Así que así inicia esta reunión: Giorno se encuentra sentado en su silla finamente tallada de madera. Un traje negro con detalles en verde y dorado le adornan. La ventana de su habitación abierta de par en par, la luz de la ciudad y la luna le alumbran a contraluz y sobre su regazo se encuentra Polnareff.
– Imagino que ya saben el porqué les he llamado aquí.
– ¿Eh? ¿Para qué nos llamaste?
Mista esta recargado en la pared, viendo como idiota a Giorno, en ese momento, o en todos más bien, le parecía tan hermoso que se quedaba sin palabras.
Quería pasar la vida a su lado. Tal vez más tarde debería hablarle seriamente de sus sentimientos, bien él ya sabía que lo amaba pero nunca se le había declarado formalmente.
– Hay tres miembros que se están reintegrando, Mista—
– Esperen— ¿Porqué la tortuga está hablando?
– Hay muchas cosas en las que deben de estar al tanto ahora que están de vuelta.
– Y seguro no vas a empezar a hablar de ello hasta que juremos lealtad?
Leone sabe como son las cosas. Giorno es el Don y ellos le deben lealtad, tarde o temprano debe demostrarla. Además, ya no solo se trata de asuntos de la mafia, ahora son vampiros y es como si hubieran un vínculo más allá de la muerte.
Él no quiere darle su lealtad a Giorno, quizá en algunos años será digno del puesto, lo considere. ¡Pero mierda! Es un niño, un genio sin duda, pero es un maldito niño.
Bruno debería estar a cargo.
– Mierda, Abbacchio, ¿podrías dejar de ser un jodido cabeza dura por un momento?
– Esperaba esa respuesta de ti, Abbacchio.
A Giorno no le sorprende que Leone se niegue a mostrar su lealtad. No la necesita, no directamente. Sabe que él es fiel sólo a Bucciarati, y con que este le jure lealtad es suficiente para que Leone le siga.
Pero no estaba sólo el hecho de la jerarquía de Passione. Porque puede que Dio haya sido quien los trajo de vuelta de la tumba, pero fue la sangre de Don Giovanna la que les dió la vida eterna. Quieran o no, hay un vínculo inquebrantable entre ellos.
– Es la tradición. Formalidades que no se pueden cambiar, por más que desee hacerlo.
– Supongo que tendré que ser yo quien empiece.
Sin más preámbulo, y a pesar de los reclamos de Leone, Bruno se dirige hacia Giorno y se arrodilla ante él. Giorno extiende la mano derecha y Bruno la sostiene con delicadeza para besar el dorso de esta. Su juramento es honesto y claro.
– Mientras haya vida en este cuerpo, yo, Bruno Bucciarati, sirvo a tu sueño. Desde este momento y hasta la eternidad, mi vida está en tus manos, Don Giorno.
"Asi es cómo debió ser desde un principio". Fugo observa debajo del marco de la puerta; así era tal y como se había imaginado que serían las cosas. Agradece la falta de luz, así nadie podria ver que sus ojos estaban acuosos, tratando de contener las lágrimas.
Bruno se levanta tras la señal de Giorno y retrocede. El plan original era que Bruno se quedara como líder, pero las cosas cambiaron a último minuto y ahora Giorno es el Don y no hay forma de cambiar eso sin desestabilizar todo de nuevo.
Lo importante de todo esto, es que Bucciarati confía plenamente en Giorno.
No, Abbacchio no esta poniendo nada de su parte, ni lo más mínimo pero no importa cuánto se queje, Bruno acaba decidiendo por ambos. Y es su juramento es tan devoto que hasta Bruno siente un poco de celos hacia Giorno, ¿Porqué ese niño con tan poco tiempo se había ganado a Bruno de esa forma? Simplemente no lo entiende.
– Oficialmente Bucciarati ha hecho el mejor juramento hasta ahora, yo le estornudé en la mano a Giorno cuando fue mi turno ¡Tenía gripa!
Narancia es quien sigue, imitando el gesto de Bruno sin tanta elegancia.
– Si Bruno lo hizo, no veo porqué no hacerlo también. – Toma la mano de Giorno y la besa con torpeza. Lo importante es la intención. – ¡Pero conste que sigo siendo dos años mayor que tú, Giorno!
