Giorno dirige a su padre hacia la habitación que le ha señalado Holy. Enciende las luces y cierra la puerta una vez que Dio ha entrado detrás de él.

La luz es tenue, suficiente para resaltar los sutiles cambios en el joven italiano. La luz se refleja sobre au piel, haciéndole ver más pálido y sus ojos turquesas han adquirido un brillo sobrenatural. Esos mismos cambios eran notorios aún antes de llegar al apartamento.

Dio no ignora aquella sutileza en su hijo; tampoco ignora que ahora huele como él, algo que sólo ellos pueden percibir.

¿Giorno le agradecerá por su transformación? Si es un poco como Jonathan, lo duda. ¿Se pondrán a pelear? Bien, con gusto le dará otra paliza a su hijo.

– No seré menospreciado frente a Jonathan.

Menospreciarlo es poco. Dio no se ha ganado su respeto, mucho menos su afecto, pero eso no significa que no exija respuestas. Don Giovanna exige respuestas y no saldrá de ahí hasta obtenerlas.

– ¿Que fue lo que me hiciste?

– No eres un niño tonto, Giorno, sabes lo que te hice. A mi la máscara de piedra me transformó, yo usé mi sangre para cambiarte. Ya no eres humano, eres un vampiro como tus padres y deberías de agradecerlo; tu poderío durará por siempre

– Sé bien lo que hiciste. Bebiste hasta la última gota de mi sangre y me infectaste con la tuya.

Su porte y su voz suenan calmadas, diplomáticas y dignas de alguien de su posición; sin embargo la mirada gélida que le dedica a Dio refleja su verdadero enojo.

Camina con ese mismo porte pausado y cauteloso, rodeando a Dio sin apartar la vista en él mientras su Stand se manifiesta a su lado.

– Infectar es una palabra muy cruel, Giorno. Ya eras mi hijo, así que siempre has tenido mi sangre.

Giorno habla como todo un hombre de poder, en esa frialdad y esos movimientos solo se puede vaticinar peligro. The World también aparece pero desde ya siente la poca disposición de este para enfrentarse a Giorno en caso de que sea necesario, no quiere llegar al enfrentamiento con su hijo y que este descubra tal debilidad.

– Lo que no entiendo es... ¿Porqué? No me digas que es porque soy tu hijo; tú no pareces ser de aquellos que tomen tales lazos afectivos en cuenta.

– ¿Y acaso no pueden existir lazos afectivos entre nosotros? Apenas me conoces, Giorno ¿Qué te hace pensar que no seré un buen padre?

Dio considera que morderlo no es suficiente para desconfiar de él.

– He conocido hombres crueles, hombres ambiciosos y quienes son ambas cosas. Conozco sus miradas y su hambre.

– ¿No podemos obtener beneficio mutuo de nuestro parentesco?

– Buscas la máscara de piedra y yo soy quien tiene las conexiones suficientes para hallarla. Al saber de nuestro parentesco sin duda planeabas usarlo— no, mas bien usarme a tu beneficio.

Su hijo no es tonto pero el continuaría fingiendo que sus acciones tienen un trasfondo honesto. Dio también ha aprendido de sus infinitos errores pasados, nada bueno sale cuando saca su verdadera y podrida forma de ser.

– Mi querido Giorno, tú y yo somos muy parecidos. Esa hambre que ves en mi, yo la veo en ti. Te gusta el poder; puedes disfrazarlo de toda la nobleza que quieras pero quieres ser tú quien esté en la cima y para llegar a ese punto no puedes ser un hombre santo. Así que no me juzgues cuando eres exactamente como yo.

Nada es eterno o absoluto y si así parece serlo no puede ser más que una ilusión.

La voz de Gold Experience resuena como un eco, carente de emoción a pesar de que el Stand mantiene su vista sobre el otro.

– Esto también aplica con el poder. – Agrega Giorno. – Obtuve lo que tengo no por mi propia fuerza si no en conjunto y así es como lo he mantenido.

– Que hayas usado a otros como tus peones no te quita mérito. Si, tal vez "siempre" es un término exagerado pero la esperanza de vida de un humano es 70 o 80 años, tu podrías vivir diez veces eso sin envejecer ni un poco.

Giorno calcula cada paso que da, siempre ha sido muy observador así que está atento a cada movimiento que hace Dio.

