Giorno no imagina que los problemas en casa apenas están empezando. Aquella salida se ve prometedora y el joven Don planea sacar toda información que pueda de sus padres.
– ¿Desde cuando son... _asi?_
– Dio me mató en 1889.
– Esa no es forma de empezar una relación.
– Nuestra relación comenzó mucho antes de matarlo. Yo también soy un Joestar, su padre me adoptó cuando quedé huérfano. Me dio su apellido y me crió como a un hijo. Era un buen hombre, una pena que su vida fuera tan corta.
Por su culpa pero esos son detalles insignificantes.
– Habría vivido más tiempo si no lo hubieras matado y quemado la mansión.
– El incendio de la mansión fue resultado de nuestra pelea, así que ambos somos responsables de ello. Sobre padre – irónico que aún piense en George Joestar como su padre – quizá debí pensar más detenidamente mi plan. Creo que al final iba a dejarme todo a mi. Después de todo ¿Qué ibas a hacer de provecho? Sólo jugabas con esas baratijas; debí esperar a que murieras "accidentalmente" en alguna expedición.
Y todo eso lo platica con una sangre fría mientras sigue a Giorno y camina al lado de Jonathan.
– Esa pelea se habría evitado si tu no hubieras estado envenenando a nuestro padre.
– Era joven, Jonathan, en ese momento me pareció lo más sensato para mantener la fortuna a mi lado. Tú seguías siendo el hijo legítimo y un día te ibas a casar con una simplona e ibas a tener hijos simplones como ella – cosa que a sus ojos pasó – ibas a querer esa fortuna.
¿Y todo fue por dinero? Básicamente fue por poder, envidia y su total falta de empatía.
La manera de Dio de mostrar cariño es muy extraña. Le produce un horrible sensación la posibilidad que Jonathan ya no dependa de él.
No puede permitirlo.
Lo cierto es que no quiere perderlo.
La realidad es que Jonathan no planeaba abandonar a Dio. No cree posible estar sólo en ese mundo tan diferente al que conoció.
Aun si Dio es un culo las 24 horas.
Giorno imaginó que su padre sería muy diferente a como es en realidad.
Se lo imaginaba más como Jonathan. Cosa que... en parte es acertada, después de todo Jonathan es, de una muy particular, también su padre.
Dirige al par por los pasillos del hotel hacia el ascensor, de ahí los dirige hacia la salida del lugar.
– Esto va a ser un desastre – Masculla para si mismo en italiano. – En verdad discuten como una vieja pareja...
– Sólo le hago saber a Dio todas las cosas que se pudieron evitar de no haber sido él tan... tan él.
– Somos una vieja pareja, Giorno. Crecimos juntos, fuimos al colegio juntos, compartíamos habitación y lo último que hizo Jonathan en vida fue sostener mi cabeza entre sus brazos ¿Crees que perdería mi tiempo con él si sólo lo considerara un familiar?
Y era lo más cercano que diría que para él, Jonathan era su pareja. Dio tenía una forma magistral de que hasta las cosas bonitas sonaran como un insulto.
– Sospecho que ese plan aun te suena sensato. Podría haber vivido bien con sólo la mitad, Dio. No tenía problema con compartirlo.
Jonathan no tenía problemas pero Dio si.
– Podría haberte dado una pequeña pensión para tus pasatiempos pero no habría estado dispuesto a mantener a esa mujer.
¿Celos? Para nada.
– Parecías muy interesado en Erina, si mi memoria no me falla. ¿O acaso era porque ella me gustaba?
A simple vista, pareciera que Giorno ha dejado de prestar atención a la conversación del par; sin embargo, se mantiene atento a todo lo que dicen. Giorno concluye que su relación no sólo es incestuosa, si no también tóxica.
– Me habría casado con ella con tal de hacerte miserable.
O sea que si, sólo lo hacía porque a Jojo le gustaba y en su mente retorcida significaba que se lo estaban robando. Dio vivía con él, comía con él, estudiaba con él y sino hubiera sido un estúpido con él, habría tenido todo el tiempo para seducirlo.
Por alguna razón las cosas no funcionaban así para Dio.
Esa respuesta hace ganar a Dio un codazo por parte de Jonathan, quien se adelanta para ir a la par de Giorno. Dio le responde con un pellizco en el perfecto culo de Jonathan cuando se le ocurre ir por delante de él.
– ¿Y a dónde nos llevarás? ¿Al Coliseo? ¿El museo del Vaticano? ¿La Capilla Sixtina?
– No creo que quieran ir a ver esos lugares que el resto de la población suele visitar.
