Bueno bandamax, antes de empezar el capitulo, quiero pedir una disculpa por la demora.

El cable del cargador de mi laptop valió pura verga así que anda actualmente en coma. Este capítulo fue editado desde el celular. It was hell, 0/10 not recommended.

Mientras tanto en otra parte de Roma; los Joestar han hallado otro lugar en donde continuar con su estadía.

Volver al hotel no era opción, aún si el incendio ha sido controlado rápidamente, Jotaro no va a llevar a su familia al mismo sitio donde apareció Dio. Hace falta echar de nuevo mano de la Fundación Speedwagon para encontrar un lugar donde quedarse.

Esta vez se trata de un departamento bastante decente, donde pueden interrogar al hombre con toda la calma del mundo.

Josuke se encarga de Kakyoin y Jotaro hace un pobre intento de consolar a su hija; no es tipo de impresiones que quiere que una niña pequeña se lleve.

Jolyne se durmió en algún punto de la noche, aunque parece estar intranquila entre sueños.

– No es por nada pero creo que ese tipo te rompió un par de huesos, ¿Será humano? – Comenta Josuke tras haber reparado la pierna de Kakyoin.

– Esa fuerza no es humana ni tampoco parece tener un Stand.

– Podría ser un vampiro como Dio.

Un vampiro, esa idea no suena nada descabellada; no tanto sabiendo que es Dio quien está detrás de todo esto.

¿Acaso ese malnacido no podía permanecer muerto por un maldito momento?

– ¿Vamos a interrogarlo? Tal vez él ayudó a Dio a volver. – Josuke no conoció a ese tal Dio, pero ha oído suficiente sobre él, así que solo de mencionarlo tiene miedo. –O tal vez se trate de alguien más.

– ¡Conozco muy bien el Stand de ese bastardo, era Dio!

Jotaro grita innecesariamente a Josuke; es su rabia, frustración y preocupación hablando, se ha desquitado con la primer alma inocente que se le cruzó.

Josuke da un paso hacia atrás. A veces Jotaro es mucho más aterrador que cualquier villano con el que se haya cruzado antes.

Jolyne se despierta con el grito de su padre. No sabe qué está pasando ni el porqué le grita a Josuke, así que se sigue haciendo la dormida para escuchar todo.

– Es poco probable que sea alguien más, Josuke. – Agrega Kakyoin con toda la calma que Jotaro carece. – Peleamos contra él, sabemos cómo funciona su Stand.

– A mi no me parece un mal hombre. Pobrecillo, ¿Tendrá hambre?

Holy, como siempre, viendo de la mejor manera a otros.

– Es aliado de Dio.

Daddy, ¿No te parece familiar?

Joseph ha permanecido en silencio desde que salieron del hotel. Si, ese hombre le parece demasiado familiar para su gusto.

Holy no entiende el porqué tanta hostilidad. Ella solo piensa que su invitado puede tener hambre, busca algo en la cocina del apartamento. No hay gran cosa, solo unas naranjas y manzanas, así que mientras ellos discuten qué hacer con su "invitado", ella va al baño donde Jonathan ha sido encerrado.

– La única pista que tenemos es ese hombre. – Mismo hombre que Joseph lo ve muy parecido al abuelo Joestar que salía en las viejas fotos de la abuela Erina. – Como dice Josuke, deberíamos interrogarlo.

– ¡Y luego podemos usarlo para atraer a Dio, Joestar san!

– Dudo que le interesen sus esbirros, es evidente que lo abandonó a su suerte. – Jotaro no tiene idea de cuán importante es Jonathan para Dio. – Después de averiguar lo que necesitamos, nos desharemos de él.

Jotaro lo decide con toda la sangre fría, cree que lo más sensato es no arriesgarse ni un poco y deshacerse de todo lo relacionado con Dio.

A Joseph no le gusta la manera tan fría en la que Jotaro se expresa. No quiere imaginar cómo sería si se entera de su situación.

– Si Dio está aquí entonces debe de tener más seguidores suyos cerca. Sabe que nosotros estamos aquí así que seguro mandará a alguien.

– Tendremos que pelear, no nos queda otra opción. Viejo, sé que ya no estás en condiciones de enfrentarte a otros – aunque Jotaro podría jurar que ve hasta más joven desde hace rato – pero necesitaremos todo el apoyo posible. Jolyne y mi madre volverán a Japón lo antes posible.

– Ayudaré en lo que pueda. – O en lo que su farsa le permita.

El viejo Joestar mira al grupo y se da cuenta de algo: ¡¿Donde esta Holy?!

– ¡Holy!

– Estaba aquí hace un instante...

Sólo basta mirar hacia la puerta del baño para ver que esta abierta.

La poca sangre se le va al piso al darse cuenta que Holy no está y la puerta del maldito baño está abierta. Joseph se va detrás de Jotaro y Kakyoin para apoyar.

Jolyne aprovecha para escabullirse a ver qué sucede y porqué todos se alarman por su abuela.


Para suerte de Jonathan, Jotaro lo ha encerrado en un baño donde no entra la luz del sol.

Sabe que podría tirar la puerta sin ningún problema e intentar escapar, pero también sabe que no será cosa fácil. Tal vez si coopera haga todo menos complicado.

Jonathan permanece sentado en el suelo de la regadera. No sabe ni siquiera qué hora es o cuánto faltaba para el amanecer; la idea de salir es riesgosa.

Escucha pasos acercándose. Levanta la vista hacia la puerta cuando esta se abre.

– ¿Hola? ¿Puedes entenderme?

– ¿Erina...?

JoJo se reincorpora, manteniendo su distancia de esa mujer. Viéndola bien se da cuenta que no es Erina, aunque su parecido es inegable.

– ¿Erina? ¿Eso es italiano? Me llamo Holy, pensé que podrías tener hambre y te traje esto – bien tranquila y confiada se acerca a Jonathan ofreciendole todas las frutas que encontró – ¿Cómo te llamas?

Esa mujer se acerca sin temor, mostrando la misma amabilidad y compasión que su difunta esposa.

– Disculpa... es sólo que me recordaste a alguien a quien quería. – Dudoso, acorta la distancia para tomar la fruta.

– Mucho gusto, Holy; me llamo Jonathan Joestar.

– ¡Pero que coincidencia! Mi apellido también es Joestar— bueno, de soltera, dad también es Joestar, el mundo es tan pequeño.

Para ese momento, Jotaro y Star Platinum se dirigen hacia el baño, ambos igual de imponentes (a pesar que Jonathan sólo puede ver a Jotaro).

– ¡Maldita mujer, te dije que no te acercaras!

Holy y su aura amorosa y pacífica contrasta mucho con su hijo.

– ¡No van a creerlo pero se apellida Joestar como nosotros! ¿De causalidad no tendrás una marca cerca del cuello? ¡Eso sería una gran sorpresa! A lo mejor eres otro hijo ilegítimo de mi daddy.

– ¿Una marca...?

Jonathan tiene una idea de qué marca es a la cual se refieren.

– Ese niño, en el hotel... tambien tenía una marca. – Agrega Jolyne, asomándose entre el grupo de adultos.

– ¡Jolyne, tú no puedes estar aquí! -A pesar de la intromisión, su hija le recuerda un detalle muy importante que le hace mirar a su abuelo. – Cuántas veces engañaste a mi abuela, maldito anciano?

– ¿Eh? ¿Tengo más hermanos? ¡Oh no! – Josuke hasta hace la misma expresión que Joseph con ambas manos sosteniendo su cara. – ¡Eso quiere decir que uno de mis hermanos es un aliado de Dio!

– ¡Sólo la engañé una vez! – Esa no es la mejor respuesta que puede dar, pero está muy seguro que sólo fue infiel una vez. – ¡Mi único hijo ilegítimo es Josuke!

Joseph no está ayudando a su caso.

Jotaro, con todo el tacto del mundo, empuja a su madre y se pone frente a Jonathan. A la fuerza le jala la ropa hasta ver la marca en forma de estrella.

Vuelve a mirar a su abuelo acusadoramente.

Y ahí no para la cosa, luego le abre la boca para confirmar que Jonathan tiene colmillos.

Jonathan no está muy complacido con ver el trato que recibe Holy, ella es muy amable como para merecer eso.

Así que mientras Jotaro le inspecciona de forma muy ruda, Jonathan aprovecha ese breve momento para soltarle la mordida, aun si solo alcanza a darle en la mano.

Y por fin alguien le da su merecido a Jotaro.

– ¡Maldito!

Como es de esperarse, Jotaro no se toma nada bien eso.

Jonathan no se lleva una buena primera impresión de su tataranieto, del cual desconoce aun su parentesco. Lo que si se lleva es un buen puñetazo que le hace chocar contra la pared.

De no ser por la habilidad de Crazy Diamond, sin duda los Joestar tendrían que pagar una fortuna por daños materiales.

– Esa... no es forma de tratar a una dama. – Jonathan se levanta de nuevo, en pose de pelea digno de un boxeador de su época. Porque hay cosas que nunca cambian. – Mucho menos a una tan amable como ella.

– ¡Jotaro no! ¡Es de la familia! – Y ahi anda la pobre mujer intentando jalar al bruto de su hijo para apartarlo de su posible hermano.

– ¡Chicos, creo que necesitamos calmarnos! – Josuke al igual que Holy, prefiere evitar una pelea inecesaria. – ¿Porqué no nos tomamos un respiro y escuchamos a mi medio hermano?

– Josuke, deja de decir que es mi hijo, no lo es. Jotaro, basta. Creo que de haber estado en nuestra contra habría atacado a Holy antes que nos diéramos cuenta.

No es como si Joseph en verdad confiara en ese hombre. Pero su imagen y su forma de ser le parecen demasiado extrañas.

Jotaro tiene cara de que le quiere reventar la cabeza a golpes, como si Jonathan fuera el mismísimo Dio.

Yare yare...

En nombre de la paz (y su salud mental) mejor se da la vuelta y sale del baño, contar hasta diez nunca le ha servido.

Kakyoin sale del baño detrás de Jotaro. Alguien debía tranquilizar a su buen amigo.

– ¡Ay no te preocupes! Jotaro siempre ha sido muy brusco desde niño pero es un buen hombre.

Holy defendiendo lo indefendible.

– Esa no es excusa para maltratar a una dama.

Jonathan corresponde la mirada que le echa Jotaro antes de salir del baño. No le agrada, es un bruto ante sus ojos aunque admite que golpea muy fuerte para ser un humano.

– ¿Y que hay del otro chico del hotel, Joestar san? Ese también tenía la marca.

El inglés de Josuke no es perfecto pero tampoco es atroz, se ha esforzado por aprenderlo por su padre.

– La única italiana en mi vida ha sido y siempre será Suzie Q.

Holy quiere mucho a su papá pero ni ella le cree, no le molesta aunque no le gusta que su madre sufra.

Josuke es quien cambia el tema, presentándose directamente con Jonathan, con esa misma animosidad de siempre.

– Mi nombre es Josuke. Ya conociste a Holy oneechan y el grandote es Jotaro san, esta pequeña de aquí es Jolyne chan y el es mi padre, Joseph Joestar. Se ve que eres un buen tipo, así que espero tengas una buena razón para estar relacionado con Dio.

– Es un gusto conocerlos, a pesar de las circunstancias. Mi nombre es Jonathan Joestar. Dio y yo tenemos historia juntos. Es complicado, no se si me vayan a creer...

Joseph tiene cara que no se lo cree. Ese hombre se llama igual que su abuelo, pero eso no le es posible; el abuelo Jonathan había muerto hace mas de un siglo y Dio usó su cuerpo.

– Todo lo relacionado a ese bastardo es complicado.

– Una historia... ¿En qué sentido? ¿Son aliados? ¿Amigos?

– ¿Esposos? – Interrumpe Holy.

– No digas idioteces, mujer. – Se escucha la voz de Jotaro desde afuera, se ha quedado a lado de la puerta junto a Kakyoin para escuchar la conversación.

– ¡Pero hasta la gente mala se enamora! Y por amor se hacen todo tipo de cosas, ¿Verdad, daddy?

– ¿Como engañar a tu mujer?

– No, no me refería a eso, cuéntales daddy; de la tatarabuela Erina y el tatarabuelo Jonathan. Él se sacrificó por salvar a la abuela de Dio pero al final la abuela Erina tomó al abuelo Jonathan y a Dio y los puso con ella en el mismo ataúd para que todos se salvaran, ¡Fue tan romántico!

Holy siquiera se puso a pensar si su padre sabía eso. La abuela le había contado como una lección para ella como mujer, de como hasta los malos hombres merecen una segunda oportunidad y que el amor puede redimir a la gente.

Ella era muy pequeña cuando le contaron esa historia pero se le quedó muy arraigada en la memoria.

Hay muchos huecos en esa historia que Jonathan no sabe llenar. No hasta que Holy revela lo sucedido después de su muerte.

Eso ni siquiera Joseph lo sabía. Tanto Joseph como Jonathan estan muy de acuerdo que Erina cometió un grandísimo error.

Y luego de hablar, Jotaro se la quedó viendo con más enojado a su madre.

– ¿Supiste todo el tiempo eso?

– Si, ¿No les dije? La abuelita Erina pensaba que si lograba salir de ahí, Dio sería una mejor persona...

– Eso no responde el cómo está vivo.

– Eso es algo que yo quisiera saber también...

Holy hace una pausa, llegando a toda una gran revelación.

– ¡Tú eres el abuelo Jonathan! – Y con toda la confianza del mundo, se avienta para abrazarlo. – Oh... Te creció el cuerpo de nuevo.

Jonathan abraza a su descendiente, cuidadosamente para no excederse con su propia fuerza.

– Te pareces tanto a Erina.

– ¡Y tú te pareces tanto a mi daddy, no se porqué no nos dimos cuenta! ¿Será porque Jotaro golpea y luego pregunta?

– ¿De qué hablas, Holy? No nos parecemos en nada, yo soy mucho mas apuesto.

A Josuke, por su parte, hasta le brillan los ojos de sólo ver a su ancestro. ¡Su familia es mucho más extensa de lo que imaginaba!

– ¡Wow! Entonces eres mi bis...¿Tatara? Mejor lo dejamos solo en abuelo. Mira, Jolyne, él es el abuelo Jonathan, ¿A qué es genial conocerlo?

Jolyne se carga la misma mala cara que su padre. No confía en el vampiro por haberle visto con ese chico muerto.

– Anciano, – la menor se dirige hacia Joseph. – ¿Le vas a pegar con el jamón?

– Lo estoy considerando seriamente, Jolyne.

A Jotaro parece que se le va a reventar una hernia del coraje. ¡Ancestro o no, ese hombre estaba con Dio! Es un maldito vampiro, ¿Acaso nadie ahí pensaba en el peligro que representa?

– ¡Tonterías! La última vez que peleé con Dio, tu cuerpo estaba unido a su cabeza, destruimos todo de él, es imposible que estés aquí ¿Y qué hacías con Dio? Se que él estaba en el hotel ¿Y el muchacho con la marca en el cuello? ¿Lo asesinaron? Seas quien seas eres un vampiro y no me fío de ti.

– No se cómo fue que Dio me trajo de vuelta, he estado con él desde hace diez años.

La mención de Giorno es suficiente para que Jonathan se vea abochornado. ¿Cómo explicar su origen cuando es algo tan... profano?

– Ese muchacho, se llama Giorno. Es hijo de Dio, también mío; él... Fue engendrado usando mi cuerpo. – Y del bochorno, pasa hacia la culpa, bajando la mirada. – Dio lo mordió, dijo que quería darle la "vida que se merece", hacerlo como... como nosotros. Yo no pude detenerlo.

Jonathan Joestar viviendo con el enemigo de su familia durante diez años, ahora Jotaro confía menos en él ¿Y si tenía un implante de carne como en el Kakyoin?

Sus vidas siempre han sido bastante bizarras pero Jonathan lo acaba de llevar a otro nivel con su revelación.

Kakyoin sospecha lo mismo que Jotaro. Jonathan parece un buen hombre, pero no cree que alguien estaría con Dio tanto tiempo por voluntad propia. Tendrian que revisarlo meticulosamente para asegurarse que no tenga un implante.

– ¡Entonces no estaba muerto! Menos mal; no es que ser un vampiro sea una gran noticia— sin ofender abuelo Jonathan. Pero me da gusto saber que ese chico no esta muerto, aunque hay cosas que no entiendo, si Dio es tan malo, ¿Porqué llevas diez años con él? Debiste contactarnos.

