Del futbol y otros amores
Disclaimer:
Captain Tsubasa no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de su historia para entretenimiento. Créditos a su creador Yoichi Takahashi, el maestro que nos enseñó que el futbol es más que un simple deporte.
.
.
Advertencias:
Puede haber algo de OCC.
Estos son una seria de oneshots independientes uno del otro, pero de alguna manera, relacionados entre sí. No siguen una secuencia temporal exacta, cada uno se lleva a cabo en distintos tiempos, y cada capítulo representa el punto de vista de algún personaje.
.
.
Capítulo 17
¡No soy un indecente!
Sawada Takeshi
Sabía que no debía darle vueltas al asunto, y mucho menos involucrarse, pero no podía evitarlo.
Suspiró pesadamente mientras se daba cuenta que de verdad era todo un entrometido.
Ya se lo habían dicho antes y parecía no querer entender. Era entrometido y terco, faltaba más.
.
—¡Oye Takeshi! —Le llamó Wakashimazu—, ¡si no te apuras, te dejaremos!
—¡Voy! —Gritó mientras seguía a sus ex compañeros de equipo.
El aeropuerto estaba a reventar y se le dificultaba el moverse libremente. Sorimachi se apresuró y los guió hasta la terminal de embarque.
Pronto irían a Italia para visitar a su excapitán.
Pero Sawada tenía otra misión de por medio. Una misión que había iniciado con ayuda de Aoba Yayoi.
.
.
.
Hyuga siempre fue dedicado, imponente, líder por naturaleza; alguien quien luchaba fervientemente por los suyos, y que salía adelante pese a las
adversidades.
Takeshi lo sabía a la perfección porque lo conocía desde hacía ya mucho tiempo, siempre fue su inseparable compañero, la Combi del Meiwa y del Toho.
Y por lo mismo, sabía que para Hyuga no había nada más importante que cumplir sus objetivos, en pocas palabras ningún tema que no tuviera que ver con futbol-beca-familia, tenía cabida en él.
O por lo menos así era antes.
En todo su tiempo en el Toho, pudo darse cuenta qué tan popular era su capitán. Las miradas femeninas lo seguían por donde fuera, y no lo dejaban en paz en cada partido.
El día de los enamorados, era el chico del equipo que recibía más presentes, los cuáles no le interesaban en absoluto.
Los comerciales que hacía, las entrevistas, sesiones fotográficas y demás, no ayudaban a disminuir su fama siquiera un poco, pero Hyuga jamás se interesó en nada que tuviera que ver con chicas. No hasta ese día, que, a los ojos del perceptivo Takeshi, fue un día revelador.
.
La mirada resuelta de su excapitán le aseguraban que volvería para levantarse como el Tigre Feroz que era.
Eso le agradaba. Kojiro siempre fue su mentor, su amigo, su hermano. Y verlo regresar con un nuevo tiro, era lo mejor que le podía pasar recientemente. El equipo lo necesitaba.
Durante la espera del autobús que lo llevaría al aeropuerto, lo notó distraído.
—¿Estás bien, Hyuga?
—¿Ah? Sí, no es nada…
No quiso replicarle más, seguramente pensaba en el regreso de los siete «expulsados». Sin embargo, las ansias del mayor cada vez eran más evidentes.
—¿Estás seguro? ¿Te pasó algo tal vez?
—No es nada, nada… —murmuró algo incómodo.
Pero el pequeño no desistió. Llevaban casi diez minutos esperando y le empezaba a preocupar la actitud de otro jugador.
—¿Qué te pasa, Hyuga?
—No es nada.
Por fin llegó el transporte. Decidieron sentarse en la parte de atrás y Hyuga inmediatamente miró por la ventanilla.
¿Acaso se la pasaba esperando a alguien?
—Lo siento, Takeshi, sigue hacia el aeropuerto, yo tomaré el siguiente autobús.
Fue tan repentino que lo dejó desconcertado.
Sin esperar respuesta, Kojiro se levantó del asiento y pidió al chofer que parara la marcha.
—¿Qué? ¿Por qué? —Se asomó Takeshi a la ventanilla después de que el Tigre descendiera.
—Hay algo qué necesito hacer antes de irme—. Dijo sin más.
El autobús reanudó marcha. Takeshi no satisfecho con la respuesta obtenida, se quedó mirando por la ventanilla a su excapitán y, mientras se alejaba, pudo observar como Hyuga inmóvil veía hacia una chica que corría a su dirección.
