DAENERYS

La victoria del día anterior sobre Jaime había elevado la moral de las tropas, aunque Dany sabía que quedaba mucho por hacer. Robb había ordenado a sus tropas instalarse en el castillo de Aguasdulces, que serviría de cuartel general para su ejército mientras preparaban su próximo paso. Dany se había instalado en una de las habitaciones de la torre central. Estaba bien acondicionada, con una gran chimenea que permitía que la habitación permaneciese caliente. Contaba con varios ventanales que la mantenían bien iluminada. El suelo estaba cubierto por una gran alfombra. La cama era grande y cómoda, no como los camastros en los que dormían cuando estaban en campaña. Pero nada de eso podría ofrecer consuelo para Dany esa mañana.

Despertó con las primeras luces del día. Tomó un baño caliente y se vistió para bajar al salón a desayunar. Tenía ganas de ver a Robb y sobretodo a Jon en un ambiente más distendido que en un campamento miitar. Pero cuando llegó al salón todo era muy distinto a lo que esperaba.

Robb estaba en una esquina, mirando por la ventana, mientras que Jon estaba sentado en una silla junto a la mesa, con la cabeza agachada. No pudo ver a Lady Catelyn por ningún lado. Se acercó a Jon en silencio, tratando de no importunar al resto de nobles, que también parecían aflijidos.

¿Qué ocurre?- Dijo en voz baja- ¿Ha pasado algo?-

Un cuervo ha llegado esta mañana- Jon la miró. Pese a su rostro magullado, Dany pudo adivinar que había estado llorando-

Alas negras, noticias negras- Pensó Dany.

¿Y... Y qué decía?- Preguntó temblorosa.

Padre ha sido ejecutado por orden de el Rey Joffrey- Dany sintió que el corazón se le resquebrajaba.

Tras contarle la noticia, Jon volvió a agachar la cabeza. La muerte de Ned desarmó por completo a la joven. Retrocedió hasta la pared y se dejó caer sobre una silla, con el rostro entre las manos para tapar las lágrimas que comenzaban a brotar. No puede haber muerto, es imposible- Pensaba. A Dany le costaba concebir que Eddard Stark, lo más parecido que había tenido nunca a un padre, ya no viviese. Entonces comenzó a recordad cuando jugaba con ella de pequeña, cuando la enseñó a montar a caballo, cuando le contaba historias como la de Jenny de Piedrasviejas o la de Aegon y sus hermanas. Y ahora estaba muerto... ¿Qué iba a ser de ellos?

Los días siguientes fueron muy difíciles para todos en Aguasdulces. La muerte de Ned era algo muy difícil de asimilar. Pero los norteños son gente fuerte y de moral difícil de quebrar. Todos entendieron que con Eddard Stark muerto, la guerra era inevitable, por lo que los nobles decidieron nombrar a Robb rey, el Rey en el Norte. Este gesto dio comienzo a la bautizada como Guerra de los Cinco Reyes.

En los días sucesivos Robb creyó necesario buscar más aliados, razón por la cual envió a Theon Greyjoy para tratar de ganarse el apoyo de su padre Balon. Además envió a su madre, Catelyn Tully, a negociar con Stannis y Renly Baratheon, hermanos del difunto Rey Robert, que también querían reclamar la corona. Lo que a Dany le gustó menos fue la decisión de Robb de enviar a Jon a Invernalia. Lo hizo porque lo pidió él mismo, Jon sabía que muchas casas norteñas no quisieron unirse a la guerra en un principio, pero al ver que Robb estaba consiguiendo victorias, puede que cambiaran de opinión. Así que Jon partió hacia Invernalia, con una pequeña escolta, tras una amarga despedida...

Dany fue a buscar a despedir a Jon antes de su partida. El norteño estaba ensillando su caballo cuando lo encontró.

¿Ibas a marcharte sin despedirte?- Dijo Dany.

Sabes que no lo haría- Respondió sin mirarla.

Daenerys tiró del brazo de Jon para que la mirase.

No estoy enfadada- Dijo sonriendo al ver como el norteño titubeaba.

¿Ah no?- Jon parecía creer que le estaban tendiendo una trampa.

Entiendo que quieras colaborar con tu hermano. Estamos en guerra, tienes que hacer lo que creas correcto.

