Del futbol y otros amores
Disclaimer:
Captain Tsubasa no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de su historia para entretenimiento. Créditos a su creador Yoichi Takahashi, el maestro que nos enseñó que el futbol es más que un simple deporte.
.
.
Advertencias:
Puede haber algo de OCC.
Estos son una seria de oneshots independientes uno del otro, pero de alguna manera, relacionados entre sí. No siguen una secuencia temporal exacta, cada uno se lleva a cabo en distintos tiempos, y cada capítulo representa el punto de vista de algún personaje.
.
.
Capítulo 11
Alguien diferente
Hyuga Kojiro
Ficha técnica.
Nombre: 日向 小次郎
Apodo: Tigre Feroz.
Fecha de nacimiento: agosto 17.
Nacionalidad: japonesa.
Altura: 180cm
Peso: 70kg.
Posición: Delantero estrella.
Equipos: Meiwa FC, Toho Academy (camiseta 10 en ambos). Actualmente juega para el club Juventus (camiseta 18) en Italia, con préstamo para el AC Regianna (camiseta 78).
Camiseta en selección nacional: 9.
Estado civil: soltero.
Mayor amor: Por ahora, el futbol; pero no se olvidaba para nada de su adorada familia, el daría todo por su madre y sus hermanos. ¿Había alguien más? No… no quería pensar en eso… de momento.
Metas a corto plazo y hobbies: ser el delantero que lleve al Regianna a la serie A, para volver victorioso al Juventus; guarda con esmero los amuletos que le regaló Akamine Maki; recorta noticias del periódico con sus propios logros… y también los de la jugadora de softbol; no hay nada fuera del compañerismo entre ellos… ¿o sí?
.
.
En toda su vida, Kojiro jamás se interesó en alguna chica… y vaya que había conocido bastantes.
No era un secreto para nadie, que el tigre japonés dedicaba todo su tiempo al futbol, sin ocuparse en otros temas de la vida…
…hasta que apareció ella.
Akamine Maki. Una peculiar chica que, de cierta manera, logró romper esa barrera que él siempre ponía ante las mujeres.
Alguien que no se tomaba la molestia de sentirse intimidada, como lo haría la mayoría de la gente ante él. Quien siempre lo enfrentaba decididamente sin importarle la reputación del chico. Aquella única chica con quien él actuaba de manera natural, como si hubieran estado siempre juntos.
Con la que podía compartir momentos que jamás podría compartir con nadie más. No con alguna otra chica.
Porque ella era única a su manera.
¿Qué podía decir sobre Maki?
La primera vez que la conoció, no supo cómo responder ante ella.
Kojiro buscaba su nuevo tiro en Okinawa. Estaba en una cancha de softbol, tan concentrado mientras pateaba el balón, que no notó su llegada… hasta que escuchó su enfurecida voz.
—¡Hey, un momento! ¡Ésta es una cancha de softbol, no de futbol! ¡Estás rompiendo el terreno!
Nunca, ni una sola chica le había hablado de esa manera; todas las que conocía del instituto, siempre andaban siguiéndolo en los entrenamientos y en los partidos, gritando su nombre, y haciendo gestos exagerados cada vez que él anotaba un gol. Diciendo ser sus fans, que le admiraban y le querían.
Podría apostar que ninguna de ellas conocía bien el deporte, o si lo conocían, nunca llegarían a imaginar la importancia que él le daba. Nunca lo llegarían a comprender.
Sin embargo, ella llegó gritándole, molesta por haber dañado la cancha. Esto sólo lo sorprendió, y le hizo observar detenidamente el daño que había causado.
Al darse cuenta del silencio de la chica, la miró, sorprendiéndose aún más, al ver como ella tomaba en sus manos la coca cola que él había comprado, y sin previo aviso la empezaba a vaciar en el suelo.
—Y si tú eres un deportista como supongo, las gaseosas no son buenas para ti… si tienes sed, búscate agua o una bebida energizante.
Se estaba vengando. Era lógico.
