El resto ya se lo saben…
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Música de fondo:
"First Love" de Joe Hisaishi (cortejo boda real)
"Twice upon a time" de Sage (no aparece en el texto, sirvió de inspiración para la escena de amor de Ranma y Akane)
-Festejos-
Cuando despierto me doy cuenta de que en realidad ha pasado, que no ha sido un hermoso sueño mío.
Ranma aún está bajo mi cuerpo con mis brazos rodeando su torso, así que recargo nuevamente mi cabeza en su pecho emocionada de lo que hemos hecho la noche anterior.
Nos hemos entregado el uno al otro.
Suspiro satisfecha besando el lugar exacto donde se encuentra su corazón.
Lo amo.
A cada paso que doy la punta de mi pie golpea graciosa la tela del enorme vestido que llevo encima. Cruje con cada movimiento pero desde que lo vi sabía que tenía que usarlo.
-Te ves preciosa cariño- me dice Ranma cuando piso el último peldaño de la escalera de piedra.
Río y luego beso sus labios castamente en un rápido beso -tú siempre tan guapo mi vida.
Estamos en el palacio imperial del Norte, hogar del príncipe Tsubasa. Hemos venido con toda la corte para la boda de la princesa Ukyo.
Ranma toma mi mano con firmeza para guiarme hacia el templo.
-Samurái Saotome, dama Tendo- nos detiene una voz conocida y poco agradable para mí.
-Su alteza- digo haciendo una reverencia, al igual que mi prometido, cuando lo vemos frente a nosotros.
-Se ve radiante como siempre dama Akane- habla con una sonrisa alegre -espero la pasen bien el día de hoy.
-Le agradezco Coronel- responde Ranma.
Hace un par de semanas nombraron Coronel de los Sables a Shinnosuke. Y dentro de un par de semanas nombraran al próximo capitán.
Ranma realizó ya sus pruebas para el puesto y espero que mi rechazo hacia el coronel no afecte en nada la decisión que se tome.
-Por favor guárdeme un baile esta noche dama Akane- dice antes de moverse -debo dejarles, tengo que ir a ver a mi prima antes de la ceremonia.
-Por supuesto- respondo.
Lo veo subir la escalera por donde yo he descendido.
-No pienso dejar que te ponga una sola mano encima esta noche- me susurra Ranma y yo me aferro a su brazo.
-No pienso alejarme de ti ni un solo momento esta noche- me acerco a él besando su mejilla, lo que le hace sonreír y dejar atrás ese ceño fruncido.
Continuamos nuestro andar hasta el templo donde se realizará la ceremonia, como Ranma y yo estamos comprometidos y hemos solicitado ya fecha para nuestra boda nos han asignado una habitación para los dos.
Aunque esta será la única noche que pasemos aquí en el palacio del Norte. Volveremos a casa mañana por la tarde.
Nuestras familias también están aquí.
Busco a mis hermanas entre la multitud. Nabiki, al igual que yo, ha venido acompañada de su prometido pero por más que la busco entre los invitados no la veo.
-Seguramente están aprovechando mejor alguna de sus habitaciones de lo que nosotros lo hemos hecho- me dice Ranma.
Me inclino a su oído y le doy un lengüetazo rápido -pórtate bien conmigo y esta noche prometo compensarte mi obsesión por querer estar lista a tiempo para la ceremonia.
Ranma toma mi mano y besa el dorso -es una promesa que le pienso hacer cumplir a gritos futura señora Saotome.
Abro mucho los ojos en una fingida cara de angustia.
Desde la noche de la ceremonia no hemos parado de hacer el amor casi a diario, a veces es un encuentro dulce y otras solo es pasión lo que nos mueve.
Ambos reímos, me besa y yo acaricio con mi nariz la suya cuando nuestras bocas se dan tregua.
-Se ven tan lindos juntos- es la voz de Kasumi.
-Capitana- inclina la cabeza Ranma en señal de respeto mientras se levanta de su asiento para dejar pasar a mi hermana junto con su marido a sus respectivos lugares.
-Están muy guapos- nos halaga Kasumi mientas avanza hasta su sitio.
-También ustedes- respondo cuando Tofu se inclina para saludarme con un beso en la mano.
-¿Está bien su habitación chicos?- pregunta mi cuñado y yo me sonrojo sin poder evitarlo.
-Sí, tiene una vista muy hermosa del bosque- responde por mi Ranma.
