Hay muchas cosas que Giorno habría esperado encontrar al regresar a la casa al día siguiente junto con Mista. Saber que casi toda la familia Joestar ha decidido quedarse en su casa de seguridad (que al parecer ya no es tan ''de seguridad'') era una de esas cosas.

Lo que no había esperado, era el enterarse que Leone y Bruno han encontrado a una niña con un Stand y por sus sacrosantos huevos han decidido quedársela.

Ese día sin duda empieza ocupado. Giorno va personalmente al orfanato para firmar los papeles necesarios. Por supuesto, es cuestionado por su corta edad; pero no es nada que no se pueda dejar pasar con una muy generosa ''donación'' y el recordatorio de quién es el que usualmente les da tales donaciones.

De haber circunstancias distintas, Giorno habría juzgado aquella impulsiva decisión por parte no sólo de Bucciarati, si no también de Abbacchio. Pero sabe que teniendo un Stand, Narcisa no podría ser adoptada por cualquier persona.

Y quien sabe, tal vez la pequeña pueda ser de utilidad a futuro. Claro, ese es un pensamiento que omite compartir con Bucciarati.


Los siguientes días pasan ocupados, entre negociaciones y otros asuntos pendientes de Passione. Giorno termina por confirmar que, en efecto, los Joestar se han adueñado de su casa. Está muy ocupado como para poder decirles algo y mientras no terminen por destruir el lugar, no ve problema alguno con ello. Además, tiene a su gente de confianza ahí para vigilarlos.

Jotaro ha optado por permanecer en el apartamento donde fueron después del incendio del hotel y Kakyoin no le ha dejado.

Joseph y Jonathan han pasado esos días enseñándoles a Josuke y a Jolyne las bases del Hamon.

Josuke ha usado el entrenamiento como una distracción. Ha intentado acercarse a Jotaro, con la esperanza de que este le dirija la palabra pero este ni siquiera lo mira al entrar a la habitación y eso le duele bastante.

Cabe mencionar que de no ser por las prácticas, Jotaro no le dejaría estar con Jolyne y de cierta forma él siente que lo merece. Falló como niñero y como hermano mayor.

Encima ha descubierto que Mista y Giorno tienen una relación. No entiende la razón de porqué eso lo descorazona bastante; pese a ello, Mista ha empezado a llevarse mejor con él, aunque tiene que admitir que ha evadido un poco a Giorno cada vez que se lo topa. Se excusa con que es el por el entrenamiento del Hamon.

En un inicio a Jolyne le cuesta mucho el poder mantener su respiración regularizada, al tercer día de práctica ya podía manifestar esa energía visible similar a la electricidad.

– ¡Excelente! Pronto los llevaré a donde fui a entrenar, tendrán que subir un pilar de 24 metros y––

– ¿No crees que eso es un poco excesivo?

– ¡Si yo pude hacerlo seguro ellos también!

– Joseph, son niños.

Joseph ve gran potencial en Josuke y ahora que le ha visto manifestar el Hamon no tiene duda que lo hará muy bien; aunque Jolyne tampoco se queda atrás y ella tiene la ventaja de empezar a practicarlo desde una edad más temprana.

Joseph piensa llevar a Josuke a que conozca la isla Air Supplena más adelante. Esa propiedad fue de su madre y pasó a ser ahora suya; y esperaba eventualmente heredársela a Holly, Josuke y Shizuka.

Ya no habían maestros del Hamon, pero Josuke y Jolyne representan una esperanza de mantener esa antigua técnica, así que lo adecuado es que uno de ellos eventualmente se quede con la isla entera.

Pero para eso primero deben llegar a Venecia, después sería un viaje de media hora hasta la locación.

Josuke se llevará toda una sorpresa al saber que su padre es dueño de toda una isla dedicada al entrenamiento del Hamon. Quiere estar a la altura de su abuelo y su padre, así entrenará arduamente para lograrlo. Además, eso le ayuda a distraer su cabecita adolescente.

¿Y porqué no? Le gustaría ponerse a prueba en el dichoso pilar. Jolyne es muy pequeña para ello pero él ya no es tan niño.

Además ¿Cuándo volverían a Italia?

Pero eso tendrá que ser luego de arreglar el asunto de su padre, sospecha que el amigo de su padre era algo más que sólo un amigo. Prefiere no averiguar más de sus líos amorosos.

Jonathan les pondrá una prueba como ''tarea'', sirviendo una copa de vino, debían llevarla consigo todo el día y evitar derramar una sola gota del líquido.

Sobra decir que Jolyne no estaba lista para tal prueba, no le duró ni medio día antes que se le cayera todo encima.

