Joseph siente que se le va la sangre a los pies. Una vez más Dio habla de más en el peor momento posible. Joseph se voltea hacia Holy y Kakyoin. No sabe con qué excusa salir porque está seguro que Jotaro lo echará de cabeza.
– ¡Holy! – Se levanta para saludar a su hija con un abrazo, haciendo como si Dio no acabara de revelar su mayor secreto. – Tuvimos un percance con la puerta, nada que no se pueda arreglar.
Y Holy, quien a simple vista no parece siquiera darse cuenta del posible peligro que hay presente, saluda a su padre con la misma efusividad que este.
– ¡Daddy! ¿Jotaro se enojó otro vez? Ya no tenia rabietas como estas desde que nació Jolyne.
– Ya sabes cómo es Jotaro, siempre está enojado.
Kakyoin a diferencia de Holy, no ignora la presencia de Dio. ¿Cómo ignorar al bastardo que casi le deja como una rosquilla cuando está ahí a unos pocos metros de distancia?
– Jotaro. ¿Que hace él aquí?
Su cuerpo se tensa, sus manos sudan, tanto su respiración como su pulso se aceleran y siente una molestia en el cuello que creyó haber dejado atrás hace tanto tiempo. De no ser porque está cargando las compras, se habría aventado al ataque.
Está nervioso, como un animal acorralado frente a un depredador.
Y Dio lo sabe.
– Buenas noches, Kakyoin, tanto tiempo sin vernos.
El cinismo del vampiro no conoce límites. Y luego de esa breve atención que le presta al pelirrojo sus ojos se centran en Holy. La ultima vez murió por su culpa a pesar de ser este su primer encuentro.
Es una mujer santa como Erina.
Como su madre.
– No sabía que teníamos invitado, Daddy ¿Es amigo suyo?
Holy deja de abrazar a su padre para saludar al invitado, nunca ha visto una foto de Dio aunque su hijo y su padre han hablado hasta el cansancio de él.
Dio se levanta y se acerca a ella, Jotaro y Star Platinum le siguen, si se atreve a dañar a su madre, la muerte será poco para Dio. Kakyoin deja las bolsas en el piso; al igual que Jotaro, se acerca detrás de Holy en caso que a Dio se le ocurra hacer alguna estupidez.
Dio había sido hasta ahora nada más que un horrible recuerdo, un monstruo que fue derrotado por el bien de la familia y del mundo. Ahora ese monstruo ha regresado y el muy descarado se atreve no sólo a presentarse en la puerta si no a comportarse como si en verdad fuera parte de esa familia.
– Holy Kujo, mucho gusto.
Ella le ofrece la mano y le dedica una sonrisa inocente, de todos en la habitación es la única que no ve a Dio como un demonio.
– Dio. – Se presenta escuetamente, estrechando su mano como si de los dos ella fuese la amenaza ahí.
A través de Holy, Dio ve a su madre mirando a su padre como sino fuera un pecador; a Erina arrastrando el enorme cuerpo de Jonathan hacia el ataúd mientras se apiada de el y se despide de su esposo.
– ¡Tú eres Dio Joestar! El hermano de el abuelo Jonathan ¿Pueden creerlo? Tenemos a toda la familia reunida, si estuviéramos en casa cocinaría algo delicioso.
¡Y Holly le ha llamado un Joestar! Joseph siente que le va a dar algo, seguro le habría dado un paro de no ser lo que es ahora, también culpa del bastardo Dio.
Dio se siente más intimidado por la amabilidad de Holly que por el resto, las mujeres Joestar siempre le han vencido.
– No soy Joestar, sólo soy Dio.
– ¡Tonterías! – y con toda confianza, le da un golpecito en el pecho a Dio. – Aquí todos somos familia ¿No es así, chicos?
– No
– Compramos muchas cosas el dia de hoy, ¿Verdad, Kakyoin? – Ignora por completo la mala actitud de Jotaro. – Y trajimos la cena.
