Hilos del destino
Summary: Algo había pasado cuando Anthony había caído del caballo, Candy había perdió no solo el conocimiento sino también sus recuerdos, la Tía Abuela Elroy toma una decisión que cambiara el destino de la joven.
Hola gente bonita gente bella aquí les traigo el nuevo capi, no logre hacerlo tan extenso como quería pues me estoy tardado dos semanas en publica y eso que hago un capitulo en un día T.T
Capítulo 18
Candy termino de vestirse antes de bajar a desayunar desde hace tres días que habían llegado a Escocia, ya se estaba acostumbrado a despertar con el sonidos de las gaitas escocesas que le daban la bienvenida a un nuevo día, el aroma de la cocina escocesas que al parecer era lo único que los sirviente solían servirle todas las mañanas, luego iban a la mansión Grayton en donde pasaban horas preparando la boda o iban al pueblo más cercano a comprar o a pasear, siempre acompañado por los chicos y claro por Alexander quien se había unido al grupo y al parecer no tenía ganas de separarse, era agradable estar con él chico pues noto que Terry permanecía siempre a su lado cuando el joven estaba con ellos y eso no la molestaba para nada. A lo único que no se había acostumbrado era las personas que al verla se asustaban muchos corrían y solo unos pocos valiente se atrevía a hablar con ella.
Otra de sus inquietudes era que a veces cuando salía se sentía observada, al principio creyó que era al hecho de que se parecía a Adaira Grayton, pero con el pasar de los días esa idea fue desechada puesto que en la mansión todos la había dejado asustarse y huir cuando la veían – aun así esa inquietud no se había ido, siempre que veía por encima de su hombre había una sombra a la distancia y eso estaba empezando a asustarla no había querido decirle a nadie porque no quería sonar paranoica, pero cada día que pasaba su miedo se iba incrementado, por lo que tomo la decisión de comentarles sus inquietudes a Terry. Una vez lista la rubia salió de su cuarto fue directo al comedor, ese día le entregaría sus vestido por lo que debían antes de las 9 en la mansión Grayton.
Candy escucho voces venir del comedor
- Gracias Tía Abuela no sabe cómo se lo agradezco – esa voz engreída y con aires de superioridad ella la reconocería en donde fuera, entro al comedor y sus temores se hicieron realidad, al lado de su la matriarca del clan Andley se encontraba Eliza y Neil Leegan – Oh Candy creo que te quedaste dormida ya pasas de las 8 – le dijo con falsa amabilidad
- Si me di cuenta – Candy se forzó a sonreír, no podía mostrar su desagrado hacia aquella chica, tomo su lugar en la otra cabeceara para sorpresa de Eliza
- querida creo que ese no es tu lugar sino del Tio Abuelo William – Candy solo la ignoro, tomo una servilleta y la coloco en su regazo, antes de dirigirse a una de las sirvientas
- Por favor dile a Mabs que puede servir el desayuno – la sirviente asintió antes de irse – Neil, Eliza me alegra de que este aquí disculpen mi malos modales pero que hacen aquí? – la rubia miro a Neil ignorando por completo a Eliza
- Para tu información la Tía Abuela nos invitó a pasar el verano aquí – respondió Eliza con aire de grandeza
- Acabamos de llegar, nuestros padre se encuentra en la villa que está en el pueblo – Neil no parecía cómodo estando ahí por lo que la Andley supo que Eliza lo había obligado a ir
- Bueno entocnes significa que cuando quieran poder irse – comento Archie tomando un panecillo para luego untarlo con mantequilla
- Archivald – lo reto Elroy ante su falta de tacto
- Cálmense si – Stear intento calmar el ambiente – por cierto chicas hoy será la última prueba de sus vestido? – trato de desviar la conversación
- Si, hoy la modista traerá nuestros vestido para hacer los últimos retoques – Paty le siguió la corriente
- ¿Vestidos? ¿Para qué? – pregunto Eliza interesada
