Tiempo... el tiempo es oro, y desaprovecharlo puede ser perjudicial, la mente me ha absorvido en estas semanas, no me ha dejado descansar hasta terminar este capítulo... para mi mala suerte y cero constancia mis antiguos lectores aún no saben que he vuelto con esta historia, pero espero vuelvan para el avance de la misma.
El anterior cap fue un apresurado regreso y admito mi error, pero con este que ven sus ojos les pido una disculpa y les agradezco infinitamente seguir esta loca idea de un vago.
Sin más preámbulos comencemos...
Capítulo 13: Pequeños distanciamientos
Ed, Edd y Eddy… los tres nombres escritos, divididos en columnas, cada una de ellas tenía palabras que parecían escritas al azar; de manera inclinada, cursivas, etc. Montones de hojas regadas por doquier, plumas y bolsas de frituras, latas de refrescos y revistas de todo tipo, además de pedazos de sandía esparcidos por ciertas partes de la habitación. Era demasiado espacioso, parecían ser dos cuartos unidos… una cámara sobre un buró… su cama igual de desordenada y encima de ella montones marcadores de tres colores distintos: azul, rojo y negro.
Inseguridad, líos, triángulo, un amigo, un rival: esas eran pocas de las muchas palabras plasmadas en la pizarra. Con unas chinchetas pegó en cada uno de los nombres ciertas fotos… él sonrió al ver su álbum.
Ed: Una foto de él y May, se ven muy felices, una hermosa relación que está naciendo de cero, la figura tacha con un marcador esa foto. En otra se encuentra él y Rafael en el campo de fútbol compitiendo. Encierra en un círculo al susodicho y lo une con otra foto únicamente de May con el uniforme de porrista. Y escribe algo.
Edd: Una foto de Marie con una rosa, una foto de Ailin con él caminando por la escuela. Encierra a ambas chicas con un círculo y las une… en otra está él besándose con Marie, y en otra está con ambas en la escena de la cafetería.
Eddy: Finalmente el pequeño de los tres… una foto de él y Lee en el camper en ropa interior, otra foto de ellos en el parque besándose, y tres fotos más en las mismas situaciones… y por último la foto del restaurante con sus hermanas, Ed y Eddy, además del sujeto. Otra foto de Lee con ese sujeto en el autobús, la más reciente.
–Todas las piezas están completas –murmura para sí, se ríe de manera desquiciada –, es hora de poner los planes en acción –se aleja del pizarrón y contempla el panorama completo.
1
Más botellas de vino se encontraban en su habitación, con ese día serían ya seis en los cuales se hundía a beber vino desmedidamente, los pinceles igual se encontraban regados por doquier, su ropa estaba manchada de pintura al igual que su cama, el intenso olor a aguarrás lo despertó un poco, agitó su cabeza como si acabara de recuperarse después de un mareo… miró a la esquina superior derecha de su cuarto y contempló lo que había hecho en el lienzo.
Los trazos de fondo tipo impresionistas, los colores brillaban hacían contrastar perfectamente el retrató que plasmó: Larga cabellera morada, tono de piel pálida pero sonrojada de las mejillas, el rímel corrido… el detalle era impresionante, pero lo más sorprendente era el desnudo perfectamente definido, muy expresivo, los colores que usó en la piel se sentía cómo desprendía la verdadera personalidad de la modelo, y sus facciones confundían, eran un cumulo de emociones que eran fácilmente confundibles.
–Demonios –maldijo con un fuerte dolor de cabeza.
Se fue al baño a mojarse la cara, debía quitarse la resaca antes de sus padres se dieran cuenta, porque se metería en graves problemas por ello, el timbre de la puerta lo hizo secarse y moverse hasta la entrada.
Abrió sin importarle que estuviera sin camisa y solo con shorts de mezclilla…
–Hola –habló con timidez, de pronto enmudeció al ver que estaba sin camisa, se sonrojó y le dio la espalda apenada, él arqueó una ceja confundido, después miró que estaba desnudo del torso.
–Perdón –cerró la puerta y la abrió de inmediato con una playera puesta –, ¿gustas pasar? –ella se dio la vuelta y pasó con mucha vergüenza.
–Tal vez te parezca un poco extraño… –empezó a balbucear.
–¿Un poco? –ella se rio con nerviosismo –, es muy extraño, ¿sabes?
–Bueno, tienes razón en eso –dijo apenada.
–Bien, pero aún no cuentas por qué viniste hasta aquí –ella levantó el dedo para hablar pero fue interrumpida una vez más –, y sobre todo como diste con mi casa, lo cual es aún más extraño.
–¡Edd! –gritó desesperada por poder hablar, Doble D paró en seco, una vez que reinó el silencio respiró y se calmó –. Perdón por eso último –él asintió y la invitó a sentarse en el sofá de la sala –primeramente vengo a disculparme por mi comportamiento de la ocasión anterior, yo no soy así, no sé qué me pasó, pero te juro que soy todo menos esa clase de persona violenta.
–Entiendo –dijo tranquilo.
–Además de que, siento que me dejé llevar por los comentarios de esa chica, si me ofendió –Edd asintió –, pero quiero que estemos bien, ¿te parece? –eso lo sorprendió, ni siquiera habían entablado ni una conversación que no fuera la vez de la guía por la escuela.
–Me parece perfecto –dijo siguiendo el plan de la latina.
–Bien –dijo ella levantándose del sofá –, que bueno que arreglamos las cosas –él seguía sin entender el porqué de tanta atención.
Se dirigió a la salida, Doble D abrió la puerta, ella salió.
–Bueno –desvió su mirada y colocó parte de su cabello detrás de la oreja –, adiós –le dio un beso en la mejilla dejándolo impactado. Un flash de cámara se encendió a lo lejos siendo imperceptible para ambos.
Ella se fue corriendo, hasta desaparecer del vecindario.
2
Saltaba de un lado a otro, trataba de impulsarse con el poste, pero era inútil, no podía… hizo toda una serie de ejercicios, para aumentar su agilidad, reflejos y habilidad. Debía ser mejor, con ese nivel no podría derrotarlo.
Recordó el primer día que apareció, se veía tan simplón, pero las apariencias engañan la mayor parte de las veces. Era más hábil que él, mucho más resistente (debido a que no usaba guantes para cubrir la portería), y podía jugar de delantero sin inmutarse por dejar la portería sola. Era algo que él no podría hacer…
–Maldición –golpeó el suelo –, no podré hacerlo –se decía.
–¿Qué no puedes hacer Ed? –preguntó alguien que conocía muy bien, miró hacia arriba, sonreía ternura, pareció una iluminación al verla.
–May –pronunció su boca.
–La misma –dijo extendiéndole la mano cargando el peso en sus rodilla hacia adelante. Él lo pensó unos minutos, pero finalmente la tomó y se levantó.
–¿Qué haces por acá? –preguntó con interés y sorpresa.
–Eso mismo iba a preguntarte yo –él rio un poco por ello, le señaló el balón y mostró sus manos rojas e hinchadas, ella se impactó por eso –. ¿Por Dios que te pasó?
–Estoy tratando de hacer más resistentes mis manos, él cubre el arco sin guantes, y tiene un resorte impresionante –ella comprendió finalmente –, llevo desde la mañana entrenando, tengo que superarlo.
–¿A quién? –dijo despistada.
–A Rafa –ella hizo una mueca de dolor por ello, pero al mismo tiempo con ternura y comprensión.
–Es mejor que yo –su cabeza bajó decepcionado de mí, ella lo levantó de su barbilla.
–Para mí tu eres el mejor –él se quedó sin palabras –, así que deja de torturarte –le dio un beso en la mejilla dejándolo boquiabierto –. Ahora vamos a comer grandote.
–No puedo, lo siento –y se fue dejándola confundida por el radical cambio de actitud.
3
Golpeaba la puerta una vez más, llevaba diez minutos, y no se oía siquiera una respuesta de alguna de las hermanas, eso le preocupaba, ya que los sábados eran los días de recreación para ellos dos.
–¿Lo habrá olvidado? –se preguntó para sí, un silbido se oyó detrás de él, volteó hacia atrás, un avió de papel llegó hasta el suelo, arqueó una ceja confundido. Lo levantó y abrió.
Estaré a las 4:30 en la pizzería de Chezz, te daré una sorpresa.
Sonrió feliz por eso, aunque seguía extrañado por el avión, volteó para todos lados para encontrar el punto de dónde había salido. Busco a su alrededor, siquiera una pista, pero nada estaba.
Subió al auto y se fue de ahí.
De los arbustos una silueta emergió tomando una fotografía, reía con maldad y locura, salió y se fue de ahí, borrando las huellas del jardín.
4
Abrió la puerta de la cafetería, entró decaída, se sentó en la primera mesa que encontró. No podía disimular su tristeza, todo a su alrededor no importaba, solo pensaba en que había hecho mal.
¿Fue demasiado intensa?, ¿se propasó?, ¿malinterpretó la acción de él?, ¿o qué había pasado?
–Buen día, ¿puedo tomar su orden? –dijo un camarero con voz tranquila, ella volteó a verlo y se sorprendió enormemente –. Vaya, que sorpresa, no siempre una hermosa chica viene a este establecimiento –dijo sonriéndole, vestía elegante; una camisa blanca, pantalón negro, zapatos lustrados y peinado hacia atrás.
–Rafa –dijo inconsciente.
–El mismo –respondió riendo –, para servirle madame –dijo con elocuencia y algo de fineza en su pronunciación –. ¿Qué desea beber señorita? –ella desvió su mirada.
–No lo sé –dijo sinceramente –, realmente no supe para que entré, y tal vez ni siquiera quiero algo –él arqueó una ceja con genuina preocupación.
–¿Qué te ocurre? –preguntó en un tono neutral.
–No sé –dijo sollozando un poco.