Dany hablaba con una madurez que hacía que ella misma se sorprendiese.

Te echaré de menos- Jon se lanzó a abrazarla.

Estaré aquí esperándote cuando vuelvas- Dijo Dany cuando se separaron.

Te prometo que será lo antes posible- El norteño se subió a su caballo. Por un momento Dany creyó ver a un valiente caballero donde antes estaba su casi hermano.

Tras despedirse una última vez, Jon picó espuelas y dirigió su caballo hasta la puerta, donde le esperaba su escolta, que era de al menos cincuenta hombres. En cuanto vio que Jon salía por la gran puerta de Aguasdulces, Fantasma se apresuró a correr tras él, dejando también el castillo. Y allí quedó Daenerys, con la única compañía de Robb Stark, el Rey en el Norte. Quedó pensativa, pensando en qué hacer en los días sucesivos. Robb tenía en cuenta su opinión, sabía que podía ayudar en la guerra, pero ambos bandos estaban retomando posiciones, y hasta que Theon, Catelyn y Jon no retornasen lo más seguro es que no hubieran movimientos. Entonces lo recordó. Jaime Lannister estaba en su celda, podía ir a ver qué es lo que quería decirle. Y así lo hizo...
Subió por la larga escalinata de la torre en la que estaba encerrado el Matarreyes. Conforme se acercaba a la celda, sentía que se le aceleraba el corazón. Al llegar se encontró con el carcelero, que estaba tirado sobre una silla, en evidente estado de embriaguez.

Quiero ver al prisionero- Dijo con la voz más autoritaria que pudo poner.

El carcelero no respondió, simplemente se arrastró para abrir la celda y se echó a un lado para dejarla pasar, no sin antes entregarle una antorcha. Daenerys empujó con el hombro la pesada puerta y entró en la celda. La paja vieja crujía con sus pisadas. Las paredes estaban descoloridas, como piedra llorosa. La luz de la antorcha reveló un cube rebosante de excrementos. El hedor era insoportable. ¿Como puede nadie estar retenido en estas condiciones?-

Al ser iluminado por las antorchas, Jaime alzó las manos para cubrirse el rostro, haciendo tintinear las cadenas que le sujetaban las muñecas.

Oh, alteza, me honra vuestra presencia- Dijo irónico- Lamento no estar en condiciones de recibiros-

¿Por qué no me miráis?- Preguntó Dany.

La luz me hace daño en los ojos... Dadme un momento-

Jaime no había podido lavarse y afeitarse desde que fue capturado, y el rostro que antes era tan similar al de la reina aparecía ahora cubierto de una espesa barba, que brillaba con la luz de la antorcha dándole el aspecto de una bestia amarilla, magnífica incluso estando encadenada. La ropa se le pudría sobre el cuerpo, había perdido mucho peso en su cautiverio pero, pese a todo, su poder y belleza eran innegables. El Matarreyes apartó lentamente las manos de su rostro, mostrando sus ojos de color verde intenso.

Os invitaría a sentaros, pero vuestro señor olvidó darme sillas-

Estoy bien de pie- Respondió Dany, que no quería dar muestras de debilidad-

¿De veras?- Jaime estaba encadenado de pies y manos, de tal manera que no podía apoyar la espalda en la pared, pero tampoco ponerse en pie- Siento no poder ponerme entonces a vuestra altura, estos grilletes me lo dificultan. ¿Habéis venido a ponerme más? Si queréis puedo hacerlos tintinear para entreteneros-

Vos mismo os lo habéis buscado- Dijo Dany- Si os los quitásemos trataríais de escapar-

Una celda es una celda. En Roca Casterly hay varias que hacen que esta parezca un palacio. Hay una reservada para los rebeldes-

Si tiene miedo lo disimula muy bien- Pensó Daenerys.

Podríais mostraros más respetuoso, mi señor. No he venido a recibir amenazas-

¿No?¿Venís entonces a que os proporcione placer? Siento deciros que los miembros de la Guardia Real juramos no contraer matrimonio, pero siempre puedo hacer un favor si se me pide educadamente. En especial con una doncella tan hermosa como vos, ¿porque seguís siendo doncella verdad?-

Dany le miró asqueada y se giró para marcharse. Ya tenía la mano en el pomo de la puerta cuando Jaime le habló.

