El escándalo que les recibe al llegar a la casa de seguridad tranquiliza a Giorno. Es encontrarse a Mista insistiendo en que Giorno no le dio una mamada, a su padre todavía dormido en brazos de Joseph y Abbachio revisando algunos de los libros de Passione; quería saber que tan bien iba la organización.

Al parecer las cosas no están nada fuera de lo común, en lo que cabe dentro de su extraña normalidad.

– ¡Giorno dile a Narancia que jamás me has hecho una mamada! – Grita Mista sin saber que hay invitados, llevan toda la tarde alegando sobre eso.

El escándalo en casa no es algo común, considerando que hasta hace poco los únicos habitantes aparte de él eran Mista y Fugo. Tendrá que acostumbrarse a tener la casa llena, ahora más que nunca por sus otros invitados.

– No sé de dónde ha sacado esa idea Narancia.

– ¡Venecia! – El susodicho les grita desde la cocina antes de salir y aventarse a abrazar a Giorno.

– Claramente ha habido un malentendido en esa situación. Tal vez lo que viste no fue lo que crees haber visto, probablemente estaba sanando a Mista.

Narancia sigue sin creerle, vio lo que vio y nada va a hacerle cambiar de parecer. Sin embargo, no está para contradecir a su nuevo jefe.

– ¡Que en Venecia no pasó nada!

– No sabía que ustedes dos...– Josuke le tapa los oídos a Jolyne. Hablando de mamadas y él ni un beso a dado, se pone rojísimo.

Jolyne le quiere preguntar a Josuke qué es una mamada. Giorno quiere que se lo trague la tierra. Holy se ríe, no es como si a ella le asustaran esas cosas; aunque no era precisamente las cosas que quería que su nieta escuchara. Jolyne aun es muy joven como para saber todo lo que sus familiares hacen en sus momentos más privados.

– Oi jefe, no esperábamos más visitas.

– ¿Qué hace ese quattro aquí? – Pregunta Mista señalando a Josuke.

– Ellos están de invitados, Mista, Narancia; son parte de la familia así que vamos a hacerles sentir como eso.

– Esta bien, Don Giorno. Tus invitados son nuestros invitados, ¡pero que quede claro que este tipo no me agrada! – Y eso último lo dice en italiano para que Josuke no entienda.

Giorno en verdad no entiende el desagrado de Mista hacia Josuke. Bien pensó que debía ser por la primera mala impresión que tuvieron, pero eso ya le parece excesivo.

El número cuatro y los celos no ayudan a Mista, quizá Josuke no sea el primer chico que le sonríe de más a Giorno pero si el primero que se ve así de bien, sin contar el horrible peinado.

A Josuke le habría gustado pedirle a Rohan que usara su stand para que fuera capaz de entender el italiano pero eso significaba pedirle un favor a Rohan y eso es algo que no iba a pasar.

– Venimos por Joestar san. – Carraspea. Ahora ya ni puede mirar a los ojos a Mista y ni se diga a Giorno. e imagino que el abuelo Jonathan y Dio estarán aquí también...

– Yo vine porque Giorno es un amor y va a enseñarme a usar mi Stand, ¡Su casa es tan bonita!

Mista saluda a Holy con un beso en la mano, a Josuke solo se lo queda mirando feo y Josuke mira hacia el techo evitando contacto visual; Mista se lo toma a mal, ¿Qué se creía ese Japonés? ¿Qué era demasiado bueno hasta para mirarle?

Y podría haber hecho las presentaciones correspondientes, pero Abbacchio sale de donde sea que haya estado para reclamarle a Giorno, porque esas costumbres no se pierden. Bruno sale un poco después de Leone para recibir al grupo. Espera que Leone no arme un escándalo pero sabe que eso es inevitable.

– ¡Giorno! ¡Hasta que te dignas a aparecer! – Ahora es su turno de reclamarle a Giorno por cualquier cosa. –¿Porqué dejas que Mista llene tus libros de cuentas? Está peor que Narancia.

Jolyne no se aparta de Josuke, se ha dado cuenta que casi todos ellos tienen colmillos como el abuelo Dio. Está segura que su padre no aprobaría el que esté ahí.

– ¡Hey, yo si se sumar! – Reclama Mista a la defensiva.

– Les hago las correcciones a las cuentas, Abbacchio.

– Entonces tú tampoco sabes sumar.

Mentira, eso solo lo dice por molestar. Porque podrá pensar todo lo malo que quiera de Giorno, pero si algo no le considera es tonto; cualquiera se desesperaría con el desastre que deja Mista a su paso. Y hablando de ello, golpea a Mista con la libretota de cuentas en la cabeza.

– Deja de hacer que los demás trabajen doble, es sólo un número, no es de mala suerte.

– ¡Au! ¡Le ahorro más a Passione evitando ese número!

– Voy a delegar a Fugo para que se encargue de los libros. – Porque él también ya se hartó de hacer correcciones a cada rato.

– ¡Pero...! -se cruza de brazos, es como un niño grandote en ese momento haciendo un puchero.

– Tienes muchos otros talentos, mio caro, – le da un beso en la mejilla como consuelo – pero las matemáticas no son uno de estos.

Mista no podría enojarse mucho tiempo con su Don. Siempre sabe que decir, siempre lo hace sentir tan bien, ha sido así desde que se volvieron amigos.

Los cuida, los quiere, y él no podrían querer otro Don.

Abbacchio no soporta la miel que ese par derrama tan descaradamente. ¿En qué momento se volvieron tan cercanos?

– ¿Y quién es esta gente?

– Somos familiares de Giorno, él es mi… – Holy se detiene a contar con los dedos para ubicar la posición de Giorno en la familia. – ¡Es mi tío abuelo!

Abbacchio mira a Giorno desconcertado, luego a a Bruno como esperando que el entendiera más la situación. Bruno le regresa la mirada a Leone, está tan confundido como este sobre los lazos familiares de su Don.

– Es complicado y temo que yo no soy la mejor persona para explicar el parentesco.

Giorno cree que quien sería el más adecuado para explicar eso es Dio, pero parece que no está presente, aunque sabe que sigue en la casa por dos razones: aun hay un poco de luz afuera y porque puede olerlo.

Casi como si fuera invocado, Jonathan llega para reunirse con el resto. Reconoció el aroma de sus familiares, así que debía de pasar a saludar, tanto a Holy como a Josuke les saluda con un abrazo, mientras que a Jolyne la carga con facilidad.

Abbacchio recuerda a Jonathan de la noche anterior y a los otros dos hombres, entiende el que rubio es el padre de Giorno y le desagrada tanto como el hijo.

Un día, Leone tendrá que admitir que no odia tanto a Giorno como aparenta, es uno mas de sus niños como Mista, Fugo y Narancia, aunque el "maternal" ahí es Bruno.

– Empieza a explicar, Giorno, considerando que este hombre – señala a Jonathan – estuvo presente anoche, asumo que estuvo relacionado con nuestra transformación.

– Él es el bisabuelo, Jonathan, es el papá de Giorno.

– Pensé que tu padre era el otro hombre, el rubio de mala actitud.

Así que a él le toca dar la explicación de la mejor manera que puede.