Al cuarto día es cuando Joseph se aproxima a Giorno para pedirle un favor. Le cuenta lo que desea hacer y, aunque Giorno no está muy de acuerdo en un inicio, decide acceder a ello. Joseph sabe que uno no puede pedirle un simple favor a un Don sin tener que pagarlo, así que se pone a su disposición en cualquier cosa que él llegue a necesitar. Giorno tomará en cuenta esa promesa.

Este no será un viaje que puedan hacer de ida y vuelta en una sola noche, así que un día antes de partir ya tiene la reservación en un hotel en Venecia hecho para que Joseph tenga dónde pasar la mañana junto con su compañero.

Decide llevar consigo a Doppio. En esos últimos días había estado muy ocupado con otros asuntos relacionados a Passione y sus planes de expansión.

Por más que quisiera, no puede regresar a su casa en Nápoles. No puede dejar Roma sin arriesgarse a perder lo que ha obtenido ahí e ir de un lado a otro es una pérdida de tiempo en carretera. Tal vez vaya a tener que dejar la escuela, después de todo.

Necesita a alguien que le represente de ese lado del país y sólo puede pensar en una sola persona indicada para ese trabajo. Abbacchio lo va a matar, así que no le dirá la noticia a Bruno hasta después de regresar de su ''misión''.

– No entiendo qué necesidad hay de viajar hasta Venecia con tus familiares, GioGio.

Fugo le cuestiona aquella repentina decisión, él suele ser el más sensato de los tres, a pesar de su mal carácter.

– Es un asunto familiar, Panna. Sospecho que tener a los Joestar debiéndonos un favor nos puede ser de gran utilidad a la larga, considerando todos los recursos con los que cuentan.

– Y sospecho que no vas a elaborar en el verdadero motivo de ese viaje.

– Puedes preguntarle a Polnareff si tanta curiosidad tienes. Por cierto, él se queda a cargo mientras yo no esté. Le he dejado los pendientes que estoy seguro entre tú y Guido podrán resolver.

– Respecto a eso: han habido reportes de venta en estos últimos días. Ya se les dió la advertencia pero parece que siguen sin entenderlo. ¿Necesitas que les demos otro mensaje?

– Nosotros no damos terceras oportunidades. Sabes que odio tener que repetir las cosas, es inútil hacerlo. En vista que no entendieron a la primera advertencia. Consigue sus direcciones y envía a Leone y los demás. Eso podrá cubrirles mientras conseguimos algún trato con el hospital, sólo asegúrate de deshacerte de los cuerpos.

– Me encargaré de eso. – Está por salir de la oficina, pero se detiene en la puerta, aún dudoso si aquello es una buena idea. – ¿Estarás bien?

– Si algo sucede sabré como lidiar con eso.

Esa respuesta no es nada alentadora. No solo teme por la seguridad de su Don, si no por lo que sea que su condición pueda desencadenar; lo que menos desea es que se empiecen a apilar los cadáveres.

O tal vez está preocupándose de más. Giorno es sensato (la mayoría de las veces), quiere creer que esta será una situación que sepa manejar como dice.


Se llevarán una de las camionetas. Joseph será quien maneje mientras Giorno permanece de copiloto y Josuke compartiría uno de los asientos traseros con Doppio.

Es un camino de cinco horas a Venecia desde Roma, podían llegar en una sola noche allá o hacer escalas en Florencia, Bolonia o Padua pero Doppio sospecha que aquella gente que acompaña al jefe no van como turistas.

Hace media hora ha oscurecido y a falta de Diavolo la ansiedad le ha regresado. Es sociable y cariñoso por naturaleza, todo un adorable cachorrito, pero ahora siente ansiedad ante esas nuevas personas. Diavolo habría actuado de forma violenta ante lo desconocido, él sólo busca un rinconcito donde no molestar ni ser molestado.

Pensó que estaría a solas con el jefe. Desde el día que le prometió que saldrían, se quedó esperando ese momento. Se siente decepcionado pero no tiene el valor para pedirle que le deje en Roma, aunque ¿Qué haría exactamente? No tiene ni dinero ni un objetivo, el jefe no le da ninguna misión.

En algún punto de esos días hasta piensa en pedirle que le deje renunciar, volvería a Cerdeña y se quedaría en paz.

Uno de los hombres que acompaña al jefe le sonríe, debe ser de su edad pero es más alto que él, lleva un peinado pompadour. No parece que se le vea mal, pero en demasiado llamativo. Y el otro hombre es todavía mas alto y musculoso, tiene un acento americano indiscutible.

Esperan afuera de lo que esta seguro es una casa de seguridad de Passione, frente a la casa hay un teléfono público, discretamente se aleja de los hombres para ir hacia este.

Descuelga la bocina, se oye el tono.