- Seremos el cortejo de la boda del Señor William con su prometida – manifestó Annie ganándose una mirada molesta por parte de la Leegan
- ¡Ustedes!, pero que tontería es esa se supone que ese título es para la familia y amigas de la novia, acaso no tiene amigas esa mujer – señalo la chica maliciosamente, las tres chicas la miraron molestas
- Querida Eliza aquí en escocia las cosas son diferente a América o Inglaterra, por lo que es normal que Tú no conozca sus tradiciones – le dijo jocosamente la rubia
- Para tu información primita - escupió con acides – yo he venido de viaje aquí en más ocasiones que tu
- Me alegra así conocerás las tradiciones que su cortejo deberá salir con sus respectivos novios para traer la buena suerte en el matrimonio – insinuó con inocencia – dado que Annie y Paty están saliendo con Archie y Stear y ellos son el cortejo de mi hermano ellas participara, y como Yo soy la hermana de Albert sere la madrina y el padrino será Terry quien si no lo sabía es MI novio
- Eres la novia del hijo del Duque de Gradchester – Eliza se levantó de golpeo furiosa y sorprendida
- Si desde la presentación de mi hermano a la sociedad londinense, él pidió cortejarme ante nuestra familia y la Tía Abuela y Albert aceptaron - recalco ante de desafiar a la chica
- Eso no puede ser – chillo
- Pues temo que si Eliza – La Leegan estaba a punto de hacer un escandalo
- Eliza vuelve a tu lugar que son los modales – reto la mujer mayor – luego hablaremos de tu comportamiento
La chica se tragó su molestia antes de volver a sentarse, no podía creer lo que estaba escuchando cómo es posible que un Duque había elegido a un poca cosa antes que a ella que venía de una estirpe noble, mucho mejor que una campesina sin familia y de dudosa procedencia.
- Buenos días familia – la voz de Alexander resonó en toda la casa
- Ya llego ese idiota – murmuro Archie irritado simplemente no le caía ese sujeto era demasiado narcisistas, se creía la flor la pura en un campo de espinas era simplemente molesto –
- Hola querida ya llegue tengo hambre – Alexander entro en el comedor atrayendo la mirada de las sirvientes a las cuales le dedico una sonrisa seguido de un guiñado de ojos, lo que causo que todas se sonrojara
- Meribeth te volvió a correr de la casa Alexander – Archie de forma mordaz, el chico se sentó a su lado
- Que quieres que haga querido primo, la Tía simplemente no puede con mi belleza – pasando su mano por su cabello – hey preciosa que tal si colocas un plato para mí – miro a una de las sirviente la cual corrió a la cocina y salió segundo después con un gran planto de panecillos con mermelada, Bacon y huevos – gracias linda – esa era la razón por la cual Archie odiaba al chico, recibía toda la atención de todas las chicas cuando estaban cerca
- Alex deja de coquetear con las chicas por favor – pidió Candy, Alex solo sonrió antes de ver a los nuevos visitantes
- Vaya no sabía que tenía visitas – miro de arriba abajo a Eliza, la cual se sonrojo ante la mirada descarada de aquel chico guapo – Buenos días – saludo con la mirada fija en Neil
- Alexander ellos son Eliza y Neil Leegan parientes de nuestra familia – señalo la rubia
- Oh vaya es un gusto Alexander Grayton Mortargene I – se presento
- ¿Eres algún heredero o algo así? – pregunto la Leegan coquetamente
"Descarada" prensaron los jóvenes ante el ofrecimiento de la joven
- Soy heredero de una gran belleza y humildad mi bella dama – mostrando una gran sonrisa, todos quisieron rodar los ojos ante aquellas palabras – pero si te refieres a mi condición monetaria se podría decir que mis bisnietos podrían disfrutar de una vida de lujos sin tener que mover un solo dedo
Esas palabras le parecieron la gloria a la Leegan la cual empezó a planificar su estrategia para conquistar aquel joven, no era algún duque pero tenía el dinero suficiente para darle los lujos que ella quería y merecía.