– Idiota. – Masculla Pannacotta, limpiándose con discreción la cara.
Narancia se levanta, yendo a lado del albino; y, si, señala el hecho que se encuentra llorando, cosa que le hace ganar un buen golpe en el estómago.
Si Narancia no lo menciona, tal vez nadie hubiera notado que Fugo estaba llorando, de cierta forma trasmite un poco de paz el verlos interactuar de esa violenta forma, Mista no creyó ver una escena tan familia de nuevo.
Giorno suspira con resignación. Hay cosas que no se pueden cambiar, como el desastre de relación de esos dos o las eternas dudas de Leone. Deja a Polnareff en el asiento y se levanta.
– Lo que se hablará en esta habitación, aquí mismo debe quedarse.
Hay una pausa, una que quizás es demasiado larga viniendo del rubio. No sabe como decirlo así que será directo.
– Diavolo sigue con vida.
Un sólo nombre basta para quebrar ese ambiente solemne.
– ¡Buena esa, Giorno! Pero no bromees con esas cosas… porque estas bromeando ¿verdad? Giorno… el jefe no puede esta vivo de nuevo.
– Quisiera que fuese una broma, pero no lo es. – Habla con toda seriedad mientras que Gold Experience Requiem se manifiesta detrás suyo, dándole un aire aun más siniestro al ambiente.
– ¿Qué? ¿Qué no se habían hecho cargo de él? – Abbacchio duda que Giorno mienta, así que lo da por hecho. – ¿Dónde esta? Debemos encargarnos de él cuanto antes.
"Diavolo no estaba destinado a llegar a la verdad de su muerte." La voz del Stand es pausada, con un tono mecánico e inhumano.
Cuando Leone murió, Gold Experience era diferente, ni siquiera sabía que hablaba. Ahora al verlo detrás de Giorno, dirigiéndose a ellos con una voz carente de sentimiento resulta un ente más siniestro que el Stand del antiguo jefe.
– Diavolo era una personalidad alterna. – Prosigue Giorno. – La otra se hace llamar Doppio; él no sabe que son la misma persona. Aun posee información que nos es de utilidad.
– Giorno, es demasiado peligroso el mantenerlo con vida, su Stand—
– Descuida, Bucciarati. No lo puede manifestar, y si llega a hacerlo su poder es—
"Inútil."
– El poder del Requiem es ilimitado, algo como esto no debió de suceder.
Que va, mas que intimidante, es perturbador.
Ahora la tortuga parlante dice que su poder es ilimitado, Leone no lo encuentra tranquilizador y en algún punto ni siquiera puede mirar a los ojos a Golden Experience pero bajar la mirada hacia Giorno le produce otro tipo de incomodidad. Giorno era un niño bonito cuando Bruno lo trajo a ellos, ahora su belleza tiene algo sobrenatural que ni él puede ignorar.
– Y hasta no obtener respuestas, no podemos deshacernos de Doppio.
– ¿Dónde está Trish? Ella más que nadie debe de saber de esto.
– Ella ya sufrió mucho por ese hombre, no veo porqué tenemos que preocuparla de nuevo, Giorno ¿En verdad es necesario conservarlo?
– Concuerdo con Mista. Trish no tiene necesidad de saber de esto a menos que su vida corra peligro.
– Es un peligro el simple hecho que Diavolo siga vivo.
– Es un riesgo que voy a tomar. Doppio estará bajo vigilancia. – Hasta que pueda averiguar como hacer ese maldito implante, o hasta que necesite deshacerse de él de una vez por todas.
– ¿Vigilancia de quién? Si toda tu gente de confianza esta aquí. Giorno. Asesinar a Diavolo no debería ni estar a discusión, solo lo quieres para averiguar cuál es la debilidad de tu Stand y eso te puede salir muy caro, ¿Acaso va a esperar hasta que decida cobrar venganza por su derrota?
Demasiados reclamos de Abbacchio. Entiende que haya dudas respecto a su decisión, pero Giorno no permitirá que cuestione su autoridad, así que simplemente lo ignora.
