¿Acaso alguien en casa se sorprendería de que Bruno regresara con dos niñas pequeñas? Quizás el único que diría algo al respecto sería Polnareff, quien también reconocería a Jolyne.

Jolyne siente un gran alivio al ver que han regresado a casa de Giorno. Y más tarde cuando Holly despertara con resaca saludaría a su nieta sin imaginarse todo lo que pasó esa noche. Jolyne le abraza y Narcisa no se separa de ella tampoco.

También le preguntaría a Bruno si se podían quedar ahí ya que ninguno de los hombres Joestar volvía. Bruno afirma que no hay inconveniente con que se quede. Tienen espacio suficiente y podían esperar a que Joseph y el resto regresaran.

A Narcisa le tocaría explicar lo que pasó, luego se negaría a soltar a Jolyne, porque sigue siendo ''suya''.

Ahora que sabe lo sucedido con Narcisa, sabe que debería regresarla al orfanato.

– ¿Te gustaría quedarte a vivir con nosotros, Narcisa?

Si, tal vez debería consultarlo con Giorno primero, pero duda que el buen Don fuese a decir que no. Se trata de una niña con un Stand, una que nació con esa habilidad y que si no se le guía adecuadamente terminaría hiriendo a alguien.

Porque ser criada por mafiosos no puede salir para nada mal.

– ¡Si, si quiero!

Eso no tenían que preguntárselo dos veces, por más amables que sean las monjas no deja de ser un orfanato un lugar triste del que todo niño quiere salir con una familia.

Si, en un inicio esos hombres habían resultado aterradores para Narcisa ahora por lo menos el de blanco le parece todo un amor y claro, el hecho de que tenga un "amigo no tan imaginario" se ha ganado su confianza. Además, si se queda con ellos estaría cerca de la adorable Jolyne.

Para Bruno ya está decidido, irían la siguiente noche al orfanato a firmar los papeles que sean necesarios para poder adoptar de manera legal a Narcisa.

– Bruno no, nosotros ni siquiera tenemos documentos, para el mundo estamos muertos.

– Entonces tendrá que ser Giorno quien firme los papeles o que nos saque unos nuevos. - Carga una vez mas a Narcisa, abrazándole con cariño. -

– Tendrá que darnos nuevas identidades o asegurarse de que nuestras muertes queden olvidadas.

– Tendremos que consultarlo con él cuando regrese.

Para Leone es raro pedirle permiso o esperar las órdenes de un adolescente. Carajo, van a necesitarlo toda su muy larga vida.

Afortunadamente ellos dos tienen tiempo suficiente para acostumbrarse a su nueva vida. También tendrán tiempo para ver a Narcisa crecer y desarrollar todo su potencial, eso es algo de lo que Bruno se encargará personalmente de hacer.

– Tú puedes ser mi papá – señala a Leone. – Y tú mi mamá porque tienes el pelo largo como las mamás.

A Abbacchio no le hace gracia.

– Eres un adulto bueno, me gustará que seas mi papá, siempre me imaginé que mi papá sería muy guapo, aunque me gustaría que mi mamá fuera más como esa señora y menos – una vez más, señala al ex-policía – como él

– No te dejes engañar por su apariencia. Leone tiene un corazón de oro.


Josuke y el resto llegan poco antes del amanecer y eso solo para evitar que se volvieran cenizas. Se llevan toda una sorpresa (y un gran alivio) al encontrar a Jolyne a salvo en los brazos de Holly.

Josuke se pone a llorar como un niño; llora de felicidad y de paso descarga todo lo que se guardó tras el desprecio de Jotaro san. Abraza a la niña y le promete no perderla de vista de nuevo.

Jolyne se siente un poco mal por haber hecho llorar a Josuke oniichan. Lo único que puede hacer es limpiarle las lágrimas con la manga del abrigo.

Holly no entiende porqué tanto alboroto si estaba con los amigos de Giorno.

Alguien tiene que decirle a Jotaro que la niña ya apareció.

– Con gusto iría a decirle, pero ya sabes, no puedo salir con la luz del sol.

– Que la siga buscando, se lo merece.

– Si no vamos la estará buscando como loco y se pondrá más y más furioso. Además no sería justo que lo hiciéramos pasar por más preocupaciones… yo iré a buscarle, espero que por lo menos me escuche.