Al finalizar el desayuno y la coquetería exagerada de Eliza hacia aquel joven, los 8 jóvenes se fueron a la casa de los Grayton – Eliza y Niel se había auto invitado a la casa, la rubia rogaba que Meribeth corria a la chica en cuando llegaran -, al entra en la mansión Eliza se quedo tiesa en su lugar al ver aquel cuadro para luego ver a la rubia quien entro sin prestarle atención
- Verdad que es sorprendente su parecido – Alexander se encontraba a su lado admirando el cuadro
- ¿Qu… Quien es la mujer del cuadro? – pregunto incomoda
- Ella es la Tía Adaira la madre de Meribeth, todos al conocer a Candy nos sorprendimos pues es idéntica a nuestro Tía a excepción claro de su color de cabello, aunque si fuera pelirroja serian como dos gotas de agua – explico el chico antes de seguir su camino
"Como es posible que ella se parezca a esa mujer tiene que ser una broma de mal gusto" pensó antes de seguir a las chicas las cuales entraron a lo que parecía la sala en donde había tres mujeres mayores arreglando unos hermosos vestidos escoceses, al ver como cada uno camino hasta aquellos vestido sintió envidia, se sentó en el único sillón libre
- Que bueno que llegaron no tenemos tiempo que perder ahí que probárselos y para hacer los últimos arreglos – señalo una mujer con asentó irlandés de tes pálida ojos cafés y cabello negro – Señorita Andley usted primero
Candy tomo el vestido con los colores rojos y negros, cuello en forma de v con encaje tejido a mano, una falda estaba recogida de un lado mostrando la parte de adentro del vestido que era de holganza blanca con listones rojos, al colocárselo este le quedo a la perfección su pecho se notaba más de lo adecuado pero el resto de su cuerpo se veía hermoso con aquel vestido
- Maravillo señorita, aunque claro usted de por si usted es hermosa – alago la mujer admirando el vestido – Señorita Brigther su turno – Annie tomo el vestido azul con verdosos y azules oscuro, un escote semi-corazón con encaje en su lado derecho y listones blanco, la falda estaba recogida de lado derecho mostrando la falda de holganza de color crema - exquisita pero debemos ajustar un poco más la cintura le dijo al verla con el vestido – señorita O´Brian el vestido de Paty era idéntico al de Annie – hermosa también
- Bien hoy probaremos el vestido con las joyas que van a usar – sus asistente les mostraron las cajitas que contenía las prendas que usaría, las cuales pertenecían a la familia Grayton – deben ser cuidadosas pues estas prendas fueron dadas por el Reina María Estuardo luego de su coronación como regalo por su lealtad
- Porque ellas usaran esas prendas – se quejó Eliza llamando la atención de todos, la mujer mayor miro a Leegan intrigada
- ¿Y tu quién eres? – cuestiono
- Como se atreve yo soy Eliza Leegan hija de…
- A si eres la hija de los Leegan – interrumpió la mujer – escúchame niña tú no tienes nada que hacer aquí, pero si quieres saber estas joyas son usadas por el cortejo de la familia Grayton, si no tiene nada más que decir te agradezco que te calles y cierres la boca o si no te largas de aquí – advirtió antes de darle la espalda
- ¡Como se atreve! – Eliza estaba furiosa ante la osadía de aquella mujer – usted solo es una empleada no tiene derecho a hablar como si fuera superior, si quiero con tronar mis dedos usted se quedaría sin ningún cliente
- Escúchame niña – la mujer la miro rabiosa – Tú y tu familia no son nada por estos lares, por lo que tu amenaza me da igual, solo eres una mocosa malcriada a la que sus padres jamás le enseñaron cuál era su lugar – señalo – yo tengo un buen renombre aquí en cambio los Leegan solo son conocidos por ser pariente lejanos de los Andley vales menos que unos cuantos libras así que te pido que te largues de aquí ahora o llamare a Meribeth para que te corra
