de su padre es suficiente para hacer que Jotaro gruña y el que su madre lo mencione con tanta ligereza sólo amarga más su humor.
Si eso no es suficiente, parece que Joseph está más que dispuesto a ignorar por completo las instrucciones de su nieto.
– Jolyne es muy inquieta, no se si Josuke pueda controlarla, Kakyoin...
– Son niños, Jotaro. Nosotros también fuimos algo inquietos a sus edades.
– ¿De quienes hablas, Kakyoin? ¿Te refieres a Josuke y a Jolyne, o a mi madre y el viejo?
– Un poco de ambos. – Responde con una discreta risa. – Tu abuelo se ve bastante jovial para su edad.
– No es jovialidad, es senilidad. Se comporta como un niño y cuando menos lo pensemos va a necesitar pañales.
Le da tristeza que el viejo se haga aun más viejo de lo que es pero no lo admitirá.
– Empiezo a dudarlo, Joseph san ha pasado por muchas cosas.
Tantas como ellos, incluso más; es difícil hacerse la idea de que algún día tendrán que despedirse del viejo Joseph.
– Sé que el viejo es rudo, pero no podemos huir al paso del tiempo. Tiene 80 años ya y no va a vivir para siempre, debemos hacernos a la idea.
Kakyoin quedó malherido durante la pelea contra Dio. Estuvo clínicamente muerto durante diez minutos, sobrevivió por puro milagro pero conservando la cicatriz de aquella herida letal que recibió.
Y la vida siguió.
Jotaro se hizo biólogo marino mientras que Kakyoin se fue por la carrera de artes. A pesar de lo distintas que son ambas carreras, el par se ha mantenido inseparable.
Jotaro se divorció de la madre de Jolyne hacia unos cuatro años, nunca se entendieron realmente. No era cariñoso con nadie y ciertamente no gustaba demasiado de las damas, Jolyne solo había sido un "accidente feliz" que había llevado a una boda y luego a un matrimonio bastante frío.
Tampoco ayudó que Kakyoin lo rondara todo el tiempo o que fuera tan franco con su mujer como para decirle que él quería a Kakyoin.
Fueron mejores amigos desde el asunto del Cairo y con el tiempo Jotaro se dio cuenta que le gustaba mas el andar de su amigo que el de las chicas de la universidad.
Kakyoin no sospechaba que él era uno de los motivos del divorcio de su mejor amigo.
Sólo su madre lo sabía, las madres siempre sabían esas cosas.
El grupo de los Crusaders se había mantenido en contacto para darle seguimiento al asunto referente a las flechas de Stand. Jotaro junto con Kakyoin se han hecho cargo de las regiones de Norteamérica y Asia, mientras que Polnareff estaba a cargo de Europa y África.
Otro motivo por el cual están ahí: han perdido comunicación con Polnareff desde hace ya un par de años. Lo último que supieron de él fue que estuvo en Italia.
No quieren pensar lo peor.
La descendiente más reciente de la familia Joestar se encuentra aferrada de una pierna de su "tío abuelo" Josuke.
Fueron dos minutos que se extendieron a diez en los que Josuke se distrajo para comprar un gelato para él y para su ¿sobrina nieta?
Oh, su árbol genealógico era confuso. Mas que un árbol, a estas alturas la familia Joestar es más bien una enredadera. Eso sin saber de los otros tres familiares que tienen rondando en esa misma ciudad.
Pero bien se dice que los usuarios de Stand siempre atraen a otros, así que sin duda esos caminos han de cruzarse en algún momento.
Jolyne no piensa mucho en qué tan enredada es su familia. Ve a Josuke como un hermano mayor del cual puede aprovecharse para conseguir cosas como un delicioso gelato de chocolate. Mismo helado que ahora tiene embarrado en su cara.
– ¿A qué es un viaje increíble, eh Jolyne? Yo nunca había salido de Morioh, Jotaro san fue muy amable al invitarme.
Josuke ya no sabía si era un viaje familiar, una misión para salvar el mundo o quién sabe qué cosa; pero estaba feliz de pasar tiempo con la familia de Joestar san. Aún no se acostumbraba a decirle papá, admiraba a Jotaro san, Holy era maravillosa con él, Jolyne era un poco malcriada pero era un encanto y Joestar san.
Le habría encantado conocerle siendo menos senil.
