Del futbol y otros amores

Disclaimer:

Captain Tsubasa no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de su historia para entretenimiento. Créditos a su creador Yoichi Takahashi, el maestro que nos enseñó que el futbol es más que un simple deporte.

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Advertencias:

Puede haber algo de OCC.

Estos son una seria de oneshots independientes uno del otro, pero de alguna manera, relacionados entre sí. No siguen una secuencia temporal exacta, cada uno se lleva a cabo en distintos tiempos, y cada capítulo representa el punto de vista de algún personaje.

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Capítulo 3

Cuando te vuelva a ver

Fujisawa Yoshiko.

Las lágrimas ya habían cesado, pero si empezaba a pensar nuevamente en ello, no podría evitar que volvieran a caer de manera automática.

Se sentía destrozada, triste, desolada, pero nadie podría cambiar eso. En estos momentos, tenía que ser fuerte, no podía demostrar con facilidad su estado de ánimo, no sería correcto. Aun así, su cara decía lo mal que la estaba pasando.

—Yoshiko, apúrate a subir al taxi, por favor—. Le dijo su madre un poco exasperada por ver la lentitud de su hija.

Ella sin poder responder apropiadamente, asintió levemente con la cabeza y se apresuró a seguir a su madre.

Éste debería ser el adiós.

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Lo había conocido hace ya algunos años, pero no fue hasta cuando veía por televisión la semifinal de Yomiuri Land del Furano frente a Meiwa FC, que tomó una decisión. Reconoció su rostro inmediatamente, pues lo había visto en alguna otra ocasión en la escuela, para ese entonces era el capitán, el cual se había destacado en ese torneo infantil, por su arduo trabajo en equipo.

Ese partido, la llevó a postularse para manager del equipo de secundaria: de verdad quería apoyar al equipo que más se esforzaba en todo Japón por ganar el campeonato.

Allí, conoció a su inseparable amiga y confidente Machida Machiko.

Equipo, les presento a las nuevas encargadas del Furano, nos estarán ayudando en este tiempo. Por favor trátenlas con respeto.

¡Sí, entrenador! — dijeron todos a una sola voz.

Mucho gusto. Soy Matsuyama Hikaru.

Él se había ido a presentar por su propia cuenta, y algo en el corazón de ella se conmovió.

Yo soy Machida Machiko, y ella es Fujisawa Yoshiko. Es un gusto conocerte—. Por supuesto, por ser tímida, no pudo responder, y su compañera naturalmente la presentó.

Ese fue el comienzo de todo. Su deseo de ayudar al equipo, pronto se vio opacado por un sentimiento aún mayor.

No pudo evitar enamorarse del capitán del equipo. Fue casi tan inevitable como tratar que no nevara en Hokkaido.

Después de aceptar sus propios sentimientos, decidió callar; jamás había sido una persona extrovertida y decidida como Machiko, no podría siquiera pensar en confesar sus sentimientos, eso era una locura. Prefería tan solo, seguir apoyando al equipo como hasta ahora.

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¡B-Buenos días capitán!

Oh, manager, buenos días—. Respondió sonriente Matsuyama, quien iba sólo rumbo a la escuela. Al ir frente a ella, decidió esperar a que lo alcanzara, algo que sorprendió a Yoshiko, pero prefirió ignorar ese detalle.

El trabajo de un manager debe ser difícil, — dijo él, queriendo empezar una conversación casual, algo que ella agradeció.

No lo considero difícil, a veces es un poco agotador, pero eso no nos interesa, lo hacemos con gusto por ayudar al equipo—. Confesó alegremente y él le dedicó la mejor de las sonrisas que le había dado hasta ese momento.

Entonces para compensar su duro esfuerzo, entrenaremos aún más, para mejorar. ¡Seguro que este año ganaremos el campeonato nacional!

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Pero, aunque decidió callar sus sentimientos, Fujisawa Yoshiko era una persona fácil de leer. Y su amiga Machiko, la más perspicaz de las personas.

Te gusta Matsuyama, ¿verdad Yoshiko? — la emoción de su amiga, la aterró por un segundo.

