Del futbol y otros amores

Disclaimer:

Captain Tsubasa no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de su historia para entretenimiento. Créditos a su creador Yoichi Takahashi, el maestro que nos enseñó que el futbol es más que un simple deporte.

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Advertencias:

Puede haber algo de OCC.

Estos son una seria de oneshots independientes uno del otro, pero de alguna manera, relacionados entre sí. No siguen una secuencia temporal exacta, cada uno se lleva a cabo en distintos tiempos, y cada capítulo representa el punto de vista de algún personaje.

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Capítulo 16

Y la boda llegó…

Shingo Aoi

Era cerca de las siete de la mañana. El día estaba agradable, el clima era el ideal.

Por todas partes podía apreciar el buen humor que flotaba en el ambiente. Sonrió para sí mismo.

El único motivo de tantos sentimientos era que, el día había llegado.

Se vistió de sus mejores galas, y guardó en una bolsa el regalo que su madre le había ayudado a comprar, pues siendo sincero, no tenía ni idea de lo ideal para obsequiarles a la pareja.

Sus padres habían bromeado con él cuando salió temprano de su casa, rumbo a la estación, pues decían que ni siquiera el novio, estaría tan nervioso como él.

Y podría ser cierto, pero ¿cada cuando podrías presenciar la boda de tu senpai, al que más admiras?

Le llevaría un par de horas llegar a Shizuoka pero iba en tiempo justo.

Porque ese día la unión más grande del mundo del soccer japonés, en mucho tiempo, se llevaría a cabo y Shingo Aoi lo presenciaría.

La boda había llegado.

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Se había tomado un par de semanas de descanso y regresó de Italia a quedarse unos días con su familia para poder presenciar ese evento que a todos o casi todos sorprendió.

No podía creérselo, de hecho, nadie podía creerlo, cuando repentinamente, ese día llegaron dando aquella noticia que los dejó sin palabras.

La cara de felicidad de ambos era notable. La chica lucía un poco avergonzada, sin embargo, pese a lo que Aoi o sus compañeros pudieran pensar, el capitán de la selección parecía muy seguro y para nada cohibido, contrario a la faceta evasiva y avergonzada que solía mostrar siempre respecto a ese tema.

Se miraba aún más imponente que de costumbre…

Recordar ese anuncio sorpresa era emocionante hasta cierto punto.

Y claro, no dejaron pasar siquiera un año para unir sus vidas en tan importante ceremonia, pero nadie replicó nada, en cierta forma no había objeciones para que se llevara a cabo su boda.

Recordaba haber escuchado por parte de Yukari-senpai e Ishizaki-senpai que los dos estaban predestinados a estar juntos desde que eran unos niños.

Manabu-senpai les recordó entonces que la primera vez que se conocieron, a pesar del carácter mandón que antes tenía Sanae (el cual a Aoi se le hacía imposible de imaginar) y al entusiasmo del energético Tsubasa, congeniaron bastante bien.

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—¡Chicos! —Gritó en cuando los vio.

—¿Eh? Pero si es el pequeño Aoi —dijo Taki sonriente.

—Hola—, dijeron los demás.

—Pero qué elegantes van todos—, apuntó—, de verdad es el día… —reafirmó en voz alta sin ocultar su felicidad.

—Pareces más emocionado que el que se va a casar —comentó Kisugi de manera divertida y los demás rieron.

Taki, Izawa, Kisugi, Takasugi, y Morisaki venían alegres por la calle ataviados en sus mejores galas, cuando Aoi los divisó al virar por una calle poco transitada.

Todos se dirigían como él a la iglesia.

—Por cierto… —comentó Aoi—, no veo a Ishisaki por ningún lado… —hizo ademán de buscarlo alrededor.

—Es porque no viene con nosotros —le comentó Izawa.

—¿Cómo está eso? —preguntó en confusión.

—Pues… el galán irá con su damisela—, le respondió Taki en modo risueño y burlón.

—Irá junto con Yukari—, le aclaró Morizaki al ver todavía su confusión.

—Es su novia—, terminó Takasugi.

—¡¿Qué?! ¿Ishizaki tiene novia?

Todos rieron ante la sorpresa no disimulada del pequeño jugador.

¡¿Cuándo había pasado todo eso?!

Pero pensándolo bien, esa debía ser la razón por la que los dos celebraban juntos al final del mundial juvenil. ¡Ah, cuántas cosas había pasado por alto!

Taki le dio una palmada en la espalda y con un comentario sarcástico y divertido, avanzaron hasta la iglesia de Nankatsu.

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El clima era agradable, Tsubasa y Sanae no pudieron escoger mejor día.

Al llegar a la iglesia divisaron a otros jugadores de la selección, que esperaban afuera de ésta.

—¡Hey, ese es Misugi! —Aoi corrió hacia él, adelantándose a los demás—. Y… novia de Misugi—. Agregó al ver a Aoba Yayoi.

—Hola, ¿qué tal? —Respondió el as de cristal.

—Hola, buenos días—, le dijo Yayoi muy cantarina—. Hace un tiempo agradable, ¿cierto?

—¡Por supuesto! Es lo mismo que les decía a los chicos…

—Siento tanta emoción que me dan ganas de llorar—, soltó sin más la chica y Aoi se conmovió por sus palabras.

¡Por fin alguien que lo entendía!

—Hola Misugi, llegaron saludando los demás.

—¡Hey, todos!

—Pero mira nada más, parece que hoy fue un día para parejas—, se burló Kisugi.

—Pero, qué cosas dices—, le restó importancia Yayoi—, la madrina de bodas no puede faltar…

Todavía era temprano, así que siguieron platicando de cosas triviales.

Incluso Ishizaki los alcanzó. Venía con Yukari y con Kumi, directo desde la casa de los Nakazawa.

—No creerán lo que van a ver. ¡Sanae está preciosísima! —Dijo con orgullo Yukari, la dama de honor.

—¡Awww~ ya espero por verla cumplir su sueño! —Le respondió Yayoi.

—A decir verdad, todos lo esperamos con ansias~ —agregó Kumi en modo soñador y Taki bufó por lo bajo.

Las miradas retadoras de las tres chicas se posaron en él y todos supieron que no auguraba nada bueno.

—Bueno, bueno —intervino Ishizaki—, lo cierto es que también nos… emociona pensar en este acontecimiento, pero a diferencia de ustedes las mujeres, nosotros somos menos expresivos.

«¡Buena salvada para Taki!» Pensó Aoi.

—Querrás decir que son más insensibles… —le corrigió Yukari, y luego agregó en tono acusador: —sé lo que estás haciendo, pero por esta vez, lo dejaremos pasar.

Aoi se sorprendió de la audacia de la chica al darse cuenta de que su novio trataba de salvar a aquel chico dentudo.

—Qué suerte es tener buenos amigos, ¿qué no? —Rió Kumi y todos los demás le siguieron.

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Nakazawa Sanae era increíble a los ojos de Aoi.

Su historia era un poco simple para cualquiera que lo viera desde afuera pues, ¿quién estaría en una relación indefinida por tres años con un tipo que solo piensa en futbol y que posteriormente se va del país a cumplir su sueño? ¿quién se quedaría esperando por su amor tantos años como lo hizo Nakazawa-senpai?

Viéndolo fríamente, esa chica era muy… «dejada», por así decirlo. Muy pocas aguantarían algo como eso, ¡un amor con alguien que parece indiferente!

Pero lo cierto, era que, para alguien que los conocía de cerca (como lo fue para Aoi desde hace un par de años) la verdad era otra: el amor de esos dos iba más allá de lo comprensible.

Tan claro como el agua. A él nadie lo engañaba, ¡esos dos podían comunicarse con solo mirarse!

Sonaba a locura, cierto. Pero a lo que Aoi se refería era que esas dos personas estaban predestinadas. No había otra forma de describirlo: «son el uno para el otro».

Sonrío ante la afluencia de pensamientos. No cabía duda de que había madurado un poco; si llegara a comentarlo en voz alta, seguramente pensarían que está enfermo, pues no es característico de él el pensar en cosas tan profundas.

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Al lugar habían arribado los familiares de los novios, amigos de ambos, todos los jugadores de la selección junto con entrenadores, y alguno que otro acompañante.

