Las clases en la secundaria habían concluido y sólo faltaba un día para el famoso baile de fin de año. Kari, Yolei, Ken , Davis y Tk se fueron del instituto y estaban en las puertas de éste intercambiando unas palabras.
–Kari, recuerda que tenemos que ayudar con la decoración ahora, vámonos– dijo imperativa Yolei. Kari hizo caso omiso momentáneamente a lo anterior y se dirigió hacia el rubio que estaba un poco más alejado con los chicos. Tk al ver el actuar de su mejor amiga, también la imitó.
–Kari, hoy tengo entrenamiento de basquet, pasaré por ti a las seis en punto, ¿te parece? –dijo afable Tk. Que estaba acostumbrado a irse de la secundaria con ella, además así quedaba tranquilo, pues se preocupaba por ella. Y se puso como misión protegerla en todo momento.
–Está bien Tk, estaré en el hall del tercer piso.
Dicho esto, Yolei y Kari se fueron al hall a decorar el recinto. Tk, por su lado, se fue al gimnasio a practicar basquetbol, una de sus grandes pasiones. Él era muy bueno en ese deporte y el entrenador lo sabía muy bien. Por otro lado, Ken y Davis se fueron a practicar fútbol. Su entrenamiento terminaba a las seis.
La pelimorada y la castaña llegaron al hall. Era espacioso y grande. Las paredes estaban pintadas con un blanco crema. El lugar ya estaba decorado, pero le faltaban los detalles. Ellas sólo debían arreglar esas pequeñeces, como reforzar la cinta adhesiva de los colgantes para evitar que se cayeran, entre otros. Yolei no pudo evitar comentarle algo sobre lo que pasó en la mañana.
–¿A dónde fuiste con Tk en la mañana?
–Fuimos al parque, ¿por?
–Preguntaba. Ya no veo la hora para que estén juntos, harían una linda pareja. Él es más alto que tú, se verían muy bien y Davis ardería de celos.
–Lo único que quiero es estar con él, pero tengo mis miedos, ya sabes, de arruinar esta dulce amistad. Pero, Mimi me dijo que le dijera lo que siento, lo estoy considerando–Le sonrió Kari a su amiga.
–Sí, al fin amiga. Pensé que tenía que intentar persuadirte, pero veo que no.
Kari pensaba en contarle a su amiga lo del casi beso. Ese momento fue grandioso, Kari casi pudo sentir sus labios sobre los de él. Si no hubiese sido por esa persona, se hubiesen besado y ambos lo sabían. Ese momento debía repetirse, ya que no ocurrió…debería ocurrir ¿no?
–Yolei, no creerás lo que me pasó hoy.
–¿Qué te ocurrió? –preguntó con intriga la pelimorada.
–Lo que pasó fue que…
Alguien interrumpió su conversación.
–Kari.
Era Tk, estaba totalmente fresco, porque había tomado una ducha luego del entrenamiento. Debía estar presentable para ella. Ésta se volteó y le agradeció a Dios que no haya terminado de decir lo que en un principio le iba a decir a su amiga. Lo bueno, es que ya habían finalizado de alistar los detalles del hall y se podían ir.
–Oh, Tk ya estás aquí. Voy por mis cosas. –Dicho esto, la castaña tomó su mochila del suelo y salió junto con su amiga Yolei y Tk de la secundaria.
Davis y Ken ya habían terminado su práctica de su deporte favorito, se ducharon y caminaron hasta que a lo lejos divisaron a sus amigos. No dudaron en seguirlos, pues la salida del recinto se encontraba en esa dirección. A Davis le daba curiosidad saber que hacían después de clases Tk y Kari, así que le propuso a Ken espiarlos por un día. Ellos se habían separado de Yolei, ella iba a seguir por su camino, hasta que vio a Davis y a Ken. Davis le contó su plan maestro a Yolei y ésta se negó rotundamente.
–Mira, Tk se lleva a Kari por otro camino, la raptará –dijo Davis bastante preocupado–¡Vamos!
Ken y Yolei se miraron con caras de incrédulos, eso no podía ser posible. Sin embargo, Davis podía cometer una locura y decidieron seguirlo.
Matt estaba cantando y tocando guitarra en su habitación, era una nueva balada que había compuesto él y lo único que quería era ir a ensayar con su banda, pero tenía ensayo recién la próxima semana, así que tenía que esperar.
–Don't want to close my eyes, I don't want to fall asleep, because I'd miss you baby and I don't want to miss a thing.
Acto seguido, el rubio tuvo que dejar de cantar y tocar porque escuchó el timbre de su puerta y al estar solo en su apartamento, no le quedó otra que abrir. Al hacerlo no se sorprendió para nada al ver quién era. Tai se había alistado poniéndose una camisa a cuadros verde agua con negro y unos jeans negros. Y se fue directo a la casa del rubio. Caminaba y caminaba pensando en cómo le iba a decir al rubio que le gustaba cierta pelirroja. Al llegar tocó el timbre, y Matt le abrió la puerta.
–Tai, pasa… ¿qué haces aquí? –preguntó Matt. El susodicho entró y cerró la puerta.
–Te quería decir algo importante.
–Oh, ya veo…dispara.
Ambos se sentaron en el sofa central de la sala de estar. Que estaba constituida por una mesita de centro y dos sofás más pequeños.
–¿Recuerdas cuando me preguntaste si me gustaba alguien y yo te dije que nadie?
–Claro que sí.
–Pues te mentí, la verdad es que si me gusta alguien y esa persona me ha gustado desde que tengo uso de la razón.
Matt se sintió comprendido, pues él se encontraba en la misma situación. Así que no dudó en copiarle.
–Oh, no eres el único. A mí también me gusta alguien desde hace mucho.
–¿En serio?, bien digámoslo al mismo tiempo a la cuenta de tres.
–Está bien. Uno…
–Dos…
–Tres. Me gusta Sora –dijeron al unísono los mejores amigos. Ambos se pararon al oírse mutuamente y dijeron:
–¡¿Qué?!
TO BE CONTINUED...