Kakyoin siente a la afirmación de Holy, y retoma las bolsas que traía cargando. - Si, trajimos cosas y la cena. No creo que alcance para todos los paninis y nuestros invitados no los necesitan.
– Seguro tienen muchas cosas que hacer que yo no entiendo pero podemos pasar un rato juntos ¡Si la abuelita Erina estuviera aquí estaría tan feliz!
– No lo creo.
Holy retoma una de las bolsas que cargaba Kakyoin. ¡Pobre, pareciera que está a nada de desmayarse! Deja las bolsas sobre el sofá y saca una de estas del un llavero en forma de delfín para dárselo a Jotaro.
– ¿Los vampiros pueden comer esto? – Pregunta, sacando varios paninis de sus respectivas bolsas.
– No tenemos problemas para digerir alimentos pero no los necesitamos. Carecen de sabor para nosotros. – Dio sigue de cerca a Holy, husmeando el contenido de las bolsas, sabe que esa naturalidad hará rabiar al resto.
Nadie confía en Dio y la forma tan casual en la que se comporta solo aviva la tensión que hay en el ambiente.
– Yo no tengo problema con dejar mi porción, Holy. – Jonathan como siempre se ofrece para ayudar a otros.
– Tu no la necesitas, viejo.
– Tú tampoco, Joseph.
– Estaré viejo pero no estoy muerto. – Lo está, pero no va a darles la razón. Así que prefiere cambiar de tema. – Por cierto, ¿Dónde está Josuke? Pensé que los acompañaban.
– No deben de tardar en alcanzarnos.
Jotaro esta tenso, piensa en las posibilidades futuras, Son tres contra uno, no confía en Jonathan, no sabe si es leal a Dio o tiene un implante de carne.
No puede atacar a Dio, no con su madre ahí.
– Yo si quiero uno. – Responde Dio, a sabiendas que así alguien se quedará sin una porción. Toma uno de jamón pero al oler que es pan de ajo se lo arroja a Jotaro, se queda con uno de salami. – Joseph no necesita alimentarse, es un vampiro como nosotros. Cuando Jotaro usó mi sangre para salvarlo fue el "daño" colateral.
Joseph en verdad espera que Dio se atragante con su panini, aunque sabe que eso sería inútil porque aparentemente el muy hijo de puta simplemente se rehusa a morir.
Josuke entra al departamento gritando "Jotaro san ¿esta bien?"
No esperaba ese escenario.
Josuke llega en el momento menos adecuado. Perfecto, parece que esa es la noche en la que todos se enteran del secreto que Joseph había guardado con recelo desde hace poco más de diez años.
Quizá Dio no haya alcanzado el cielo o dominado el mundo pero fastidió a Joseph y esa era un pequeña victoria de la que se sentía orgulloso, tanto que hasta tiene el buen humor de compartirle la mitad de su panini a Jonathan, aun si ninguno los necesitaba.
Josuke no conoce a Dio, pero a primera vista sabe que es un usuario de Stand y no le da buena espina.
Esperen ¿Qué acaba de decir de su papá?
– Dad… ¿Es verdad? ¿Eres un vampiro?
Oh… eso.
– Pero… pero… ¿Entonces porqué se ve tan viejo y débil?
Joseph quiere aventarse por el barandal. ¡Ahora también Josuke lo escuchó!
– Es complicado.
– Joestar san, no debería guardar tantos secretos a su familia.
– ¿Dónde esta Jolyne?
Jotaro es un pésimo padre pero hasta alguien como él nota que su hija no esta con Josuke.
– ¿Eh? La dejé con unos chicos.
Para suerte de Joseph, Jotaro decide que ese es buen momento para ser un buen padre e ir en busca de su hija. Kakyoin se va con él (porque toda excusa para alejarse de Dio es válida) y Joseph esta a nada de irse, pero Jonathan es quien le detiene sosteniéndole del hombro con una mano mientras con la otra sostiene el medio panini que le dio Dio.
– No es momento para ese tipo de explicaciones––
– Todo lo contrario, Joseph. Este es el mejor momento para hacerlo, estando toda la familia aquí.
Josuke les ha dejado afuera del edificio, frente a los escombros del barandal, con la pequeña Jolyne bajo su cargo.
Giorno percibe un aroma en el aire. No es algo que haya olido antes, sin embargo lo reconoce y eso le preocupa. Por supuesto, el joven Don no va a quedarse atrás y corre en la misma dirección que Josuke, dándole la orden a sus acompañantes de ir con él sin perder a Jolyne.
Jolyne se queda en brazos de Mista, reclamándole y dando de pataletas al ser cargada hacia el apartamento.
Al final Mista acaba reclamando porque les han dejado con la malcriada ragazza y como no quiere quedarse atrás, se carga a Jolyne y corre detrás de su Don. Pistola en una mano y la mocosa en la otra, gritándole a Giorno que no los dejara atrás.
Por su parte, Jotaro y Kakyoin se encontrarían con el grupo de Giorno a pie de las escaleras.
Jotaro es un padre distante que no ha sabido cuidar de su hija, pero de que daría su vida por ella, lo haría. Y claro, quien le hiciera daño iba a sufrir una dolorosa, muy dolorosa muerte.
Jotaro reconoce a Giorno como el chico que Jonathan llevaba en brazos, pasa de él hasta recuperar a Jolyne.
Esta no es una historia con final feliz para Mista. A ojos de un hombre iracundo como Jotaro, ver a su hija presa de un desconocido y la pobre niña forceja con él.
– ¡Kakyoin! – El biólogo señala a su hija para que él la recupere con su Stand mientras Star Platinum le da un puñetazo a Mista, directo en la cara.
Ese no es el día de suerte de Mista. Jolyne al ver a su papá le grita y en cuanto Mista es golpeado, también aprovecha para morderle un brazo y salir corriendo.
Golpe en la cara que le rompe la nariz y encima la ragazza le muerde, ¡Que día! El pobre casi pierde el equilibrio. A Mista ya le han dado una paliza dos Joestar sospecha, que un número 4 esta involucrado.
El Stand de Kakyoin atrapa a Jolyne, atrayéndola hacia él, muy para molestia de la menor.
Giorno ve el Stand de Jotaro y enseguida saca el suyo. Una vez más Fugo se debe de abstener a meterse en la pelea por la falta de espacio en el pasillo. Ese es uno de los muy pocos momentos en los que Fugo cuestiona la cordura de su líder. Ese hombre es muy temperamental, tanto como él mismo.
¿En verdad los iban a considerar aliados?
– Lleva a Jolyne adentro, Kakyoin. Tú, eres el hijo de Dio – Más que afirmación, suena como una acusación. – ¿Qué quieres?
Jotaro no es bueno para causar una buena primera impresión.
– Jotaro, no podemos pelear aquí. – El pelirrojo deja a Jolyne detrás suyo, indicándole que se regrese al apartamento. Porque si se arma la pelea no iba a dejar a Jotaro sólo.
– Si es necesario el lugar no será un impedimento, Kakyoin. – Destruiría el edificio entero si con ello acaba con Dio y su maldita estirpe.
– Este lugar es demasiado agradable como para acabar destruyéndolo como el hotel. Los pecados de mi padre no tienen nada que ver conmigo. No hemos venido a pelear, sólo buscamos respuestas.
Investigaciones previas le dan el beneficio de la duda a Giorno; a pesar de todo, Jotaro confía en la palabra de Koichi. Star desaparece, la forma en que se los ha encontrado con Jolyne no le dan buena impresión pero sin duda se necesitan mutuamente, no es una coincidencia que estén reunidos.
– No, no eres culpable de los pecados de tu padre y por lo que hemos descubierto eres parte de nuestra familia, pero nada de eso es sinónimo de confianza. – Sospecha que ese niño es alguna pieza en el juego retorcido de Dio. – Tus padres están allá adentro, ellos son quienes te deben esas respuestas.
