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Hola queridos lectores
Lamento mucho la demora pero aqui sigo jejeje
espero que disfruten este nuevo capitulo doble
nos vemos abajo
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CAPITULO 9 EN LA GUERRA Y EN EL AMOR TODO SE VALE
BONJOUR ARNOLD
RESOLVIENDO MISTERIOS I…
¿COMO COMPORTARSE EN UNA CITA CON PATAKI?
La máscara que normalmente aparentamos tener en esta sociedad es solo un simple espejismo ¿Por qué? Porque el mundo a veces obliga a la necesidad de aparentar ser lo que no eres aunque sea demasiado estúpido, pero ¿Qué es más estúpido que copiar esa misma falsedad de los demás?
Que la misma falsedad sea implementaba por la sociedad incapaces de hacer lo que realmente quieren y ser como realmente desean o decir lo que piensan o quieren, nadie lo hace y quien lo hace no lo presume, simplemente brilla entre tanta falsedad.
Mascaras por aquí y por allá, solo son un disfraz para evitar el dolor, para evitar la debilidad, para evitar que te lastimen para ser mejor que los demás ¿Qué aspecto? En el aspecto de siempre ir delante del otro y evitar ser lastimado, con la máscara intocable sin evitar ser solo vacía como el alma en pena.
A.P.S
Arnold esperaba a la rubia quien se había retrasado un poco ya que Phoebe y Lila la interrogaban molestas por haber aceptado salir con Arnold, Lila estaba más que furiosa por lo que decidió mejor irse antes de terminar explotando y Phoebe solo la miraba con reproche pero decidió que era mejor apoyarla, sabía que al final de cuentas Helga aún seguía idiotamente enamorada de Arnold y para qué negarlo, era como ella con Gerald, era una tonta por seguir sufriendo en silencio por él.
-Hola Geraldine –Susurro amablemente cuando la vio por fin acercarse
-Hola –Susurro ella algo tímida aunque su semblante mostraba su culpa y aflicción
-¿Estas bien?
Ella le miro por un instante pudo vislumbrar preocupación en aquellos zafiros verdes que tanto amaba desde niña, aquella luz que iluminaba su vida.
-Eso creo…solo…solo fue una pequeña discusión
-¿Con Phoebe?
Ella solo asintió
-Tranquila –Tomo su mano para darle un poco de aliento, sabía que eso amaba la rubia aunque muchas veces no lo demostrara –Todo estará bien con ella, perdóname si…si te ocasiono problemas con tu amiga
-No…no… -Susurro nerviosa –Mejor vámonos –Dijo soltándose suavemente de mi agarre
-Como ordene mi princesa
-¿A dónde vamos?
-Primero al cine si te parece bien, mi Angel –Helga enarco la ceja fingiendo molestia por el apodo, pero Arnold sonrió aún más –Y después a comer pero el lugar es sorpresa
-Bien pero Arnoldo el que esto sea una cita no quiere decir que seamos no…novios –Dijo con trabajo sonrojándose en lo último –Así que nada de cursilerías estúpidas, porque no soy como las chicas que han estado contigo porque si…
-Lo se Helga –Dijo el rubio algo molesto
-Bien porque…
-Helga –La tomo nuevamente de la mano –Por favor, solo por hoy…déjame demostrarte que… -Se acercó un poco a su rostro, provocando que ella quedara sin habla
Regla número tres, cuando tengas una cita con una Pataki, solamente dedícate a jugar su propio juego, analiza la situación y si vez que comienza la exasperación simplemente acércate lo más posible, eso puede funcionar para dejarla un momento en strike.
-Como…como sea –Se alejó un paso del rubio pero sin retirar su mano -¿Nos vamos?
-Por supuesto –Dijo el rubio sonriéndole con cierta burla pero ella no dijo nada más.
Arnold no la soltó y así salieron de la escuela para dirigirse a su destino. Ninguno de los dos se dio cuenta de que dos personas miraban el espectáculo, una de ellas con la intención de sacar pruebas de la cita de los rubios.
Pero el otro miraba con molestia aquella escena.
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Lila miraba con molestia a ambos rubios que caminaban por la acera de enfrente, tomados de la mano…no entendía nada, pero lo que era más preocupante eran sus reacciones propias ante esto, cuando en la secundaria los vio juntos no le importo, al contrario le dio felicidad, pero después de que Arnold tratara así a Helga ese día y los que le siguieron, seguramente por eso estaba molesta, porque no la quería ver sufrir, pero había algo más…
¿Celos? No eso no podía ser… ¿Por qué sentiría celos?
Todo era tan confuso.
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-Phoebe
-¡¿Brainy?!
-¿Podemos hablar?
-¿De…que?
-De Helga y Arnold, creo que es algo que necesitas saber y…también Helga
-Pero…
-Es algo que paso hace años, en la época de la graduación pero creo que fue el inicio de todo este problema
-¿Y porque hasta ahora quieres hablar?
-Tal vez porque no pensaba en el bienestar de Helga, si no en mi propio beneficio.
Phoebe enarco la ceja –Y no funciono ¿Cierto?
-Tu mejor que nadie sabe esa respuesta –Sonrió melancólicamente
-¿Tuviste algo que ver?
-Digamos que fui solo una pieza del ajedrez
Phoebe suspiro –Bien pero sabes que si Helga lo sabe no te perdonara
Brainy se encogió de hombros –No es como que sea mucha la diferencia ahora
-Bien –Tomo su mochila –Vamos a mi casa
-Claro
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Arnold compraba los boletos para entrar a ver una película de acción lo cual agradeció, eran de las muchas cosas que le encantaban de esa rubia, desde que eran niños, podían disfrutar juntos o más bien con los demás aquellas películas.
Se sonrojo al pensar en ello.
-Bien…listo –Dijo el rubio algo nervioso ahora ¿Qué le pasaba? No podía estar nervioso el, ella debía estarlo, porque ¿Quién era el que tenía que ser conquistado?
-Ok –Fue lo único que dijo la rubia, estaba más nerviosa que una presa ante un depredador.
¡¿Por qué demonios acepto?! Eso se preguntaba una y otra vez, pero ante todo no quería dejar de lado la oportunidad de estar con él, aunque se quemara una y otra vez, pensó que nunca podría dejar de sentir esa necesidad de tenerlo cerca, estaba condenada a una muerte lenta y segura en vida, mientras el siguiera existiendo, maldita agonía.
-¿quieres algo? –Pregunto algo nervioso pero tratando de serenarse
-Pues… -Helga siempre tenía hambre cuando estaba nerviosa y eso la calmaría, debía tener algo chocolate y salado a su lado –Puede ser unas palomitas…y me gustaría un chocolate –Susurro sonrojada
El sonrió –Por supuesto hermosa
Era su primera cita en bastante tiempo, una cita real, en donde realmente quería estar, eso no lo podía negar y quería que todo saliera bien.
Gerald miraba desde lejos a la pareja, observaba no solo los gestos de la rubia sino de su amigo también, suspiro al verlo desde que llegaron al cine.
-Estás perdido amigo
"Espero que Pataki nunca se entere de la apuesta, porque entonces tu eres el que estará perdido…pero ¡¿Qué diablos?! Estarían en mano en realidad…" pensó molesto el moreno con lo último. "Claro eso contando con que los rumores sean verdad"
¿Y si no lo eran? Gerald miro de nuevo a los rubios con curiosidad.
Antes de que ambos entraran a la sala que les correspondía y a donde debía entrar el también, quizás ahí su amigo decidía hacer su jugada, como buen casanova.
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Helga
Estaba atenta a lo que estaba pasando la película mientras comía mi chocolate, me sentía mejor ahora que tenía algo en que entretenerme y quitarme los nervios que estaban fuera de control, estaba en una cita con el amor de mi infancia, o mejor dicho con el amor de mi vida, porque desde entonces no he podido quitarlo de mi mente.
¡Calma Helga! Mejor concéntrate en el chocolate, es tan delicioso…
De pronto sintió una mano sobre la suya, que la buscaba con necesidad como un sediento de agua en el desierto, con sutileza como el viento, pero con desesperación como la lluvia.
Se sobresalto
No quería mirar hacia a su lado, donde el ocasionante de su tormento se encontraba, no podía, o más bien no quería, porque mirarlo sería darle lo que el tanto había buscado…verla a sus pies y no…¡No Helga G. Pataki! No era ningún trofeo que ganar.
