He vuelto, y últimamente ya no me dan ganas de escribir mucho en las introducciones, quién sabe porque, pero lo importante es traer ante ustedes un capítulo más de esta historia... ya es el noveno capítulo y eso me pone muy feliz, porque pasi a pasito esto va avanzando, espero lo disfruten...

Sin más preámbulos, ¡a leer!...


Capítulo 9: ¿Un café?

Estaba guardando sus cosas para poder irse a la cafetería, con cada libro y cuaderno que sacaba de la mochila esta se iba sintiendo más ligera, cuando por fin vació lo menos indispensable se la colocó nuevamente, cerró el casillero y se sobresaltó al verla frente a él.

—Hola Ailin —saludó con algo de inseguridad por tan repentina visita.

—¿Doble D? —él asintió mientras ella adoptaba un color rojizo en su rostro aperlado, algo que lo sorprendió mucho.

—¿Qué se te ofrece Ailin? —preguntó con amabilidad.

—Bueno, cómo ya sabes, más bien cómo dije… ¡no!, cómo presentaron los maestros —ella estaba hecha un mar de nervios, y la situación se tornaba incómoda.

—¿Ajá? —incitó a qué completara la oración.

—Soy nueva y no conozco nada de esta gran preparatoria, le pregunté a algunos profesores con quién me asesorara dándome un pequeño recorrido por todas las instalaciones, y todos te mencionaron a ti —terminó finalmente dejando a Doble D boquiabierto por eso.

—Pero, si te das cuenta de que yo también soy de primero —ella asintió —, y qué al igual que tú, no conozco gran parte de las instalaciones —ella se quedó pensando en esas palabras.

—Sí, eso fue exactamente lo que les dije a los profesores pero de la misma manera me dijeron que acudiese a ti —insistió, Doble D se rascó la nuca con una mueca de desesperación.

1

Se encontraban bajo la sombra de ese árbol frondoso que brindaba frescura y tranquilidad, bebiendo una gaseosa y comiendo una rebanada de pay de queso mientras leían unos comics… de vez en cuando comentaban algo relacionado con los superhéroes o villanos de los mismos… reían casi a carcajadas, los que pasaban cerca de ahí de vez en cuando se les quedaban viendo por ello.

—Debo admitir que es genial pasar tiempo contigo May —mencionó Ed colocando sus manos atrás de su nuca recostándose, ella sonrió.

—Gracias Ed, es reconfortante saberlo —dijo ella mientras se acomodaba en el pecho de este último logrando sonrojarlo.

—¿May? —ella lo miró directamente.

—¿Sí Ed? —preguntó de una manera tierna e inocente, él se quedó con la boca abierta, las palabras no salían de su boca pues percibía un extraño brillo alrededor de ella, algo inexplicable.

—Nada —fue lo que atinó a decir, sus nervios estaban a flor de piel, ella volvió a recostarse.

A unos metros de ahí alguien les tomaba una foto sin que ellos se dieran cuenta, el individuo sonrió victorioso y se fue de la escena.

2

La contienda era emocionante, nadie daba su brazo a torcer, tenían buenos reflejos y buen manejo del espacio… todos los de alrededor hacían apuestas por alguno de los dos.

—Apuesto que ganará Ron —decía uno de tantos estudiantes.

—No, ese es Kevin —contradecía una de sus fanáticas.

La pelota blanca tomaba velocidad con cada raquetazo de alguno de los dos, ninguno quería perder, pues la apuesta era denigrante: quién ganara se quedaba con la bicicleta del otro, pero quién perdiera se tiñería el cabello de rosa.

—Sigo preguntándome cómo diablos llegaron a apostar algo tan estúpido —mencionó Nazz pensativa con su puño en la barbilla y su brazo izquierdo cruzado.

—Cosas de hombres Nazz, no lo entenderías —dijo Kevin con una clara vena hinchada en su frente.

—Así es Nazz, ahora el amigo Kevin está por presenciar la mayor humillación de su vida —dijo Rolf sudando cómo un puerco.

—¿Cuánto va el marcador? —preguntó curiosa.

—Cuarentainueve, cuarentainueve —respondió Kevin, ella abrió los ojos a más no poder por eso.

—¿Y cuánto tiempo llevan jugando?

—Una hora, está es la última jugada, aquí se definirá todo amiga Nazz —dijo Rolf sin dejar de ver la pelota.

3

Ella seguía mirándolo esperando alguna respuesta, Doble D no sabía que responder, nunca se había sentido tan incómodo, algo muy raro en él.

—Bueno vamos, espero que con lo poco que conozco te sirva de algo —accedió finalmente sin mucho convencimiento, algo no le agradaba, pero no sabía que era.

—¡Genial! —lo abrazó ocasionando que adoptara en su rostro un color rojizo, empezó a sentir un calor en su cabeza y unas gotas de sudor —, vamos —rompió el abrazo y lo arrastró tomándole la mano.

A unos metros de ahí una silueta sonreía con malicia mirando su cámara y la recién foto que había capturado.