– La desconfianza es mutua. Una familia entera de usuarios de Stand no llega a nuestro territorio sin un motivo.
El menor se adelanta, pasando a Jotaro y Kakyoin de largo mientras que Gold Experience se desvanece detrás suyo. Fugo y Mista van detrás de su líder, el segundo con la nariz ensangrentada y mareado.
Mientras tanto Joseph debe muchas explicaciones.
– ¿Has fingido que envejeces, no es así? – Dio se ríe con burla. – La familia Joestar es todo menos perfecta, que sorpresa.
– Daddy… ¿Porqué nos mentiste? ¿No nos tenías confianza?
– Joestar san, estoy muy decepcionado de usted, ¡Mentirnos de esa forma, se supone que somos sus hijos!
Entre Dio y el resto de su familia, Joseph cada vez considera más la idea de tirarse del balcón.
– ¡Lo hice por su bien! No sabia como iban a tomarse esa noticia.
– ¿Mom lo sabe? Ya no quiero que la engañes, dad.
– Ella era la única que debía saberlo.
Dio espera que manden a Joseph a la mierda. Joseph esperaba un golpe por parte de Crazy Diamond, como mínimo. En lugar de eso, luego de un gran suspiro, Josuke abraza a su padre.
– Me da gusto saber que no te vas a morir...
Holy no lo piensa mucho y también abraza a su padre, Josuke tiene razón, eso significa que su padre no se va a morir.
– Sabemos que eres un mentiroso pero igual te queremos, Daddy.
Nuevamente los planes de Dio fracasan. Dio frunce el ceño ante la melosa escena, luego su fino olfato percibe el aroma de su hijo.
Ahora todos estaban reunidos.
Jonathan se siente conmovido con esa escena. Así es como siempre imaginó que sería de unida su familia y le alegra que, a pesar de lo extraña que sea la situación, hayan aceptado a Joseph. Pero, al igual que Dio, Jonathan percibe el aroma de Giorno. Mira de reojo al rubio, sospecha que tal vez esto es lo mismo que él planeó.
Giorno se detiene en la entrada del apartamento. No era lo mismo el ver los archivos que verlos en persona.
La reunión mas bizarra que jamás tuvieron y vaya que ellos sabían de cosas bizarras. Como si cada generación haya estado involucrada en alguna bizarra aventura. Y ahora varias generaciones se han congregado bajo un sólo techo junto con el par que lo inició todo.
La gravedad termina atrayendo a aquellos que poseen un Stand, en el caso de la familia Joestar tienen el timing perfecto.
No se necesita el poder de King Crimson para predecir que esto va a ser un jodido desastre.
Jonathan está fascinado de ver a toda su descendencia bajo un mismo techo. Sean lo que sean los planes de Dio, ese debía ser lo bueno en todo ese desastre.
Siete generaciones de Joestar bajo el mismo techo, Dio esta asqueado. Tristemente ellos eran las únicas herramientas que tenia para continuar sus planes, así que los odiara o no tenía la titánica tarea de ponerlos de su lado. Y claro si en el proceso se muere Joseph o Jotaro no es su culpa, solo el destino que eligió sus víctimas.
– ¡Giorno! Hijo mío, tal y como lo esperaba, sobreviviste ¿Disfrutas de tu nueva naturaleza? Tengo tanto por enseñarte.
Y así saluda a su hijo cuando entra al departamento.
– ¿Ya lo sabes, no? Esta gente es tu familia, ser un Joestar puede no ser un premio pero tiene sus ventajas.
– ¿Engañas a este niño con un falso interés, Dio? Muy cínico de tu parte
– Quiero a mi vástago, Jotaro, he hecho lo necesario por protegerlo. Ahora tiene un poder indiscutible que prevalecerá a través del tiempo.
