Del futbol y otros amores

Disclaimer:

Captain Tsubasa no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de su historia para entretenimiento. Créditos a su creador Yoichi Takahashi, el maestro que nos enseñó que el futbol es más que un simple deporte.

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Advertencias:

Puede haber algo de OCC.

Estos son una seria de oneshots independientes uno del otro, pero de alguna manera, relacionados entre sí. No siguen una secuencia temporal exacta, cada uno se lleva a cabo en distintos tiempos, y cada capítulo representa el punto de vista de algún personaje.

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Capítulo 6

El amor es ciego

Nishimoto Yukari

«¿Quién logrará enamorarme?»

Era la pregunta que Yukari siempre se hacía. Jamás imaginó que alguien pudiera llegar a su corazón de tal manera, por eso cuando comenzó a albergar sentimientos hacia cierto jugador, decidió ignorarlos. De la más drástica manera.
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Cuando era pequeña, soñaba e imaginaba cómo serían los romances de las historias que leía, los cuentos de hadas eran su más grande sueño, y las muñecas eran quienes las trasladaban a ese mundo de aventura.

Mundo que su primo Hiroshi siempre menospreciaba.

«Todo se basa en lo fuerte que seas, por eso las niñas son débiles, porque solo quieren ser como esas débiles princesas que necesitan ser rescatadas» le decía el niño, afirmando desde muy pequeño, que necesitaba un buen reto, alguien a quien pudiera hacerle frente con su fuerza.

A Yukari poco le importaba, no culpaba a Hiroshi por ser fuerte y querer alguien con quien medirse de igual a igual, pero verdaderamente le preocupaba que su primo alguna vez pudiera quedar herido.

Como aquella vez cuando iban en educación primaria. Recordaba cómo unos compañeros de clase le quitaron su muñeca, y ella al no poder contra esos chicos, le pidió ayuda a Hiroshi, fue entonces cuando interrumpieron chicos de secundaria, y su primo sin pensarlo, les dio una paliza que seguramente jamás olvidarían.

Pero a pesar de su preocupación, el hecho de que Hiroshi la defendiera, le hacía pensar que sí se podía vivir en un cuento de hadas.

Por supuesto, con el paso de los años, se dio cuenta que no era así.

Se mudó a Nankatsu, y allí conoció a muchos chicos, pero todos eran muy… diferentes a lo que siempre soñó. Y desde entonces, no paraba de preguntarse, ¿encontraría a la persona indicada para ella?

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En su primer año de secundaria, conoció a su mejor amiga, Nakazawa Sanae, y con ella, se unió al club de fútbol como mánager. Sin saberlo, ese fue el primer paso hacia su amor.

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Ishizaki Ryo. Era un chico casi nada atractivo, no es que fuera feo, más bien la descripción que cualquiera daría de él, es que parecía simio. Uno muy carismático y simpático. Yukari reía ante su ocurrencia.

Ishizaki se caracterizaba más que cualquiera, por ser perseverante. Pues había logrado mucho, con un duro entrenamiento, y mucho esfuerzo. Si Yukari tuviera que clasificarlo, sería dentro del grupo de jugadores promedio, sin ninguna habilidad en especial, que había logrado mucho con gran perseverancia y dedicación.

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Él, como todos los demás de primer año, conocían el pasado poco femenino de Sanae, y su obvio amor por Tsubasa. Pues era amigo de ambos.

Ishizaki y ella creían lo mismo: Tsubasa y Sanae eran el uno para el otro. Por eso sus ocurrencias, iban dirigidas a lo mismo.

Como la vez que les insinuaban su relación, casi a comienzos de su tercer año, cuando Kumi alcanzó a los chicos únicamente para saludar a Tsubasa.

Eh Tsubasa esa chica es bastante linda, pero no seas infiel—. Dijo de manera casual Ryo.

¿Eh? — El aludido se hacía el desentendido.

¡Ahora no te hagas el tonto! Sabemos que estás con la manager, Nakazawa Sanae.

¿Qué? ¿De qué están hablando?

Te da vergüenza porque está todo el mundo aquí, pero tranquilo, no es como si nos importase la relación de ustedes—. Alegó Taki.

Sí, sí — secundaban los demás.

Ellas escuchaban del otro lado, y Yukari no perdió su oportunidad de intervenir.

Así es; Ishizaki tiene razón, Sanae.

¡Yukari!

Esa chica está interesada en Tsubasa, Sanae. Tú lo has amado desde la primaria, no puedes perder ante ella.

Yo no estoy…

Ah, vamos, vamos, — se adelantó hacia los demás, —¡Buenos días chicos!

Hey, hablando del rey de Roma… — Kisugi no perdía oportunidad para meterse, —estábamos hablando de ti ahora mismo, manager…

¿Ah, sí? Pues de hecho, nosotras estábamos hablando de Tsubasa, ¿verdad Sanae? — preguntó con algo de malicia.

¡Yukari!

Esas relaciones eran las que más le gustaban. Ella alentaría a su amiga para ver florecer ese amor que tal vez nunca la alcanzaría.

Y de paso, aprovecharía la oportunidad para insinuar e incomodarla.

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En ese corto tiempo, también se encariñó con Kumi. La chica estaba dando lo mejor de sí. Ese tipo de romance también le encantaba.

Se encontraba en un restaurante esperando la llegada de Sanae. Y de pronto, escuchó llegar a un grupo de chicas que se sentaron en la parte tras de ella. No las pudo ver, pero por su conversación supo quiénes eran.

Vamos Kumi ¿qué pasó? Se suponía que se lo ibas a decir después del torneo nacional—. Alegaba una amiga.

Hmm — asintió —Pero Tsubasa-senpai se fue a Europa inmediatamente después, aun después del torneo, solo pensaba en futbol.

Yukari rió interiormente, esas chicas todavía no comprendían al 10 japonés.

Ah, no puedes hacer nada—. Les interrumpió asomándose por encima del sillón—. Pero ese es el encanto de Tsubasa, ¿cierto?

Reía gentilmente mientras hablaba, dejando a Kumi muy sorprendida.

¡Senpai! — Kumi no sabía que contestarle, y en ese momento escuchó llegar a su amiga, esto se pondría divertido…

¿No es cierto, Sanae? — Viró su mirada hacia la otra manager, quien estaba confundida también.

Eh… ¿Qué has dicho Yukari? — O… tal vez se hacía la desentendida. Era emocionante de solo pensarlo.

Den lo mejor ustedes dos. No puedo decidir a quién alentar—. Con una pose perfecta para admirar la ocasión y unas palabras sinceras, concluyó.

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Y era cierto. Pero más cierto era que Tsubasa ya le correspondía a una de las dos; y eso se volvió oficial días antes de su partida a Brasil.

Sanae y Tsubasa se amaban, y ahora estaban separados. Pero la distancia entre ellos no hacía difíciles las cosas, pues eran lo suficientemente fuertes.

Ese definitivamente era un amor distinto a cualquiera. Uno como aquellos que tanto le gustaba leer de niña. Uno que ella nunca tendría.

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Incluso el amor entre Yayoi, amiga de Sanae, y Misugi Jun, era evidente. Más evidente que el de cualquiera. Y no dejaba de pensar que hacían bonita pareja.

Además, por pláticas con los chicos, se enteró que el defensa Matsuyama, también tenía una novia, una tal Fujisawa Yoshiko.

Por Ishizaki se enteró que, en Francia, había un prospecto para novia de Misaki, alguien llamada Azumi.

Solo faltaba que el tigre japonés Hyuga tuviera una novia o algún amorío que nadie supiera, y con eso ya habría visto todo…

Era increíble como el amor la rodeaba, y ella solo lo veía como una fiel espectadora.

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Hasta que empezó a ser consciente de la presencia de Ishizaki.

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Ishizaki era aquel típico chico bromista, muy poco interesado en los estudios, o en cualquier tema que no fuera relevante para jugar al futbol.

Se conocieron, y supo que con él podría llevarse verdaderamente bien. Pues al igual que ella, pensaban que, Sanae y Tsubasa, nacieron para estar juntos: que se amaban.

Por supuesto, era de igual forma, quien más se esforzaba. Su especialidad, según él: las agallas. Yukari prefería llamarle perseverancia.

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A pesar de que le gustaba bromear con Ryo, en cuanto al capitán del equipo y la manager se tratara, también se tomó un gusto en molestarlo, con lo cual, siempre terminaban en pequeños enfrentamientos de palabras.

¿Qué estás haciendo aquí, Ishizaki? — Dijo tan pronto entró a la biblioteca junto con Sanae y vieron a todos los miembros regulares del equipo ahí, incluyendo al defensa. Algo muy inusual, por cierto.

Cállate, — respondió él, indignado por su comentario, —me decidí estudiar muy duro para pasar el examen de la escuela alta de Nankatsu.

Para molestarlo, corrió hacia la ventana, y la abrió, fingiendo sorpresa.

¿Qué? ¡Ishizaki está estudiando! ¡Se caerá el cielo! ¡Traigan un paraguas! — Cada vez su voz era más exagerada.

¡Ah, el tiempo ya está dudoso! — Sanae ya se encontraba a su lado, mirando preocupada hacia afuera de la ventana.

¡Oye, oye! — Se quejaba el defensa, mientras sus compañeros de equipo reían por la ocurrencia de las manager.

Tranquilo, solo bromeo—. Yukari se acercó a él y le guiñó un ojo, —esfuérzate Ishizaki.