Josuke no sabe italiano, y su inglés no es muy fluido; era un turista japonés perdido en medio de un enorme aeropuerto con una niñita pegada a su pierna, sino hubiera visto la enorme figura de Star Platinum flotando por sobre la gente, se habrían perdido de verdad.
– ¡Ahí están! ¡Jotaro san!¡Holy san! ¡Aquí estamos!
Jolyne aun no puede ver a los Stands, pero sabe que su padre es acompañado por un "fantasma" que le ayuda a hacer su trabajo.
– ¡Onii-chan me compró helado!
Star Platinum saludó a los recién llegados con un "Ora", el Stand parece ser mejor padre que el mismo Jotaro. Jolyne aun sin poder ver a Star Platinum, puede escucharlo, así que le saluda con un "¡Ora!" de vuelta.
– Eso veo, ¿Podrías limpiarle la boca por lo menos, Josuke?
Josuke tenía el helado tan embarrado como Jolyne. Jotaro cuenta mentalmente hasta diez; por vigésima vez desde que salieron del avión.
– Yare yare daze… Esto va a suceder: iremos al hotel y descansaremos. Mañana Kakyoin, Josuke y yo saldremos a hacer nuestro trabajo mientras el viejo, mi madre y Jolyne se quedan en el hotel. Si esa cosa esta aquí no es una ciudad segura.
Fuera de la zona de equipajes, se encuentra alguien de la fundación esperándolos con un letrero que decía: "Familia Joestar"
– Miren, la gente de Speedwagon nos consiguió transporte, ¡Ojalá sea una limusina!
– ¡Wow! ¿Una limusina? ¡Tiene que ser una broma, jamas he viajado en una!
– ¡Pizza para todos! ¡Iremos en la limusina!
– ¡Yay, pizza!
¿Había escuchado a Jotaro? Ciertamente Holy y Josuke no lo hicieron, o fingieron no hacerlo.
Holy toma a su padre del brazo y Josuke carga a Jolyne sobre sus hombros, aunque su peinado peligre, solo a ella le perdonaría arruinarlo.
Spoiler: el cabello de Josuke queda con el gelato de chocolate embarrado.
Si hay alguien a quien le deja arruinarle el peinado es a Jolyne, es como la hermanita que nunca tuvo.
Aunque la hermana que nunca tuvo es Holy.
– Toda la pizza que quieras, cielito; Daddy nos la comprará.
¿Y que haría el grupo? Pasar de Jotaro e ir con el hombre de la fundación Speedwagon. El viejo Robert había muerto hace mucho pero aun cuidaba de los Joestar.
No es que Joseph no haya escuchado a su nieto, pero siendo él el mayor, se sigue denominando como el líder del grupo y, hey, todos quieren pizza así que les daría pizza. Porque así funciona la Democracia.
Ya mañana en la noche se preocuparía por sus propios asuntos.
– ¿Quieres ir con ellos, Kakyoin? Yo tomaré un taxi e iré al hotel, ya no tengo 16 años.
– Vamos Jotaro, fue un viaje largo. ¡No me digas que no tienes hambre! Además – pasa un brazo por encima de sus hombros – si algo pasa sería de gran utilidad que estuvieras con nosotros.
– Tú solo podrías cuidar de ellos.
Ahora que la familia se ha adelantado, Jotaro se anima a acariciar por encima de las cicatrices que Kakyoin tiene en el rostro.
La caricia toma al pelirrojo de sorpresa. Las cicatrices son sensibles al tacto y hay cierto cariño entre ellos que Kakyoin no puede negar. Sin embargo, él duda que Jotaro tenga ese mismo tipo de cariño que él le tiene y después del divorcio de su amigo duda aun más que algo fuese a pasar entre ellos.
Jotaro podría decirle que lo quiere en ese momento como le pudo decir cuando tenían 16 pero como entonces, no dice nada y luego de la caricia que se le ha escapado, se adelanta para seguir al ruidoso grupo como si aquello jamás hubiese pasado.
Si alguien puede convencerlo de ir, es Kakyoin.
A Jo taro se le iba a ir la vida sin decirle a Kakyoin que le quiere pero le cuesta imaginar una versión de la historia donde corresponda sus sentimientos y han pasado por tanto sólo para joderlo.
Puede que su transporte no sea la lujosa limusina que esperaban, pero la camioneta se ve igual de elegante y práctica. Holy les llama a gritos y señas. Jotaro termina por subir las maletas de Kakyoin y las suyas a la camioneta.