—¡Hey! ¡La coca es mi bebida preferida! —Se lamentó, aunque realmente no se sentía molesto por su acción.
—Para compensarlo, tendrás que entrenar conmigo.
Ella le estaba ordenando sin darle tiempo a replicar, y él por supuesto, no la quiso contrariar. Después de todo, tenía que compensar su error. Además de que le serviría para despejarse, ya luego volvería al asunto de su nuevo tiro.
—…Soy Akamine Maki.
—Yo soy Hyuga Kojiro.
Empezó a recibir los tiros que la chica le hacía. Era muy buena, se notaba.
—Eres bueno para ser un cátcher improvisado… ¿no eres tú el que veo en la playa cuando salgo a correr?
—¿Te das cuenta?
Una sorpresa más; Hyuga jamás hubiera imaginado que alguien como ella, tan centrada en el deporte, con aire mandón, y orgullosa, pudiera fijarse en lo que él hacía, o por lo menos, que lo pudiera reconocer.
—A juzgar por tu acento, no eres de acá—. Cuestionó ella de nuevo.
—No. No lo soy.
—Por tu bronceado, creí al principio que eras de Okinawa—. Le mencionó de manera «muy casual».
—¡Es mi color! —Replicó Hyuga a la defensiva.
La chica rió ante esto, como si hubiera dicho algo cómico y lo ignoró.
—Soy hija única y siempre soñé… con un hermano mayor como tú para que me ayudara a entrenar.
Por un instante, no supo qué responder, un simple «eh» salió involuntariamente de su boca. Akamine estaba llena de sorpresas, lo cual le parecía muy interesante.
Ella le hacía ir a su ritmo, sin darle tiempo de procesar las cosas, y por alguna razón, no le importaba seguirla.
Definitivamente no había conocido a nadie como ella.
Siguió recibiendo sus tiros, y en el último se llevó la más grande sorpresa que Akamine le había mostrado hasta ese momento.
Con eso, tuvo la sensación de que el motivo por el que fue a Okinawa, la conoció y se quedó a practicar con ella, no fue simple coincidencia.
Allí estaba la respuesta que estuvo buscando.
Olvidándose que nunca tuvo ningún tipo de cercanía con alguna chica y, sin siquiera molestarse en pensar cómo reaccionaría ella, se levantó tirando la pelota y el guante. Y empezó a acercarse.
—¿Qué… qué te pasa?
—¡Sí! ¡Es esa! La solución para mi nuevo tiro… —la tomó por los hombros. —¡Tú me la diste!
La emoción y agradecimiento fluían dentro de él.
Si fuera un poco más observador, habría notado el efecto que su acción tuvo sobre la chica… y él mismo hubiera tenido una reacción similar, si su mente no hubiera estado meditando en el nuevo logro que haría en el balompié.
.
.
Tras muchos días de entrenamiento en la montaña, había logrado su objetivo.
Estaba emocionado por poder mostrarlo a su regreso a todos los chicos de la selección y al entrenador Gamo. Sería el regreso triunfal que tanto anhelaba.
Cabía decir también, que estaba completamente agradecido con Akamine, pues sin ella, nada de esto estaría pasando. Ella en definitiva, era alguien excepcional, con una habilidad innata para el softbol y también la llave para el Raiju Shoot.
Al pensar en esto, se sentía extrañamente feliz. De alguna manera, un extraño sentimiento se apoderaba de él.
.
Pero no todo era alegría cuando fue a su encuentro.
Su equipo había perdido el partido, lo cual era la razón de que la chica estuviera a media cancha, inmóvil, bajo la lluvia y llorando en silencio.
—¿Por qué no viniste hoy a alentarnos? —Sonaba furiosa. Ella se acercó a toda prisa y le empezó a golpear en su pecho, a manera de reclamo—. Desarrollaste tu nuevo tiro gracias a mí, ¿verdad?
—Es verdad, es gracias a ti que he podido dominar el tiro—. Contestó condescendiente, sin la más mínima intención de apartarla.
—Yo estoy enojada —dejó de golpearlo, y se recargo en su pecho. —…Jugué con toda el alma y todo el equipo se ha entrenado como nunca previo a este primer partido.
Le estaba mostrando su lado frágil. Estaba herida y necesitaba liberarse de su dolor.
Fue un impulso; no lo pensó ni un solo instante. Abrazó su cabeza en un acto de apoyo. Sabía exactamente lo que ella sentía, pues lo había vivido con anterioridad. Conocía la rabia e impotencia por perder un Partido. Y no solo uno.
—Llora. Llora mientras quieras. Canaliza la rabia que está en ti para ganar el próximo partido… les demostrarás quién eres.
.
Tiempo después. Con la cabeza un poco más fría, supo que la proximidad que tuvieron en ese momento, fue demasiada, imposible de tener en alguna situación normal con ella o cualquier otra chica. Sin embargo, no se arrepentía de nada, y muy seguramente lo volvería a hacer si la situación lo ameritaba.
.
.
Sus días en Okinawa pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
Takeshi fue por él. Era hora de volver para enfrentarse al Real Japón 7.
Se despidieron del entrenador Kira, y posteriormente esperaron el autobús que los llevaría de regreso.
Durante su espera, pensó en los días que estuvo ahí. Estaba algo distraído, ansioso.
Hubiera querido despedirse de la chica, pero no podía esperar a verla. Era necesario que volviera.
—¿Qué te pasa, Hyuga?
Era la décima vez que Takeshi se lo preguntaba, y no habían pasado ni dos minutos.
—No es nada.
Ya dentro del transporte, al sentarse, miró por la ventanilla. Y la vio.
Por el espejo retrovisor, observó su figura corriendo tras el autobús. Se asomó para verificar que sus ojos no lo engañaran, pero era real.
«Ella…»
—Lo siento, Takeshi, sigue hacia el aeropuerto, yo tomaré el siguiente autobús.
Se levantó del asiento y pidió al chofer que parara la marcha.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Hay algo qué necesito hacer antes de irme—. Dijo sin más, antes de que el bus reanudara la marcha.
.
.
—Niña tonta, por más rápido que corras no habrías alcanzado el autobús—. Reprendió en cuanto lo alcanzó. Jadeaba, había corrido bastante.
Y eso, por alguna razón lo hizo sentir feliz.
—Eres tú el idiota… — respondió ella entre jadeos, —¡Cuando menos me hubieses dicho que te ibas…! ¡Ten, un regalo! — Ella le ofrecía una lata de coca cola, ¿sería su compensación por lo ocurrido en su primer encuentro?
No lo pensó y la aceptó, abriéndola dispuesto a tomar. Pero no contó con que ella iba corriendo y la estuvo sacudiendo en el proceso.
—¡Wah! — Se había salpicado todo.
—Tú te rociaste, — se burló la chica, mientras él intentaba limpiarse de alguna manera—. Espero que pases la segunda ronda y que clasifiquen al mundial.
Ahora hablaba en serio. La miró fijamente.
—Sí, — respondió con firmeza. — por tu parte, tú vence al Liceo de Okinan la próxima vez.
El empezó a beber de la lata, no podía desperdiciar su bebida favorita.
—Si… si ganamos, ¿aceptarías salir conmigo?
Hyuga escupió lo que bebía de la sorpresa que tuvo al escuchar esas palabras. ¿Hablaba en serio, o…?
—¡Idiota! — Dijo Akamine a manera de broma.
Oh, entonces bromeaba. Debió de suponer que era eso. Se relajó, pero dentro, muy dentro de él, se sentía… ¿decepcionado?
Bebió un poco más tranquilo, y pensó que ella también necesitaba beber algo, después de correr tanto.
—¿Quieres? — Le ofreció la lata.
—Sí — aceptó gustosamente. Al observarla beber de la lata, sintió que una parte dentro de él no quería separarse de ella. Era un extraño sentimiento.
Pero lo tuvo que desechar.
Hasta que llegó el siguiente autobús, platicaron un poco más de cosas triviales. Y la pudo conocer un poco más. No supo exactamente por qué, pero esa chica se volvió alguien importante para él.
Maki le hizo prometer que la visitaría tan pronto regresara a Okinawa. Y si llegaba a pasar, él lo haría sin duda.
.
.
Mentiría si dijera que no pensó en ella los meses siguientes. Porque lo hizo. Y no sabía bien por qué.
Para su felicidad, la volvió a ver antes de lo que creía.
Estaba sólo a media cancha, meditando sobre el partido contra Uruguay y Hino.
Cuando escuchó su voz.
—¡Hey! Hyuga Kojiro, ¿por qué tan serio? —Miró en su dirección. No, no estaba alucinando.
—¿Qué? ¿Tú aquí?
Ella le enseñó el periódico mientras le explicaba su triunfo y sus logros.
—…Me escapé del hotel para verte… porque me habías prometido que saldrías conmigo si le ganábamos a Okinan… —dijo tranquilamente mientras le guiñaba un ojo.
—¡¿Eh?!
«Pero, ¡¿qué…?!» Ante su sorpresa, la chica río sonoramente.
Le estaba tomando el pelo, nuevamente. Le alivió saberlo, de cierta manera, pero también se sentía un poco… raro.
—¡Bromeé! —Ella extendió su mano, ofreciéndole algo —ten, es un souvenir. Gracias a él nosotras calificamos para el campeonato nacional. Te lo ofrezco para que ustedes ganen su próximo partido. Y también porque tienen muchos heridos en el equipo y que tú seas protegido.
Debía estar bromeando. El hecho de que ella hubiera hecho un amuleto con la forma de él, vistiendo su uniforme de la selección japonesa, parecía irreal.
¿Lo había hecho por él? ¿Merecía tantos detalles por parte de ella? Hasta el momento, Akamine le había dado mucho, desde la pista para su nuevo tiro hasta una gaseosa demasiado agitada.
Ahora, le acababa de decir que le daba el amuleto que a ella le había servido de buena suerte. Sin más.
¿Y qué había hecho él por ella? Nada. No lo merecía.
—¿Qué? Me lo llevo si no lo quieres.
La indignación en su voz no se hizo esperar. Así que decidió decirle lo que pensaba.
—No… bien quiero… pero me pregunto si tengo derecho a llevarlo.
Ese pequeño momento cuando tomaba de las manos de ella el souvenir, experimentó un nuevo sentimiento, inexplicable. Cómo si un fuerte vínculo los uniera a ambos. Era una conexión inigualable. Y estaba muy seguro que ella también lo sintió.
Pero antes de poder siquiera pensar algo, Takeshi los interrumpió.
—¡Hey, Akamine Maki! ¡Te prometo que ganaremos nuestro próximo partido! — Sonrió mientras alzaba el amuleto en alto, en señal de despedida.
.
.
Kojiro había cumplido su promesa, y no solo había ganado el partido contra Uruguay. Habían ganado todos.
El equipo juvenil de Japón ganó la final contra Brasil, convirtiéndose así en el campeón del mundo.
Se sintió orgulloso de solo pensarlo. Y de todo corazón esperaba que a ella le fuera igual.
.
.
—¿…Kojiro?
—¿Sí, madre? —Preguntó algo aturdido.
—Te he llamado varias veces, querido, —sonrió la mujer, —pero veo que estás muy concentrado.
—¿Eh? Lo siento mamá.
—No es común de ti hijo, —sonrió significativamente, —siempre he creído que eres muy dedicado, ya sea en el trabajo, en los estudios, o en cumplir tus sueños… pero pocas veces te he visto pendiente en otros temas de la vida…
—¿Q-qué significa eso…? —No sabía bien a donde quería llegar, peri intuía algo.
—Hijo… ¿se trata de una chica?
—¡¿Eh?!
—No me sorprendería, Kojiro, ya que tienes muchas seguidoras, estoy segura que algún día tendrías que encontrar a alguien especial… —Kojiro no cabía en lo que oía, —espero de todo corazón que cuando ese día llegue, pueda conocer a la chica indicada para ti…
—¿H-hablas en serio? —Trató que no se notara el aturdimiento en su voz, aunque no supo bien por qué preguntó eso.
—¡Por supuesto, querido! Y tú lo sabrás porque con ella será diferente que con el resto; sólo con ella te sentirás feliz.
Después del entrometido de Takeshi, no creyó abordar aquel tema con nadie más. Su madre tenía algo de razón y le agradecía totalmente el gesto.
Pero no era tiempo para nada de eso.
.
.
.
Su manager, la señorita Matsumoto, le consiguió en esos meses buenos trabajos modelando o anunciando productos. Con eso pudo ganar lo suficiente para comprar una buena casa a su familia, antes de firmar contrato con el club Juventus de Italia.
.
Caminaba rodeado por los guardias que su manager le había contratado.
El aeropuerto estaba lleno de mucha gente, según decían, fans dándole palabras de aliento para que representara orgulloso a Japón.
La mayoría de ellos, eran chicas. Estaban todas alborotadas, lo cual hacía dudar a Hyuga sobre el motivo de su apoyo. Siempre tan superficiales, siempre tan confusas. Iba con la frente en alto, no se detendría con ellos, era pérdida de tiempo.
Pero un impulso le hizo virar la mirada hacia la multitud. Y como si sus sentidos estuvieran tan acostumbrados a ignorar las demás presencias, únicamente la miró a ella.
Akamine. Fue como si sintiera su penetrante mirada. Lo había ido a despedir.
Guió su camino en dirección a ella.
—¿Hyuga-san a dónde va? —Uno de los guardias le pedía volver.
Lo ignoró, a ellos y a todos alrededor.
Entonces como en una plática casual, dijo:
—Hey. Te vi en el periódico hace dos o tres días. Parece que tú también te has empleado a fondo.
—Sí — fue su respuesta, tan propio de ella, —¡Por eso tú también debes dar lo mejor!
En compañía a sus palabras, levantó un amuleto nuevo. Era él mismo, pero ahora, con el uniforme de la Juventus de Italia.
—Vale, gracias—. Dijo recibiendo alegremente el obsequio, y de pronto recordando donde estaba y lo que tenía que hacer—. Me tengo que ir.
—Sí.
Tras esas palabras, nuevamente se despidieron.
En los meses posteriores, mientras se acoplaba al cambio, siguió en comunicación con ella. A través de pocos mensajes de texto por su celular y algunas postales, con pequeñas frases como: «sigue dando lo mejor», «el préstamo al AC Regianna te va bien, porque les demostrarás quien eres», «recuerda no abusar de la coca cola o te dará dolor de panza».
Puede que ella no supiera lo importante que eran sus palabras de aliento para él; Kojiro siempre le contestaba con frases de agradecimiento y apoyo.
.
.
.
Su móvil empezó a sonar sacándolo de sus pensamientos.
—¿Hola? ¿Hyuga?
—Sí.
—Soy Uchiumi.
—Ah, Uchiumi. Gracias por ayer…
—Sabes que no fue nada, —dijo haciendo una pequeña pausa, —pero no te hablo para eso. Necesito que vengas a ver algo a los estadios.
—¿Eh? ¿Ver algo?
—Sí, busca tiempo y ven un rato. Específicamente los vestidores.
—Lo tengo.
—Muy bien. Nos veremos luego Hyuga.
.
.
Era su día de descanso posterior al partido ganado, la llamada de la traductora le dejó sorprendido.
Después de hablar con el encargado, se dirigió a su estante.
Ahora comprendía todo: colgado junto con su amuleto del Juventus, estaba uno nuevo: del Regianna.
«Ella vino… pero, ¿por qué no me lo había dicho…?»
Vio los periódicos de la mesa. El de ese día, en noticias regionales mostraba su triunfo. Etiquetándolo como «samurái Hyuga». Y a un lado, se encontraba el periódico del día anterior.
En él, había un pequeño artículo sobre el triunfo de la escuadra femenina japonesa de softbol. Aunque era más pequeño, hablaba sobre el «no hit, no run» de Maki.
No dudó en recortarlo y pegarlo en su pizarra de logros, junto al suyo.
Esa chica era espectacular.
Mientras corría hacia el restaurante de Gozza, meditaba con una sonrisa en todo lo que había pasado.
No la había podido ver, y no sabía hasta cuando tendría la oportunidad de verla de nuevo, pero el simple hecho de saber que había ido a visitarlo, le hacía inmensamente feliz.
Puede que sus caminos estuvieran separados, pero indudablemente se volverían a ver. Era un hecho.
Porque ella era especial, no como todas las chicas que había conocido antes, y la única con la que se permitiría compartir todos sus logros y triunfos, así como sus derrotas.
De hecho, lo venía meditando bastante, después de la boda de Tsubasa: esperaba que algún día, pudieran compartir más que solo eso.
Porque Akamine Maki era alguien diferente.
Y él, ya sabía que se habían enamorado.
.
.
.
Capítulo dedicado especialmente a AsukaHyuga, PrincesaLirio y todas y todos aquellos fans del tigre feroz, nuestro queridísimo Kojiro:3
Mil millones de disculpas si llegan a encontrar faltas ortográficas y/o de redacción, etc...
Adivinen: ¡¿quién creen ha vuelto?!
Por eso siempre me dicen: no prometas cosas que no puedas cumplir... pero a veces me es inevitable jeje
Han pasado ya dos meses desde la última vez, pero estos estudios son muy celosos y no me dejan tiempo para otras cosas u.u
Con este capítulo, empieza la segunda mitad de mi fic, el cual no quiero alargar a más de un año, y dado que en agosto se cumple un año ya de él, pues espero terminarlo para esas fechas, con lo cual, me comprometo a traer capítulos más seguido (sin prometer fechas específicas).
Mil gracias a todos los que se toman la molestia de leer este fic, y más, a los que dejan comentarios, es por ellos que no desisto de seguir con la historia, por ello recalco como siempre: sus comentarios me inspiran para seguir, así que no duden en dejar su opinión por pequeña que sea.
.
PrincesaLirio, Te agradezco enormemente por tus palabras, este capítulo es para ti: espero que te guste:3 No creo que me reiría de nada que escribieras, al contrarío, sería un placer leer algún día una historia tuya. ¡Gracias por tu apoyo!
AsukaHyuga, gracias por esperar y mil trillones de disculpas por la tardanza, espero te guste el capítulo, pues lo escribí pensando en ustedes, ¡es para ti! Realmente espero que te haya quedado aunque sea un pedazo de uña, o me sentiré muy culpable porque haber hecho que acabaras con todas ellas u.u jaja
Lety, tus palabras siempre me animan, gracias a ti por leer, espero te guste el capítulo, ya luego vendrá uno más de Tsubasa y Sanae, para que también te compense por esperar tanto jeje ¡Recibe muchos saludos!:)
Mhialove02, gracias por tu comentario, todavía falta un poco para que termine, pero no quiero entrar en detalle sobre la vida de cada uno, de hecho, mi objetivo en este fic, es dedicarme a las parejas que vimos y leímos en la obra del maestro Takahashi, por lo cual sí mencionaré a los demás en capítulos posteriores, pero me enfocaré únicamente en las parejas:)
Sanae amor, espero te guste el capítulo, gracias por leer y comentar, aunque no lo creas, tus palabras me animan bastante. ¡Espero no tardar tanto en actualizar esta vez! Saludos:3
jbadillodavila, ¡gracias por leer y comentar!
.
En el próximo capítulo: el dueño del ganmen block, sí señores, Ishizaki hará acto de presencia.
.
Gracias por leer y seguir la historia, de verdad que no tardaré taaaaaaanto esta vez;)
¡Saludos y un fuerte abrazo!
ShelenyPrice
