El resto ya se lo saben…
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Disclaimer: Esta historia está escrita para el Matsuri de Agosto "Samurái"
NOTA DE LA ESCRITORA: DRAMA NO APTO PARA TODO EL PÚBLICO, SE SUGIERE LEER A DISCRECIÓN.
-Corona-
Cuando vuelvo al salón de doble puerta de madera le pido al mismo guardia que le avise a mi esposo que estoy lista para el inicio de la ceremonia y me alejo rápidamente, regresando al gran salón.
No tarda mucho en escucharse la música que da inicio a la ceremonia. Así que a la señal de mi brazalete camino por el pasillo central. Acompañada de mis damas.
Voy hasta mi lugar al frente, en el trono justo al lado del de Shinnosuke. Miro a las chicas de la ceremonia, están nerviosas y Ranko no es la excepción.
La marcha imperial suena y Shinnosuke entra pero cuando lo hace me es imposible no comparar la escena con mi propia ceremonia. Incluso soy capaz de percibir el aroma de la loción de Ranma mientras los monjes que cargan los listones dorados pasan frente a mí haciendo una reverencia a modo de saludo.
Shinnosuke va hasta donde estoy y me da un beso en el dorso de la mano, yo sonrío para guardar las apariencias. Luego toma asiento en su sitio y hace una señal para que la corte también le imite.
La puerta por donde ha entrado mi marido se abre de nuevo y varios de los samuráis a comprometerse esta noche salen. Excepto el príncipe Toma, quien debe esperar a que Shinnosuke le llame y pueda entrar por la puerta principal pues se trata de la realeza.
Los chicos que se despliegan frente a nosotros se inclinan ante su emperador -nos postramos a sus pies, su genialidad celestial- corean de tal forma que mi piel se eriza.
Shinnosuke se pone de pie e inspira en silencio mirando a la concurrencia antes de hablar -esta noche- se dirige a todos con fuerza y liderazgo -celebramos una ceremonia de compromiso más, pese las amenazas que recaen sobre los imperios que forman esta gran nación nos levantamos a nuestras tradiciones con aplomo para demostrar a aquellos que quieren doblegarnos que hace falta más que una simple ventisca para deteriorar una institución que se ha creado por el bien y para el bien de los pueblos.
Insurgentes que proclaman libertad quitando libertad son solo necios que no desean ver el prosperar de toda una nación. Necios que esperan que volvamos a aquellos oscuros días en los que el pueblo vivía en caos y miedo por una tecnología que nos dominaba. Necios egoístas que solo buscan su porvenir.
En ustedes, mis nobles y valientes samuráis, recae mantener la paz que estamos recuperando día a día. En ustedes recae traer al mundo la alegría al lado de la bendición que implica compartir los días y las noches con una mujer, una guerrera, una belleza- cuando dice esto último Shinnosuke camina hasta donde estoy y toma mi mano para que me levante sin dejar de mirarme con una intensidad que me causa escalofríos -les deseo la felicidad y prosperidad que yo he encontrado al lado de la mujer más hermosa y perfecta para mí, una diosa encarnada a quien tengo la dicha de llamar esposa, amante, amada, emperatriz y con la bendición de los seres supremos algún día no muy lejano madre de nuestros príncipes y princesas.
Siento como mi piel enrojece con sus palabras, la multitud aplaude de pie, enardecida con su discurso. Orgullosos. Fascinados. Hipnotizados.
-Te amo tanto- me dice cuando toma mi rostro, como lo hiciese alguna vez Ranma, entre sus manos y me besa frente a toda la corte.
Un acto para demostrar que nuestro matrimonio es sólido y próspero y como él lo ha dicho algún día fructífero.
Mi mente trata de no enredarse mucho en las palabras de este hombre a quien debo llamar esposo, tengo que mantenerme firme y dispuesta a seguir fingiendo con tal de conseguir un objetivo que aún no me es del todo claro.
Si bien he aceptado rebajarme a los chantajes del nuevo emperador para cuidar de mi familia y mis amistades más cercanas en el fondo de mi corazón presiento que no puede ser el único motivo.
Cuando las nuevas parejas toman por fin asiento juntos y ya no queda ni un solo samurái a la espera de ser llamado veo la preocupación en el rostro de Ranko.