¿Una chica? ¿Estaba viendo bien?
Ella llegó justo frente a él, pero no alcanzó a ver más porque el bus dobló en una esquina.
.
Ese incidente le dejó con la enorme duda, pero no podía arriesgarse a nada, pues esa información no era de utilidad. Entonces decido callar.
Pero su silencio no duró nada.
La confirmación llegó sola a él.
.
Hyuga no estaba por ningún lado. el alboroto adentro era tal, que sabía que el Tigre prefería algo de tranquilidad. Salió a buscarlo, debía de andar en el campo de entrenamiento.
La escena de lejos y en la oscuridad, se veía algo extraña.
Estaban cerca de medio campo, uno al lado del otro, desde su perspectiva parecía que se estaban tomando las manos.
—¡Hyuga! —Cuando el aludido regresó su vista a él, supo que no estaba alucinando.
Los chicos se separaron de golpe como si los acabara de interrumpir en un momento íntimo.
—¡Hey! ¡Hola! —Le saludó efusiva la chica, luego de unas palabras con el Tigre, corrió en dirección a la entrada.
Todo hubiera quedado en una gran incógnita de no ser por las siguientes palabras de su excapitán.
—¡Hey, Akamine Maki! ¡Te prometo que ganaremos nuestro próximo partido! — Sonrió el Tigre japonés mientras alzaba en alto un objeto que semejaba ser un amuleto, en señal de despedida.
—¡Sí! —Fue la alegre respuesta de ella y siguió con su camino.
Observándola de esa manera, el pequeño Sawada recordó una escena previa.
«Esa chica es de Okinawa…» razonó. «Con todo, Hyuga no tiene la reputación de ser un mujeriego… nunca aceptó ningún regalo de sus fans…».
—¡Oye Takeshi! —Escuchó su nombre proveniente del mismo chico, sacándolo de sus divagaciones.
—¿Sí? —Se giró un poco perdido.
—¡No le digas ni una palabra al equipo! —¡Ahí estaba! ¡Esa era la clave de todo! ¿Por qué Kojiro no quería…? A menos que…
—Hyuga… tú que no parecías interesado por las muchachas… finalmente encontraste una—. La sorpresa del mayor le dio más confianza para terminar de decir sus hasta entonces, enredados pensares—. ¡Parece incluso que es de Okinawa! No sólo fuiste a poner a punto tu nuevo tiro, parece que allí también tenías otras actividades…
El rostro de Hyuga se tornó avergonzado, podría incluso jurar que estaba levemente sonrojado… pero la falta de iluminación no ayudaba a confirmar.
Sin embargo, ni siquiera terminó de expresarse, pues la voz furiosa e indignada de su compañero, le interrumpió.
—¡Takeshi! ¡Pequeño indecente! —Ni tardo ni perezoso, Sawada empezó a huir de él, una vez confirmó que lo empezaba a perseguir. Entró por la puerta principal y pasó por la estancia, donde se encontraban todos los demás—. ¡Voy a matarte con mi Raijuu shoot!
—¡Waaahhh! ¡Ayuda!
El resto de la selección veía la escena como algo cómico. Empezaron a gritar apoyos y bromas acerca de la situación, pero nadie se dignó a auxiliarle.
—¡Takeshi!
—¡Ah! ¡Realmente va a matarme!
.
Ese día, Sawada Takeshi aprendió que nunca, jamás, debes de hacer enojar a un Tigre Feroz.
.
.
.
A pesar de que le terminó prometiendo a Kojiro no indagar más, tenía que hacer algo.
¡Porque él no era un indecente!
.
.
Lo primero que hizo fue hablar sutilmente del tema, pero cambió de idea pronto.
Hyuga no perdonaría su, según él, insolencia. Lo tachaba de indecente cada que quería averiguar. Takeshi estaba seguro de que Hygua confundía muy a menudo el significado de esa palabra, pues era obvio que sus intenciones eran inocentes… dentro de lo que cabía, claro está.
.
.
Su segunda opción, fue tratar de indagar con sus conocidos. Llámense: familia y amigos; pero nadie parecía conocer algo.
—¿Que… cómo ha estado Kojiro? —Preguntó la mujer que le servía té.