– No cariño, iré yo. – Interrumpe Holly. – Tú descansa con Daddy y los abuelos. Si Jotaro chan esta enojado es mejor que yo vaya. Sé como se pone y no quiero que hiera más tus sentimientos.

Si hay alguien quien puede aplacar la furia de Jotaro, es Holly. Aunque a veces no lo parezca. Jotaro no es un hijo modelo, así como no es un padre modelo, desde los 16 es grosero con Holly y ella lo ha aguantado como una santa. Ella irá a hablar con él mientras su padre y el resto descansa, ha sido una noche muy mala para ellos.

Joseph sabe las capacidades de su hija, así que confía en que ella calmará las aguas; al menos lo suficiente para que ellos puedan acercársele sin correr el peligro de ser masacrados a golpes por Star Platinum.

Así que con la bendición de su joven y hermoso padre, Holly se despide de todos y va en busca de su hijo, pasaría al apartamento, con suerte estarían ahí. ¿Le extraña el que Joseph ahora se vea tan joven? Un poco, pero cree que seguro el abuelo Dio le ayudó a rejuvenecer.

Afuera ya ha amanecido, ya es hora de que los niños y los vampiros se vayan a dormir.

Narcisa va a ocultarse tras Bruno, la familia de Jolyne es muy extraña.

– ¿También son de la familia de Jolyne? He querido hablar con ella pero no me entiende. No quería alejarla de su familia pero es tan bonita… quería llevarla conmigo...

– Nosotros somos amigos de su familia. Jolyne no te entiende porque ella no es de aquí. Pero estoy seguro que ella agradece mucho tu compañía.

– ¿Tú puedes entenderle? Dile que quiero estar con ella para siempre.

En el futuro Narcisa se iba a tomar eso muy en serio. Hoy sus palabras pueden dar ternura, en unos diez años será todo un acosador.

– Puedo pasarle tu mensaje. – Lo dice con toda amabilidad y cariño, sin sospechar qué tan literalmente habla la pequeña.

Josuke se ofrece a ir a acostar a las niñas, hasta les contará un cuento antes de ir a dormir. Bruno se despide de las niñas con un beso en la frente a cada una, antes de dejarlas ir con Josuke.

Jolyne dormirá bien abrazada de Narcisa.

Joseph le ofrece su cama a Josuke, alegando que no tiene problema con dormir en el sillón de su habitación. De los dos él es quien peor la había pasado esa noche y quien más merecía ese descanso.

Josuke acepta el ofrecimiento de su padre por las niñas, Abbacchio les recuerda que habitaciones hay de sobra en esa casa y como familiares del Don pueden sentirse libres de ocuparlas. Por lo menos Josuke va a preferir dormir en la misma habitación que las niñas, se siente muy culpable para quitarle los ojos a Jolyne y quien sabe tal vez después de esa noche Jotaro san no va a dejar que se le acerque de nuevo.

Joseph, en vista que Josuke duerme con las niñas, opta por ocupar su propia habitación haciendo caso a lo que ha dicho Leone.


Dio se ha adelantado a la habitación. Espera a que Jonathan le siga y no le regañe mucho por lo que sea que se le ocurra.

Jonathan le sigue; considerando los sucesos de los últimos días, tal vez vaya a dejar de ser tan duro con él. Por su parte no parece molesto con Dio. Eso en definitiva es una novedad. Para Dio es raro que Jonathan no lo acuse del desastre con la niña de una forma u otra.

– ¿No me vas a decir nada?

– ¿Qué quieres que te diga? Fue responsabilidad de los cuatro lo qué pasó.

Jonathan se quita la ropa apenas entran a la habitación. Busca entre las prendas que compraron algo más cómodo y fresco. Dio ni se ha cambiado, se ha tumbado en la cama boca abajo, aunque le gusta mirar de reojo a Jonathan mientras de cambia.

– Además... nunca te imaginé siendo tan bueno con los niños. O con quien sea.

– Todo mundo me adoraba cuando éramos jóvenes, ¿Porqué crees que era así?

– Porque todo lo qué pasó durante nuestra juventud fue un acto tuyo.

