A/N: Verga, no pensé que pasaría del cuarto capítulo, pero aquí estamos. Amazing. Quisiera hacer una nota antes de seguir con el capítulo de esta semana: este fic es en realidad roleado escrito entre dos, o sea yo y KAYAKO666. Vayan a darle amor, aunque hace tiempo que no publica nada, tal vez así logre convencerla a que lo haga de nuevo lel.

Ahora sin más preámbulos: La peor reunión familiar, ever.

El camino al hotel no tiene mayores problemas, la cosas es al llegar ahí y no ser vistos.

Ahí es donde entra en juego The World, Dio toma la mano de Jojo para que no sea afectado por la habilidad de su stand.

– Sólo tenemos ocho segundos. Puedo usarlo varias veces, aún así no te distraigas, Jonathan.

Y frente a sus ojos el tiempo se detendría dando la impresión de que todo a su alrededor era un escenario de un museo, una puesta en escena congelada.

Sólo hay una forma de describir la habilidad de The World: Impresionante. JoJo podría haberse quedado esos ocho segundos parado admirando el panorama congelado, pero tenían que llevar a Giorno a su habitación, así que se pone en marcha junto con Dio.

Llegar al hotel no fue difícil, el verdadero reto es el entrar sin ser vistos. O eso creía Jonathan, viéndose una vez mas errado.

El plazo y la distancia que es capaz de abarcar el The World es suficiente para incluso entrar por la puerta principal, claro que haría falta que Dio repitiera la técnica varias veces mas para llegar al ascensor sin problemas.


Mientras tanto los Joestar ya estaban en sus respectivas habitaciones. Imposible que los poseedores de Stand ignoraran la presencia de The World, aun sino supieran que se trata de este. Jotaro, que estaba a nada de sugerirle a Kakyoin hacer algo lo olvida por completo por ello.

– ¡Kakyoin! ¿Lo percibiste? Eso fue un Stand.

Kakyoin había esperado una noche tranquila, apenas había desempacado su pijama para cambiarse cuando lo siente.

– Si, eso fue sin duda un Stand.

Allá afuera hay un Stand muy fuerte y a Jotaro le traen malos recuerdos.

– No me gusta esto, Kakyoin, no puede ser coincidencia.

– Muy rara vez lo es.

Graciosamente lo es.

Al igual que Jotaro, todo esto le pinta muy mal al pelirrojo, con un horrible recuerdo que hace que su cuerpo se estremezca involuntariamente.

– Avisa a Josuke y al viejo, en caso de que necesitemos ayuda.

Jotaro sale de la habitación sin pensarlo, mejor averiguar si algún enemigo los estaba acechando. Kakyoin sale de la habitación casi a la par que Jotaro. No le gusta la idea de dejarlo sólo pero tiene que avisar al resto de lo que sucede.

Joseph no solo percibe ese poder, si no que le llega un olor a la distancia junto con el aroma de la sangre. Le recuerda que lleva dos días sin alimentarse y a pesar de eso se rehusa a salir de su habitación para no levantar sospechas.

No es hasta que Kakyoin toca la puerta de su habitación para advertirle, que Joseph se ve obligado de salir de esta. Es él quien se adelanta a advertir a Josuke, dejando que Kakyoin se vaya con Jotaro.

Incluso Jolyne siente algo extraño en el ambiente, lo que le hace aferrarse a Josuke.

La única que parece que va a dormir tranquilamente es Holy, ha sentido un malestar por el Stand de Dio pero le da poca importancia. Josuke trata de restarle ignorar esa sensación para no preocupar a Jolyne; prefiere quedarse en el cuarto con ella, si alguien peligroso les ha rastreado debe quedarse a cuidarla, es su deber casi sagrado.

– Josuke onii-chan, ¿Qué es eso? ¿Porqué el viejo está tan nervioso?

Josuke le dice al viejo que se quedará en el cuarto con Jolyne, estará al pendiente por ella y por Holly.

– Pues… es que la pizza le hizo daño y ahora le duele el estómago ¡Si, eso solo eso! Pero onee-chan le dará algo para el estómago y todo estará bien, ¿Quieres jugar con mi GameBoy? No le diré a Jotaro san que te dormiste tarde.

– Ah... si, la pizza me cayó mal. Pero no te preocupes, estaré bien.

– No comiste mucha pizza. – La menor entrecierra los ojos, pero no comenta más por el soborno del GameBoy. -

– Pero la que le tocó no estaba buena, no volveremos a comer en ese lugar ¿Verdad, Joestar san?

Y ahí esta de nuevo la presencia de aquel Stand, a Josuke se le pone la piel de gallina, sólo mira a su padre, no quiere alertar a Jolyne.

– Ugh si, esa pizza no estaba buena... iremos a algún otro lugar la próxima vez.

Joseph mira de vuelta a Josuke, tampoco dice nada para no alertar a Jolyne, aunque eso no significa que ella no sienta lo mismo que ellos.


¿Porqué Dio no siente la presencia de Jotaro y el resto?

¿Araki lo olvidó? ¿Conveniencia para la historia?

Quizá un poco de ambas; pero digamos que al tener su cuerpo original la conexión con la familia Joestar se rompió y ha pasado tiempo sin estar en contacto con otros usuarios de Stand, sino se manifiestan no puede dar constancia de su presencia.

Por eso va muy tranquilamente usando a The World hasta que llegan al ascensor.

– ¿Qué habitación era? – Evidentemente al inicio ni le puso atención a Giorno. – Deberíamos llevarlo a nuestra habitación, despertará muy aturdido y no sabemos si hay alguien en la suya. No me molesta pelear pero prefiero evitarlo por ahora.

Y si Dio no siente las otras presencias mucho menos lo va a hacer Jonathan y su nula experiencia con Stands.

JoJo cree que esto será cosa sencilla usando a The World, sin sospechar que está por tener la reunión familiar más incómoda en la historia de todas las reuniones familiares incómodas.

– Dijo que era la suite 1528. No quiero lastimar a nadie, Dio; y no dudo que los amigos de Giorno vayan a preocuparse por él.

– Lo harán, sean sus legítimos amigos o simplemente sus lacayos. Si algo le pasara a Giorno se desataría una guerra interna por el poder, los más cercanos y con posiciones mejor acomodadas serían los primeros en caer. Sé como funcionan las pandillas, JoJo, crecí en un pueblo lleno de estas.

El elevador de detuvo un piso abajo de la suite de Giorno.

– Espero entiendas mi punto de vista, una noche desaparecido es mejor a que lo encuentren en este estado en su cuarto ¿Volvemos a nuestra habitación? Aún debo salir a buscarles alimento y la noche no es eterna.

– Eso no suena muy bueno. – No se imagina el caos que se originaría en toda Roma si algo le sucediera a Giorno.

Al final JoJo no ve falla en el plan de Dio. Es sólo por una noche, ya mas adelante le dejará salir para que les asegure a su gente que se encuentra bien.

Si es que está bien. Porque al parecer Giorno sigue son responder.


Jotaro va a revisar todo el piso, esperando por si la presencia se muestra de nuevo.

Nadie va a tocar a su familia mientras él esté vivo. Luego de asegurar el pasillo se dirige al ascensor, echará un vistazo en la recepción por si las dudas.

Kakyoin alcanza a Jotaro poco antes de llegar al elevador. Le avisa que ha dejado al viejo junto con los niños.

– Sea lo que sea no ha vuelto a manifestarse. – Pero el pelirrojo tampoco baja la guardia.


El grupo de los Joestar no es el único que se ha percatado de la presencia de un posible Stand enemigo.

Fugo esperaba a Giorno en la habitación adjunta a la suite del Don. Habría seguido a Mista pero alguien debía permanecer ahí en caso que regresara. Ha tardado mucho más de la cuenta y al sentir la presencia sale de su habitación.

Fugo se mantiene alerta por el pasillo, llamándole a Mista por el celular para que traiga su jodido trasero de vuelta al hotel.

Mista le grita por teléfono a Fugo que va en camino, le ha robado a alguien la Vespa para ahorrar tiempo.

– Sé que seguía con ellos, pero les perdí de vista. ¡Te juro por lo más sagrado que no son humanos!

Entre los dos, Fugo es el más racional a pesar de su muy mal carácter; pero no va a negar que esos dos no parecían ser humanos comunes y corrientes.

– ¿Qué te hizo creer eso? ¿El ajo o los jodidos colmillos? ¿Viste esa mierda de Stand que tiene?

– ¡Eso mismo te dije en la cena! ¡Si la vi, era una monstruosidad pero los humanos tienen stands! ¡Aquí lo importante es el ajo, no debimos dejar a Giorno solo!

Hay un silencio desde el lado de Fugo. Siente la presencia de un Stand a la cercanía.

– Están aquí. ¡Mierda, piso de abajo!

Fugo se echa a correr en dirección a las escaleras hacia el piso superior, a tiempo para toparse con el par de Jojos y Kakyoin.


Aquí es donde podemos decir que Dio Brando tiene mala suerte, tuvo una familia pobre y vivió en un pueblo miserable; su padre fue alcohólico y su madre sin voluntad y cada plan que ha orquestado contra los Joestar ha fallado. Lo único bueno que le ha pasado en la vida es precisamente Jonathan y su hijo a quien a la primera oportunidad le ha arruinado la vida.

Quizá todo sea un castigo por su propia necedad.

¿Qué tal difícil era abrazar las cosas buenas que le ofreció la vida?

Se pudo quedar con Jonathan, quizá sus sentimientos habrían correspondido, aún si una relación como la suya habría sido repudiada en su época ¿Qué podría más en Jonathan: su caballerosidad y su buen nombre o la relación que pudieron compartir?

Claro, es un pensamientos muy arrogante, Jonathan amaba a Erina. Aún siendo bueno, Dio habría sido miserable. Quizá tiene la mejor versión de su historia; ha vivido para ver las maravillas del futuro, tener un hijo con Jonathan y obligarlo a estar a su lado.

Tal vez si Dio no hubiese sido un imbécil durante su vida, Jonathan habría sentido algo por él. O tal vez no porque estaba enamorado de Erina desde jóvenes.

Por supuesto, Erina murió hace 50 años y Jonathan por azares del destino y caprichos de cierto vampiro, regresó a la vida.

Ahora se encuentra en un elevador, con su hijo aparentemente muerto entre brazos y su hermanastro/pareja/sujeto que le arruino la vida a su lado.

Pero volviendo a su mala suerte, Dio tiene mala suerte porque su habitación esta dos pisos arriba de la de Jotaro y la de Giorno en el piso entre ambos, así que cuando Jotaro presiona el botón del ascensor, inevitablemente este se detendría en su piso, el encuentro era inevitable.

Solo estando tan cerca Dio lo siente, Star Platinum se ha manifestado detrás de Jotaro.

Y claro, si Dio puede percibir a Jotaro, Jotaro puede percibir a The World.

El horrible stand de Dio.

Kakyoin también reconoce el poder de The World y eso le aterroriza. Eso no podía ser posible, Dio llevaba más de una década muerto. ¡No puede ser que haya regresado, ellos mismos se encargaron de quemar sus restos!

Lo único que evita la confrontación es la puerta del ascensor; lo único que le permite a Dio usar The World y escapar de sus antiguos enemigos por la trampilla que se encuentra en el techo del ascensor.

Huir es tan indigno pero dada la situación no es momento para la confrontación.

Pasados los ocho segundos sólo estarían Jonathan y Giorno en el ascensor, a quienes había abandonado sin avisarlo, las puertas se abren y Jotaro entra violentamente gritando el nombre de Dio mientras este escala por los cables del ascensor.

Mientras Dio sube a su piso por el cable del ascensor y piensa que clase de maldición ronda sobre él que trajo a los Joestar a Italia en ese momento, en el piso de abajo las cosas pintarían muy mal para Jonathan.

Con suerte Jonathan no hará nada idiota e irá directo a su cuarto.

A veces Dio es demasiado optimista.

Jonathan siente una presencia similar al poder de Dio aproximándose conforme sube el ascensor. Lo peor de todo es que al abrirse las puertas, Jonathan se encuentra a solas, excepto por e otro par de hombres frente suyo.

La puerta del ascensor se abre. Kakyoin ya tiene su Stand detrás suyo listo para enfrentarlo junto con Jotaro pero... lo único que encuentran es un joven fornido cargando a un adolescente tapado.

Es muy anticlimático para Jotaro encontrar solo a ese hombre. De haberse tomado la molestia de ver el álbum familiar, sabría que se trata de su tatarabuelo.

Aún así ese hombre no le da buena espina y ciertamente se ve bastante mal como lleva a ese muchacho, además él no ha alucinado esa presencia, era Dio, ¡tenía que ser él!

Jonathan se excusa y sale del ascensor, ese no es su piso pero no pensaba quedarse en el mismo que ellos; podía tomar las escaleras.

– ¡Hey! – Grita Jotaro en japonés. – ¿Dónde esta Dio?

Y fue en ese momento en el que Jonathan Joestar se dio cuenta que estaba jodido.