Si lo piensa las cosas no están tan mal, tiene a Jolyne, Kakyoin va con ellos a todos lados, Josuke ya es parte de la familia y el viejo sigue vivo.
Parecen un grupo de locos pero en verdad son una familia feliz y Jotaro les quiere muchísimo por eso no los quería cerca del peligro.
Joseph ha sido muy cuidadoso con su secreto. Empezó con los síntomas de su nueva condición unos meses después de su regreso del Cairo y fue gracias a unos análisis que se hizo con discreción a través de la fundación Speedwagon que supo el horror que le esperaba.
Algo que ha evitado a toda costa que otros se enteren. Su senilidad no es más que una fachada; mejor que crean que es senil a que sepan la verdad.
El día que Jotaro sepa la verdad sobre Joseph no va a estar muy feliz, una paliza es poco para el engaño.
– ¿Alguna vez les conté cuando salvé al mundo? Fue aquí hace mucho.
– ¿En verdad salvó al mundo, Joestar san?
Joseph suelta una buena risa. ¡Es momento que su descendencia sepa de sus grandes hazañas!
– ¡Lo hice! Fue a inicios de la segunda guerra. ¿Les dije que yo conocí al Sr. Speedwagon?
– Otousan dice que eres muy anciano.
– El viejo estuvo en Italia una vez, se va a poner a hablar toda la noche sobre ello y es muy aburrido. No me hagas padecer sus historias de nuevo.
Como es de esperarse, la petición de Jotaro es ignorada. Josuke nunca había escuchado la historia, así que está genuinamente interesando.
– ¿Cómo fue? ¿Peleó con su stand?
– Nah, en esos tiempos no tenía Stand. Salve al mundo con mi ingenio y el Hamon.
– ... ¿Jamón?
– ¿Venció a los tipos malos con un embutido? ¡Vaya, eso es bastante ingenioso, Joestar san! ¿Se los arrojó? ¿El jamón estaba pasado?
Kakyoin se muestra igual de interesado en aquel relato como Josuke y Jolyne. Jotaro no está nada impresionado.
– Esa historia no la he escuchado, no puede ser tan mala.
– No lo es, pero es aburrida – Considerando que es la décima vez que la escuchaba.
– ¿Puedes creerlo, Jotaro san? ¡Joestar san venció a los tipos malos con un jamón!
– ¡Deja de contar esa historia!
– Debió ser un jamón muy duro.
– Dije Hamon, no jamón. Es una energía que se da por medio de la respiración; mi abuelo, Jonathan Joestar fue el primero en nuestra familia en usarlo contra Dio.
Y si, Joseph dice el nombre de Dio como si se tratase del monstruo bajo la cama.
– Otousan mató a Dio a golpes. Recalca la más pequeña, poco impresionada.
– Lo golpeé lo suficiente para que no vuelva jamás.
O eso cree él.
– Y por si acaso lo dejamos secando al sol hasta hacerse cenizas. - Agrega Kakyoin.
Jotaro aún recuerda eso, fue muy satisfactorio. Esperaba que ese bastardo estuviera en lo profundo del infierno con un palo metido en el culo.
Para mala fuerte de Jotaro, Dio esta muy lejos del infierno y muy cerca de ellos.
– Si, como sea. ¡Esta no es esa historia! No puedes curar huesos rotos con un Stand.
Excepto Josuke, Crazy Diamond es muy útil para ese tipo de cosas.
– ¡Yo si puedo hacerlo, Joestar san! Puedo reparar a golpes cualquier cosa.
– ¡Bah! No todo son Stands, niños.
– El viejo aprendió una técnica de respiración. Gran cosa, hoy en día no le sería de utilidad frente a los Stand.
Joseph mira de mala gana a Jotaro. Se cruza de brazos y resopla. Hará un berrinche como el viejo senil que en realidad no es.
– Ya no les contaré nada.
– Bien, ahora puedes mantenerte callado el resto del camino, anciano.
– ¡Pero yo si quiero escuchar la historia! Joestar san, ¿Nosotros podemos aprender a hacer ese jamón? ¿vivió mucho tiempo en Italia?
– Yo no he escuchado esa historia. – Se adelanta el pelirrojo para unirse a la conversación. – ¿Entonces el Hamon no es un Stand?