–¿Sabes qué? –ella volteó a verlo –, te invitó un capuchino, va de mi parte –le guiñó el ojo, ella sonrió pasándose un cabello detrás de la oreja –, te lo traigo enseguida y platicamos, ¿va?
–¿Pero no debes trabajar? –preguntó sorprendida.
–Yo arreglo eso, no te preocupes –y se fue a por el capuchino.
No tardó mucho en llegar, puso dos capuchinos, uno frente a otro.
–Y… ¿qué cuentas? –inició él, ella con ambas manos cubrió el vaso y se encogió de hombros –, entiendo.
–¿Por qué trabajas tú aquí? –él vio en eso una posible conexión.
–Me gustan las bebidas calientes al igual que las frías que tengan que ver con el café, el chocolate y más… además que ayudo con la economía de mi hogar –contó haciendo que ella sintiera un poco de confianza.
–Que interesante –habló un poco –, y debe ser divertido, ¿no?
–A veces llega a ser estresante, sobre todo cuando está abarrotado de clientes, pero hoy está tranquilo, aunque lo bueno de que haya muchos clientes son la cantidad de propinas que ganas.
–¿Enserio? –preguntó sin creerlo.
–Así es –sonrió, ella empezó a abrirse un poco más –. Crees que soy aburrido, ¿cierto?
–No –respondió con rápidez –, ¿por qué crees eso?
–Me doy una idea, debido a que te siento algo incómoda, y no te culpo, casi ni hablamos.
–No, no es eso –él puso su mano sobre su barbilla.
–¿Entonces? –cuestionó con interés.
–Es que hoy parece no ser mi día.
–¿Por qué lo dices?
–Es que… estoy tratando de hacer las cosas bien… pero…
–¿Pero?...
–Creo que me he precipitado debido a mis sentimientos –eso captó mucho más su atención.
–¿Tus sentimientos? –ella asintió –, ¿por quién? –ella lo pensó un momento.
–Este… pues… un chico –su tartamudeo solo la hacía ver más vulnerable de lo que parecía.
–Eso se puede notar, pero… –enfatizó, ella sabía a dónde quería llegar, y era obvio que él no desconocía –, ¿quién es el susodicho?
–Para que te haces –dijo cortante, se empezaba a molestar –, tú sabes bien quién es –él asintió con derrota.
–Pero no buscaba incomodarte –dijo con nerviosismo.
–Pues estás haciéndolo –reafirmó, él desvió la mirada tratando de pensar cómo no desviarse.
–Perdón –se disculpó apenado por la situación –, pero por lo visto algo te hizo –ella solo se limitó a negar.
–No es él, soy yo.
–¿A qué te refieres? –volvió a preguntar indagando más.
–Que yo soy la que me hago daño sola.
–¿Cómo? –pregunta tras pregunta, podía hartarla o llegar al punto.
–Que él no sabe que lo amo –eso lo sorprendió enormemente.
–¿De verdad? –no podía creerlo, ella asintió –. ¿No crees que él realmente no sabe siquiera que es lo que quiere? –ella arrugó el entrecejo un poco molesta por ello.
–Yo sé que eres un cretino con él –él negó con la cabeza sonriendo ladino.
–No es mi culpa que sea divertido que trate de ganarme y no pueda –ella se levantó de la silla harta de él.
–¿Sabes qué? –el dejó de reír ante ello –, podrás ser mejor que él en el deporte, pero por lo menos Ed es noble, buena persona y humilde, nada que ver contigo soberbio –ella estaba por salir, pero él la detuvo, ella se volteó y miró algo que la desconcertó; una mirada perdida, triste y demasiado frágil –, ¿qué te ocurre? –sus ojos se tornaron vidriosos.
–No te vayas por favor –dijo con un tono lastimero, algo que le ocasionó… ¿pena? … ¿por qué le despertaba ese sentimiento?, a distancia se notaba que era un cretino, pero esas simples palabras le hicieron sentir… ¿ternura?
Se sentó nuevamente, él le sonrío de una manera más cálida, algo que la desorientó… era extraño, demasiado raro.
–¿Qué te pasa? –cuestionó con desconfianza –, por qué de la nada tu semblante es distinto y tu actitud cretina ahora es… ¿tierna? … ¿acaso eres bipolar o qué? –el negó con la cabeza.
–¿Tienes tiempo para oír una pequeña historia? –ella asintió un poco más relajada.
5
Llegó finalmente a la pizzería, estaba emocionado por verla… bajó del auto y se dirigió hasta la puerta, pero vio algo que le resultó raro; ella estaba con alguien más, un chico, examinó con más detenimiento…
Era el mismo sujeto que fue a la cena con su padre, algo andaba mal, lo pensó unos segundos, los dos reían con mucha euforia, solo estorbaría, negó con la cabeza y se fue de ahí.
Espero que les haya gustado este capítulo, los invito a que dejen sus comentarios, que ayudan y muestran apoyo al escritor, trataré de regresar con otro capítulo lo más pronto posible, es mi meta.
Sin más que decir ni agregar... me despido.
Su amigo y escritor:
CARPINTERO IMPERIAL
