Hola hola, hace tanto que no actualizaba esta historia, y me odio pro eso, pero crean que escribri algo no es sencillo, hay veces en las que la isnpiración se duerme y dura mucho tiempo antes de que regrese a trabajar, y para mi desgracia no puedo manejarla a voluntad. Pero sobre todo la exuela me exprimió demasiado al punto de generarme estreés por una sola materia: Cálculo Integral, ese maldito castigo de Dios para los herejes cómo yo, pero bueno ya salí de vacaiones ace una semana y me puse a trabajar para darle seguimiento a esta historia. Debo aclarar antes de que empiecen a leer, esta historia va dirigida a un público joven (adolescentes y jovenes que vieron esta serie), esto debido a que hay algunas referencias sexuales (ligeras) y palabras altisonantes (a veces) para que estén enterados y lean bajo su propio riesgo.

Bueno aclarado esto, sin más prámbulos, comencemos...


Capítulo 2: Vestidores de chicas

El ritmo de la preparatoria era muy extraño, a veces avanzaba demasiado rápido que en menos de un parpadeo el timbre de salida sonaba y en otras tan lento que parecía que un minuto era una semana.

Pero dentro de todo, el momento que más les gustaba a la mayoría era el receso; era un respiro de las clases, un tiempo para estar con tus amigos, convivir, practicar algún deporte, pero sobre todo era reflexivo, analizar cualquier cosa por más ridícula e inútil fuese.

El alumnado se dividía en varios grupos: los "ñoños", los deportistas, los intelectuales, los "normales", los "raros", los populares, etc. La mayoría de los de nuevo ingreso pretendían entrar a alguno de ellos, directa o indirectamente, pero los más peleados eran: los populares, los deportistas y los intelectuales.

Aunque a tres de ellos nos les importaba en absoluto, pues se tenían a ellos para sobrevivir dentro de la misma. Se encontraban almorzando en la cafetería.

—¿Podrías decirnos otra vez cómo casi te descalabraste? —preguntó Eddy sin quitarle un ojo de encima a las vendas que tenía Doble D cubriéndole la cabeza, las cuales tapaba con su boina.

—Ya te dije, fue un accidente, tuve suerte, tal vez podría haberme pasado algo peor —dijo él despreocupado.

—Pero Doble D, es imposible que de la nada te hayas casi roto el cráneo —mencionó Ed extrañado por la actitud relajada de Doble D.

—Pero la vida sigue, ¿no chicos? —Ed y Eddy se vieron confundidos por esa oración salida de él.

—Por cierto Ed, ¿continúas entrenando? —preguntó Eddy cambiando de tema.

—Claro Eddy, jamás dejaría de entrenar, estoy pensando en entrar al equipo de la escuela —mencionó sonriente y animado.

—Serás un buen elemento dentro del equipo, no te rindas Ed, continúa con ello, eres muy bueno, incluso podría decir que el mejor de toda la escuela.

—Gracias Eddy, pero creo que hay alguien mejor que yo —dijo con modestia al mismo tiempo que le daba un mordisco a su sándwich.

—Oye Ed, ¿por qué comes solo un sándwich y un jugo de cereza? —preguntó Eddy muy confundido, pues de los tres él era el del apetito feroz.

—Es lo único que alcancé, en mi casa estamos pasando por una situación económica difícil —Eddy calló por esa mención, algo que lo hizo sentirse culpable e idiota.

Una bandeja cayó aplastando al sándwich; contenía una hamburguesa doble con una soda de cola y un pedazo de pastel de queso, eso sorprendió a todos, posaron la mirada sobre el causante de ello, el cuál había sido Kevin.

—Te dije que tu almuerzo sería gratis hoy, espero que lo disfrutes grandulón, nos vemos —dijo para después retirarse, Doble D y Eddy tenían desencajadas las mandíbulas, no sabían cómo reaccionar ante ello.

—¿Por qué Kevin te dio eso? —preguntó Doble D sin dejar de sorprenderse.

—No me acordaba de ir con él, es que fue por el juego que tuvimos ayer, en el cuál logre atajar todos los tiros que me llegaban.

—Felicidades amigo, te lo mereces —de pronto un grupo de seis chicas pasaron frente a ellos.

—Hola Ed —hablaron al unísono, Ed enrojeció y por poco escupía la comida.

—Hola —correspondió con la boca algo llena.

—Tal vez un día quieras ir a vernos practicar voleibol —sus ojos se expandieron cuales globos al igual que los de Doble D.

—Gracias por la invitación —todas se retiraron sonriendo.