– De alguna forma fui engendrado con su cuerpo – señala a Jonathan – pero con la cabeza pegada de mi otro padre.

– Eso no tiene sentido, Giorno.

Claro que la lógica no tenía cabida entre los usuarios de stand y mucho menos cuando encima también eran vampiros, así que si a Giorno lo había engendrado una cabeza y un cuerpo decapitado, ¿porqué no? Todo podía pasar, ayer eran cadáveres pudriéndose en la tierra, hoy estaban discutiendo el origen de Giorno y regañando a Mista por no saber sumar.

– Muchas cosas aquí carecen de una explicación lógica, Bucciarati. Jonathan y Dio nacieron en el siglo IXX, por eso es que, generacionalmente hablando, soy el "tio abuelo" de Holy y Josuke.

– Giorno, – ahora Leone golpea su cabecita con la libreta – si querías tomarnos el pelo por lo menos podrías haber inventado una mejor historia, esa no solo es ridícula, es estúpida.

El golpe no es duro, aun considerando el grosor de la libreta, pero si lo suficiente para despeinar a Giorno.

– Leone, no puedes pegarle a nuestro Don. Por mas... extravagante que sea esta historia.

– Respetaré sus órdenes cuando sea necesario pero por ahora solo es un crío inventándose historias absurdas. Seamos honestos, Bruno, ni siquiera tú le crees.

– Es dificil de creer; pero siendo objetivos, nada de nosotros tiene sentido.

– Bien, quizá tienes un punto, aún así su historia es demasiado ridícula.

– Ciertamente suena algo bizarra, – interrumpe Josuke – ¡Pero Giorno no miente! Todo es verdad.

– Giorno está en lo correcto, aunque tampoco sé bien el cómo pasó todo esto. Yo estaba muerto hasta hace unos años.

Jolyne sigue sobre los hombros de Jonathan, sosteniéndose de su cabello.

– ¿Quién aquí no está muerto?

Ante la pregunta de la pequeña Jolyne, Holy, Mista y Josuke levantan la mano. Jolyne cuenta al montón de muertos, junto con el otro par de ancianos. Son demasiados para su gusto.

Los únicos siete vampiros del mundo estaban congregados bajo un mismo techo

Suena a una cantidad muy baja, básicamente son una especie en vías de extinción; pero de esos siete, seis son usuarios de Stand, lo cual los hace aun mas peligrosos. No son una especie que deba propagarse, su mera existencia desafía algo tan básico como la muerte.

Son criaturas nacidas del egoísmo. Sus vidas giran alrededor de arrebatarle la sangre a otros y se reproducen por esos mismos deseos egoístas.

Sus orígenes vienen de los deseos egoístas de un ser superior. Dio en su arrogancia y ambición rechazó su humanidad hace más de cien años; Jonathan renació por el deseo egoísta de Dio de tenerlo una vez más a su lado y Giorno fue convertido por esa misma razón. Joseph fue revivido porque Jotaro no podía dejarlo ir. A su vez, Giorno trajo de vuelta a sus amigos por ese mismo motivo, no cuando sabia que tenía la oportunidad para regresarles a la vida.

Solo faltaba que uno de ellos deseara "salvar" a un ser querido para que otro vampiro naciera, el poder sobre la muerte es demasiado tentador.

Todo en ese grupo desafía las leyes de la naturaleza, desde el uso de Stands hasta el ser vampiros. Pero bien, no es como si fueran a propagarse, ¿o si?

Fuera de eso, parece que el grupo no tiene problemas con los invitados. Giorno por su parte tiene que hablar con su Mudad, así que se excusa un momento para irle a buscar.

– ¿Es cosa mía o algo huele a podrido?

– Es Abbacchio, no se le ha quitado desde que lo sacaron de su tumba.

– ¡Eso fue anoche, se me va a quitar el olor!

Awww, pobrecito. – Holy toma las manos de Abbacchio bien comprensiva. – Cuando mi Jotaro le olían los pies – porque nunca es mal momento para echar de cabeza a su hijo – ponía sus pies en té de limón, eso te podría funcionar.

Los Joestar saben adaptarse, por lo menos son buenos haciendo amigos. A estas alturas Bruno ya está tomando notas de todos los consejos que le da Holy para poder quitarle el mal olor a Abbacchio, o tan siquiera para poder disimularlo. Bruno no se considera 'la mamá' del grupo, pero no cabe duda que sus cuidados son muy peculiares para tratarse de un peligroso capo de la mafia italiana.

– ¿Té de limón? No lo había pensado antes. Podemos intentarlo. – Y él mismo se lo echaría, incluso piensa en agregar menta o lavanda.

Ahora Leone esta enojado porque ahora hablan de su mal olor, de mamá a ''mamá'', Holy le da consejos a Bruno, unas esencias de esto y de lo otro, supervisar el baño porque a veces los niños no se bañan correctamente.

– Esas cosas úsalas con Mista, no conmigo.

– ¡Mi olor no es tan malo como el de Abbacchio! – Ese reclamo le hace ganar otro libretazo al pistolero.

– Puedo usarlo en ambos.

Holy es un encanto dando consejos a Bruno para sus niños, luego halaga a Bruno y si adorable cabello en forma de honguito.

– ¿Ustedes han cuidado de Giorno, verdad? Han hecho un trabajo maravilloso, es un muchacho tan dulce y tan maduro, ojala mi Jotaro fuera como él

– No hay nada que agradecer, Giorno ya era así desde que lo conocí.

Para Holly ese es el paraíso de las mamás, con un montón de muchachitos a los cuales mimar y querer cosa que no podía hacer con su amargado hijo.

A veces se pregunta si fue tan mala madre que ella provocó que Jotaro fuera así.

– ¿Y quién es este lindo muchacho?

Su atención se desvía hacia Narancia, a quien no duda en jalarle de los cachetes. Narancia se queja del jalón de cachetes, esta por pelarle los dientes a Holy pero Bruno le da una palmada en la cabeza con un ''Narancia, compórtate.''

– Lo siento corazón, ¿Te lastimé? – Se disculpa con Narancia, le da un besito en la mejilla como podría dárselo a Josuke o a su nieta.

– No, está bien... – El jalón de mejilla es una cosa, el tierno beso es otra. Narancia sufre un equivalente al pantallazo azul; no está acostumbrado a ese tipo de cariños tan maternales. No pasa mucho antes que Narancia se aferre a Holy. Y no, no va a ser posible despegarlo por un buen rato.

– No sabemos nada de Giorno, ¿Saben si su madre vive? Todo ha sido tan rápido, nunca nos imaginamos encontrarle cuando venimos a Italia pero me da gusto que sea así. Se ve que no esta solo en el mundo pero un poco más de amor familia no le hace daño a nadie.

– Estoy seguro que Giorno ha de apreciar también su compañía.

Hasta la fecha Joseph aun no entiende como fue que Holy pasó a ser como era antes, a como es ahora. Su madre le dijo que nunca iba a entenderlo y parece que tuvo toda la razón. No se puede quejar, es la mujer mas dulce que ha conocido en toda su vida; su adorada hija por quien se embarcó en un largo recorrido para salvarla.