– Yo no, pero no puedo hablar por Jonathan, tiene gustos mas simples. Dejaré nuestro destino en tus manos, es tu ciudad después de todo, Giorno. ¿Nos llevaras a ver como extorsionas a tus enemigos? Oh claro, no eres ese tipo de Don.
Se le ocurren un par de lugares, restringidos a estas horas para todos menos para el.
– Si recurro a la tortura incitaría a una rebelión. Sería darles una segunda oportunidad para levantarse en mi contra.
Por supuesto las ejecuciones dependen del delito cometido. No era lo mismo morir con una bala que morir bajo los efectos de Purple Haze o, como fue el caso de Diavolo, quedar atrapado en un loop de constante muerte.
– ¡Ja! ¿Y crees que no se van a rebelar ahora? Que un grupito de niños como los que estaban contigo te sigan, no significa que los mayores lo harán. Te doy crédito, tienes tu Stand poderoso de tu lado pero los usuarios de Stand van en aumento. Hay muchas cosas que no consideras, Giorno. Bien, digamos que actúas de la forma mas justa posible, matas a un hombre "malo" pero ese hombre puede tener familia, amigos, para ellos no serás la representación de justicia precisamente. El punto es que no importa que tan bueno quieras ser, tarde o temprano serás herido.
Pensó en su madre en ese momento, se mantuvo callado, andando de noche por esas calles con tanta historia los tres parecían figuras oníricas, sin duda parecían de la nobleza.
Giorno parecía el príncipe de esa ciudad. Y puede no ser de la nobleza pero su posición le da el trato digno de esta. Tiene una buena vida y no desea más que eso; ese fue su sueño y logró cumplirlo, ahora el reto es mantenerlo así sin perderse a si mismo.
– Es mejor abrazar la crueldad y no autoengañarse con falsas lealtades.
– Si recurro a la crueldad no me haría diferente al jefe anterior.
– Tu poder superior es lo que te hará diferente al pobre diablo al que asesinaste; no un estúpido sentido de moralidad.
El poder corrompe, Giorno ya tiene poder, solo falta la parte de la corrupción.
– Si sale alguna molestia se las echaré a ustedes, si tanto desean tener sangre fresca.
– Eso no es necesario, Giorno.
– Padre, ustedes necesitan el sustento. Si mis opciones no son las adecuadas siempre puedo hallar otras alternativas.
Tiene un par de nombres en la lista, gente que han visto distribuyendo drogas, cosa que para él está absolutamente prohibido.
Dio se esfuerza en no contestar un "no somos tus perros" muy apropiado para él, quiere convencer a Giorno de su idea de lo que es correcto o no, así que ese era un buen paso.
– Cállate, Jonathan, el niño es listo, mata dos pájaros de un tiro, además Giorno sin duda es como tú, no nos mandaría a cazar a alguien "honesto".
A simple vista parece que la primera parada del trío será el Coliseo. Esa es una parada obligatoria por la historia que le rodea, pero el verdadero destino son unas ruinas que se encuentran a la cercanía: la Domus Aurea, la casa dorada que perteneció al rey Nerón.
– Espera, ¿No vamos al Coliseo?
– Podemos pasar al Coliseo más adelante si así quieren.
– ¿A donde iremos?
– Se llama Domus Aurea. Fue construida por el rey Nerón como una casa de goce. Actualmente el lugar está cerrado para el público, así que pensé que sería de su interés.
– ¡Ah! Nos llevas a un antiguo prostíbulo, ese es le tipo de cosas que vale la pena ver ¿Qué edad tienes Giorno? Estoy tratando de recordar a tu madre. No recuerdo haberme follado a ninguna mujer italiana.
Dio si que se esforzaba por ser un cabrón.
– Dieciséis años. Mi madre era japonesa, dudo que vayas a recordarla.
Y Dio intenta hacer memoria, considerando que mató a la mayoría de sus amantes no es difícil recordar a los que vivieron.
Recuerda a una chica, lleva un uniforme de preparatoria. Recuerda haberla visto acompañar a hombres mayores; bebe con ellos y cuando están muy ebrios les roba el dinero. Recuerda observarla por varios días, como un depredador que acecha a su presa; siempre el mismo Modus Operandi, los hombres jamás le denuncian porque eso implica aceptar que estuvieron con ella o eso le dice cuando la invita a beber.
También intenta robarle la cartera pero no hay alcohol suficiente para emborrachar a un vampiro.
La invita la siguiente noche y la que sigue a esa. Hace falta gastar una buena cantidad de yenes para que ella le comience a contar su vida. Obviamente le esta estafando. Luego sabe que tiene 18, que la van a casar al salir de la preparatoria y ella esta juntando dinero para huir tan lejos como pueda.