—Ed te envidio, parece ser que desde ayer te has vuelto popular —Ed negó con la cabeza, contradiciendo la afirmación.

1

Las clases transcurrieron normales, algunos dormían en ellas, otros dibujaban garabatos en los cuadernos, otros miraban por la ventana el cielo perdiéndose en la contemplación, pero siempre había los que les interesaba la clase y querían aprender, ese no era el caso de los tres que se sentaban en medio de la filas, incluso Doble D estaba aburrido, algo difícil de creer para alguien de su intelecto.

Una bola de papel golpeó su nuca, volteó hacia atrás para identificar al culpable, pero se topó con Marie riéndose, él negó con la cabeza un poco avergonzado.

—Oye —le habló en tono susurrante.

—¿Qué pasa? —preguntó en el mismo tono.

—Lee lo que dice la bola —él levantó una ceja confundido, la tomó del suelo y la abrió, contenía un mensaje corto pero contundente.

Nos vemos a las 8 de la noche en la Pizzería Tirp, no preguntes nada al respecto, sólo obedece y saldrás ileso.

Tragó grueso, un calor invadió todo su cuerpo, él le asintió quedando finalmente a… ¿la cita?... ¿el plan?... no sabía cómo llamarlo, ¿pero por qué lo hacía?, las mujeres eran un gran misterio, eso era un hecho.

—Chicos, les recuerdo que hoy es el día en el que deberán elegir en que club y optativa se inscribirán —dijo el maestro de álgebra —, recuerden que ahí desarrollaran sus habilidades y algunos descubrirán sus dotes; pueden ser artísticos, deportivos, etc.

—Sí profesor —dijeron todos al unísono.

2

Guardaba algunos libros en el casillero, no podía dejar de pensar en la invitación de Marie, la preguntaba le martillaba la mente, era muy difícil responderse a sí mismo. Exhaló pesadamente, un portazo le hizo estremecerse, volteó a su izquierda, era Ed, quién estaba muy emocionado por la clase de educación física.

—¿Por qué esa cara doble D? —preguntó un poco extrañado por su actitud.

—Por nada Ed, así soy, ya me conoces —dijo de manera muy convincente.

—Bueno, vamos, que esta es la única clase que me encanta —comentó adelantándose unos pasos, Doble D cerró su casillero y se apresuró a ir con Ed.

El gimnasio de la escuela era grande, había porterías para practicar fut-sal, unas canastas para basquetbol, colchonetas para gimnasia y artes marciales, unas cuerdas para escalar. Muy buenas instalaciones, casi de lujo. Los deportistas salían a relucir con esta clase.

Kevin, Rolf, Ed, Lee y cinco chicos más eran los que resaltaban en dichas habilidades. Por la puerta trasera entró el maestro: uno ochentaicinco de estatura, tez morena, los brazos, piernas y torso estaban bien formados, si era congruente con su materia. Vestía una pantalonera azul y una playera de manga corta roja, traía un silbato colgando en su cuello, tenía el cabello corto.

—Bueno días jóvenes —saludó, las chicas del salón parecían devorarlo con la mirada, May era una de esas, Marie rodó los ojos al igual que Lee por esa actitud —, mi nombre es Razh Santana Silva —parecía ser brasileño —, espero que se esfuercen mucho, porque la educación física es muy importante en la vida diaria, puesto que también mezcla a la salud con… —y dio inicio su explicación, nada fuera de lo común, recalcando mucho los valores y la disciplina dentro ella.

La clase transcurrió, Rolf, Kevin y Ed eran muy competitivos, estaban muy anivelados en fuerza, resistencia y reflejos, Marie tenía gran flexibilidad y resorte para basquetbol, May era muy acrobática para la gimnasia olímpica y Lee por su parte derrotaba a todo aquel que se le enfrentara, era una luchadora nata, su fuerza era comparable a la de los otros tres, Eddy tragó grueso por ese tipo de demostraciones, Doble D no tenía reparos en burlarse de su situación.

—Dime, ¿qué se siente que la batuta la tenga ella? —Eddy frunció el ceño enojado mientras él no paraba de reír.

—Cállate idiota —dijo molesto por la burla —, no es así.

—¡Oye Lee!, ¡dijo Eddy qué…! —no pudo terminar debido a que Eddy lo tacleó evitando que abriera la boca de más —. ¿No qué no?

—¡Qué te calles! —dijo irritado por la situación.

El timbre que indicaba el final de la clase sonó, todos se limpiaron un poco el sudor, estaban exhaustos, el profesor evaluaba el desempeño de cada uno y lo anotaba en una libreta.

