Los vampiros pueden hacer vida diurna como los humanos; el problema es el sol, un poco de sus rayos y se vuelven cenizas.

Con el tiempo, Dio ha descubierto que si se cubre muy bien, puede soportar el sol anaranjado de la tarde y sólo así es como llega al lugar donde los Joestar fueron a meterse.

Es todo un espectáculo verle, aún si es su cuerpo original no es tan alto como JoJo, sigue siendo una figura fornida encapuchada moviéndose por la ciudad.

Horas más tarde, Dio se ha metido al edificio donde se encuentra el departamento, tan sigiloso como un ladrón y apenas la sombra del lugar le protege se quita la odiosa capa que ha usado para cubrirse.

A partir de ahí solo necesita seguir el aroma de Jonathan y pronto el muy cínico esta tocando la puerta. El lugar le huele a Jonathan y dos inútiles más que conoce muy bien. De las cosas que más le gustan a Dio de ser un vampiro, son los sentidos aumentados, la vista, el oído y el olfato principalmente, el gusto esta muerto y el tacto no ha cambiado en nada.

Como todas sus cosas las quemó el mismo anoche, usa el mismo traje de la cena, la camisa incluso sigue manchada con la sangre de Giorno.

Parece una idiotez aparecerse de la nada cuando anoche huyó de lo más tranquilo; pero ha tenido todo el día para pensar y se ha decidido por la opción que en ese momento le sirve más, aunque sea la más peligrosa.

Del otro lado de la puerta hay tres hombres. Uno es su Jonathan, el idiota seguro quería escapar de él, también están Joseph Joestar y Jotaro Kujo. Por alguna razón, el aroma del tercero lo tiene bien presente, no ha olvidado nada de él, quizá porque sus Stands tiene tantas similitudes.

Dio toca la puerta y espera. Podría tumbarla pero (por esta ocasión) será un caballero civilizado por el momento.

Su plan se basa solo en que Jonathan no permitirá que lo maten, es un poco idiota confiar en él a ese grado pero siente que será así.

No le matarán, de momento sólo necesita esa certeza

Y que abran la maldita puerta.


Kakyoin se ha ido con Holy de compras. Seguirá el consejo de Holy y le buscará algo agradable a Jotaro; se puede dar una idea de qué puede gustarle.

Jolyne les acompaña, pero es sólo para desviarse junto con Josuke para que le compre cosas bonitas que su padre no compraría.

Jonathan se queda ese día cuidando de Jotaro. Aprovechando que su descendiente duerme, se ha puesto a recorrer el lugar y cuando regresa a la sala es con una manta para cubrirlo.

No le agrada, pero sigue siendo su familia. Quiere creer que, como dice Holy, es un buen chico en el fondo.

Joseph despierta unas horas más tarde. Se ve pálido, Jonathan reconoce el olor pero no dice nada, solo le echa una mirada significativa. El par de ''ancianos'' comparten un largo, muy largo silencio. Joseph es el heredero más directo que tiene aparte de Giorno y Jonathan no sabe ni qué decirle.

Un sofá frente al otro y Jotaro dormido en el de en medio.

– Cuando... cuando mori, Erina estaba embarazada. ¿Que fue...?

– Mi padre fue asesinado por un zombie. Mi madre fue la niña que Erina rescató del barco.

En un inicio a Joseph le cuesta creer que ese hombre que tiene frente suyo se trata de su abuelo Jonathan. Pero si lo piensa bien, sus vidas han sido demasiado extrañas como para ser escéptico.

– Ya veo... ¿Y Erina?

– Tuvo una vida larga y fue feliz. A mi y a Holy nos contó sobre ti. Ella... en verdad te amaba. No se volvió a casar, aunque el viejo Speedwagon nunca se separó de su lado.

Jonathan desearía haber estado ahí para ella, aun estando como es ahora, aunque sea el poder tenerla a su lado y ver a su descendencia crecer.

Le preguntaría más cosas, pero Joseph se levanta de inmediato antes de escuchar el golpeteo en la puerta. Se ve tenso, alerta; reconoce el olor, Jonathan también lo hace.

Joseph le ordena a Jonathan el quedarse ahí a lado de Jotaro mientras él se adelanta hacia la puerta, su Stand manifestándose alrededor de sus brazos.

Se detiene detrás de la puerta, escuchando a Dio tocando de nuevo.