-Bien mis samuráis- dice feliz Shinnosuke cuando se levanta nuevamente -he ahí las damas que deberán cuidar con sus vidas y damas ahí están los hombres que guiarán con su amor. Para que en matrimonio crezcan y llenen este imperio de orgullo.
Nuestros súbditos aplauden a sus palabras, celebran los futuros matrimonios que esta noche han comenzado su travesía.
Todos menos Ranko. Quien me mira con súplica.
-Ahora- habla de nuevo Shinnosuke, poniendo su atención hacia las puertas cerradas del gran salón -es para mí un absoluto placer anunciar que su alteza imperial, el príncipe Toma Madono, ha solicitado la mano en matrimonio de nuestra bella y audaz dama Ranko Saotome.
La cara de mi cuñada es un poema a la ilusión del primer amor, verla abrir los ojos en sorpresa me recuerda mucho a mí hace tan solo unos años. Cuando creía que el mundo era hermoso y no tenía la necesidad de aprender a cuidar de mí y de los que amo como ahora estoy tratando de hacerlo.
-Y con la ayuda de la emperatriz hemos concretado la promesa de matrimonio para ella- señala con su palma extendida a Ranko -por favor, dama Saotome acepte la petición de su alteza imperial, el príncipe Madono.
Ranko se pone de pie y Toma llega hasta donde ella para besar su mano sin dejar de mirarla a los ojos, un gesto que me hace pensar en mi amado Ranma. Luego la lleva hasta el frente y un monje une sus manos con un lazo dorado.
-Ha sido un hermoso acto tesoro- me habla en voz baja Shinnosuke cuando vuelve a sentarse a mi lado mientras el monje recita las palabras adecuadas solo para ellos.
Me quedo callada, no pienso darle gusto frente a nuestra audiencia. Espero paciente a que podamos estar a solas para responder.
La música imperial suena de nuevo al instante que Toma y Ranko se mueven a un lado de Shinnosuke para que él y yo podamos caminar fuera del gran salón luego de que mi esposo ha dado por terminada la ceremonia.
Voy de su brazo por el pasillo central y entonces le aprieto para llamar su atención.
-He intervenido por mantener una alianza con el imperio del Este, algo que haz pasado de largo con tu soberbia por tratar de detestar sin éxito a los Saotome.
Shinnosuke me mira serio, hace una seña a uno de los guardias y nos desviamos hacia una de las habitaciones vacías que están cerca del comedor.
Ahí tendremos privacidad y no sé si es algo que me convenga. Shinnosuke abre la puerta para mí y cuando me giro hacia el gran salón veo que los guardias guían a nuestros invitados hacia el comedor donde se llevará acabo la acostumbrada cena de ceremonia.
Trago saliva y tomo aire, luego entro a la habitación bajo la mirada inquisitiva de Shinnosuke quien no cambia su semblante hasta que cierra la puerta tras de si.
Camino por el lugar, aparentando estar distraída cuando estoy totalmente alerta a los movimientos y la penetrante mirada de mi esposo. Se muestra sereno antes de dibujar en su rostro la sonrisa de alguien que ha sido capturado infraganti -¿fue tan obvio entonces?
Un leve quejido que denota total frustración sale de mi pecho -tu insistencia con enviar al General Saotome a buscar al Oeste la fuente de la insurgencia ¿crees que no te delató?
-Él es especialista en comandar misiones de ese tipo y bien podría ayudar a logística a mantener un perímetro oculto en la zona- mira por sobre mi hombro los murales que adornan este lugar -pero por ti lo mantengo rodeando la sede de Los Creadores. Hicimos un trato ¿no es verdad? Yo prometí salvaguardar de la guerra a quienes me indicaras a cambio de convertirte en mi esposa.
-Sabes que igual podría morir ahí si se requiere su presencia en un momento crítico- camino hasta donde él para quedar frente su campo de visión nuevamente.
-Y tú- dice bajando su mirada cuando yo alzo la mía -parece que te importa demasiado aún lo que pueda sucederle a un Saotome.
Unos cuantos pasos son los que nos separan solamente, puedo sentir su respiración en mi piel y es agitada. No sé si está molesto o tal vez excitado.