—… no, yo…

Por favor, no mientas, lo puedo saber sin que lo digas. Además, somos amigas, puedes confiar en mí.

B-bueno… —suspiró derrotada, —está bien… sí, me gusta Matsuyama.

¡Kyaaaa! — gritó Machiko de la emoción, —¡Lo sabía! ¡Yoshiko, tienes que decírselo!

¿Qué…?

¡Tienes que confesarte!

N-no, yo no podría…

Vamos, es normal que cuando alguien te gusta, le digas tus sentimientos.

N-no Machiko, yo no me creo capaz…

¡Hey! ¡Manager, te necesitamos! — escucharon la voz del entrenador.

Lo dejaremos por el momento, no diré nada a nadie, pero tienes que decírselo, yo me encargaré de animarte…ahora, ¡vamos!

Y tenía razón. En todo ese tiempo su amiga la alentaba e insistía para que se confesara al capitán. Lo hizo hasta el final.

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Decidió que lo mejor era darlo todo en ayudarlos.

Toma una toalla.

Gracias manager.

Todos los momentos que pasó junto, por pequeños que fueran, los atesoró en lo profundo de su corazón.

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Hemos… perdido Yoshiko… —la voz de Machiko se fue apagando.

Matsuyama… — su trabajo en equipo no había bastado para llegar a la final, —ellos dieron todo de sí. Ya tendremos otra oportunidad, apenas estamos en primer año, confiemos en ellos.

Todas sus derrotas, fueron aceptadas por ella, y pacientemente les apoyó en todo lo que pudo.

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Aquí está tu bebida, Matsuyama.

Gracias, Fujisawa. Eres de mucha ayuda, no sé qué haríamos sin ti.

Todas sus palabras fueron grabadas con letras de oro en su memoria.

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No estés triste manager. Perdimos por segundo año consecutivo, pero no nos arrepentimos de nada. El próximo año lo lograremos, seguro—. Sonrió Hikaru.

Por más casuales que fueran sus pláticas, nunca pensó cambiar ninguno de esos momentos por nada en el mundo. Pues aún sobre sus sentimientos, lo que más deseaba, era que el sueño de Matsuyama se hiciera realidad.

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Buenos días—. Escuchó al equipo llegar, pero la mirada de ella no dejó a su capitán.

¿Uh? El capitán ya está aquí, mañana se inicia el entrenamiento desde las seis.

Cuando llegué aquí eran pasada las cinco, Matsuyama ya estaba sudando del entrenamiento—. Respondió ella sin dejar de verlo. Sorprendiendo a todos—. Y todo lo que tiene durante su entrenamiento son tiros largos.

¿Por qué? — dijo alguien.

Capitán… — nadie salía de su asombro.

Pero ella lo apoyó porque sabía que algo planeaba y no lo iba a dejar solo. Haría lo que fuera porque cumpliera su sueño…

Por favor, copia la tabla con el sorteo del campeonato.

Sí.

…cualquier cosa.

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Sus sentimientos crecían día a día, y el trato que Hikaru le daba, no ayudaba a apaciguarlos. Él siempre buscaba su bienestar.

Hey, los de primer año, ayuden a las manager con las pelotas.

¡Sí!

Gracias capitán.

Matsuyama siempre buscó aligerarle el trabajo.

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—Por favor Yoshiko, cambia esa cara, habíamos quedado en esto. Tenemos que alcanzar a tu padre, sé feliz por él.

Para su madre era fácil decirlo, pronto estaría con la persona que más amaba, ella por otro lado, tuvo que aceptar ese cambio.

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Yoshiko, empezaré a trabajar en Estados Unidos.

Su padre era directo en dar las noticias. La tomó por sorpresa.

¿Qué quieres decir…? — Aunque preguntó, ya sabía la respuesta en lo más profundo de su ser.

Tendremos que mudarnos…

Pero la escuela…

Sabes que no puedo estar sólo, las necesito conmigo…

Está bien Yoshiko, — intervino su madre, —él se irá la próxima semana, nosotras lo alcanzaremos tan pronto terminemos el papeleo…

¡Pero tengo un trabajo como manager! No los puedo abandonar así como así, hemos trabajado duro todo este año, y el torneo ya está por comenzar, me necesitan, estoy comprometida con ello, si los abandono…

Vamos Yoshiko, tienes que entender… — comenzó su padre, pero fue interrumpido.