– Lo que sea que estés vendiendo no nos interesa. Así que largo de aquí antes que te matemos de nuevo, bastardo.

– Si viniera con intenciones bélicas no estaría tocando la puerta. Se llevaron algo que es mío y vine a recogerlo. Abre la puerta Jonathan, no voy a tratar con este viejo apestoso.

– Vete a la mierda, Dio. Aquí el único anciano eres tú... y Jonathan pero a el si lo respetamos.

– Aún sin verte sé que sigues siendo viejo e inútil ¡Ah! pero ¿Qué huelo? Es el hedor de un vampiro viejo e inútil. ¿Cómo te convertiste Joseph? ¿Tienes mi máscara de piedra? Porque si es así entonces tienes dos cosas mías ¡Jonathan abre la puerta!

Maldice mentalmente, el bastardo sabe su secreto y con Jotaro ahí no augura nada bueno. A pesar de su propia preocupación, sigue haciéndose el desentendido.

– ¿Yo para qué quiero tu estúpida máscara? Esa cosa fue destruida hace décadas. Los únicos vampiros aquí son tú y Jonathan.

Desde afuera se oye la risa burlona de Dio.

– ¡Di lo que quieras pero sé lo que eres y si mi máscara tuvo que ver, me las vas a pagar, tú no mereces ser como yo, eres tan inferior e inútil!

La paciencia del rubio es corta, pronto ya está dandole patadas a la puerta. Joseph retrocede con la patada, está listo para pelear aun si sabe que las tiene de perder. Jonathan se va a lado de Joseph aun si no tiene mucho que aportar.

– ¡Jonathan, se que estás ahí! ¡Abre ya o voy a tirar la puerta!

– No fue tu estúpida y fea mascara, ¡Fue tu estúpida sangre que me robaste!

– Así que de esa forma te convertiste, anciano. De haber sabido que eso te iba a provocar te hubiera dejado muerto.

En ese momento Joseph Joestar siente el verdadero terror. ¿En qué momento se despertó Jotaro? ¡¿Y porque Jonathan no le dijo nada?!

Jotaro lleva un par de minutos despierto, los gritos de Joseph y los del otro bastardo terminaron por despertarle. Se levanta y va hacia la puerta, Star Platinum ya se encuentra detrás de él. Al abrirla, Dio y The World los esperan.

Hay un largo y tenso silencio cuando están frente a frente. ¿Van a pelear? Si lo hacen destruirán todo el departamento. La tensión al abrirse la puerta es perceptible y tanto Joseph como Jonathan no tienen medios de calmar eso.

– Has envejecido, Jotaro.

Jotaro toma a Jonathan del brazo y literal se lo arroja a Dio, luego cierra la puerta de un azotón.

Joseph empieza a creer que tal vez lo mejor sería usar la siempre infalible Técnica Joestar y huir porque ya se imagina como le va a ir a solas con Jotaro.

– En mi defensa, no sabía como ibas a reaccionar.

Esa es la peor excusa que puede dar.

– Eres un viejo mañoso y mentiroso, hemos cuidado de ti todo el tiempo por nada.

Jotaro habla con calma pero su cara cuenta otra historia; acorta la distancia de su abuelo, es su turno de tomarlo del brazo, y arrastrarlo afuera.

– Y tu siguiente línea sera: "a pesar de eso eres parte de esta familia y te aprecio"

No. Joseph claramente había perdido el toque años atras. Forcejea tratándose de soltar de Jotaro hasta que, al igual que Jonathan, es aventado afuera del departamento. Cae sobre Jonathan y por ende sobre Dio.

Dio apenas se repone de que el imbécil de Jotaro le arrojó a Jonathan y ahora le arroja a Joseph.

– Los vampiros no son bienvenidos aquí. Háganme un favor y muéranse bajo el sol.

Dicho eso, cierra la puerta de nuevo con un azote.

– ¡Jotaro! ¡No puedes dejarme con esos dos!

Joseph se levanta enseguida, golpeando la puerta con la esperanza que su nieto vaya a abrirle. Hasta se escucha cómo se le pone seguro a la puerta.

– ¡JOTARO!

– No creo que vaya a abrir.

– ¡Maldita sea Jotaro! ¡¿Qué le voy a decir a Josuke?! ¡¿Y a Holy?!