Ni siquiera sabe si le miente o le dice la verdad pero la escucha porque es hermosa y esta completamente solo.
La cabeza de Jonathan era menos conversadora que esa mujer.
Se acuestan un par de veces y un día le cuenta que mató a su hermano y conserva su cráneo.
Ella le dice que tiene toda la pinta de un asesino, luego le pregunta si va a asesinarla.
Dio le responde que tal vez lo hará.
Por alguna razón se marcha antes de cumplir sus palabras.
– No, tienes razón. No la recuerdo.
A Giorno no le sorprende.
– Ella murió recientemente. – No ve el punto de mencionar ello, pero lo hace de todas formas.
– Lamento escuchar eso...
– Es mejor así.
Su madre siempre fue distante, era una mujer joven cuando lo tuvo y en los primeros años que recuerda, recuerda haber pasado sus noches a solas mientras ella iba de fiesta.
Salieron de Japón hasta Italia y ella contrajo matrimonio con un italiano; un rufián de poca monta que lo maltrataba en cada oportunidad que tenía.
Giorno le preguntó en más de una ocasión a su madre sobre su verdadero padre. Ella nunca dijo nada sobre él, lo único que le dio fue aquella fotografía que guarda en su billetera.
Para Giorno lo más cercano que tuvo a una figura paterna durante su infancia fue aquel gángster que salvó y le regresó aquel favor cuidando de él.
Nunca supo su nombre ni tampoco que fue de él. Sólo recuerda que era un hombre de honor, a pesar de ser implacable con sus rivales.
La segunda figura que tuvo en su vida e influyó en esta fue Bruno Bucciarati. Aunque su presencia fue corta, desafortunadamente, él fue quien le ayudó a ingresar a Passione y quien dio inicio a todos los hechos que le llevaron a ser quien es ahora.
Poco después de haber asumido el control de Passione, Giorno había mandado a Mista de vuelta a Nápoles, sólo para enterarse que ella había sido asesinada por su ebrio esposo.
No le lloró, pero se aseguró personalmente que ese hombre tuviera el castigo que merecía.
– Ahora nos tienes a nosotros.
Dio no sabe ni porque lo dice, quizá la muerte de esa mujer le recuerda su propia tragedia, ese pedacito de humanidad que aún arrastraba consigo.
Y tal vez ni son las mejores palabras, ni siquiera conoce a su hijo, no sabe nada de su vida pero ya lo ha dicho y quien sabe, tal vez sí desea cuidar de Giorno porque es sangre de su sangre o porque por un breve tiempo, su madre su fue una maravillosa compañía o porque es lo único sano que lo une a Jonathan.
– Jonathan queda perfecto para ser tu madre.
Hay que tener cuidado con lo que se desea. Giorno deseó conocer a su padre y ahora lo tiene— los tiene a ambos, aun si no era ni cerca a lo que había imaginado todos esos años.
– ¡Dio! – Le reclama tanto por la palmada al menor como el comentario.
– ¿Qué?
Dio actúa como si nada, ¿Qué más quiere Jonathan? No ha asesinado a nadie desde que llegaron, claro apenas van dos noches. Dio todavía tiene tiempo de provocar un baño de sangre.
Su destino pronto se ve a la distancia. Se pueden apreciar las ruinas del lugar, protegidas con una cinta y un anuncio de "propiedad restringida". Giorno hace a un lado la cinta para dejar entrar a sus invitados.
Una propiedad enorme, una edificación que muestra varias entradas que les llevarán a los pasillos donde es fácil perderse.
Dio se adelanta y al pasar al lado de Giorno, palmea su cabeza, es el peor intento de demostrar cariño pero es lo mejor que sabe hacer de forma honesta.
– Aquí apesta a muerte.
Giorno no lo menciona, pero ha usado esa zona para ejecuciones en varias ocasiones.
Los vampiros tienen un olfato muy fino y tan relacionados con la muerte, es algo que pueden percibir con facilidad.
– Hasta me gusta mas que el hotel. – Dio ríe, como vampiro le gustan ese tipo de lugares, aun si actualmente prefiere un lugar con todos los lujos modernos.
– Tienes gustos muy mórbidos, Mudad. No recomiendo cambiar sus aposentos, la luz se puede filtrar entre los agujeros en el techo.
Giorno se detiene en seco en medio de uno de los tantos pasillos adornados con mosaicos desgastados por el tiempo. Pasa una mano por su cabello para arreglárselo de nuevo.