No va a cometer el mismo error de la noche anterior y ahora puede darse una idea de cual es la verdadera habilidad de The World. Nada que no pueda contrarrestar con Gold Experience; aunque sigue extrañándole que su Stand no haya actuado la noche anterior.

– Desperté en la mañana. La luz del sol no me vuelve cenizas y como podrás ver, carezco de esos colmillos que tú y Padre poseen. Así que te repito, y creeme que detesto repetir las cosas: ¿Qué carajo me has hecho?

Giorno no es alguien que pierda los estribos con facilidad. Él no es de los que lloran, ni mucho menos de los que maldicen en voz alta. Pero carajo Dio en verdad es capaz de sacarle canas hasta a la persona más paciente.

– Es imposible.

La sonrisa falsa de Dio se borra cuando escucha que prácticamente su hijo no ha sufrido cambios considerables. Acorta suficiente la distancia entre ellos y le agarra de la barbilla para verle de cerca, como si de la nada fueran a aparecer esos colmillos.

– ¿Y que hay del hambre? ¿la sed de sangre?

– La sed... eso lo he sentido. Aún la siento y temo que no pueda saciarla. – Giorno no retrocede y le sostiene la mirada con esos ojos y su brillo sobrenatural. Toma de la muñeca y la aparta de su barbilla, redirigiéndola a su pecho a la altura de su corazón. – Pero he tomado mis precauciones. Las mismas reservas que les ofrecí a ustedes anoche son el único motivo por el cual vengo acompañado.

– La sed lo dice todo. Eres como nosotros pero hubo cosas que no consideré hasta ahora: fuiste concebido cuando yo ya era un vampiro, un aberración en si, ¿la muerte dando vida? El ser que Jonathan y yo formamos también era un aberración.

Ahora que su mano esta en su pecho busca latidos,. No los encuentra, Giorno está tan muerto como él o Jonathan.

– La vida y la muerte juntas. Jonathan es un maestro del Hamon, el control de la vida misma y yo soy un digno representante de la muerte. Vi tu stand, crear vida debe ser gracias al Hamon; alguna cosa habrás heredado de The World que no he averiguado. Y respondiendo a tu pregunta inicial ¿Qué te hice? Tal vez solo desperté el potencial que ya estaba en ti

Entonces Giorno se aparta, analizando silenciosamente la respuesta de Dio.

Sinceramente esa no era la respuesta que había esperado obtener. ¿Esto lo hacía una aberración? Le hace sonar a que él es quien está ahora atrapado en un punto entre la vida y la muerte, siendo ambas cosas y a la vez ninguna, una paradoja andante. Un maldito gato de Schrödinger.

– Enséñame entonces. Me convertiste en esto sin mi consentimiento, lo menos que puedes hacer es enseñarme a utilizar estos nuevos dones. ¿Acaso podría yo convertir a otros de la misma manera en que tú lo hiciste?

Ah, el niño quiere aprender, ya tiene una ventaja. Claro que en cuanto le enseñe todo no tendrá una utilidad para él, podría destruirle si le venía en gana.

Por otro lado si aprende de alguien más o por su cuenta será mucho peor. Tiene que crear un lazo con ese niño. Si Pucci esta muerto, Giorno podría ser su único camino al cielo.

– ¿Acaso me he negado a enseñarte? Eres mi hijo, si un hombre puede tener un triunfo real es su propio hijo, tienes que ser perfecto. Puede hacerlo, pero así como con los Stands puede no funcionar, entonces tendrías un zombi. Podemos crear muertos sin voluntad o robarle la voluntad a los vivos, ¡Ja! Podemos hasta devolverle la vida hasta aquellos que ya estan en su tumba. Por lo menos yo puedo hacerlo

Una vida larga suena atractivo. Giorno ya está empezando a considerar las ventajas que su nuevo estado pueda brindarle.

– No deseo un ejército de zombies y quitarles la voluntad a las personas va en contra de mis ideales.

– Nunca sabes cuando debes poner de tu lado a un enemigo, piénsalo como una forma pacífica de acabar un conflicto.

– ¿Regresarían los muertos como zombies?

Súbitamente, su mirada cambia. ¿Acaso escuchó lo que cree haber escuchado? ¿Acaso Dio tenía el poder de traer a los muertos de vuelta a la vida?

El hizo eso sin saberlo hasta mas tarde. Recuerda haber traído de vuelta a Bucciarati con el poder de Gold Experience, pero eso fue sólo temporal.