– Les diré que te moriste. – Responde Jotaro al otro lado de la puerta; rebusca en los bolsillos del pantalón con la esperanza de hallar algún cigarro. – Te olvidarán en unas semanas.

– ¡No puedes simplemente decirles eso! ¡Van a preguntar por mi cuerpo, idiota!

– Diré que lo tiré al río para ahorrarles la pena.

Y podría haber continuado con el reclamo detrás de la puerta pero Dio decide que es una excelente idea el destruir propiedad ajena.

Dio es el último en levantarse, no puede creer que que reciba ese trato, ¡Él es un ser superior! Ahora si derriba la puerta de una patada.

– ¡Cómo te atreves a arrojarme estos asquerosos despojos humanos, Jotaro! ¡Yo, Dio, que he venido en tan buena voluntad!

– ¡Tú eres quien vino a recogerme, Dio!

– ¡Yo no me quiero ir con Dio!

– Por supuesto que vine por ti ¿Acaso ibas a abandonarme por esta gente, JoJo? Este inútil – señala a Joseph– no sirve ni como zombie, yo no lo quiero.

– Pero si tú fuiste quien me dejó a la suerte anoche. – No quiere sonar como un reclamo, pero si lo es.

– Eso es porque pensé que serías capaz de salir por tu cuenta pero en lugar de eso te encuentro aquí, con esta gente.

– ¿Qué quieres?

– Asumo que usaste mi sangre para salvarlo, Jotaro. Dime ¿Qué pretendías al usar la sangre de un vampiro? Digamos que ya los he perdonado por lo que me hicieron y dado que somos familia, vengo a reunirme con ustedes y claro, recuperar a mi Jonathan pero honestamente no me molestaría ponerte de rodillas como el perro que eres.

– Nadie pidió tu maldito perdón y no eres bienvenido aquí, Dio. – Y aun con la tension en el ambiente, el viejo Joestar se pone entre ellos. – Así que lárgate de una buena vez.

– Ah, Joseph, así tratas a los ancestros de tu familia, tal vez no quiero irme, tal vez tengo planes para ustedes.

– Hazte a un lado, abuelo. – Jotaro se dirige a Joseph y Star Platinum acaba haciendolo a un lado. De nuevo frente a Dio las cosas están claras, ambos saben como va a acabar esa reunión, solo falta averiguar quien dará el primer golpe. – No se que te trajo a la vida pero corregiré ese error.

Jotaro hace los honores y Dio con gusto le responde, en un abrir y cerrar de ojos los Muda y los Ora comienzan mientras Star Platinum y The World se agarran a golpes, primero a puño limpio, luego usando los muebles de la casa.

Ambos Stand pueden detener el tiempo, así que a ojos de Joseph y de Jonathan solo los verían cambiar de un lugar a otro como si se transportaran mágicamente.

Jonathan no tiene ni la más remota idea de lo que está pasando. El pobre sólo escucha los Mudas y Oras que parecen provenir de la nada.

Joseph se lamenta por lo que van a tener que pagar por todos los daños de los muebles del apartamento.

– Deberíamos intervenir.

– Nah, déjalos que se mat—

Por supuesto el departamento les queda chico para esa batalla, Dio es quien tiene la idea de llevar la batalla a otro lado, arrojando a Jotaro por el balcón del departamento.

Es impulso, Joseph ni se fija si hay o no luz afuera y corre para tratar de atrapar a su odioso nieto con su Stand. Jonathan también se va para detener la pelea, o siquiera apartar a Dio del balcón.

La suerte le favorece a los Joestar, quienes tan facilmente podrían haberse quedado con un montón de cenizas y un Jotaro con la espalda rota. La noche ha tomado la ciudad y Joseph hace todo lo posible por sostener al imbécil de su nieto.

– Quédate aquí, Jonathan – supone que JoJo solo quiere evitar que mate a Jotaro. – No esta en mis planes matarlo, sólo lo voy a poner en su lugar.

En cualquier otra situación Dio habría apartado a Jojo a codazos pero esta vez lo hace lo más decentemente posible, luego salta desde el balcón, aprovecha que Jotaro esta colgado del Stand de Joseph para caerle encima a patadas.

Joseph no debería tener ningún problema con subir a Jotaro, sin embargo no se ha alimentado desde que su última escala en India dos días atrás y sus raciones se perdieron en la habitación del hotel. Así que en cuanto Dio se avienta a las patadas con Jotaro, se lleva consigo a Joseph con un "Oh my God!" de camino.

