¡Hola! Aquí traigo la continuación. Espero que les guste.


Sora y Mimi estaban viendo revistas. Respondían uno que otro test. La más interesada era Sora, que estaba algo confundida con respecto a sus sentimientos. Entonces su mejor amiga le aconsejó responder preguntas de revistas para tener otras opiniones. Esperaban también a Kari y para matar el tiempo, decidieron ir de compras y compraron más revistas. Luego llegaron y se sentaron en el sofá, su madre había salido. Sora vestía un short de mezclilla y una pollera musculosa rosa. Mimi usaba un vestido veraniego celeste. Hacía mucho calor en Odaiba.

–Sora, ¿Kari ya salió de clases? –preguntó Mimi un poco impaciente.

–No lo sé, yo creo que sí. Pero estoy segura que vendrá con Tk– respondió Sora hojeando una revista.

–Ja,ja, esos dos tortolitos. ¿Cuando se declararán?

–No lo sé, con Matt hicimos una apuesta – Replicó Sora sonrojándose un poco al nombrarlo.

–Así que hacen apuestas. ¿De qué trata la apuesta? Y ¿Que apostaron? – le cuestionó Mimi a la pelirroja.

–Yo le dije que Kari se le declararía. Y él me dijo que Tk lo haría. Si yo gano, me tendrá que cantar una canción y si yo pierdo tendré que hacerle un favor, pero no acordamos que favor debía hacerle, me dijo que lo iba a pensar.

Mimi quedó sorprendida.

–¡Oh por Dios!

–¿Qué pasa Mimi? – preguntó la pelirroja con una expresión de duda. La pelicastaña iba a replicarle cuando unas risas llamaron la atención de ésta. Mimi abrió la puerta y se encontró con una escena muy comprometedora.

–Ya…basta Tk, deja de hacerme cos…ja,ja…qui…llas ja,ja– Intentó decir Kari, muriéndose de la risa.

–No pararé hasta que me digas que me quieres – respondió un divertido Tk, que disfrutaba haciéndole cosquillas a su mejor amiga.

–Yo…yo…ja,ja…te…ja,ja…quiero – se rindió la castaña dándole la victoria al rubio. Éste sólo se rio y paró de hacerle cosquillas en el cuello y vientre.

–Me parece, ahora ven aquí–dijo Tk atrayéndola hacía sí, abrazándola, mientras aspiraba el dulce aroma de Kari–yo igual te quiero.

Kari ya estaba acostumbrada a las muestras de afecto de Tk hacia ella, aunque no podía reclamarle nada. Ella igual disfrutaba abrazarlo de vez en cuando y a él no le molestaba.

–¡Aww, que hermosa pareja hacen! – dijo Mimi sacándoles una foto con su celular. El click sonó. –lo subiré a las redes.

–No, Mimi. Si mi hermano lo ve, matará a Tk –dictaminó Kari preocupada, mientras se separaba de su querido mejor amigo.

–Ja,ja, tranquila amiga. Me imaginaba una respuesta así. Veo que Tai sigue siendo un hermano sobreprotector.

–¿Entremos? –sugirió Sora afable. Así, los invitados entraron y la pelirroja les sirvió jugo. Cada uno se sentó en los sofás, pero Tk y Kari se sentaron juntos en el grande. Éstos les contaron a las chicas lo que había ocurrido en la mañana y éstas se sobresaltaron.

–¡Oh por Dios!, ese Tai nunca cambiará– declaró Mimi con una seria expresión en su rostro.

–Definitivamente– aseguró Sora.

–Alguien debería hablar con él –soltó Mimi mirando inquisitivamente a Sora.

–Opino lo mismo–declaró el rubio dirigiéndose su mirada hacia Sora.

–Yo también– dijo Kari, dedicándole una expresión de perro degollado a Sora.

Sora que miró a las personas de su alrededor no pudo creer lo que le estaban insinuando.

–No creerán que yo…

–Oh, vamos Sora." Por alguna extraña razón" Tai siempre te escucha– dictaminó Mimi mirándola con picardía, insinuando algo.

–Eso es porque somos mejores amigos, obvio– dictaminó algo nerviosa la pelirroja.

–Entonces… ¿lo harás? – preguntó la elegida de la luz juntando sus manos en señal de esperanza. Sora no podía negarle un favor a su gran amiga Kari. Además si hablaba con Tai, beneficiaría a la pareja y eso le convenía porque si ayudaba a Tk, quizás él podría ayudarle a conseguir algo con Matt. Debía hacerlo, no le quedaba otra alternativa.

–Está bien, lo haré.

–Muchísimas gracias Sora, te deberé una–declaró Tk algo aliviado.

–Oh, no te preocupes. –le restó importancia Sora–pero ¿qué es exactamente lo que debería decirle?

Kari y Tk demostraron expresiones serias en sus rostros. Seguramente estaban pensando en lo último que había dicho Sora. Mimi también estaba pensando y de la nada soltó:

–Ya sé, dile que la mayoría de los mejores amigos que se convierten en novios fracasan.

La premisa que Mimi había dicho les llegó al hueso a Tk y a Kari. Ambos se deprimieron y miraron hacia el suelo tratando de ocultar su malestar. Mimi se percató del poder de sus palabras.

–Aunque claro, todo tiene su excepción en la vida. La verdad es que yo opino que la pareja perfecta se da cuando se conocen desde hace mucho tiempo, así esa pareja sabe los defectos y las virtudes de cada uno y bueno, no tiene porque ser un rotundo fracaso–explicó la joven elegida mientras tomaba una pausa– Obviamente Tai no debe saber esto, jaja.

Y de pronto una luz de esperanza apareció en los corazones de Tk y Kari. Todo su mundo había cambiado por esas palabras dichas por su amiga. Y es que, anteriormente le habían quebrado las esperanzas.

–¿Qué es lo que no debo saber? –preguntó el susodicho entrando por la puerta que estaba abierta seguido de su mejor amigo.

Silencio sepulcral.

Sora, Mimi, Tk y Kari estaban estupefactos. ¿Cuándo habían llegado esas dos personas a su apartamento?, ¿Había escuchado todo? Sora conocía a Tai y si no hablaba rápido, éste iba a explotar de la curiosidad. Sin embargo, sus sentimientos estaban matándola, por así decirlo. No sabía si sentía algo por Matt o por Tai. Pero de lo que estaba segura era de que sentía algo, algo muy fuerte. —¡Oh! Si tan solo Biyomon estuviera aquí—pensó Sora.

–¿Y bien? –preguntó Tai nuevamente, empezando a desesperarse. Sora se levantó decidida a evitar que su mejor amigo se transformara en un monstruo.

–Bueno, es un secreto.

–Sora, odio los secretos y lo sabes.

–¿Y a ustedes quién les dijo que entraran? ¿eh? –encaró la pelirroja a sus mejores amigos con el fin de cambiar el tema.

–Escuché mi nombre y fue imposible no entrar ja,ja– dijo Tai volviendo a su habitual sentido del humor.

–Yo sólo lo seguí –se defendió Matt con el fin de no hacer enojar a la chica de sus deseos.

–Bueno, por esta vez se los perdonaré, pero nunca más. ¿Está bien?

Los chicos sólo asintieron y Sora les sonrió, pero no sólo por tener a sus mejores amigos delante de ella, sino porque su plan maestro había funcionado. El problema ahora estaba en que pasaría cuando Tai se diera cuenta de la presencia de Tk. Y esto no tardó en ocurrir.

–Tk, de nuevo tú –dijo seriamente Tai.

–Sí, el mismo –declaró Tk.

–Tenemos que hablar – respondió Tai más serio que antes. Sin embargo, Tk no sabía por qué tanta preocupación por parte del elegido del valor. Está bien, es el hermano mayor de Kari, pero él estaba seguro que no hacía nada malo y nadie tenía derecho a reclamarle por algo que aún no estaba concreto. Obviamente, él quería ser el novio de Kari, pero aún no lo eran. Tk tragó pesado.

–Sí lo crees así.

–¡Por supuesto que sí! –exclamó Tai muy seguro de sí mismo.

El ambiente se podía cortar con una tijera. La tensión y la expectación del momento eran inigualables. El rubio menor se levantó y salió con Tai a dar un paseo por el parque más cercano del departamento de Sora.

Los presentes en la casa de la pelirroja se fueron y se despidieron, pero Matt se quedó en la casa para hacerle compañía a la mujer de sus sueños, a petición de Sora. Él la amaba profundamente y cada día ese amor se incrementaba más y más. Él quería besarla, abrazarla y acariciarla suavemente. Y el simple hecho de que ella le pidiera a él que se quedara era formidable.

–Oye Matt –inició la conversación la elegida del amor.

–Dime –replicó el joven sonriéndole de manera sexy. Ante esto, Sora sólo quería lanzarse a sus brazos y besarlo. Luego, la imagen de Tai se le vino a la mente, sus deseos disminuyeron y entró en un trance dominado por la confusión.

–¿Veamos una película? –preguntó esperanzada la pelirroja con un poco de timidez.

–Sí, no tengo mucho que hacer. Pero yo la escojo.

–Bueno –le sonrió.

Simultáneamente, el rubio menor y el castaño estaban en su paseo por el parque. La charla había dado inicio.