– Jefe, ¿Porqué se ha ido? ¿Qué hice mal? Dijo que estaría siempre conmigo… no se que hacer sin usted. El jefe actual es amable conmigo pero no es usted ¿Porque no me llevó a su lado? Honestamente preferiría haber muerto que estar aquí sin usted...

Doppio agarra la bocina con fuerza y se le escapan las lágrimas. Él no quiere estar ahí, quiere estar con el jefe–– su jefe; ese hombre sin rostro que le quería y cuidaba de él.

Josuke no pone mucho reparo en el muchacho que les acompaña, no conoce la historia de Diavolo, así que supone que es un subordinado de Giorno. Le tomó unos días entender que Giorno es un mafioso. Mas bien, que Giorno es el jefe de la mafia.

También sabe que ese muchacho es un usuario de Stand, ha visto la silueta de este un par de veces pero tampoco le da gran importancia; a fin de cuentas todos ahí tienen uno.

Y sabe que están haciendo algo malo al ayudar a su padre, que prácticamente se están escapando a hurtadillas a Venecia. Suena divertido si no fueran a revivir a otro muerto.

Joseph ve con preocupación al joven de cabello rosado hablando sólo al teléfono. No sabe ni siquiera quién es pero quizás le pregunte a Giorno más tarde. Hay algo en él que no le agrada, tal vez tenga algo que ver con la sombra de su Stand.

Cinco horas puede hacerse demasiado si se va en silencio. Giorno de paso pone un poco de música de fondo de la radio. Joseph insiste en cambiar de estación a algo menos popero.

– El chofer es quien escoge la música.

– No.

Al iniciar el viaje Josuke intenta sacarle platica a Doppio, va a sentado a su lado y parece grosero ignorarse. El camino se ameniza con la conversación de Josuke, aun si Doppio no parece muy participativo en esta.

– ¿Así que también trabajas para Giorno? Pareces muy joven ¿Qué edad tienes?

– Usted también muy joven para trabajar para el jefe.

– Pero yo no trabajo para Giorno, él es como mi tío abuelo, es un poco complicado de explicar pero somos familia.

– Ah ya veo… – En realidad no entiende nada.

Es difícil ignorar la charla de Josuke, Giorno espera que con eso no vaya a salir a relucir Diavolo.

– Dejémoslo con que Josuke y yo somos primos lejanos. Nuestra familia es grande y compleja, por el bien de todos es mejor no dar muchas explicaciones.

Parece que la platicá morirá ahí, cuando Doppio recarga la cabeza en el cristal y se dedica a mirar por la ventana. Josuke, siempre tan sociable, insiste con la conversación.

– ¿También tienes un Stand verdad? Lo vi hace rato, parecía un bastón de caramelo ¿Cuál es su habilidad? ¿Cómo se llama? El mío es Crazy Diamond, es muy bueno para reparar cosas.

Doppio no responde, por lo menos no a la primera.

– King Crimson… pero no era mío, era del jefe anterior. Debió llevarlo con él...

Es turno de Josuke de no entender nada de nada. Los Stands no pueden compartirse, hasta donde él sabe.

– Jefe, ¿podemos detenernos en la siguiente gasolinera? Quiero ir al baño...

En realidad solo quiere bajarse y tomar aire para no gritar.

Harían una pequeña pausa en la gasolinera a petición de Doppio, así también Joseph pasaría por golosinas para el camino.

– ¿Quieren algo de comer? – Es un viaje largo y todos necesitan una buena dotación de golosinas.

Doppio niega suavemente, con un con permesso se encamina a buscar los baños de la estación de gasolina. Joseph deja a Giorno y Josuke a solas mientras él va a comprar lo necesario para el viaje.

– Es un poco tímido¿Verdad? – No ha hablado mucho con Giorno; si se concentra en el hecho de que son "familia" tal vez no se sienta como un tonto y sienta mariposas en el estómago cada vez que lo ve-.

– Doppio es... tímido es decir poco. Lo traje para poder vigilarlo, es peligroso el dejarlo a solas, tanto para él como para quienes se acerquen.

– A mi no me parece que sea peligroso y si lo es… ¿En verdad lo es? Es como un ratoncito rosado

– Ese "ratoncito rosadito" es el ex-jefe de Passione, sólo que él no lo sabe. Podría y sé que debería matarlo, pero aún me es de utilidad, aunque es inestable. Por eso lo traje, para vigilarlo y—

No esperaban tener polizones en la camioneta. Jolyne sabía que Josuke oniichan se iría de viaje, no pensaba dejarlo, aún sabiendo que iría con Giorno el viejo. Escabullirse no fue dificil, tampoco hacer que Narcisa le acompañara, aún si no le entiende. Narcisa siguió a Jolyne obediente e incluso en algún punto del viaje se quedó dormida hasta esa parada.

