Hola, después de mucho tiempo ausente, exactamente dos meses. he regresado con un capítulo de esta divertida historia... lamento la demora, pero la escuela está exprimiéndome, proyectos finales, tareas, trabajos en equipo, en fin, no me deja tiempo para escribir, pero aquí está, espero que lo disfruten...
Sin más preámbulos, iniciemos...
Capítulo 7: Regalo
Eddy estaba atónito por esa revelación, entonces sonrió con malicia arqueando una ceja, Ed lo miró confundido. Una gota de sudor surcó por su frente, al mismo tiempo que tragó su saliva al darse cuenta de lo que había gritado.
—Este… yo me refería a que no podía…
—¿Hablas de May? —Ed se sonrojó y negó con la cabeza.
—Claro que no —Eddy negó con la cabeza divertido por la situación.
—Vamos amigo, tenemos que regresar a casa —dijo dándole unos golpecitos en la espalda.
1
Golpeaba un poco la mesita de centro con los dedos, estaba algo ansiosa, pero ella no sabía porque, eso la estaba llegando a desesperar. Se levantó del sofá y salió de la casa, sacó de su bolsillo derecho un cigarrillo con un encendedor y lo prendió.
Inhalaba el humo, pues le relajaba y la ayudaba a olvidarse de los problemas y preocupaciones, pero esa sensación seguía invadiéndola y deseaba por todos los medios llegar a la respuesta.
—¿Qué diablos te ocurre Marie? —se preguntó, miró al cigarrillo —, ni siquiera cuando empecé a fumar esta mierda me ocasionaba esta sensación al no tenerlos, ¿qué me pasa?
Trataba de recordar cuando empezaron los síntomas, pero por más que trataba no lograba dar con algo, ni siquiera una pista.
—Puta vida —terminó por fumarse el cigarrillo y entró de nuevo a su casa.
2
Se encontraban reunidos en… ¿la bodega del conserje?... todos algo apretados pero no había otro lugar dónde podían reunirse sin evitar toparse con él. Reunidos en una media luna, frente a un pizarrón y Eddy apuntando con una vara a unos dibujos enumerados del 1 al 5.
—Repasemos de nuevo —indicó él señalando el dibujo 1—, Doble D y Kevin lo mantendrán ocupado todo el día —Doble D y Kevin asintieron, puso la vara en el punto 2 —, Rolf en su camioneta junto con Nazz irán a comprar las cosas —Rolf alzó el dedo pulgar sonriendo y Nazz sólo se limitó a sonreír, pasó al punto 3 —, Lee y yo arreglaremos su casa junto con Sara —y finalmente llegó el punto 4.
—May y Marie se encargaran de llevar a los invitados, y exactamente a las 8:00 P.M Kevin y Doble D llegaran con Ed a su casa, dando así inicio a su fiesta sorpresa —mencionó Lee interrumpiendo de formaba abrupta a Eddy —, yo les avisaré más tarde puesto que ellas ignoran que están involucradas en esto.
—Sí —dijeron todos al unísono.
—Bueno, pues salgamos de aquí, no debemos levantar sospechas —comentó Doble D, todos salieron sin decir nada más.
3
Corría de un poste a otro y de vez en cuando se aventaba hacia el ángulo dónde era lanzado el balón, llevaba dos horas sin parar, era algo exagerado, pero a él no le importaba en absoluto, sólo pensaba en su aplastante derrota, ¿quién era él?, esa duda seguía en su cabeza desde esa vez.
—¡Ed!, ¿no crees que ya es suficiente? —habló Sara, quién estaba ayudándole a entrenar.
—¡No! —gritó con una voz dura e imponente haciendo temblar (algo muy raro e inconcebible) a su atemorizante hermana —, debo vencerle, él lo hizo porque estaba distraído, debo evitar que eso vuelva a ocurrir —Sara vio su determinación y tan solo se limitó a sonreír.
—Bueno, continuemos —Ed otra vez empezó a correr de un poste a otro, cuando Ed se encontraba en el poste derecho Sara tiró con más fuerza hacia el ángulo izquierdo, Ed usando el poste se impulsó hacia el ángulo, y dejando boquiabierta a Sara atajó el balón —. ¿Cómo rayos hiciste eso?
—¿Qué hice? —preguntó algo desorientado.
—Utilizar el poste para impulsarte y atajar el tiro —Ed tardó en comprender lo que había hecho.
—No lo sé, creo que fue inconsciente —Sara arqueaba una ceja algo escéptica.
—¿Y por qué no fuiste hoy a la preparatoria? —preguntó curiosa.