–No te fijes en mi hermanita, te lo prohíbo –declaró sin rodeos el mayor mirándolo feo.

–Demasiado tarde – replicó Tk mirándolo fijamente a los ojos.

–¿Cómo?, ¿qué?…¿te gusta Kari? –eso lo tomó por sorpresa.

–Sí, es más me enamoré de ella. ¿Algún problema con eso Tai? –dictaminó el joven algo rudo, cruzándose de brazos.

–Sí, digo muchos. Es que…es que…¡Ay señor!, ¿no te pudiste haber fijado en tu amiga francesa?

–¿Te refieres a Catherine? No, a ella la veo sólo como una amiga.

–¡Rayos!

–¿Por qué tanta preocupación? Sabes muy bien que Kari y yo somos mejores amigos desde siempre y…

Tai no quiso que Tk terminara la frase.

–Y eso es lo que más me preocupa.¿Qué no entiendes? Kari es lo más valioso que tengo en esta vida y no quiero que chicos se enamoren de ella, porque ella también puede enamorarse, podría salir lastimada y si alguien llegara a dañar a mi dulce hermana, lo destruiría.

–Entiendo lo que dices, pero no ignoraré mis sentimientos. Tarde o temprano Kari sabrá que me gusta. Y jamás haría algo que pudiera hacerle mal– respondió Tk, mientras le recorría un escalofrío en toda la médula y todo por haber escuchado la última parte.

–¡Ay Takaishi!– dijo Tai sujetando su cabeza con sus manos–. me causas dolor de cabeza.

–Ja,ja,ja, bien me tengo que ir. Adiós. – se despidió el menor. Alejándose de la zona, se dirigió a su edificio.

Tai, estaba un poco menos preocupado, ya que notó ese deje de sinceridad característico en él. Si todo lo que había dicho era cierto, era cuestión de días para que Tk se convirtiera en el novio de Kari. Aunque él desconocía los sentimientos de su hermana, su intuición masculina le decía que ella si sentía algo por él. No obstante, no podía preguntarle directamente a Kari si estaba enamorada de Tk o quizás sí, quizás si podía. Pero sencillamente no estaba preparado para la respuesta de su hermana. Si ésta le decía que sí, entonces él fácilmente podría inmiscuirse en la relación para que no se consolidara la pareja. Luego imaginó lo triste que estaría su hermana si algo realmente malo llegara a suceder entre ellos, por ejemplo una pelea, un viaje, etc. Y sus ganas de meterse disminuyeron abruptamente, tal vez sólo le quedaba la resignación.

Mimi y Kari se encontraban en el café más cercano. Estaban poniéndose al día, ya que la universidad y la secundaria las mantuvo alejadas. Y eso que se comunicaban de vez en cuando por facebook, pero no era lo mismo hablar por chat que en persona, así que no perdieron tiempo.

–¿Y cómo vas con Tk, Kari? –preguntó una curiosa Mimi.

Kari tomó un sorbo de su café y contestó:

–Muy bien. Últimamente Tk me dice más seguido que me quiere y me abraza. Todo está bien entre nosotros.

Mimi estaba asombrada, ¿tanto había avanzado su relación?

–Están a un paso del noviazgo, ¡qué bien!

Kari casi se atora por lo anteriormente dicho por su amiga. Luego reaccionó:

–Creo…creo que sí. Además, siento esa…esa…química. A veces no es necesario hablar, sólo me basta mirarlo a los ojos para sentir esa química y yo creo que a él le pasa lo mismo.

–Pues nunca lo sabrás si no le dices lo que sientes– declaró sabiamente la elegida de la pureza.

Kari no pensó dos veces lo que diría.

–Pero…pero no quiero arruinar esta dulce amistad de años.

–Ay, amiga. Pero ser novios es mejor que ser sólo mejores amigos.

Kari estaba muy confundida, quería pensar en el lado positivo de las cosas, pero en su interior tenía miedo. Tenía miedo de arriesgarse y que todo su esfuerzo sea en vano. Tomó otro sorbo de café, se tapó su rostro con sus manos y dijo:

–Yo no lo sé…

–Deberías pensarlo. El que no arriesga no gana.

–Lo consideraré.

La noche había caído y todos regresaron a sus casas. Muchos se rindieron ante morfeo y durmieron plácidamente. Las cosas últimamente estaban bien. El mundo digital no había presentado ningún problema hace años, esto permitió que los elegidos pudieran vivir sus vidas sin ningún contratiempo en especial. El único problema era que muchos extrañaban a sus compañeros digimon. Y como no extrañarlos si son muy simpáticos y tiernos. El cariño que los elegidos le entregaron a los digimon permitió que éstos se encariñaran con los humanos y por lo tanto, la añoranza era mutua.

To be continued...


R&R please!