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Primero entró Tsubasa a la iglesia acompañado de su madre. Detrás de él, ingresó su padre y la madre de Sanae. Atrás, el hermano de ésta.

Luego llegaban la dama de honor, y su pareja. Y detrás de ellos los padrinos de boda.

Así, después de esas entradas, se dio pase a la novia y su padre con la marcha nupcial. Daichi, el pequeño hermano de Tsubasa, era el paje, encargado de llevar la cola del vestido de la novia.

Aoi sentado en una de las primeras filas, observó como la madre de Sanae lloraba de felicidad al ver entrar a su hija.

En la parte de enfrente, Tsubasa esperaba con una sonrisa y unos ojos llenos de amor para su novia. Nunca lo había visto de aquella forma.

Sanae estaba hermosa; su vestido, según supo por Yukari, fue el vestido de bodas de su madre, con algunos nuevos arreglos para ella. Iba con su mirada fija en Tsubasa, con esa sonrisa radiante.

Así sin más, la ceremonia había iniciado.

Se trataba de una boda al estilo occidental protocolizada por el sacerdote, quien después de unas palabras, llamó a los padrinos de lazos.

En ese instante, Yukari y Ryo se pusieron de pie, orgullosos de ser llamados. Aoi sabía que esa pareja era la que más había apoyado a los novios, una columna firme, en quieres se podía confiar.

La ceremonia continuó y fue el turno de pasar de los padrinos de las arras; Misaki y Kumi fueron los elegidos. El segundo integrante de la Golden Combi y mejor amigo de Tsubasa, estaba más que feliz ese día… lo que le recordaba a Aoi que ese chico no había asistido solo…

Para el momento en el que los padrinos de anillos, Yayoi y Jun, le entregaron los objetos a la pareja, Tsubasa dio unas pequeñas palabras a Sanae, mientras le colocaba el anillo.

«Nakazawa Sanae, tú me has dado fuerzas y ánimo a cada instante de mi vida. Por muchos años has estado a mi lado y me has amado como solo tú sabes hacerlo. Tu belleza, gentileza y cariño han sido mi refugio en las adversidades. Con este anillo, yo te tomo a ti como mi esposa, prometiéndote caminar siempre a tu lado, respetarte, hacerte feliz y amarte para toda la eternidad».

Las lágrimas de Sanae no se detuvieron en un buen rato.

Sane colocó el anillo a Tsubasa mientras pronunciaba sus palabras:

«Ozora Tsubasa, has sido mi inspiración desde hace muchos años; tu gentileza, amabilidad, y espíritu de lucha, me han llevado a seguir dando lo mejor de mí para apoyarte. El destino me indicó que debería encontrarte… y por el amor que me has demostrado, soy la persona más feliz. Con este anillo, yo te tomo a ti como mi esposo, prometiendo seguir siempre a tu lado, amarte y respetarte por toda la eternidad».

Para ese momento, los padres de ambos novios y Roberto Hongo estaban llorando abiertamente. No era una sorpresa que el mentor de Tsubasa estuviera allí, después de todo, él era el padrino.

Aoi notó que Kumi y Yukari también dejaban escapar algunas lágrimas mientras se miraban de manera cómplice.

Yayoi al volver a su lugar, se recostó en el hombro de Jun y entrelazaron sus manos.

Todos los invitados estaban conmovidos por esa escena. Incluso Aoi sintió ganas de llorar. Porque no era tiempo para fingir, esa era la boda más emotiva que pudo presenciar jamás.

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—Ozora Tsubasa, ¿aceptas a Nakazawa Sanae como tu esposa? ¿Para serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad? ¿Para amarla y respetarla todos los días de tu vida?

— Si, acepto.

—Nakazawa Sanae, aceptas a Ozora Tsubasa como tu esposo? ¿Para serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad? ¿Para amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

—Si, acepto.

—El Señor confirme esto que han manifestado. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido. Yo los declaro marido y mujer. El novio puede besar a la novia.

Tsubasa y Sanae se miraron unos instantes y se sonrieron levemente antes de besarse.

Al fin habían sellado su unión.