– Estuve muerto por mucho tiempo, Josuke. Cuando regresé todo el mundo había cambiado tanto... no sabía siquiera si había tenido alguna descendencia o si Erina había sobrevivido al barco y Dio jamás me dijo nada sobre ustedes. Hasta ahora Dio fue lo único que tenía en este mundo.

– ¿Eso quiere decir que nunca has usado una computadora?

– ¿Pretendes que creamos que viviste secuestrado y aislado del mundo por Dio? Si eso es verdad, el hombre que dió origen a nuestro linaje es un estúpido.

– Yo si te creo, grandpa.

– ¿Y dónde esta Dio ahora? ¿Qué hacen en Italia? A parte de convertir a niños inocentes en monstruos.

– Esta es la primera vez que Dio me deja a solas. – Y eso no le agrada. La posibilidad de que les haya seguido le preocupa por el bien de su recien encontrada familia. – Nos solíamos mover de un lugar a otro en Inglaterra. Estamos en busca de la máscara de piedra.

– Esa cosa no debe caer en sus manos.

– Lo sé. Planeo destruirla antes que Dio haga algo con ella.

– ¿La mascara de piedra? ¡Que casualidad! Nosotros...- Antes que Josuke pueda decir de mas, Star Platinum es quien le calla la boca poniendo su mano sobre esta.

– Esa máscara es la razón por la que estamos aquí. Mi único interés es el destruirla de una vez por todas. Lo que siga a eso... pasará lo que tenga que pasar.

– Dio es un psicópata sediento de poder, aún quiere hacerse del control de este mundo y no le importa a qué costo. Si quiere la máscara de piedra es porque quiere hacer un ejército de monstruos.

Jotaro nunca supo del plan para llegar al "cielo" de Dio, para él sólo era un villano que quería poner el mundo a sus pies.

– No voy a permitir que lleve a cabo sus planes, lo voy a asesinar y voy a arrojar su cadáver al fondo del mar de donde nunca debió salir... en cuanto a ti, Dio tiene formas de controlar a otros, no confío en ti. Te vas a quedar aquí encerrado, si haces algo extraño dejaré que te carbonices bajo los rayos del sol ¿Estamos? Tampoco quiero que te acerques a mi madre y a mi hija, puedes ser un vampiro, pero no tienes un Stand como nosotros.

– Jotaro estás siendo muy descortés con tu abuelo.

A pesar de todo, la idea de que Dio muera tampoco le sienta bien a Jonathan. A pesar de esta familia que halló, Dio es lo único que lo conecta a lo que fue su vida anteriormente.

– Ustedes corren peligro ai me quedo aquí. Dio tiene sus formas para hallarme y su habilidad... esa que llama The World, no sé como lo hace, pero puede detener el tiempo.

– Lo sabemos. – Interrumpe Kakyoin. – No es la primera vez que le hacemos frente.

– ¿Y piensas que vamos a soltarte para que vayas a contarle todo a Dio? Le vencimos antes, podemos hacerlo de nuevo ¡Que venga si eso quiere!

– No te preocupes, abuelo Jonathan, Jotaro san tiene la misma habilidad de The World, los cuatro tenemos un Stand, podemos enfrentarlo.

– Hmm, ¿Y si Dio no quiere hacernos daño? Ha pasado diez años viviendo con el abuelo Jonathan en paz.

– Te conté lo que pasó en Egipto. Por su culpa Avdol e Iggy murieron y casi mata a Kakyoin.

Kakyoin hace una mueca y se rasca el cuello por encima de su bufanda. Aún tiene la cicatriz que le dejó el ataque de Dio, entre muchos otros recuerdos más.

– Y también mató a Joestar san. Tuvimos que hacerle una transfusión de sangre para revivirlo.

– Si, pero ustedes fueron a buscarlo.

– Tiene razón, Holy. No podemos fiarnos en Dio.

– Eres una mujer muy estúpida. – Jotaro está muy lejos de ser como su ancestro – Revivimos a Joseph con la sangre de Dio...

Y ahora la mirada de sospecha de Jotaro se dirige hacia su abuelo. Para ser un viejo senil, ahora estaba actuando muy paradójicamente lúcido.

– En realidad esa sangre era mía.