Joseph ya no pensaba continuar con su historia y hacer todo un berrinche, pero el interés de Josuke y Kakyoin le hace cambiar de parecer. Hasta le brillan los ojos al anciano.
– Mom me contó que Daddy entrenó al lado de la abuela Lisa Lisa y su mejor amigo ¿Se llamaba Caesar, verdad Daddy? Era descendiente del maestro de nuestro ancestro Jonathan ¡Daddy! ¿crees que existan Zeppeli hoy en día?
– Todos los Joestar tenemos el potencial para poder perfeccionar el Hamon. – Hace una pausa, dirigiéndole una mala mirada a Jotaro. – Excepto Jotaro. Dudo que él pueda hacerlo con lo mucho que fuma.
– ¡Como si me importara aprender eso! Star Platinum puede hacerse cargo.
– Star Platinum puede hacer muchas cosas, Jotaro; pero te aseguro que ante un ejercito de vampiros la cosa sería muy diferente.
– Afortunadamente no hemos tenido más casos con vampiros.
– ¿Nos vas a enseñar? - Si Josuke onii-chan se interesa entonces ella también lo haría.
– Si, bueno... no lo he hecho en mucho tiempo – y cuando lo hace acaba herido por su condición. – Pero puedo hacerlo, para que no se pierda ese viejo arte. Además nunca se sabe cuando pueda ser útil. Ah, les decía: aquí fue donde conocí a Suzie Q y salvé al mundo. Junto a mi mejor amigo Caesar...
– Pensé que Avdol había sido su mejor amigo, Joestar san.
– He tenido una vida larga, no me voy a conformar con un solo mejor amigo.
– Yo no cambiaría a mi mejor amigo aunque este muriera. – Jotaro dirige una mirada discreta hacia Kakyoin. Como siempre Jotaro es un insensible, sería menos cabrón de saber la verdad.
Aunque para Joseph, Caesar había sido más que un amigo. Pasaron poco tiempo juntos y en ese entonces Joseph tenia otras prioridades como el detener a los hombres del pilar y no morir en el proceso.
Hasta la fecha se arrepiente de todo lo que le dijo a Caesar ese día; pero más que nada, se arrepiente de lo que no le dijo.
– Daddy, si todos podíamos aprender el Hamon, ¿Porqué nunca me enseñaste?
– Bueno, Holy, erh... por eso mismo. Después de haber pasado la amenaza de los hombres del pilar y los vampiros no pensé que sería necesario continuar con el Hamon.
Cosa que cambio al enterarse que Dio había regresado. Joseph lo retomó para ayudarle a controlar su propio Stand y poder combinar ambas técnicas. El Hamon también fue el motivo por el que sus síntomas no empezaron a manifestarse hasta meses después del enfrentamiento.
Jotaro sólo gruñe, no, no habían tenido más problemas con vampiros pero la máscara de piedra seguía allá afuera y toda su familia estaba ahí, expuesta al peligro.
¿Porqué no se quedaron en Japón?
– ¡Y también me dijeron que tenía un Stand pero nunca me enseñaron a usarlo! ¡Daddy eres tan malo!
Joseph podría haberle enseñado a Holy a usar su Stand, pero ha tenido que lidiar con sus propios asuntos y el fingir demencia no ayuda en nada.
Josuke levanta la mano como si estuvieran en clase.
– ¿Y qué le pasó a Caesar? Deberíamos irlo a visitar, Joestar san.
Holy ya no le reclama más ante la mención de Caesar, ella sabía lo duro que había sido para su padre perder a su mejor amigo, aún si ella no lo conoció su mención traía tristeza a su padre.
– Caesar... él murió. Fue un buen amigo y un gran hombre; murió peleando de manera honorable.
– ¿Así que todos tus amigos están muertos? – Jolyne Cujoh tiene el mismo tacto que su padre.
– Eso no es cierto, Jolyne. Nosotros somos la familia de Joestar san y también somos sus amigos.
– Ya que estamos en la ciudad podríamos ir a mostrar nuestros respetos. – Holy tomó las manos de su padre – Le compraremos una flores muy bonitas y Caesar podrá ver lo feliz que eres, dad. Debe estar orgulloso por la familia que formaste.
– Podríamos ir, si es que Jotaro nos lo permite.
Y ahí va la pedrada. Jotaro resopla y se cruza de brazos; ahora es él quien hace berrinche.