—Sí… hace un tiempo que no lo veo… quiero decir, me imagino que con los comerciales y todas esas cosas anda algo ocupado, pero siempre centrado en sus objetivos…
Trató de no sonar muy indiscreto o sospechoso, la señora Hyuga sonrió como si supiera lo que trataba de averiguar y se sintió tonto por un momento.
—Querido Takeshi-kun, ya lo conoces, siempre anda pendiente de su familia y nunca abandona lo que considera importante… —el aludido asintió, y ella pensó un poco sus palabras— pero, a decir verdad, últimamente ha andado algo distraído…
—¿Distraído? ¿Cómo distraído…? —Eso sí parecía interesante.
—Pues así, algo perdido en sus pensamientos, nada grave… y por mi bien, espero que sea porque está pensando en alguien que pueda cuidar de él, tanto como él ha cuidado de nosotros…
Takeshi en esos momentos no entendió el significado de sus palabras y no tuvo mucho tiempo para razonarlas, pues el mayor de los Hyuga hizo su aparición.
.
Después de no haber obtenido algo de relevancia en su segunda opción, la decidió poner en pausa. Hasta el día de la boda de Tsubasa y Sanae.
.
.
Ese día, Takeshi había «sin querer», revelado parte de su inquietud ante la mayoría de los jugadores, en la famosa «tabla de apuestas», cosa que había llevado la burla o rechazo de sus compañeros, pues nadie se atrevió a poner en duda a Hyuga, cosa que, por supuesto le alegraba, aunque también le inquietaba.
Decidió olvidar el asunto, y mejor se concentró en ir de mesa en mesa con todos, bromeando y pasando un rato agradable.
Fue en una de las tantas vueltas que hacía de una mesa a otra, que se encontró con Aoba Yayoi, quien caminaba en dirección hacia la mesa que compartía con su novio.
—¡Hola, Sawada Takeshi! ¿Qué tal? —Le saludó ella.
—Oh, es la novia de Misugi-san…
—Mi nombre es Aoba Yayoi, puedes decirme Yayoi—. Sonrió la chica muy amable.
—Yayoi-san…
—Así está mejor— le restó importancia—, dime Sawada-kun, escuché hace unos instantes mientras venía para acá acerca de una apuesta…
—¿A-apuesta?
Era seguro que algunos no tomarían a bien la dichosa apuesta… y menos «ellas», al saber lo que el juvenil de Japón pensaba sobre sus vidas amorosas.
Yayoi debió de percatarse de su gesto, pues sonrió quitándole importancia.
—Oh, no te preocupes, lo escuché de casualidad de dos chicos carismáticos… me sorprendió, pero definitivamente me parece muy divertido…
—No… ¿no te enoja para nada, Yayoi-san? —Preguntó inseguro.
—Claro que no—, movió su mano en un gesto despreocupado—, me halaga el saber que estoy en los primeros lugares; como lo supuse, Yoshiko y Matsuyama son una competencia dura, ¿eh? —Bromeó dejándolo más que pasmado.
—E-eh…
—Me gustaría apostar también—, dijo de pronto—, yo también lo haría por ellos, estoy al cien por ciento segura que serán los siguientes… —su mirada soñadora de pronto adquirió un brillo diferente.
—¿Eso quiere decir que no te casarás pronto?
—De hecho, yo no aspiro a casarme… nunca… —el tono de su voz ahora pasó a ser nostálgico.
Eso impactó al pequeño a tal grado, que no pudo evitar el querer saber más.
—¿Qué? Pero… ¿por qué? Estaba seguro de que ustedes serían unos de los primeros… quiero decir… aunque no se casen pronto, la mayoría está convencido de que lo harán…
—Esa, Sawada-kun, es una larga historia… que, por supuesto estoy dispuesta a contarte, si me contestas tú mis dudas—. De pronto, todo rastro extraño había desaparecido para dejar a la Yayoi de siempre, tan contenta y risueña.
Takeshi sintió que de pronto, había sido estafado.
—¿Qué es lo que quieres saber? —Se resignó. Después de todo, no tenía nada que perder.
—Bueno~ —ella hizo ademán de estar pensando—, ¿por qué apostaste por Hyuga? Conoces algo de él que los demás no, ¿cierto?
La mirada emocionada de Aoba le decía que no podría escapar fácilmente. Ella era el tipo de persona intuitiva, sabría si él mentía.
¿Estaría bien decirle?