– ¿Ya llegamos? – Pregunta la pelirrosada entre bostezos.

Oh shit. – Murmura Jolyne al ver que han sido descubiertas.

Josuke no tiene tiempo para procesar que Giorno le esta diciendo que ese muchachito adorable es otro "Don" y que encima considerar matarlo. Solo puede pensar que Jotaro san jamás lo va a perdonar.

– Debe ser una broma...

Ya sabía que debió revisar dos veces la camioneta antes de partir. Giorno se dirige hacia el par de niñas, apartando las cosas de encima.

– Espero una explicación, Bruno va a colgarnos si sabe que viniste con nosotros.

– ¡No podía dejar a Jolyne sola! Yo estoy aquí para protegerla.

– Admiro tu valentía, Narcisa. Pero habría sido más fácil proteger a Jolyne estando de vuelta en casa con los demás.

A pesar del tono serio con el que habla, Giorno no tarda en dedicarle una amable sonrisa al par de menores. El problema es que ya es tarde como para regresar a Roma y retomar el viaje. Si regresan a dejarlas, habrían ya perdido tres horas de viaje.

– Pero ella quería venir con su hermano. – Abraza a Jolyne por detrás, es un poquito más alta que la japonesa.

Giorno se ha ganado rápidamente a Narcisa, en especial luego de explicarle el porqué sus nuevos padres duermen durante el día o el porqué no comen comida normal como el resto de la gente.

– No queda más que nos acompañen, pero no van a decirle nada de lo qué pasa aquí a nadie, ¿de acuerdo?

– No se si ellas deban ver lo que vamos a hacer, Giorno. Son sólo niñas y esto es muy mórbido para ellas...– Pero regresar les traería muchos problemas, tendría que hablar con Holly para decirle que las niñas estaban aquí.

Joseph sale de la tienda, cargando consigo varias bolsas de golosinas. Al ver al par de pequeñas, sólo puede decir un ¡Oh no!

– ¡Nosotras también queremos dulces!

Y ellas están más interesadas en eso que en el castigo por haber ido sin permiso.

– Dulces.– Jolyne frunce el ceño, entre sus manos se manifiesta el Hamon. – Ahora.

El italiano no tiene ni idea de que es ese poder que muestra la menor, así que estira una mano para tocarla. Joseph interviene de inmediato y le da una bolsa de frituras a cada quien.

– Creeme, no quieres sentir esa quemadura.

– ¡Jolyne! Quedamos en que nada de usar el Hamon contra la familia.

– Yo no quedé en nada, oniichan. – Le saca la lengua en respuesta a Josuke, desapareciendo el efecto del Hamon.

– Pues ahora vamos a quedar en eso ¿De acuerdo? No vamos a lastimar a la familia.

Usa un tono serio, no quiere que en alguna travesura alguien salga herido. Aunque honestamente si Rohan fuera un vampiro si usaría un poquito de Hamon en él.

Jolyne se cruza de brazos, haciendo un adorable puchero y recargando la espalda contra Narcisa.

– Está bien.. no lo usaré con la familia.

– El Hamon es sólo para defenderse, Jolyne. - Dice Joseph, quien casualmente no menciona en todos los problemas en los que él se metía.

Josuke suspira, no es fácil enojarse con Jolyne, acaba por darle un beso en la frente. Jolyne toma eso como una victoria suya; abre la bolsita de frituras y come un par de estas, ofreciéndole también a Narcisa.


Doppio se dirige al baño que se encuentra detrás de la tienda, lejos de los ojos de Don Giovanna.

Claro que quería estar con el jefe, se había encariñado con el rubio rápidamente pero luego del día que lo esperó en vano y los días encerrado en el hotel le agriaron el humor y le hicieron añorar al antiguo jefe de nuevo.

''No estamos tan lejos de Roma, si me lo permite puedo volver por mi cuenta''; se dice que eso le dirá al jefe al verlo.

El baño de la estación no era precisamente limpio pero no importaba, él solo quería mojar su rostro como si eso sirviera para aclarar su mente. Se puso frente al lavabo y abrió las llaves, el agua estaba helada. Mojó su rostro un par de veces, frente a él había un espejo sucio.

¿Y si se escapaba?

El agua escurre de su rostro. Al levantar la mirada hacia el espejo, no es su reflejo lo que encuentra: se encuentra con el de un hombre mayor que él, de ojos verdes y mirada oscura.

Diavolo.

El problema es que él nunca había visto a Diavolo.

Doppio se ve sorprendido en un inicio. Es cuando el reflejo estira el cuerpo, como si quisiera salir del espejo y aventarse sobre él, que Doppio grita y retrocede para salir de ese lugar maldito antes que el reflejo salda del espejo.