-Me dijo papá que ya han solicitado una fecha para su boda- comenta mi hermana -me da mucho gusto, desde que supe que estarían comprometidos sabía que no tardarían en contraer nupcias.
-Solo estamos esperando la aprobación del emperador- suspiro.
-Con suerte Akane será mi esposa en un mes.
-Seguramente sí. Y vivirán en el mismo cuadrante que nosotros, ahora que van a nombrar a Ranma capitán es lo lógico.
Ranma se ríe -eso es apostar por un billete ganador cuñada.
Kasumi lo mira con una sonrisa conspicua -no es una apuesta vacía, el Coronel te ha elegido a ti. Lo sé porque he visto los papeles firmados por su alteza imperial.
Estoy tan contenta que me pongo en pie y tomo a Ranma de la cara para besarlo -¡mi vida! esto es una gran noticia.
Brinco de alegría y Ranma me sostiene de la cintura para hacerme sentar en su regazo.
-Ya sé, es perfecto cariño- besa mi rostro por todas partes, mis mejillas, mis pómulos, mi nariz.
-A que son tiernos estos tórtolos ¿no amor?- escucho a Nabiki.
-Definitivamente- sonríe gallardo Taro.
Ranma me abraza más contra su pecho -la quiero, no puedo hacer como si no fuese real.
Escuchamos un exclamación en conjunto y yo me pongo roja.
-Yo también te quiero- le susurro.
-Bueno- carraspea Nabiki golpeando con ligereza mi pierna -déjenme pasar tortolitos- sin esperar a que me mueva me empuja -si tienes a Akane encima tuyo todo el tiempo no me explico como es que el emperador no les ha concedido ya la licencia para su boda- esta vez se dirige a Ranma.
-Seguramente es porque estaba esperando a que pasara la boda de la princesa ya que la de Akane y Ranma será todo un chisme cuando se anuncie- explica Taro.
Ambos ríen, se nota que Nabiki tampoco lo esta pasando nada mal con Taro. Me alegro por ambos.
-Eso es muy cierto- comenta Kasumi -lo sabemos bien ¿verdad mi vida?- pregunta a Tofu quien asiente -hablando de noticias.
-¿Estas embarazada?- pregunta Nabiki con los ojos abiertos.
-No, nos han asignado para ayudar al príncipe Tsubasa con su regimiento de caballería. Por lo que nosotros nos quedaremos una temporada aquí en el Norte.
-Pero eso será después de mi boda ¿verdad?- pregunto angustiada por la posibilidad de no tener a mi hermana conmigo en un día tan importante.
-Claro que sí pequeña Akane.
Las trompetas suenan y las luces se apagan mientras aparecen de a poco velas creadas de manera virtual por todo el templo.
Ranma me ayuda a bajar de su regazo con cuidado y cuando estoy de nuevo en mi asiento me aferro a su brazo, recargando mi cabeza en este en tanto que contemplo nuestro alrededor.
-Es muy hermoso ¿no?
Siento la mirada de Ranma sobre mí y alzo la vista para verlo -no tanto como tú cariño.
Estoy por responder cuando veo de re ojo a los monjes iniciar el cortejo, seguidos del emperador del Norte y el emperador del Centro.
Todos nos ponemos de pie.
Luego los generales de ambos imperios caminan por el pasillo y después entra el príncipe Tsubasa junto con el Coronel Shinnosuke.
-¿Va a ser su padrino?- pregunta Ranma a Tofu.
-Así parece.
Se escucha un coro cantando y vemos a las damas de compañía de la princesa.
-Me alegro que estés aquí a mi lado y no entre esas damas- dice Ranma rodeando mi cintura con una mano y acercándome a él.
-A mi también me da felicidad- dejo una de mis manos sobre su pecho y él sonríe cuando observa mi sortija de compromiso.
-¿Te ha gustado entonces?- pregunta señalando el objeto que adorna mi dedo anular.
-Mucho, es justo lo que deseaba.
La música solemne continúa pero se vuelve una melodía preciosa. Y entonces vemos a la novia con una enorme sonrisa en sus labios mirando solo al frente, y a pesar de que el velo le cubre el rostro se pueden notar sus mejillas sonrojadas.
-No puedo esperar a verte vestida de novia.
-Yo no puedo esperar a verte en el altar para convertirte en mi esposo.
-Ya lo soy- sonríe juguetón y yo le muestro la lengua.
El emperador recibe a su hija cuando llega por fin al lado del príncipe Tsubasa, toma su mano y la encamina hasta donde su futuro esposo la mira ansioso.
