Bueno, buenas noticias! Ya tengo cargador, así que espero no hayan más retrasos.

Por ahora, los dejo con esto. Porque las reuniones aún no terminan.


La tarde cae pero el sol aún es muy fuerte para cualquier vampiro, Giorno tiene suerte de ser diferente a Dio y a Jonathan, aún si su conversión fue muy común. El bloqueador evita toda irritación, pero si debe usar lentes oscuros para que no le moleste la vista.

Giorno no sólo es jefe de Passione; es un pilar de la sociedad, es respetado, querido y no hay quien no haya escuchado de él. Es toda una personalidad a donde sea que vaya, sea por ser quien es o por la ropa que siempre atrae miradas.

Buon pomeriggio por aquí, un grazie por allá, todo mundo le habla y aunque no es una ciudad de en sueño, las cosas pintan muy bien para ellos.

Es educado, todo un caballero con quien se le cruce. Le piden favores y si ve que la causa es justa incluso lo hace sin pedir nada a cambio. Así es como se gana a la gente y su lealtad.

– ¿Es cosa mía o hace demasiado calor? Vamos por un gelato.

– Eh. Si, si, un poco.

Mista está nervioso, no cree que Giorno esté bien. Aunque a lo mejor se esta preocupando por nada, después de todo, ahora van por helado, eso no tiene nada de malvado y vampírico.

El gelato se antoja con el calor y para Giorno esa es una excusa para calmar las aguas. Después de eso iría a hacerles una visita personal a los Joestar.


Dejando a Jonathan a cargo de su muy problemático descendiente, Holy se ha ido a dar un paseo junto con Josuke, Kakyoin y Jolyne.

Holy habla hasta por los codos y de vez en cuando le saca perlas a Kakyoin como "tú y mi hijo deberían vivir juntos, alguien debe de cuidar de él y de mi nieta".

– Creo que más que nada habría que cuidar de Jotaro. – Cosa que no le molesta en lo absoluto.

Kakyoin no habla demasiado, nunca ha sido de muchas palabras. Recuerda el haber tenido un crush con Holy durante su adolescencia, como todo joven calenturiento que ve por primera vez a una milf.

Ahora el crush es con Jotaro, mismo que ha durado suficientes años como para saber que, en realidad, es todo menos un simple crush. En algún punto durante su viaje a Egipto se dio cuenta que sentía algo por el. Y ahora Holy le sugiere tan casualmente el mudarse a vivir con él.

Holy era hermosa, aún lo es y tiene mejor humor que el malhumorado de su hijo.

Empieza a creer que Holy sabe que le gusta Jotaro, aunque podría ser solo porque Holy es muy amable con todos. Pero ¿Alguna vez se dio cuenta del interés de Kakyoin? En absoluto, el pelirrojo era para ella el muchachito que su hijo veía de soslayo de cuando en cuando luego de su regreso desde Egipto.

Kakyoin tuvo una vida mayormente solitaria, sus padres estaban ocupados y su única compañía era su propio Stand. Ahora pasa gran parte de su tiempo libre con la familia de Jotaro, principalmente acompañando a este. Quiere creer que esa es la razón por la que Holy le sugiere tal cosa como mudarse con él.

Kakyoin era de familia aún sin serlo oficialmente, así eran las cosas.

A veces a Jotaro se le acaban los pretextos para invitar a Kakyoin, por suerte su familia es lo suficientemente encimosa para no dejarlo fuera de los planes.

No por nada Holy esta ahí en ese momento escogiéndole camisas bonitas a quien considera un yerno. Es una mujer moderna; si fuera por ella, pondría banderitas arcoiris por toda la casa sino supiera que Jotaro se enojaría.

Roma es una de las capitales de la moda y Kakyoin aprecia la ayuda de Holy al buscarse unas camisas para él mismo. Una camisa de seda verde–– no roja, ¡Mejor negra! Holy va a desquitar todas la veces que Jotaro no se dejó comprar ropa.

Kakyoin escoge una camisa blanca semi transparente con estampados de cerezas. Le quedará bien, se pregunta si a Jotaro le gustará.

Entre las cosas que hallan en el mercadito, Kakyoin le compra a Jotaro una muñequera. Es de acero con lo que llaman "cristal de mar": cristales que fueron tirados como basura al mar cientos de años atrás y la arena y las olas les dieron nueva forma, como si fueran piedras preciosas de varios colores.

Holy le compra un llavero con un delfín vestido de marinerito mientras Kakyoin encuentra un regalo que Jotaro sin duda va a amar ¿Cómo iba a poner cara de pocos amigos con ese regalo? ¿Sería capaz? Entre la muñequera y el llavero seguro Jotaro pondría mejor cara. O eso quiere creer Kakyoin pero conociendo a su amigo como lo hace, duda que así vaya a ser.


Para entonces, Jolyne y Josuke ya andan en lo suyo, habiendo dejado a Holy y Kakyoin atrás. Josuke no deja de tomar fotos como sino hubiera un mañana, quiere enseñarle todo a sus amigos.

Holy les ha dado bastante dinero para pasar el día, cierto investigador va a tener que vivir a base de sopas instantáneas el resto del semestre gracias a eso.

Jolyne no se separa de Josuke en ningún momento. En esta ocasión no se le trepa, sabe que Josuke aprecia mucho su cabello y por esta vez no se lo va a arruinar.

Jolyne recuerda la primera vez que fue a Morioh, su padre la llevó porque tenía unos asuntos pendientes pero no podía cuidar de ella y Kakyoin tampoco estaba disponible; se encariñó rápidamente con Josuke. Es una buena niña y Josuke disfruta de ser su niñera, en un principio cuidó de ella por quedar bien con Jotaro san, pero le ha agarrado cariño, es como si fuera su hermana menor.

– ¿A dónde más quieres ir, Jolyne? ¿Tienes hambre? Deberíamos llevarle algo a Jotaro san, así se le pasaría el mal humor ¿Qué opinas?

– Tengo hambre, quiero helado. Hmmm... Otousan le gustan los peces.

La familia de Jotaro san entró de una forma muy rara a su vida y por alguna razón sintió la necesidad de disculparse con él cuando supo que era un hijo ilegítimo. Se ha adaptado a ellos rápidamente y si tiene que confesar algo, al inicio tenía un crush por Jotaro san.

– ¡Helado será! Podríamos llevarle algo con forma de pez a Jotaro san.

– ¡O un delfín! O algo asi––¡Pero primero el helado!

Honestamente ya están medio perdidos pero Josuke le resta importancia, su andares le llevan a otra parte del mercadillo entre las calles de Roma. Mucha gente normal y ni un usuario de Stand aparte de él, solo deben buscar los helados y ahí están, un pequeño puestecito de gelato.

Si Josuke no sabe donde están mucho menos lo va a saber Jolyne. Solo sabe que irán por helado y por algún regalo para su padre. ¿Nada malo puede salir de eso, cierto?

A Josuke también le parece una excelente tarde y duda que algo vaya a salir mal, casi se ha olvidado de lo sucedido anoche, como si en verdad fueran vacaciones.

El par de japoneses entran al establecimiento. Hay una gran variedad de gelato que sirven en conos de galleta y decoran con diferentes toppings.

El único incoveniente en el idioma, Josuke no sabe italiano, cosa que no impide que la chica encargada les regale cucharitas para probar. Pese a su peculiar peinado Josuke es atractivo y Jolyne se ve como una adorable muñequita. Jolyne se aprovecha de la barrera del idioma para servirse un poco de todos los sabores mientras la chica italiana coquetea con Josuke, aún si este ni le entiende o ni se da cuenta de sus intenciones pero si se pone nervioso.

– Y-ya escoge un helado, estamos haciendo perder tiempo a la señorita...

Jolyne mira hacia la chica italiana y después a Josuke. ¿Porqué Josuke onichan se ponía nervioso?

– Hmm... Quiero un cono, el mas grande. Con chocolate y chispas.

Y mientras tanto, Josuke a señas trata de explicarle a la chica lo que Jolyne quiere, luego de varios minutos haciendo el ridículo lo consigue, así como el teléfono de la chica.

Podría haberse evitado este tipo de problemas si le hubiera pedido de favor a Rohan que le ayudara con el idioma. Pero eso habría significado deberle algo a Rohan y… No. Esas cosas no se hacen.

– Toma, pero no le digas a tu papá o se va a poner muy enojado… mas de que costumbre.

Jolyne se atasca con su helado, quedando con el rostro manchado de chocolate y chispas.

Otousan siempre está enojado. – Responde la menor, atascándose con su helado al punto que su rostro queda manchado de chocolate y chispas. – No le diré nada si tú no lo haces.

– ¡Seré una tumba! No se porqué Jotaro san siempre esta enojado, tiene a una hija maravillosa y una familia que lo quiere, es popular con las mujeres y su stand es increíble.

Josuke se ha comprado un gelato también. Lo sostiene distraídamente y cuando se da la vuelta para salir del lugar con Jolyne acaba chocando con el Don de Roma. El bonito traje de Giorno acabaría embarrado de helado de chocolate.

– ¡Lo siento! -– Suelta en inglés, esta genuinamente avergonzado.

Una disculpa habría sido suficiente pero Mista ve como una gran ofensa el accidente. Y si, Giorno estaba por disculparse por no fijarse, pero Mista se adelanta y con eso empieza el pleito.

– ¡Mira lo que has hecho, estúpido extranjero! – Su inglés no es muy bueno pero bastará para que Josuke lo entienda… cuando insulte su cabello.

– ¡Una disculpa no es suficiente para Don Giovanna! ¡Fugo, mira lo que ha hecho el idiota con el ridículo peinado!

– ¿Qué has dicho de mi peinado?

– ¡Qué es ridículo! ¿Acaso no has...?

Lo siguiente que Mista ve es el puño de Josuke estrellándose contra su nariz.

Jolyne sostiene el helado de Josuke y por supuesto también le da una buena lamida. Al levantar la mirada a la pelea, reconoce al trío de la noche pasada.

– ¡Josuke onichan! ¡Mira, es el niño muerto!

Si tan sólo Josuke no estuviera tan furioso por el insulto a su cabello le habría puesto más atención a Jolyne.

Giorno retrocede y Fugo pronto se une a la pelea metiéndole el pie a Josuke para hacerle caer. Josuke levanta la mirada brevemente para ver a Giorno, desde donde esta y con la luz de la tarde a su espalda parece un ángel.

La visión le dura poco porque Mista le aplasta la cabeza con el pie, arruinando de paso su peinado.

Es entonces cuando Crazy Diamond hace su aparición. El Stand saca de un golpe a Mista del establecimiento, directo hacia la calle. A Mista le sigue Fugo, a quien arroja del otro lado del mostrador. Por supuesto, para entonces la encargada del lugar ha huido.

– ¡MIREN LO QUE LE HICIERON A MI CABELLO, ESTO NO SE LOS VOY A PERDONAR, BASTARDOS!

Fugo se ha llevado un buen golpe contra el mostrador de los helados. Arde de rabia, pero trata de contenerse, de no sacar su Stand porque están en un lugar cerrado. Por otra parte, Gold Experience no tarda en manifestarse frente a Giorno; está a la defensiva después de anoche.

– Si vas a pelear, prefiero hacerlo donde no haya daños a propiedad privada.

No buscaba pelea, pero parece que el extranjero no va a ceder con facilidad después del insulto a su ridículo peonado. Bien, servirá para ver la habilidad de su Stand y medir qué tan peligroso puede ser.

El niño muerto, como lo llamó Jolyne; aquel chico que le pareció un ángel era un usuario de Stand, bien. No será él quien se niegue a pelear y menos luego del insulto recibido.

– No te muevas de aquí, Jolyne, volveré pronto, ¡Sólo le voy a dar una paliza a estos idiotas italianos!

– Me voy a acabar tu helado mientras le pegas. – Ella con toda la calma del mundo se va a la entrada del lugar a ver la pelea mientras come su helado. No piensa dejarle helado a Josuke, tanto así que hasta le da una mordida, solo para quejarse del congelamiento cerebral.