Giorno sabe que ese va a ser un viaje largo. Lo mejor es ir a los baños a buscar a Doppio antes que este acabe lastimándose de nuevo.

La cereza del pastel es el ver a Doppio alejándose del grupo a paso rápido. Giorno es quien se va detrás de él para detenerlo, llamándole de su nombre.

Mientras el resto de su familia discute con un par de niñas adorables, Giorno acaba corriendo detrás de Doppio hasta darle alcance.

Josuke mira a su padre como preguntándole si deben intervenir. Joseph cree que es mas sabio dejar a Giorno resolver sus asuntos.

Josuke se pregunta si debe decirle a su padre lo que Giorno le ha dicho del otro muchacho. No quiere hablar de lo fácil que Giorno considera matar a otros y menos frente a las niñas.

En otra situación Doppio se habría detenido pero en este momento sigue corriendo. Está aterrado, quiere volver a la ciudad y encerrarse en la habitación de hotel.

– ¡Doppio espera!

– ¡Tengo que volver a Roma! ¡No quiero estar aquí, es peligroso!

Ahora teme miedo que Giorno lo reprenda por huir. Nadie abandona a la famiglia. Pero Doppio sigue siendo Doppio, tropieza y esta a nada de romperse la cara contra el pavimento cuando los brazos de Crimson lo sostienen.

Giorno tiene el recordatorio que Doppio es un desastre humano. Se acerca para ayudarle, pero se detiene a un metro antes de llegar, al ver los brazos de King Crimson. Una vez más, Requiem aparece detrás suyo, con esa aura dorada e intimidante.

– No hay peligro, Doppio. Estas conmigo, mientras no te separes todo estará bien.

Con Réquiem presente, King Crimson termina por materializarse por completo. Puede que Doppio no recuerde nada pero Crimson tiene una vendetta con Réquiem.

Hay una gran diferencia entre King Crimson y Gold Experience Requiem; mientras Crimson es un Stand muy expresivo, tanto su cara principal y la de Epitaph, Requiem mantiene esa mirada fría e inexpresiva en su rostro.

La mirada de Giorno brilla de forma sobrenatural ante la poca luz. No se ve intimidado por el Stand enemigo, así que termina de acortar la poca distancia entre ellos.

– No es de usted de quien tengo miedo… por favor, déjeme ir. Yo no le sirvo de nada, sé que no le sirvo, ni le intereso… solo déjeme ir, no seré una molestia, no me volverá a ver.

– Ambos sabemos que no puedo dejarte ir. Pero eso no significa que no me intereses, Doppio. Te he traído conmigo esta noche porque sé que falle a mi palabra y he querido compensar el tiempo que no hemos tenido juntos.

Crimson y Epitaph le pelean los dientes a Réquiem, no atacan si Doppio no lo pide, pero eso no quiere decir que no servirían de escudo para Doppio si es atacado. Así como este, Crimson es un Stand con una voluntad y pensamiento propio.

Requiem sólo espera a que Crimson de el primer golpe para regresarlo a su castigo del cual nunca debió de salir en un inicio. Quizá Crimson no es como Réquiem pero su poder es evidente. Hay algo similar en ambos que definitivamente no esta bien.

– No se si debo creerle... – No se aleja pero tampoco le cree, ahora es similar a un perrito pateado: incapaz de recobrar la confianza. Tiene miedo de aquello que lo rodea y no puede comprender; y mientras más asustado esté, más libertad tendrá Crimson de actuar por su cuenta.

"Pobre criatura herida" piensa el rubio con un poco de lástima.

– ¿Acaso te he herido desde que te encontré? He cuidado de ti, te he dado un techo, aunque sea momentáneo y he asegurado que tengas todas las comodidades que hayan disponibles.

Suaviza el tono de su voz, sus ojos turquesa se fijan en los cafés de Doppio y mantiene esa apacible sonrisa en la cual se asoman ligeramente sus colmillos.

– No signore, usted ha sido muy generoso conmigo… ¿Está enfadado conmigo?

"Usa la herencia de tu padre", Giorno escucha la voz de su Stand en su cabeza, recordándole de esa habilidad que hacia unos días había intentado usar.

– No estoy enfadado, sólo estoy preocupado por ti.

Pero esa no es la herencia que usa Giorno en ese momento; prefiere usar el carisma antes que recurrir a alguna otra táctica. Doppio no es bueno sosteniéndole la mirada a Giorno, le intimida demasiado, aún si esta sonriendo. Hay algo muy desconcertante en esa sonrisa; no le transmite mucha tranquilidad.

''Esos colmillos son nuevos.''