Holy creció en una época agitada, aunque hoy solo era una dulce ama de casa a sus 17 era como Joseph. Fue arrestada por vandalismo varias ocasiones, protestó sin blusa y sin sostén muchas otras; fue a disfrutar del verano del amor en Woodstock, pero luego de todo el sexo, la yerba y la rebeldía, se casó. Tal vez a muchos les parecería poco, pero le gustaba ser mamá.

Holy adora a su padre, aunque en el fondo no pudo perdonarle que él y su hijo se pusieran en peligro para salvarla, no quería ser la damisela en desgracia de la historia, ni poner en peligro a su hijo por su causa.

Aún si Jotaro ya era un adulto hecho y derecho, ella seguía siendo una madre, cuidando a Josuke, a Shizuka y a Jolyne, le gustaba cuidar de otros.

Y Passione era un nido de huérfanos perfecto para ella, incluyendo a el par de hombres a su lado, Abbacchio y Bucciarati tenían toda la pinta de huérfanos a sus ojos.

Tras oír a Bruno le echa una mirada a Jonathan, no quiere hablar de él y de Dio frente a este.

– ¿Y si me muestran la casa? ¡Es tan bonita! Nosotros rentamos un pequeño departamento y no es suficiente para todos, mi hijo es algo tacaño.

Y a pesar de su forma de ser, Holy no es nada torpe. Eso es algo que a Bucciarati no se le pasa al cambiar el tema de la conversación.

– Vamos, te mostraré la casa. Igual aquí no es el mejor lugar para una conversación. Leone, ¿nos acompañas?

– Solo si no vuelven a hablar de mi olor, no es como si pudiera controlarlo. – Mierda, en verdad esperaba librarse de esa peste, no iba a aguantar toda la vida estar así.

Bruno asiente, dirigiendo al cuarteto adentro de la casa.

– Eres un encanto, cariño ¿Cuál es tu nombre? Cielos, siento que no nos presentamos de forma adecuada.

Mi scusi, – se detiene a medio camino, toma la mano de Holy y la besa con toda caballerosidad. – Bruno Bucciarati, el gusto es todo mio. Ellos son Leone Abbacchio y Narancia Ghirga.

Narancia no le besa la mano pero tampoco se aleja mucho de Holly. Le parece muy agradable su presencia.

– Mi madre tenía razón, los hombres italianos son tan galantes – y como ya solo esta rodeada de italianos prefiere hablar el idioma de su madre.

– Hablas muy bien el italiano para ser extranjera. – Leone no es ni de cerca tan galante como Bruno pero también besa la mano de la mujer.

– Mi madre es italiana. Mi padre, Joseph Joestar, ya debieron conocerlo, la conoció cuando vino a Italia en una de sus aventuras. ¡Ah! pero no vengo a hablarles de mi. Mi abuela Erina decía que las mujeres Joestar somos buenas para juzgar a la gente y creo que ustedes son buenas personas que quieren a Giorno – Abbacchio tuerce la boca, Holy ignora ese gesto. –

Holy siente que su familia le debe una advertencia a esas personas. Tal vez llega tarde considerando que ahora son vampiros. Holy es consciente de que su familia esta maldita, la gente sufre cuando están presentes y cosas malas acaban pasando.

– Creo que es justo que sepan un poco sobre los infortunios de nuestra familia… sé que son hombres ocupados, así que intentaré ser breve.

– Esta parece que será una noche tranquila, así que el tiempo es algo que no nos falta.

Joseph debía ser el otro hombre que acompañaba a Giorno la noche anterior.

– Estuvimos muertos por un año, Bruno. Ya hemos tenido noches más pacíficas.

A Leone si le daban ganas de salir a explorar la ciudad: reencontrarse con Italia a través de su nueva naturaleza, ver de qué eran capaces. Pero también quiere estar con Bruno más que nada en el mundo. Y tal vez Bruno reconsidere el salir de la casa esa noche, para dar un paseo a solas con Leone; si es que Narancia no les sigue.

Pero eso será más tarde. Esa mujer tiene una historia interesante que contar.

Ella pide un poco de agua y les cuenta sobre Jonathan y Dio: los padres de Giorno, y su trágico conflicto en el Siglo XIX. También les cuenta de su decisión de su abuela Erina y de lo poco que sabía del viaje a Egipto de su hijo y su padre.

– Mi familia cree que no entiendo, pero sé que Dio no es de confianza y no sé que tan mala influencia pueda ser para Giorno… pero mi abuelita Erina le dio una oportunidad y yo creo en su decisión. Por eso no pondré objeciones a su presencia en mi familia. Entenderé si ustedes desconfían de él, yo sólo necesitaba decirles esto porque creo que lo merecían...

Hay un poco de tristeza en sus palabras, la maldición de los Joestar era real para ella, incluso a veces piensa que por ello su marido le abandonó.

Bruno no es supersticioso como lo es Mista, pero a como lo hace sonar Holy, si parece que la familia de Giorno está maldita, que todo lo relacionado a Dio acaba con esa misma maldición.

– Tomaremos esta advertencia en cuenta. – Porque siendo honestos, Dio tampoco le inspira mucha confianza.

– Cuidaremos de Giorno, y si Dio intenta algo lo pondremos en su lugar. – Narancia no tiene ningún problema cuando se trata de dejar a otros como colador.

– Espero eso no sea necesario, por ahora le daremos el beneficio de la duda mientras Giorno lo haga.

Y eso que Abbacchio no sabe que Diavolo se relaciona con Dio a través de las flechas de Stand. Visto así, que ambas "familias" se encontraran hasta resultaría inevitable.

– ¡Se los agradezco mucho! Siento que todo saldrá bien.

– Estaremos bien, tienes mi palabra en ello, signorina.

– Esas advertencias nos habrían servido hace un año. Te dije que no adoptaras a ese niño, Bucciarati; siempre me dió mala espina.

– Me lo dijiste muy tarde.

Y aun de haberlo dicho antes habría ignorado por completo la advertencia.

– Te dije que no trajeras más huérfanos a la casa, te lo dije cientos de veces.

– Te prometo no traer más huérfanos.

Y Bruno mintió. Descaradamente.

La relación de Diavolo, Dio y las flechas de Stand son una vez mas muestra de la gravedad que atrae a ciertos individuos hacia otros. Por supuesto, todo eso debe de tener algún punto de reunión. En ese momento su encuentro no parecía acarrear nada verdaderamente malo, a Holy le parecía solamente que su familia crecía un poco más pero con los Joestar nada es seguro.

– ¡Son una pareja adorable!

Bruno le dedica una adorable sonrisa a Holy. Si, son una pareja adorable, aun si hasta hace relativamente poco su relación no era del todo oficial.

Eso ni siquiera Narancia se lo cree. Bruno es demasiado bueno para ser un capo y sin duda su pequeño aquelarre con el tiempo puede llegar a expandirse.

Leone no le cree ni un poquito, quisiera pero sabe que no será así. Sin duda el que Bruno se haga cargo de huérfanos habla de su noble corazón pero no podían saber que problemas les traería el siguiente que se topara.

Tenía que aceptar que su prometido era así y no podía cambiarlo. Porque en vista que ya han hablado de matrimonio y espera su sortija de compromiso iba a considerarlo eso: su prometido.

Bucciarati no había considerado que Abbacchio le tomaría la palabra respecto al matrimonio. Cuando se entere de ello tendrá que buscar una sortija, cosa que conociendo los gustos de Leone no será sencillo.

Era un paso inevitable entre ellos en su relación, pensaba Abbacchio y ya que Giorno les había otorgado la ventaja del tiempo, no iba a desperdiciarlo. Quizá con la cara de amargado que se cargaba sería difícil imaginar que tenía pensamientos tan románticos hacia Bruno y su relación.

Pero mientras Bruno piensa en como hacer la declaración de manera oficial, se encarga de mostrarle el lugar a Holy.

La casa de seguridad es bastante amplia y tiene los lujos dignos del Don que vive ahí y de su grupo. Las habitaciones son amplias y la cocina está bien equipada, aunque ahora son sólo Fugo y Mista quienes vayan a utilizarla.

Abbacchio deja a Bruno pasar tiempo de calidad con Holy; él quiere seguir leyendo los libros de Passione para ponerse al día. Ya no estaban en el asunto de las drogas así de debía haber otros negocios.

Holly esta fascinada, Bruno es un excelente compañía y ella habla hasta por los codos, Jotaro se enfurecería con ella si la viera tan conversadora con los mafiosos. Bruno le escucha atentamente; sin duda va a invitarla a la casa más seguido y también le ofrece ayuda en cualquier cosa que necesite estando en Italia.

En vista que el capo le ha ofrecido de su ayuda, Holy comenta sobre la máscara de piedra. No sabe demasiado pero por lo menos es capaz de decir que es una máscara que es capaz de convertir a las personas en vampiro.

Y Jotaro pensando que su mamá es una boba, si ella siempre les ponía atención.

Bruno acaba por disculparse con Holly, nunca antes había escuchado de un objeto como ese, pero le promete investigar sobre ello.

– Nunca la he visto, pero si llamo a la fundación Speedwagon podrían mandarme algunas fotografías. Mi hijo quiere encontrarla antes de que caiga en malas manos.

Aunque ahora ella se pregunta si ellos no son realmente las manos menos indicadas, en una sola noche habían creado a tres vampiros más y sin la dichosa máscara.

– Un objeto como ese suena demasiado peligroso como para que cualquier otra persona lo tenga.

Podría pedirle ayuda a Abbacchio para investigar sobre la dichosa máscara. Porque si uno de los dos es bueno en esos temas, es él.

–Esa máscara transformó al abuelo Dio...o eso me contó la abuela Erina. Daddy dice que las destruyeron pero debe haber otras, eso piensa mi hijo.

– ¿Pero porqué buscar aquí? Es un viaje muy largo desde Japón hasta Italia. ¿Esas mascaras vinieron de estas tierras?

– Oh cariño, esa es una historia más larga todavía. Si tienes una copa de vino podemos sentarnos y hablar toda la noche de ello.

– Vino, – la dirige hacia la cocina, ahí es donde busca entre todas las cosas hasta sacar una botella y dos copas. – Estoy seguro eso es algo que tenemos.

Un poco de vino, una compañía amena y de rato Holy le va estar contando todo lo que su padre le contó sobre los hombres del pilar.

En ese lapso de tiempo, Bruno aprende muchas cosas que desconocía hasta el momento. La aparición de los hombres del pilar debajo del mismo Coliseo no podía ser una coincidencia. Al parecer su pelea con Diavolo no era la primer cosa extraordinaria que pasaba en el Coliseo.

También aprende que el vino no le sabe como antes. Siente el alcohol, pero el mismo sabor de la uva es casi irreconocible.

– Daddy dice que las destruyeron todas pero a veces miente. Ustedes sin duda son las personas más importantes aquí, si alguien puede ayudar a mi hijo con su búsqueda son ustedes. Él nunca pedirá ayuda, es necio y desconfiado.

– Si queda alguna de esas máscaras seguro debe estar bajo resguardo en un museo o en una colección privada. Sea cualquiera de las dos, podemos rastrear su ubicación.

– Yo no creo que este en un museo, la fundación Speedwagon ya la habría encontrado de ser así… alguna persona debe tenerla en su casa sin imaginar lo que tiene. Eso espero.

– El mejor de los casos es que sólo crea que sea una figura de adorno en alguna casa, el peor sería que quien la tenga sepa muy bien cómo usarla.

– ¡Entonces ustedes no serían los únicos vampiros! Uh… a Jotaro no le va a gusta eso.

– Ese sería en el peor de los casos. Pero de ser así ya nos habríamos enterado, este tipo de cosas no son las que se nos pasarían por desapercibido.

– Es verdad, ¡Ya habrían mordido a todos en la ciudad!

Quizá exagera un poquito la situación porque ya hasta se lo imaginaba como una película de terror.

– Sería un desastre difícil de ignorar, si no son cuidadosos.

Eso es algo en lo que los dos están de acuerdo. Hay mucho por hacer y mucho de lo que Bruno necesita hablar con Giorno. Pero por ahora, Bruno permanece con Holy, Narancia se ha marchado para explorar los alrededores de la casa.


Mista se queda con Josuke y el resto, según él para vigilarlos, pero solo tiene curiosidad.

– Abuelo Jonathan, ¿Sabes donde esta Joestar san? Íbamos a llevarlo a casa, bueno a ti también y queríamos comenzar a aprender el Hamon, Jolyne y yo; él dijo que nos enseñaría.

– ¿Joseph? Debe estar dormido aún... Creo que Dio le está haciendo compañía - Los había olido pasando por la habitación, pero ni siquiera sospecha de lo que han hecho. – Yo también puedo enseñarles a usar el Hamon.

– ¿Con Dio? Pensé que lo odiaban – Josuke no conoce tanto a Dio así no le da gran importancia, además le interesa más el asunto del Hamon.

– Quiero creer que todo este conflicto no ha sido mas que un gran malentendido. – Siente el jaloncito de cabello por parte de Jolyne.

– La verdad no lo sé. Dio siempre fue el villano de las historias de Joestar san, él y Jotaro san siempre lo hicieron ver como un monstruo aterrador, creo que sólo es algo petulante.

– Ya que tanto quieren saber de nuestro Don, – Mista se asoma entre Jonathan y Josuke. – Ustedes podrían ser más comunicativos respecto al pasado de su padre–– padres. A mi ese hombre me da mala espina.

– Dio no es un santo. Hizo muchas cosas terribles aun antes de convertirse en un vampiro y seguro hizo muchas otras después de mi muerte.

No es que Jonathan quiera echar de cabeza a Dio, pero sabe que el confiarse demasiado de él puede tener graves consecuencias.

– No es una gran historia… bueno si, pero nos llevaría toda la noche y yo quiero aprender Hamon.

– La noche apenas está empezando. Puedo contarles un poco más y enseñarles lo básico del Hamon.

– ¿Jamón? ¿Qué tiene que ver el jamón?

– Abuelo Jonathan, suenas como si fuera la esposa de un hombre muy malo e intentaras justificarlo, aunque no conozco a Dio realmente… ¡Si! ¡Mejor háblanos del Hamon! Así cuando veamos Joestar san podremos presumirle que aprendimos por nuestra cuenta ¿verdad Jolyne?

Josuke tenía toda la ilusión de un niño en navidad en ese momento.

– ¿El anciano sabe cómo usarlo?

– Hace mucho que no lo hago, pero es como montar a caballo, una vez que lo aprendes no se olvida.

– ¿Uh? Tampoco se andar a caballo ¿Nos enseñas? – Luego puede presumirle a Okuyasu y a Rohan que sabe montar.

Y con lo torpe que es lo hará sonar muy mal.

La cara de sorpresa de Jonathan lo dice todo. ¿Qué les estaban enseñando a estas nuevas generaciones? Con razón Jotaro es como es.

– Puedo enseñarles ambas cosas, sólo que para montar necesitamos un caballo pero no creo que sea fácil hallar un lugar abierto durante la noche.

Baja cuidadosamente a Jolyne, dejándola a lado de Josuke antes que esta termine de arrancarle el cabello entre tantos jaloneos.

– Todo está en la respiración. El Hamon es la energía vital que hay en todo ser vivo, pero muy pocos pueden usarlo como tal.

–Pero abuelo, todo mundo sabe respirar ¿Dónde esta la gracia? ¿tenemos que respirar de alguna forma especial?

– Es más que sólo respirar, si fuera fácil cualquiera lo podría hacer. Primero deben estar conscientes de su respiración y mantenerla controlada en todo momento.

– A mi me parecen puros engaños. – A Mista le puede caer muy mal Josuke pero bien que se apoya en él.

– ¡Shhh! El abuelo sabe lo que hace – o eso espera.

Jonathan sabe que no debería hacerlo y que va a doler hacerlo, pero sospecha que es mas fácil si les da una demostración al trío.

Cierra los ojos y respira profundamente. Se siente cierta estática en el aire, en sus brazos brota una luz similar a una corriente eléctrica, amarilla como el mismo sol.

Jolyne se sorprende, era algo que podía ver con facilidad muy a diferencia de los Stands. Mista y Josuke miran atentamente, el par de bobos pega un brinco de sorpresa al ver la luz que brota de Jonathan.

– ¿Eso era un stand?

– ¡No! Es el Hamon.

Sin embargo, la gracia no dura mucho antes que a Jonathan le llegue el ardor del Hamon, obligándole a detenerse antes de salir herido.

Y Josuke quiere intentarlo, solo acaba haciendo caras ridículas mientras intenta contener la respiración. Jolyne también hace un intento; toma aire tal y como lo hizo su abuelo, pero solo llega hasta ahí sin saber qué más hacer.

– Tranquilos, no es algo que vaya a salir a la primera.

Pffft, Tienen sangre Joestar, el Hamon debería ser hasta natural en ellos.

Joseph interrumpe con su llegada. Se ha dado un baño y se cambió de ropa con los pantalones que dejó Dio y su camisa.

– ¡Si es tan fácil para los Joestar debieron escribir un libro para que aprendiéramos!

Josuke se queja, luego cae en cuenta que no tiene ni idea de quién es el hombre que acaba de llegar, el parecido que tiene con el abuelo Jonathan es completamente evidente casi como si fueran gemelos.

– Abuelo Jonathan, no nos dijiste que tenías un hermano… ¡Espera! ¡Debe ser un vampiro también!

Joseph no pensó en que no le reconocerían, no hasta que Josuke hace mención de ser hermano de Jonathan.

– Soy Joseph, Josuke.

– Imposible. – Jolyne se acerca al viejo. Le mira fijamente con esa misma mirada de sospecha que no le pide nada a Jotaro. – Yiyi es un anciano.

La cara de indignación de Joseph lo dice todo. Lo peor no es que no le reconozcan, si no que le llamen anciano, cosa que es, pero en ese momento no lo es. Joseph sin decir más, levanta la mano derecha, alrededor de esta se manifiesta Hermit Purple.

Josuke se acerca a su padre como si fuera una cosa rara e indescriptible, le agarra los cachetes, le jala del cabello casi como si esperara arrancarle una máscara. Joseph deja que Josuke le toquetee, haciendo alguna que otra mueca al jalarle el cabello.

– ¡Todo es real! ¿Como pasó? – Ahora lo rodea, pese a todo lo que han vivido, cuesta creerlo. –¿Es alguna cosa de vampiros?

Mista se pregunta si esta relacionado con que Fugo llevó al otro sujeto al hospital.

A Josuke las cosas de vampiros le parecían muy confusas, ahora su papá se veía tan joven como él ¿Debían tomarlo como si fuera cosas de todos los días? Él quería saber cómo había sucedido pero temía que sino entendía el Hamon, menos entendería eso.

– Erh, si, es una cosa de vampiros. – Siente la mirada de completa desaprobación de Jonathan.

– Pues todo es real. – Lo que si tenía bien presente es que su mamá definitivamente no debía enterarse de esto. – No se porque Jotaro san no nos contó de tu cambio.

Si Tomoko se entera de la nueva juventud de Joseph, las cosas se pueden complicar. Joseph toma nota mental de no pasarse por Morioh en un futuro cercano. Lo que es un hecho, es que tarde o temprano Tomoko se ha de topar con Joseph y ya tendría suerte si lo dejaba salir de su casa.

– Jotaro debe seguir enojado conmigo.

– Debio de llegar cansado, – a pesar de la desaprobación respecto a la mentira de Joseph, Jonathan le ayuda a cubrirlo por el bien de la familia .– Después de todo fue un viaje largo de ida y regreso.

– El signore Jonathan tiene razón, fue un viaje muy pesado y extraño, además luego Fugo tuvo que llevar a su amigo al hospital, eso es demasiado para cualquiera.

– Jotaro san tampoco nos dijo que estuvo en el hospital...

– Ya saben como es Jotaro, nunca va a admitir que algo le duele o le molesta.

– Tenia una venda en el cuello hoy en la mañana.

– Se tropezó anoche y se pegó muy fuerte, pero de ahi en fuera no veo el porqué de tanto drama.

Josuke simplemente no visualizaba un universo donde Jotaro san fuera tan torpe para tropezarse y necesitar ir al hospital, eso era más del estilo de Okuyasu. Jolyne sigue viendo al trio con cara de no creerles. No va a cuestionarles más, cierra los ojos y respira hondo, intentando una vez más hacer lo mismo que había hecho Jonathan, aun sin ningún resultado.

Josuke mira a Mista buscando respuestas pero este vagamente se da cuenta de que metió la pata. No debió mencionar el hospital, y tal vez tampoco era buena idea mencionar el que fueron a un cementerio a revivir muertos.

– Entonces hablaban de ese jamón.

– ¡Es Hamon!

– Da igual.

– ¡Ah si, el Hamon! – Joseph sigue el juego cambiando de tema. – Verán, Jonathan y yo no podemos usarlo por mucho tiempo como antes debido a... bueno, nuestra condición. El Hamon produce una energía similar a la del Sol.

– ¿Podemos golpear vampiros con esto?

– Mientras no sean nosotros, si.

– Si no lo pueden usar ¿Cómo nos van a enseñar?

– ¡Hey, tampoco se les ocurra golpear a mis amigos! Ellos son vampiros buenos.

– Yo jamás lastimaría a Giorno.

– No sólo hablaba de Giorno.

Joseph carraspea, interrumpiendo al par.

– Podemos usarlo pero por tiempo limitado. ¡Además, no necesitamos nosotros usarlo para enseñarles!

– En realidad si—

– Si yo pude aprender en menos de 30 días, ustedes podrían hacerlo hasta en menos tiempo.

– Joestar san, ¿No estará exagerando? – Porque la verdad si de viejo le daba desconfianza, como joven las cosas no mejoran. Tal vez debamos dejar que el abuelo Jonathan nos enseñe.

– Hmm, cierto, no tienen urgencia por aprenderlo. No es como si sus vidas dependieran de eso.

Joseph se hace el ofendido. ¡Si ese par de crios querían que Jonathan les enseñara entonces que así sea! Él no va a meterse.

– Creo que entre los dos podríamos enseñarles—

– No, no, ellos ya tomaron su decisión. Claramente no me necesitan para esto.

– Estas siendo muy dramático, anciano.

– Joestar san, ¿Esta celoso? Porque el abuelo Jonathan tiene razón, mientras más maestros del hamon nos ayuden, más fácilmente aprenderemos,

– ¿Celoso? Para nada.

Lo está, pero prefiere ocultarlo con su falsa indignación.

– No entiendo que utilidad tiene esa cosa si ya tienes un stand.

– Yo no tengo ningún Stand. – Y ese es más motivo para que Jolyne quiera aprender.

– Tal vez Jotaro san consiga una flecha de Stand para darte uno, Jolyne. -aunque no tenía idea de si aún había flechas por ahí-

– O tal vez ella lo consiga por su cuenta como lo hiciste tú. Hubieras conocido a tu abuela Lisa Lisa, Josuke. Ella si era una maestra del Hamon...

Y ella también fue quien malcrió a Jotaro, ahora que recuerda. Bien, tal vez Josuke está mejor sin haberla conocido.

– Me habría gustado conocerla, Joestar san; tal vez si usted se hubiera hecho cargo de lo que sucedió en Morioh no nos hubiéramos conocido diecisiete años después.

No es reclamo.

Bien, si lo es. Nunca había sido tan directo porque su padre le parecía demasiado frágil, no quería que se enfermara de un coraje. Joseph no tiene excusa para eso y pensalo un poco más, ahora entiende la molestia de Jotaro san.

– Sólo espero que Jolyne no lo consiga su Stand lo hice yo, fue bastante malo. Estuve muy enfermo durante el tiempo que Holy neesan lo estuvo y mi madre no sabía lo que me pasaba.

Otra bofetada para la pésima paternidad de Joseph, Josuke en verdad lo amaba, era su padre y le perdonaba casi todo, más tarde se iba a disculpar por decirle esas cosas tan hirientes. No le da ni un respiro al pobre de Joseph. Le echa en cara los errores que cometió como padre y justo frente a Jonathan.

– Entonces, ¿Si nos estaba tomando el pelo? Joestar san, cuando le vi por primera vez pensé en que lo iba a odiar mucho pero al verle tan frágil… yo no podía odiarlo. Es mi padre después de todo, usted me dio la vida, ahora yo debía cuidar de usted; pero pensando en retrospectiva, usted nos mintió, entiendo porqué Jotaro san esta tan enojado con usted.

– Sé que no fui un padre ejemplar y que no pude estar ahí contigo... pero eso se puede remediar ahora. En vista que ya todos saben de mi situación, no hay necesidad de seguir fingiendo.

– No había necesidad de fingir desde un inicio. - Y ahí esta de nuevo esa mirada de completa desaprobación.

- Debiste de hacerte cargo de tu hijo desde antes. – Y claramente Jonathan ha tomado el lado de Josuke.

– Tu eres quien menos puede reclamarme de eso.

– ¡Yo estaba muerto! Y yo no habría engañado a Erina de esa manera.

– Además, estaba en Egipto durante ese tiempo. – Cosa que no es excusa, de haber sabido antes de la existencia de Josuke le habría mandado el mismo tratamiento que a Holy durante esos días.

– ¿Y qué hacías en Egipto cuando tu otra hija estaba enferma?

– Pelear contra Dio porque esa enfermedad se originó por haber robado tu cuerpo.

Jonathan queda en silencio después de un breve ''oh''.

– ¿Y si Holy neechan tenía razón? – Josuke siente un peso menos encima luego de cantarle todos sus errores a su padre. – ¿Y si lo que debiste hacer fue enseñarle a usar su stand?

No es que defendiera a Dio, pero es algo que Holy siempre quiso aprender. Y ahora él se siente culpable porque tampoco se ha dignado a enseñarle a usarlo.

– ¿Y como iba yo a saber si eso era necesario o no? No es como si haya tenido el tiempo suficiente como para meditarlo.

Eso y porque Avdol le había dicho que Holy tenia el tiempo contado si no actuaban pronto.

– ¿Tuviste el tiempo suficiente para viajar por medio mundo pero no para investigar un poco más sobre una enfermedad?

– ¡Bien, ya! Soy un pésimo padre, ¿eso querían escuchar? Pues ya lo dije.

Jolyne se ha aburrido de la conversación de esos tres, así que se separa del grupo para recorrer la casa por su cuenta, intentando hacer esa respiración que le enseñó el abuelo Jonathan y por echarle en cara las cosas a Joseph, ninguno de ellos se dan cuenta cuando la menor se pierde de vista; ni Mista lo nota, esta bien entretenido en el melodrama.

– Pues si, eres un pésimo padre que engaña a su esposa y tiene hijos de los que no se entera pero… supongo que estoy haciendo mal en echártelo en cara. – Es la hora del arrepentimiento. – No eres tan malo y cuidas de mis hermanas y de mi a tu manera. Siempre me pregunté como sería mi padre, quería que fuera un héroe como el papá de mi mamá y bueno… en ese sentido no me decepcionaste.

Bah, no soy un héroe – Bueno, si lo es pero le gusta escucharlo viniendo de Josuke. – Pero hago lo que puedo.

– Salvaste al mundo, ningún hijo puede presumir que su padre hizo eso.

– Y lo salvaría cuantas veces más sean necesarias por ustedes. – Acorta la distancia para jalar a Josuke en un abrazo.

– Pero no tienes hacerlo solo, otousan…

– No, ya no tengo que hacer esto sólo. - Porque tiene a su familia, tan bizarra y todo, pero siguen siendo suya.

Y con eso, Joseph perdonado; Josuke lo abraza bien feliz, considerando que no pudo abrazarlo cuando niño no le avergüenza ser tan cariñoso con él ahora.

– ¿En serio tan rápido lo vas a perdonar? _ Mista no está satisfecho con ese corte en su drama. – ¿No deberías dejar que te ruegue un poco?

Shh, – Jonathan le da un pellizco a Mista para que no se meta. – Déjalos ser, es mejor que arreglen sus asuntos.

– ¡Pero es que lo perdonó tan fácil! Si yo tuviera a mi padre biológico enfrente hubiera esperado a que se pusiera de rodillas y llorara.