—Muy bien chicos, es todo por hoy. Debo decir que me impresionan son el grupo más deportista de toda la escuela, pueden ir a las duchas, nos vemos en la siguiente clase.

—Hasta luego profe —dijeron todos con educación y se dirigieron a cada uno de los baños.

Ed estaba al final de todos, alguien chifló a su derecha, era Kevin quien le indicaba con un además que lo siguiera, él accedió por inconsciencia.

—¿Qué ocurre Kevin?

—Guarda silencio y síguenos —al terminar de decir eso pudo percatarse de la presencia de Rolf, el defensa y medio que habían jugado el día anterior.

—¿Qué están tramando? —preguntó confundido por la situación.

—Vamos a ver a las chicas en los vestidores —respondió el defensa.

—Pero es algo indebido, no creo que sea lo correcto —los tres rieron por esas palabras tan inocentes e ingenuas.

—Por Dios Ed, ¿no me digas que no te gustan las chicas? —habló el medio, Ed sintió una vergüenza tremenda.

—No… no es eso… lo que pasa es que…

—Vamos amigo Ed —interrumpió Rolf empujándolo hacia los vestidores —, que mi carne me pide sol y sexo —todos menos Ed rieron por eso.

3

Las chicas se quitaban la ropa de gimnasia dejándose la ropa interior, lo guardaban en los casilleros mientras algunas sacaban unas toallas para poder ducharse, reían y se hacían bromas, algunas de tinte sexual, ignorando los ojos que las contemplaban. Kevin estaba sobre uno de los botes de basura, que por suerte estaba vacío, la ventanilla era lata, pero a veces la necesidad es más fuerte que la lógica.

—¿Qué pasa Kevin? —preguntó el defensa.

—Es un paraíso, están exquisitas —los tres chicos estaban emocionados por poder ver lo que Kevin en ese instante —, sobre todo Nazz, ese trasero se ve muy firme.

—Kevin no metas tus estupideces amorosas en esto, quítate para poder ver —dijo Rolf quitándolo a la fuerza haciendo que casi se golpeara en el suelo.

—Ten más cuidado idiota —dijo Kevin molesto por la brusquedad del campesino.

—Tú te lo buscaste por puñetas —se preparó para poder contemplar.

Era exactamente lo que Kevin había mencionado, parecía un pescador en mar abierto, pensando que pez comería su anzuelo, aunque tuviese que esperar mucho tiempo. De la ducha salió May Cruel, sus ojos se expandieron al ver sus pechos copa c que dibujaban una perfecta simetría, ella se agachó para recoger un tennis que se le cayó, dejando a ver su gran trasero, ignorante de que era espiada.

—No puede ser, esa clase de carnes no criamos en mi granja —mencionó demasiado acalorado.

—¿A qué te refieres? —preguntó Ed intrigado.

—Sube para que lo averigües —bajó de un salto y le cedió el lugar, Ed no quería, pero al final la curiosidad le ganó. Subió y se topó con algo inimaginable, una semidesnuda May, su color de piel cambió a rojo, parecía una olla de presión.

—No puede ser, ya se excitó, que asco —comento el medio.

—No creo que sea eso —mencionó Kevin, pues conocía bien a Ed.

Miles de pensamientos cruzaron por su mente en ese momento, entonces ocurrió algo que posiblemente dañaría la imagen que tenía de May: ella comenzó a desabrocharse el sostén, quitándoselo en menos de un segundo revelando sus amigas, el tragó grueso entonces todo se oscureció.

Cayó desmayado, casi estampándose contra el suelo de no ser por Kevin y Rolf creando un fuerte barullo, las chicas voltearon hacia la ventanilla, extrañándose por ese ruido.

—Retirada —indicó Kevin en tono susurrante.

—Estoy de acuerdo —secundó Rolf cargando el cuerpo de Ed y saliendo de ahí antes de que los descubrieran —, a la otra hay que pensar mejor si invitamos a Ed a estas cosas o no.

—Por primera vez en todo lo que hemos convivido, estoy de acuerdo contigo —y salieron del gimnasio sin importarles que no se hayan cambiado de ropa.


Bueno lectores (Si es que todavía tengo debido a la ausencia larga), espero que les haya gustado. Tambien espero no haber incomodado con algunos dialogos o escenas, los invito a que dejen sus comentarios que me alientan a seguir escribiendo, ya que sin su apoyo esto sólo serían letras muertas. Se que este capítulo fue corto, pero fue todo el jugo que le saqué a mi imaginación, pero siempre pensando en ustedes para que se entretengan leyendo esto. Bueno sin más que agregar me retiro, nos vemos hasta el próximo capítulo.

Se despide su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL