Del futbol y otros amores
Disclaimer:
Captain Tsubasa no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de su historia para entretenimiento. Créditos a su creador Yoichi Takahashi, el maestro que nos enseñó que el futbol es más que un simple deporte.
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Advertencias:
Puede haber algo de OCC.
Estos son una seria de oneshots independientes uno del otro, pero de alguna manera, relacionados entre sí. No siguen una secuencia temporal exacta, cada uno se lleva a cabo en distintos tiempos, y cada capítulo representa el punto de vista de algún personaje.
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Capítulo 5
El deporte es mi vida
Akamine Maki
Chica nada femenina. Sin interés alguno en los chicos. Adicta al softbol. Temperamental e independiente. Agresiva en ocasiones y directa para decir lo que piensa.
Siempre era descrita con una o más de aquellas características, pero muy poco le importaba. Pues no había palabras más ciertas que esas.
Toda su vida vivió en Okinawa, y gracias a su padre, aprendió a amar el softbol a muy temprana edad. Se había familiarizado tanto con ese deporte, que toda su vida se centró en practicarlo.
Siempre era su prioridad, pues gracias a ese deporte, tuvo muchos logros, y muy seguramente le deparaban más en el futuro. Además de que, gracias a él, pudo conocer a ese chico.
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Como todas las tardes, iba camino a la cancha para practicar un poco. En ese aspecto se sentía algo sola, ya que ninguna de las chicas le dedicaba tanto tiempo al softbol como ella, y por consiguiente, no había quien la acompañara en su entrenamiento especial.
Gracias a dicho entrenamiento, pudo realizar habilidosas técnicas, además de crear su tiro especial. Todos siempre caían en la trampa que implicaba dicho tiro. Realmente estaba muy satisfecha con él.
Al estar por entrar, escuchó ruidos dentro de la cancha. Alguien golpeaba la barda que rodeaba el campo de juego.
Era un chico alto, moreno. Haciendo uso de su gran memoria, lo pudo reconocer. Lo había visto con anterioridad en la playa, entrenando. Futbolista. No importaba. Lo de relevancia en ese momento era, ¿por qué rayos estaba maltratando el terreno de juego?
En su camino visualizó la coca-cola que se encontraba cerca de ella, ¿un deportista tomando gaseosas? ¿Estaba loco?
No se esperó ni bien llegar hasta él, para reclamarle a viva voz, tan típico de ella.
—¡Hey un momento! — Inmediatamente, la atención del chico reparó en Maki—. ¡Ésta es una cancha de softbol, no de futbol! ¡Estás rompiendo el terreno! — él miró detenidamente el daño que había causado; sin esperar respuesta y, en venganza, Maki tomó la coca cercana a sus pies y, la empezó a vaciar en el suelo. —Y si tú eres un deportista como supongo, las gaseosas no son buenas para ti… si tienes sed, búscate agua o una bebida energizante.
—¡Hey! La coca es mi bebida preferida—. Se lamentó el chico, pero no hizo ademán de molestarse.
—Para compensarlo, tendrás que entrenar conmigo—. Ordenó Maki, teniendo la mejor idea del momento Era una orden, no una petición.
—Es que no sé jugar…
—No importa, aquí aprenderás. Soy Akamine Maki—. Dijo con resolución mientras se acercaba a darle un guante.
—Yo soy Hyuga Kojiro, — el chico era lindo, no lo negaría, pero ella era más que conocida por evitar ese tipo de pensamientos. Hora sólo se concentraría en entrenador con su ayuda.
Y para hacerlo interesante, iba amostrarle sus mejores técnicas de juego. Sería divertido.
Empezó con tiros sencillos, pero complicados para cualquier novato. Hyuga los recibió bien. No cabe duda que tenía buenos reflejos, como un buen futbolista.
—Eres bueno para ser un cátcher improvisado—. Ella lo pensó bien, y agregó: —¿No eres tú el que veo en la playa cuando salgo a correr?
—¿Te das cuenta? — Hyuga de verdad que tenía la duda.
—A juzgar por tu acento, no eres de acá—. Maki ignoró su pregunta, la verdad era que estaba muy interesada en él. Pero no lo aceptaría fácil.
—No. No lo soy.
—Por tu bronceado, creí al principio que eras de Okinawa—. Agregó ella de manera casual.
—¡Es mi color! — Dijo Hyuga de manera cómica. Maki rió ante ese acto, y nuevamente lo ignoró.
—Soy hija única y siempre soñé… con un hermano mayor como tú para que me ayudara a entrenar—. Su frase era cierta, pero no se sintió del todo a gusto cuando lo dijo.
—¿Eh?
Después de sus palabras, decidió ponerle más complicado el asunto al futbolista, y entonces se dispuso a hacer su especialidad, y asombrar al chico. Ella se mofó de su suerte. Hyuga había caído directo en su trampa. Después de todo, el efecto que ella le daba a la pelota, era único.
Contrario a lo que cualquiera hubiese hecho, después de su momento de sorpresa, él se levantó tirando la pelota y el guante meditando decididamente en un asunto secreto para Maki, sorprendiéndola.
—¿Qué… qué te pasa?
Contra todo pronóstico, él se acercó rápidamente a ella.
—¡Sí! ¡Es esa! La solución para mi nuevo tiro… — dijo tomándola por los hombros. —¡Tú me la diste!
Maki no lo quiso, jamás la pidió, no pensó en ello siquiera, pero lo cierto es que algo en su corazón se activó. Solo en ese instante pudo darse cuenta de la cercanía que tenían uno del otro. Y un sentimiento desconocido por ella surgió en ese instante. Algo diferente que nunca en su vida llegó a sentir por alguien.
Se estremeció y un sonrojo bastante visible se formó en su rostro.
Hyuga entrenaría en la montaña, ella había sido de importancia para él al darle información necesaria para desarrollar su nuevo tiro.
Ese sería en comienzo de un amor muy difícil.
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Aún en el colegio, no podía dejar de pensar en él.
Caminaba durante el descanso hacia su asiento, cuando vio el rostro de Hyuga en una revista que leía un compañero de clase.
—¿Es…? — dijo mientras arrebataba la revista de sus manos. Interesada en el contenido.
—¿Qué te pasa Akamine? No la he terminado de ver… — protestó el chico, queriendo tomarla de vuelta.
—Déjame verlo un momento, — Maki exasperada, golpeó al chico.
Mientras echaba un vistazo a la información, no salía de su asombro. «No sabía que él era un famoso jugador de futbol» se sonrojó. Sus amigas y compañeras de equipo, por supuesto, lo notaron.
—¿Acaso te sonrojaste, Maki?
—N-no, claro que no… — la susodicha, escondió la revista tras sí.
—Mientes, — dijo otra de sus amigas, —Has estado muy distraída últimamente… — acusó; —solamente no olvides que se acerca nuestro primer partido y todo estará bien.
—Lo sé—. Pero a pesar que lo sabía, no lo podía evitar.
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En el partido, aunque al principio le fue bien haciendo uso de sus increíbles tiros, se distrajo durante el tiempo que seguía, pensando en él. No fe un buen partido, y Hyuga nunca llegó a verla jugar.
Perdieron.
Llovía; todos se habían ido ya, sin embargo, Maki no se movió de en medio de la cancha. Se sentía miserable.
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—Hola ¿no tienes con quien jugar hoy? — Escuchó la voz de Hyuga, lo miró; ella lloraba —oh, ya veo, ¿han perdido su partido? — dijo él, viendo la tabla con el marcador final.
—¿Por qué no viniste hoy a alentarnos? — Reclamó furiosa Maki.
—¿Qué? — La furia seguía dentro de ella, sin pensarlo, se acercó a él y lo golpeó en su pecho.
—Desarrollaste tu nuevo tiro gracias a mí, ¿verdad?
—Es verdad, es gracias a ti que he podido dominar el tiro—. Contestó Kojiro, condescendiente.
—Yo estoy enojada — se recargo en su pecho —. Estoy enojada no hemos ganado. Yo corro todas las mañanas a pesar del sueño. Jugué con toda el alma y todo el equipo se ha entrenado como nunca previo a este primer partido.
El abrazó su cabeza en un acto de apoyo. La sorpresa fue tanta que quedó por un momento confundida.
—Llora. Llora mientras quieras. Canaliza la rabia que está en ti para ganar el próximo partido… les demostrarás quién eres.
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En ese instante estaba molesta con ella misma por ese nuevo sentimiento, no con él y sin embargo, la consolaba como nadie más.
¿Cómo podía ser indiferente a alguien que la trataba tan gentilmente? Ningún otro chico se habría portado así con ella, bueno, no es como que ella se hubiera portado así con cualquier chico.
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La mañana parecía perfecta. Era día de descanso, más que perfecto. Aprovecharía ir a visitarlo, en el camino le compraría una lata de coca cola, como disculpa por haberse deshecho de la que él tenía en aquel primer encuentro.
¿Dónde lo buscaría? Pues tendría que ir a la playa, cerca del lugar donde lo había visto entrenar. Seguramente lo encontraba por allí. Le sorprendía todo lo que podía llegar a planear solamente por verlo una vez más. Ansiaba verlo.
Ella, la chica menos femenina del mundo, aquella arrogante, temperamental e independiente, que nunca, jamás, se había fijado en alguien, hoy, estaba camino a ver al tigre japonés de la selección nacional de futbol.
Al llegar cerca del paradero de autobús, lo divisó, pero no le gustó para nada lo que observó. A lo lejos, vio como abordaba el autobús junto con otro chico. Idiota, se iba sin despedirse, no lo podía dejar pasar.
Sin pensarlo dos veces, Maki corrió detrás del autobús. Corrió cuanto sus piernas le permitieron; no lo volvería a ver, su corazón dolía de pensarlo.
Quiso alcanzarlo antes que Kojiro subiera, pero no pudo; ahora con toda la angustia del mundo, seguía corriendo detrás de ese autobús, aunque fuera en vano. Pero todo cambió cuando, de un momento a otro, vio la silueta de la cabeza de Hyuga, asomarse por la ventanilla. Unos instantes después, el autobús se detuvo y él bajó.
Maki llego jadeando hasta donde él se encontraba.
—Niña tonta, por más rápido que corras no habrías alcanzado el autobús—. Reprendió en cuanto lo alcanzó.
—Eres tú el idiota… — respondió entre jadeos, —¡Cuando menos me hubieses dicho que te ibas!
—Hmm- asintió él, condescendiente.
Maki pensó en la coca que le llevaba y el cómo estaría ahora. Sonrió internamente. Ese sería su venganza.
—¡Ten, un regalo! — Le extendió la lata.
El muy tonto la abrió y se salpicó todo.
—¡Wah! — Su expresión en ese momento, era de lo más cómica.
—Tú te rociaste, — se burló maki. Él solo intentaba sacudirse en vano. Era hora de ponerse seria—. Espero que pases la segunda ronda y que clasifiquen al mundial.
—Sí, — dijo el tigre firmemente. — por tu parte, tú vence al Liceo de Okinan la próxima vez.
El empezó a beber de la lata y en ese momento, maki pensó que podía sincerarse. Ser alguien un poco femenina.
—Si… si ganamos, ¿aceptarías salir conmigo?
Hyuga escupió lo que bebía de la sorpresa. Era la primera vez que era directa de tal forma y ni siquiera imaginaba decir cosas tan embarazosas, pero lo dicho, dicho estaba. Las reacciones del delantero del equipo nipón, también eran muy divertidas, estaba bien; por el momento, se conformaría sólo con molestarlo.
—¡Idiota! — Dijo a manera de broma, pero haciendo que Kojiro se relajara. Después de beber un poco más tranquilo, él le ofreció la lata.
—¿Quieres? — Seguro pensó que estaría sedienta.
—Sí — Maki bebió gustosamente. Correr le había dado mucha sed—. Al final, la coca es buena, — dijo como conclusión.
—Totalmente — dijo él.
Esa fue su significativa despedida.
Hasta que llegó el siguiente autobús, platicaron un poco más de cosas triviales, relacionadas a los deportes que tanto amaban; así se enteró de muchas cosas que desconocía de él. Y de paso, le dio información a Hyuga sobre ella.
—¿Por qué juega futbol Hyuga Kojiro? — El chico sonrió sinceramente, por un momento.
—Antes ni yo mismo lo sabía… pero ahora te puedo decir que lo hago por placer, por diversión, porque es mi todo… quiero ser el goleador número uno del mundo, y un día, ganar el mundial junto con mis amigos de la selección. Porque el futbol, es mi vida.
Maki le hizo prometer que la visitaría tan pronto regresara a Okinawa.
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Así, nuevamente se concentró en el deporte, amaba el softbol. También podía decir, era su vida.
Ahora que había conocido el amor, no podía quedarse donde estaba, iría mucho más allá.
Decidió seguir su trayectoria, así como lo hacía el tigre japonés. Se esforzaría al máximo con su carrera para que al igual que él, un día llegara a ser seleccionada nacional. Ahora tenía un nuevo objetivo claro.
Las fechas posteriores, cuando Hyuga se fue, Maki hizo un amuleto, con la forma de él grabada. En el amuleto, Kojiro tenía su uniforme de seleccionado de futbol. Porque el cumplía su sueño, y con ayuda de ese amuleto, ella cumpliría el suyo.
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Lo logró con esfuerzo y dedicación; después de unos meses, ganaron el campeonato de Okinawa; todo era felicidad: podrían ir al torneo nacional.
Para poder hacer un buen papel, habían juntado fondos de la ciudad, y las enviarían a Yamanashi, a entrenar. No podía ser mejor, ahí era donde se encontraba el campamento de la selección juvenil de futbol. Lo sabía porque ahora también seguía los pasos de Hyuga y su equipo.
Una idea recorrió su mente. Tal vez podría escaparse e ir a verlo. Lo deseaba con todo su ser. Pero no quería aparecerse así como así. Iría a darle el amuleto que con dedicación había hecho; después de todo, en esos momentos la selección necesitaba más que nunca, tener muy buena suerte.
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Se había logrado escabullir sin ser detectada por el entrenador o sus ayudantes. Ahora, llegando al campamento de concentración de futbol. Le asaltaban las dudas, ¿podría verlo verdaderamente? ¿Le dejarían siquiera hablar con él? ¿Cómo haría para verlo?
Pero no tuvo que hacer nada, el chico estaba parado meditando silenciosamente a media cancha.
—¡Hey! Hyuga Kojiro, ¿por qué tan serio? — Gritó a cierta distancia. Él la miró.
—¿Qué? ¿Tú aquí? — Dijo sorprendido.
—Mientras disputaban el campeonato asiático, nosotros ganamos con el equipo femenil de Okinawa y nos clasificamos para el campeonato nacional—. Le enseñó el periódico, que llevaba en manos.
—Oh, sí— dijo él viendo la noticia.
—Gracias a ti podremos estar en el torneo. Para prepararlo, vinimos al departamento vecino de Yamanashi. Me escapé del hotel para verte… — confesó, pero era tan embarazoso, que prefirió seguir con sus típicas bromas —porque me habías prometido que saldrías conmigo si le ganábamos a Okinan…
—¡¿Eh?! — Él estaba sorprendido. Ella rió sonoramente.
—¡Bromeé! —estiró su mano para mostrar lo que le fue a dar —ten, es un souvenir. Gracias a él nosotras calificamos para el campeonato nacional. Te lo ofrezco para que ustedes ganen su próximo partido. Y también porque tienen muchos heridos en el equipo y que tú seas protegido.
—… — no hubo respuesta en Hyuga. La incomodidad creció en Maki y pronto se arrepintió de sus palabras.
—¿Qué? — dijo indignada, —me lo llevo si no lo quieres.
—No…— Kojiro se sinceró. —Bien quiero… pero me pregunto si tengo derecho a llevarlo.
—Por supuesto—. Respondió aliviada.
Ese contacto, cuando intercambió de manos el amuleto, y el momento en que sus miradas se cruzaron, fue lo más romántico que experimentó nunca. Una conexión inmensa había entre ellos, de eso no había duda.
Pero ese amor no podía ser, no por ahora.
—¡Hyuga! — Dijo alguien interrumpiendo su momento. Se separaron. Ella estaba un poco cohibida; era hora de irse.
—¡Hey! ¡Hola! — Saludó al chico, con la mano mientras empezaba su camino de regreso al hotel, luego se refirió a Hyuga—. Cuídate de no tener dolor de panza por abusar de tomar coca.
No esperando respuesta empezó a correr hacia la salida.
—¡Hey Akamine Maki! — Escuchó la voz del delantero—. ¡Te prometo que ganaremos nuestro próximo partido! — Sonrió mientras alzaba el amuleto en alto.
—¡Sí!
«Es la primera vez que me llama por mi nombre. Eso basta… para que mi corazón lata con fuerza» pensó.
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Ahora no era su momento, estaba segura de que algún día, sus caminos se volverían a cruzar. Porque los dos, seguirían su sueño, seguirían jugando el deporte que tanto les gustaba.
Cumplirían sus objetivos de ser los mejores, y así se encontrarían una vez más; Akamine Maki estaba segura, porque los dos amaban lo que hacían.
«Porque, así como a Hyuga, el deporte es mi vida».
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Hasta aquí terminamos :)
Me disculpo si se me escapó alguna falta ortográfica y bla, bla, bla...
Agradezco a quienes se han tomado la molestia de leer hasta aquí. Sus comentarios me inspiran para seguir, así que no duden en dejar su opinión por pequeña que sea.
Princesalirio, eres un amor, de verdad3 Es lo que más me gusta de estas historias, que representan el amor más puro que podría haber; ya sabemos que Takahashi-sensei no es la persona más romántica del mundo, pero creo que supo plasmar bien a cada personaje en cuanto a los temas románticos se refiere... y sigo esperando que algún día, por fin pueda mostrar a estas parejas juntas, como una familia (ya sabemos que Tsubasa y Sanae se adelantaron a todos:3)
En el próximo episodio: Yukari:3
¡Saludos!
ShelenyPrice