—Porque últimamente no he tenido buenos días, y no me siento cómodo yendo —explicó mientras seguía moviéndose de poste a poste, Sara tiró de nueva cuenta, Ed volvió a atajar el tiro pero esta vez apoyándose sobre su brazo izquierdo y extendiendo ambas piernas.
—¿Y a qué se debe que sientas eso? —volvió a interrogar, si algo detestaba enserio era que su hermano estuviera algo depresivo.
—No lo sé —mintió para evitar confrontar el hecho de que no dejaba de pensar en cierta chica rubia que era la menor de las hermanas Cruel y además porrista del equipo de fútbol de la preparatoria, Sara tiró una vez más pero está vez Ed se quedó congelado unos segundos y el tiró entró.
—¡Ed! —gritó algo desesperada.
—¿Qué ocurre? —preguntó algo desorientado.
—Te perdiste durante unos segundos —él arrugó el entrecejo y tensó la mandíbula al mismo tiempo que golpeaba el poste izquierdo, eso preocupó a Sara.
—¿Por qué me sigue pasando esto? —gritó, algunas personas voltearon en dirección a dónde estaban ellos, Sara se acercó a Ed.
—Mejor vámonos a casa —él asintió y se fueron directo a su hogar.
4
Se encontraba almorzando en la cafetería, sólo estaba él, pues Eddy estaba paseando con Lee y Ed no vino a la prepa. Se encontraba divagando en muchas cosas, la fiesta de Ed, el club de judo y su relación con Marie; pero haciendo más énfasis en esta última.
—¿Por qué? —se preguntó —, ¿por qué tiene que ser tan complicado? —dio un sorbo a su soda, su mente daba vueltas, ya eran semanas sin establecer un contacto con ella, eso era malo.
May entró a la cafetería, le hizo una seña para que se acercara, ella así fue hacia él.
—¿Qué se te ofrece Doble D? —preguntó amablemente con una sonrisa.
—¿De casualidad Marie está en tú casa? —May arqueó una ceja confundida.
—Sí —respondió, Doble D se levantó.
—Gracias —pero antes de irse fue detenido por ella —, ¿qué?
—¿Por qué Lee y Eddy están tan extraños? —Doble D arrugó el entrecejo.
—¿A qué te refieres?
—Hablan de una fiesta, un plan… —él comprendió eso y sonrió.
—Estamos planeando la fiesta sorpresa de Ed —una sonrisa se dibujó en la cara de May.
—Gracias —y se fue, Doble D salió de la cafetería, sacó un justificante y emprendió camino hacia la casa de las Crueles.
5
Estaba efectuando una kata de judo, esto para que no se le olvidaran las técnicas, el examen para cinta amarilla estaba cerca, necesitaba prepararse si quería obtenerla. Llevaba tres horas seguidas sin detenerse, y no deseaba hacerlo.
—¿Y por qué? —preguntó.
—Quiero probar tu fuerza y resistencia —dijo ella con tono ladino.
—Estás loca —ella sonrió asintiendo.
—Vamos.
Ella lo tomó de la solapa y el brazo con la intención de romper su equilibrio y proyectarlo, adelantando su pierna derecha, pero Doble D, tomando su manga debajo de su brazo izquierdo y por encima del derecho, desplazó su propio peso sobre el pie derecho y levantando la pierna izquierda, evitando la segada pierna derecha de ella. Ella quedó desequilibrada, él aprovechando su pérdida con un empuje en rotación con su presa hacia adelante proyectándola, pero cuidando en todo momento que no cayera mal para evitar que se lastimara.
—Eres muy bueno —susurró al mismo tiempo que se levantaba, él sonrió con un poco de nerviosismo —, pero te propongo algo.
—¿Qué? —preguntó el confundido.
—Si te dejas derrotar por mí, saldremos hoy…
Unos golpes en la puerta interrumpieron de forma abrupta sus recuerdos, rompió su posición y fue a abrirla… al ver quién estaba frente a ella quedó paralizada, él sonreía con nerviosismo y estaba algo sonrojado.
—Hola —habló finalmente, ella no reaccionaba, no hallaba que decir —, ¿cómo has estado? —ella seguía congelada —, ¿puedo pasar?
—No —reaccionó finalmente, trató de azotarle la puerta, pero él la detuvo antes de que lo intentara.
—¿Qué te ocurre? —preguntó acercándosele casi a invadir su espacio personal —, ¿por qué has estado evitándome todas estas semanas?
—Eso no te importa —dijo cortante, él arrugó el entrecejo.
—Claro que me importa, tú me dijiste que después de lo que vivimos seguiríamos viéndonos—evidenció la incongruencia de su palabra —, pero creo que fui demasiado ingenuo.
—Doble D —dijo con algo más de tacto —, lo que no quiero es que luego te imagines o te ilusiones con otra cosa que no puede ser.
—¿De qué hablas? —preguntó confundido.
—Sólo somos amigos, nada más que eso —por alguna extraña razón eso le dolió.
—¿Quién habló de algo más? —cuestionó haciendo que ella desviara la mirada.
—Está bien, Doble D —extendió su mano tratando de estrecharla, pero él la abrazó destanteándola.
—Nos vemos otro día, ahora tengo que sacar a Ed de su casa —mencionó sonriéndole.
—¿Para qué?
—Para que Lee y Eddy arreglen su casa para la fiesta sorpresa —explicó sorprendiéndola.
—Interesante.
—Hasta luego —se despidió saliendo finalmente de su casa.
Terminaban de subir todas las bolsas del supermercado al auto, eran más de treinta bolsas, debían preparar todo para que cuando el llegará fuera el detalle más genial de toda su vida.
—Creo que con esto será suficiente —comentó Eddy.
—Sí, vamos, creo que ya Doble D y Kevin sacaron a Ed —mencionó Lee, Eddy cerró la cajuela y subieron al auto, lo encendió y arrancaron.
6
Ya todo estaba listo: la mesa con botanas, refrescos y caramelos, la música a todo volumen; pues habían conseguido un Dj para la ocasión. Ya estaban varios chicos, aún no empezaba nada de manera oficial. May se encontraba sentada con una bolsa de regalo; vestía unos short rojo y una blusa de manga corta con cuello V de color blanco, esperaba ansiosa al lado de Marie; quién vestía con su característico pantalón café y blusa de tirantes negra, que Ed llegara.
—¡Alto a la música! —indicó Eddy —, ya faltan unos segundos para que lleguen.
—Voy a apagar las luces —dijo Lee, no tardó ni un segundo en hacerlo.
Un auto se detuvo afuera de su casa.
—Ya llegó —susurró May emocionada.
—Cállate May —dijo Marie.
Abrieron la puerta.
—Gracias de nuevo chico, fue un buen regalo de cumpleaños, enserio, nunca había jugado hockey, está genial, debemos repetirlo y… —prendió el foco.
—¡Sorpresa! —gritaron todos al unísono, Ed estaba atónito, no se esperaba nada, volteó a ver a Kevin y Doble D quienes sonreían cómplices.
—No era el único regalo que recibirías hoy viejo —dijo Kevin abrazándolo al igual que Doble D.
—Qué te la pases genial Ed —dijo Doble D.
Después todos empezaron a abrazarlo; Nazz, Rolf, Sara, Jimmy, Eddy, Lee, los del equipo de fútbol, algunos compañeros del salón, Marie, dejando al final a May, se congeló, tragó grueso, empezó a sudar, a respirar con agitación, Eddy lo empujó para que llegara hasta ella.
—Ya no seas maricón Ed, compórtate cómo lo que dices ser —Ed frunció el ceño por ese comentario, pero sin más accedió a ello.
—Hola…
—¡Muchas felicidades! —lo abrazó casi estrujándolo —, felices dieciocho, todo un mayor de edad —él sonrió nervioso —, no sé a qué horas se entregan los regalos, pero ten el mío ya, me tardé mucho en encontrarlo, casi recorriendo la mitad de la ciudad —le extendió la bolsa, eso lo sorprendió, la abrió y lo que contenía lo dejó sin habla, sacó el paquete y lo mostró: unos guantes de portero con varilla profesionales, de color verde y blanco.
Todos aplaudieron.
—¡Póntelos! —exclamaron todos, él asintió, se los colocó: olían muy bien, eran suaves, frescos y podía mover los dedos con mucha más facilidad, volteó a ver a May.
—¡Gracias! —la abrazó ahora sorprendiéndola a ella, todos se enternecieron, después de unos segundos la soltó, ella seguía sonriendo —, ¡a disfrutar de la fiesta!
El Dj puso las canciones y entremezclaba ritmos, sin dejar de sorprenderse Ed y May pasaron toda la noche bailando y platicando, se le veía más seguro a él y a ella más contenta y feliz.
Ay esa Marie, siempre nos toca una persona que se comporta de esa manera (se suena la nariz con un pañuelo), pero bueno, espero les haya gustado, no olviden dejar su comentario que me alientan a seguir escribiendo, los invito también a que se den una vuelta por mis demás historias, se que les va a gustar.
Nos vemos hasta el siguiente capítulo, se despide su amigo y escritor:
CARPINTERO IMPERIAL