Giorno no aprecia nadita el cinismo de su Mudad. Entra al apartamento y Dio se acerca a él para saludarle––
¡Muda!
Antes que Dio pueda siquiera tocarlo, Gold Experience se manifiesta propinándole un bien merecido puñetazo.
Eso se llama justicia divina.
Esta vez ni The World ayuda a Dio a evadir el golpe, Jotaro entra a tiempo para ver semejante golpe que hasta tira a Dio del sillón, se le escapa una discreta sonrisa; Joseph es quien suelta la carcajada. ¡Cómo quisiera haber podido grabar ese momento!
Bien, al menos no pueden decir que el chico rubio es otro bastardo suyo.
– Padre, – A diferencia de Dio, Giorno saluda con verdadera amabilidad a Jonathan. – Asi que esta es la famiglia.
Dio se levanta con toda la rabia y vergüenza del mundo, no soporta las carcajadas de Joseph, así que agarra lo que quedó de panini y se lo mete a la boca.
– Esperen ¿Qué vendría siendo Giorno de nosotros? – Josuke confundido, cuenta con los dedos las generaciones. – Es el hijo del abuelo Jonathan que es mi…
– Es tu tío abuelo.
– ¡Eso es horrible, es más joven que yo!
– ¡Giorno, no te adelantes, no te quiero perder de vista entre esta gente! – Mista habla de forma gangosa luego de romperse la nariz, ha usado su gorrita sucia para detener el sangrado-
– Trata de no ahogarte con tu propia sangre, Mista. Don Giovanna, tu árbol genealógico es una enredadera.
– Prefiero no pensar en ello, Fugo. -
– ¡Pero es un niño tan lindo! – A Holy se le hace obligatorio que le vaya a pellizcar las mejillas a Giorno – ¿Cuántos años tienes, corazón? ¡Tengo que tomarte una foto junto a Josuke y Jolyne!
Holy le toma de sorpresa, no cualquiera se atreve a pellizcarle las mejillas al Don de Passione. Por un momento Giorno se siente como un niño normal.
– Las enredaderas con cosa de familia. – Agrega la rubia refiriéndose a su Stand y el de su padre, el de ella incluso se puede ver brevemente: una enredadera con flores rojas.
– Eso veo. – El mafioso ladea la cabeza y estira una fría mano para tratar de tocarlo.
– Lo siento, – El Stand de Holy no es estable, pronto desaparece antes de ser tocado. – No soy muy buena en esto pero es lo mejor, creo que sus flores son venenosas.
– El que sea venenoso no lo hace malo. – Le echa una mirada rápida a Fugo. – ¿No sabes usarlo?
– No, a veces aparece pero nada más ¿Se puede aprender a usarlo?
– ¿Nunca te enseñaron a hacerlo?
Indignación pura. ¿Cómo podía esa mujer vivir rodeada de usuarios Stand y no saber usar el suyo propio?
– Erh... nunca tuvimos un motivo para hacerlo. Parecía que le haría daño.
– Es mas peligroso el tenerlo y no saber controlarlo.
– Yo creo que no son buenos profesores por eso no lo intentaron. – Le comenta en supuesta confidencia a Giorno pero bien que se oye todo lo que dice. – Y eso es terrible porque Jotaro es profesor en la universidad
La santa Holy prefiere creer eso a que su padre y su hijo la consideran una inútil.
– Si ellos no te han enseñado entonces yo lo haré. – Si, habla en serio.
– Pero corazoncito, ya soy demasiado vieja, tal vez ya no pueda aprenderlo.
– La edad no es un impedimento.
Holy no suelta a Giorno, le peina su cabello; ella es muy maternal, siempre lo será. Ya quiere adoptar al pequeño italiano ¿Podrían llevarlo a casa? Tendrían que hacerlo si Dio y Jonathan se iban con ellos. Además, Giorno necesitaría ejemplos positivos en su vida y quien sabe si Dio y Jonathan cuenten como tal.
– ¿El niño muerto es familiar? – Pregunta Jolyne.