De acuerdo, ¿te parece si yo me encargo del papeleo, mientras tú te concentras en el torneo? —Yoshiko asintió automáticamente, —pero, una vez que termines tus responsabilidades con el equipo, partiremos siguiendo a tu padre. ¿Entiendes? Una vez que el equipo haya perdido, o llegue a ganar, nos iremos.

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«Fujisawa, quien ha estado trabajando como nuestra manager hasta ahora, va a cambiar de escuela», decía el entrenador.

La reacción de Matsuyama, la dejó intranquila, pero no pudo hacer nada, ya que no se atrevía a confesar sus sentimientos.

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Ahora, lo único que podía hacer, era rogar para que ellos pudieran llegar a la final, y así poder quedarse más tiempo, apoyándoles. Más tiempo junto a Matsuyama.

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Ya vamos por los cuartos de final, Yoshiko — decía su amiga.

Lo sé, ruego para que les vaya bien…

Confíen en ellos, managers. Ganaremos hoy— interrumpió el entrenador; —ahora, por favor ayúdenme a llevar la bebida energética que les preparó mi esposa especialmente para ganar. Con esta fórmula, es imposible que pierdan.

Claro, entrenador—. Sonrieron las dos. Era cierto, tenían que confiar en ellos.

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Manager, por favor traiga lo que le dije antes.

¡Si! — respondió ella.

Todos conocen esto, es la famosa bebida energética que prepara mi esposa… — ellas empezaron a repartir las bebidas.

Toma, Matsuyama—. Se apresuró Yoshiko.

Oh, gracias—. Respondió él. Siempre esas palabras por insignificantes que pareciesen, le alegraban el día.

Pero su alegría no podía durar para siempre.

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Yoshiko, te busca tu madre—. Le dijo un miembro de los animadores.

Se fueron a un lugar apartado, pues no quería que nadie se enterara de su plática.

¿Todo bien, Yoshiko? — preguntó su madre.

S-sí…

Tu padre ha comenzado a trabajar en USA, Yoshiko. Está esperando por nosotros, debemos de reunirnos con él lo antes posible…

S-sí… — no tenía que ir a recordárselo… pero lo hizo, por un momento pensó que su madre era algo cruel por eso. Pero no había de otra, al fin y al cabo, era la verdad.

Adiós, me vuelvo a nuestro hotel.

Ahora sola, podía recordar ese dolor que le comía el alma. Era bueno haber ido lejos de los demás.

Yoshiko… Así que, ¿no te vas a quedar todas las vacaciones de verano en Japón? — Machiko realmente había escuchado su plática, ya no podía mentirle.

Bueno, ya sabes que es difícil para mi padre vivir en la otra punta del mundo sólo, así que es un poco urgente…

Eso significa… que, ¿nunca vas a decirle a Matsuyama lo que sientes?

No sabía qué responder, no podía.

¡Tienes que decírselo! Sé clara con él, si no, jamás se dará por enterado. No puedes guardarte lo que sientes, ven, te llevaré con él ahora.

P-pero…

Nada de «peros». Vamos…

Dicho y hecho la llevó prácticamente arrastrando hasta el capitán. Por suerte iba sólo. Seguro a reunirse con los demás.

Espera, Matsuyama—, dijo su intrépida amiga.

Hmm, ¿qué? — respondió el aludido mientras volteaba a verlas. Iba algo distraído. Seguramente pensando en el partido que estaba por comenzar.

Yoshiko, — le animó Machiko, pero eso no ayudó a que hablara.

¿Qué necesitabas? — Agregó Matsuyama poniendo su atención en ella. Eso tampoco le ayudó.

Vamos Yoshiko… —insistió su amiga, dándole un leve codazo. Ya podía sentirse presionada, y sólo alcanzó a decir un pequeño «sí». Hikaru seguía expectante con lo que le dirían.