Epitaph hace un sonido similar al de un gato enojado. Requiem muestra un muy leve deje de expresión en su rostro.

Arrogancia. ¿Qué posibilidades tiene de vencerlo? Ninguna sin duda.

Epitaph corona esos sonidos con un siseo, Crimson solo aprieta los labios y entrecierra los ojos, sabe que no puede vencer al otro Stand, tiene la consciencia suficiente para entenderlo.

Aún así su prioridad es proteger a su usuario.

Hasta ese momento Doppio había ignorado a si propio Stand. El sonido le hace levantar la vista, considerando que tampoco ha visto demasiado de King Crimson, al verle resulta asustado.

Ahora corre a refugiarse en los brazos de Giorno. Y Giorno lo recibe con un abrazo protector, o lo más cercano que pueda hacer considerando la frialdad de su cuerpo.

– ¿Qué es eso?

– Ese es tu Stand, King Crimson. Él no te hará daño, todo lo contrario, está aquí para protegerte, aunque para eso también me tienes a mi.

¿Ese era King Crimson? No le parece nada tranquilizador-

Las respuestas son tan obvias y Doppio no las ve o no quiere verlas.

Con todo el cariño que puede mostrar, Giorno trata de calmar a Doppio acariciando su cabello rosado, usando ese tono de voz aterciopelado. No hay donde esconderse, solo puede refugiarse al lado de su nuevo jefe. No toma mucho para que ceda y se deje embaucar por Giorno y sus caricias.

– Pero era el stand del jefe, no mío… ¿Porqué esta aquí?

Claramente Doppio no tiene ni idea de la verdad, y, como es de esperarse, Giorno se va a aprovechar de ello para torcer la realidad a su favor.

Su padre sin duda estaría orgulloso.

– Parece que el viejo jefe te lo ha dejado, así que ahora es tuyo. Vamos, regresemos al carro. Estarás bien mientras estes conmigo.

Y Doppio le cree sin cuestionarlo ni un poquito y se siente bien pensar que el jefe le ha dejado algo suyo antes de morir.

– Prefiero que usted me proteja…

La expresiva cara de Crimson describe muy bien toda su indignación. Y detrás de Giorno, Requiem parece estarse aguantando la risa por la indignación de Crimson.

King Crimson llega a la conclusión de que los humanos son idiotas y el suyo lo es más; pero nada puede hacerse, todas las decisiones recaen en Doppio por ahora.


Joseph retoma el asiento frente al volante, espera que Giorno no tarde más en regresar.

Narcisa agradece ya no estar oculta, pueden comer golosinas y ya no tienen que estar aplastadas entre el equipaje.

Josuke le hace plática a las niñas. Nada especial, solo las distrae para que no miren hacia afuera. Está preocupado, él puede ver a Gold Experience y al otro Stand, ¿Acaso aquel muchacho y Giorno van a pelear? Joseph tambien ha visto al par de Stands, espera que no haya pelea que los atrase.

Con Joseph traduciendo es más fácil para Narcisa unirse, necesita aprender el lenguaje de Jolyne para hablar con ella, apenas si ha aprendido unas cuántas palabras.

Réquiem y King Crimson son Stands poderosos y ese poder no puede ser ignorado, ni a la distancia que Joseph y Josuke están. Es imposible ignorar la tensión que se forma en el ambiente entre ambos Stands.

Joseph mira de vez en cuando por el retrovisor, atento en caso que se arme una pelea. Espera que no tengan que intervenir.

Afortunadamente no es necesario. Giorno se dirige de vuelta al vehículo, jalando consigo a Doppio. Esta vez le pide cambiar de lugar a Josuke para que él pueda estar junto a Doppio en el asiento trasero.

– ¿Todo está bien?

– Nada de qué preocuparse, Josuke. Ahora, respecto a nuestras polizones, temo que tendrán que venir con nosotros a este viaje tan aburrido.

Narcisa asoma su cabecita justo al lado de Doppio, se parecen bastante.

– ¿Estas niñas estaban aquí antes?

– Al parecer si, ella es Jolyne y ella es Narcisa.

Joseph al ver que ya tienen suficientes golosinas para el camino y que el chico de pelo rosa no va a fugarse de nuevo, retoma el viaje hacia Venecia.

Esta vez se ha asegurado de adueñarse de la selección musical. Así que sólo escucharían rock clásico durante el resto del viaje.

Josuke pregunta por aquellos grupos. Doppio se entusiasma un rato después por la música y acaba hablando de aquellos grupos de los ochentas. Joseph le sigue la conversación. A pesar de su joven apariencia, el chico claramente sabe de música y tiene buenos gustos.

Doppio puede dar constancia de haber estado en algunos conciertos de bandas famosas aunque con la edad que aparenta eso no tiene sentido alguno.