No entiende lo que el joven enojado le pregunta, solo logra captar el nombre de Dio y asume por el tono de voz que eso no es bueno.

¿Acaso ellos conocían a Dio? ¿Porqué le buscan con tanta molestia?

Lo siento, no entiendo. – Le responde amablemente en inglés, intentando abrirse paso.

Kakyoin le cierra el paso, no van a dejarle ir con tanta facilidad.

¿Se encuentra bien? – Le pregunta en inglés, refiriéndose al joven que trae cubierto.

– Si, él.. erh, tuvo un accidente. Pero está bien, solo necesita descansar.

Jonathan Joestar fue un mal mentiroso en vida y eso ni la misma muerte ha de cambiar.

Jonathan se siente acorralado y las cosas empeoran al reconocer al joven mafioso que acaba se llegar.

Lo primero que atrae la atención de Fugo son el par de Stands sobre ellos. Reconoce a Jonathan y... oh no, eso que carga no podía ser Giorno, ¿o si?

– ¡¿Dónde está Dio, figlio di puttana?! – Grita al trio, con un arma desenfundada; no saca su Stand porque teme intoxicar toda la maldita zona. – ¿Ustedes están con él?

Considerando la situación, Jotaro de inmediato piensa mal del muchacho recién llegado, ¡Tenia que ser un aliado de Dio!

Un chico les amenaza con un arma, definitivamente eso no se lo pueden tomar más que como una declaración de guerra, Star Platinum se pone frente a Fugo, enorme y tan amenazante como puede ser.

Si no quieres resultar herido baja tu arma, niño. – le dice a Fugo en fluido italiano. – ¡Tú tampoco te muevas! – Amenaza a Jonathan en inglés. – Si se mueve, golpéalo, Kakyoin. Sé que Dio esta aquí, ¿trabajan para ese monstruo?

Por más intimidante que pueda verse Star Platinum, el mal encarado italiano no retrocede con su arma; detrás suyo se manifiesta Purple Haze, con esa aura virulenta a su alrededor.

– Ese monstruo desapareció con Don Giovanna y ese de ahí – hace un gesto hacia Jonathan sin bajar su arma. – Estaba con él.

– No busco pelea, solo quiero regresar a mi habitación...

– No hasta que nos digas dónde se encuentra Dio.

Jonathan cree poder aprovechar toda esa confusión y usar su propia velocidad para salir corriendo.

Pero Jonathan no ve el Stand de Kakyoin, Hierophant Green atravesándose en su camino. Tropieza, prefiriendo caer de espaldas a soltar el cuerpo cubierto de Giorno.


Josuke escucha todo el escándalo desde el pasillo. Le dan ganas de salir y ver que pasa, pero no quiere dejar a su indefenso padre y a Jolyne solos.

Joseph se adelanta. Le dice a Josuke que le espere ahí, irá a asomarse a ver que sucede. Josuke asiente, finge normalidad junto a Jolyne pero siente culpa por dejar que su padre vaya solo.

Joseph sale de la habitación de Josuke, siguiendo toda la conmoción en el pasillo.

Jolyne ve al anciano salir, masculla un "yare yare dawa" y se enfoca en su juego.


Dio ya esta en el piso de arriba en su habitación, piensa que si Jotaro y Kakyoin están ahí, también lo estaría el viejo Joseph.

Mierda, no podía pelear con los tres, no ahora.

¿Ahora como va por Jojo?

– Malditos sean los Joestar.

Abre la ventana, la vista es muy bonita. Les han enviado unas botellas de vino, Dio las toma y se sirve una copa, van a tener que buscar otro lugar donde quedarse.

El resto del contenido lo vacía sobre la cama y algunos muebles.

A Dio le falta mucho por aprender del mundo moderno, pero sabe algo, los edificios y casa actuales tienes detectores de humo.

No es la primera vez que se provoca un incendio en su presencia, sólo necesita una chispa, que bueno que guardó unos fósforos. Pensaba fumar unos puros, ya que el sentido del olfato no lo tenían atrofiado, por lo menos los fósforos tendría mejor uso.

Dio se asegura de que el fuego se esparza muy bien por la habitación, sólo entonces la deja con toda calma, es un hotel grande y cada piso esa siendo desalojado, el caos es inminente.

Sólo espera que Jonathan sepa usarlo.


Mientras Dio desperdicia las cosas buenas de su vida, como por ejemplo ese exquisito y carísimo vino, Jonathan la pasa muy mal con sus familiares.