Y por supuesto no era idiota
Arnold no me amaba, el amor era algo demasiado más grande que él no comprendería, solo deseaba tener a la chica que en unos días se había vuelto popular, hasta Rhonda me había estado hablando al ver la atención sobre mí, sobretodo del lado masculino
De pronto sentí un pequeño beso dulce en mi mano.
La respiración se me cortó y decidí dejar caer mi chocolate en la bandeja que tenía el asiento, antes de atreverme a mirar un poco al rubio que estaba a mi lado.
Me miraba intensamente, como en los últimos años no había visto, había un brillo diferente, un brillo distinto, no había rastro de superioridad o burla en su mirar, ¡¿Por qué diablos tenía que hacerme esto?! –Gracias por venir conmigo, Helga
Debía sacar su sutil mascara –Tiempo de calidad ya sabes…a ve…ces lo hago.
-Claro –Rio el, que pareció música para mis oídos, era una risa sincera y con un matiz de nervios, hicieron mi piel florecer.
-Buen…bueno veamos…la…nove…digo la película
-Claro –Poso una mano en mi mejilla –Eres hermosa –Ya no razonaba –Gracias enserio –Limpio con su dedo un poco de chocolate que tenía en la comisura de mis labios para después posar su dedo en sus labios.
¡Dios mío esos labios! ¡Esa acción! ¡¿Por qué demonios debe ser tan bueno siendo casanova?! ¡¿Por qué?! Por algo le habían dado ese apodo en la preparatoria.
Su rostro iba acercándose más y más a mí y con su mano en mi barbilla, ya no respiraba, creo que olvide hacerlo hace como unos cinco minutos, mi corazón estaba a punto de tener un paro cardiaco.
Debía hacer algo, ¡Mueve tu cara Helga! Pero mi cuerpo no respondía
¡Dios! ¿Cómo hacerlo ante aquella imagen?
Sentí su aliento y como su nariz rosaba con la mía, ok si antes me estaba a punto de dar un paro, ahora sí que llamen la ambulancia.
Involuntariamente o milagrosamente moví un poco el rostro bajándolo, el término de acercarse pero solo me beso la comisura de mis labios donde estaba el resto del chocolate seguramente o eso pienso, pues estaba demasiado oscuro.
-Te molesta –Murmuro aun cerca de mi rostro, pero había decidido bajar la mirada para no perderme en su mirar.
-Yo…no…no….pero realmente creo…creo que es mejor ver la película, Arnoldo
-Bien –Dijo con un dejo de frustración o eso note, pero antes de alejarse completamente de mí, deposito un beso más en la mejilla
Sin decir nada más lo vi sentarse bien en su asiento con una sonrisa de oreja a oreja, y apretó aún más mi mano.
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Arnold
Realmente si analizaba bien la situación de todo lo que había pasado entre nosotros desde niños hasta ahora, no era tan difícil saber cómo manejarla, como llevar una cita con Pataki sin matarnos.
Era sencillo pero complicado atravesar las barreras impuestas por ella.
Claro porque… ¿Por qué ella lo dejaría tan fácil?
Esa pregunta no me dejo por el resto de la película
Pero esa fracción de segundos que dudo, que me dejo acercarme más allá de todo, fue suficiente para que supiera que ella no me odiaba como aparentaba siempre.
Ella no me odiaba…
Sonreí más
Y lo mejor de todo prácticamente ya la tendría para mí, de reojo vi a Gerald alzando su pulgar indicándome que había tomado lo que necesitaba, pero quería otra…otra más para que no hubiera dudas.
¿Desde cuándo habíamos cambiado los papeles? Por supuesto que eso estaba más que claro, el papel de víctima y abusadora ya no quedaban con nosotros después de lo que paso.
Después de esa noche yo mismo fue el que decidió cambiar aquella situación, aquella monotonía donde yo era feliz, donde creía que algo podía ser diferente, pero por supuesto que lo fue, solo que yo era el más imbécil al creer que era para bien.
No lo fue
En un sentido si, porque amaba atormentar a esa rubia, ahora la comprendía, ahora la entendía a la perfección, porque el afán de querer siempre abusadora personal de mi persona, ahora sentía lo que ella sentía y ella, seguramente no lo que yo sentía, pero si lo que mi ser necesitaba para ser feliz.
Siempre veía el dolor en sus zafiros, era una acuchillada en mí ser, maldita paradoja,
De cualquier forma siempre terminaba siendo masoquista de una u otra forma quería esa relación de víctima y abusador. ¿Por qué?
No es buena la respuesta.
Para un casanova como yo, pero para tener esta cita, tuve que deshacerme un poco de la máscara fría creada por mí, alentada por ella.
Pero eso no significa que olvide lo que realmente debe ser, lo que debo hacer. Ni lo que ella hizo.
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Al terminar la película salimos directo al restaurante donde esperaba encontrar algo más que desde hace tiempo necesitaba, pues la maldita incertidumbre me estaba matando.
Ella me miro cuando llegamos sin entender.
-¿El Che Paris?
-¿No te gusta?
Se puso nerviosa lo note por que se mordía el labio, lo que daría por poder morderlo yo.
Sacudí mis pensamientos –No –Susurro sacándome de lo que en ese momento cruzaba mi mente.
-Bien entonces vamos
Estábamos ya en la mesa mirando el menú, ella miraba cada uno de los platillos cuando el mesero llego a tomarnos la orden.
-En un momento se los traigo –Susurro este al recibir la orden de ambos.
-¿Y?
Helga me miro confundida
-¿Segura que esta vez pediste algo que no sean tripas?
Ella se sonrojo –No…no sé qué… ¡¿Qué diablos?!
Sonreí para mis adentros estaba nerviosa, eso era bueno porque así es como debe ser la cita con una Pataki, sobretodo con la que tenía enfrente, calculador, esquivando y batear en el momento adecuado, no sobresaltarla y cuando estuviera calmada atacarla.
De manera sutil, claro.
-Solo preguntaba –Susurre mientras tomaba la mano de la rubia –No quiero que mi acompañante tenga que ir al baño de improviso
Ella me miro molesta
-No quiero que te enfermes
Helga suspiro sabía que estaba resignándose, pronto llegaría a donde quería.
-Como sea –Soltó mi mano
-Bueno Helga, ahora que estamos más tranquilos –Le mire coquetamente -¿Por qué no me dijiste nunca?
-¿Qué? ¿Qué eres un tonto? Eso ya lo sabemos todos
Me moleste por su comentario, pero sabía que era una defensa de ella para sacarme de quicio y no insistir pero debía resistir la batalla
-Bueno…si era un tonto ¿Por qué fingir todo lo de Cecil?
Helga palideció pero rápidamente rodo los ojos –Sigues siendo un tonto
-¿Entonces porque saliste conmigo?
Eureka, pensé al verla dudar pero con el ceño fruncido contraataco
-Por lastima
-¿Entonces quién es más tonta? –Dije sin pensarlo
Se puso de pie. –Pues se acabó tu tonta –La detuve antes de que saliera
-Helga perdóname, por favor –Susurre, ahora esta parte deben tenerla muy pero muy en cuenta.
Nunca pero nunca, provoquen de más a la furia Pataki, porque en orgullo ella puede ganarles, si es necesario si llegan a este punto supliquen pero de manera sutil y sin perder la dignidad en el intento. Pero bajen la barrera un momento.
-No creo que…
-Fui un estúpido –La tome de la mano mientras me acercaba a ella –Por favor perdóname, yo soy el idiota
Ok, yo no lo soporte.
Helga me miro con curiosidad no sé qué fue lo que vio en mi mirada, quizás mi desesperación pero es que esta mujer hace que pierda hasta la razón.
-Ok
Ambos volvimos a la mesa.
Helga realmente puede sacarme de quicio, regresarme a lo de antes, y simplemente hacer lo que sea que ella quiera conmigo.
¡Nunca se enamoren de un Pataki! La vida acaba cuando lo haces.
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Dos rubios caminaban por la acera directo a la casa de la rubia, Arnold no había obtenido realmente lo que deseaba pero Helga acepto que era Cecil, aunque no dijo porque, no le dio mayor explicación y dejo claro que no quería hablar del tema, si quería que siguiera con él en la cena, la condición era que dejaran de hablar de ello, y así tuvo que ser.
No podía perder la oportunidad de tenerla junto a él, por lo que el rubio solo se resignó.