- Quien te has creído, eres solo una mugre costurera – le grito enojada
Candy miro aquella escena preocupada Eliza solo se estaba cavando su propia tumba, la puerta se abrió y una radiante Meribeth entro luciendo su vestido de novia, al ver la escena su sonrisa se borro
- ¿Qué está pasando aquí? – pregunto confundida
- Señorita Grayton le pido por favor que saque a esta señorita de aquí ahora mismo – exigió la mujer señalando a Eliza que estaba roja de ira
- Tú no tienes que exigir nada solo eres una costurera – chillo la Leegan sintiéndose humillada por aquella criada
- Ya basta – Meribeth miro aquella chica con molestia, nadie nunca se había atrevido a hablarle a Mandan Ferth así, esa mujer era una de las mejores costureras de Escocia muchas tiendas de Europa mostraban sus vestidos pero solo pocos podían costearse sus vestidos y joyas. – Señorita Leegan no se quien la invito a mi casa pero le pido que se marche ahora mismo
- ¿Qué? – Miro a la mujer como si estuviera loca – yo soy de la familia no puedes correrme
- Puedo hacerlo porque en primer lugar no eres mi familia, segundo acaban de insultar a mi invitada y en tercero no te quiero aquí así que fuera – apunto hacia la puerta
La chica levanto su cabeza antes de marcharse no iba a permitir que nadie la insultara de ese modo, ella iba a encargarse de que esa mujer pagara caro aquel insulto.
- Oye ven aquí – Eliza estaba a punto de salir de la casa cuando alguien la llamo
- ¿Quién eres tú? – le pregunto al hombre que le hacía señas desde la parte de arriba de la casa
- ¿Quieres vengarte de lo que te hizo esa mujer? – le pregunto ganándose la confianza de Eliza
La chica subió las escaleras siguiendo a aquel hombre hasta llegar al estudio que estaba vacío, aquella persona camino hasta sentarse del otro lado del escritorio antes de entrelazar sus dedos.
- ¿Dime quieres vengarte de aquel insulto que te hizo esa Grayton? – pregunto con una expresión fría
- ¿Por qué quieres ayudarme? – exigió saber
- Porque a mí también me han humillado, por eso te ofrezco mi ayuda – confeso con desagrado
- ¿Que debería hacer? – Vika sonrió había encontrado una aliada sin necesidad de buscar muy lejos
- Es fácil – saco un pequeño frasco de cristal de su ropa – solo tienes que colocar un par de gotas de este frasco en la bebida de la rubia, durante una semana
- ¿Por qué en el de esa? – tomando el frasco en su manos y guardarlo
- Porque a esa mujer le va a dolor más si es esa niña la que sufre – inquirió con una sonrisa – pero ten cuidado no dejes que nadie te vea o podrías ser descubierta, a cambio te daré esto – le acerco una cajita de terciopelo
-… - Eliza tomo la caja al abrirla se encontró con una hermosa gargantilla de oro y diamantes
- Cada día nos encontraremos al atardecer en el lago y te daré una joya diferente siempre y cuando tú cumplas con mi pedido
- Muy bien lo hare – acepto cerrando la cajita – pero a cambio quiero que sean tres joyas y no una sola
- Me parece bien, serán tres pero a cambio quiero que me ayudes cuando yo te lo pida – mirando a la chica con lujuria
A Eliza le importo muy poco eso la mirada del hombre, podía hacer lo que quisiera con ella siempre y cuando recibiera aquellas joyas.
De regreso al salón Meribeth le pidió disculpa a la mujer, la cual acepto gustosamente no sin antes advirtiéndole que no iba a aceptar aquellas niñeras nuevamente, la pelirroja asintió antes de entregarle una par de monedas extras, las cuales la mujer acepto y prosiguió con su trabajo, la Grayton les pregunto a la chicas quien había invitado aquella molestia, pero no tardo en comprender que su quería Tía seguía teniéndole cariño a aquella familia.