Me da emoción lo que sucede, estoy muy contenta por Ukyo. Sin embargo no puedo evitar imaginar que en poco tiempo seré yo quien sea entrega a Ranma por mi padre.
Los monjes inician con la ceremonia entonces cuando Tsubasa toma del emperador la mano de Ukyo.
Luego de una deliciosa cena por fin hemos podido rendir nuestros respetos a los novios Ranma y yo.
Una vez que estos han iniciado el baile Ranma me mira divertido.
-¿Bailas cariño?- pregunta con exagerada galantería y yo respondo igual.
-Qué amable es usted señor- dejo caer mi mano sobre la suya.
Me lleva hasta la pista de baile y procuramos divertirnos con cada canción que es tocada.
Ranma me hace girar y me carga en innumerables ocasiones, me besa cada que puede y yo le beso cada que está distraído.
Por supuesto llega un punto en que el Coronel Shinnosuke busca una oportunidad para pedir la pieza de baile que ha solicitado esta tarde. Ranma hace todo lo posible por no parar, por no soltarme, por no darle esa oportunidad al coronel.
Sin embargo todos sus esfuerzos son en vano ya que cansado de esperar su alteza Shinnosuke nos interrumpe cuando una canción está a punto de terminar.
-Sé que es una intromisión, pero vengo a solicitar esa pieza de baile con la dama Akane- habla mirando a Ranma antes de estocar su petición con el título que menciona -Capitán Saotome.
-Por supuesto Coronel- contesta Ranma -siempre y cuando mi prometida esté de acuerdo.
Hago la reverencia que el protocolo demanda, soltándome de mi prometido y entregándole mi mano al Coronel.
-Será un placer, como siempre su alteza.
Shinnosuke sonríe con suficiencia, sabe que no podemos negarnos a esta clase de peticiones públicas. Me entristece pensar que nuestro rango demanda el no tener control absoluto sobre nuestras vidas.
-El compromiso le ha sentado bien dama Akane- dice el coronel cuando queda frente a mí, con su mano en mi cintura listo para bailar.
Antes de responder no puedo evitar mirar con sorpresa a Ranma cuando se acerca, le ha pedido bailar con él a su hermana.
-Espero no seamos imprudentes en acompañarles- comenta mi prometido.
Justo esta pieza tiene ese divertido intercambio de parejas. Veo la cara descompuesta de Shinnosuke y me comporto lo mejor posible por no reírme, creo que el Coronel no lo ha pensado muy bien si es que pretendía decirme algo a solas. Dudo que aquí pueda llevarme a otra habitación.
Shinnosuke carraspea -le decía a su prometida que el compromiso le ha sentado bien, se ve más hermosa.
-Bueno- dice Ranma confiado -es mi mujer ahora y procuro hacerla feliz.
Abro mucho los ojos por las palabras de Ranma, no es un secreto que las parejas que están comprometidas llevan una vida activa pero tampoco es como si fuera algo que tiene que andarse contando a los cuatro vientos.
Miro a Ranko y ella esta riendo por las tonterías de su hermano.
-Mi hermano es un bruto coronel, tendrá que disculpar que a veces no pueda controlar su lengua.
Shinnosuke ríe natural cuando Ranko interviene en la conversación.
-Dama Ranko, escuché que también se está entrenando en el arco ¿qué tal su instrucción?
-Me encanta, la verdad es que es una disciplina que disfruto.
-Tal vez ahora que la princesa se quedará sin algunas damas de compañía pueda conseguir la tome en cuenta para su sequito aquí en el Norte.
Aprieto la mano del coronel como advertencia y él lo nota, sonríe mirándome de reojo.
-Es muy amable su alteza- responde entusiasmada Ranko -sería un gran honor.
Trato de buscar el rostro de Ranma pero lo tengo a mi espalda ahora que hemos dado un giro durante el baile.
-¿Por qué haces esto?- pregunto con los dientes apretados en voz baja a Shinnosuke.
-¿Crees que porque ya te acostaste con Saotome voy a desistir en que seas mi esposa? Estas muy equivocada Akane, para mí vales más que lo que tu hermoso rostro y tu escultural cuerpo ofrecen a la vista- susurra a mi oído -yo amo tu carácter, tu inteligencia, tu valentía, tu determinación.
Sus palabras vibran en mi cuerpo, es halagador que un hombre como el coronel me vea de esa manera. Por más que demando a mi rostro no enrojecer no consigo evitar sentir el calor en mis mejillas.