– Tengo gustos diferentes a los humanos, nada más. – Echa un vistazo hacia arriba, de noche es una vista hermosa. – Una pena, es un lugar hermoso, a su manera.
Jonathan rueda los ojos. Dio hace todo para apartarse de la humanidad y eso no ha cambiado hasta ahora.
– Este lugar ha tenido mejores tiempos, sin duda.
De rato Dio se adelanta a ellos, se pierde entre los pasillos, se mezcla en la oscuridad, a través del eco se escucha su risa, es bastante siniestra. Jonathan enseguida se preocupa y se adelanta a buscarle.
– ¡Esperen—!
Demasiado tarde. Los dos se le han perdido y lo único que tiene como señal es la tétrica risa de su mudad.
Como es de esperarse, Giorno no está contento con tan infantil jugarreta. Se va a buscarles entre los oscuros pasillos, su Stand aparece detrás de el con el aura dorada como única fuente de luz.
Desde que Dio obtuvo a The World ha dependido mucho de él lo cual no significa que se haya olvidado de sus otras habilidades.
– ¡Vamos, Giorno! ¿No puedes encontrar a tus padres?
La voz de Dio se escucha haciendo eco por todas partes, Dio pretende cazarlos a ambos, sólo como luego.
Él también es ahora un animal salvaje aunque pretenda ser un ser superior.
– No tengo visión nocturna. – Pero intenta guiarse por la voz.
Spoiler: no sirve de mucho con tanto eco.
Giorno no tiene gran experiencia cuando se trata a tener padres normales, pero está seguro que esta es una muy retorcida versión de ese juego de esconderse.
Se siente acechado por un depredador. Eso sería suficiente para aterrorizar a un humano cualquier, pero aunque Giorno no se fía en Dio, tampoco se siente precisamente amenazado.
En realidad Jonathan no está nada familiarizado con sus nuevas habilidades. Puede oler a Dio, eso es suficiente para poder rastrearlo, pero no lo va a hacer a menos que se aleje demasiado.
– ¿Qué pasa Jonathan? ¡Me venciste una vez! ¿Crees poder hacerlo de nuevo?
– Estoy esperando a que tu te aparezcas.
Y ahí estaba la risa siniestra de Dio de nuevo, seguido de su clásico "wry". Esa risa hace que involuntariamente se estremezca todo su cuerpo. Giorno detesta esa sensación.
– ¿Acaso no tienes un Stand? Esperaba más de mi hijo.
– ¿Acaso esperabas que usara mi Stand para todo?
La verdad si, pensaba usar su Stand, sólo su habilidad principal. No piensa utilizar todo su poder aún. Dio tampoco le quiere mostrar la habilidad de The World por suerte tiene sus habilidades vampíricas para defenderse.
– ¿Qué sentido tiene tenerlos y no usarlos?
Además Dio quiere ver las habilidades del Stand de su hijo, ya sea que termine de convencerlo de seguir sus ideales o tenga que matarlo, es una información valiosa.
– No me gusta el revelar todo a la primera.
Al igual que Dio, a Giorno también le interesa saber cuál es el poder de The World. Siente que Dio es un peligro y necesita saber qué tan grande es la amenaza.
– Las sorpresas son para el enemigo, no para la familia, Giorno.
Dio estaba pensando a quien cazar primero. Jonathan era su objetivo, lo pedía a gritos.
– ¿Sabes, Jonathan? Creo que es hora de mostrarte la habilidad de The World.
Y lo usa, ocho gloriosos segundos de tiempo congelado para saltar detrás de Jonathan, agarrarlo por la cintura y morder su cuello. No muy fuerte, beber su sangre no es algo que resulte atractivo.
Solo era el placer de demostrar su fortaleza.
Jonathan no le da tiempo de preguntar qué se trata todo eso. No se da cuenta del tiempo en pausa, solo siente los colmillos de Dio sobre su piel y su agarre en su cintura.
Sobra decir que Jonathan prácticamente brinca del susto y que Dio se gana un codazo en las costillas.
Que los simples golpes no le afecten no significa que no le molesten, ¿Cómo se atrevía Jonathan a darle un codazo? Por otro lado, sonrió triunfal al saber que le había asustado.
Aún en plena oscuridad podía ver muy bien.
– Ya no puedes vencerme, Jonathan, sólo quería que lo supieras. Puede que no pueda beber tu sangre pero con gusto te tendría en mis brazos de nuevo.
Aunque no es Dio quien lo sostiene de nuevo esta vez, sino The World, que carga a su "víctima" mientras va por Giorno.
JoJo puede ver tan bien en la oscuridad como Dio, pero sigue sin poder ver a su Stand; sin embargo eso no significa que no pueda sentirlo al ser levantado.
– ¡Dio eso no se vale! – Trata de zafarse pero parece que no va a suceder eso.
"Muda", pronuncia The World y le tapa la boca a JoJo, es muy escandaloso y le va a joder el plan a Dio, quien como un animal se mueve por las paredes.
Jonathan ahora con la boca tapada no tiene manera de alertar a Giorno del ataque de Dio, no le queda más que observar lo que sea que vaya a suceder.
JoJo espera que Dio no lo lastime.
Como Giorno puede ver su Stand, Dio va a interceptarlo por la espalda, se va a dejar caer sobre él usando esa habilidad de congelamiento contra Giorno; aunque muere por demostrar lo grandioso que es, no quiere herir mucho a su vástago.
No por lo menos ahora que aún no es un enemigo.
Aun si falla su ataque por lo menos verá el Stand en acción y eso es todo lo que quiere.
Giorno es un joven muy observador. Aun si su vista es muy limitada por la falta de luz, trata de concentrarse en el sonido a sus alrededores.
Sospecha que Dio vaya a atacarle por el costado o incluso por la espalda, pero no sospecha que el ataque vendría desde arriba.
– ¡Muy lento!
Nada como atacar a tu hijo para reforzar lazos. Las manos de Dio se aferran a sus hombros y comienzan a congelar desde ahí mientras sus filosas uñas se entierras en su fina ropa rasgándola y llegando hasta su piel.
Demasiado tarde, su cuerpo cae al suelo con Dio sobre él. Lo siguiente que siente es frio. Un frío congelante; ¿acaso su Stand era de hielo?
Siente su carísima ropa desgarrada, la sangre salir por sus heridas sólo para congelarse por aquel maldito frío.
Tiene un recuerdo de su pelea contra Ghiaccio, otro asesino cuyas habilidades eran de hielo. El hielo le quema y eso junto al peso de Dio le impiden moverse.
Giorno está nervioso, aun si eso no se muestra en su cara, es su pulso lo que le delata. No está seguro qué puede ser peor: el ser congelado o la idea de ser mordido.
Como es de esperarse, el Stand no se va a quedar en brazos cruzados; Gold Experience golpea el suelo, de las piedras debajo de ellos surgen raíces que se avientan contra Dio para alejarlo a la fuerza.
Entre esto y lo del restaurante indudablemente el poder del stand de Giorno es la transmutación. No, va mas allá, aún si solo se han tratado de plantas, convierte cosas inanimadas en seres vivos.
Giorno puede crear vida, eso casi raya en lo aterrador.
The World deja caer a Jonathan y va a amortiguar la caída de Dio, no es que pueda alejarse mucho de él en cualquier caso.
Giorno se levanta, adolorido, temblando por el maldito frío y, aunque no lo admita, también por el miedo. Ha enfrentado rivales de todo tipo, pero nunca alguien como Dio.
– Atacar desde el techo, eso no lo vi venir...
Sangre.
Sangre fresca y tibia, la biología de Dio le recuerda que no se ha alimentado apropiadamente desde que salieron de Londres.
La idea de morderlo le pasa por la cabeza y quien sabe, si las raíces no lo hubieran arrojado lejos a lo mejor habría cometido aquel error.
Ha disfrutado de ver a su hijo asustado y considerando que lleva un rato sin cazar, aquello despierta su apetito.
– Esa es la gracia de enfrentarse a otros. – Se lame la sangre de sus dedos. Sabe que no esta bien, es su hijo pero a lo mejor puede matar dos pájaros de un tiro: alimentarse y convertir a Giorno, como un vampiro no podría abandonarle como Jonathan.
Jonathan lo odiaría menos si tuvieran un hijo a su lado ¿No es así?
– ¿Qué sentido tendría ser predecible?
Ver a Dio lamiendo su sangre perturba a Giorno; no duda que esa sea una táctica para infundir el miedo en sus victimas.
Giorno se rehúsa a ser una víctima.
Pero esa ofensa no la va a pasar por alto. Las raíces se lanzan una vez mas contra Dio, convirtiéndose en serpientes.
No está seguro cómo afectará el veneno a Dio, pero es algo que está dispuesto a probar.
Y si eso no fuera suficiente, tanto él como Gold Experience se lanzan a los golpes con el mismo grito de guerra de su padre: un muda constante que hace eco por los oscuros pasillos.
Jonathan llega a tiempo para ver al par y, aunque sigue sin poder ver ambos Stands, puede ver claramente como las raíces se transforman.
– ¡Dio no! – Más preocupado porque él ataque a Giorno que al revés.