-Si no hubiesen sido mi familia política alguna vez igual son amigos de mi padre, amigos míos de la infancia. Son también mi familia, no lo olvides.
-Yo soy tu familia ahora- dice buscando tomar mi mano -No lo olvides- afirma cuando aferra mis dedos entre los suyos.
-Gánate mi confianza entonces, si es que en verdad quieres ganar mi corazón- le digo mirando nuestras manos unidas y luego buscando de nuevo sus ojos azules.
Me observa, quieto y analítico antes de sonreír de lado -y ahí está la guerrera que tanto he admirado y que cautivó mi corazón para siempre- baja sus labios para rozar con ellos el dorso de la mano que sujeta -espero esta noche quieras complacerme.
-No soy tu juguete- le digo con los dientes apretados -¿quieres mi corazón o solo mi cuerpo? te he dicho que necesito tiempo- me suelto violentamente de su agarre.
-Y yo he sido paciente.
-Pues sé aún más- me abrazo para consolarme.
-Sé que podré ganarte.
Y entonces miento, miento porque necesito tenerlo bajo un embrujo a mi merced -yo también lo espero.
La música suena y Shinnosuke me guía en cada paso y cada giro, busco mantener mi imagen de emperatriz. Recordar las palabras de Nodoka me hace pensar que estaba tratando de decirme algo que yo no entendí, al menos no hasta que le pedí a mi esposo tiempo para iniciar la ceremonia.
Con Ranma todo era fácil. Él me amaba, me respetaba, me valoraba. Creía en mí y también me retaba a mejorar.
Con Shinnosuke estoy aprendiendo todo lo que implica, no solo ser una emperatriz, sino una esposa fría que en realidad no es una compañera de vida.
-No me contaste que te envió Kasumi esta vez como regalo- habla Shinnosuke mientras me baja con cuidado durante nuestra coreografía para este baile.
-La historia de la creación de los lazos dorados para las ceremonias de compromiso- respondo tranquila mientras recargo mis manos en sus hombros al momento que me deja en el piso.
-Eso es lindo.
-La verdad es interesante, lo ha hecho porque se acercaba la ceremonia de esta noche y ella tiene acceso a la biblioteca del monasterio del norte.
-Es un lugar fascinante el monasterio, tuve que estar ahí durante mi entrenamiento samurái.
-¿Todos los señores de los sables deben recluirse para su entrenamiento?- pregunto complacida de que hablemos ahora de él, no puedo negar que por primera vez en mucho tiempo no me siento incomoda.
-No, solo yo. Necesitaba tiempo.
-¿Cuándo fue eso?
-Eras muy joven, tendrías 12 o 13 años.
-Tal vez por eso no lo recuerdo, estaba ocupada siempre con los estudios.
-Sé que eras brillante con la invención, al menos teóricamente- ríe y yo también lo hago.
-¿Hablas de aquella vez que destruí el laboratorio?
-Siempre estuve atento a lo que hacías- me mira a los ojos.
-Que carga me dejas saber ahora ¿siempre acechándome? ¿esperabas que fuera perfecta?
-Eres perfecta, tus errores te hacen humana.
-Pero tú esperabas una diosa encarnada para esposa ¿no?
-Lo creas o no, ser emperador no era mi plan.
-Sabes que algún día lo serías, Ukyo era la única hija del emperador Kuonji.
Suspira cansado, pareciera estar a punto de confesar algo -esperaba que para cuando mi tío faltase Ukyo ya tuviese un hijo a quien heredar este imperio.
Miro por encima de su hombro a mi amiga, bailando con el General Furumoto mientras mi hermana los mira sentada, platicando con Shampoo.
-Es una pena lo ocurrido con Ukyo.
-Ella no sabía que estaba de encargo, por supuesto tras la caída de la nave era inminente que por el golpe lo perdiera.
-Me alegro que se haya repuesto ya y pronto será madre, tal como ella y Tsubasa lo deseaban.
-¿Tú deseas ser madre Akane?
Lo miro con los ojos abiertos, sin saber que responder. Luego desvío la mirada para evitar su interrogación.
-Sé que te he presionado para todo, para estar conmigo, para ser emperatriz, para amarme. Pero creo que al menos te debo esa opción.