– Hagan lo que quieran, como si tomaran en cuenta mis decisiones en todo caso.
– Mañana nos haremos cargo de la misión, Jotaro. No veo el porqué no tomar esta noche para nosotros.
– Porque este no era un viaje de placer, Kakyoin. Por eso.
Aunque siendo honestos, no le habría molestado una noche a solas con Kakyoin, una cena a luz de las velas y bien, probablemente la romántica fantasía habría culminado con el pelirrojo debajo suyo.
Pero volviendo a la realidad; estaban en la camioneta buscando algún restaurante camino al centro de Roma para comer pizza porque Holy quería pizza.
A lo mejor Jotaro nunca iba a darle ni un beso a Kakyoin pero por lo menos se recargó en él mientras el viejo seguía hablando de sus días de gloria.
– Aun podemos hacerlo, Jotaro. Solo tenemos que hallar la máscara, destruirla y los días restantes podemos pasarlo juntos.
Y con "juntos" quisiera referirse a sólo ellos dos; pero sospecha que Jotaro lo interpretaría como ellos en grupo.
Tal vez Kakyoin pide demasiado. Jotaro se había casado y, aun tras su divorcio el pelirrojo duda que vaya a tener el mismo tipo de interés que él tiene.
Jotaro y Kakyoin queriendo lo mismo y ambos ignorándolo. Por ahora se conforma con tenerlo recargado a su lado mientras escucha al viejo hablando de otros tiempos.
Jolyne resopla, jugueteando con el cabello de Josuke. Josuke llora internamente por su cabello, Jolyne lo va a terminar de despeinar.
– Anciano, ¿vas a contar la historia o no?
– Los hombres del pilar fueron quienes crearon las máscaras de piedra, querían... ya saben, dominar al mundo y esclavizar a la humanidad. Los nazis los liberaron.
Máscaras de piedra y flechas de Stands, dos artefactos que han causado puros problemas a la familia Joestar desde más de un siglo.
– ¿Nazis? ¿En serio peleó contra nazis? ¡Wow como todo un agente secreto! ¿Qué le pasa a esos villanos? Sus objetivos son tan grandes que parecen ridículos.
– Los tiempos cambian pero los villanos nunca lo hacen. Los nazis los despertaron y Lisa Lisa, Caesar y yo nos encargamos de destruirlos de una vez por todas. Así fue como perdí mi mano – Levanta su mano mecánica. – La única forma de dañarlos era con el poder del Hamon.
– ¿Y cómo funciona el Hamon? No acabo de entenderlo, es que sino es como un stand...¿Nos podría dar una demostración Joestar san?
– ¡Si, Daddy! Yo nunca lo he visto.
– Los Stands se manifiestan por su cuenta con el tiempo, si no son activados por la flecha. El Hamon es algo que debes entrenar para dominarlo.
Joseph lo piensa por un momento. No le gusta usar el Hamon, es doloroso y puede llegar a herirle demasiado.
Tendría que hacer una muy pequeña demostración para no levantar sospechas.
– Hermit Purple.
Las enredaderas moradas cubren sus brazos de forma intrincada. Es menos doloroso el canalizar esa energía a través de su Stand.
Joseph cierra los ojos y se enfoca en su respiración. Puede sentir esa energía fluyendo, ardiendo en su interior hasta salir a flote como si fueran corrientes eléctricas que rodean la enredadera.
La energía del Hamon es visible para la gente común y corriente, así que Jolyne tiene una muy buena vista de lo que hace su bisabuelo.
Joseph trata de mantenerlo a flote sin quejarse; la única muestra de dolor en él es su quijada apretada.
Por un rato Jotaro cierra los ojos y dormita; sin embargo vuelve a prestar atención a lo que hace el viejo.
Ese debe ser un día bueno porque no sólo se oye coherente, sino que hasta esta usando su Hamon.
¿Era sano que lo usara a su edad?
Holy esta impresionada, ha escuchado tantas historias y es la primera vez que ve el Hamon. Incluso Crazy Diamond y Star Platinum están atentos a la energía que despide el stand de Joseph.
– Joestar san… – Josuke está con la boca abierta. Su padre era increíble y a pesar de que no estuvo la mayor parte de su vida con él, en ese momento siente un montón de orgullo por el viejo. Definitivamente quiere aprender el Hamon para seguir los pasos heroicos de Joestar san.
– Deja eso ya, anciano, estas muy viejo para esforzarte así.