Joseph se mantiene a la defensiva. No le gusta la mirada que le dedica Jotaro. ¿Acaso sospechaba algo?

Holy como siempre, ignora olímpicamente el insulto de su propio hijo.

– La abuelita Erina quiso darle una oportunidad, así que yo también podría dársela.

Jonathan quisiera poder contradecirlos, pero él mejor que nadie sabe lo traicionero que es Dio.

– Enséñenme, por favor. Quisiera poder ayudarlos a detenerlo pero temo que en mi condición actual ya no puedo utilizar el Hamon.

– ¿Enseñarte a usar un Stand? – Es la primera vez que Josuke escucha algo como eso. – No es tan sencillo, el Stand es algo con lo que se nace o que se activa a través del arco y flecha. Si tuviéramos una podríamos intentarlo, como eres un Joestar seguro obtendrías un Stand.

– Lo mejor que puedes hacer para ayudarnos es quedarte callado y no estorbar.

Y basta de perder el tiempo. El ahora biólogo marino carga a Jolyne para llevarla a dormir, todos necesitan un poco de descanso.

– Continuaremos hablando mañana, esta noche vigilaré a este anciano – refiriéndose ahora a Jonathan – si se lo dejo a ustedes lo van a liberar

Si, a Jonathan no le cae nada bien su tatara-tataranieto. Prefiere mil veces a Josuke.

– Jolyne, no quiero que te acerques a ese hombre, no importa que en verdad sea nuestro ancestro.

Jolyne asiente a lo que dice su padre, pero en realidad va a hacer todo lo contrario. No es como si él estuviera atento a lo que hace de todas formas.

Ya han pasado toda la noche en vela, así que cada quien ha de ir a sus habitaciones para dormir.

Joseph siente que ya ha amanecido, el cansancio le invade asi que es el primero en despedirse con la excusa de la edad.

Jonathan se queda a solas, muy para su horror, con Jotaro.

Jotaro tiene mucho que decirle al viejo pero se aguanta. Se mantiene despierto todo lo que puede vigilando a Jonathan con su cara de pocos amigos hasta que el sueño le gana.

Jet lag, viaje pesado, el enfrentamiento de anoche, Jotaro ya no tiene 20 años.

Jonathan quiere dormir, pero con Jotaro ahi no se arriesga, no sabe qué esperar del voluble japonés.


Un par de horas después, Holy le pide a Jonathan que le ayude a mover a Jotaro desde el baño hacia el sillón.

– ¿Podrías cuidar de él, abuelo Jonathan? El pobre padece tanto estrés que se cansa tan rápido.

– Claro, puedo hacerme cargo de él, Holy.

Ella se iba a llevar a Kakyoin, Josuke y Jolyne de paseo para comprar ropa hasta que la tarjeta de crédito - de Jotaro - ya no pudiera más.

– ¡Vamos a dar una vuelta por la ciudad, volveremos antes de que Jotaro san despierte! ¿Verdad Jolyne? ¿Dónde esta Joestar san? ¿Podría ir con nosotros? ¡Joestar san, vamos a dar una vuelta por Roma!

– ¡Shhhhh vas a despertar a Jotaro!

– Puedo cuidar de los dos, ustedes disfruten del lugar.

– Si lástimas a otousan te romperé la cabeza.

Claramente la menor sacó la personalidad de su padre.

– Estoy seguro que tu padre estará bien, Jolyne.

Oficialmente Holly adora a su tatarabuelo Jonathan. Seguro los tres se portarán bien en su ausencia. Ella ya quiere comprar un montón de cosas para todos.

Kakyoin le es un encanto y como no es tan tonta como parece, sutilmente le menciona que compren algo para él que sea del "agrado" de Jotaro.

Josuke acompañaría a su oneechan un rato, luego llevaría a Jolyne a ver lugares no-tan-aburridos de la ciudad, quizá a comer más gelatto.

Jotaro sigue durmiendo profundamente, si nadie lo molesta podría dormir el resto del día.

¿Y donde está Joseph? Encerrado bajo llave en su habitación. Duerme profundamente, incluso pareciera que está muerto, mismo motivo por el que duerme con el seguro en la puerta.

No es como que fueran a llegarles más problemas a tocar directamente a su puerta.