"Maldición no voy a dejar que nadie arruine mi día especial"
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Terry llego junto con su hermano menor, su padre creía que él era su niñero por lo que desde que llegaron este se había marcho de regreso a Londres por cuestione de trabajo dejando a sus dos hijos solos en Escocia, para molestia del mayor el bebe no aceptaba que nadie que no fuera él lo cuidara cuando estaban en la casa, pero una vez que estaba en la casa de su amiga y cuñada el niño se iba feliz a los brazos de SU novia, si era estúpido sentirse celosos de un bebé, pero el chiquillo siempre acaparaba la atención de su chica, si lo dejaba en casa entonces la rubia empezaba a molestarlo para que fuera por él, estaba empezando a desear mandar al niño de regreso a Londres, entro en la casa y como si lo hubiera olido la rubia salió por una de las puerta.
- Terry – saludo emocionada corriendo hacia el chico, el joven pensaba que su chica estaba feliz por su llegada, pero cuando estaba estuvo frente a él solo tomo al bebé que se movía feliz – hola mi vida como estas – le dijo al pequeño antes de llenar su cara de beso -
- Si hola yo también estoy bien – gruño el joven sintiéndose ignorado por SU novia
- Tonto – se rio la rubia antes de darle un suave beso al chico
Pero Terry no iba a aceptar un casto beso, por lo que atrajo hacia él, metiendo su lengua dentro de la boca de la chica, empezó a jugar y a succionar la lengua de la rubia la cual sonrojo ante aquel beso arrollador, podía sentir la lengua del joven la cual parecía estar haciendo una danza no apta para señoritas, el chico no solo usaba sus lengua sino también sus diente los cuales mordían su labio inferior enviando unas pequeñas descarga a su columna, sintió deseos de estar más y más cerca del chico, al punto de querer quitarse la ropa que estaba sobrando, el joven duque se dio cuenta que tenía a la chica donde quería así que acabo con aquel beso
- Iré a ver que hacen los demás – murmuro antes de alejarse de la chica, la cual tuvo que sostenerse de la pared o se desmayaría
- Si – suspiro la chica antes de sentir las manitos del bebé golpeando su rostro llamando su atención
La chica reacciono ante lo que acaban de pasar Terry no solo la había besado con tan descaro, sino que deseo que fuera más allá de un simple beso, se sonrojo hasta las puntas de sus cabellos antes de regresar al salón en donde todas las mujeres habían visto al duque besar a aquella chica, al verla entra sonrieron de manera picara la rubia al darse cuenta de que la había visto se sonrojo aún más.
- Bueno vamos al pueblo quiero comprar un par de cosas que necesitamos – Meribeth no quería que su pequeña hermanita se pusiera más nervioso de lo que ya estaba "Deberé de hablar con Terry no voy a permitir que mi pequeña hermanita no llegue virgen al matrimonio, al menos voy a intentarlo" sonrió internamente ante ese pensamiento
- Si vamos – Candy tomo sus cosas y arreglo la ropa del pequeño que al parecer no había sido vestido correctamente – tu hermano no sabe hace esto verdad – le dijo al pequeño quien solo sonrió
- Creo que Terry no es un experto vistiendo pero si desvistiendo – comento Meribeth pícaramente, provocando que todas las chicas se sonrojara en especial Candy
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Terry entro en el jardín donde al parecer Stear se encontraba trabajando en un raro aparato, logro divisar a Archie y Alexander los cuales estaban en un rincón leyendo y al chico Leegan cerca de ellos.