-Sé que la forma en como te lo he pedido hace casi un mes no fue la correcta- su voz suena dulce -perdonarás mi desesperación al verte con otro hombre que no fuera yo. Akane...- me llama para que lo vea.
Para mi suerte la música nos pide cambiar de compañero de baile y yo me suelto de Shinnosuke mientras Ranma me toma entre sus brazos.
-¿Estas bien cariño?- pregunta preocupado, buscando en mi rostro algún signo de maltrato -estas roja ¿qué te ha dicho?
-Nada importante.
-Sigue insistiendo en que le correspondas ¿verdad?
Niego, no quiero que Ranma tenga un conflicto innecesario por una tontería como esta. Sé lo que mi corazón quiere y para mi suerte mi deber también me respalda en estar con mi prometido. Aunque es lógico que las palabras del coronel retumben en mi cabeza pero no me harían dudar jamás de lo que deseo. Anhelo ser la esposa de Ranma y ese sueño se cumplirá muy pronto.
-Quiero tomar un poco de aire- le digo a Ranma jalandole del brazo.
Confundido se detiene y busca algo entre los danzantes. Luego toma mi mano y caminamos entre la multitud que está en coreografía para ir hasta donde Ranko.
-Akane se siente un poco indispuesta, la cena y el baile. Vamos afuera ¿te quieres quedar?
Ranko asiente entusiasmada solamente. No la culpo, su pareja de baile es el príncipe Toma.
-Bien- asiente Ranma y continuamos nuestro camino fuera del palacio de piedra.
Una vez en el exterior tomo aire, todo el que mis pulmones son capaces de absorber.
-Nunca me cuentas que sucede con el coronel Akane, me tienes preocupado- me dice Ranma acariciando mi espalda -confía en mi cariño.
Akane me guarda un secreto, lo presiento -anda cariño- insisto -¿te ha propuesto algo indebido?
Me mira, con los ojos a punto del llanto así que la abrazo con fuerza. Camino con ella, aún entre mis brazos, hasta internarnos en el bosque que rodea el castillo. Hay bancas de piedra dispuestas por el lugar, así que nos llevo hasta una para sentarnos.
-¿Qué ocurre Akane?- acaricio su cabello y luego empujo su mandíbula para alzarla.
Su rostro está rojo y sus mejillas húmedas por las lágrimas que han descendido.
-No quiero causar un conflicto entre tú y el coronel. Serás nombrado Capitán y es importante para ti.
-Tú lo eres más cariño.
-Lo sé, de eso no tengo duda. Pero no podemos enemistarnos con el Coronel. Ranma no ha pasado nada, él simplemente insiste en que siente algo por mí y...
-¿Y qué?- el temor resuena en mi voz.
Niega moviendo su cabeza de un lado a otro -no soy una damisela en peligro Ranma, sé que quieres protegerme pero sé defenderme. Es solo que me entristece pensar que puedo causarte un daño.
-Jamás me causarás un daño Akane, eres el remedio de todos mis males. El centro de mi universo- la abrazo con fuerza y beso su sien -eres lo más importante para mí.
Akane rodea mi cintura con sus brazos y acomoda su cabeza en mi pecho -te amo.
Es la primera vez que me lo dice y una euforia absurda recorre todo mi cuerpo. Separo con cuidado a Akane de mí, acaricio su rostro y delineo uno de sus pómulos con mi pulgar.
-Te amo mi Akane Tendo, siempre te he amado.
Antes de que pueda decir nada la beso, con ternura y sumo cuidado. Adoro nuestros besos, son diferentes cada uno de ellos y este derrama amor absoluto.
Mis manos acarician las piernas de Akane mientras ella se estira sobre la cama, beso su piel de alabastro iniciando por la punta de sus pies y me entretengo en atender sus muslos, esos que venero con cada caricia cuando está por llegar al orgasmo.
-Ranma- dice mi nombre en un susurro mientras sus manos buscan tener un contacto conmigo al tentar mi cabello.
Alzo mi rostro y ella me sonríe, haciendo a un lado el cabello que cae sobre mi frente.
Estamos en penumbras, la luz de la luna que se filtra por la ventana circular de la habitación es nuestra única confidente.
-Te amo- le digo y ella sonríe.
-Dilo de nuevo- sus ojos se cierran risueños cuando vuelvo a decirle que la amo.
Mientras mi boca recorre la palabra dedicada en su piel hasta llegar al nudo de nervios al que sé que si le recito prosas dignas se estremecerá bajo mi lengua con placer.