¿Acaso esto también era un acto? ¿O acaso las intenciones de Dio eran, por primera vez, sinceras?

Jonathan viste con ligereza y se acuesta sobre Dio porque no le va a dejar adueñarse de toda la cama. Son una pareja aunque Jonathan no lo acepte.

– Quiero encajar en esta familia, Jonathan. Sé que si no lo hago los preferirás y me abandonarás.

– Eres parte de la familia, le duela a quien le duela.

– Eso quiere decir que permaneceremos juntos?

Hoy se siente generoso, así que le hace un espacio en la cama. Jonathan guarda silencio por un buen rato y termina abrazándose de Dio.

– Te lo dije en el barco... parece que nuestro destino es el estar juntos.

Y tal y como lo dijo en ese fatídico viaje: sus vidas están entrelazadas, tanto que por un tiempo sus cuerpos fueron uno solo y ahora se tienen el uno al otro en esa extraña eternidad.

– Si, lo dijiste y luego te moriste y me dejaste hablando solo, JoJo. Eso no es algo de caballeros.

– ¿Y eso de quién fue la culpa? – A pesar de sus palabras, ya no suena tanto como un reclamo.

– ¿Porqué tenemos que entrar en detalles innecesarios? – Desvía la conversación como todo un experto. – Me alegra que ya no seas un simple craneo con el cual hablar.

Y claro, le mete las manos bajo la ropa porque puede y quiere. Jonathan le sostiene de las muñecas por encima de la ropa, sus fríos ojos azules se mantienen sobre los rubíes.

A veces a Jonathan le cuesta reconocerse en el espejo. Ha notado los cambios en su cuerpo y a pesar de haber pasado ya diez años así, aun le cuesta creerlo.

– No necesitaba saber que conservaste mi cabeza. Pero... es halagador, viniendo de ti.

– ¿Y qué pensaste que le había hecho? ¿Aventarla al mar? – Tira de su ropa, en verdad quiere sacársela de encima. – No deberías usar ropa al dormir, ya te he visto todo y lo he tocado.

No va a mentir, cuando tuvo control del cuerpo de Jonathan se acarició muchas veces pensando en que Jonathan estaba vivo y le dedicaba aquellas caricias solo a él.

– ¿Siendo honestos? Si, pensé que habrías tirado mi cabeza al mar.

– Lo consideré.

No lo hizo. De hecho esa idea ni siquiera se le cruzó por la mente en esos cien años que estuvo encerrado. En realidad prefiere no pensar en esos nefastos recuerdos. En el encierro, la oscuridad y la soledad. Encerrarse en un ataúd en medio del mar no fue su plan más brillante.

– Pero no te obsesiones con el tema, no es tan interesante. Eras un excelente pisapapeles, no iba a desperdiciarte y siempre podía usarte como tema de conversación.

– Ahora soy mejor que sólo un pisapapeles. – Le da de manotazos para que deje de jalarle la ropa, a ese paso terminará rompiéndola.

– A veces el pisa papeles me gusta más.

Dio bufa fastidiado al no poder quitarle la ropa, le da un codazo y luego le da la espalda como siempre que se enoja. Estúpido Jonathan, ahora mismo podría estarselo comiendo besos y el idiota se resiste. Y como siempre, Jonathan no entiende el porqué del enojo de Dio. Se queja del codazo pero ni así se aparta del rubio. Es mas, hasta se acomoda para abrazarle por la espalda; piensa permanecer dormido así el resto del día.

Jonathan es un idiota, a veces Dio de se pregunta como embarazó a Erina si pareciera que no sabe como usar la polla.

O quizá...

Deba aceptar que Jonathan no se siente atraído por él y que esos arrumacos son solo vestigios de las veces que cuando niños dormían juntos en esa enorme y solitaria mansión. No lo aleja pero se queda con el amargo sentimiento en la boca.

Un día Dio tiene que aprender que no puede pedir nada de JoJo, no después de todo lo que hizo.

Jonathan intenta llevar las cosas en paz, más ahora que ve a Dio haciendo un esfuerzo por no ser tan imbécil. No sólo eso, si no que esas palabras que le dijo en la mañana aún rondaban por su cabeza.

Dio quiere ser bueno. O eso es lo que Jonathan ha de interpretar, así que le ayudaría en todo lo que pueda.

¿Dio quiere ser bueno? Honestamente él lleva un rato sin saber qué quiere exactamente, así que ha decidido jugar la carta del "chico bueno" hasta que se le ocurra un plan mejor para asegurar su supervivencia. Y de paso fastidiar a Jotaro.

A veces uno juega un papel por tiempo suficiente para acabar convirtiéndose en ese mismo personaje que interpretaba.

Lo que no sabe es que poco a poco va a ir olvidando sus egoístas planes por la comodidad de vivir con los Joestar. Para cuando Dio se de cuenta que se desvió de sus planes ya estará celebrando la navidad con los Joestar y estará usando un feísmo suéter tejido a mano con una enorme letra D; entonces no habrá marcha atrás.

Y aún en ese momento intentará auto-sabotearse.

Sólo el tiempo dirá qué será de Dio y su aparente redención. Pero sea lo que sea que pase, Jonathan permanecerá a su lado.

A final de cuentas, sus destinos están ligados el uno con el otro.


Bruno no tiene experiencia criando niños pequeños, pero no puede ser tan diferente que lidiar con el resto. Sólo debe recordar cómo fue que su propio padre le había criado.

Lo que es un hecho es que será imposible no encariñarse con Narcisa. Ambos lo harían, así como lo hicieron con Mista, Narancia y Fugo. Además esta sería la primera vez que criarían a alguien tan joven.

– No le digas mentiras a esa niña o no me la voy a quitar de encima.

– No he dicho nada que no crea que sea verdad, Leone. Por más que quieras negarlo, eres una buena persona.

– Lo que pasa, Bruno, es que tú eres tan bueno que ves lo bueno en los demás, aunque sea muy poco. Por eso me rescataste esa noche y lo sigues haciendo.

Y ya que todos se han ido a dormir, Leone toma en brazos a Bruno, si es feliz con esa nueva niña lo apoyará, ¿Quién mejor para criar a una usuaria de Stand que Bruno?

– Te subestimas, Leone. Es increíble que aun hasta ahora no hayas visto todo lo bueno que hay en ti.

Y esa misma bondad fue lo que enamoró al capo desde un principio.

– Eso es porque prefiero mirarte a ti y a nadie más ¿Porqué perdería el tiempo con un gótico malhumorado?

Es más fácil bromear cuando esta a solas con Bruno, entonces hasta sonríe y se le ve genuinamente feliz. Como quisiera que los demás pudieran ver ese otro lado de Abbacchio que oculta.

– ¿Eso lo dices por ti o por Risotto?

– No he pensado en Risotto desde hace un buen tiempo, si me dices que estas celoso me enojaré.

Jamás se enojará con él.

– Para nada, sé lo cercanos que eran.

Llegaron a ser demasiado cercanos. Y aunque Bruno no lo admita, tuvo sus propias fantasías de un trio con ellos dos. Si, Bruno Bucciarati tiene un kink por los góticos de tetas grandes.

– No sé si éramos amigos realmente pero nos la pasábamos bien. Lamento su muerte, se habría adaptado bien al nuevo orden de Passione.

Leone no es mucho de ponerse triste pero lo hace. Además de Bruno, no tenía otro amigo de su edad y mucho menos uno con quien compartir los mismos gustos ¿A quién le habrá ido mejor? ¿A él que ahora le esperaba la eternidad o a Risotto que podía disfrutar del descanso eterno?

– Todo lo que hicimos fue todo menos personal.

– Se hizo lo que se tenía que hacer, las amistades no duran demasiado en este negocio.

Risotto y La Squadra lo sabían. Bruno y su grupo también.

Leone llevó a Bruno a la habitación, por una rendijita de la cortina se alcanzaba a vislumbrar la luz de la mañana. Estando ahí, Bruno se dedica a cambiarse la ropa ensangrentada por una más limpia antes de dormir. Mientras Bruno se cambia, Abbacchio de sienta frente al tocador. Se cepilla el cabello y se hace una trenza, luego se quita la ropa, aún debe ir por el resto de sus cosas a su casa. Pero hay un largo camino desde Roma hasta Nápoles, ahora lo mejor para todos es estar bajo el mismo techo.

Leone se queda solo en boxers, frunce el ceño al darse cuenta que el olor no se ha ido.

– Nada personal, sólo negocios.

Siempre ha sido una frase típica en ese mundo de la mafia. Un día pueden ser buenos amigos y al otro no les queda más que enfrentarse a muerte.

Ahora no puede dejar de pensar en Risotto, ¿Dónde estaría su cadáver? Si toda la Squadra había muerto, nadie debió preocuparse por su cuerpo. No fueron tan amigos pero siente que le debe por lo menos un entierro digno.

– El lema de la mafia italiana, pero a veces las cosas son más personales de lo que nos gusta admitir.

– ¿Como no iba a volverse personal cuando fuimos nosotros quienes acabamos con todo su equipo?

– Es increíble que no pensáramos en unir fuerzas cuando tuvimos el mismo objetivo.

En retrospectiva, muchas cosas habrían sido muy diferentes si su equipo hubiera trabajado en conjunto con La Squadra Esecuzioni. Ambos equipos eran unos traidores ante los ojos del viejo jefe.

– En un inicio no lo teníamos.

Su justificación es débil, ellos estaban protegiendo a Trish para entregársela a Diavolo. La Squadra, por otra parte planeaba secuestrarla y usarla en su contra. Pero si, de haber sabido las verdaderas intenciones de Diavolo desde un principio sin duda ambos bandos habrían unido fuerzas para derrocarlo.

El problema habría sido quién tomaría el control después de eso.

– Si algo le faltó a Passione fue comunicación, incluso dentro de nuestro equipo. – Hay un deje de molestia en su voz, porque no se le va a olvidar que Bruno no le dijo que estaba sentenciado a muerte antes de embarcarse en esa locura.

– Quiero creer que eso es algo que ha cambiado ahora.

– Giorno te tiene a ti para enseñarle lo que es correcto.

Bruno no se ve a si mismo como la consciencia del grupo, a duras penas se ve como una figura paternal para el resto, pero por alguna razón su equipo le percibe de esa manera.

– ¿Sabes dónde murió Risotto?

– Fue en Cerdeña, si no mal recuerdo.

En el mismo lugar donde murió Abbacchio. No le quiere decir a Bruno pero ahora quiere ir a buscar el cuerpo de Risotto. Bruno no sospecha de lo que quiere hacer Leone y, tal vez no lo hará hasta que sea muy tarde.

Hasta el momento la idea de Leone incluye solo darle un entierro digno a Risotto pero apenas tenga sus restos, la idea de revivirlo lo va a seducir a tal grado que va a tener que tragarse su orgullo y pedirle ayuda a Giorno. Para Leone no va a ser fácil la vida luego de pedirle ayuda a Giorno, será un duro golpe a su orgullo. Por lo menos tendrá a Bruno y a Risotto a su lado y con suerte el segundo se tomará bien el volver a la vida. Si, justo como él se lo tomó.

Leone le consulta todo a Bruno, pero alguna vez ha de actuar por su cuenta con tan poco juicio que ya no va a poder reclamarle nada a Giorno. Si Bruno supiera los planes de Abbacchio, no los aprobaría. Es demasiado riesgo y quien sabe en qué estado pueda regresar Risotto.

¿Risotto estará feliz de regresar a la vida cuando el resto de La Squadra continuan muertos? Eso no va a acabar muy bien, en primera instancia.

Pero eso no es de importancia por ahora. Hay otros asuntos más importantes que atender. Leone va a acostarse al lado de Bruno–no, más bien va a acostarse sobre él. Besa sus labios y sus manos están apoyadas a ambos lados de la cabeza de Bruno.

El capo abraza al nuevo líder de La Squadra. Aun con su olor a muerte, le agrada tenerlo a su lado, o en este caso, sobre él.

– ¿En qué nos quedamos?

– Creo que estábamos justamente en esta parte antes de ser interrumpidos.

– Por suerte tienes una excelente memoria, Bruno – le ayuda con esa estorbosa ropa para quedar desnudo sobre de él. – No es tu cumpleaños pero quiero darte un obsequio...

Abbacchio se sienta, sigue sobre su amado Bruno, hace un tiempo que no ha sido quien recibe y ahora que han vuelto quiere "darle" esa bienvenida. La ropa queda a un lado de la cama y Abbacchio sobre él. Pasa ambas manos para acariciar su rostro con cariño.