– Es hijo de Jonathan. – Jotaro se rehúsa llamarlo abuelo, no le agrada y no confía en él.
Jolyne mira a Giorno, después a Jonathan y al final a Dio. Frunce el ceño, el chico muerto no se parece a Jonathan.
– No se parecen.
– Eres una criatura muy perceptiva, –le responde Dio. – Es mi hijo y de Jonathan fue concebido––
– Mi hija no necesita saber eso.
Antes que Dio pueda continuar con una explicación que nadie pidió, Jotaro le cubre las orejas a su hija. Jolyne protesta, sacudiendo la cabeza.
– Ve a ver la televisión, Jolyne, tenemos mucho que hablar con estas personas.
– Pero otousan, no entiendo lo que dicen en la tele. Quiero saber porque el chico muerto no está muerto.
– Entonces juega con el game boy de Josuke. – En el fondo le angustia que su hija este cerca de esa basura de Dio, siente que en cualquier momento la atacará.
– Se perdió en el incendio. – Mentira, lo tenía guardado en su mochila. Jolyne sacó la misma necedad de su padre y quiere saber más de sus extraños invitados.
– Deja a la niña, Jotaro. Jamás me he alimentado de infantes, no empezaré a hacerlo. En fin, ¿Acaso nadie me va a agradecer por esta reunión?
– ¡Gracias!
– Muérete.
– Literalmente no hiciste nada para provocar esta reunión, Mudad.
– Deja de llamarme así, Giorno, soy tu padre. Quizá eventualmente se reunirían pero yo aceleré las cosas, ahora podemos hablar de la máscara de piedra.
– Quemar el hotel no es lo mismo que agendar una cita, Dio.
– Eso fue para que pudiéramos reunirnos pero te atraparon y al parecer esos niños se llevaron a nuestro hijo pero como finalmente nos volvimos a reunir todo esta bien y salió a la perfección.
– Eso fue porque me dejaste a mi y a Giorno varados en el ascensor. También tiraste la puerta de la entrada y a tu tataranieto de un balcón.
Y para rematar el reclamo, también acaba por darle un codazo a Dio.
– ¡Wryy! – En respuesta enseña los colmillos como gato enojado. – ¿Qué ganas contando lo obvio, Jonathan? Si hice todo eso ¿Y qué? Lo volvería a hacer si lo considerara necesario
¿Y como responde Jonathan a tan cruel confesión? Con el mismo gesto que él, mostrando sus colmillos; sin embargo él parece más un perro gruñéndole que un gato bufando.
– ¿Están aqui todos por el tema de la dichosa máscara de piedra?
Giorno decide retomar el tema principal de esa extraña reunión.
– Una máscara como esa creó a Dio, debe ser destruida.
Ese no es el único motivo por el cual Jotaro está ahí.
– También vine buscando a un hombre.
– Eso explica que no tenga esposa, ¿Lo ves, Jonathan?
– Hace un tiempo perdimos contacto con Jean Pierre Polnareff.
– La última vez que supimos de él estaba investigando por esta zona.
Jean-Pierre Polnareff. Si Giorno estuviera bebiendo agua ya se habría atragantado.
– Giorno, ¿no es ese…?—
– Si, sabemos de quien hablan.
– ¿Saben dónde esta Polnareff? Él es nuestro amigo, en su momento nos ayudó a derrotar a Dio. Comenzamos a investigar casos relacionados con los Stands, dejó de comunicarse conmigo hace varios meses ¿Esta vivo? ¿Esta bien?
– Polnareff está vivo, es solo que... - Espera a que Mista o Giorno le expliquen, él no estuvo durante los hechos. Solo sabe que el francés es una tortuga.
Giorno no está seguro si debería contarles o no lo ocurrido; pero sabe que si desea tener a los Joestar de su lado y evitar problemas en su territorio, debería tan siquiera decirles el paradero de su aliado en común.