El sujetaba fuertemente su mano, al menos eso ya se había vuelto costumbre en esta cita.
Ella se detuvo y Arnold la miro sin comprender.
-Eh…Arnold, ya… -Murmuro la rubia
Arnold se dio cuenta que tristemente ya habían llegado a la casa de la rubia.
Suspirando se acercó con ella a su pórtico, no quería soltarla.
No sabía porque o que le pasaba, pero el rubio no quería dejarla ir.
Y claro que se notaba.
Gerald lo noto.
Helga lo noto.
Arnold lo noto pero no quería aceptarlo.
-Bueno… -La rubia intento quitar su mano de la del rubio pero este la sujeto un momento más, acercándose a ella subiendo los escalones de diferencia.
-Gracias Geraldine me la pase muy bien –Ella hizo una mueca fingiendo el disgusto por que la llamara así, el solamente sonrió –Me la pase bien, Helga, lo digo enserio.
-Gracias Arnoldo, yo también me la pase bien, lo cual es sorpresa –Dijo ella con sarcasmo
Arnold rio. "Ya ha sonreído mucho ¿no?, prácticamente no ha dejado de sonreír" pensó Gerald, hace mucho que no lo veía de ese modo.
-Bien eso me gusta –La tomo del mentón, Gerald preparo su cámara, Helga hiperventilo
-Si…jejeje –Se tomó el brazo
Estaba nerviosa
Arnold sonrió ante esto.
-Me gusta verte feliz –Murmuro sincero mientras se sonrojaba –Eres más hermosa cuando sonríes –Dijo ya con su rostro más cerca de la rubia.
-Arnold –Se sonrojo fuertemente la rubia
Arnold disfruto que lo llamara de ese modo, era un tono dulce y sincero, hace mucho que no escuchaba la voz de la rubia tan apacible.
Sonrió y lentamente terminaba con la distancia, poso una mano en la cintura de la rubia, quien se sobresaltó un poco –Helga…yo… -Susurro sin darse cuenta ya de nada –Me…me gustas –Susurro ya cerca de los labios de ella pero sin dejar de ver sus ojos, quería ver su reacción
Helga ya no sentía las piernas, su mente estaba en blanco con las palabras "Me gustas" Arnold realmente… ¿Realmente había dicho eso? Era lo único que pensaba la rubia cuando sintió los labios de Arnold sobre los de ella, tratando de que ella siguiera el ritmo
Cuando tomo conciencia de eso, sus piernas flaquearon y el rubio tuvo que sujetarla más fuerte de la cintura y con la otra sujeto su cuello.
Helga dejo sus manos en el pecho del rubio, sin saber qué hacer, en realidad no pensaba en nada, más que en las mil sensaciones que explotaron en su ser.
El beso fue tierno y tímido en un principio pero en cuanto sus labios se reconocieron, Helga le dio paso a que el rubio explorara mas allá, el felizmente no perdió el tiempo.
Gerald sonreía mientras sacaba las fotografías.
Solo tal vez Arnold tenía razón, pero esperaba que no terminaran quemándose, pues lo que había visto había dejado una duda en su mente.
¿Qué fue lo que realmente paso hace dos años? Porque lo que pudo ver en ese momento es que había dos almas con el corazón a mil por hora, sintiendo un amor fuerte e infinito, conocía demasiado a su amigo, él no estaba fingiendo y ella, ella tampoco estaba fingiendo.
¿Por qué dos almas que se aman pueden odiarse entonces tanto ante los demás?
Quizás pronto lo sabría o quizás jamás, pero que maldita paradoja del amor, aunque como dicen en la guerra y en el amor todo se vale y por ahora Arnold tenía una ventaja mucho mayor sobre los demás, es más sabia ahora porque estaba tan confiado en ganar y lo haría.
Ninguno se dio cuenta de que alguien más observaba la escena desde lejos.
-Helga –Susurro sin creerlo antes de dar media vuelta e irse a su casa, tenía muchas cosas que pensar.
Hola queridos lectores
espero que les haya gustado este nuevo capitulo jejeje
disculpenme por favor por la demora pero tuve un accidente algunos ya saben pero aqui sigo jeejeje
mil gracias por sus hermosos reviews y su paciencia, ustedes me alientan a seguir escribiendo
espero sus votos hoy valen doble ;)
saludos