Jonathan solo logra asomarse por el balcón para ver a su testaruda descendencia caer por este y, como Dio no le va a andar diciendo que hacer, se avienta detrás de ellos.

Al final todo recae en Star Platinum, que amortigua la caía para Jotaro, Joseph y hasta para Dio que de lo más tranquilo baja de la espalda de Jotaro cuando tocan el suelo.

Jotaro no lo va a admitir pero ya no esta en edad para esas cosas, fingir frialdad mientras se incorpora es toda una proeza.

Joseph se preocupa por el estado de Jotaro; aun es joven, pero sabe de los malos hábitos que ha tenido su nieto durante sus 20s. Entre eso, su forma de ser y su vampírico problema son las razones por las que Joseph nunca se tomó la molestia de enseñarle el arte del Hamon a Jotaro.

– Jotaro, no es buen momento para pelear. – Tampoco le gusta que Dio siga aquí provocándolo. – Deja que el bastardo chupasangre se largue y nos deje de molestar

– ¡Cállate, anciano, si vuelves a entrometerte, también me encargaré de ti!

– ¡Estoy tratando de evitar que te maten, Jotaro idiota!

– No necesito tu ayuda, anciano, Dio jamás nos ha vencido, esta no será la primera vez.

– ¿Te rindes, Jotaro?

– No mientras sigas con vida.

Y poco después Jonathan caería sin amortiguación en el duro concreto. Le toma un largo momento el levantarse, adolorido de su poco agraciado aterrizaje.

¿A quién quiere engañar Jonathan? El golpe fue más doloroso de lo que esperaba. Se tiene que sostener, muy para su pesar, en Dio. Extrañamente, no recuerda que él haya sido tan atento anteriormente, además de esas ocasiones en las que ha cazado por él.

La estrepitosa caída de Jonathan le habría causado mucha gracia y regocijo a Dio en el pasado pero por alguna razón, que en el fondo lo ama básicamente, pasa de querer matar a Jotaro a ignorarle a él y a su abuelo para ir a sostener a Jonathan.

¿Jotaro le cree su preocupación por Jonathan? No realmente. Joseph tampoco cree todo el drama que arma Dio con Jonathan, no duda que lo esté usando para provocar simpatía.

– Estoy bien, Dio; no es como si esto fuera a matarme.

Dio si se preocupa por Jonathan sin duda pero sus atenciones van más con la intención de hacerle un teatrito a los Joestar.

– No pero no dudo que busques cualquier salida a nuestra "asociación" ¿Cuándo vas a dejar de ser tan inútil, Jonathan? No vas a reponerte sin alimento.

– No he podido en todo este tiempo, empiezo a creer que tal vez esté atorado contigo.

– Esa era la idea, JoJo.

Y ahí esta un poquitito de cariño expresado a través de una casi honesta sonrisa.

¿Cómo responde Jojo a esa sonrisa? Dándole un empujón. Aun no le perdona lo que le hizo a Giorno ni tampoco el haber atacado a su familia.

Dio no se va a disculpar por nada de lo que hizo, luego del empujón se carga a Jonathan; piensa que lo humilla más si lo lleva en brazos.

¿Alguna vez Jonathan se acostumbrará a ser cargado por Dio? No, eso no va a pasar, pero está demasiado cansado y maltratado para protestar más allá de jalarle el cabello.

–Hey, inútil ¿Cómo consigues alimento?

De alguna forma debe sobrevivir Joseph y Dio duda que vaya cazando como él.

– ¿Cuál es el truco, Dio?

– Ninguno, Jonathan es mío, no voy a dejar que se mate, sería un desperdicio.

– Tengo mis métodos. – Mismos métodos que perdió en el hotel y que no le van a resurtir hasta el día de mañana.

– ¿Qué métodos, viejo? – Si, ahora Jotaro quería saber. Es lo menos que el anciano puede hacer después de engañarlo todos estos años.

– En ese caso espero compartas esos "métodos", Joseph. Claro a menos que quieran vernos cazando por la ciudad.

– Erh... Bueno, tengo mis raciones. Es un acuerdo con la fundación Speedwagon; ellos me proveen con la sangre refrigerada necesaria.