Mista ha ocasionado toda una conmoción en la recepción, no solo por la Vespa que metió hasta la recepción, si no porque se le ha ocurrido sacar su arma a la vista de todos.

La situación no tiene ni pies ni cabeza, encima a la confusión esta por unirse Mista, quien ha subido por las escaleras y el pobre llega agotadísimo al piso dónde todos se encuentra justo del lado donde Kakyoin y Jonathan se encuentra. Con la caída se ha descubierto suficiente de Giorno para saber que se trata de él y Mista no esta feliz.

¿QUÉ HACIA ESE HOMBRE CON GIORNO EN SUS BRAZOS?

– ¡Suelta a Don Giovanna, bastardo! – Y sin pensarlo ya esta apuntando con su arma a la cabeza de Jonathan. Para Jotaro y Kakyoin no sería difícil percibir al Stand concentrado en esa arma.

Otro niño ha llegado a la pelea, tan hostil como el primero e igual armado con un Stand.

Kakyoin asume que el chico inconsciente debe ser ese Don Giovanna del cual hablan. ¿Acaso eran mafiosos? No es exactamente lo que Kakyoin había esperado ver, imaginaba algo más como El Padrino.

Esos niños no parecen mafiosos, parecen más modelos de pasarela.

– Jotaro, ellos no están en nuestra contra.

– ¿Puedes asegurarlo? Yo los veo muy hostiles.

Jonathan jala con cuidado a Giorno, tratando de cubrirlo con su propio cuerpo; atento a la pistola que le apunta a la cabeza. Sabe que las balas no van a matarlo, pero tampoco quiere tener que sentir eso.

Considerando que Fugo y Mista no le parecen aliados, Jotaro y Kakyoin también están atorados entre dos usuarios de sStand.

Todo es culpa de Dio.

Y mientras están a nada de comenzar una pelea, la alarma contra incendios perturba el tenso momento. Porque las cosas siempre pueden empeorar.

Según Dio era perfecto, se iba a causar una conmoción que les serviría para huir entre el gentío que seguro saldría asustado del hotel.

El fuego viene desde el piso de arriba y Jonathan sospecha que Dio es el responsable de eso. La única salida es por las escaleras pero para eso tiene que pasar del joven con la pistola.

Mientras el caos invade el lugar, Jonathan le mete una patada (no sin antes disculparse) a Kakyoin para una vez mas intentar darse a la fuga con Giorno.

Un caballero no huye de la pelea aun sabiendo que las tiene de perder; sin embargo Jonathan tiene mucho más de perder en esta ocasión, siendo su prioridad el "bienestar" de Giorno.

– ¡Hermit Purple!

Escucha otro grito proveniente del pasillo. Una "soga" espinosa e invisible atrapa al ancestro Joestar de las piernas, tirándole de nuevo y sin posibilidad de liberarse.

Giorno cae al suelo, quedando al descubierto. Se ve su ropa aún manchada con sangre semi-fresca, mismo tramo que les guía hacia la herida en el cuello, claramente ocasionada por una mordida, muy cerca de la marca de la estrella Joestar.

Recapitulemos: Jonathan huye, o lo intenta; la gente sale de las habitaciones entorpeciéndolos a todos, incluyendo Holy que sale gritando que se esta quemando el hotel, Josuke también sale de la habitación cargando a Jolyne.

– ¡Jotaro san, Jotaro san, han incendiado el hotel!

Y en medio del caos, Giorno yace en el piso, Mista corre a auxiliarlo y el horror en su cara de dibuja al sentir su cuerpo tan frío y al buscar su pulso...

– No… no, no, no… ¡Giorno! ¡Despierta, amore mio!

La voz del pistolero se quiebra. Sostiene el cuerpo entre sus brazos, sacudiéndolo suavemente, buscando una señal de vida, la que sea.

El joven está muerto. Jotaro no ignora la marca de la estrella en su cuerpo, ni la herida de lo que claramente fue causada por un par de colmillos cerca de dicha marca; así como no ignora que el viejo a usado su Stand.

– ¡Qué le han hecho!

Fugo deja a un lado la pelea, desapareciendo su Stand para ir a lado de Mista a revisar el estado de Giorno.

Giorno sigue sin responder. Su cuerpo no muestra ningún cambio mas que la palidez de la muerte reflejada en su normalmente bronceada piel.

No, Jonathan no es capaz de aprovechar el estúpido brillante plan de Dio, así que no hay forma en que vaya a unírsele pronto.

Jonathan por más que se mueva y forcejee, siente el como esas espinas invisibles se encajan en la piel. No es exactamente doloroso pero es incómodo y no le permiten moverse.

Joseph mantiene el agarre de su Stand, aun con el caos que se ha armado con la multitud huyendo al ser evacuada. No debería verse tan revitalizado, pero el proteger a su familia va mucho antes que mantener su horrible secreto.

Al acercarse, ve algo que le parece vagamente familiar en ese hombre que tiene atrapado. Lo ha visto antes, pero... no es posible.

Jolyne busca con la mirada a su padre al salir aferrada de Josuke. Alcanza a verlos y también nota al joven en brazos de otro. Un escalofrío le recorre, es la primera vez que ve a alguien muerto y es peor siendo alguien tan joven como Josuke.

Hay un montón de cosas que Jotaro no entiende ahí. Dio no podría estar vivo, se aseguraron de no dejar nada de él pero los hechos dicen otras cosas, el Stand que percibieron era The World, no sabe como se relacionan esos hombres y esos niños con su enemigo pero otro hecho es que el joven asesinado, y que le recuerda horriblemente a Dio, tiene la marca de los Joestar y una mordida.

¿Una mordida de vampiro? ¿Era posible? Quiere averiguar más pero no es el momento ni el lugar, si el hotel se incendia, su prioridad es su familia.

– ¡Josuke, saca a Jolyne y a Holy de aquí! ¡Anciano, no sueltes a este hombre!

Josuke obedece, toma a Holy de la mano y se la lleva con Jolyne. La gente se aglomera por las escaleras, Josuke las sostiene con ayuda de Crazy Diamond para no perderlas.

Demasiadas preguntas y muy poco tiempo para responderlas. Joseph mantiene como puede el agarre con su Stand, aun si el otro hombre continúa con su forcejeo.

¿Porqué se parece tanto al abuelo Jonathan? Eso no podía ser posible, él llevaba muerto más de un siglo a manos de Dio. Que va, Dio había tomado el cuerpo de Jonathan Joestar descaradamente.

Jonathan aparte que no puede ver a los Stands, tampoco se ha alimentado correctamente en esos días, así que sus fuerzas están mermadas.

Kakyoin tiene problemas para andar, la patada fue mas fuerte de lo que había esperado y tiene que sostenerse de Jotaro para poder andar. No es nada que no pueda repararse con ayuda de Josuke, pero en ese momento lo mas importante es salir de ahí.

Star Platinum asegura a Jonathan, y Jotaro ayuda a Kakyoin a andar, ellos también deben marcharse y se va a llevar al sujeto que estaba con Dio, es su única pista.

La única a la que puede aferrarse de momento.


Mista esta en shock, mira a Fugo brevemente como si quisiera que le confirmara que se equivoca.

Han perdido a muchos amigos en el camino. Perder a otro, perder a Giorno, que se volvió el héroe del equipo...

Toda la determinación que compartieron, todo el cariño, Mista se siente tan impotente. Se levanta, su arma apunta a los hombres que se escapan pero la mano le tiembla, no puede apuntar, no puede hacer otra cosa que pensar que Giorno se ha ido.

Se siente una basura por no poder vengarlo.

– Tenemos… tenemos que sacar a Don Giovanna de aquí, Fugo… antes de que le vean...

Al igual que Mista, Fugo quiere que todo eso no sea real, que Giorno despierte, aunque sea herido.

Ellos tres fueron los únicos sobrevivientes del grupo original de Bucciarati. No es fácil creer que se había ido.

Fugo tiembla, pero no por la tristeza o el miedo e incertidumbre de lo que sigue a esto.

Es rabia. Quiere encontrar al responsable de esto, quiere llenarle de todo su virus y verlo sufrir mientras su cuerpo burbujea y carcome hasta que no quede nada de este.

Pero lo primero es sacar a Giorno de ahí. Retoma el abrigo y lo usa para cubrirlo una vez mas.

– Andando... llevémoslo a casa.


Cada grupo termina abandonando el hotel, desde afuera se puede ver el bonito incendio que Dio ocasionó. Tal vez hubiera bastado con activar las alarmas o los detectores de otra forma pero Dio y sus grandes ideas.

Y al final ni puede acercarse a Jonathan o a Giorno, de momento le han arrebatado a ambos.

– Jonathan es un idiota.