- ¿Hey que está haciendo el inventor? – le pregunto a Archie llegando a su lado
- Dijo algo de hace una máquina que lanzara flores y arroz cuando los novios salieran de la iglesia – explico Alexander
- ¿Como un caño? – miro el aparato en forma de caño el cual tenía cables a su alrededor y Stear estaba en el suelo uniendo a un cajita que tenía en mano – Es seguro lo que está haciendo? – cuestiono al ver como estaba empezando a meterse pétalos de rojas
- Creo que si pues no está usando pólvora, aunque… - Archie miro de reojo a su hermano realmente no importaba si usaba pólvora o no sus inventos simplemente no funcionaban
- Bien prepárense – dijo Stear – esto va a ser bueno – empezó su cuenta regresiva antes de apretar el botón, pero el caño no hizo nada, el chico volvió a apretar el botón una y otra vez desesperado – ¿Qué pasa? ¿Por qué no funciona? debería funcionar – frustrado lanzo el control al suelo antes de acercarse al caño para revisar que había fallado.
- Al menos no exploto – suspiro aliviado Archie al ver a su hermano volverse loco con aquel cañón
Terry solo se rio estar con ese chico no era aburrido
- Oh por cierto Terry como vas con el avión – pregunto Alexander llamando la atención de Stear quien al oír la palabra avión logro que su oreja se hiciera más grande
- Esa chatarra no sirve he tratado de encenderlo y no he podido – se quejo
- Espera tienes un ¿avión? – pregunto Stear emocionado
- Era de mi Abuelo lo compro por simple capricho, pero este algo viejo y creo que jamás ha funcionado – restándole importancia, no estaba interesando en los aviones y menos en uno que no funcionaba desde que él tenía razón
- Deja que yo lo repare – imploro el científico tomando las manos del chico
- Pero que pasara con el cañón, creí que harías que lanzara flores – recordó Alexander confundido, el Cornwell les había dicho a todos que abría un estallido de flores así fuera lo último que hiciera
- Tengo una mejor idea, hare que caigan flores desde el cielo – sus ojos brillaron ante esa idea, podía volar el avión y luego dejaría caer las flores encima de los invitados todo sería perfecto
- ¿Alguna vez ha volado un avión? – pregunto Terry curioso
- Claro que no, pero no puede ser diferente de conducir – restándole importancia, Terry no estaba muy seguro de que eso fuera cierto
"Presiento que va a fallar a lo grande" pensó Archie al ver como su hermano exigía presión sobre el joven duque antes de que este aceptara dejarle la reparación del avión.
Alexander sugirió ir en ese preciso momento a la casa de los Grandchester para que el Cornwell pudiera ver el avión, por lo que los cinco chico se dirigieron a la mansión del susodicho, el chico tomo a Neil del brazo y lo llevo con ellos, a pesar de que los tres chicos desconfiaban Leegan por alguna rara razón Alexander tenía un fijación por él, los hermanos Cornwell no sabía porque le agradaba tanto aquel chico tan molesto, pero Terry quien si sabía la razón solo suspiro pidiendo que al menos a este no lo matara cuando suspira la verdad.
Una vez en la casa del Grandchester este los llevo al granero en donde se encontraba el avión Stear al verlo grito de una manera nada varonil antes de correr al avión, lo miro desde todos lados antes de tocarlo como si fuera un bebé y luego lo beso.
- Hey si quieres los dejamos a solas – comento Alexander burlándose del chico
- Shhh no los escuche preciosa aquí esta quien te arreglara – le dijo al avión ante la mirada shockeada de los chicos
- Creo que acabamos de perder al pobre – señalo el Grayton, Archie se preguntó si Paty los perdonaría cuando se enterara de que su prometido tenía un nuevo amor un poco raro
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Los días siguiente la mansión Grayton se convirtió en un campo de batalla ante de la boda de la cabeza de la familia, miembros ambas familia llegaban de todos los rincones para la tan anhelada boda entre el amor eterno de la pelirroja y el amante de los animales, muchos entre ellos los mayores había esperado durante años aquella unión luego de escuchar a la joven hablar desde los 10 años de que se casaría con William Albert Andley y al fin luego de todos estos años su sueño se haría realidad, Stear prácticamente vivía en el granero de los Grandchester, había decidió reparar aquel avión así fuera lo último que hiciera en sus vida, Paty al principio le había gustado la idea de que su novio y prometido trabaja en algo que lo apasionara pero luego de que el joven se negaba a ir a casa o a salir juntos ya estaban empezando a molestarse y querer destruir el susodicho avión, Archie al ver eso tomo la decisión de sacar a las chicas a pasear y conocer un poco los alrededores, logrando que la O´Briam se olvidara temporalmente de su hermano.