Quiso decir más, pero entraron en tema de Tsubasa y su ida a Brasil, además de que Kanda apareció para llevarse a Sanae, por lo cual decidió seguir con todo eso, después.

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Siempre con pequeñas cosas, comentarios exagerados, gestos fingidos, o simplemente miradas «indignadas», se trataban el uno al otro.

Pronto, eso se volvió más intenso, porque sus sentimientos también se volvían intensos, pero eso no lo aceptaría fácil, porque ese no era el amor que tanto podía llegar a soñar.

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Se pudo dar cuenta, antes de iniciar las eliminatorias de Asia para el mundial juvenil.


Cuando el equipo ganó, todos regresaban a Nankatsu, camino a sus hogares. Después de dejar a unos atrás, y llegar cerca de la parada de autobús, a la chica se le ocurrió dejar solos a Sanae y a Tsubasa, así que sugirió repentinamente irse por otro camino…

Fue casi inconscientemente, se detuvo y jaló a Ryo hacia el lado contrario por el que iban.

¡Vamos nosotros por este lado!

¿Qué? ¿Para qué nos desviamos?

¡Tú no comprendes nada! — Lo soltó y llevó sus manos a su cintura.

Ah, ¿para dejarlos solos? — El chico no era el más rápido deduciendo cosas.

Sí.

Hace mucho tiempo que no lo paso bien—. Dijo casualmente el defensa, —¿Y si nosotros dos vamos al parque de diversiones?

¿Eh? — La propuesta la hizo sonrojar, mientras el chico le sonreía. Quiso decir un «sí», pues ahora era muy consciente de sus sentimientos, pero enseguida recordó que ese no era el tipo de amor que había soñado, no se le acercaba siquiera.

Además, Ishizaki, no era el tipo de hombre serio que siquiera podía quererla, solo era un bromista, interesado en la diversión y el futbol. No era para nada algo que ella debiera de querer.

¿Qué tienes en la cabeza, bruto? — Trató de sonar lo más indignada; optó por pelear, como últimamente lo hacían. Era la salida más fácil. La respuesta de Ishizaki no se quedó atrás.

¿Por qué estás tan colorada? ¡Estaba bromeando! — Se quejó, al parecer lo había notado. Por ese instante se olvidaron de que sus amigos los acompañaban y se enfrascaron en su discusión, mientras avanzaban alejándose.

No tengo la idea de imaginarme contigo.

Es similar para mí; prefiero aun ocuparme de la entrada del baño público de mi familia, que someterme a las muchachas.

¡No eres realmente más que un mono mentiroso!

¡Cállate!

¡Qué insoportable!

¡Lo mismo digo!

Siguieron caminando todo el trayecto, en silencio, indignados, cuando Yukari se dio cuenta de que iban solos, y en dirección a su casa.

¿A dónde crees que estás yendo, Ishizaki?

¿No es obvio? — Respondió él quitado de la pena, —te acompaño a casa, como lo haría cualquier caballero.

Eso la hizo sonrojar nuevamente, pero no replicó, ni dijo nada más. Mejor disfrutaría en silencio de su compañía. Que era lo que de verdad le agradaba.

Porque no podía negar que estaba completamente enamorada.

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Ishizaki en esos tres años, la molestaba de vez en cuando, haciéndole insinuaciones sobre que estaba enamorada de él. Insinuaciones que por supuesto, ella negaba y que, por razones obvias, terminaban en peleas.

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Pero él era perseverante.

Gracias a esa perseverancia, pudo entrar en la secundaria de Nankatsu y ser regular del equipo de futbol de la misma.

Por esa misma perseverancia, logró llegar a ser seleccionado para el torneo internacional juvenil, y jugar todos los partidos.

Además de lograr quedar en la escuela superior del Nankatsu, y ser titular en el equipo de la misma, junto a Misaki.

También implementó su técnica única: el Ganmen Block; la técnica más preocupante y angustiosa del mundo.

¿Por qué tenía que usarla cada dos por tres?

Esa parte era la que más le preocupaba. No supo en qué momento comenzó a preocuparle tan profundamente, pero lo cierto es que la angustiaba de sobre manera.

Tal vez fue cuando, se atravesó en los tiros de Hyuga, para el campeonato nacional. Los chicos estuvieron felicitándolo por su audacia, y Yukari desde las gradas, por un instante sentía algo de dolor.

O tal vez fue cuando lo veían por televisión, jugando en el torneo mundial juvenil.

Cuando se interpuso en el fire shoot del Kaiser alemán, y éste, provocó que perdiera la conciencia y fuera sacado del partido en camilla. Por lo que cualquiera podía apreciar, el tiro de Schneider era más potente que el tiro de Hyuga, en otras palabras, era de temer.

La madre de Ishizaki en ese entonces casi se desmaya, al ver esa escena por televisión. Y Yukari sintió una pequeña punzada en su corazón.

Siempre fue así, vivía preocupada por aquel chico dueño del Ganmen Block.

Temía en todo momento que algo malo le pasara.

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En estos precisos momentos, al ver como Ryo se interponía en el pase realizado por Santana, su corazón, se detuvo completamente.

—¡Ishizaki! — Gritó.

Tanto él, como Wakabayashi lo dieron todo, y el resultado era demasiado preocupante. La final del mundial juvenil contra Brasil, era de temer.

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Corría desesperada hacia la enfermería. Acababa de gritarle a Kumi que dejara de ser tan prejuiciosa con respecto a las lesiones que todos los jugadores habían sufrido.

«Es suficiente Kumi-chan… ¡Basta de tus predicciones!» no sabía de donde exactamente había tomado el valor para gritarle a una chica que se había ganado su cariño y aprecio, pero lo cierto es que lo había hecho, «¡No tienen ningún vínculo con Ishizaki y Wakabayashi que actuaron de plena voluntad! Defendieron de plena conciencia al arco de Japón… es por eso que son lesionados con honor. ¡Basta de hablar de fatalidades, de decir que todo está escrito desde antes!». Le molestaba bastante que hablara de cosas sin sentido. Ellos verdaderamente lo dieron todo.

Y el estado de ambos era incierto.

Perdía el aliento con cada paso que daba, y no era precisamente por ir corriendo.

Ishizaki estaba herido. Eso es todo lo que ocupaba su mente.

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Sabía que, del otro lado de la cortina, se encontraba el SGGK, pero no era su prioridad en estos momentos.

Sostenía su mano. Esperando a que reaccionara de algún modo. Ryo hizo ademán de parpadear, y por fin, la hizo relajarse.

—Al final abres los ojos, Ishizaki.

—Yukari… por qué estás — fue lo primero que dijo, miró sus manos y en seguida, rió — es verdad que estás enamorada de mi…

Yukari sonrojada, instintivamente lo soltó llevándose sus manos a la espalda.

—¿Qué dices tonto? Estoy preocupada simplemente por tu pequeña nariz. Si la dejan más aplastada, no podrás caminar más por la calle con la cara descubierta—. Por más que lo quería disimular, ya no podría; pero él solo bromeaba, no era ese el amor que ella desearía.

El dueño del Ganmen Block, rió despacio.

—No voy a salir con una muchacha sin saber si ella me gusta o no… mi objetivo es jugar en la J-league, pero tal vez mi juego no vale nada contra los profesionales—. En estos momentos, el defensa hablaba seriamente, muy seguramente planeó todo eso con esmero, —Si ese es el caso, trabajaré en los baños públicos de mi familia y les enseñaré a los niños del barrio para que jueguen al futbol, creando un club… sabiendo eso… ¿saldrías conmigo?

Esa fue la confesión más emotiva que pudo presenciar, y ésta, iba dirigida hacia ella misma. No pudo evitar que las lágrimas cayeran por su rostro.

El chico hablaba en serio. Entonces eso quería decir que la amaba también, que sus insinuaciones eran reales, pero que, como ella, no avanzaría hasta saber cómo se sentía el otro.

—Ishizaki… yo… yo siempre soñé servir en los baños públicos—. Ambos rieron.

Este día, estaba descubriendo que estuvo equivocada. No necesitaba un amor como el de los cuentos de hadas. Ni siquiera uno como el de Sanae, o uno como el de Yayoi. No era ninguno de esos el que ella quería.

Este, fue el mejor día de su vida. Nishimoto Yukari, acababa de abrirle la puerta al amor. Un amor diferente a cualquier otro, y no era precisamente con alguien sumamente atractivo cual príncipe azul, pero definitivamente sí sería un amor envidiable a los ojos de cualquiera.

Porque verdaderamente, el amor es ciego. Y su corazón, nunca le mentía.

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Fin del episodio...

Me disculpo de antemano por cualquier falta ortográfica que puedan notar, con las prisas, pude saltarme alguna...

Agradezco a quienes se han tomado la molestia de leer hasta aquí. Sus comentarios me inspiran para seguir, así que no duden en dejar su opinión por pequeña que sea.

Princesalirio, mil gracias, de verdad:') El manga es Road to 2002, tengo algunas páginas de él guardadas, pero no he podido encontrar todo, muy pocos tienen interés en ese proyecto:c Espero sea de tu agrado el episodio:3 Me costó un poco el inspirarme TuT y la falta de tiempo disponible, tampoco ayudó.

espero no tardar tanto en actualizar... no aseguro nada.

En el próximo episodio: ¿Quién podría ser?:3

¡Saludos!

ShelenyPrice