Akane se remueve en la cama, aferrando las sabanas con sus manos cuando su cadera se alza y ella gime y jadea. Esta noche estoy decidido a darle todo mi amor en el acto.
Alejo mis labios de su centro y los llevo a explorar el par de cumbres que me esperan erectas, dándome la bienvenida a ser probadas. Mimo uno de sus pezones rosados y firmes mientras devoro pacientemente el otro.
-Ran… ma- gime temblorosamente mi nombre, acariciando con una de sus piernas la piel de mi cadera. Moviéndose para sentir mi erección en la entrada a la gloria.
Cuando la punta de mi miembro es cubierta por la excitación de Akane me estremezco, mi ser entero me grita que debo poseerla ahora o me correré. Pero me distraigo con la agitación de sus pechos y su respiración entre cortada.
Expectante.
Esperándome ansiosa.
Mis manos bajan para sujetar con fuerza la cintura de mi prometida. Frotando más mi erección contra ella.
-¿Esto es lo que quieres cariño?
Akane jadea como respuesta.
-Yo también- le digo acercando mis labios a su oído -dime lo mucho que me necesitas amor, tanto como yo a ti- jalo con cuidado el lóbulo de su oreja entre mis dientes y Akane abre más sus piernas y rodea con sus brazos mis hombros clavando sus uñas en mi espalda.
-Hazme tuya Ranma- dice mientras su lengua busca mis labios -soy solo tuya y te necesito amor.
Me mira a los ojos, son todo amor y pasión por igual. ¡Cielo santo! ¡Como la amo! ¡Como la deseo!
Beso sus labios y mientras mi lengua invade su boca buscando el contacto con la suya mi erección la penetra con firmeza de una sola vez hasta tocar la tierra prometida.
Akane grita en nuestro beso y yo jadeo de placer. Es tan gratificante la forma como me recibe, palpitando a mi alrededor.
Cálida y deliciosa.
Tras disfrutar las sensaciones de esta primera penetración comienzo a moverme. Nuestro beso solo se vuelve más apremiante con cada embestida, necesito más de mi prometida y por la forma como ha cerrado sus piernas tras mi cadera presiento que ella está igual que yo.
Fundirnos no nos basta, este amor que sentimos el uno por el otro nos invita a volvernos uno mismo.
Quisiera permanecer dentro de ella toda la vida, hacerle el amor todo el tiempo, besar sus labios a cada momento. Acariciar su piel, acariciar sus senos, acariciar su rostro.
-Ranma, Ranma, Ranma, ¡Ah! ¡Más!
Le doy con más fuerza a mis movimientos.
-¡Ah! ¡Mmh! ¡Akane!- grito cuando mi amor baja sus manos para tomar mis nalgas y empujarme más dentro de ella -¡Ah!
-¡Sí! ¡Así! ¡Más fuerte! ¡Más rápido! ¡Ya casi!
-Akane ¡Ah!
Mi prometida necesita más de mí, así que hago lo que la intuición me dicta hacer. Tomo por la cintura y la espalda a Akane y nos hago girar con cuidado en un solo movimiento.
Ella grita. Pero yo me río por su expresión y su cabello alborotado como resultado de esta desenfrenada pasión.
-Soy todo tuyo mi amor, mi cariño. Haz lo que quieras de mí, mueve tu cuerpo a como necesitas amor.
En cuanto estamos en nuestros asientos en la nave me aferro al brazo de Ranma y recargo mi cabeza en su pecho. Mi prometido rodea mi cuerpo con su brazo entonces y yo suspiro cerrando los ojos.
-Trata de dormir un poco- susurra antes de besar mi frente.
-Gracias- respondo.
Anoche casi no he dormido nada, la culpa es suya por supuesto. Se ha dispuesto a que hicieramos el amor una y otra vez. No es queja, es simplemente amor.
Trato de pensar en nuestra boda, en nuestra luna de miel, en nuestra casa, en la vida soñada que nos espera juntos. Él será capitán muy pronto y después me ayudará a seguir entrenando para volverme capitana de arquería. Seremos felices, más de lo que ya somos.
Ayudo a Akane a bajar de la nave.
-Iré a revisar que lleven nuestro equipaje a nuestras habitaciones- le digo y ella asiente.
Taro se acerca a mí, junto con el resto de los chicos que estamos esperando nuestro turno para que nuestras maletas sean asignadas correctamente.
-¿La han pasado bien en la boda de la princesa?- me pregunta alzando ambas cejas.
-Imagino que igual de bien que tú.