Terry y solía llegar a la mansión Andley luego del desayuno para unirse a la excursión de la chicas pero principalmente para estar junto a la rubia, desgraciadamente su hermano se llevaba la mayor parte de la atención de su novia, pero al menos ella se notaba feliz pues últimamente la chica estaba cada vez más y más pálida, se fatigaba con facilidad hacia que ya al final de la semana la chica solo se quedaba en casa descansado, el chico se quedaba a su lado preocupado por la condición de la chica, a pesar de que él médico le había dicho que solo era un simple resfriado que se aliviaría pronto él no estaba muy seguro de eso, su hermano al parecer también se había dado cuenta de la condición de la chica pues trataba de mantenerse tranquilo cuando estaba con ella
- Hey, ¿Cómo te sientes hoy? – Terry entro a la habitación de la rubia la cual estaba acostada en su cama, su rostro estaba pálida y tenía ojeras pronunciadas, sus labios estaba blanco y partido y sus ojos reflejaban dolor y cansancio, a su lados las sirviente terminaron de recoger la ropa de cama que había cambiado
- Te..rry – hablo con dificultad tratando de levantar la mano
El chico camino hasta su lado y tomo su mano la cual estaba fría y temblorosa
- No hables escuche que el doctor vendrá en un rato – sugirió besando su mano
- Es…toy bi..en – intento decir antes que una incesante tos la atacara, Terry la levanto un poco y golpeo suavemente su pecho – lo siento – le dijo apoyando su cabeza en su pecho
- No te disculpes, no es tu culpa que esa enfermedad te atacara de repente – acaricio su cabello con ternura antes de besar su cabeza
- ¿Él bebé? – pregunto buscando al pequeño
- Meribeth lo tiene no quería que se contagiara, aunque a ese bribón eso no le ha gustado – Candy intento reírse pero le dolía hacerlo, Terry al ver eso solo la apretó contra su pecho había perdido mucho peso en los último días que podía sentir sus huesos
- CANDY – Albert entro en la habitación de la chica corriendo, al ver a su pequeña en esa cama en el estado en que se encontraba – Mi pequeña estas bien – pregunto apartando a Terry – ¿Qué está pasando un resfriado no pudo hacerte esto? – cuestiono tomando su rostro entre sus manos, sus pómulos sobresalían
- Llegaste – mirando a su hermano con una sonrisa
- Siento llegar tarde pero las cosas en la nueva empresa se complicaron y tuve que quedarme un poco más de lo previsto – le dijo sentándose a su lado – pero tu ¿cómo te sientes? – la miro preocupado
- Cansada – susurro antes de cerrar los ojos quedándose dormida
- ¿Qué demonios está pasando? – miro a Terry quien no tenía respuesta a su pregunta
- No lo sabemos al inicio de la semana ella estaba como si nada – comento una vez que salieron de la habitación de la chica – pero de repente hace unos tres días empezó a sentirse mal, vomitaba y su apetito había disminuido al igual que si energía, ayer cuando estábamos en el lago navegando se desmayó nos preocupamos, la trajimos aquí y llamamos al doctor pero el simplemente dice que es un simple resfriado que se podrá mejor en los próximos días, pero…
Terry sentía que su mundo se estaba derrumbado su chica se estaba consumiendo enfrente de ellos y no sabía porque, cada día era como si fuera su ultimo y eso lo estaba volviendo loco, quería cambiar las cosas daría lo que fuera por estar en él lugar de su novia, verla ahí cada vez más acabada, hacía que su corazón subiera a su garganta y quisiera llorar, pero no podía hacerlo no frente a ella debía mostrarse animado y optimista.
- ¿Cómo está? – pregunto Merbeth caminado hasta ellos con el pequeño Richart en sus brazos
- La veo igual o peor que ayer – suspiro Terry tomando al pequeño entre sus brazos
- Amor llama al doctor esto no puede ser un resfriado, Candy siempre fue una niña sana, jamás se había enfermado a menos no hasta ese estado – Albert estaba preocupado, cuando leyó en el telegrama que Candy se había enfermado no lo tomo como algo grave pero decidió dejar el resto de los asunto en manos de los inversores, al llegar a su casa y ver el rostro de todos supo que las cosas era más graves de lo que decía el telegrama y al verla ahí en cama fue todo para él, su pequeña niña su hija se estaba muriendo.
- Dijo que vendría lo más rápido, pero al parecer ahí un epidemia de gripe veraniega, por lo que tardara un poco – Meribeth abrazo su prometido con lágrimas en los ojos, ver a su pequeña hermana que apenas había recuperado casi moribunda era como ver a su madre muriendo.
- ¿Dónde están Stear, Archie y las chicas? – busco a sus sobrinos algo sorprendidos de que no estuviera ahí
- Fueron al pueblo de Averill por la medicina que el doctor le receto a Candy – informo Meribeth una de las sirviente entro informándoles que el desayuno estaba listo
- Le llevare un poco de té a Candice – Elroy salió de la cocina con una bandeja con un poco de té y tostadas
- El acompaño Tía Abuela – Eliza tomo la bandeja y siguió a la mujer tratando de mostrarse preocupada, pero por dentro estaba encantada de que esa mugrienta estuviera muriendo, además tenía nuevas joyas en su alhajero que eran mejores que las que su madre le había comprado
Al entrar en la habitación Eliza coloco la bandeja sobre la mesa de noche, espero a que la mujer mayor se acercara a Candy antes de dejar caer unas gotas en el té de la chica, el frasco ya estaba casi vacío, ella esperaba que eso significaría que esa iba a morirse pronto
- Oh mi pequeña – escucho decir a la mujer a su espalda, se giró para ver a la mujer tocando la frente de aquella rubia
"Termina de morirte" pensó viendo a la joven con odio, tenía tantos deseo de verla morir frente a sus ojos rogando por seguir viviendo.
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Aquella tarde Eliza se encontró con Vika como todos los días, esta le informo el estado de la rubia a lo que hombre asintió feliz, no había planeado que la chica muriera pero su joven aliada quería matarla y le estaba dando una dosis más fuerte de aquel veneno, realmente no le importaba si moría o no, lo único que tenía en mente era hacer sufría a aquella altanera mujer, su plan estaba en marchar por lo que solo necesitaba un último golpee.
- Querida necesito que hagas algo por mí – Eliza lo miro avariciosamente, el hombre entiendo su confusión antes de entregarle un pequeño alhajero con diamantes y algunos rubís
- Dime ¿que necesitas? – pregunto tomando el alhajero
- Luego de que todos se hayan ido a dormir quiero que dejen una ventana abierta en el piso de abajo – le informó, Eliza solo asintió – luego de eso ya no vas a tener que preocuparte por esa chica
- Bien, pero recuerda tu promesa quiero que luego de que te conviertas en el la cabeza de la familia el título y la herencia de ella sean mía – le recordó, aquel hombre al principio le había prometido joyas pero con el pasar de los días descubrió su plan y ella quiso participar quería ser la cabeza de los Duncan y el título que venía con ello
- No te preocupes querida eso será lo primero en mi lista – él estaba dispuesto a darle lo que pedía solo porque aquella chica era tan perversa como él, además era muy buena en la cama por lo que entregarle la fortuna de los Duncan le parecía algo pequeño en comparación con lo que podría pedirle.