– Aun me debes del año pasado así que puedo cobrármelas ahora.

Un beso en sus labios y en su hermosa nariz que pensó no volver a besar.

– No se te escapa nada, ¿Cierto? – Un par de besos en su cuello, frota su nariz contra su piel, Bruno huele tan bien.

– Tenemos cinco niños – responde con algo de humor; seis si se agrega a Trish aun si ella no vive con ellos. – Es imposible que algo se me escape.

Como esos dulces besos que le da Leone. Todo su cuerpo se estremece y cada vello en este se eriza.

– Por eso eres nuestro capo.

Para Leone eso no cambiará, aunque dada la nueva administración, asume (erróneamente) que todos son capos. Él debe buscar un nuevo equipo y seguro Bruno también, Giorno necesita jefes fieles a él. Fugo es joven pero esta bien capacitado para ser un Capo pero no puede decir lo mismo de Narancia.

Bruno aun no tiene una división de la cual ser un Capo. Giorno pensaba dejarle a cargo de La Squadra Esecuzioni, pero Abbacchio se ofreció al puesto pidiendo no meterlo en esto.

Después de eliminar al equipo de narcóticos, Fugo demostró su lealtad inquebrantable y con ello, había ganado no sólo su absolución, si no un puesto importante. Fugo y su equipo conforman la nueva Unità Speciale, mismo grupo al cual ahora pertenece Narancia.

Así que, ¿Eso en dónde deja a Bruno Bucciarati?

Abbacchio baja el pantalón y la ropa interior de Bruno, le pone las manos en el pecho para apoyarse mientras frota descaradamente su culo contra su entrepierna, en otra ocasión se lo habría follado hasta que Bruno gritara pero a él también le gusta recibir.

– Y siempre seré eso y más.

Su rostro muestra un leve sonrojo, su cuerpo aún sigue cálido. Siente vivamente los toques de Abbacchio, siente su culo restregándose contra su miembro que no tardaría mucho en reaccionar.

Por fortuna ser vampiros no les ha arrancado el lujo de disfrutar de ciertos placeres humanos. Tiene sentido, piensa Leone, los vampiros siempre han sido conocidos por ser seres con un contexto erótico.

Es agradable descubrir que no son solo mitos y que a pesar de estar muertos puede poner duro a Bruno.

Le alza la ropa para echarle un vistazo a su pecho, Bruno siempre le robaba el aliento (cuando tenía uno); su porte, su forma de andar, la forma en la que la ropa le ajustaba. Leone toma sus pezones entre sus dedos y los pellizca, se ríe.

– Para mi lo eres todo.

– Al igual que tu lo eres para mi, Leone.

Bruno no solo es su amante, su pareja, también es un mentor; esos chicos que ha recogido ven en él la figura paternal que les hizo falta. Leone fue bastante sensato con cada uno de los niños hasta que llegó Giorno, nunca le ha gustado el poder que ejerce Giorno en Bruno y sin duda su presencia le produce celos.

¿Acaso Leone mira a Giorno como un hombre y no como un niño? Quizá el del problema es él.

Bruno nunca entendió el desagrado que Leone tuvo hacia Giorno. Es decir, entiende que Abbacchio tiene su forma de ser, ¿pero servirle orines a un niño? Eso es algo exagerado. Nunca le reclamó de eso y no iba a empezar a hacerlo ahora.

Su cuerpo reacciona a los pellizcos, el capo suelta un respingo. Se incorpora un poco, para tomar a Abbacchio de su larga cabellera y jalarlo para robarle otro beso muy bien dado.

Cuando sus bocas se encuentran, Leone lo besa como si la vida se le fuera en ello. Un beso para robar un aliento que ya no tienen, para morder sus labios y hacer desfilar su lengua dentro de su boca. Leone levanta el culo y toma la polla de nuevo. Le acaricia a sabiendas que lo ha hecho tantas veces, va aprovechar mientras se besan para penetrarse a si mismo.

No hay aliento que robar, no hay suspiros que callar. Pero ese beso hace eso y mucho mas. Con ese beso se entrega a Leone a la vez que siente su pene metiéndose en el trasero del gótico.