¿Acaso podía traer a sus amigos de vuelta? Suena imposible, incluso arriesgado, pero... si había aunque sea una pequeña posibilidad de lograrlo, ¿Porqué no intentar?

– Cuando me transforme no había mucho realmente que supiera de la máscara de piedra o de mi naturaleza. Jonathan había investigado al respecto pero no era gran cosa, nada que me sirviera en mi estado actual.

Dio ve a su hijo muy interesado en revivir a otros. Quiere preguntar pero aguardará y no es que sea generoso pero le explicará. Desde Pucci no ha tenido oportunidad de hablar de su naturaleza con otros.

Aunque ha tenido a Jonathan ahí por nueve años.

– Hice muchos experimentos para descubrir el alcance de mi poder; la mayoría de humanos regresa sin voluntad y en un punto pensé que sin sus "almas". Sólo cuerpos vacíos, títeres en mis manos; pero si les dejaba un tiempo sin vigilancia empezaban a actuar por su cuenta, nada especial, probablemente seguían viejas rutinas, no puedo decirte si sentían o no, pero me dio la sensación de que estaban ahí. Más tarde lo confirmé al revivir a humanos que en vida fueron excepcionales, más conscientes de si mismos, capaces de hablar. Claro que esto no repara sus cuerpos, eventualmente se pudren.

Y conforme Dio le cuenta de sus experimentos, Giorno busca las piezas necesarias para perfeccionar la técnica.

– Solo se debe de cancelar el proceso de descomposición. Esos elementos se pueden regenerar, las piezas faltantes también...

Giorno se mueve en una moralidad gris; si, ha matado a muchas personas, directa o indirectamente, y si, sigue siendo un mafioso. No es un santo pero se rehúsa a caer tan bajo como Diavolo.

Traer de vuelta a los muertos se vería como un acto inmoral, pero ¿quien lo notaría? Solo debe tener la excusa perfecta, los únicos que sabrían la verdad son Mista y Fugo.

– Yo... hice algo similar hace tiempo. Gold Experience pudo mantener un cuerpo con vida por unos días más, deteniendo la descomposición.

Dio se cruza de brazos y escucha, Giorno tiene toda su atención. Estaba fascinando ¿así de poderoso era el stand de su hijo?

Ahí estaba el orgullo y los celos de nuevo.

– Murió porque su cuerpo recibió demasiadas heridas, no pude sanarlo a tiempo.

Camina de un lado a otro de la habitación; su mente va a mil por hora, cotejando todas las posibilidades y los procedimientos que requerirían para poder realizar un acto de resurrección.

– Pero murió al final… yo soy prueba de que puedes arrebatarle a la muerte lo que es suyo, solo necesitas jugar en sus terrenos ¿A quién quiere revivir, Giorno?

– Tres amigos míos. Están actualmente enterrados en Napoles.

– Si yo traigo sus almas, ¿Me ganaría tu confianza? ¿Me empezarías a llamar padre como a Jonathan?

– Reconsideraría perdonarte el haberme atacado anoche.

Le da igual los amigos de Giorno él solo ve una oportunidad de ganarse a su hijo.

– Te di un don, no me voy a disculpar por ello. ¿Cuánto tiempo tienen de muertos? ¿Eran usuarios de Stand? Si es así sabré que su voluntad es grande, tendrán buenas posibilidades de volver

– Alrededor de un año ya. Los tres eran usuarios de Stand, formaban parte de mi grupo. – En realidad era el grupo de Bucciarati, pero se ahorra ese detalle. – Partiremos mañana en la noche.

Tendrán que hacer un viaje a Nápoles para recuperar los cuerpos, eso sería hasta la siguiente noche y así evitaría el riesgo que Dio sufra daños con el sol.

– Un año no es problema, pero la reparación de sus cuerpos depende de tus habilidades. Si no pueden ser reparados sus cuerpos deberemos regresarlos a sus tumbas, a menos que quieras ver como se pudren. Te seré honesto, Giorno, hay cosas que no sé como puedan salir; mis zombies también se alimentan de sangre y carne humana, puede que con los cuerpos reparados no lo necesiten, tal vez lo mejor sea volverlos como nosotros pero no estaba en mis planes crear más vampiros.

¿Volverlos como él? De ser así les estaría negando el vivir bajo la luz del sol, sería una condena, a una vida maldita. Pero siente que se los debe. Porque estar vivos era mejor que no estarlo, ¿Cierto?