-Creo que ya no la tendría- sonrío resignada -la opción. Soy la emperatriz y le debo al pueblo un heredero al menos.
-¿Eso es lo que piensas?
-Sé que es parte del trabajo.
-Ser mi esposa se ha convertido en un trabajo para ti- no es una pregunta lo que dice -lo lamento.
-Desde que me comprometí con Ranma te la has pasado chantajeandome y luego disculpándote. Entenderás porque se me complica abrirte mi corazón, te lo he dicho ya- vuelvo mi mirada para encontrarme con la suya -gánate mi confianza, gánate mi amor con acciones. No con promesas que no puedes cumplir.
-Yurika también empaca el joyero que tengo preparado en el vestidor- le indico a una de mis damas –y deja en mi tocador la tiaria de perlas para que la pueda usar mañana.
-Sí Akane- la veo dejar de doblar mis abrigos para ir por lo que le he pedido y yo tomo su lugar en esa tarea.
-Yo terminaré de guardar los abrigos- se ofrece Satsuki.
-Gracias- respondo cuando me hace relevo.
-Su alteza imperial- entra uno de los guardias -el emperador Kusao me ha pedido escoltarla a su oficina.
Inspiro con fuerza -sigan con las maletas chicas- les digo a mis damas -no tardaré.
El guardia espera a que pase primero y me sigue cuando vamos por el pasillo. Bajamos las escaleras y luego cruzamos prácticamente medio palacio hasta llegar al despacho de Shinnosuke.
Los guardias en la puerta hacen una reverencia al verme -alteza imperial- y luego uno de ellos abre la puerta para dejarme entrar.
-Pudiste haber ido tú a mi habitación- le reclamo con tono dulce a Shinnosuke mientras tomo asiento del otro lado de su escritorio.
Esta con la vista baja, concentrado revisando unos mapas y documentos.
-Necesitaba mostrarte el plan de tu vuelo hacia el Norte, te encontrarás en la frontera con el emperador Saffron Drac- explica mientras quita de encima los papeles y enciende la pantalla de la mesa.
-Muy bien- sonrío cuando veo la ruta de mi viaje.
Luego de permanecer un par de noches en la corte de Saffron y su hermana Rouge iré al monasterio del Norte, donde me hospedaré un día y bajaré para estar una semana con mi hermana en la corte de Kurenai antes de regresar a casa.
-Espero- dice buscando mis manos por sobre la mesa de su escritorio, acaricia con su pulgar la piel expuesta de estas -que este tiempo con Saffron y con Ukyo ayude a tu entrenamiento como emperatriz. Que encuentres en el monasterio las respuestas a tus inquietudes.
-Yo también lo espero- sonrío satisfecha por este viaje.
-Y con suerte vuelvas a mí.
Han pasado unas semanas desde la ceremonia y Shinnosuke ha bajado su insistencia por que le corresponda. Al contrario de sofocarme me ha dado acceso a lugares que por tradición son exclusivos para el emperador, pero él dice que eso es una tontería y que yo no tengo porque tener restricciones.
Me ha asignado algunos tutores para ayudarme a comprender mejor la logística del imperio y nuestras relaciones con el resto. Algo que secretamente le agradezco porque hasta entonces solo me basaba en mis clases de historia y lo que nos enseñan en los entrenamientos samuráis.
Pero esta información que ahora comienzo a adquirir es un bien precioso, es la educación de una princesa.
-Toma- suelta mis manos para buscar algo en uno de los cajones de su escritorio, luego coloca una caja envuelta con papel para obsequio sobre la mesa que se apaga nuevamente -es un regalo de mi parte, algo que te ayudará con tus estudios. Te permitirá tomar notas y mantener registro de tu progreso con evaluaciones aleatorias que puedes coordinar.
Quito el papel y el listón que le corona y lo abro, es una pantalla electrónica con mis iniciales grabadas en una esquina superior.
-Es muy considerado de tu parte- respondo genuinamente conmovida.
-También quería darte esto- se pone de pie y se coloca tras de mí -espera no te muevas- me dice cuando quiero voltear a ver que es lo que hace.
Frente a mí veo sus manos estirar una cadena dorada con algo en ella -este dije ha pertenecido a la familia por generaciones, es un símbolo de afecto por el deseo de una larga y próspera vida.