Este sería un muy buen momento para hacerse el papel de viejo senil. Pero ya es muy tarde para que Jotaro le crea.

– Pero son suficientes para mi, y tal vez para el abuelo Jonathan.

– Yo no necesito de tus dádivas, Joseph. Mi preocupación es por Jonathan, ya ya me he alimentado bastante bien – es decir, de camino mató a un par de personas. – Como sea, aún tengo cosas que tratar con ustedes.

La cara de Jotaro expresa muy bien cuanto detesta la idea

– O podemos seguir peleando hasta matarnos. Si, si, vi mas usuarios de Stand con ustedes pero para cuando lleguen quizá no quede mucho de ti, Jotaro – a Joseph ni lo cuenta. – Mi odio hacia ustedes era culpa de Jonathan pero el y yo estamos bien, es ridículo seguir buscándoles pelea.

– Avdol e Iggy murieron por tu culpa.

Porque Joseph no le ha perdonado a Dio todo lo pasado. Perdieron a Avdol e Iggy, casi pierden a Kakyoin y por su culpa también él está jodido como un maldito chupasangre.

– Un montón de mis subordinados murieron por su culpa, y como al parecer las vidas de los suyos son mas importantes que las de los míos. Estamos a mano. Perdí, me asesinaste, esas deudas fueron saldadas… además, ¿No tienes curiosidad por lo que tengo que decir?

Yare yare… hablas demasiado.

Volver al departamento con Dio no estaba en los planes de Jotaro, ni siquiera pretendía encontrarse con Dio y con su ancestro.

¿Qué mierda iba a hacer con ellos?

¿Qué quería exactamente Dio?

– ¿Así que preferiste decirle a esa gente y no a tu propia familia? – No, no va a dejar ir el asunto con Joseph. – ¿La abuela también lo sabe o de nuevo la estas engañando?

– ¿Bromeas? ¡Suzie fue quien se dio cuenta antes que yo! ¿Dónde más iba a hacerme mis estudios?

Bien, eso no esa no es toda la verdad. Se había empezado a sentir mal unas semanas después de su regreso. No fue hasta que se sorprendió a si mismo queriendo morder a Suzie cuando supo que había algo verdaderamente malo en él.

– Se dio cuenta, eso quiere decir que de no hacerlo tú no hubieras dicho nada. Eres un mentiroso, viejo y sino fuera por Josuke y por mi madre, juro que te mataría.

– ¡¿Acaso no escuchaste?! ¡Ella lo supo antes que yo lo hiciera!

Jotaro es un montón de furia contenida, tanto que de regreso al departamento, insulta a un par de mujeres que cometieron el error de saludarlo y hasta coquetearle. Jotaro es un imbécil en toda la extensión de la palabra.

Jonathan se disculpa por parte de Jotaro ante el empujón y los insultos, excusándose que no quiso decirlo en serio. Si, ya confirmó quien es la oveja negra de la familia y sorpresivamente no es el hijo de Dio.

Jotaro decide ignorarlos, de momento sólo quiere pensar en que necesita un cigarro pero no puede dejarlos solos, así que solo odia a los tres en silencio.


De vuelta en el apartamento hay otro momento de silencio. Joseph ha retomado en donde estaba sentado antes de la llegada de Dio mientras que Jonathan se ve obligado a compartir asiento con este. Pasan varios minutos sentados en el sofá hasta que es Jotaro quien decide dirigirles la palabra.

– Sé que no puedo confiar en Dio, pero ustedes dos, ni si quiera se que pensar. El viejo se guarda secretos, a ti – refiriéndose a Jonathan – ni siquiera te conozco; no importa lo que digan las historias sobre ti, no me consta que seas un buen hombre. Tengo una familia que proteger, no se si puedo permitir que estén cerca de ellos.

– Jotaro, nunca haría algo para dañar a la familia, por eso mismo no quise decirles nada sobre esto.

– No espero que confíen en mi, pero tampoco quisiera perderlos ahora que sé que están aquí.

– Ya que yo contribuí a tu estado, merecía saberlo, anciano. – Su mirada es hostil tanto para Joseph como para Jonathan y ni se diga de Dio. – Si por mi fuera te echaría de aquí junto a este monstruo, pero mi madre ya se encariñó contigo y no seré yo quien la haga sufrir.