Ninguno de los dos aparenta la edad que tienen.

– Otousan ¿En verdad escuchas toda esa música? No es de tú época.

No es que Josuke quisiera llamarle anciano a su padre, pero… lo es.

– ¡El que no sea de mi época no significa que no me gusten!

Sí, nació en los 20s, y sí; también escucha música de esos tiempos, los blues y el jazz; pero eso no quiere decir que no les haya agarrado el gusto a la música de los 70s y 80s. Suele viajar con su viejo Walkman a la mano y varios cassettes de todo tipo de géneros musicales.

Jolyne no puede evitar ver a Doppio y su curioso cabello rosa, mismo color que tiene Narcisa. Que curioso, es como si fueran parientes, piensa la menor.

Si tan solo supieran...

– ¿A dónde vamos? – interrumpe Narcisa – ¿De vacaciones? No deberían irse de vacaciones sin nosotras.

– No vamos de vacaciones, ragazza. El jefe nos ha traído a una misión – o ese entiende, sólo sabe que van a Venecia, el jefe le ha dicho que quiere compensarle su ausencia pero no parece que sea exclusivamente eso.

– Iremos a recoger a un viejo amigo de la familia.

Giorno prefiere no va a dar más detalles sobre quién o cómo va a ser todo el proceso.

Narcisa mira al par y asiente. Cambia de tema, jalando un mechoncito de cabello de Doppio para compararlo con el suyo.

– Tu cabello se parece al mío.

– ¡Es verdad!

Giorno tampoco puede ignorar la similitud en el color de cabello que hay entre Narcisa y Doppio.

Ese tono no es normal y no tarda en levantar las sospechas del rubio y a todo eso se le junta el hecho que Narcisa tenga un Stand. ¿Era eso coincidencia? No podía serlo. Aunque recuerda que Trish no tuvo su Stand hasta la mitad de su viaje.

Por supuesto, Giorno no va a preguntarle directamente a Doppio si recuerda tener alguna hija. Buscará una muestra de ADN para poder mandarla a estudiar.

Es una noche mala aquella cuando concibe a Narcisa, aspira suficiente cocaína para no saber ni quien es, se acuesta con una mujer pensando que lo hace con Donatella, por suerte para la mujer no puede ni recordar su rostro.

O si realmente pasó. La realidad es muy diferente a ese distante ''recuerdo''.


Pasarían por las afueras de Florencia, la ciudad es preciosa de día y de noche.

La hora no les permite continuar sin el riesgo del amanecer, así que harian una parada en Florencia para descansar y la siguiente noche retomarían el camino a Venecia.

A Josuke le agrada la idea de hacer una pausa, las niñas necesitan una cama para dormir y él podrá llamar a Holly para decirle dónde esta Jolyne.

Doppio esta emocionado por quedarse en Florencia, es un lugar hermoso y si de algo sabe es de hoteles, así que recomienda varios que estén acorde al jefe de Passione.

Poco a poco parece que su crisis ha pasado y otra vez se muestra cariñoso ante Giorno. Puede que la pase bien en ese viaje.

Al llegar a Florencia, seguiría las recomendaciones de este para escoger el mejor hotel disponible. Pide tres habitaciones: una para Josuke y las niñas, otra para Joseph y una para que él la comparta con Doppio.

– Florencia es una ciudad muy hermosa, tal vez la próxima vez pueda darles un tour.

– ¿Conoces toda Italia?

– No toda pero el jefe me envió a varios lugares a dejar mensajes.

La ultima vez que estuvo en Florencia, Diavolo crucificó a la familia del Don de una banda enemiga porque entró a su territorio.

– Apuesto a que hay un lugar que no conocen ninguno de ustedes. Es mas, podemos ir una vez que estemos en Venecia.

– ¿Y a dónde nos vas a llevar? Espera, ¡ya se! ¡iremos a ver el lugar donde entrenaste verdad?

– ¿Han escuchado de la isla Air Supplena?

– Es una propiedad privada al norte de Venecia, ¿No es así? Parece estar abandonada desde hace tiempo.

– Si, bueno... No está abandonada. Y si, es propiedad privada de la familia Joestar. Solía pertenecerle a mi madre y ahora es mía.

Y espera algún día heredársela a Josuke.

– ¿Eres dueño de toda una isla? Otousan nunca me imaginé que fueras así de acaudalado...

Mucho menos se imagina que le va a heredar esa isla, hasta el momento su propiedad más costosa son esos zapatos que su papá le regaló.

– ¿Creías que todo lo pagaba la Fundación Speedwagon?