Temerosa busco con mis manos el dije que menciona, esta clase de detalles no sé bien como descifrarlos. Tal vez pedirle que ganara mi confianza no fue la mejor estrategia para mí. Así no sé como leerle.
Cuando bajo la mirada me topo con una pequeña grulla de origami hecha de oro rosado.
-Akane- Shinnosuke se coloca ahora frente a mí, en cuclillas mientras toma mis manos y las besa repetidamente -te ruego, te imploro, encuentra en tu corazón la forma de corresponderme. Todo lo he hecho mal y si pudiese cambiar lo que soy, lo que tengo, por un minuto de tu afecto lo haría sin dudarlo. Te amo mi tesoro, eres mi vida.
Alza su cabeza y pega su frente con la mía, cierro los ojos. Muda. No sé que responder, no tengo la capacidad de ser fría y mentirle ahora mismo.
Bajo más mi rostro y busco su mirada -Ranma era mi todo- no quiero errar lo que pienso decirle -era mi universo entero, el principio y el fin. Por que le conocía de toda la vida. No puedes esperar que sienta lo mismo por ti, pero te prometo que intentaré quererte.
Sus ojos se ven perturbados por mi confesión, le estoy dando acceso a mi más profundo pesar. La perdida de Ranma y la esperanza de encontrarlo.
-Supongo que tendré entonces que aprender a aceptar ese cariño que puedas darme.
Asiento y entonces yo lo beso, busco sus labios con el movimiento de los míos, una caricia que aplaque su angustiado y mi desconsolado corazón a la vez.
Shinnosuke se levanta y me levanta también de la cintura sin detener este beso. Mis manos quedan prisioneras a cada lado de su rostro y él empuja más su cuerpo sobre el mío. Lo dejo hacer esto porque en este beso puedo saborear la salada tristeza que desciende por sus mejillas.
Sin saberlo nos ha girado y cuando mis nalgas tocan la orilla del escritorio un quejido de preocupación se escapa de mis labios, coloco mis manos sobre su pecho y lo separo de mí.
-No por favor- le susurro sin poder mirarlo.
-Nunca te obligaría.
Nos quedamos en silencio un instante y luego me muevo de la prisión que se ha formado a mi alrededor con el escritorio y su cuerpo.
-Será mejor que termine de empacar ¿podrías enviarme el itinerario que hemos planeado?
-Por supuesto- responde, pero percibo el sufrimiento en su tono de voz.
-Te veré en la cena entonces.
Salgo de prisa de la oficina, sin mirarlo nuevamente, sin mirar atrás.
Mientras camino apresurada por el pasillo, de vuelta a mi habitación, empieza a molestarme la corona que llevo sobre la cabeza. El peso se vuelve insoportable de un instante al otro y me la quito con cuidado con ella en mi mano el resto del camino.
Este objeto, este pedazo de metal que va entre mis dedos, esta carga que he adquirido, este es el medio para alcanzar lo que quiero. La seguridad, la libertad y la verdad.
Por la mañana Shinnosuke me ayuda a prepararme, despacha a mis damas de compañía con la excusa de que Yurika debe estar lista en la nave para cuando yo salga. Ella será la única que vaya conmigo durante el viaje.
-¿Quieres que te ayude con la tiara?- pregunta cuando alza la delgada diadema de perlas que está exhibida en mi joyero.
La miro, pensando en que el protocolo dicta que porte aquel objeto cuando descienda en el imperio del norte. Una muestra de mi rango.
Niego.
-¿Podrías guardarla en su estuche?
Shinnosuke me mira un instante antes de hacer lo que le he pedido.
-Imagino que será cansado traerla durante el vuelo y no tiene sentido ¿cierto?
-Cierto- respondo con una breve sonrisa mientras me coloco mis sortijas de matrimonio.
Luego me ayuda mi esposo con el abrigo y me abraza con fuerza cuando termina de acomodarlo sobre mi cuerpo.
-Te voy a extrañar- susurra suavemente sobre la piel de mi mejilla antes de besarla.
Tras lo ocurrido ayer en su despacho me provoca un poco de lástima. Pero necesito mantener pies de aplomo y no dejarme embaucar por este timador a quien he aceptado como compañero de vida.