—Cada vez agarro más armas para utilizarlas cuando sea necesario —dijo mientras guardaba su cámara y salía del pasillo.

4

Ella se levantó de su pecho y de nueva cuenta lo miró directamente a los ojos, una sonrisa se le dibujó de oreja a oreja, Ed tragó grueso, empezaba a espantarse, retrocedió un poco manteniendo su distancia.

—¿Qué ocurre May? —preguntó con dificultad.

—Se me olvidaba que este fin de semana habrá algo muy importante que había pasado por alto —dijo confundiéndolo aún más.

—¿Y esa explicación qué? —trató de armar las piezas del rompecabezas.

—Tendremos Lee, Marie y yo una cena con mi padre, y quería pedirte si podrías acompañarme —soltó de un golpe todo dejándolo boquiabierto —, ¿qué dices? —él levantó su dedo índice tratando de responder, pero las palabras no salían.

—Creo que debería reflexionarlo antes de… —ella se aproximó a su rostro quedando sus labios a cinco centímetros de distancia.

—¿Qué dices Ed? —rectifico la pregunta con un extraño tono que por alguna razón le erizo al piel y lo hizo sudar levemente.

—Sí —respondió inconscientemente, ella lo abrazó con una felicidad nunca antes vista hasta ese día por él.

—Muchas gracias Ed, no te arrepentirás de ir —Ed no sabía en qué pensar en esos momentos. Su mente estaba en blanco.

5

Faltaban cinco minutos para que el timbre que indicaba el fin del receso sonara, algunos de los espectadores se habían acabado de comer sus uñas por la tensión de ganar sus apuestas, las playeras de Ron y Kevin estaban tan empapadas que pareciera que se hubiesen echado un balde de agua.

—¡Ríndete de una puta vez Rolf! —gritó con desesperación Kevin, parecía que su límite estaba por llegar.

—¡Jamás, Rolf no es un cobarde, esto no es nada a comparación de despertarme todos los días muy temprano a lavar los animales y sembrar mis frutos!… ¡quiero esa bicicleta y verte a ti teñido cómo la niña débil que eres! —exclamó haciendo que todos se impresionaran por ello.

—¡Púdrete! —faltaban dos minutos y el reloj no se detenía por nada ni por nadie.

Las puertas del gimnasio se abrieron desviando la atención, entraron Doble D y Ailin dejándolos algo confundidos.

—Este es el gimnasio —explicó Doble D, por alguna extraña razón Kevin volteó hacia dónde oyó la voz, ese fue su error fatal que le costó la victoria y su bicicleta.

—¡Tú bicicleta es mía! —Kevin volteó para todos lados mirando la pelota a cinco metros de él.

—No, ¿pero cómo?, ¿qué?... —balbuceaba, no coordinaba nada, estaba por explotar.

—Ni modo amigo Kevin, nos vemos mañana con tu nuevo tono de cabellera —dijo burlándose por su derrota, los que apostaron por Kevin apretaban los puños molestos y tristes por haber perdido la apuesta —, en la tarde voy a ir a tu casa por mi bicicleta nueva.

—¡Pero fue injusto! —se defendió alegando por ese error.

—No, lo siento Kevin, yo soy la testigo, perdiste justamente —Kevin aventó su gorra molesto y salió de ahí sorprendiendo a todos. Rolf levantó ambos brazos en señal de superioridad.

6

Pasó casi todo el recreo al lado de él, era lindo debía admitirlo, pero algo frío y tímido, no sabía por qué, pero se sintió muy bien al pasear con él, aunque hubiese deseado que la tensión desapareciera, pero no fue así.

Abrió su casillero para meter sus libros que tocarían al día siguiente y se topó con un sobre rojo con rayas horizontales blancas.

—Qué extraño —lo rompió y lo que contenía la hizo sentir una alegría indescriptible.

¿Quieres ir a tomar un café mañana a las 9 en Zaz?

Atte.

Doble D

Ella giró sobre sí misma y cerró el casillero, su primer día de clases había sido muy bueno y así iniciaba su primer fin de semana en esa ciudad.


Ay, que bonito, Ailin siente algo por Doble D, ¡espera!, ¿y Marie?, esto se va a descontrolar... bueno, Kevin a perdido una bicicleta y la dignidad, nadie se mete con Rolf, apunten eso... Ningún hombre puede resistirse a May, incluso el mastadonote de nuestro amigo Ed...

¿Quién será esa silueta misteriosa?, ¿qué desea obtener de ellos?, ¿por qué me hago tantas preguntas si yo soy el escritor y se exactamente que ocurrirá? (Voz: es parte de show torpe), ¡a si es cierto!...

Bueno espero lo disfrutaran, estos útlimos cpaítulos han sido cortos, estoy consciente de ello, pero preparense porque poco a poco se vendrá lo bueno, estén al tanto... agradezco a todos aquellos que se toman la molestia de comentar, porque pocos o muchos, cada comentario inspira e impulsa a continuar esta historia.. los invito que se den la vuelta por mis otras historias, se que les gustaran... sin más que agregar me despido...

Soy su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL