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Hola queridos lecctores
sorpresa jejejej
actualizacion sorpresa ;D
espero que les guste
no olviden dejarme sus votos,
el viernes se dara a conocer el fic ganador asi que no olviden decirme por cual fic votan, recuerden que es de todos los fics ;D asi que no se limiten en votar :D
jejejeje
saludos
CAPITULO 17 PELEAS Y CELOS II
¿Cómo saber si lo que llegas a sentir en tu corazón, es tan inmenso que pueda provocar hacer locuras por la persona que te quita el sueño?
¿Cómo no estar al pendiente de la persona amada? ¿Cómo no llevar el amor a la obsesión? ¿Cómo no tener miedo de perder o de ser lastimado cuando amas con locura?
Delgada línea entre uno y otro sentimiento ¿Cómo carajos podemos distinguir y saber?
Nadie lo sabe, no hay manuales, no hay reglas, no hay un proceso para llegar al resultado, no hay un factor que nos pueda indicar hacia dónde ir, no hay alguien que nos pueda explicar y guiar, porque ¿Quién demonios realmente sabe cómo?
Enigmas y más enigmas como siempre en este sendero de la vida.
A.P.S
Helga ponía dulcemente una bolsa con hielo sobre el labio de su novio, se le había hinchado un poco ya, no se habían percatado que Jacob había alcanzado a darle un pequeño golpe de vuelta cuando lo ataco, pero no parecía tan grave.
-Lamento mucho esto –Susurro la rubia mirándolo
Arnold abrió los ojos que habían permanecido cerrados hasta ese momento –No tienes nada de que disculparte Helga, tú no tienes la culpa
Helga se encogió de hombros. –Quizás para ti no, pero….quizás si nunca le hubiera dirigido la palabra ni para insultarlo…..hubiera perdido interés
-Helga solo quisiste ser amable cuando llego a esta ciudad –Dijo el rubio a su pesar recordando
-Simmons lo puso en el equipo de Phoebs y mío, no tenia de otra más que ser… "Amable"
-No hay que…
-Arnold –Helga lo miro seriamente –Necesito decírtelo
-No es necesario…
-Para mí si…. –Suspiro mientras tomaba asiento al lado del rubio, estaban en su casa, su madre tuvo que salir por el trabajo unos días, no era como si no lo hubiera hecho antes, por eso quería aprovechar y hablar –Arnold… ese día que hicimos el trabajo con Jacob, se la paso intentando en que yo fuera más que amable con él, pero yo no lo permití, Phoebe vio todo y ella hizo todo lo posible para que nos fuéramos rápido a nuestras casas.
Helga respiro hondo nuevamente –Cuando "terminamos el trabajo", yo me iba a quedar un rato para que Jacob se fuera primero y fue así pero…. Los padres de Phoebe llegaron a los 5 minutos y no tuve remedio más que irme pero pensé que Jacob ya estaría más lejos
Arnold tomo su mano sobresaltándola un poco
-Cuando iba casi llegando a mi casa, no se…no sé qué hacia él ahí, yo nunca…nunca lo había visto y todo lo que te dijo esa vez fue….una vil mentira, tu sabes una parte pero no mi versión –Lo miro a los ojos –Iba a meterme a mi casa sin siquiera mirarlo pero me halo del brazo…le pedí que me soltara pero no lo hizo, antes de que terminara de reaccionar por lo que me decía y…golpearlo…me beso
Arnold recordó que aquello fue lo que vio.
-Fue entonces cuando tu llegaste –Dijo bajando la mirada –Yo ya lo estaba…quitando pero…
Arnold suspiro recordaba que fue lo que paso.
Enloqueció
Por muchas razones
Porque la amaba.
Porque ya estaba loco por ella desde entonces.