Para Josuke basta con salir a la calle y desde ahí gritarle a Giorno "¡No sea un cobarde, niño bonito!"

Mista, en su indignación va a darle pelea a Josuke de nuevo pero sus Stand no son buenos para los golpes, así que ahora termina sobre un puesto de flores.

Giorno sale poco después de Josuke, a donde pisa deja un tramo de hierba creciendo.

Es curioso, justamente salí para buscarlos. – Le responde en japonés. – Pensé que vendrías acompañado del resto de tu familia.

– ¡No me interesa a qué saliste o si nos andabas buscando! ¡Tú y tus amigos se merecen una buena paliza!

No es que Giorno lo haya insultado realmente pero no esta siendo muy sensato. En otra situación hasta agradecería que usar japonés y pretendería que no le ha parecido "bonito".

Fugo sale del establecimiento para asegurarse que Mista se encuentre bien y para tener un mejor panorama de la pelea, en caso de ser necesario el intervenir. Josuke le acomodó un buen golpe a Mista, Fugo lo iba a encontrar apenas recuperándose sobre un puesto de flores mascullando que iba a matar a ese idiota.

Los Stand de la familia Joestar son rápidos, en su mayoría de ataques de corto alcance, de puño o patada limpia con ciertas habilidades especiales como la "restauración" de Crazy Diamond o la manipulación de vida como Gold Experience.

Los puños de Crazy Diamond buscan estamparse en la cara bonita de Giorno. Es estúpidamente rápido y el primer golpe da con su objetivo; el gorrito que Mista le había prestado sale volando, dejando ver así sus muy dorados cabelos.

Gold Experience se avienta a los golpes con los Muda continuos similares a los de Dio. Luego del primer golpe que Josuke le acomoda, no puede darle otro golpe, al contrario recibe unos cuantos y no encuentra fácil regresárselos.

De momento Josuke no le encuentra utilidad a su habilidad especial.

Han empezado con el pie izquierdo, gracias a Josuke y su sensible comportamiento en relación a su cabello principalmente. ¿Acaso este era el inicio de otro pleito generacional entre la estripe de Jonathan Joestar y Dio Brando?

A simple vista parece que así es; Giorno no se lleva una buena primera impresión de Josuke, aunque debe admitir que su Stand es bastante fuerte, aún si hasta ahora no ha visto cual es su habilidad especial.

Bien es momento que le enseñe la suya; usa la misma táctica que utilizó contra Dio la noche pasada: del suelo crecen las raíces, metiéndose entre las piernas del japonés para jalarle de estas.

Al parecer no todo serían golpes, Josuke forcejea con las raíces y luego llama a Crazy Diamond, no sabe si funcionara pero a golpes intenta reducir a su forma original a esas raíces salidas de la nada.

Las raices regresan a su forma original: piedritas y algún que otro papel que ha volado con el viento. Curioso, eso ha cancelado el efecto de su Stand, pero aún le queda otra carta en la manga: la habilidad de su Requiem, el revertir el efecto del Stand enemigo.

Entre la habilidad de Crazy Diamond y Gold Experience, la pelea se ha quedado estancada y Josuke descubre que Giorno es todavía más bonito. Bonito o hermoso, como una obra de arte.

Y ahí esta viendo como idiota a Giorno cuando Mista le dispara por detrás, justo en la pierna.

El disparo resuena por toda la zona. Eso se ve doloroso y parece que Mista está para dar el tiro de gracia.

– ¡Y el próximo va a la cabeza!

Josuke cae de rodillas con la pierna sangrante. Detrás de él, se escuchan las chillonas voces de las Sex Pistols, celebrando que le dio a ese idiota que tiene un nido de pájaros que tiene por peinado y que ya se ha despeinado.

Lo que Mista no preve, es que Jolyne se va a defender a su onichan. Su única arma es el helado de Josuke, mismo que le avienta a Mista en la cabeza.

¡Ya basta! – Grita la menor en su idioma natal, interponiéndose entre Mista y Josuke.

Mista jamás le dispararía a una niña, aunque si suelta un "¡Maladetta ragazza!" mientras se limpia el helado de la cara. Giorno se había enfrascado en la pelea hasta el momento en el que la niña se interpone.

– Mista, ya es suficiente.

Josuke no sabe nada de ellos, así que lo mejor que se le ocurre es arrojarse sobre Jolyne y protegerla con su cuerpo, en caso de que aquel italiano vaya a lastimarla.

Ella es muy valiente como su padre pero ha sido un acto imprudente.

Y mientras Mista le reclama, Jolyne, aun con Josuke aplastándola, le suelta el muy florido vocabulario que sin duda habrá escuchado de su padre, muy dedicado a él como al niño muerto.

Giorno se dirige al par, mientras que Fugo le regresa el gorrito a Mista.

– Esto ya nos deja a mano.

– Si te hago un hoyo en la pierna entonces estaremos a mano. – De momento Giorno solo le despide desconfianza.

– Esta mancha no se va a borrar, tendré que conseguir un traje nuevo y eso costará mucho más que llevarte al médico. Sin contar los daños que hiciste en la heladería y a ese puesto de flores.

Giorno estira la mano hacia la herida de Josuke, Jolyne le da un manazo. Josuke se reincorpora, sentandose en el suelo sin soltar a Jolyne. Crazy Diamond se mantiene entre ellos y un muy indignado Mista.

– ¿Porqué vas a ayudarlo, Giorno? ¡Es un idiota, él empezó la pelea!

– ¡Eso fue porque insultaron mi cabello! ¿Quien va por ahí insultando el cabello de otros?

– Bien si, tú fuiste quien insultaste primero su cabello, Mista. – Fugo le da la razón a Josuke; aunque él habría hecho lo mismo, siendo honestos.

– Porque es horrible, no es un insulto es un hecho.

– No nos es conveniente hacer enemigos, Mista. No ahora. – Regresa su atención a Josuke. – Estas con el grupo de los Joestar. Deja que cure la herida, quiero hablar sobre lo sucedido anoche.

– Te vimos anoche, el abuelo Jonathan nos contó que pasó.

Una pausa, suficiente para poder ver el desastre que la breve pelea ha dejado.

– Oh, lo siento––

– ¡Una disculpa no arregla las cosas!

– ¡Pero yo si puedo arreglarlo! Esta bien Jolyne, creo que en verdad fue mi culpa… ¡Pero no le temo a una pelea!

– Estas en desventaja de tres contra uno. – Nueve si cuenta cada una de las Sex Pistols. – No te conviene empeorar las cosas.

– No es tres contra uno, tengo a Jolyne y a Crazy Diamond. – Jolyne es bastante inspiración para no dejarse vencer, ahora quiere ir a arreglar todo pero su pierna es un inconveniente, por lo menos puede empezar arreglando el traje de Giorno, así que pone la mano en su pecho y deja que su Stand haga el resto. – Estas frío.

Mientras Josuke usa su Stand para arreglar el traje, Giorno usa el suyo para cerrar la herida en su pierna y compensar el daño convirtiendo la bala incrustada en músculo. Es un procedimiento que ya tiene experiencia de sobra gracias a Mista y su mala costumbre de dispararse a si mismo.

– ¿Lo estoy? – Pregunta haciéndose como si no lo supiera.

– Un poco si, eso fue… ¿Tienes la habilidad de curar heridas? – El dolor del disparo cede ante el toque de Giorno es totalmente fascinante. – Yo puedo hacer algo parecido, ¡Eso fue increíble niño muerto!

– ¡Es Don Giovanna para ti! – A Mista no le gusta nada el cómo se están toqueteando.

– ¿Don? Eso suena como de ancianos. Yo soy Josuke y ella es Jolyne. – y ahí esta presentandose como si hace rato no hubiera iniciado una pelea-

– Curar heridas es uno de los usos prácticos de mi Gold Experience, aunque no es su habilidad principal. – ¿Ellos le habían visto en tan mal estado anoche? – ¿Niño muerto? Con que me llamen Giorno es suficiente.

– ¿Lo dices por la raíces? ¿Puedes convertir las cosas en raíces? Es increíble. Giorno… Giorno… ¿Eso es día en italiano no?

– Si, podríamos decir que es algo así. – No se va a complicar la existencia con explicaciones de su Stand.

No se había puesto a pensar en las ironías de la vida referentes a su propio nombre. Afortunadamente aun puede salir en plena luz del día, aun si es con protección extra.

Tras haber curado la herida, deja que Josuke haga su parte arreglando el desastre que ocasionó. Viendo a Mista con el helado derretido y embarrado, pasa un dedo para quitarle el exceso y lamerlo.

– No sabe nada mal...

– Mista no es comestible, GioGio.

– Hablaba del helado. – El cual tiene mejor sabor sobre la piel de su amigo.

– Eso depende del contexto, Fugo. – A veces Giorno le parece comestible, claro que no se lo va a comer de forma literal. – No quiero arruinar su traje, Don Giovanna, debería guardar distancia. – Advierte cariñoso a la par que toma un poco de helado de su cara y lo embarra en su nariz, el resto del helado va a parar a su suéter para dejarlo más cochino de lo que esta-

– Siempre puedo conseguir un traje nuevo, Mista. – Arruga la nariz al tenerla manchada. No importa el riesgo, sostiene a Mista de un brazo y acorta la distancia entre ellos para lamerle el remanente de helado de su cara; su lengua es más fría que el mismo helado ya derretido.

– Consíganse un jodido motel. - Se adelanta para ir por el helado de los tres.

– ¡Solo si nos esperas, Fugo! – Mista ríe, pasando los brazos alrededor de la cintura de Giorno, no le da mucha pena aprovechar que Giorno lame el chocolate de su rostro para ir repartiendo besos en sus labios y su cuello.

– Te recuerdo que Don Giovanna es menor de edad, Mista. – Le grita el albino desde la heladería.

– No hacia falta que me lo recordaras, Fugo y yo no haría nada que Don Giorno no accediera a hacer.

A demás, ni había tantos de diferencia entre ellos, sólo tres años, aunque considerando que Giorno tenía 16 si que parecían demasiado.

– Y yo hasta ahora no he dicho que no a nada.

Fugo considera seriamente pedir un aumento sólo por el hecho de tener que aguantar a esos dos derramando miel. Carajo, como extrañaba a Narancia, tan siquiera con él podía desquitarse.

Josuke le ha comprado otro gelato a Jolyne, vuelven a tiempo para ver el espectáculo de Mista y Giorno.

Giorno se echa a reir, repegando su frio cuerpo contra el de Mista, disfrutando de sus besos. Podría haber un cambio de planes, regresar a la casa de seguridad y a ver que más pasaba en ese día, pero Josuke les interrumpe y Giorno se ve obligado a separarse.

Pese a que fue Fugo quien les dio la razón para detenerse, es a Josuke a quien Mista se queda mirando feo.

– Entonces… ¿Nos estabas buscando?

– A ti y el resto de tu familia. ¿Vienen solos?

– No, pero no se dónde se metió Kakyoin san y onechan. Quizá ya volvieron al departamento, nosotros podemos llevarlos ¿Verdad, Jolyne?

– Sabemos como llegar a su departamento. – Admite Giorno bien casualmente. – Así que les acompañaremos.

Josuke es toda felicidad, ni siquiera se toma a mal la cara de pocos amigos de Mista, mientras no insulte su cabello, todos son sus amigos.

Mista ve de mala gana a Josuke y Jolyne es quien le regresa esa mirada odiosa. Como todo un adulto Mista le saca la lengua a Jolyne.

Mista le parece tan idiota como el amigo idiota de Josuke y el chico muerto le da muy mala espina porque está muerto.

– ¿Es que la ragazza no tiene modales?

– ¿Eh? Pero si Jolyne es una niña muy linda.

Y Jolyne como toda niña dulce que parece ser, le levanta el dedo medio mientras sostiene su helado con la otra mano.

– ¿Nos estaban espiando? ¡Como si fueran mafiosos! Me pregunto si la mafia italiana realmente será como en El Padrino… No importa, conozcan o no como llegar, podemos hacernos compañía.