-También yo- respondo cuando lo separo de mí y lo beso castamente.
Lo miro y sonrío. Impresionada de mi actuación.
Luego salimos de la habitación, yo con mi mano aferrada al brazo que me sirve de apoyo de Shinnosuke. Siguiendo a cierta distancia mi equipaje.
-Ten un vuelo seguro- me dice cuando sube conmigo a la nave, sujeta mi rostro entre sus manos y me besa.
Se siente como una despedida.
-Te haré saber cuando llegue al palacio- respondo
Sonríe de lado y da media vuelta.
-Shinnosuke- le detengo, aún sin saber porque lo he hecho. Tal vez para saber que se encuentra bien y que no hará nada para perjudicarme a distancia.
Él se detiene y me mira paciente, esperando diga algo.
-Gracias.
Mi mente dice que debería decirle que le quiero pero mi corazón me impide mentirle en algo tan vil.
-Cuidate.
Lo veo salir de la nave. Y yo me siento en mi sitio sin dejar de mirarlo por la ventana. Él tampoco se ha movido e igual me mira fijamente.
Definitivamente esto se siente como una despedida.
La nave alza el vuelo y el palacio se hace más pequeño conforme tomamos altura en el cielo. Shinnosuke se pierde de mi vista y de cierto modo eso me reconforta.
En todo el viaje no he podido quedarme dormida, es la primera vez que me subo a una nave desde el accidente de hace tres años. Y es que para regresar a nuestro imperio, en aquella ocasión, debido a las posibles nuevas amenazas tuvimos que viajar vía terrestre.
Me siento inquieta. Trato de distraerme durante el trayecto leyendo algunos de los manuscritos antiguos que Shinnosuke colocó en la pantalla electrónica, pero pareciera una tarea imposible el concentrarme.
-Esta precioso el regalo del emperador Akane- me dice Yurika cuando se sienta frente a mí y deja sobre la mesa que nos separa la taza de té que le he pedido.
Sonrío encandilada al darme cuenta que estoy jugando con el dije entre mis dedos -lo sé, es muy bonito.
-Jamás había visto la grulla de la princesa Amaterasu.
-Tampoco yo- respondo soltando el objeto, miro por la ventana -fue nombrada así por la diosa del sol ¿cierto?
-Era la esperanza del imperio el nacimiento de esa niña, la luz que llegaba luego de la obscuridad que dominó el territorio cuando las máquinas nos esclavizaron.
-Cierto.
-Bueno- me llama Yurika -espero que el té ayude a que te relajes, deberías tratar de dormir un poco. Aún falta una hora para que lleguemos.
-Gracias.
Busco la taza de té y bebo un poco de esta, igual con la esperanza de relajar mi inquieta mente para lograr descifrar las pistas que me lleven a entender que sucedió con Ranma.
Hola a todos! Sé que esta pausa comercial de varias semanas era para terminar la historia y subirla completa. Pero he tenido algunos atrasos por temas personales y laborales. Y bueno, quería aprovechar estos días para subir al menos algo. La historia la sigo escribiendo pero ya no a la misma velocidad y con la misma disciplina, debo admitir que fue una mala estrategia.
Me disculpo por esto, pero en serio no saben el estrés que me causó el último capítulo. La impotencia y la pesadumbre fueron apabullantes (por cierto si la historia no es de tu agrado, lector random, no hace falta que me digas lo fatal que te parece solo deja de leerla ¿vale?), escuchar los consejos de hacer oídos sordos se complicó con la bola de nieve que caía a la par en mi vida personal. Todo se derrumbo jajaja en muchos aspectos y lo ocurrido con esta historia y con Demonio fueron solo las cerezas del pastel.
Sin embargo no quiero perder el entusiasmo y la relajación que me causa escribir, lo hago por mí y también por todas esas bellas personas que creen en mi escritura. Son lo máximo!
¿Qué va a pasar ahora? Pues espero poder retomar el ritmo de escritura que tenía, terminar de subir Imperio este año y ya.
De las otras historias prometo explicar igual cuando suba algo. (Aunque de buena fuente la misma letanía va con Demonio jajaja)
Sigo aquí, leo sus mensajes y les prometo que no voy a dejar nada inconcluso y/o a tardarme mucho. ¿Trato?