—Eh… yo… no lo sé, solo… solo tengo mis sospechas… —se rindió sin luchar: sería bueno hablarlo con alguien.
—¡Lo sabía! —Gritó ella en triunfo—, es demasiado famoso como para no tener a alguien…
—¡No estoy seguro si lo tiene! —Intervino el pequeño de manera inmediata—, solo… tengo algunas teorías con base a lo que he observado…
—¡Pues aún mejor! —Gritó nuevamente Yayoi—, será emocionante, te lo aseguro, si trabajamos en equipo, podremos descubrir lo que se trae en manos… —Takeshi la miró incrédulo—, tranquilo, soy una buena aliada, será divertido… y descuida, no le diré a nadie… dejémoslo como una investigación secreta.
Concluyó Yayoi de manera cómplice.
Y sin saber por qué, decidió creer en ella y aceptar su ayuda.
.
.
Eso lo llevaba a su tercera opción: la investigación directa.
Estaban en su temporada de descanso de los preparativos para los juegos olímpicos, así que aprovecharon para viajar un par de días a Italia a visitar a su excapitán.
Él, pronto estaría de descanso también, una vez terminara la temporada, e iría a Japón, pero no estaban seguros de poder reunirse para aquel tiempo, entonces aprovecharían la oportunidad que tenían en frente.
Y de paso, investigaría.
.
Yayoi fue muy clara con Takeshi: como él le había contado que Hyuga era un cavernícola para las nuevas tecnologías, su primera misión era «ayudarlo» en sus dudas sobre el uso de correos y mensajes de texto, así aprovecharía a revisar su bandeja…
También debía de «echarle un ojo» a su habitación. Era indispensable el buscar indicios de cartas y regalos «inusuales». Su segunda opción era más fácil, ya que sólo debía de abrir los ojos a su alrededor.
.
—¡Chicos! —Saludó Kojiro en una alegría inminente que solo podrían demostrar los que han estado lejos de su tierra por mucho tiempo.
—¡Capitán! —Devolvieron el gesto de una manera efusiva y estrecharon su mano a una de las personas que más admiraban.
—No saben cuanto me alegra verlos nuevamente…
.
Visitaron su departamento, el cual los dejó impactados. Takeshi esperaba buscar un indicio de algo… pero estaba seguro de que, debajo de esos aparatos de entrenamiento, no encontraría nada.
Aun cuando le ofreció ayuda para su correo y mensajes de texto, al ver la devoción de enviar mensajes constantes a su madre y hermanos (que eran los contactos con más conversaciones), decidió que él mismo había sido un cabeza dura todo el tiempo.
El Hyuga de ahora era un poco diferente.
Era muy notable que esos meses en Italia, sólo, le habían hecho madurar. Había pasado muy duras pruebas y su entrenamiento personal había sido demasiado estricto.
Claramente no era el mismo que conocieron años atrás. Era alguien mejor.
Takeshi sonrió ante la persona que más admiraba.
Una cosa era saber sobre sus aventuras y desventuras por correo y alguna que otra llamada, y otra muy diferente era mirarlo directamente.
Kojiro había asentado aún más los pies en la tierra (si cabía), y había cambiado muchos aspectos de su vida.
El pequeño Sawada recordó entonces el por qué siempre lo había admirado.
¿Por qué no dejarlo en paz hasta que el mismo Hyuga estuviera listo para hablar del tema?
Era su amigo, era obvio que sería uno de los primeros en saberlo.
Ya no indagaría más. Se disculparía con Yayoi, ella entendería; después de todo, ella era una persona leal.
.
.
Ya era el segundo día de su estancia en Italia, Hyuga los llevaría a visitar el estadio y posteriormente, los despediría para que tomaran camino al
aeropuerto.
El lugar era asombroso.
A pesar de que era un equipo clase C, el terreno era de primera, como todo en el Calcio.
Jugaron un rato, platicaron en las gradas como en los viejos tiempos… todo fue de maravilla.
Como ya era tarde, la visita a los vestidores fue rápida y poco tiempo tuvieron para conocerlos a fondo.
Estaban saliendo de ellos, cuando a Takeshi le llamó la atención un pizarrón al fondo, donde había dos recortes de periódicos pegados.
Se acercó mientras todos desaparecían por la puerta sin percatarse de su ausencia.
Y lo vio.