– Polnareff nos contactó hace poco más de un año para ayudarnos a dorrocar al antiguo jefe de nuestra organización.
– No están siendo muy claros: ¿jefe de qué? – Kakyoin se mantiene a la defensiva. – ¿Porqué Polnareff los buscaría a ustedes?
– Mi equipo buscaba derrotar al Don anterior: Diavolo. Polnareff nos dio una flecha que sirvió para cumplir nuestro objetivo; sin embargo él perdió su cuerpo y ahora su alma reside en una tortuga.
– ¿Un Don como la mafia?
– No cualquier mafia. Esto es Passione, y yo, Giorno Giovanna, soy su Don.
Y la forma orgullosa en la que Giorno se presenta no le pide nada a Dio.
Dio muestra una sonrisa llena de orgullo, en verdad su hijo le causa orgullo, es ambicioso como él y tiene poder.
Le será de utilidad.
Giorno no quería que Dio se enterara de la flecha Stand, pero siquiera no sabe aún que también posee la máscara de piedra.
– ¿Así que tienes una de esas flechas tan especiales en tu poder, hijo mío?
– Es de Gold Experience y así se quedará.
– La flecha lo escogió a él, por eso Polnareff decido entregársela.
– Es mi hijo, es obvio que la flecha lo elegiría.
Giorno en sólo una semana obtuvo todo el éxito que su padre no logró en dos vidas. Giorno no lo sabe aún, por supuesto; en realidad aun hay muchas cosas que no sabe de su familia, de ninguna de ambas partes.
En ese punto Dio ya no sabe si siente envidia o no de su hijo. Su vástago es poderoso y perfecto, como debería ser su estirpe pero al mismo ha conseguido lo que él en dos vidas no pudo.
– Polnareff está a salvo en mi casa de seguridad. Nos hemos asegurado de cuidar bien de él y darle comida suficiente.
– ¿Y dónde esta ahora esa maldita tortuga?
Jotaro no sabe que le disgusta más: que ese niño tenga una flecha, que sea de la mafia o enterarse que Polnareff ya no es humano. Quiere una puta aspirina, esos niños tienen a Polnareff como mascota.
– Asumo que Polnareff puede comunicarse. Necesito verlo, es nuestro compañero y tengo asuntos que tratar con él. – Quiere asegurarse que esos niños no mienten.
– Con gusto te llevaremos con él—
– Nos llevarán con él. - Porqué Kakyoin va a dejar que Jotaro vaya sólo con el hijo de Dio.
– Por supuesto. Estoy seguro que a él le gustará reencontrarse con ustedes.
Polnareff es su segundo al mando. Mista es el tercero, porque tener dos segundos al mando daría un cuatro y Giorno sabe bien la fobia que su querido pistolero tiene por ese número.
Fugo no le da importancia a la posición que tenga en la organización. Está ahí porque Giorno le dio una segunda oportunidad y esta vez no va a fallarle como le falló a Bucciarati.
– Gracias, Kakyoin, iremos los dos juntos.
Debería ir el abuelo también pero sigue furioso con él, así que no lo va a invitar. Todo mundo perdona a Joseph pero con él no la tiene fácil, el viejo es un idiota que abusa de su buena suerte. Joseph se indigna que ni le mencionen. Irá con ellos quieran o no, a menos que dicha reunión sea durante el día.
– Tú no vas a ir, anciano – es casi como si leyera sus pensamientos. En realidad sólo busca motivos para discutir con el viejo.
– ¡No me puedes decir que hacer, Jotaro! – Y ahí va él a llevarle la contraria a su nieto.
– Querías que te tratáramos como un viejo inútil y senil, pues así te voy a tratar. Tu opinión vale tanto como la de un niño, así que si digo que no vas, no vas.
– Actúas tan orgulloso como un niño. – Ambos lo hacen, pero Joseph no se adjudica ninguna culpa. – Lo que hice fue por el bien de ustedes, especialmente el tuyo, sabía que te ibas a poner así de saber la verdad.