Dio le da toda importancia a la amenaza de Jotaro, tanto que en todo este tiempo se fija en sus propias uñas; le falta una manicura.

– Si por ti fuera harías tantas cosas pero ya eres viejo, Jotaro y como todos los viejos ya no puedes pensar solo en tu bienestar.

Joseph mira a Jonathan y toda su inocencia victoriana, luego la jeta que se carga Jotaro desde toda su maldita vida y al final a Dio viendose sus estupidas uñas. Masculla un "oh my God" para si mismo, contando mentalmente hasta diez.

– Jotaro no es viejo, apenas esta en sus 30s.

– Yo morí a los 20.

– ... esto no se trata de ti, anciano.

– No importa a que edad hayan muerto o como se vean, son ancianos

– ¿Tiene 30? Yo pensé que tenía 40, la edad le ha sentado tan mal y por cierto, yo morí a los 19, soy más joven que todos ustedes.

– Me tiene sin cuidado, no estas aquí para socializar, ¿Qué es lo qué quieres exactamente de nosotros?

– De momento no mucho, Jonathan quiere estar con ustedes y yo quiero estar con Jonathan, así de sencillo.

– Es por la máscara de piedra.

Mi máscara de piedra.

– Vete a la mierda, Dio. No vas a conseguir nada aquí.

– ¿Ves? No soy el verdadero villano aquí, tu descendiente es un orangután sin modales.

– Eso explica el porqué no tiene esposa. – Comenta como buen caballero de su época. – O pareja, en general; me sorprende lo abiertos que son estos tiempos.

– A mi me sorprende que sigas pensando que los hombres se interesan sólo por mujeres.

– Tiene una hija, Dio; así que asumo que en algún punto tuvo una esposa.

Y no lo dice con malas intenciones, simplemente se le hace lo más lógico. Jotaro los odia un poquitito más en ese momento.

– Los hombres también tienen hijos fuera del matrimonio, JoJo. Los hombres que se acuestan con mujeres también de acuestan con hombres, no puedes ser tan ingenuo.

Dio es un hombre complejo. Ama a Jonathan y si hubiera sido un hombre normal solo habría sufrido en silencio y se habría conformado con su amistad mientras celebraba su felicidad y velaba por ella.

Dio no es Speedwagon.

Dio tenía que lidiar con su propia personalidad y los traumas de su infancia. Quizá en secreto Dio se autosabotea; en casa de los Joestar tenía todo para ser feliz pero tomó el peor camino posible y todavía cuando su padre moribundo bajó, tuvo la oportunidad de enmendarse ¿Cuanto le habría costado que George Joestar retirara los cargos ante los ojos de un hijo arrepentido?

Odiaba a JoJo y lo amaba con tal fervor que se asqueaba, por eso le quitó todo para que solo lo tuviera a él y aun en ese momento lo maltrataría.

Pero esa fue su vida anterior, esta vez era Dio quien estaba solo, esta vez pensó que podría ser mas inteligente. Esta vez no quería ir solo al "cielo", quería a Jonathan a su lado.

Y quería que Jonathan lo amara y confiara en él.

¿Qué tan honesto era Dio con sus acciones? A veces ni él lo sabía.

Todos su aliados estaban muertos, ya no estaba la vieja Enya para orientarlo y Pucci, ni siquiera tenia idea de dónde buscarlo. Los únicos que le eran de utilidad en ese momento eran sus enemigos y que de cierta forma eran su familia.

– No es mi culpa que Jonathan haya vivido toda su vida en una ridícula fantasía de rectitud, en nuestra época los hombres ya hacían eso. Estuvimos en un internado masculino ¿qué creía que pasaba cuando no lo dejaba entrar a la habitación? ¿Qué hacia mis deberes con tipos que me parecían ignorantes?

¿Pero acaso Dio es capaz de no sabotear lo que tiene ahora con Jonathan?

Jonathan no es tan complicado como Dio. Él sólo quería una vida feliz y tranquila, y continuar con sus propias investigaciones.

Pero no pudo tener nada de eso. Ahora está vivo sin haberlo pedido, Dio es lo único que lo liga a su vida perdida y ahora tiene a su familia que no se sienten del todo como tal.

– ¡No lo sé! Pensé que estabas ayudando a otros, ya sabes: siendo una persona decente.