Capitán, ¿qué está haciendo? ¡Venga rápido! — Interrumpió un miembro del equipo. Ya era suficiente, él tenía que concentrarse en el partido, no podía perder el tiempo con ella, no lo distraería más.

Sí, — dijo Matsuyama, y luego volvió hacia ellas —entonces, ¿qué era?

—…da lo mejor para ganar hoy—. Puso todo el ánimo que pudo en sus palabras. Sorprendiéndolo.

S-sí. ¿sólo eso? — preguntó no muy convencido.

—…Sí—. Ante tal respuesta él se dio la vuelta decidido a irse.

¡Otra vez! — Se quejó Machiko.

«Es mejor así como está», pensó. «Ahora quiero que Matsuyama no piense en nada más que en el partido de hoy».

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Durante ese partido, solamente pudo rogar que Matsuyama ganara, y para su bien, funcionó.

Ganamos… ganamos Yoshiko…

Qué bueno… — mientras hablaba tuvo que secarse las lágrimas del rostro, podía quedarse un día más.

¿Qué pasa, Yoshiko?

Me iré pronto, pero quiero dejarle un recuerdo al equipo…

¿Sí? ¿Y en qué piensas?

Hmmm no lo sé, tal vez… ¿U-unas… hachimakis?

¡Perfecto! Así también demostrarían su esfuerzo y perseverancia, ¿cuándo se las darás?

Pues empezaré a hacerlas hoy, q-quiero que mañana mismo estén terminadas.

¡Te ayudaré si así lo quieres!

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Mientras cosía las hachimakis, pensaba en que nunca se atrevería a confesar sus sentimientos a Matsuyama, por muy fuertes que sean; que fuera tímida no ayudaba en nada… además él no debía de desconcentrarse del deporte que tanto amaba.

Mientras cosía el número 10, se preguntó si el valoraría su esfuerzo, si admiraría el trabajo que ella hizo… probablemente no, ni siquiera estaba segura si lo usaría. Tenía tantas ganas de confesarse, pero no se atrevía; si por lo menos le pudiera dejar una carta… pero la timidez tampoco ayudaba a encontrar las palabras exactas para escribir. «Te amo», tan sólo quiso decir. «Te amo» el deseo crecía en ella. «Te amo» ¿Cómo podría expresarlo? «Te amo», miró la Hachimaki que tenía en su mano, y la idea surgió. Aunque él nunca lo notara. Se confesaría a través de su cinta.

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El valor que tuvo para coser las cintas, se fue estando frente al equipo. Tras la insistencia de Machiko y, aunque se intentó negar, Matsuyama le hizo cambiar de parecer.

Déjame verlos, — soltó un «Ah» de la sorpresa, mientras él le quitaba la bolsa de sus manos, —¡EHHH! Debe haber tomado mucho tiempo para hacer esto…

Por cierto Fujisawa, te vas a Estados Unidos para el siguiente semestre, tengo entendido—. Confirmó Kato. Recordándole nuevamente.

Es así.

Ya veo, — escuchó a Matsuyama, pero no lo miró. Su vista estaba hacia el piso—. ¡Bueno, nuestra manager ha puesto mucho esfuerzo para hacer y darnos estos hachimakis! ¡Hoy vamos a usarlos para nuestro partido!

Ella no esperaba que los fueran a usar, menos en ese momento, pero ahí estaba nuevamente Matsuyama conmoviéndola con sus palabras.

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El partido fue lo más reñido que había presenciado, y ella imploraba a cada momento.

«Si pierde, me voy a Estados Unidos. Hagan lo que hagan, ganen todos por favor. Hoy deben hacer su mayor esfuerzo para ganar, Matsuyama».

Pero no bastó. Y como su peor pesadilla, habían perdido.

Cuando su madre le habló, trató de buscar consuelo en ella, pero sólo escuchó la cruda verdad.

«…ven, vamos al aeropuerto, tomaremos el primer vuelo que salga hoy…».

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¿Tiene que ser ahora?

Lo siento, por favor, dile a todos que les doy mis saludos. Gracias por tu apoyo, Machiko, no te olvidaré—. Dicho esto, y en contra de su propio carácter tímido, se atrevió a abrazar a su amiga—. Adiós.

Y así, se habían marchado. Ahora mismo estaba llegando al aeropuerto.

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—Vamos Yoshiko—. Apuraba su madre.

—Sí, — respondió sin ánimo y dispuesta a avanzar, cuando lo visualizó. De la impresión, dejó caer su equipaje.

—Yoshiko, tien… — escuchó la voz de su madre al fondo, pero no le prestó atención. Él estaba ahí.

—Fujisawa—. Le llamó.

—Matsuyama.

Su madre los dejó mientras iba por los boletos. Ella estaba confundida. Se acercaron y él fue el primero en hablar.

—Parece que llegué a tiempo.

—¿…por qué?

—Encontré un taxi inmediatamente para perseguir tu auto, y le dije que acelerara, — confesó; —pero nos apuramos tanto que no podía encontrarte en ningún lugar. Te has cambiado de ropa—. Apuntó.

—Sí, fuimos al hotel a cambiarnos de ropa… — al bajar la mirada, vio la rodilla derecha de él, —¡Ah Matsuyama, tu pierna está sangrando! Espera un momento.

Sin pensarlo dos veces, sacó un pañuelo de su bolsillo y, en contra de las protestas del capitán, comenzó a atenderlo. La última vez que lo haría. Trató de no pensar en eso.

—Gracias manager—. Las palabras de él, bastaron para que las lágrimas salieran nuevamente.

—¿Qué pasa? — Dijo preocupado.

—Apareciste tan de repente… — ¿Por qué había ido?

—¿Por qué? No deberías… cerca del campo de futbol traté de llamarte, pero no te diste vuelta… traté de perseguirte… fue entonces cuando caí en el asfalto y me lastimé… hey, no llores—. Agregó.

—Pero…

—Si sigues llorando…

¿Por qué estaba allí? Era una pregunta tan absurda, ¡claro que sabía por qué estaba el allí! ¡Era por ella! ¡Él había ido por ella! No resistió más.

—¡Matsuyama! — Gritó mientras se lanzaba a sus brazos. En esa banca donde él se encontraba sentado. Él sin dudarlo, le correspondió, y por un momento, ella pudo sentir como Hikaru temblaba en su abrazo, y como su voz salía con dificultad.

—Cuídate—. Le dijo él.

—Hmm.

—Quiero que me envíes cartas, yo te las contestaré.

—Hmm.

—Me quedaré con esta hachimaki para recordarte… gracias.

—Hmm.

En sus brazos y aun llorando se sintió la persona más dichosa sobre la tierra. Se correspondían, lo sabía, y por el momento, era más que suficiente.

Al separarse, y verlo en su uniforme, recordó algo importante.

—Matsuyama, no trajiste dinero, ¿cómo pagaste el taxi? — el aludido comenzó a reír nerviosamente mientras se rascaba la nuca.

—Pues realmente me está esperando el taxi afuera… pensaba pedir prestado cuando regresara…

—No es necesario, toma — Yoshiko sacó dinero de su bolso, cuando él estaba por negarse, agregó: —me lo devolverás cuando nos volvamos a ver.

Esa fue una promesa muda. Fujisawa Yoshiko regresaría. Y Matsuyama Hikaru, la esperaría.

Subió al avión más tranquila.

«Seguiremos con esto, cuando te vuelva a ver».

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Hasta aquí llegamos con este capítulo:)

Nuevamente me disculpo si se me escapó alguna falta ortográfica, yo espero que no...

Agradezco a quienes se han tomado la molestia de leer hasta aquí. Sus comentarios me inspiran para seguir, así que no duden en dejar su opinión por pequeña que sea.

Especialmente:

Princesalirio, me alegra que te guste la historia, gracias por tu comprensión, tus comentarios me inspiran para que siga con ésto. Ten por seguro que no lo dejaré, trataré de darme abasto con el poco tiempo que tengo:)

AsukaHyuga, mil gracias por tu interés y tu comentario, haré lo que pueda para no tardar tanto en actualizar:)

¡En verdad, espero no defraudarlas!

En el próximo episodio: ¿...quién será?:3

Saludos, un fuerte abrazo:

ShelenyPrice