Si algo le heredó Joseph a Jotaro es ese orgullo que los hace discutir en cualquier situación por más pequeña que sea. Ambos quieren imponerse y eso no se puede.
– Estoy así porque te guardaste el maldito secreto por años, ¿Tú qué sabes de cómo iba a reaccionar, maldito viejo? Lo que hiciste fue porque eres un cobarde y nada más.
– ¡¿Y qué querías que te dijera?! "Hey Jotaro, ¿recuerdas cuando me reviviste usando la sangre de Dio? ¿Qué crees? Me convertí en un jodido vampiro"
– ¡Si, por ahí podrías haber empezado! Pero no, preferiste hacernos creer a todos que envejecías y te ponías enfermo, ¿Disfrutaste ver como tu familia se preocupaba por ti o sólo querías que te tratáramos como a un bebé? ¡Yo fui a dar la cara por ti ante Josuke y su madre porque pensé que tú no podías hacerlo! Joseph – -porque ya no le iba a considerar su abuelo – ni creas que yo te voy a perdonar, agradece que no te echo de aquí por mi madre y Josuke.
Jotaro esta más enojado que Josuke y Holy juntos, la ultima solo quiere que no se peleen delante de Jolyne.
Y claro, se puede ver el momento en el que a Joseph Joestar se le parte el corazón de sólo escuchar a su nieto. Bien, fingir senilidad no fue la mejor idea que haya tenido Joseph, pero igual sus ideas en general no son las mejores; simplemente tiene muy buena suerte.
Jotaro no quería ser tan cabrón, ¿Pero arrepentirse? Jamás, de ahora en adelante cual crío le iba a hacer la ley del hielo a su abuelo. Es mas, comienza a hablar como sino hubiera tenido esa fea pelea.
– Mientras Kakyoin y yo estamos fuera no se metan en problemas. Josuke se queda a cargo – y está pensando en llevarse a Dio porque no se siente tranquilo dejándolo ahí.
– ¿Quien se cree que es para hablarme así? . Ok, si Jotaro se va a comportar así, él mostrara toda su madurez. Se va a quejar con el abuelo Jonathan.
– Esta siendo un poco duro contigo...
– ¡Lo se! ¡Gracias, seguro tú habrías hecho lo mismo!
– ¿Ocultarle un secreto como ese a la familia? Absolutamente no.
El viejo le esta acusando con el otro viejo ¿Pero qué se cree? ¿Y cómo que era duro con él? Que agradeciera que no lo piensa dejar bajo el sol. ¿Pero saben quien va a sufrir más? Kakyoin, que se va a tener que oír todas las quejas de Jotaro más tarde.
Oh si, Kakyoin ya puede escuchar las quejas interminables de Jotaro. No es que le moleste tanto, pero preferiría tener un viaje relativamente tranquilo. Lo bueno de esto es que tendrá tiempo a solas con Jotaro. Perfecto para poder darle el regalo que le compró.
– Anciano, Jonathan, no confío en ti – buena manera de empezar una conversación – pero ya que Dio está aquí por tu culpa, espero puedas vigilarlo en mi ausencia.
– Puedo hacerme cargo de Dio.
– Espero no resultes un mentiroso como el otro anciano.
– No, para nada. – Le echa una mirada a Joseph de desaprobación.
– Se supone que deberías estar de mi lado, abuelo.
Giorno 'tose' interrumpiendo aquella discusión.
– Antes que podamos hacer esa dichosa reunión, necesito hablar con mi Mudad. A solas.
– Deja de llamarme así, Giorno, soy tu padre.
– No, Padre es él – señala a Jonathan. – Tú eres Mudad.
– Pueden hablar en una de las habitaciones. No es un lugar muy grande pero tendrán privacidad.
Giorno asiente y le agradece a Holy. Toma a Dio de la muñeca y se dirige hacia la habitación mencionada. Su mirada no augura nada bueno para su padre.