– No podemos juzgar a otros basándonos en nuestras propias experiencias, Mista.

– Ustedes son muy blandos, – Se cruza de brazos. – Ya solo les falta ponerse a llorar.

– Al contrario, es más difícil perdonarlo que conservarle el rencor.

– ¡No digo que no lo perdone! Pero pudo hacerse un poco más del rogar.

Jonathan se encoge en hombros. Personalmente prefiere que haya aunque se aun poco de paz en su familia. No es como si él no hubiese perdonado a Dio después de todo lo que le hizo.

– Entonces ¿Tú y el abuelo Jonathan nos enseñarán el Hamon?

Joseph: Esta bien, ya que insistes con que lo hagamos los dos.

– ¡Genial! – Le da un montón de felicidad acabar haciendo las paces con su padre y quizá ya era hora de empezarlo a llamar así; Josuke no puede ser tan rencoroso como Jotaro san. Entonces estábamos en la respiración.

– Ah si, la respiración––

– Esperen, ¿Y Jolyne?

Oh, sorpresa al no ver a Jolyne en ninguna parte, ni siquiera Jonathan se había percatado que la menor se les escabulló en algún momento durante el drama. Tal parece que las lecciones tendrán que esperar para otra ocasión, primero debían hallar a la pequeña. Uno sale de la gorrita de Mista y responde que la niña se fue hace un rato.

– Es una pequeña, dudo que vaya a atreverse a salir por su cuenta a la calle.

– Descuiden, mientras no haya salido de casa estará bien, aquí solo estamos nosotros.

Y Mista piensa, aún si saliera Passione la encontraría al instante. Los Joestar son unos pueblerinos, eso le parece.

Lo que Mista desconoce es la clase de fiera que es Jotaro Kujo.

– Es como su padre, es más probable que eso mismo haya hecho. – Es es lo que le preocupa a Joseph, a veces Jolyne es demasiado como Jotaro para su propio bien. Se le va el poco color de la cara; si de por si está seguro que Jotaro lo odia por haberle mordido anoche, sería peor aún si supiera que perdieron a Jolyne.

Y fue entonces cuando Josuke sintió el verdadero terror. Jotaro iba a matarlo si perdía a Jolyne. Ya hasta tiene horribles visiones donde la niña es secuestrada y donde Jotaro san lo mata a golpes. Al igual que Josuke, Joseph ya tiene la imagen mental de él mismo siendo abatido por los golpes de Star Platinum. Sin decir más, Joseph toma a Jonathan de un brazo para ir en busca de Jolyne. No debió de irse muy lejos, eso espera.

– ¡Mista y yo la buscaremos afuera! ¡Ustedes búsquenla por la casa! Es pequeñita, no puede ir muy lejos.

Mista no tiene tiempo de protestar. Ni siquiera entiende su preocupación, gracias a ellos las calles de Roma eran muy seguras, nadie le haría daño a la niña y menos si la vieron salir de casa de Don Giovanna.

Josuke le habla de Jotaro y si, a Mista le parece un hombre imponente pero no podía ser peor que Risotto o Diavolo, o incluso Abbacchio en un mal día.

Para el resto hasta parece que Jotaro infunde más temor que el mismo Dio.

Dio y Jotaro tienen muchas más cosas en común de las que les gustaría aceptar. Ambos son imponentes y verdaderamente atemorizantes cuando quieren serlo, por no decir peligrosos. Tal vez no sea coincidencia que sus Stands tengan el mismo tipo de habilidad.

Por supuesto nadie que aprecie un poco su vida se le ocurriría hacer esa comparación frente a cualquiera de los dos. Pese a todo siguen siendo enemigos jurados y pasará algo de tiempo antes de que firmen una tregua entre ellos.

Quizás el único que se atrevería a mencionar aquellas similitudes es Jonathan, porque él aun no sabe qué tan reactivo puede ser Jotaro. Jonathan Joestar claramente no le teme a la muerte. Jotaro definitivamente no se va a llevar bien con su tatarabuelo, aunque con el tiempo aprenderá a respetarlo.

Eso no significa que vaya a ser más simpático con él.

Jonathan es demasiado amable como para querer antagonizar a Jotaro, aun si no es del todo de su agrado. Lo único que Jonathan quiere es el llevarse bien con su familia ahora que la ha encontrado.

Joseph por su parte, usa el olfato para rastrear a Jolyne. Conforme se acercan al cuarto de Giorno, puede identificarla no sólo a ella, si no también a Dio y a Giorno.

No sabe si eso debería preocuparle o no.

Mientras Joseph y Jonathan buscan entre las habitaciones de la casa, a las afueras apenas vendría estacionándose Fugo. Él tuvo un día bastante largo, principalmente comprando ropa que fue a dejar en la recepción del hotel donde han dejado a Doppio.

Para su sorpresa, se encontraría con Mista y Josuke afuera de la casa de seguridad.

– ¡Jolyne! ¡Jolyne! – Josuke grita desesperadamente. – ¡Por favor no quiero que Jotaro san me mate!

Fugo tiene demasiadas preguntas. En primera, ¿qué hacía el extranjero ahí y porqué buscaban a una niñita? En segunda, ¿qué demonios planeaba hacer Giorno con Doppio?

– ¿Has visto a una niña pequeña? Es así de chiquita y lleva dos chonguitos y su fleco es de color rubio y va vestida con un vestido de mariposas y unas mallas con mariposas ¡Dios, soy un pésimo niñero!

– No he visto a nadie cerca de aquí, y siempre me aseguro que nadie me siga.

– ¡Ay no! ¿Y si alguien se la robó?

– Tal vez sigue adentro de la casa. El número quattro perdió a su hermanita y la estamos buscando.

– No es mi hermanita, es mi sobrina nieta, o algo así ¡Pero tengo que encontrarla!

Josuke es muy ruidoso para gusto de Fugo.

– Hay pocas probabilidades que haya salido de aquí sin que la haya visto e intentar un secuestro cerca de esta zona es prácticamente suicidio. La niña debe estar adentro de la casa.

Una casa repleta de vampiros. No cree que ellos vayan a hacerle daño a un menor de edad, pero igual le resalta ese detalle a Josuke, quien no lo piensa dos veces y se mete a la casa de nuevo; aún no conoce lo suficiente a los amigos de Giorno para dejar a Jolyne a su cuidado. No le da pena abrir cada habitación que se topa buscando a Jolyne, incluso se puede escuchar llamándole por su nombre.

A Fugo le causa gracia la rapidez con la que el extranjero regresa a la casa. No lo culpa, si estuviera en su lugar sin conocer bien al resto, también habría hecho eso.

– Fugo, creo que lo asustaste un poco, lo peor que puede pasar es que Bruno la encuentre y la quiera adoptar.

– Creo que lo mejor que podría pasarle es ser adoptada por Bruno.

– Supongo que tienes razón. Por cierto, creo que Abbacchio y Giorno te van a dejar los libros de cuentas a ti, no aprecian mis talentos.

– Genial, ya no habrán más errores en los libros.

– ¡Evitar el cuatro no es un error, es un número de mal agüero!