-Lo recuerdo –Susurro acariciando su mejilla
-Pero yo…no…yo no hice nada para que él…
-De acuerdo Helga, ya no hay que hablar más sobre eso
-Arnold
-Ya eso no importa –Susurro –Y hoy…yo me di cuenta de lo que… -Cerro los puños
-Me sentí tan impotente
Arnold la miro, tenia de igual manera sus puños cerrados
-Helga –Tomo su mano –Aunque a veces quieras ser ruda y fuerte, eres una mujer, una chica hermosa que…no siempre puede ganarle a todos
Helga suspiro –Supongo…
-Helga….yo… -La miro intensamente
Helga sintió su corazón alocado al ver la mirada esmeralda del rubio que brillaba con amor.
Ella esperaba que fuera de ese modo…que Arnold admitiera su amor por fin por ella, quería ser amada por quien ella amaba, siempre había sido su añoranza
-Hay que olvidarlo todo –Dijo sonriéndole con dulzura –No quiero que eso nos vuelva a separar
Helga sonrió acercándose para darle un tierno beso
-De acuerdo
-¿Qué quieres hacer princesa?
Helga se sonrojo fuertemente
-Pues yo había pensado…que… -Se puso nerviosa fuertemente –Bueno es que…que…podríamos…pasar al…siguiente nivel
Arnold la miro sorprendido y se sonrojo fuertemente
-¿C…Como?
-Bueno…yo creo que…que deberíamos…ya sabes
Helga se sonrojo aún más
Era adorable
-Pero si…si no…no quieres…no hay problema…ol…olvídalo Arnoldo –Dijo rápidamente ella intentando ponerse de pie pero en ese momento
Arnold tomo su mano entre las suyas con dulzura y firmeza –Helga… -Puso sus labios en la mano de la rubia –Por supuesto que…que…te deseo –Susurro mirándola desde su mano con intensidad –Solo que…pensé que tu aun…aun no querías
Helga se sintió con el corazón desfalleciendo –Yo…quiero
-¿Segura?
-Quiero ser tuya –Susurro mirándolo con deseo
-No…no quiero que te sientas presionada
-No es así mi amado ángel de cabellos dorados
Arnold sonrió
-Entonces…
-Entonces –Susurro nerviosa la rubia
-¿Ahora?
Helga sonrió de lado –Si…
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Jacob miraba con molestia a Mike –Debiste apoyarme cuando dije que no se rompiera esa apuesta.
-No iba apoyar una idiotez
-Eres mi amigo
-Y también Arnold lo es
-Creí que en un principio decías que era muy samaritano
-Si pero…eso no quiere decir que no sea mi amigo
-Pero yo soy tú…
-¿Mejor amigo?
Mike se burló mirándolo añadió –Vamos Jacob tú no puedes tener mejores amigos porque ni siquiera tú mismo te quieres
-Eso no…
-No te quieres a ti mismo y además siempre tienes problemas existenciales, ¿O no recuerdas cuando me buscabas porque tu padre volvía a golpearte? Terminaste siendo el, era lo que deseabas ¿no?
-Idiota…
-El único idiota aquí eres tu estimado amigo y por favor ya bájale, esa vieja no es para ti ni para mí, aprende a perder y entender cuando una mujer no quiere estar contigo.
Jacob en ese momento se abalanzo sobre de él.
-¡Me las pagaras!
-¡Ya basta! –Mike intentaba golpearlo pero Jacob era bastante bueno, pues siempre se la había pasado en peleas clandestinas.
-¡Muérete! ¡Muérete! ¡Te odio! ¡Muere como mi padre!
Mientras lo golpeaba recordaba lo que paso cuando era niño…
El infierno que durante años había vivido.
Imágenes de él, en un rincón sollozando teniendo miedo, su madre no estaba ahí, pues ella trabajaba hasta tarde para poder pagar muchas cosas, su padre lo miraba desde el otro lado, sonriéndole maliciosamente mientras se acercaba.
-¡Te odio!
-¡Jacob! ¡Basta! –Grito Gerald mirando desde la entrada del callejón, donde ambos jóvenes habían estado hablando
Afortunadamente Gerald apenas iba a su casa y por azares del destino paso en el momento justo.
-¡Ayuda! –Grito Gerald cuando empujo a Jacob para que dejara de golpear a Mike
-¡Cuídate estúpido porque el que sigue eres tú y Arnold! –Dijo Jacob corriendo para huir.
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Arnold miraba a la rubia sonriéndole con dulzura –Mira lo que conseguí hermosa –Dijo enseñándole las rosas que llevaba en sus brazos
-Gracias ¿Qué…que le dijiste a tus padres?
-Que…estaría con Gerald
Helga tembló un poco, se había dado un pequeño baño mientras él iba a su casa por algunas cosas y a avisar.
-Pasa…
-Gracias
Cuando entro se dio cuenta que Helga había puesto un poco de velas en ciertos lugares, sonrió tiernamente
-¿quieres…? –Carraspeo -¿Quieres tomar algo?
Arnold sonrió –Creo que sería buena idea amor
La rubia asintió y se dirigió a la cocina, Arnold espero a que fuera hacia allá para escabullirse a la alcoba de la rubia.
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Helga salía de la cocina con un par de vasos y una botella.
En ese momento vio a Arnold bajando del otro piso, enarco una ceja -¿Qué hacías, Arnoldo?
Este solo sonrió acercándose –Te ayudo –Tomo la botella –Vamos ¿Si?
La rubia solo se dejó halarla por el
-¿Oye y tienes que volver mañana…a la casa…de huéspedes? –Pregunto nerviosa
Helga estaba temblando de los nervios, y parecía tener un intento inútil de controlarlos, Arnold se daba cuenta de ello…
Le parecía adorable
-No…le dije a papa que me quedaría todo el fin de semana con Gerald, volveré el domingo por la tarde ¿Esta bien?
Helga sonrió –Si…es…perfecto
-Bien
Llegaron a su habitación, Arnold abrió la puerta para que ambos pasaran y Helga vio que en su cama había pétalos de color rosa que formaban un listón que a su vez se veía como si formaran un corazón.
-Arnold
Helga sonrió mirándolo con lágrimas en los ojos
-¿Recuerdas ese día Helga?
-Si –Susurro sin aliento –Llovía y tu…
-Te cubrí con mi paraguas
Helga asintió
-Y te dije que me gustaba tu ropa porque era rosa como tu listón –Acaricio el listón que llevaba Helga en ese momento como diadema
Helga no se dio cuenta de cuando las lágrimas ya estaban afuera hasta que Arnold le limpio una.
-Llorabas también –Comento intentando controlar sus propios latidos del corazón –Y…
-No lloro por…nada malo, estoy feliz, porque… -Interrumpió la rubia –Lo recuerdas
-Claro que si…siempre –Dijo Arnold besando suavemente su mejilla –Bueno –Tomo los vasos de la mano de la rubia para ponerlos sobre el escritorio que ella tenía en su alcoba para escribir –Quiero brindar por ese día, Helga, porque fue cuando conocí a la persona más maravillosa y hermosa del mundo
Helga lo miro perdida, enamorada como la primera vez que lo conoció y él tuvo aquella gentileza que la volvió loca.
-Creo que siempre me gustaste Helga Geraldine Pataki, porque desde ese día en jardín de niños, nunca deje de pensar e interesarme en ti
-Arnold
Arnold tomo lo que se había servido de la botella
-Me enamore de ti como un idiota –Susurro –Y hoy…puedo volverte a decir que… me enamore nuevamente de aquella dulce niña que estaba cubierta de lodo y triste, a la cual quise proteger con mi paraguas –La miro a los ojos –Quiero sostenerte siempre y cubrirte con mi amor para protegerte toda mi vida Helga.
-Arnold
Sirvió más del vino que Helga había encontrado –Y quiero brindar por eso
Helga ya había tomado también el primero por lo que tomo esta segunda copa que Arnold –Bien –Susurro sonrojada acercándose –También te amo y nunca ha desaparecido ese sentimiento Arnold
-Eres tan dulce Helga –Susurro el rubio acercándose para besarla
Helga probo sus labios que siempre que los besaba le sabían al fruto prohibido que tanto puedas anhelar pero nunca tener, pero ella ya lo tenía, combinado con el vino que han estado tomando.
Se quedaron con sus frentes pegadas una al otro
-¿quieres…ver algo? –Pregunto el rubio mirándola con ternura
Helga bebió otro sorbo del vino
-No –Susurro después de dejar el vaso sobre el escritorio –Ven –Lo tomo de la mano para guiarlo a su cama.
Arnold también dejo su vaso antes de seguir a la rubia. Ella lo miro tímida cuando llegaron cerca, por lo que la beso, él también estaba nervioso pero quería hacerla sentir segura.
El beso comenzó suave y tierno, lleno de inocencia y nervios, poco a poco fueron aumentando la velocidad y la necesidad en sus cuerpos, Helga se colgó de su cuello para tenerlo más cerca y sus manos tuvieron que sostener la cintura de la rubia para mantener el equilibrio.
Lentamente la fue bajando a la cama donde algunos pétalos quedaron entre su piel.
-Te amo –Susurro entre los labios de la rubia
Lentamente bajo los besos por el cuello de ella, mientras sus manos jugaban con la blusa de la rubia, ella lo besaba también y acariciaba su cabello y espalda.
-Arnold
Sus manos llegaron a los senos de la rubia, ella se sobresaltó pero dejo que el rubio continuara.
Dejo de besar el cuello de la rubia para mirarla, sin quitarse de la posición en la que estaba.
-¿Estas segura?
Helga lo miro dulcemente, asintiendo
Arnold le dio un casto beso antes de volver a besarla en el cuello mientras sus manos se metían de infraganti bajo su blusa.
Le mordió la oreja mientras seguía besándola, escucho el primer gemido de la rubia, lo cual lo enloqueció.
En ese momento supo que ya no había marcha atrás.
Estaba completamente enamorado de Helga, seguía enamorado de ella, nunca dejo de amarla y hacer el amor con ella solamente haría que el amor que siente por ella fuera más fuerte.
Más fuerte que nunca.
Como siempre.
No supo bien en que momento dejo caer todo su peso y estaba ya entre las piernas de la rubia, ella había subido una pierna a su cadera.
Bajo sus besos lentamente hacia los pechos de la rubia que se agitaban por su respiración.
-Ven –Susurro sentándola para después con lentitud y dulzura quitaba de ella su blusa para quedar con su brasiere
La cual era rosa
Arnold se sonrojo fuertemente admirándola
-Eres hermosa Helga –Dijo besándola mientras sus manos hacían la magia detrás de la espalda de ella, despojándola del sostén
Helga se sonrojo fuertemente cuando Arnold deslizo los tirantes de sus brazos.
-Helga –Susurro mientras volvía a ponerse encima de ella besándola
Helga comenzó a desabotonar la camisa de Arnold para después quitársela con timidez
Arnold le ayudaba
Después siguieron con su camisa azul debajo de la de cuadros, donde Arnold quedo desnudo de la parte de arriba, Helga lo admiraba
-Me encantas cabeza de balón
-Y tú a mí, mi dulce ángel
Arnold bajo lentamente a los pechos de la rubia, poseyendo uno de ellos.
Helga se sintió morir en ese momento, dejo escapar un gemido.
-Arnold –Susurro mientras tomaba su cabeza
Helga.
Lentamente comenzó a bajar mi ropa de la cintura para abajo, lo cual no fue difícil, había colocado una falta y ropa interior rosa de encaje que era diminuta a decir verdad.
Sentía sus hermosos labios succionando mis pechos vírgenes, era un total delirio para mí, ¿Cómo podría vivir después de esto sin él?
Por más que Lila me dijo que lo pensara bien, no podía ¿Quién podría pensar en otra cosa que no sea estar con la persona que has amado prácticamente toda tu vida?
Dios, era mucho, pero así era
Lo amaba
Siempre lo hice.
Sentí como su lengua se deslizaba hasta mi intimidad ya húmeda por la excitación que me estaba haciendo pasar mi amado.
Sentí el orgasmo cerca, era increíble.
Después de unas caricias más a mis senos y la pasión ardiente de mi novio sobre mi vagina, logre llegar al éxtasis.
Vi como el rubio comenzaba a desabrocharse sus pantalones.
Vi su bóxer y sentí algo de mas calor de lo que ya sentía. Su pene estaba erecto seguramente solo podía ver su bulto que era de un tamaño bastante bien proporcionado
Lo mire sonrojada mientras el se terminaba de quitar el bóxer para dejar a la vista su pene.
Sentí escalofríos y emoción
Moría por ser de él, pero también tenía miedo
-Sabes que no te lastimaría ¿verdad? –Me beso
Es como si hubiera entendido lo que sentía en ese momento
-Lo se –Susurre quedamente mientras le devolvía el beso
-Te amo mi hermosa princesa –Dijo mientras se terminaba de caer en mi cuerpo, sentí su calor, su aroma, su pene, todo….toda su piel contra mi piel formando uno mismo
Dios estaba a un colapso cardiaco
Y él no parecía querer detenerse
Y yo no lo detendría
Saco un condón de su pantalón para colocarlo donde iba.
Arnold me subió mas a la cama y sentí los pétalos en mi cabeza y espalda, dándonos un hermoso aroma.
Separo mis piernas suavemente y me miro -¿Puedo?
Sonreí de lado, ni en esos momentos Arnold dejaba de ser caballeroso –Sí….
Arnold me beso mientras intentaba entrar, estaba algo apretada para su pene erecto y grande, sentí dolor.
Gemí cuando la mitad de su pene estaba adentro de mi
-¿Te duele mucho? ¿Me detengo?
Arnold era tan dulce
Lo bese con pasión dándole a entender que no quería que se detuviera
El suspiro en mis labios dejando entrar todo su pene en mi.
Sentí dolor pero a la vez placer…
-Oh…Arnold
-Helga
Comenzó un suave vaivén, provocando algo de incomodidad pero solo pensar que estaba dentro de mi, me excitaba.
Pronto el dolor dio paso al placer.
Arnold me besaba con dulzura, acariciaba mi cuerpo con amor y pasión, una combinación perfecta para poder hacer el amor y llegar al éxtasis
Después de unos minutos Arnold comenzó un vaivén mas fuerte, provocando que sintiera aún mas placer, puso algunos pétalos por mi cuerpo mientras me hacia suya
Totalmente suya
-Te amo –Dijo en mi oído besándolo
Gemí fuertemente, mientras apretaba mi cadera hacia su pene.
-Oh…Helga…no creo que… -Susurro sonrojado mirándome –Creo que…no aguantare
Solamente pude besarlo tomándolo con mas fuerza del cuello.
-Te amo –Le susurre mientras dejaba el orgasmo llenarme en todo mi ser y sentía como el también terminaba.
-Yo…te amo más mi ángel –Susurro besándome con fuerza y pasión
Cuando el termino dejo caer su cabeza en mi pecho.
Yo respiraba agitadamente mientras miraba con una sonrisa el techo…
Aun no lo creía.
Arnold Shortman le había hecho el amor.
Sonrió de nuevo –Te amo
-Yo mas mi princesa –Dijo Arnold sonrojado, exhausto pero feliz, por haber podido hacer el amor con Helga Geraldine Pataki, la niña de la que siempre estuvo enamorado
Ahora sus sentimientos eran mas claros que el agua y los aceptaba, ¿Qué si estaba loco? ¿O mal? ¿Quién no lo esta en esta vida?
Lo único que importaba era lo que sentía y ahora estaba 100 por cierto seguro de su amor por Helga.
Ninguno se percató que alguien observaba desde la ventana molesto.