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En la salida de la iglesia, les hicieron formarse para tomar la foto del recuerdo, algo que a Aoi le emocionó sobremanera. Deseaba ver cómo salió. Después de todo, era una imagen única el ver a todos reunidos para un asunto que no fuera futbol.

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La celebración fue de lo más tranquila.

Habían rentado el salón de fiestas principal del hotel Nankatsu. Y todos se habían dirigido allí terminada la ceremonia.

Aoi y los chicos se dedicaron a saludar a sus compañeros de la selección.

Urabe se les unió junto con Nitta al llegar al salón, y todos se sentaron en la misma mesa.

Pero Aoi no duró mucho con ellos, pues se fue a sentar con Toumeya, Tamotsu, los gemelos Tachibana y Soda.

La música fue agradable, la comida estaba deliciosa, los chicos eran divertidos.

Fue una tarde de lo más relajante.

Cuando Aoi regresó con Taki, y compañía, ya se habían congregado muchos más compañeros a su alrededor, la plática parecía muy interesante.

—¡Bastardo! —Fue lo primero que escuchó al llegar, procedente de la boca de Ishizaki, —¡No sabes lo que dices!

—Pero claro que sé, —respondió Wakabayashi quitado de la pena—, ¿olvidas que yo presencié el momento de sus coqueteos en la enfermería?

Unos rieron y otros miraron a Ryo asombrados.

—Idiota, si lo dices de esa manera harás que todos mal entiendan… —Ryo cruzó sus brazos y miró hacia otro lado, dispuesto a ignorar la plática.

—Como sea, eso quiere decir que eres el que tiene mayor probabilidad de todos los aquí presentes de casarte, Ishizaki—. Comentó burlón Urabe provocando la risa de los demás.

—Ahí si difiero—, comentó Kisugi—, ¿no ven al enamorado de Matsuyama sentado con su novia por allá? No hay que ser un genio para saber que él es el siguiente…

Morisaki y Nitta le dieron la razón.

—No, no, no lo creo—, intervino Izawa —estás olvidando a la pareja que está sentada al lado de ellos. Es obvio que esos dos llevan más tiempo juntos, no me sorprendería que hoy mismo Misugi le comprara el anillo de compromiso a Aoba.

Takasugi, Okawa, Jito y Sano, (que ya se habían acercado a ellos), argumentaron que estaba en lo cierto.

—¿Quién es la chica que está al lado de la novia de Matsuyama? —Le preguntó Ide por lo bajo.

—Si bien recuerdo, es Machiko, una amiga de ambos—. Respondió vagamente Aoi, poniendo atención en los demás.

—Pues deberían de pensar en las sorpresas que da la vida—, esta vez Taki, con su tono engreído—, por ejemplo… ¿alguien aparte de mí ha notado que Misaki no vino solo?

Todos miraron instintivamente la mesa donde el once japonés estaba sentado, junto a su padre y… una chica.

—¿Quién es ella? —Cuestionó en voz alta Akai. Era lo que Aoi llevaba rato preguntándose.

—¿Alguno de ustedes es capaz de reconocerla? —Dijo Okawa algo confuso.

—Vamos, tal vez algunos no la conozcan, pero ella es la chica que estudió con Misaki en Francia, la conocimos en el torneo mundial juvenil aquella vez—. Concluyó Wakabayashi satisfecho de sí mismo.

Aoi ahora entendía: fue del tiempo anterior a que se conocieran. Solo unos pocos supieron de ella.

—Como sea, ¿no creen que nuestro querido Misaki nos venga a dar una sorpresa respecto a este asunto? —Volvió Taki al tema principal.

—No lo creo —Genzo seguía confiado, —Misaki no es de ese tipo de chicos… no como el «cara de simio» aquí presente.

Ishizaki saltó ante esa indirecta muy directa.

—Pues yo pienso que Taki-senpai tiene razón, —intervino Sawada por primera vez.

—Pero ¿qué dices, Takeshi? —Negó firmemente Izawa, —es imposible que este imbécil tenga algo de razón en sus palabras…

—Bueno, tal vez se equivoque con Misaki-senpai, pero es seguro que la vida te da sorpresas—, hizo una pequeña pausa, como si pensara en lo siguiente que diría —cualquiera podría conseguir novia en algún instante y luego casarse… incluso… incluso Hyuga podría hacerlo…

Todos quedaron pasmados ante tal declaración. Miraron en dirección a la mesa de los chicos ex Toho, donde Hyuga estaba sentado en compañía de Sorimachi y Wakashimazu y luego volvieron su vista a Sawada.

—No.

—Imposible.

—Es de Hyuga de quien hablamos.

—Es el más serio y dedicado de todos.

—No, no. Él no.

—Ni siquiera me imagino el tipo de chica que le gustaría.

—Escalofriante de solo pensarlo.

—Has fallado con tus predicciones, amigo.

—En todo caso, sería más creíble de Misaki antes que Hyuga.

—Incluso de Wakabayashi.

—Cierto, el SGGK tiene pinta de ser un playboy.

—Las chicas alemanas son muy lindas, ¿no es así super portero?

—Cállate, idiota.

Los chicos empezaron a dar su opinión casi al mismo tiempo y luego de que Wakabayashi perdiera la paciencia, se rieron a carcajadas.

Incluso Aoi, Ide y Akai se vieron envueltos en toda esa alegría que emanaba del grupo.

Takeshi se rió al final, pero a Aoi le quedó la sensación de que quería decir más.

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Así entre risas y burlas, la celebración llegó casi a su fin. La pareja de recién casados partió el pastel y dio un pequeño discurso de agradecimiento a todos por haberlos acompañado.

Cuando la novia aventó el ramo, sorprendentemente Nishimoto Yukari lo asió.

Eso solo sirvió para que aumentaran las apuestas a que Ryo sería el próximo en casarse.

Wakabayashi y Urabe estaban casi celebrando que ganarían la apuesta. Jito por otra parte, se indignaba con solo pensar en que su prima se casara pronto.

Tal fue la conmoción que causó el tema que, al terminar la fiesta, tenían ya hecho un tablero de apuestas respecto a la siguiente boda. Tablero que estaría disponible para los siguientes años.

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Una vez terminada la celebración, los recién casados abandonaron el lugar para tomar un vuelo hacia su luna de miel.

Todos se despidieron prometiendo mantenerse en contacto.

Deseando suerte a los que irían al extranjero y retando a aquellos que eran sus rivales en la J-league.

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Shingo Aoi no pudo imaginar mejor momento que el pasar ese día de diversión en compañía de todos los demás.

Recordaría ese día por muchos años y llevaría el sentimiento de todos en el corazón.

Algún día, con el apoyo de todos, en conjunto con los chicos, ganarían el mundial de futbol.

Entonces Aoi, nos estaremos viendo en la liga italiana—. Se despidió Akai.

Claro Toumeya—, respondió energético —¡No puedo esperar el enfrentarme a ti!

Porque pasar el tiempo todos juntos jugando al futbol era lo más maravilloso que les podía suceder.

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Hasta aquí el capítulo.

Mil gracias por su paciencia en estas semanas de espera. También, mil disculpas por cualquier falta ortográfica y/o de redacción, etc, etc...

Después de prácticamente dos meses de ausencia he vuelto con un oneshot más. ¿Habrá alguien que todavía siga la historia? u.u

Recuerden que sus comentarios me inspiran para seguir, así que no duden en dejar su opinión por pequeña que sea. Lo reitero: ¡Su opinión es muy importante para mí!

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PrincesaLirio: Agradezco tus palabras sobremanera. Eres una persona muy linda;3 espero saber de ti pronto y que estés bien. ¡Recibe muchos saludos y un gran abrazo de mi parte!

Lety: Concuerdo contigo, como solo se vive una vez, es necesario que no perdamos la fe y la esperanza, y sigamos adelante por aquellos que ya no están a nuestro alrededor. Gracias por tus palabras. Espero estés bien. ¡Saludos y abrazos!

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¡Gracias por leer!

Seguiré algo desaparecida todavía, pero prometo actualizar lo más pronto posible (que también puede ser en dos meses jeje)

¡Hasta la próxima!

ShelenyPrice