Bien, si, en parte quiere saber qué fue lo que sucedió para que Diavolo se regresara. Pero también es para poder sacarle todos los secretos que haya dejado Diavolo después de su derrota; Doppio había mencionado varios lugares con narcóticos guardados.
– Ahora... No quería llegar a esto, pero necesitamos una Squadra Esecuzioni. La influencia de Passione ha ido expandiendose, sin embargo aún hay otros grupos que no aceptan nuestros términos. He intentado mantener la paz, pero parece que es imposible hacerlo sin derramamiento de sangre.
–¡Y encima quieres tus propios matones!
– Abbacchio, no seas tan duro. – Como siempre, Mista ha de ponerse de lado de Giorno. – Si Giorno dice que aún lo necesitamos, bien podemos confiar en él y sobre la Squadra no es mala idea – se dirige a Giorno. – Jefe, por favor deje esto en mis manos, yo me haré cargo de la Squadra Esecuzioni.
– Mista, confío plenamente en ti, pero es a ti a quien más necesito a mi lado.
– Y yo no me separaría de ti nunca en la vida pero alguien necesita hacer el trabajo sucio de Passione.
Y no es que Giorno no confíe en Mista, todo lo contrario; sin embargo, había que admitir que su amado pistolero es propenso a los accidentes. Lo quiere cerca suyo, no sabría qué sería de él si llegase a pasarle algo.
– La caída de Diavolo género mucho descontento, hemos tenido desertores que hasta la fecha no hemos logrado localizar. – Ahora si se dirige directamente a Leone. – ¿Crees que este es sólo un capricho, Abbacchio? Passione mantuvo su territorio e influencia gracias a la ventaja de los Stands. 'Ndrangheta, Cosa Nostra y la Camorra. Todos ellos quieren lo que nosotros tenemos. No han aparecido usuarios de Stand entre sus filas, pero no dudo que llegue a pasar eventualmente. Quiero mantener la paz por la que ustedes se sacrificaron y por lo que hemos estado trabajando durante este último año, pero no podemos mantenernos neutrales.
– Si te respondo con honestidad puede que me consideres un traidor a la famiglia; – apoya sus manos en su cadera – No hace falta que me vengas con clases de historia, sé como era la mafia antes de ti y del mismo Diavolo, ¿Porqué crees que me convertí en policía? Nos fuimos un año pero no me sorprendería en nada la aparición de nuevos usuarios de Stands.
La aparición de nuevos usuarios de Stand no era algo inesperado, muchos nacen con la habilidad y esta se manifiesta hasta cierta edad. Pero... también cabía la posibilidad que hubiera una flecha perdida.
La misma flecha que perteneció a Polpo, usada como iniciación de los aspirantes a la organización. Esa misma flecha que desapareció después del "suicidio" del capo. Giorno está seguro que esa flecha debe estar en manos de otra organización.
Abbacchio esta nada de decirle que en realidad no hace las cosas muy diferentes a Diavolo pero se muerde la lengua por Bruno.
''¿Cuánto tardarás antes de vender droga, eh Giorno?''
– Mi equipo ha sido lo mas cercano que hemos tenido a la Squadra Esecuzioni, – agrega Fugo – pero sólo somos tres personas y uno de ellos no es un peleador.
Fugo, Sheila E; Cannolo Murolo y Mista han sido durante ese tiempo la fuerza especial de ataque de Giorno. Murolo es quien se encarga de localizar a los objetivos, Sheila es quien usa su Stand para sacar información mientras que Fugo es quien les da el golpe de gracia, aprovechando el virus de Purple Haze para no dejar rastro alguno de los cuerpos.
– No sólo eso... tenemos ahora cuatro vampiros entre nosotros, siete si incluimos a los familiares de Giorno. No podemos fiarnos del banco de sangre por siempre, no sin levantar sospechas.
– Así que la Squadra no sólo hará el trabajo sucio, nos traerá alimento. Eso es mucho peor por si no lo han notado.
Abbacchio examina a los presentes. Objetivamente por si solos Fugo, Narancia y Mista harían un excelente grupo de asesinos; pero son unos niños, no puede vivir a gusto sabiendo que unos niños se manchan las manos por él. Si bien tienen ya un historial detrás de ellos, sigue pensando que es algo injusto.
Estar en la mafia y rodeados de vampiros ya era bastante trágico.
Leone y Risotto tenían gustos similares, un par de veces llegaron a coincidir entre los mismos círculos, conversaron un poco (y otras veces hicieron más que conversar), lo suficiente para saber que la Squadra Esecuzioni no era precisamente un premio.
Abbacchio caminó hasta ponerse frente Giorno, lo miró a los ojos con un notorio enfado contenido.
La tensión en el ambiente aumenta cuando la distancia entre Giorno y Leone se acorta. Sorpresivamente, es Leone quien se arrodilla ante Giorno, muy a pesar de su orgullo.
Mista estaba cien por ciento seguro de que de iban a agarrar a golpes, tanto que contuvo el aliento esperando que la pelea fuera menos horrible de lo que podría ser. Mista no era el único que esperaba que eso acabara en golpes, Fugo también creyó que sería así y ya estaba preparado para meterse en caso de tener que separarlos.
– Yo lo haré, me encargaré de la Squadra pero no quiero que involucres a ellos – refiriéndose al resto – en esto.
– No puedes hacer esto sólo, Abbacchio. Tú no eres un peleador.
– En ese caso yo estaré con él, Giorno. Si me lo permites.
– Los dos estarán a cargo de la Squadra Esecuzioni. – Giorno echa una mirada fugaz hacia Bruno y después a Leone. Extiende su mano hacia este, aceptando su propuesta.
– ¡No! Si voy a consagrar mi puñetera vida a esta causa y a ti, no quiero que Bruno este metido en esto. – No se perdonaría si mete a Bruno en eso; le parece demasiado bueno para el puesto. – Conozco los límites de mi Stand, ¿Por quién me toman? Ya veré como lo arreglo, conseguiré un nuevo equipo. – Toma la mano de Giorno, no es muy gentil. – ¿Quieres mi lealtad? Esas son mis condiciones.
– No tienes porqué hacer esto.
– Nunca fui un buen hombre, Bruno, este trabajo es mejor para mi que para ustedes. Has cuidado de nosotros todo este tiempo, yo también puedo cuidar de ustedes
– Ninguno de nosotros está limpio, Leone.
– Eso no cambia lo que pienso de ustedes.
¡Qué no harían por proteger a su familia!
Son traidores y son asesinos. Todos ellos tienen las manos manchadas de sangre, sólo así es como se llega a donde están ahí.
Bruno guarda sus propios secretos, demasiados errores cometidos antes de tener a ese grupo y muchos más cometidos durante ese tiempo. Demasiadas atrocidades que espera hayan quedado en el olvido tras la muerte de Polpo.
– Acepto las condiciones, pero si ellos deciden seguirte por su cuenta no se los negaré. Ya será criterio tuyo el aceptarlos y el juzgar las aptitudes de los potenciales reclutas.
Aquello tampoco termina por convencer, pero hay verdad en esas palabras: no puede hacer nada si ellos son quienes deciden meterse en sus propios asuntos; lo único que podría hacer sería el rechazar cualquier tipo de ''ayuda''.
– Yo, Leone Abbacchio, juro por esta extraña existencia que nos has dado que te seré fiel a ti y a tus deseos, Giorno Giovanna -dicho eso, plantó un beso en el dorso de su mano donde quedaría la marca de su labial oscuro-
– Dejemos que el pasado se quede ahí: en el pasado. Levántate, Abbacchio, líder de la Squadra Esecuzioni.
Leone se levantó con aquel nuevo título que mucho orgullo no le causa. Pero traería paz a Passione y protegería a su familia. Buscaría un nuevo equipo, le ofrecería toda su lealtad a Giorno para inculcarla en aquellos que estuvieran a su cargo.
¿Estaría al nivel de Bruno o de Risotto para mantener un grupo unido?
– Sólo una cosa más.
Giorno con gusto iba a concederle la palabra a Abbacchio, con toda la confianza que puede haber.
Lo que menos esperaba, era el que Leone le metiera un puñetazo con todas sus fuerzas en su hermosa cara.