– La mafia de aquí no se parece a como la pintan los americanos. Nosotros—

Sh, sh. Fugo, deja que él se de cuenta por si sólo. – Su familiar en verdad es muy denso, sin duda va a divertirse mucho con ellos.

Josuke ni se entera de lo que habla Giorno y Fugo, le va a tomar un largo rato darse cuenta que son mafiosos, de hecho ahora piensa que Giorno es modelo o algo así.

– Giorno chanchan porque sin duda era menor que él. – ¡Eres muy famoso! ¡Ya se! ¿Eres modelo verdad? ¿o estrella de cine? Nah, tienes que ser modelo, pareces uno. Eres muy guapo, Giorno chan.

¿Deberían decirle a Josuke que está paseándose con el líder de la organización mafiosa más poderosa de Italia? Nah.

Pero sin duda la manera en la que otros le hablan a Giorno y el cómo se dirigen a él seguro debe de darle alguna pista.

Mista cree prudente ponerse entre Giorno y Josuke.

– No soy modelo y no he considerado la actuación. – Y ahí hay un leve sonrojo en sus pálidas mejillas. Afortunadamente Mista se mete entre ambos.

GioGio es el lider de nuestra organización, Passione. – Agrega Fugo. – Él es el Don de este territorio.

– ¿Passione? ¿Don? – Le suena como una agencia de modelos, o una banda. – ¿Es una banda de rock?

– Los extranjeros son unos ignorantes.

Josuke se imagina los mafiosos italianos como hombres viejos de traje que se reúnen en lugares solemnes, de caras agresivas y no ridículamente atractivos como Giorno y sus compañeros.

Josuke no va a pillar que Giorno es un mafioso hasta mucho más tarde.

Es en su despiste, cuando Josuke se da cuenta de un muy importante detalle:

– ¡Oh no! ¡Jolyne, el regalo para Jotaro san, me había olvidado por completo de ello!

Otousan no va a estar feliz de esto. - Y no lo dice por olvidar su regalo.

– ¿Y si le hacemos cosquillas? A lo mejor se le pasa el mal humor.

Jotaro va a estar furioso cuando lleguen con esos mafiosos.

– Se le pasa sólo cuando esta con Kakyoin, son muy buenos amigos. A okasan no le gustaba eso.

– ¿Porqué no? Kakyoin san es muy gentil, a mi me agrada mucho.

Pero al inicio no era así; le da vergüenza admitir que le daban celos la cercanía de Kakyoin san a Jotaro san, el quería ser así de importante con su senpai.

Oscuros tiempos aquellos.

– No lo sé. Sólo sé que a ella no le gustaba que otousan se juntara mucho con él.

Por su parte, hubo un tiempo en el que Jolyne odió a Kakyoin, culpándolo se que su madre les haya dejado o que su padre fuese tan distante. Aun hasta hoy en día se muestra distante del pelirrojo.

A Josuke lo último que se le ocurre es que Jotaro pueda ser gay.

– A veces los adultos se pelean por cosas muy tontas, Jolyne

Pobre Kakyoin, siendo la manzana de la discordía cuando el culpable todo era Jotaro, quien era incapaz de admitir sus sentimientos por él. Tanto Jotaro como Kakyoin están bien idiotas en todo ese tema de las relaciones y los sentimientos. Son el ejemplo vivo que se puede desperdiciar más de una década ignorando la felicidad.

De camino al apartamento anochece, las farolas de las callecitas se encienden y le dan un aire mágico a la antigua ciudad. Los barrios son tranquilos, gracias a Passione principalmente, los restaurantes aún están abiertos, las luces de las casas se encienden.

Cuando pasan frente al edificio donde se queda la familia Joestar, encuentran todo un desastre: el barandal y la ventana que da justo hacia el piso de la suite está, destrozados. Josuke levanta la vista y se alarma, baja a Jolyne y se la entrega a Giorno.

– ¡Por favor cuiden de ella! – Dice antes de entrar al edificio, su Stand manifestándose detrás suyo.