– Los ayudaba, Jonathan, de una forma más física. Te habría ayudado a ti sino fueras tan frígido ¿Cómo fue tu luna de miel? Apuesto a que Erina tuvo que hacer todo el trabajo.

– ¿Desde cuando te interesa tanto mi luna de miel? Todo estaba bien hasta que alguien decidió aparecer y arruinarlo todo.

– No me voy a disculpar por arruinarla. – Que va, hasta se siente bien orgulloso, lo volvería a hacer si pudiera. –N unca debiste casarte con esa mujer, sólo mira la clase de inútiles descendientes que has tenido, curiosamente no creo que sea culpa de ella, sin duda lo han heredado todo de ti, es una suerte que Giorno tenga algo mío.

Dio está claramente celoso, aún pasado tanto tiempo. Hay un largo, largo silencio por parte de Jonathan en lo que procesa toda esa nueva información.

¿Entonces eso hace que él y Dio...? ¿Eso es lo que quiere Dio de él? Eso explica el beso de la noche anterior, y el porqué Dio le ha estado cuidando todo este tiempo.

¿Eso significa que Dio en verdad lo quiere? ¿Ese mismo Dio que durante parte de su vida sólo se encargó de hacerle miserable?

– No esperaba una disculpa. – A estas alturas ya se ha resignado a eso. – Te recuerdo que usaste mi cuerpo para engendrar a Giorno.

– No sabía que podía tener hijos. En teoría estamos muertos, fue una interesante sorpresa – así que sospecha que deben tener una amplia descendencia, mejor no le dice nada a Jonathan. – Usé tu cuerpo para muchas cosas, JoJo, tal vez te muestre más tarde.

Jonathan sospecha que tal vez Giorno no sea el único hijo que tiene con Dio y, si ya se sentía mancillado aquello le es aun peor.

– ... Oh my God.

– Felicidades, Dio. Acabas de romper al abuelo. Hablando de cosas rotas: olvídate de la máscara, esa cosa se rompió hace décadas.

– Sé que esa máscara fue destruida pero hay otra y esta aquí ¿Acaso no están aquí por lo mismo? A mi no me parecen unas vacaciones familiares.

– Todas las máscaras fueron destruidas durante la segunda guerra y los años que le siguieron.

– No, no todas las máscaras, se que hay una en la ciudad y la quiero. Ya que destruyeron la mía, merezco una compensación.

Jotaro no dice nada, también sabe de la máscara pero ni se lo ha comentado al viejo, ¿Porqué iba a contárselo si ni pensaba traerlo al viaje?

– No vas a poner tus manos sobre esta máscara, Dio, voy a encontrarla y destruirla.

– ¡Que plan tan original! Sin duda con los años te has vuelto muy astuto, Jotaro. Destruir la máscara es un desperdicio.

– ¿Entonces es mejor idea dártela para que te hagas un ejército?

– ¿Para qué crearía más seres como yo? Le restaría valor a mi propia existencia.

– ¿Qué no acabas de transformar a tu propio hijo?

– Eso es diferente, lo hice para protegerlo, así como tu usaste mi sangre para salvar a este desperdicio de espacio.

– Dio, concuerdo con Jotaro. Lo mejor para todos es destruir la máscara para evitar que alguien más la use.

Joseph esta por reclamarle a Jotaro por no decirle sobre la existencia de otra máscara, pero sabe que no está en la mejor posición de reclamar por secretos guardados.

– Jotaro, ¡¿Porqué no me dijiste que aun quedaba una de esas malditas cosas?!

Joseph Joestar no tiene vergüenza.

– Porque creí que eras un viejo senil, que no podías cuidar de ti mismo, te estaba protegiendo, de saber que estabas en tan buen estado… no, tampoco te habría dicho.

Si Jotaro fuese un vampiro, ya habría matado a su abuelo con aquel chorro de sangre que sale a presión de sus ojos. Joseph, nada intimidado por esa mirada, le responde aventándole un cojín que termina por ser atrapado por Star Platinum.

– Y habría sido mejor que siguieras creyendo eso, Jotaro. De no ser porque un imbécil decidió hablar de mas.

– El único imbécil aquí es Jotaro por no darse cuenta de tu "estado", Joseph

– ¿Qué estado? ¿Daddy se siente mal? ¿Qué le pasó a la puerta?

Al parecer Holly y Kakyoin tenían un timing perfecto como Jotaro al despertar.