Leone muerde los labios de Bruno y luego le da un leve sentón, lo quiere bien acostadito para verlo y escucharlo gemir.

Monta a Bruno como un poseso, sentones agresivos y rápidos que le arrancan unos buenos gemidos. A Leone no le da vergüenza gritar lo mucho que le hizo falta la polla de Bruno. No es el Leone enojado de todos los días, es el Leone adicto a Bruno, uno que puede cogérselo sin piedad o que puede gritar cual ramera mientras Bruno se lo coge.

Sus agresivos empujones le hacen gemir, aunque intenta no hacerlo tan fuerte en consideración al resto de la casa. No puede ser discreto. Hacía tiempo que no tenían sexo, y el hacerlo con Abbacchio siempre es una experiencia sin igual.

Ama ver ese otro lado de Leone. Lo ama demasiado como para pensar en cualquier otra cosa.

Al carajo las explicaciones. Le jala del cabello una vez mas para atraerlo y morderle el cuello.

Bruno le ha mordido. No para alimentarse, sino por mera lujuria. Su sangre es amarga y no ofrece alimento alguno pero hay algo que lo vuelve el acto muy erótico. El cuerpo de Leone se arquea, grita con fuerza.

Sangre amarga, oscura y espesa. A Bruno no le asquea a pesar de su sabor. Pareciera que el morder a otros como ellos hace más intensa la sensación a la hora del sexo. Hay muchas cosas de su naturaleza que quedan por descubrir a lado de Leone.

– ¡Joder si, Bruno!

Se deja morder y al mismo tiempo agarra su mano derecha y le muerde en la muñeca.

Sexo y sangre, puro y dulce sadomasoquismo.

– ¡Ah! ¡Leone! - Grita con fuerza, olvidandose por un momento que comparten casa con menores de edad.

– ¡Cógeme, Bruno! – Exige a gritos luego de apartar la boca de la muñeca. – ¡Cógeme con fuerza!

Bruno grita gustoso, clavando las uñas en la cadera de Leone para regularizar el ritmo de las estocadas. Cada sentón es una experiencia divina y las mordidas hacen que se sienta con más intensidad.

Ese grito va a despertar a Jonathan, haciéndole ruborizarse. Narancia por otra parte va a preguntar más tarde qué fue aquel escándalo. Jonathan no es el único que se despierta, Josuke va a tarparle los oídos a las niñas. Jolyne parece ser la única con sueño profundo, removiéndose levemente para abrazar a Narcisa entre sueños. Narcisa le pregunta que esta pasando a Josuke y el pobre no sabe ni que decir, no esta listo para explicarle eso a nadie.

Jonathan no va a irles a reclamar, intenta cubrirse con una almohada, aun sabiendo que eso no va a ser de mucha ayuda. Joseph maldice desde su cuarto, hastiado del escándalo. Fugo decide que es un excelente momento para salir a dar un paseo mañanero e ir por un café extra fuerte.

Dio también se despierta muy malhumorado. Se levanta de mala gana y va directito a la habitación a golpear la puerta.

– ¡Hay gente que quiere dormir, aquí!

Pronto el orgasmo le llega al capo, corriéndose en el interior de su amado gótico a tiempo de escuchar el golpeteo en la puerta y el reclamo de Dio. Abbacchio le grita un "vete a la mierda" a Dio, esta a nada de venirse, solo le faltaba sentir a Bruno llenándole para hacerlo.

Dio sigue reclamando que se callen mientras Leone tiene un maravilloso orgasmo.

El olor a sexo le recuerda a Dio lo que Jonathan no quiere darle y eso sólo empeora su humor.

Leone termina manchándose a si mismo y a Bruno, aún si el otro vampiro reclama desde afuera, no le importa, él prefiere tenderse sobre Bruno y quedarse ahí hasta que la erección de este desaparezca por completo. Bruno se queda abrazándole, recostado cómodamente sobre la cama.

Su mirada pasa hacia la puerta y los reclamos. Sticky Fingers aparece, creando un enorme cierre en la puerta para poder ver a Dio y su enojo.

¿Como le responde el buen Bruno? Pintándole el dedo y cerrando el cierre de nuevo. El resto de la mañana no salen de la habitación, durmiendo uno a lado del otro.