—Akamine Maki… —susurró mientras leía el encabezado: «No hit, no run».
Era pequeño y escrito en italiano, pero estaba al lado de otro artículo que hablaba sobre Hyuga. Sin pensarlo, caminó rápidamente buscando el casillero del Tigre, siguiendo su corazonada.
Dos amuletos colgaban de él, haciéndole rememorar cuando presenció la entrega del primero.
—Nunca estás contento si no satisfaces tu curiosidad, ¿no es así pequeño indecente?
Lejos de ser dura, la voz de Kojiro sonaba como alguien siendo descubierto infraganti. Había regresado a buscarlo.
—Ni siquiera imaginé que me encontraría con algo así… —se sinceró Takeshi viéndolo a los ojos, sorprendido.
—Mira…
—No tienes que explicar nada, Hyuga. Soy tu amigo—. Dijo de manera solemne—. Sé que cuando tú mismo te aclares todo, hablarás de esto conmigo, no te presionaré más.
Kojiro se quedó sin palabras.
Sawada sonrió.
—Es hora de marcharme, capitán. Me alegra haber visitado a mi mejor amigo… te deseo éxito en tus siguientes partidos, porque suerte no necesitas, ganarás.
El pequeño empezó a caminar a la salida.
—¡Hey! ¡Espera! —El Tigre estaba un poco confuso con la actitud de su amigo.
—No pasa nada, Hyuga—, le sonrió de manera inocente Takeshi—, has hecho un buen trabajo aquí, te admiro aún más por eso… ¿sabes que siempre contarás con mi apoyo? —Preguntó quitado de la pena—, lo único que pido a cambio, es que no pienses mal de mí… porque después de todo, en el fondo lo sabes, ¿verdad? ¡Yo no soy un indecente!
.
.
.
El teléfono sonó y la chica corrió a contestar.
—¿Hola? Familia Aoba…
—¿Yayoi-san? Soy Sawada, estoy regresando del viaje…
—¡¿En serio?! ¿Y…? ¿Cómo estuvo? ¡Cuéntame! ¡Me muero por saber!
—Lo he confirmado, nuestras sospechas eran ciertas, no creo que sean novios, pero…
—No falta casi nada para eso, ¿verdad? ¡Ja! ¡¿Quién lo diría?! —Rió Yayoi sonoramente sorprendiendo a Jun, quien estaba en su casa, como todas las tardes, terminando sus respectivas tareas.
—Le dije que no lo presionaré hasta que él decida decirme, pero no hay duda de que hay algo entre ellos, ¡pues él no negó nada! —La emoción de saber un secreto de tal magnitud nadie se la quitaría.
—Awww, ¿quién es ella? ¿Pudiste averiguar? —Decir que Aoba estaba igual de emocionada que él era poco.
—Su nombre sí es Akamine Maki, y por lo que noté, es parte del equipo nacional de softbol…
—¡Kyaaa! Va por el premio grande, ¿no es así?
—¡Ja! Eso parece… —contestó él satisfecho.
—Bueno, entonces desde aquí comienza la segunda parte que es «vigilancia», tienes razón, no lo presionaremos, pero nos mantendremos al tanto de los movimientos de ambos…
—Me parece bien.
—¡Harán una estupenda pareja! Yo jamás me equivoco…
—Bien, ¡cuento contigo para guiarme, Yayoi-san!
—¡Déjamelo a mí! Descansa por ahora, nos mantendremos en contacto…
—¿Con quién hablabas, Yayoi? —Cuestionó Misugi una vez que ella hubo colgado.
—Con Takeshi-kun —contestó risueña.
—¿«Takeshi-kun»? —Preguntó escéptico, era la primera vez que dejaba de ser «Sawada» ante sus oídos, ella lo pasó por alto.
—Así es, me dio información valiosa…
—Y supongo que tiene que ver con la misión secreta que llevan planeando desde hace meses, ¿no es así?
—Bueno, querido Jun… dentro de poco dejará de ser secreta, estoy segura…
Él meditó un instante.
—Está bien—. Contestó quedamente.
—¿Celoso? —Preguntó Yayoi «inocentemente».
—¿Yo? ¿De su «secreto»? Para nada… —respondió sin verla y ella se acercó a levantarlo de la silla y posteriormente lo abrazó.
—Yo solo tengo ojos para ti, Jun… —él le devolvió el abrazo y sin preámbulos, la besó —aunque también me halaga que te pongas celoso… —añadió pícaramente mientras se acortaba la distancia para besarlo nuevamente.
Jun sabía que no tenía remedio, por ella era capaz de volverse loco.
.
.
.
—Takeshi, es de mala educación invitar a tus amigos a tomar una bebida fría a tu casa y abandonarlos tan solo entrar para ir a hablar por teléfono… —reprendió su madre.
—Está bien, señora Sawada—, replicó Wakashimazu—, solo venimos de paso antes de partir a nuestros hogares…
—Es hora de irnos… —añadió Sorimachi.
.
—Gracias por traerme, chicos. La pasé increíble en este viaje—, les dijo el pequeño mientras salían de su casa.
—¿A quién le hablaste con tanta urgencia? —Cuestionó Sorimachi.
—Eso amigo mío, es todavía un secreto—. Decretó con solemnidad Sawada.
—Es uno de tus planes entrometidos, ¿no es así? —Añadió Wakashimazu—, está bien, no nos digas, pero de momento, no te metas en problemas…
El chico sonrió.
Estaba seguro de que pasaría mucho tiempo para que ellos se enteraran de esa noticia, y era un hecho que dejaría pasmada a toda la selección.
.
.
Sawada Takeshi. Estaba conforme. Feliz por su amigo Hyuga y expectante por lo que acontecería en el futuro.
Nada era seguro, pero la emoción ahí seguía.
Por lo pronto, lo único que le interesaba era que demostró al Tigre Feroz, que él no era un indecente.
Y por el momento, era más que suficiente.
.
.
.
*Redoble de tambores*
Es cierto, no es broma, después de poco más de 5 meses de ausencia, he regresado
Mil gracias por su paciencia, no tengo cómo justificarme, ya saben, lo usual: trabajo, escuela, familia... ha pasado bastante, a decir verdad...
También, mil disculpas por cualquier falta gramatical, etc, etc...
¿Habrá alguien que todavía siga la historia? ¿Alguen que me haya extrañado? ¿Alguien a quien le alegre mi regreso? u.u
Recuerden que sus comentarios me inspiran para seguir, así que no duden en dejar su opinión por pequeña que fuere (aunque sea para reclamar sobre mi ausencia xD).
AsukaHyuga: como siempre, sacándome una sonrisa con tu comentario:3 Mil, gracias, espero te guste este guiño a nuestra pareja favorita;)
Genevieve Wundt: muchas gracias. Tus hermosas y precisas palabras como siempre, alegrando mi día, si te gustó me doy por bien servida:)
Mhialove02: gracias por comentar, ¿a quién no le gusta Aoi? Espero te guste este capítulo.
Lety: como siempre, tus palabras más que ciertas. Aoi era su mayor admirador, por lo tanto, merecía una mención especial. Gracias por tus palabras, siempre alegrándome. Espero estés bien. ¡Saludos y abrazos!
PrincesaLirio: gracias por tu apoyo. Espero te guste este capítulo también. Sé que ha pasado mucho, pero espero saber de ti pronto y que estés bien. ¡Recibe muchos saludos y un gran abrazo de mi parte!
Ren-chan91: oh, me doy por bien servida al saber que hay gente a la que le gusta mi historia. ¡Muchas gracias! Espero te guste también este capítulo!:)
Khris-san World Warrior: me halagas, muchas gracias. A duras penas y soy una novata, pero aquí seguimos haciendo el intento. Espero no defraudarte con los próximos capítulos y también espero saber tu opinión en actualizaciones futuras:)
Respuestas a puntos específicos, vía PM.
.
¡Gracias por leer!
Seguiré algo desaparecida todavía, y mejor ya no prometo nada, no quiero deber
Por cierto, sé que dije que pronto acabaría este fic, pero todos estos meses he estado releyendo mis actualizaciones y también me dí el tiempo para darle una re-leída al manga, precisamente desde World Youth... creo que todavía hay muchas ideas que me faltan plasmar, así que puede que alargue un poco más es fic... después de todo, el Calcio, la Liga y Rising Sun dejan mucho de donde sacar... (¿no es así, Khris-san?)
Ya saben, aunque tarde en actualizar, no abadonaré es fic, ténganlo por seguro. Así me tarde un año más en traerles capítulos.
¡Hasta la próxima!
ShelenyPrice