– Puedes evitar el cuatro en todo lo que quieras ¡Menos los libros de cuentas de la organización!

– ¡No voy a escribir ese número! ¡Es de mala suerte!

– Descuida, ahora sere yo quien se haga cargo de leso así que asumo toda mala suerte que pueda caer.

– Te voy a regalar una herradura para evitar la mala suerte de los números cuatro

– No pienso cargar una herradura a donde sea que vaya.

Mista bufa, necio como él solo. Fugo tendría que prepararse para ser atosigado por Mista hasta que lleve la herradura consigo. Probablemente termine aceptando la estúpida herradura y aun mas probable que la use para golpearlo si sigue chingando con el tema de la mala suerte.

– Vamos adentro, Giorno ya esta aquí, también su "otra" familia. Menos el tipo alto y con cara de pocos amigos.

– Para ser una casa de seguridad, tenemos más gente de la que esperaba.

– Quiero creer que es temporal esto. Por cierto, ¿Dónde estuviste todo el día? – Pregunta el pistolero una vez a solas. – Narancia me jugó una broma horrible.

– Estuve ocupado con unos asuntos que me encargó GioGio.

– Cuando te pones a trabajar con Giorno se ponen muy misteriosos...

– Pensé que GioGio te contaba todo, Mista. – Y eso lo dice con ganas de joder. – Seguro te dará el informe mas tarde, esto es algo que no debería ser ocultado.

– Sabes que no. Giorno tiene sus secretos y nunca me ha molestado, él sabe lo que hace y siempre ve lo mejor por todos. – Responde con todo y un puchero en el rostro, a veces se pregunta si tendrá algún amante oculto por ahí.

Lo que Giorno oculta es mucho peor que un amante. Por supuesto que Giorno piensa en decirles al resto sobre su hallazgo. Cree que lo mejor era escuchar sus opiniones antes de tomar una decisión.

Abbacchio no iba a estar nada feliz, iba a exigir que asesinaran a Diavolo. Mista va a estar más que sorprendido de que Diavolo siga vivo, jamás había entendido bien a bien el poder de Gold Experience Réquiem pero si Giorno decía que Diavolo no era un problema, lo creía.

Siendo honestos, ni Giorno entiende aún el poder del Requiem. Pero eso no es algo que él vaya a admitir abiertamente. Al igual que su padre, al parecer Giorno prefiere ocultar su ignorancia sobre ciertas cosas.

– Panna, hay dos cosas que quiero tratar contigo primero, Narancia casi me mata de un susto y piensa que en Venecia Giorno me hizo una mamada. – Pasa un brazo por los hombros mientras entran a la casa. – Regañalo y dile que es mentira. En segunda ¿Qué vamos a hacer con tantos vampiros en casa? No podemos vaciar todos los bancos de sangre del país.

– Mientras no te haya mordido no veo problema con eso; déjalo que piense lo que quiera, eso fue hace un año.

No le sorprendería si lo de la mamada hubiese sido real.

– ¿De qué sirve que Narancia sea tu "chico especial" sino puedo acusarlo contigo? – Si, daba a entender que así como Narancia daba por hecho lo de la mamada, él da por hecho que ellos dos eran novios.

– ¡¿De qué mierda estas hablando?! Yo no tengo ese tipo de relación con Narancia.

Oh no, eso si que no. ¿Como podía Mista pensar que él y Narancia...? Bufa, el sonrojo es notorio en su rostro, combinado con el ceño fruncido. Grandísimo idiota que es Mista.

– ¿Ya ves lo que se siente que digan cosas así de ti? Aunque… – picotea su mejilla son su dedo índice y una sonrisa bobalicona – ustedes dos son tal para cual, deberían estar juntos, yo creo que a ti te gusta.

Al picoteo Fugo le responde con un manotazo, aunque tenía ganas de darle un puñetazo en el estómago. Prefiere cambiar de tema a seguir con sus insistencias.

– Tendremos que ser mas cuidadosos son las raciones de sangre, a menos que busquemos alguna otra alternativa.

– Se a qué te refieres con "otra alternativa" pero ¿No sería muy siniestro que se alimentaran de los desertores? O… espera ¿No estarás insinuando que los alimentos nosotros? Porque en teoría eso ya lo hacemos, también les di nuestras muestras de sangre.

Mista no pensó, hasta mucho después, lo raro que era darles a beber su propia sangre, en lo único que estaba pensando es que tenía que alimentarlos con algo.

El albino se estremece. No le tranquiliza saber que Mista les ha dado de probar su sangre a otros. Es demasiado mórbido para su gusto.

– Mierda, si; es jodidamente siniestro, pero con eso nos quitamos dos problemas de encima: los desertores y su sed.

– ¿Y si nuestra gente se da cuenta que sus principales capos se alimentan de forma muy literal de sus enemigos? No vamos a causar tanta simpatía, como Diavolo… Tal vez esté mal, no lo sé Fugo. Quiero que el sueño de Giorno continúe y que nuestros amigos no padezcan hambre pero las cosas solo pintan para volverse más complicadas.

¡Y si supiera la noticia que Giorno les guarda!

– Hemos estado bien hasta ahora. Confío en que Giorno debe tener ya un plan para todo esto.

Tiene que darle la razón en algo a Mista: su gente no debía enterarse de la naturaleza de sus capos, mucho menos la de su líder. Afortunadamente Giorno si puede pasar desapercibido, en vista que la luz del Sol no parece afectarle.

Pero, ¿Por cuánto tiempo podrían ellos encubrir su situación? Si, podría ser que sobrevivan a base del banco de sangre, pero su preocupación yace en que la demanda llegue a superar la oferta lo suficiente para levantar sospechas.

En el futuro probablemente la fundación Speedwagon pueda crear un sustituto de sangre medianamente decente para ellos. Hasta entonces conseguirles alimento no iba a ser fácil, la gente se iba a preguntar porque Don Giorno y sus capos necesitaban tanta sangre.

Todo se puede ocultar si se sabe cómo. En el caso de Don Giovanna y su pequeño aquelarre, siempre se puede justificar que es para evitar bajas de aquellos que mantienen a la gente segura.

Eso, o tomar la sangre de aquellos que rompan las estrictas reglas de Passione; aún hasta la fecha Giorno ha escuchado reportes de gente intentando vender drogas o de otras facciones de mafias ajenas intentando infiltrarse en su territorio.

Giorno era querido y respetado, si mataban a todo el que se les oponía, ¿Cuánto tiempo tardarían en ser comparados con Diavolo?

Cualquier Don habría hecho tal y como mencionó Doppio esa mañana: asesinar a todos los allegados del jefe anterior para evitar traiciones. Giorno les dió dos opciones simples: unirse a él, ayudarle a cumplir con su sueño, o perecer.

Los más sensatos optaron por lo primero, cosa que no fue dificil el convencerlos; Giorno tiene una enorme carisma que hace que la gente se doblegue ante él y le siga sin importar el riesgo.

Mista confía en que a la larga Giorno sabrá cómo lidiar con los problemas que puedan surgir a partir de todos estos extraños sucesos, y sin importar qué tan complicadas se pongan las cosas, él siempre estará ahí para apoyar a su amado Don.