Si, bien, la Fundación es de gran ayuda en todas las aventuras que han tenido a través de las décadas, pero Joseph también ha puesto parte de su fortuna en esas expediciones.

– ¿Honestamente? Si.

Y es que parecían llamar a la fundación para todo. No es que pensara que su familia fuera una bola de vividores, después de todo hasta donde entiende el señor Speedwagon fue como el padre de su padre.

Al llegar al hotel lo primero que Josuke va a hacer es llamar a Holly, ella ya podría decirle a Bruno san que Narcisa también estaba ahí.

Tiene ganas de recorrer un poco la ciudad, aún si es de noche habrá algo que ver pero no quiere irse y dejar a las niñas solas y no es que no confíe en su papá pero no confía en él. Ya podría salir con ellas mañana, en todo caso tal vez esperarían hasta la noche para salir y evitar que su padre se vuelva cenizas.

Para cuando lleguen a sus respectivas habitaciones, Jolyne ya se habría dormido antes de poder siquiera saludar a la abuela Holly.

Joseph también consideró recorrer la ciudad y regresar antes del amanecer, pero duda que vaya a darle tiempo suficiente para ello.

Florencia es un sueño renacentista, podrían pasarse días paseando y no acabarían de verla. Claro que ellos solo van a pasar una noche en un hotel bastante elegante de las orillas de la ciudad pero con una preciosa vista la río Arno que atraviesa la ciudad.

Jolyne se duerme pero Narcisa corretea por toda la habitación, Josuke encuentra difícil cuidar a Narcisa casi tanto como cuidar a Shizuka, que su Stand le permita atravesar cosas la hace imposible de atrapar.

Solo su apego a Jolyne la hace volver a la cama y quedarse quietecita.

Aunque todavía quiere un cuento porque "papà Leone" le cuenta uno antes de dormir. La mayoría historias de cuando era policía o estaba en la preparatoria, tenía una motocicleta y hacía cosas que seguro Bruno no aprobaría.

Con todo el alboroto que causa Narcisa y Josuke con ese correteo, es de esperarse que Jolyne termine despertándose. Y no se dormirá hasta después de escuchar la historia que por alguna razón le recuerda a su padre.

Josuke les cuenta sobre un ogro malhumorado que regaña a todos pero le gusta el mar.

– No es un ogro malo, lo que pasa es que no sabe como expresar sus sentimientos.

Y si, es un cuento de Jotaro gritándole a todos pero que al final con un poco de amor y comprensión el ogro se vuelve bueno.

Cosa que quisiera que pasara en la realidad con Jotaro san. Es un tipo genial y Josuke lo quiere, y lo admira pero ese hombre tiene que aprender a relajarse y a perdonar. Jolyne es quien peor la pasa por los humores de Jotaro san.

– Es un ogro idiota... – Murmura Jolyne con cansancio y un poco de amargura.

Un ogro que ignora la existencia de su propia hija, que prefiere enfrascarse en alguna investigación o una aventura en lugar de encargarse de ella.

– Lo sé… pero es nuestro ogro.

Josuke se pregunta si Jotaro san fue siempre así. A veces no lo entiende, tiene una hija preciosa, una madre que vela por él, a Kakyoin san y bien, los tiene a todos ellos y aún así esta enojado.

¿Acaso no son suficiente?

Ese amargo sabor que le deja su padre a Jolyne nunca va a esfumarse del todo, tanto que busca alguna otra figura paterna con la cual resguardarse.

Por suerte Jolyne lo tiene a él y al resto para compensar los descuidos de Jotaro san...ojalá fuera suficiente. Él tampoco tuvo a su padre en la infancia pero su abuelo fue su figura paterna y fue todo lo que pudo pedir de un padre.

Jolyne ama a su padre, pero teme que él no la quiera.

Por eso hace todas las travesuras que hace, siempre ha querido tener su atención y su cariño, aunque todos sus intentos hasta ahora han resultado inútiles.

Otousan le dice que Dio es malo y que no debería acercársele, pero en esos últimos días, Dio le ha tratado con mucho mas cariño que lo que su padre le ha mostrado en años.

Jotaro aún recuerda cuando Jolyne nació y era tan pequeñita que le daba miedo lastimarla. Su matrimonio fue un fracaso rotundo pero había valido la pena por ella.

Si tan solo fuera capaz de decírselo.

A Jotaro nunca le ha salido ser cariñoso con otros. Nunca supo la razón, tal vez fue por la ausencia de su padre o simplemente nació así.

Aquel viaje a Egipto tampoco ayudó a su condición, habiéndole dejado sus propias secuelas. Siempre alerta, porque la posibilidad de encontrarse algún enemigo ha estado presente en su mente durante todos esos años.

No por nada le llevó años admitir sus sentimientos hacia Kakyoin.