Si Joseph hubiese continuado entrenando con el Hamon, se vería más joven y tendría una mejor condición.
Si hubiera continuado con el Hamon, su infección tal vez no hubiera sucedido.
Pero el pasado no se puede cambiar. El único consuelo que tiene es que puede vivir suficiente para ver a la siguiente generación crecer y, ¿Porqué no? Entrenarlos para que no cometan los mismos errores que él.
La admiración de sus hijos le sienta bien, incluso atrayendo la atención del par de Stands.
Pero eso no dura mucho. La luz energía deja de fluir y el dolor en el pecho le hace toser con fuerza.
– ¡Dad! ¡Jotaro, Daddy se siente mal!
– ¡Joestar san! ¿Dónde le duele? ¡Lo siento, es nuestra culpa, no debimos pedirle que se es esforzara!
– Es viejo y quiere actuar como un adolescente, es todo lo que tiene. Jotaro pretende desinterés pero el viejo le preocupa.
Joseph se sostiene de Josuke, tosiendo y esforzándose por respirar. Tanto el Hamon como su Stand se desvanecen y no es hasta un muy largo minuto cuando deja de hacerlo.
Jotaro permanece a lado de Kakyoin, a primera vista indiferente, pero alerta en caso que el estado del viejo pase a mayores.
– Se preocupan demasiado.
– No debería estar haciendo esas cosas, Joestar-san.
– Nos preocupamos porque eres un viejo imprudente, ¿Acaso te quieres morir enfrente de tus hijos y tu bisnieta?
– No lo regañes, Jotaro. Dad solo se esforzó porque se lo pedimos.
– Realmente quisiera aprender el Hamon pero si afecta a Joestar san prefiero no hacerlo ¡No se puede morir antes de que me gradúe!
– ¿Se va a morir el viejo, otousan? – Pregunta Jolyne con genuina preocupación.
– Si, es viejo e imprudente, pero lo cuidaremos para que viva un poco mas.
– No me voy a morir... aun no. – O en un futuro próximo. Si es que Jotaro no lo mata. – Tal vez no pueda practicar el Hamon como antes, ¡Pero eso no significa que no pueda entrenarlos!
– ¡Sí esa es una gran idea! Bueno las dos, cuidar de Joestar san y el Hamon, seremos cuidadosos para que Joestar san no se exceda, ¿Podemos Jotaro san?
– Lo harán de todos modos, pero si es viejo se muere no quiero que estén lloriqueando.
– No necesito que cuiden de mi...
– ¡No se va a morir! – La menor infla los mofletes, como toda niña adorable que es. – Josuke onii-chan y yo cuidaremos de él.
– Seguro harán un buen trabajo en eso. ¿No lo crees, Jotaro?
– En poco tiempo ni siquiera vas a poder ir al baño por tu cuenta, no seas arrogante, viejo. – Suspira, no puede contradecir a Kakyoin.
– Te veré primero a ti en pañales… – Responde Joseph, cruzándose de brazos.
Cualquier nieto se habría puesto contento de la mejoría de su abuelo pero no, Jotaro. Jotaro empezó a mirar con sospecha a Joseph.
Joseph no debió hacer ese comentario frente a Jotaro. Ah, ¿pero qué se le va a hacer? No es como que su nieto fuera a sospechar de su condición. Sólo tendría que actuar senil el día de mañana y las cosas regresarán a su normalidad.
Si, como no.
Plan B: cambiar de tema.
– A todo esto, ¿Dónde se supone que está la pizzería?
Unos cinco minutos luego de la pregunta de Joseph su chofer les llevaría a una de las mejores pizzerías de la ciudad, "la mejor pizza romana que puedan probar", les asegura.
¿Era costoso? Sin duda ¿Estaba lleno de gente y tendrían que hacer fila? Por supuesto.
¿Jotaro seguiría enojado? Totalmente.
La salida es amena a pesar del malhumor de Jotaro.
Joseph se comporta más lúcido de lo normal, conviviendo con sus hijos y su pequeña nieta.
Y sí, esas pizzas resultan ser las mejores en la ciudad, aun con la larga espera.
Palazzo Manfredi. Ese es el hotel donde el grupo iba a hospedarse en esa ocasión.
Jotaro originalmente había hecho la reservación de tres habitaciones en un hotel menos ostentoso, pero Holy al hacer el cambio de planes para volver la misión un viaje familiar; decidió irse al lugar más lujoso que pudo encontrar.
El problema es que Holy había hecho las reservaciones con las patas y ahora no había suficientes habitaciones para todos.
Jolyne quiere dormir con Josuke y de ahí no la separan. Kakyoin le ofrece a Jotaro el compartir la habitación.
– Tal vez ya no seamos estudiantes, pero podemos distribuirnos la habitación, Jotaro.
– Como en los viejos tiempos...si no es incómodo para ti, estoy de acuerdo. – ¡Qué va! Si es lo que quería desde el inicio.
– Espero sea menos desastroso que en los viejos tiempos. –
Kakyoin se ve aliviado porque Jotaro haya accedido, asume que le han de dar una habitación con camas dobles, pero todos sabemos que no va a ser así por el bien de la trama.
– Pero cariño – Holy intenta hacer cambiar de opinión a Jolyne cuando esta se encaprichó con quedarse con Josuke. – Josuke tal vez quiera salir a conocer la ciudad por su cuenta, no puede cuidar de ti todo el tiempo ¿Porqué no te quedas conmigo?
– ¡No te preocupes onechan! Jolyne y yo hacemos un gran equipo ¿A que sí? Cuidaré de ella y no dejaré que coma muchas golosinas – Josuke le dedica un guiño a la pequeña, apenas pudiera se iban a atascar de pastelillos con el servicio a la habitación.
– ¿Quién dice que él va a cuidar de mí? – Jolyne ojea a su abuela y después a Josuke. – Yo soy quien cuidará de Josuke onii-chan.
Holy se resigna, confía plenamente en Josuke. Su verdadera preocupación es su padre.
– Daddy, ¿Estarás bien sólo? ¿No quieres que me quede contigo para que te ayude a ir el baño?
– Estaré bien, Holy. Sólo necesito descansar un poco.
– De acuerdo pero mi habitación esta al lado, si necesitas algo iré corriendo. Kakyoin kun, a lo mejor podrías darle un masaje a mi hijo, ¡Siempre esta de mal humor!
– Descuide, Sra. Joestar. Me haré cargo de que Jotaro se relaje.
– Dale una paliza si se mete en problemas, Jolyne. Dio esta muerto, no puede existir algo peor que ese bastardo, aun si le han sobrevivido seguidores ¡Eso no quiere decir que pueden bajar la guardia! No son vacaciones.
Jotaro vive todos los días de su vida enojado y estresado, lo que les pasó con Dio le sirvió de lección para estar siempre alerta; la experiencia con Kira Yoshikage en Morioh sólo le hizo más cuidadoso, por no decir paranoico. Lo único que le hace bajar la guardia es Jolyne y Kakyoin.
Jolyne no entiende el porqué su padre actúa de esa manera; desde que tiene memoria él ha sido tan serio incluso con ella.
– Entonces nos cuidaremos el uno al otro. – También le tomará la palabra a su padre. Eso es como si le diera permiso de pelearse con quien se meta con ellos.
El viaje al Cairo cambió sus vidas. Fue un viaje de meses en el que recorrieron medio mundo y forjaron buenas amistades.
Y aunque la amenaza de Dio ya no esté, Kakyoin tampoco baja la guardia. Aun quedaban algunas flechas Stand perdidas y ellos a pesar de sus carreras actuales solían tomar misiones de la Fundación Speedwagon.
Luego de Dio, Jotaro es el peor padre en esta historia, apenas se han repartido las llaves, el hombre les da las buenas noches y se va sin darle siquiera un beso de las buenas noches a su hija.
Star Platinum es quien tiene ese detalle, aún si la pequeña no lo ve, le da un beso en la frente, Jolyne lo sentiría como una sensación tibia en su frente.
Nadie sabe porque Jotaro es así considerando lo alegre que son Holy y Joseph. Quien sí reparte besos de las buenas noches es Holy, a todos excepto a Jotaro que se ha escapado, mañana planea hacer turismo con su familia, ignorando completamente la petición de su hijo.
Jolyne ya está acostumbrada a la frialdad de su padre y a esas sensaciones cálidas que su Stand le reparte.
Kakyoin se despide del resto con cordialidad y se va detrás de Jotaro.
Joseph abraza a sus hijos y a su nieta, dejándoles para ir a su habitación. Él por su parte no pensaba salir de ahí en todo el día.