Disculpadme, Daenerys, ¿porque era Daenerys verdad?- Ella se detuvo y aguardó- Llevo demasiado tiempo entre barro y excrementos sin ver si quiera la luz del Sol mientras aguanto improperios de ese carcelero borracho y mediocre. Pero eso no es excusa para hablaros de ese modo. Quedaos, por favor-

La joven obedeció y se acercó unos pasos al prisionero.

¿Por qué me pedísteis que viniese a veros?- Preguntó.

Porque dejamos una conversación a medias- Dijo el Lannister- ¿No lo recordáis? En Invernalia-

Lo recuerdo- Respondió de forma escueta.

Os complacerá saber que guardé vuestro secreto- Jaime sonrió.

Os agradezco que lo hiciéseis-

¿Como no iba a hacerlo? Os di mi palabra de Lannister-

Se rumorea que vuestra palabra de Lannister vale muy poco-

Lamento oír eso- Dijo el Lannister, siempre sarcástico- Soy un caballero. El más jóven en vestir la capa blanca de la Guardia Real-

Y el primero en traicionar todo lo que significa. Matásteis a mi padre-

Soy un dragón- Se decía. Tenía ante sí al asesino de su padre, quería saber la verda.

Decidme, ¿nadie os han hablado nunca de vuestro padre?-

Sé cómo era, pero hicísteis un juramento, dísteis vuestra...-

¿Mi palabra?- El Lannister dejó de sonreir por primera vez desde que Dany entró en la celda- Juramos muchas cosas. Defenderás Rey, obedecerás al Rey, darás tu vida por él, pero obedecerás a tu padre. Defenderás al débil, respetarás a los dioses, obedecerás las leyes. ¿Qué ocurre si el Rey no protege al inocente? ¿Y si te ordena matar a tu padre? No importa lo que hagas, siempre incumples alguno-

¿Por qué matásteis a mi padre?- Preguntó, cansada de rodeos.

Quizá os lo cuente algún día- Dijo Jaime- Pero dejadme que os pregunte algo. ¿Qué ha sido de mi padre y hermanos? ¿siguen con vida?-

¿Para eso queríais que viniese? ¿No podeís preguntarle a cualquier otro?-

Lo he intentado, pero cada vez que pregunto me dicen que mi hermana ha sido desollada, o que mi hermano ha sido asesinado. Por favor, sólo os pido saber eso-

Siguen con vida, al menos que yo sepa- Dany se apiadó del dolor del Lannister, entendía como se sentida.

Jaime pareció bajar la guardia una vez que supo el sino de su familia. Parece como cubierto por una coraza de orgullo y prepotencia, pero en su interior hay algo distinto- Pensó Daenerys.

¿Y qué hay de la guerra?- El Lannister parecía más dispuesto a dejar a un lado los sarcasmos- Llevo mucho sin saber nada del exterior-

Eddard Stark ha sido asesinado por vuestra hermana-

¿Cómo decís?- Jaime agachó la cabeza un instante, reflexionando- Eso no ha sido cosa de mi hermana, con Lord Stark muerto, no podrá ofrecer un intercambio por mi-

Dany sabía que tenía razón.

Los vasallos de Robb os quieren muerto. Especialmente Lord Rickard Karstark. En el Bosque Susurrante matásteis a sus hijos-

Se interpusieron en mi camino. Si os digo la verdad al que quería matar es a Robb Stark. Cualquier caballero habría hecho lo mismo-

También destrozásteis la cara a Jon- Dany comenzaba a bajar la guardia.

Y lo habría matado si no me hubiesen detenido- El Lannister hablaba con una sinceridad casi insultante- No me malinterpretéis, no tengo nada en su contra, es más, parece un buen muchacho, y peleó con coraje-

¿No sabéis moderaros verdad?-

¿Criticáis que hable con sinceridad?

Dany no supo que responder ante eso, estaba comenzando a sentirse cansada.

Es hora de que me marche-

¿Ya os vais? Agradacería que volviérais a verme, no soporto estar aquí encerrado-

Tras escucharle se dio la vuelta y se marchó. Se quedó con ganas de decirle algo más, pero no sabía bien el qué. El Lannister tenía algo que la desarmaba por completo. Esos ojos verdes...-

Salió de la torre en dirección a su habitación. Al menos tendría mucho para pensar en los días venideros.