Taro es de mi edad, aún cuando tenga ya el rango oficial de Capitán desde hace medio año.
-Nabiki aún no quiere pensar en nada sobre nuestra boda- me dice y yo le miro sorprendido –no tiene nada de malo hablar de estas cosas contigo ¿cierto? A fin de cuentas seremos familia pronto.
Tiene razón, debo admitirlo –cierto. ¿Te preocupa que no quiera casarse aún?
-Nada de eso por mí esta bien. Con todos los conflictos que están ocurriendo entre el Norte y el Sur. Nos dejan literalmente a mitad y a merced de ambos bandos.
-Ahora que la princesa se ha casado los imperios del Sur deben estar preocupados, no nosotros.
-Aún así no pienso que sea prudente.
-No pienso igual que tú.
-En tu caso es distinto- ríe mientras se cruza de brazos –Akane es una guerrera, mi Nabiki no.
Recuerdo bien que ella decidió dedicarse a su educación en lugar de seguir con la tradición samurái.
Me acerco más a Taro para que ningún oído curioso pueda escucharnos -¿En verdad piensas que haya peligro?
-Durante la fiesta de anoche unos hombres comentaron que el príncipe Tatewaki esperaba una unión con el Norte.
-¿Casar a su hermana con el príncipe Tsubasa?
Taro niega –no precisamente, sino contraer nupcias él con la princesa Rouge. Pero su hermano se ha negado rotundamente.
-El príncipe Saffron- medito lo que me cuenta Taro –escuche que a él las alianzas matrimoniales le parecían…
-Sí, una tontería. Tal vez esté en lo cierto, bajo otro contexto no creo que hubiese estado interesado en cortejar a Nabiki Tendo.
-No lo dirás en serio.
-Pero así es, si no fuéramos obligados a comprometernos creo que hubiese esperado tener una oportunidad con la princesa Rouge.
Lo miro sin saber que responder.
-No pienses que Nabiki no me gusta, es muy atractiva y muy creativa en la cama- ríe -hemos congeniado bien y ambos somos ambiciosos. Ha sabido ganarse mi cariño.
-Y es por ello que los compromisos funcionan ¿no te parece?
Taro se queda en silencio alzando un hombro de manera indiferente como respuesta. Es nuestro turno para arreglar la entrega de nuestras cosas y dejamos a un lado la plática.
Mientras volvemos hacia donde están las hermanas Tendo, nuestras prometidas, Taro me detiene un instante.
-Por cierto, también escuché que serás el nuevo Capitán de los sables. Te felicito.
-Gracias.
-Te veré después durante los entrenamientos conjuntos.
Asiento.
-¿Todo bien mi vida?- pregunta Akane cuando llego hasta donde ella.
Nabiki y Taro se despiden y entran al palacio.
-Sí- respondo despejando mi cabeza de la extraña plática con Taro –todo bien.
El emperador se levanta cuando Ranma se coloca de rodillas frente a él. Luego toma el sable que uno de los monjes le acerca y lo saca de su funda.
-Con este instrumento nuevo- habla su alteza imperial con voz firme, luego deja caer lentamente la hoja plateada sobre el hombro derecho de Ranma y hace lo mismo moviendo el arma hacia el izquierdo –te nombro nuestro Capitán Samurái de Sables. El honor y la sabiduría sobre ti, Ranma Saotome.
El resto de los samuráis pertenecientes a esta disciplina se ponen en pie y corean al mismo tiempo –Honor y sabiduría para el Capitán Samurái Ranma Saotome.
Siento mi piel estremecerse y una indescriptible sensación de orgullo me llena por completo. Casi siento las lágrimas escapar de mis ojos cuando mi guapo prometido se pone de pie y besa la cinta de la katana de nuestro justo emperador Kuonji.
Luego camina hasta donde el Coronel Kusao y hace lo mismo.
Shinnosuke se comporta a la altura de la ceremonia y le abraza con fuerza.
Mi prometido se da la vuelta y guarda su nuevo sable en la funda de su cinturón. Luego camina a paso firme hasta donde estoy, me toma de la cintura y con cuidado me inclina para besarme.
Esto definitivamente se sale del protocolo. ¿Pero a quien le importa?
-Bien- grita el emperador riendo -¡vayamos a celebrar como se debe mis valientes guerreros!
Aplausos y vítores inundan la habitación, pero Ranma no me suelta ni por todo el escándalo que nos rodea. Sus labios siguen sobre los míos y yo encantada sigo los pasos de estos.