– ¡Cállate, Jonathan!
Jonathan también huele la sangre, eso le abre el apetito tanto como a Dio. Un termo por noche no es suficiente para saciarlo realmente.
Sin embargo, a diferencia de Dio, Jonathan si hace un intento por mantener cierto control sobre esos impulsos.
The World se coloca frente a Dio, la técnica de congelar de este se manifiesta a través del Stand provocando que a través de los golpes de The World las serpientes sean congeladas sin que el mismo Dio tenga que tocarlas.
¡Como si fueran las cosas tan fáciles! Gold Experience también hace uso de sus golpes de la misma forma que The World lo haría.
The World se limita a interceptar los golpea de Requiem, mientras que el segundo intenta cancelar lo que Giorno cree que es la habilidad de The World.
Ese es un error que a Giorno le va a costar.
– Eres bueno, Giorno, ¡Hasta estoy orgulloso de ti!, Pero te falta mucho para ser como yo.
Y con gusto le daría un empujón… muy a su manera.
En la oscuridad, los ojos rojos de Dio se vuelven brillantes como si fueran dos focos, The World y él están completamente abstraídos en frenar a Giorno y a Gold Experience. Quizá sean igual de fuertes o quizá la experiencia de Dio se contrarreste con la fuerza de la juventud de Giorno, así como su habilidad de congelar era completamente contraria a la de dar vida de Gold Experience, tan similar al Hamon.
– No me interesa ser como tú.
Su voz se escucha tanto suya como de su Stand. Tan calmada y educada como suele mostrarse ante sus enemigos.
– Esa no es opción, hijo mío.
Jonathan siente una especie de deja vu al ver la pelea. Esa energía por parte de ambos es similar a la de sus propias peleas contra Dio, cuando dominaba el Hamon.
En un instante los "muda" son emitidos por ambos Stands, no es que The World quiera golpear a Gold Experience, mas bien parece limitarse a detener los golpes de otro para que no alcancen a Dio.
Jonathan solo escucha los gritos continuos. Ambos se ven que pelean en serio, y Jonathan no va a quedarse con brazos cruzados.
No puede usar el Hamon, no sin lastimarse seriamente; pero si puede aprovechar que Dio está ocupado con Giorno para lanzarse contra el primero a ampujarlo.
El tacleo de Jonathan le da la pequeña ventana de oportunidad a Giorno para acertar un golpe. Jonathan es quien paga por eso, siendo apartado a la fuerza de aquella pelea.
Dio se había olvidado de Jonathan, hasta que este lo aparta a la fuerza. Pierde la concentración y The World recibe un golpe de lleno de Gold Experience, lo que se traduce en él recibiendo el golpe, un doloroso golpe que lo arroja de nuevo contra las viejas paredes del lugar.
Dio toma a JoJo y lo arroja lejos, la batalla y el hambre lo están orillando a tomar una de sus clásicas malas decisiones.
Ese lugar va a sufrir las consecuencias de la pelea. Una verdadera lástima, piensa Giorno, pero era mejor acabar con la amenaza antes que se descontrole.
Así que lo que sigue es un largo "Wryyyyyy" como grito de guerra por parte del joven Don antes de lanzarse de nuevo al ataque.
Giorno se confía de la cercanía, estaba por darle una muy merecida golpiza a Dio.
Y Dio haciendo lo que quiere siempre, jodiendo a otros y a pesar de que tiene la oportunidad de hacer las cosas bien decide hacer lo peor que se le ocurre.
Cuando Giorno esta lo suficientemente cerca al mismo chillido de "Wry", The World detiene el tiempo, la falta de práctica lo ha dejado en los ocho segundos pero le son suficientes para arrojarse sobre su propio hijo y clavar sus dientes en su cuello.
Lo hace por el bien de todos, se dice; se engaña a si mismo diciéndose eso.
El tiempo volvería a la normalidad para que Jonathan apreciara como Dio toma la sangre de su hijo.
La pelea toma un giro inesperado. Dio está a unos metros un momento y al otro se encuentra a su lado. Con sus colmillos desgarrando su piel.
¿Como carajo hizo eso? ¿Se equivocó al creer que el hielo era el poder de su Stand?
Y lo más importante de todo: ¿Porqué el Requiem no funcionó?
Decir que duele es poco. Es como si dos cuchillos se clavaran repentinamente; su sangre fluye hacia la herida con rapidez. Giorno intenta empujar a quien supuestamente es su padre.
Tendrá que pensar en eso después, su prioridad es el salir de ahí, o como mínimo el apartar a Dio, cosa que cada vez le cuesta más trabajo.
Dio tiene fuerza sobrehuamana, Giorno no iba a poder librarse de él y menos cuando le esta robando la vida al mismo tiempo y sólo cuando ya sabe que Giorno no tiene la fuerza para pelear, Dio separa los comillos de su cuello y le susurra que todo estará bien, que no tema.
Dio lo sostiene entre sus brazos esperando a que se debilite, bebe un poco más hasta que puede recostarlo en el piso.
– Esto es por tu bien, Giorno.
Hay dos formas de que Dio puede convertir a Giorno, puede consumir su sangre hasta dejarlo seco, entonces revivir su cuerpo cual zombie sin voluntad o puede llevarlo al borde de la muerte y cuando no tenga fuerzas lo hará beber su sangre.
Como fuera es un procedimiento violento y cruel y más considerando que lo hace a su propio hijo, a quien esta condenando a una larga existencia lejos de la luz del sol.
¿Cómo afectaran su nuevo estado a sus dones?
Usa sus propios colmillos para rasgar su muñeca y dejar que su sangre maldita fluya, lo habría beber a la fuerza.
Giorno significa día. Así es como Giorno ha vivido su vida, siempre bajo la luz del Sol.
El rubio se aferra a la vida, como en todas sus peleas lo ha hecho. No puede morir ahí, no de esa manera, no después de todo lo que sacrificó para cumplir su sueño.
Pero la vida se le escapa con cada gota de sangre, la poca luz se hace difusa y su cabeza se siente ligera.
– Bebe, Giorno, esta es tu única salida ahora.
Escucha la voz de Dio, como un dulce susurro hipnótico. Siente la sangre ajena escurriendo en su rostro, intenta apartarlo pero no tiene fuerzas suficientes para hacerlo.
¿Acaso eso sería suficiente para cambiarlo? ¿O acaso eso liberaría esa parte que heredó de su padre?
Así que se aferra a la muñeca de su padre como se aferra a la vida misma. Sabe que se está condenando, ¿Pero qué opción le queda? Ya pensará en algún plan más adelante.
La sangre fluye de la muñeca, tiene un color oscuro y un sabor muy diferente a la sangre humana. Dio lo dejaría, u obligaría a beber por lo menos hasta que Jonathan llegara para ver sus acciones.
Giorno se aferra con ambas manos, bebiendo la sangre maldita. Se siente espesa y amarga, es asqueroso y parte de esta escurre por la comisura de sus labios, manchando su costoso traje.
Hasta que las fuerzas abandonan su cuerpo por completo. Giorno suelta la muñeca de Dio, sus manos cayendo a los costados. Su cabello ahora despeinado ahora cubre parte de su rostro como si hebras del mas puro oro se tratara.
Su Stand desapareció desde hace ya unos minutos. Jonathan ya no puede escuchar los latidos del menor.
El joven Don ha fallecido.
Jonathan recuerda la noche en la que Dio rechazó su humanidad. El cómo tras activar la máscara cayó al suelo sin señales de vida.
Jonathan, horrorizado, sólo alcanza a susurrar "¿Qué has hecho?"
– Le doy la vida que merece a nuestro hijo, preservo su fortaleza y su juventud. Lo hago como nosotros, nunca morirá.
– ¡¿Como es esto mejor a lo que ya tiene?! ¡Esto era inecesario!
– ¿En serio tengo que explicarlo? Ahora será como nosotros, no envejecerá, tendrá fuerza y reflejos sobrehumanos. Nadie le quitará lo que ha ganado. Si no es un idiota como tú, me agradecerá de rodillas.
– Y tendrá que matar para vivir. Es sólo un niño, Dio...
Un niño que es Don de la mafia más poderosa de Italia. Jonathan no duda que Dio lo haya convertido para manipularlo porque así es él.
– En estricto sentido, JoJo; toda criatura en esta tierra mata para sobrevivir y de todas las criaturas en la tierra los humanos son quienes asesinan con mas ahínco por placer. Y en particular este niño pertenece a la mafia, él nos lo dijo, es el líder. Es más propio de ti juzgar algo así, por mi parte sólo le doy una ventaja frente a sus enemigos.
– Mafioso o no sigue siendo un niño.
– Un niño con las manos manchadas de sangre que casualmente es nuestro hijo. Yo lo procreé pero lo hice ocupando "equipo" prestado. Así que ¿Dejarías a tu hijo indefenso, JoJo?
Eso es chantaje emocional. No es como si Jonathan estuviera familiarizado con ese término pero eso no quita el hecho que sea así.
– No pensaba dejarlo.
El caballerismo y amabilidad de Jonathan le dan el tiro por la culata. El tiempo no lo ha cambiado mucho, aunque su desconfianza hacia Dio es mas notoria que antes.
Giorno es un buen niño y no merece pasar por todo eso sólo. Estando en ese estado con la ropa desgarrada, Jonathan alcanza a ver una marca cerca de su nuca: la misma estrella que comparten los Joestar y que confirma que ese niño es su descendiente.
– Solo de mirarlo se que él no iba a cambiar sus planes, la mejor forma de ayudarlo es dándole el poder con el que nosotros contamos.
Su lógica es terrible pero cree que funcionará, JoJo es muy bueno para su bien.
– Poder que sólo tú sabes usar.
¿Es eso un reclamo? Si, lo es. En todo este tiempo que han estado juntos, el muy cabrón de Dio no le ha enseñado absolutamente nada sobre su nueva naturaleza.
– Ah si, tal vez sea hora de que te muestre como usar tus dones.
Y todavía dice tal vez y encima lo hace sonar como si le estuviera haciendo un gran favor.
– Pero voy a querer algo a cambio.
Jonathan teme preguntar qué es lo que Dio pedirá a cambio. Espera no sea algo tan malo, como el ir a cazar con él o algo así.
Aquella discusión pronto es interrumpida por un grito de dolor.
Giorno no es alguien que muestre su malestar, tampoco que alce la voz. Sin embargo es imposible no hacerlo, no cuando siente su cuerpo ardiendo; ni siquiera cuando infectó su mano con el virus de Purple Haze había sido tan agonizante.
Su cuerpo se retuerce, su espalda se arquea; es doloroso el sólo verlo.
Dio no muestra ni un poquito de remordimiento al ver el sufrimiento de Giorno, hasta resulta tedioso, ni siquiera siente empatía al recordar su propia transformación.
¿Como era la transformación? En pocas palabras horrible, Giorno se siente como si lo hubieran envenenado, su cuerpo le quema como si tuviera una terrible fiebre, luego llegaría el dolor, uno tan grande como para querer arrancarse la piel y finalmente el hambre. Giorno necesitaría una victima para saciar sus nuevos instintos.
Todo eso debería de ser casi inmediato; sin embargo, Giorno se queda inmóvil de nuevo. Jonathan no puede evitar mostrarse preocupado.
– Es fuerte, ya he visto su Stand, sobrevivirá… probablemente.
Dio toma al muchacho en brazos y se lo entrega a Jonathan. Se siente como peso muerte y no percibe ningún latido de su parte.
– Tendrá hambre cuando vuelva a despertar y no podemos quedarnos aquí.
– Lo llevaré de vuelta al hotel.
Tendrá que ser cuidadoso. Giorno es una persona de alto perfil y el verles llegar con el menor herido y ensangrentado no será muy bien visto. No puede simplemente entrar por la puerta principal.
Dio se quitó su abrigo y cubrió a Giorno con este.
– Iré contigo, después les traeré algo de alimento. Y antes de que me fastidies, no te preocupes, no mataré a nadie que me parezca "inocente". Usaremos The World para entrar al hotel, si lo haces por tu cuenta te acabarán atrapando y un hombre mayor entrando a su habitación con un jovencito "inconsciente" no será bien visto.
En realidad no hay mucha diferencia en edades entre Giorno y Jonathan cuando murió. Pero le da la razón a Dio en este caso, no sería muy bien visto que entre con Giorno en ese estado.
Con el menor cubierto con el abrigo - un gesto muy poco usual por parte de Dio - se va junto con el otro hacia la salida del lugar.
Tiene demasiadas preguntas para Dio, especialmente sobre esa habilidad a la que llama The World; pero se las guardará para otra ocasión.
Y Dio sabe que esta vez no puede escapar de los interrogatorios de Jonathan, no le queda de otra que responderle, no esta en una situación para seguir siendo un idiota con él.
Aunque considerando que le conoce tan bien, duda que le vaya a creer a su falsa amabilidad.
Lo mejor, a criterio del inglés, es el dejar a Giorno directamente en su habitación. Dio preferiría llevarlo a su habitación pero le da gusto a Jonathan porque se siente "generoso".
Deben de volver de forma sigilosa por las calles de Roma nunca se sabe quien esta observando y si la gente de Giorno esta cerca.
Jonathan no sospecha que sean seguidos, ni tampoco que alguien buscaría a Giorno después de pasadas tantas horas.
Y lo estaban, Mista los había seguido, aunque les había perdido la pista desde hacer rato, estaba muy preocupado por Giorno y este ni siquiera respondía sus llamadas.