La fuerza de un vampiro es letal, un golpe como ese habría desnucado (o incluso decapitado) a cualquier mortal. En el caso de Giorno, esa fuerza es suficiente para lanzarlo hasta el otro lado de la habitación, ante los atónitos ojos del grupo.
– ¡Y TE DARÉ OTRO DE ESO SI ME ENTERO QUE VUELVES A REVIVIR A LOS MUERTOS! ¡CAPISCI!
Giorno sacude la cabeza, aturdido por el chingadazo. Tiene el sabor de su propia sangre en la boca y un hilo se le escurre por la comisura de esta.
También siente que algo se le acaba de romper y no es precisamente la mandíbula. Escupe un diente ensangrentado, el otro lo siente apenas colgando.
– ¡Giorno! – Mista es el primero en correr a su lado. – ¿Giorno estas bien? ¿Dónde te duele? ¡Abbacchio le tiraste los dientes!
– ¿Qué mierda? ¡No puedes golpear al Don asi, Abbacchio!
– No lo golpeé como el Don. Lo golpeé como al niño que juega a ser Dios y revive a los muertos.
– Creo que te excediste, Leone.
– ¡Bruno, no puedes consentir todos su planes! Si, nos revivió pero fue una estupidez y no puede volver a hacerlo.
– Sigue siendo el Don, Leone. – Es inútil discutir con él sobre eso, igual no va a remediar el golpe que ya le dió.
Giorno no lo admite, pero sabe que se merecía ese golpe y sólo era cuestión de tiempo para que fuera Abbacchio quien se lo diera.
– Estoy bien, Guido... – Recoge el diente tirado antes de levantarse apoyado de Mista y Bruno. – Se iba a caer de todas formas.
– Pero tus dientes, ¿Te volverán a crecer? Te haré una cita con el dentista sino es así.
– Volverán a crecer, si no igual puedo usar mi Stand para eso...
Mismo Stand que no hizo nada para evitar el golpe. Ahora que lo piensa, a Giorno le extraña el que tampoco haya intervenido la noche de su transformación. Hasta la fecha Requiem sigue siendo un misterio para su mismo usuario.
– Si no hay nada más por agregar – y en verdad espera que no – podemos dar por terminada esta reunión.
– No lo hay, aunque el asunto de Diavolo no me convence demasiado pero si es lo que quieres lo acepto. Aún así envía a alguien para que lo vigile, si lo necesitas Moody Blues te ayudará. Quizá seamos capaces de averiguar qué hizo todo este tiempo.
– Iré yo mismo a verle esta noche. – El otro diente le incomoda, así que acaba por arrancárselo a la fuerza. – Mista, vendrás conmigo. El resto son libres por esta noche, seguro han de querer ver Roma; el amanecer no es hasta las 7 así que aun les quedan varias horas por delante.
Por primera vez desde que volvieron, Abbacchio no le contesta de forma agresiva a Giorno, se comportará como lo prometió y le servirá lo mejor que pueda. El quiere salir con Bruno, perderse en las calles de su ciudad y seguro Narancia querrá pasar tiempo con Fugo, luego de un año de muertos hay muchas cosas que seguro todos quieren hacer.
Bruno le tomará la palabra a Giorno, tienen muchas horas por delante y quiere pasarlas a lado de Leone.
Fugo se va por su cuenta apenas terminada la reunión. Pensaba irse a dormir, pero Narancia le sigue insistente para salir con él; no va a poder acostumbrarse a su nuevo horario.
Mista regresa a Polnareff de nuevo en su pecera, además de dejarle comida e irá a preparar el auto. Honestamente piensa igual que Abbacchio, Diavolo debería estar muerto. Mañana le hablaría a Trish solo para ver como estaba.
– Ouch. Si los dejas bajo tu almohada tal vez el hada de los dientes te traiga algo, Giorno.
– ¿Qué más me puede traer si todo lo que quiero lo tengo aquí conmigo? – Pregunta refiriéndose claramente a su pistolero.
Giorno espera a Mista afuera de la casa a que esté listo el carro antes de irse. Ha dejado el par de dientes acomodados sobre su escritorio.