– Intentaré reparar sus cuerpos. Si eso no funciona tendremos que recurrir a convertirlos.

– Una decisión astuta. Te ayudaré a convertirlos, aunque tendremos que usar mi sangre, en el caso de la tuya aún quedan muchas incógnitas respecto a tu naturaleza. Te regresaré a tus amigos, Giorno, como muestra del cariño que te tengo.

– En ese caso tenemos un trato. – Le ofrece su mano. Es un pacto entre caballeros y en verdad espera que todo salga bien. No quisiera perder a sus amigos una segunda vez.

– Un trato, Giorno – Dio ya está pensando en cómo sacará del plan de Giorno mientras estrecha su mano. – ¿Así que Nápoles? Llevaremos a Jonathan y al inútil de Joseph en caso de que necesitamos que alguien cave.

Giorno está seguro que esto le va a costar, pero sea cual sea el precio está dispuesto a pagarlo. Si todo sale bien.

– Bien, cualquier ayuda extra hará más rápido todo.

– Odio decir esto, pero ese hombre puede ser de utilidad; al fin y al cabo son asuntos de vampiros, el fue convertido luego de muerto usando mi sangre. Es un usuario de Stand así que lo considero un caso exitoso de lo que deseas hacer… ¡Ah! Una cosa más, necesitaremos provisiones, Jonathan en particular.

Asuntos de vampiros. Giorno nunca pensó escuchar tal cosa de manera seria.

– Entonces seremos sólo nosotros cuatro. Buscaré un banco de sangre a mi disposición.

Cuatro vampiros yendo hacia Nápoles. Mista le va a dar un aneurisma cuando se entere. Hablando de Mista; el golpeteo de su amado pistolero interrumpe la conversación, seguido de su voz llamándole.

– Cállalo o tomaré las provisiones de él.

El Don no se toma nada bien que su Mudad amenace a sus amigos. Entrecierra sus ojos, una vez mas, si las miradas mataran ya lo habría fulminado.

– Ni siquiera lo pienses. Mista y Fugo están fuera de límites.

– ¿Realmente lo quieres a tu lado? Puedo olerlo desde aquí.

– ¿En verdad quieres morderlo? No sabes donde se ha metido.

Porque si alguien tenía el derecho a beber de cualquiera de ellos es él.

. . .

Sacude la cabeza, desechando ese pensamiento y se dirige hacia la puerta para asomarse por esta.

Dio mira con hacia la puerta Mista, como si fuera algo pegado en su zapato.

– ¿Ya terminaste? Hay demasiados números cuatro aquí, ¡Es de mala suerte! – Mista con toda preocupación, trata de ver dentro de la habitación. – No me agrada esta gente, Giorno.

– ¿A qué te refieres con "demasiados cuatros"? No tardaré, Mista.

– ¡Están por todos lados: Eres el cuarto vampiro de esta familia, ese idiota – es decir Josuke – es el cuarto de su familia en saber usar su Stand. ¡Vayámonos de aquí antes de que salgan más cuatros!

A veces Giorno no comprende como funciona la mente de Mista. Normalmente no aguantaría a alguien tan supersticioso como él. Pero Mista es la excepción; desde que tuvo la primera misión con él supo que había algo con ese joven extravagante.

– No pienses en ello, Mista. Esta familia es muy grande, seguro aparecerá un quinto.

– ¡Pero eso no evitará que sigas siendo el cuarto!

– Puedes ponerle un implante de tu propia carne y volverlo un zombi viviente, – interrumpe Dio – sería menos ruidoso.

Ahora es Giorno quien hace el gesto de horror puro, azotando la puerta para gritarle a su padre.


– ¡Giorno! – Se escucha el quejido de Mista desde afuera; le dio con la puerta en toda la nariz y con sus nuevas fuerzas se la ha vuelto a romper.

Si, ahora su Giorno era todo un cuatro.

– Creo que el otro cuatro puede arreglar tu nariz. De nuevo. – Fugo casualmente se queda a lado de Mista a tiempo para ver el portazo.

Mista: ¡No ya no, Fugo! Anda ríete, se que debes morir de ganas de hacerlo. ese beso que quiso darle en año nuevo o en las noches lluviosas cuando se acompañaban mutuamente en sus trabajo.

Y si, aun adentro de la habitación se escucharía la risa de Fugo que el pobre ya no aguantaba.


–¡No le voy a hacer eso a Mista! Suena tan antihigienico.

– Ah entonces asumiré que no quieres aprender a hacerlo.

– Lo veo como algo útil – pero asqueroso. – Sin embargo no usaré a mis amigos como conejillos de indias.

– Estaré aquí por si cambias de opinión. Tienes mucho por aprender. Tu fuerza aumentará, tus sentidos se agudizarán, podrás congelar el agua del aire y transmitirlo a otras superficies.

Mientras habla, su mano derecha se congela. Acto seguido, esa misma mano la pone sobre una planta que se encontraba junto a la puerta; esta se congela al instante, un golpecito y se rompe como si fuera de cristal.

Si, Giorno quiere aprender todo lo que Dio tenga para enseñarle. Se nota en toda la atención que muestra al verle congelando la planta con tanta facilidad.

Piensa en como poder aprovechar esas nuevas habilidades en conjunto con su Stand.

– Debes tener cuidado con los aromas, con el tiempo he descubierto que el ajo realmente nos resulta desagradable.

– Soy italiano, las especias y el ajo en la comida son tan básicos como el agua.

– Hay que hacer un poco de sacrificio por un poder mayor, claro que a ti no te afecta el sol como a mi y a Jonathan. Eres algo totalmente nuevo, no sé como reaccionarás al resto de debilidades que nosotros poseemos. Por lo menos no debes temerle a los símbolos cristianos, ni al agua bendita; eso es una total estupidez.

– Para eso está la experimentación, para probar nuestros propios límites.

El ajo es algo que puede dejar sin tanto problema; mientras pueda seguir disfrutando de una buena ensalada de pulpo de vez en cuando no tiene quejas.

Y Dio volvió a acercarse a él, lo mira más como si evaluara una obra de arte que como un padre amoroso.

– Nunca planeé tener un hijo, pero al verte, no podría renegar de tu existencia. Mi padre fue un monstruo conmigo; puede que yo no sea como Jonathan pero mientras esté vivo, cuidaré de ti. Así que si quieres revivir a tus mascotas humanas lo haremos. Esta noche lleva a Jotaro a ver a su "tortuga" o nunca te lo sacarás de encima. Hay una distancia considerable de Nápoles a Roma pero no dudo que seas capaz de conseguirnos el transporte adecuado, podemos viajar de día, siempre y cuando la luz del sol no nos toque.

Aunque si toca a Joseph nada se pierde.

– El viaje a Nápoles no es muy largo, tomará menos de tres horas si vamos en automóvil. Vendré por ustedes poco antes del amanecer, aunque no estoy seguro si los Joestar vayan a permitir que te quedes.

Dio no parece un padre modelo, pero Giorno le dará el beneficio de la duda. Tal vez en verdad llegue a esforzarse por cuidar de él y guiarlo por este nuevo sendero de pseudo-eternidad al que le ha arrastrado.

¿Sería Dio un buen padre o lo arruinaría? ¿habría aunque sea un poquitito de amor sincero para Giorno?

Dio se dirigió a la puerta para abrirla para su hijo, no sin antes agregar sobre los Joestar un "me las arreglaré". Dio sabia que la clave estaba en la mujer santa, si se llevaba bien con Holy, ni Jotaro ni Joseph podrían hacer nada. Arriesgaron su vida por ella, harían todo por ella.

Giorno en verdad espera que Dio arregle sus asuntos con los Joestar, todo sea para evitar algún muy posible desastre. Tiene que ganarse ambos lados y para ello tiene que ganarse la confianza de Jotaro.

Afuera, mientras Fugo ríe, Josuke de ofrece a curar a Mista y este intenta alejarlo agitando su pistola frente a él.

Holy les pregunta si quieren quedarse a cenar.

– Mi hijo y sus – sirvientes, quisiera decir, – amigos tienen cosas que hacer pero gracias. Considera lo que te dije, Giorno. – Más que nada sobre Mista, nada más de verlo le parece todo un inútil.

Oww, pero ¿Los veremos de nuevo?

– Nos veremos, probablemente en un par de días. – Giorno toma la mano de Holy y la besa. – Sólo tengo que resolver unos asuntos pendientes.

Y después de esa inusual reunión, Don Giovanna se marcha junto con Fugo y Mista; al segundo le besa la nariz, usando la energía de su Stand para reparársela.